CAPÍTULO 2: LA CUARTA CAMA
McGonagall retiró el sombrero muy sorprendida. Poca gente aplaudía, especialmente el vacío era notorio en la mesa de la izquierda: Slytherin. Sirius no se atrevió a mirar a sus primas, que ahora lo miraban indignadas. Vio que James estaba enfadado, y Peter simplemente, desviaba su mirada hacia el suelo, donde parecía haber algo interesante. No les reprochó nada, en el tren se habían dedicado a insultar a la familia y ahora se sentían traicionados. Se dirigió a la mesa de Gryffindor, donde parecían estar en el mismo ensimismamiento que la profesora. Frente a la mirada de desprecio que le dirigieron, decidió sentarse en un sitio apartado de todos, y que nadie llenó posteriormente.
También él estaba en estado de shock. Estaba aislado del resto, y no sólo físicamente. Su mente estaba ahora ocupada imaginando la reacción de sus padres... Slytherin y Gryffindor eran totalmente opuestas, como el día y la noche. Eso no les sentaría bien...
Cuando se quiso dar cuenta, Evans, Lilianne Moira, había sido también seleccionada para Gryffindor. La gente de la Casa aplaudía calurosamente.
El ruido de la sala parecía no existir para Sirius, que sólo se dio cuenta de los que entraron en Gryffindor. Peter y James fueron elegidos para esa casa, y pudo observar más tarde que el chico de cabello oscuro que había visto en el tren con Lucius y sus primas, un tal Snape, había sido elegido Slytherin.
Ni siquiera se dio cuenta de lo que cenó, lo que habló el director, o cuándo todos se levantaron para irse a sus Casas. Sólo siguió al prefecto. Estaba demasiado ocupado pensando que era un Gryffindor, mientras todos los miembros respetables de su familia habían sido Slytherin... y se habían dedicado a machacar a los de las otras Casas...
Alcanzó a oír al prefecto la localización de las habitaciones. Subió inmediatamente, no teniendo nada mejor que hacer, mientras James y Peter, que no le hablaban, al igual que el resto de la Casa, se quedaban abajo. La habitación tenía cuatro camas. Escogió una de ellas y rápidamente se acostó. No tenía ganas de nada. Pronto cayó en un sueño profundo.
Mientras tanto, James y Peter observaban la Sala Común.
- Primer año¿no? –dijo una voz detrás suya.
- ¡Hola! –exclamó Peter, tras recuperarse del susto.
Era un chico robusto de pelo rubio oscuro, que llevaba un broche en el pecho que lo identificaba como prefecto.
- Me llamo Frank Longbottom, quinto curso. Bienvenidos a Gryffindor.
- Gracias. Yo soy James Potter, y él es Peter...
- Pettigrew.
- Eso. Todavía no me sabía tu apellido.
- ¡Hey, Alice! Ven a conocer a Potter Jr. –casi todo el mundo conocía a los Potter, que eran una de las familias más adineradas del país- Alice es del mismo barrio que yo –explicó.
Se acercó una chica de aspecto amable.
- Hola James –supo enseguida quién era- Me acuerdo de ti. En la boda de mi tía Emmeline. Os invitaron y te sentaste en mi mesa¿te acuerdas?
- Mmm... ¿Hamilton?
- Exacto. En fin. Te deseo todo lo mejor en tu primer curso aquí, te acostumbrarás pronto. Yo voy a segundo.
Una chica se acercó a Alice.
- Oye, Alice... ¿dónde ha ido ese Black?
- No lo sé...
- Puede que esté planeando algo...
- ¡Por las barbas de Merlín, Tara! Deja al crío en paz... No es que me guste que un Black esté en Gryffindor, pero si el Sombrero lo ha mandado aquí será por algo.
- Yo no me fío mucho de ese Sombrero viejo... Mira si no a mi primo –ante la mirada de ignorancia de la chica, aclaró- Ya sabes, Edward Nott, quinto curso, Slytherin.
- Bueno...
- Ya se verá –intervino Frank- Chicos, vuestra habitación está por esas escaleras. Cuando queráis ir a dormir, ya sabéis. Yo me voy. Alice, buenas noches.
El chico subió por las escaleras, y Peter y James lo siguieron, con la diferencia que ellos pararon frente a la puerta que rezaba "Primer curso", y Frank continuó.
Allí había cuatro camas con doseles. Una de ellas tenía las cortinas rojas, que estaban corridas. En la otra, dormía Black. James torció su rostro en una muestra de rabia. Se sentía traicionado, de alguna forma. Había tenido la ilusión de hacerse el mejor amigo de la primera persona que viese en el tren. Después se habían puesto a hablar de los Black, de la familia de Sirius, y él no dijo esta boca es mía para decir que él era un Black. Le había sentado mal, y en el fondo, aunque él no lo admitiese, tenía miedo por todo lo que decían de ellos, porque había escuchado a sus padres susurrar a escondidas sobre muertes extrañas, y sangres pura, y siempre aparecía ese apellido. Su madre nunca hablaba de eso con él, y James pensaba últimamente que era porque no querían admitir que su familia materna ayudaban a ese mago que estaba matando tanta gente.
Peter, mientras tanto, curioseó. Al pie de cada cama, había un baúl. Reconoció el suyo en la que estaba junto la puerta, y sacó su pijama.
- Oye, James... ¿hemos entrado tres chicos a Gryffindor solamente o me he perdido algo?
El niño de las gafas lo miró y después se giró hacia la cama oculta tras las cortinas. A su pie descansaba también el baúl.
- Entonces yo también me perdí algo... Vamos a ver.
Se acercaron silenciosamente, y descorrieron la cortina. Una pequeña melena castaña clara era lo único que se vislumbraba bajo un amasijo de mantas.
- ¿Y si es un ladrón?
- Pues es un ladrón un poco raro... está roncando.
Peter entornó los ojos, y movió la pequeña figura de la cama. Este torció el cuello hacia ellos, y vieron un rostro pequeño, con las mejillas sonrosadas por el sueño, y ojeras. Sus ojos de color casi similar a su cabello brillaban de sueño y curiosidad.
- Mmm... ¿qué queréis? –susurró muy bajito.
- Nos preguntábamos qué hacías en nuestra habitación –espetó James.
- He sido seleccionado a Gryffindor, primer curso. Es ésta¿no? –su voz no sonaba amenazadora, sino somnolienta. Peter asintió levemente y el pequeño volvió a enterrar su cabeza en la mullida almohada dejando escapar un suave gruñido, ignorando a los otros dos, no por descortesía, sólo por sueño.
James bufó, molesto, tras echar una ojeada a Sirius, y se tendió en su cama, que casualmente estaba junto la de él, y a su otro lado, Peter, que ya se acomodaba entre las sábanas y murmuraba un buenas noches. James siguió el ejemplo, estirándose entre las cálidas mantas, y mirando a la ventana, que estaba entre la cama de Sirius y la suya, se durmió mirando una luna menguante.
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Hola!
Aquí el segundo capítulo. Los he subido seguidos para aprender a manejar esto. Qué quebradero de cabeza¡dios mío! He vuelto a subir este capítulo porque no tenía guiones y era de lo más incómodo para leer. Así que aquí está de nuevo.
Bueno, y ahí abajo está la opción de dejar review si gustan. Y también críticas.
Un saludo.
