Feliz navidad

SEGUNDA PARTE

James Potter se encontraba caminando por el primer piso del internado. Después de haber pasado unos momentos agradables con sus amigos, había decidido en pasar un rato paseando, pensando. Ante él se mostraban con maravilla las guirnaldas, muérdagos, árboles navideños, caramelos y otras decoraciones que, desde hace casi un mes, habían puesto. Todo estaba precioso. De todas las festividades, sin duda alguna, navidad era su favorita.

Se puso bien la bufanda alrededor del cuello, decidiendo al mismo tiempo salir del castillo para pasear un poco también por los terrenos del colegio. El clima no era tan cálido- como a él le gustaba-, pero tampoco era tan frío como para morir. Siguió caminando sin importar que un montón de nieve le llegara por encima de sus tobillos, hasta que oyó algo que hizo que se detuviera en su lugar.

Había escuchado risas, murmullos… palabras, una voz. Con curiosidad siguió ese sonido. Mientras más se acercaba, más se agolpaba en su nariz un aroma a lirios frescos; el olor sobrepasaba cualquier fragancia ocasionada por el invierno. Se dio cuenta de que esa fragancia la conocía muy bien...

'Lily…'

La chica se encontraba sentada en una roca que sobresalía de la nieve, con el libro de poesía que Nataly le había regalado abierto en sus rodillas. Pasaba las páginas, viendo los títulos de los poemas que había en cada hoja.

"Dulce sufrimiento… vaya, me pregunto de qué tratará" murmuraba la chica mientras reía, divertida.

James estaba justamente detrás de ella, escondido tras un arbusto. Sentía el conocido impulso de levantarse, ir a ella y abrazarla, pero... ¡Rayos! No podía; Tenía que estar quieto en su lugar, tranquilo.

"Un poema de amor" se dijo Lily, deteniéndose en una página del extenso libro "Veamos" La chica se aclaró la garganta y empezó a leer:

Ojos azules

Cada día y cada noche
ellos me persiguen.
Me abrazan, me miran
y un poco de amor me piden.

Si tan solo pudiera
quererlos... mirarlos...
¡Pero no! No pudiera...
Es mejor rechazarlos.

El dolor me hicieron causar,
No soy la misma ya...
Me siento tan sola y triste...
¡Hasta me cuesta respirar!

Esos ojos azules...
Azules como el mar,
azules como el cielo,
transparentes como el cristal.

En ellos no se pueden confiar,
el amor no pueden hallar.
Besarlos... quererlos...
Harán en ti romper la paz.

Los quiero olvidar,
no recordarlos nunca mas,
Pero me miran... Me buscan...
No es fácil. No soy capaz.

Quiero que esto sea una pesadilla.
Una pasajera pesadilla.
Quiero despertarme con alegría,
como lo hacía cada día.

¿Por qué los tuve que conocer?
¿Por qué los tuve que ver?
¿Por qué tan solo no los dejé pasar?
¿Por qué no puedo dejarlos de mirar?

¡Déjenme en paz!
¡Denme libertad!
¡No los quiero ver más!
¡Sufrimiento me hacen causar!

¿Qué veo? ¿Es una lágrima?
¿Acaso están llorando?
Pequeños cristales derraman...
Es tan triste mirarlos.

Creo que el odio,
es más fuerte que el dolor.
Si, son como espinas,
que al tocarlas causan ardor.

¡No! Por favor no lloren…
¡No fue tal mi intención!
¡No! No te vayas…
¡Harás romper mi corazón!

Por fin me he dado cuenta,
que eres mi verdadero amor.
Tal vez me hiciste sufrir,
pero a la vez me hiciste sentir.

Alegría... pena...
¿Cuál es la diferencia?
Lágrimas salen al llorar,
al igual que salen cuando tú no estás.

Amor querido,
quédate conmigo.
No quiero perderte...
¡No puedo perderte!

Solo mírame como tantas veces,
y juremos amor eternamente.
Sigamos el trecho rojo lentamente,
y lloremos juntos, pero felizmente.

Podemos llorar...
reír... disfrutar.
No todo es felicidad,
pero siempre existe la palabra amar.

Mírame con aquellos ojos,
y ya no sientas pena.
Porque ahora se que esos ojos azules,
serán la mas hermosa condena.

Al terminar de leer el poema, Lily no pudo evitar suspirar; Era muy dulce… y triste a la vez. Estuvo tan sumergida en el mensaje que traía ese poema que no pudo evitar sobresaltarse al sentir una mano en su hombro. Al voltear con rapidez se encontró con una no tan esperada sorpresa:

"Potter…" murmuró la muchacha despacho, cambiando poco a poco su mirada hasta adoptar desprecio.

"Hola Lily" saludó el chico con una sonrisa, como si nada hubiera pasado entre ellos dos.

Lily se soltó de la mano del chico para levantarse de su lugar, cerrando el libro con fuerza y avanzando con rapidez, en dirección al castillo. James no evitó perseguirla:

"¡Hey! ¡Espérame!"

"¿Qué quieres? ¡Déjame en paz!" exclamó la muchacha sin siquiera mirar atrás.

"¡Quiero agradecerte, por si quieres saberlo!" exclamó el chico, ignorando lo último que la chica había dicho.

"¿Agradecerme el qué?"

"¡El que me regalaras la escoba!" exclamó el chico, haciendo por esta vez que la chica se detuviera en el camino, volteándose despacio y sin cambiar su expresión "Fue el mejor regalo de esta navidad. Sinceramente, gracias"

"Ve a agradecerle a tus admiradoras, porque yo no te envié esa escoba" mintió ella, arrepintiéndose interiormente por ser tan testaruda y orgullosa de sí misma. El chico volteó los ojos, sin dejar su sonrisa de lado:

"Vamos Lily…"

"¡Evans para ti!" le interrumpió la muchacha. El chico suspiró, dando claro signo de su cansancio con respecto a tal situación:

"Bien, Evans" corrigió "Ambos sabemos bien que tu me regalaste esa escoba"

"Si te gusta creerlo, Potter, pues no es mi problema. Sé muy bien que esa escoba no te la entregué yo"

"¿Ah no? ¿Y entonces? ¿Quién más?" preguntó él, empezando a impacientarse "¿Quién más sabía que esta escoba era una de las cosas que más quería?"

"Quizá tus amigos, quizá tus admiradoras… ¡Yo qué sé!" Era cierto que se estaba saliendo de los límites de la mentira, pero era eso o confesar el haberle dado esa escoba, y prefería mil veces esta situación que quebrantar su orgullo "¡Ya consíguete una vida y deja la mía en paz Potter!

Con esto la pelirroja empezó a caminar de vuelta hacia el castillo, pretendiendo dejar la discusión hasta ese punto, pero James Potter no dejaría las cosas así; ya a estas alturas había empezado a molestarse de verdad, y todo por esa chica. Con un par de zancadas la alcanzó, esta vez agarrándole del brazo con fuerza. La chica empezó a forcejear:

"¡Suéltame energúmeno!"

"¡No te soltaré hasta aclarar varias cosas contigo Evans!" le dio un tono de voz tan fuerte a lo último que la chica dejó de forcejear instantáneamente, sorprendida "Si te das cuenta, en este momento estás actuando igual que una niña terca de cuatro años, o incluso me atrevería a decir que peor que una; así que cierra la boca y presta atención a mis palabras" tomó algo de aire antes de continuar, mirando fija y directamente a los ojos de la muchacha "Ésta situación ya está empezando a llegar demasiado lejos; Sé perfectamente que no hice bien en hacer esa broma, y también sé perfectamente que tampoco hice bien en llamarte 'aburrida' o insinuar que eras un 'ratón de biblioteca'; sé bastante bien que fui yo el idiota que empezó todo esto, y lo siento mucho; de verdad quiero disculparme contigo, porque no soporto tener que estar en este embrollo contigo… ¡Pero tu tampoco ayudas a que esto tenga un punto final! Si no me evitas me insultas, y si no me insultas me evitas. Hoy te intento agradecer el regalo que me mandaste- porque sé muy bien que fuiste tu quien me lo mandó, y no me lo intentes negar- como todo buen alumno en navidad… ¡Pero al contrario de lo que espero de ti tú me insultas y me rehuyes!" el chico se pasó la lengua por sus labios secos, pero sin quitar la mirada de la pelirroja, cuyos ojos empezaban a entrecerrarse "¡No te entiendo Lily Evans! ¡Sinceramente no puedo! Cuando yo intento ser el bueno del día, tu instantáneamente te conviertes en la malvada para solo para sacarme de mis cabales, y eso no es propio de ti, yo lo sé" Ella intentó bajar la mirada al suelo, pero él no lo permitió "¡Mírame cuando te hablo!" ella le obedeció sin chistar. Sabía que este no era momento para quejarse "Quiero disculparme Lily; Pero también quiero una disculpa de tu parte, por tu comportamiento y tu trato hacia mí, porque de verdad yo creo que no me lo merezco. Quiero acabar con esto de una vez y por todas, ¿acaso no lo entiendes?"

Ella, sin desviar la mirada, lo pensó, y lo pensó todo. Bien sabía ella que se estaba portando peor que un Slytherin resentido, y eso no era bueno; No era normal en ella, pero es que James Potter simplemente y con su comportamiento lograba hacerlo, y lo hacía muy bien. ¿Cómo lo hacía?

"Espero tu respuesta…" oyó, pero no le dio importancia. Sus pensamientos actuaban con extrema rapidez.

Quería que todo acabara y que la amistad que existía entre los dos se renovara, pasando a ser como meses antes de esta estúpida pelea; Pero su orgullo no se lo permitía, no ahora. Sabía que había obrado mal, pero él también lo había hecho. Sabía que no estaba haciendo nada para arreglar la situación, cosa que quería, pero tenía miedo de que al volver todo a ser como antes se cayera en lo mismo, una y otra vez, y no se sentía con fuerzas como para una nueva discusión.

Porque siempre la habría, estaba segura.

Entrecerró su mirada, haciendo que James Potter recibiera por anticipado una fuerte negativa a su propuesta:

"Ahórrate tus disculpas Potter" dijo despacio, lenta y fríamente "Y no esperes las mías tampoco"

Dejando a un James sorprendido la chica se zafó del brazo del chico aprisionando su hombro, echando a correr de regreso al castillo.

Potter se sentía traicionado, extrañado… un completo idiota; Tal parecía no conocer completamente a Lily Evans y sus revoltosos pensamientos. Tal parecía que su pequeño discurso no había entrado en la cabecita de la pelirroja. Sinceramente no la entendía.

Pero no por esto se daría por vencido.

"¡LILY!" gritó el chico, sintiendo como cada fibra de su ser empezaba a estar dominada por la ira.

"¡DÉJAME EN PAZ!" gritó ésta sin dejar de correr.

Con este detonante el chico empezó a correr rápidamente, yendo en pos de la chica, sintiendo como las piernas le llevaban sin que éste las controlara. Lily notó que él la perseguía, intentando ir más rápido pero sin resultado. El chico simplemente era más rápido que ella, lo sabía, y se iba acercando y acercando, más y más, y ella intentaba ir con más velocidad, intentando burlarlo como fuera; Pero sintió como la mano de él tocaba su espalda, su hombro, deteniendo su paso y haciendo que, en un momento en que sus piernas le fallaron, se cayera al suelo, arrastrándole a él con ella, empezando a rodar sin parecer parar en una no tan empinada colina de los terrenos nevados. Mareados no sabían en donde poner las piernas para detener un catastrófico aterrizaje, y tampoco pudieron hacerlo. Simplemente se aferraron automáticamente el uno contra el otro, mientras Lily gritaba y James se preguntaba qué demonios estaba pasando.

Gracias a Merlín que la colina llegó a su fin, haciendo que la caída no fuera tan forzosa. Aminorando la velocidad, poco a poco, se detuvieron, aún mareados, con la cabeza reventándoles y con las gargantas secas de tanto gritar y de quizá tragar un poco de nieve. Por suerte James fue el primero en recuperarse y volver a la realidad, y justo fue cunado se dio cuenta de que no tan solo estaba abrazado a la pelirroja, con el cuerpo muy pegado al de ella, sino que también se encontraba justamente encima de la susodicha. El libro de poesía había quedado en quien sabía donde, pero no dieron muchas muestras de importarles por el momento. James en ese momento no podía salir de su bochorno por estar en tal situación, sintiendo como la sangre bullía en sus mejillas; y Lily, cuando logró despertar de su trance, no estaba justamente de buen humor que se diga:

"¡DÉJAME IR!" gritó ella tratando de zafarse del chico, dándole torpes golpes en la espalda con sus manos apretadas en puños.

Sus esfuerzos: En vano.

James pareció haberse despierto de su estado al sentir los primeros golpecitos en su hombro, regresando a la dura realidad, regresando a otro intento de volver todo a la normalidad:

"¡No! ¡No te dejaré ir hasta que este asunto se arregle sea como sea!" exclamó James con el rostro muy cerca al de la pelirroja, el cual se encontraba rojo por el frío, la vergüenza- También se había dado cuenta de la situación en que se encontraban- y la molestia.

"¡Acepta que esto no se va a arreglar! ¡Se acabó! ¡No se hará nada para poder arreglarlo! ¡Ahora QUÍTATE!" gritó.

James escuchó todo, empezando a sentirse dolido, pero sin dejar aún que la pelirroja se zafara de sus brazos, y también haciendo que los brazos de su compañera quedaran presionados contra su pecho. Al final de cuentas, la chica no golpeaba tan mal después de todo:

"¡¿Cuál es tu objetivo con tenerme aquí?! ¡No vas a conseguir nada mí! ¡Ya supéralo! ¡Ya déjame ir! ¡DÉJAME IR YA!" gritó más fuerte, con cierta desesperación presente en la voz.

Pero él parecía no escucharle; Su mente había viajado al pasado, hacía días, en un claro día de invierno en el cual, recordó, habían quedado en la misma bochornosa, aunque no tan intensa, situación. Sin proponérselo, una sonrisa se dibujo en su rostro; Y eso hizo que Lily sintiera miedo:

"¿¡Qué te sucede energúmeno!? ¡Ya suéltame!"

Intentaba mover brazos y piernas como fuera, intentando escapar de alguna manera; pero nada. No había ni un espacio entre sus cuerpos.

Mientras tanto, James no hizo más que intensificar su pequeña sonrisa hasta preguntar suave y casualmente, como si ninguno de esos últimos quince minutos hubiesen pasado:

"¿Te acuerdas de la última vez que quedamos de esta manera? ¿Exactamente el 10 de Diciembre?"

"Si... ¿Y? ¿Qué tiene que ver con todo esto?" preguntó Lily con más rabia que nunca, tratando aún de escapar de tal situación- De alguna manera.

"Ese día tuve unas ganas inmensas de hacer algo; pero me contuve, ya que sabía que no era el momento indicado" explicó, bajando su tono de voz hasta convertirlo en un suave aunque escalofriante susurro. Él rió, sin importar la mirada atemorizada de la pelirroja en ese momento "Qué extraño ¿no te parece? Cuando una persona deja escapar una gran oportunidad, estando muy seguro que otro día será… que en otro instante cualquier cosa pasará" dio otra risotada que hizo que Lily empezara a temer más por sí, intentando soltarse ahora más que nunca, pero en vano "Pero no… simplemente todo cambia, las cosas se voltean y todo escapa de tu control, haciendo que te arrepientes por no haber tomado esa oportunidad, por no haber aprovechado la ocasión para cumplir tus sueños" sus ojos se endurecieron, adoptando una mirada tan glacial que hizo que Lily dejara de forcejear, rindiéndose y atemorizándose. Jamás había visto a James así, jamás. ¿Qué estaba ocurriendo? "¿Nunca sentiste eso Lily?" le preguntó en otro suave susurro, aunque más vacío que cualquier otro "¿Jamás sentiste impotencia, desesperación o ira por no poder hacer las cosas que quieres? ¿Por no conseguir lo resultados que esperas?" La chica no respondió, pero sus labios temblaban… mucho. Él acercó lentamente su rostro al de ella, haciendo que la punta de sus narices casi se tocaran "¿Nunca Lily?" preguntó, aunque ya sin ese gesto frío en su mirada, ni con ese susurro escalofriante. Esta vez su tono de voz volvió a ser como el de antes, y sus ojos adoptaron calidez, pero al parecer tristeza a la vez. Lily ya no entendía. Ya no entendía nada.

"¿Qué quieres decir?" preguntó casi desesperada, casi curiosa, casi olvidada de los problemas que había entre ellos dos "¿A qué quieres llegar?"

Él no dijo nada, solo sonrió y la miró fijamente, conectando su mirada con la de ella, casi sin parpadear. Surgieron varios segundos que parecieron eternidad, antes de él se sintiera con la voluntad de responder:

"Yo si he sentido todo eso; rabia, tristeza, impaciencia… todo eso y más por haber dejado pasar grandes oportunidades" negó con la cabeza lentamente, haciendo que tanto su nariz como la de Lily se rozaran hasta hacerse cosquillas, aunque sin provocar risa de ningún tipo "Ya no quiero sentir todo esto; Ya no. Desde este momento tomaré las oportunidades que se me presenten al frente mío, sin dejarlas escapar" hizo una breve pausa para aclarar su garganta, para mirar con detenimiento a esa chica una vez más, la cual parecía congelada por tales palabras, casi embrujada… y aún sin entender nada del todo "Por eso Lily…" James acercó su rostro más, ésta vez pasando una barrera prohibida, y esta vez dándole a entender a la pelirroja que era eso que él quería. Ella, extrañamente, no hizo ademán de moverse de ninguna forma. Por primera vez en esos momentos se quedó quieta en su lugar "Quiero que me perdones por todo" tomó su barbilla. Esta vez no había vuelta atrás "Y por esto…"

Acercó más su rostro hasta posarse tímidamente, y casi con miedo, en los labios de ella, juntando sus bocas con suavidad y sintiendo como, por primera vez, un hormigueo les recorría desde la punta de los pies hasta sus estómagos, llenándoles de una esencia nunca antes sentida.

Las manos que hacía menos de unos minutos se encontraban aprisionadas contra el pecho del muchacho ahora se encontraban alrededor de su cuello, acariciando la piel que se dejaba entrever a medias a pesar de la bufanda que le cubría, haciendo recorrer las yemas de sus dedos hasta alcanzar su nuca y pasando ésta vez, con su compañera, desordenar más de la cuenta el cabello del muchacho, quien se encontraba igualmente acariciando la suave y arrebolada mejilla de la pelirroja, sintiendo a la vez con su otra mano el cuerpo de la joven, recorriéndole con suavidad, sin pasar a través de las telas ni de los invisibles límites propuestos. Todo esto mientras los dos se seguían besando lentamente, saboreando sus labios y, poco después, entrelazando sus lenguas sin violencia alguna, profundizando más el beso y las sensaciones que poco a poco crecían dentro, haciendo de tal momento el más memorable para los dos. Jamás habían sentido nada igual; Era como estar en el punto más elevado de la inconsciencia, vagando en un mundo nunca antes vivido. Todo era perfecto para ellos; Eran ellos dos, la explosiva electricidad dentro de sí, el roce de sus narices, la cercanía de sus cuerpos, las manos curiosas en búsqueda de más caricias, el suave chasquido de sus bocas y la rápida separación para llenar de aire sus pulmones y, así, reanudar ese beso dejado para seguirlo por más tiempo indefinido.

Todo era hermoso, perfecto, nunca antes imaginado. Todo era mágico. No actuaban los pensamientos, tampoco la molesta consciencia; actuaban sus impulsos y sus cinco sentidos.

Las manos ya no encontraron más por tocar, más piel por descubrir. Casi como si los dos lo planearan, sus manos viajaron una vez más por el otro, ésta vez uniéndoles y acercándoles en un abrazo. Se sentían acalorados por tanta nueva sensación, y eso que estaban en pleno invierno, acostados en una fina capa de nieve.

Poco después James terminó otro interminable beso en un suave chasquido, arrepentido por no poder seguir con tal manifestación, y molesto con el aire por necesitarlo para respirar. Fue solo un momento antes de que él siguiera besando a la chica, no solo por sus labios, sino también por sus mejillas, por su nariz, por su frente, y hasta por sus párpados. No pudo evitar sonreír durante esos cortos y castos besos. Estaba feliz; total y completamente feliz.

Y Lily igualmente; jamás se había sentido tan embargada por la alegría y el amor, como en ese momento. Se sentía querida, encantada por tantas cosas nuevas. Se sentía perfectamente; jamás se había sentido tan bien en tanto tiempo. Si esto era amor, entonces quería vivirlo siempre, todos los días, hasta el fin de su vida.

Fue en ese momento en que pareció despertar de un sueño, con los ojos abiertos como platos. ¿Qué había acabado de pasar?

¿Amor? ¿Sentir amor de James Potter? Pero… ¡No! Si eso era imposible. No podía ser.

Sucedió allí, en ese instante, en que se dio cuenta de lo que ocurría: James Potter estaba encima suyo, besándola y acariciándola. ¿Cómo había llegado a pasar eso?

Como si un resorte la hubiese impulsado, sin siquiera pensarlo, llevó una de sus manos a la mejilla del muchacho, estampándosela con brusquedad, despertándole igualmente de un sueño eterno, llevándolo a la dura realidad. Tal bofetada no solo hizo que él se encontrara en un estado de desorientación total, sino también hecho rodar con fuerza a otra dirección, dejándole el camino despejado a Lily para que esta pudiera zafarse y levantarse, como había querido unas horas atrás. ¿O tal vez minutos? Ya no sabía.

Ella se volvió hacia el muchacho, tal vez con la clara intención de insultarle, reñirle, culparle, escupirle o golpearle; podía haber hecho todo esto y más, pero no pudo. Ninguna palabra salió de su garganta, y no parecía capaz de coordinar su cuerpo de ninguna manera.

James no era para menos. Se encontraba tirado en la nieve, aún reponiéndose de su estado, sin las gafas- que misteriosamente habían desaparecido- y con una mejilla ardiéndole por tal bofetada que le había propinado la chica. Miró hacia una Lily un tanto borrosa, quien se encontraba justo en frente de él sin mover ni un dedo. Quería preguntar tantas cosas, principalmente por qué ella le había abofeteado y por qué había decidido acabar con tal magia, pero no dijo nada. Tampoco hizo nada para detener a la muchacha, quien se empezó a alejar primero lentamente, retrocediendo sobre sus pasos y luego echando a correr rápidamente hacia el castillo.

Ella empezó a correr confundida, consternada. Aún se repetía como un eco en su cabeza sus dudas, como si le estuvieran persiguiendo, acusándola: ¿De verdad estás enamorada? ¿De James Potter? ¿Todo lo que había sentido había sido amor? ¿Qué está pasando? ¿Por qué todo parece estar en contra mía? Decidió no pensar en ningún momento; quería llegar al castillo lo más rápido posible, específicamente a su habitación. Necesitaba una explicación, ahora.

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"¿Crees que a Sirius le gustó mi regalo?" preguntó Liza mientras jugaba con su nueva gatita en la cama, la cual maullaba pasando su peluda colita alrededor de las muñecas de la muchacha y clavando las uñas en la sábana.

"No hay dudas de que si; Para mí que le mandaste la tienda de Honeydukes completa" Liza no pudo evitar soltar una carcajada a tal análisis, del cual estaba de acuerdo. Tal vez se había sobrepasado… pero solo un poco. Sarah, mientras tanto, ordenaba un poco su baúl, sin quitarse la misma pregunta de la cabeza "¿Crees que a Remus le gustó el libro?"

"Analizando que le encanta la materia, yo creo que si" le respondió Liza, a lo cual la rubia se sintió satisfecha. Liza no paraba de jugar con su gatita, sin evitar reír cuando esta hacía una de sus monadas "Oye... Creo que es tiempo de ponerle un nombre a mi gatita ¿No?" Sarah se volvió a ésta, encogiéndose de hombros, dando su asentimiento "¿Cuál me recomiendas?"

"Mmmm..." la joven pensó unos instantes hasta dar con uno que quizá sirviera "¿Qué tal Bridget?"

"¿Bridget?" su hermana asintió, en cambio Liza negó lentamente "No me gusta mucho, si te soy sincera"

"¿Y que es lo que buscas? ¿Algo parecido a 'Liza JR'?" se burló su hermana.

"No exageres..." bufó ésta, a lo que Sarah soltó una pequeña risita. Fue allí cuando Liza dio una pequeña exclamación "¡Oye! ¡Ya sé!" Liza alzaba la gatita al aire con entusiasmo "Se llamara Blanca, dado que me la regalaron en navidad y es blanca como la nieve" Liza bajó la gatita en la cama y le preguntó con voz baja "¿Te gusta tu nuevo nombre pequeñita?"

La gatita hizo un maullido, caminando alrededor de Liza, quien no pudo más que reír antes de tomar al animalito en brazos una vez más.

"Entonces te llamaré Blanca"

Sarah sonreía mientras negaba con la cabeza; A veces Liza podía comportarse bien como una niña de siete años cuando le daban sus arranques.

"Cambiando de tema… ¿Crees que Lily ya habrá terminado su paseo? Siento que ya han sido horas desde que se fue"

Justo en el momento en que Liza le iba a replicar a su hermana que Lily era mayorcita y que se sabía cuidar sola, se escuchó un portazo en el dormitorio, dejando entrar a una pelirroja realmente muy desconocida para ellas.

"Pues… creo que eso responde a tu pregunta" fue la respuesta de Liza a su hermana, mientras no dejaba de analizar a su amiga con una expresión extrañada; Lily no paraba de caminar en círculos por toda la habitación, moviendo los labios sin pronunciar palabra alguna, como si se estuviera hablando a sí misma. A todo esto se le agregaba una preocupación infinita, como si la muchacha hubiese hecho algo que no debía haber hecho. Tal comportamiento se podía ver en cualquier persona, pero no en Lily Evans.

"Lily... ¿Qué te sucede?" preguntó Sarah, al parecer notando lo mismo.

"Yo…" murmuraba aún sin detener su extraña caminata en círculos "Y-Yo…" Tal parecía que no podía hablar mucho "Él… y yo… y-yo…"

Las hermanas veían y escuchaban todo con una ceja alzada. Tal parecía que a la pelirroja le había ocurrido algo bastante interesante como para ponerla así. Tal situación involucraba, por lo oído, a una persona; Según lo oído era un chico, y según Liza ese chico solo podía ser uno:

"James Potter…" fue apenas un murmullo, pero Lily lo había escuchado perfectamente, deteniéndose en su andar y planteándose frente a Liza, aún sin cambiar su expresión. Esto solo le dio la razón a Liza en lo que pensaba "Veamos… ¿Qué te hizo Potter?"

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"James… ¡Por el amor de Merlín! ¡No pongas esa cara de zombi y dinos qué te pasa!" exclamaba un Sirius muy impaciente.

Hacía más de veinte minutos que James había llegado a la habitación después de su pequeña caminata. Tanto Sirius como Remus se intercambiaron miradas extrañadas al ver a un James sonrojado, con el cabello alborotado más de lo normal, las gafas mal puestas y sin su sonrisa danzante en los labios, supieron que algo le había pasado; pero aún no conseguían saber qué situación había puesto a James de tal manera.

Ya llevaban más de diez minutos intentando persuadirle a decir qué le había ocurrido, pero el joven no movía su boca ni para desmentir que no había ocurrido nada; Simplemente se encontraba sentado en una silla, mirando al suelo como si fuera lo más interesante que hubiera sobre el planeta, y eso impacientaba más a Sirius.

"¡CORNAMENTA!" gritó, ya simplemente desesperado, agarrando a su amigo de los hombros y zarandeándole con impaciencia "¡VUELVE AL MUNDO YA!"

Pero aún así James no podía reaccionar. Esto era muy extraño, se decía Remus. Jamás habían visto a James de esta manera, como si el chico estuviera en otro planeta, casi. Algo había pasado, de eso estaba seguro… ¿Pero qué?

Intentó probar con algunas preguntas:

"James…" le llamó, pero el chico no fijó su mirada en el castaño. Éste, a pesar de no haber conseguido su atención, formuló "¿Te ha pasado algo allá afuera?"

Sirius hizo silencio, mirando sorprendido como James de repente levantaba la vista del suelo hasta fijarla en sus amigos. Dándole tiempo a contestar, James se tomó varios minutos, pasándose la lengua por los labios secos (y casi rotos por el frío) y virando su mirada, hasta poder asentir con la cabeza, dándole un 'Si' a Remus. Sirius prosiguió con las preguntas, empleando toda la calma posible:

"¿Nos puedes decir qué te ocurrió?"

El joven buscador miró varias veces a sus amigos, quizás no muy seguro de qué decir. Suspiró, se agarró el cabello con ambas manos y hasta negó con la cabeza varias veces; Sirius estuvo a punto de agarrar a su amigo por los cabellos y estamparlo a la pared, pero entonces licántropo y animago se fijaron en como James, lentamente, pasaba sus dedos en los labios, ausente. Ni Sirius ni Remus no entendían nada aún, pero entonces fue cuando el primero se dio cuenta de un detalle del que él y Remus no habían notado:

"Remus…" el castaño se volvió en su dirección "Mira los labios de Cornamenta" el licántropo se fijó en los labios de su amigo, pero no pareció notar nada especial, a lo que Sirius se desesperó "¡Mira bien!" Remus, a duras penas, hizo lo que su amigo le ordenó, fijándose en los rojos y no tan especiales labios de sus amigos.

'¡Espera!' pensó '¿Rojos?'

Y fue cuando se dio cuenta de lo que Sirius le estaba hablando, a lo que no evitó preguntar con rapidez:

"James… ¿Acaso besaste a alguien?"

El susodicho miró a los ojos de su amigo, pronunciando sus primeras palabras en aquellos largos veinte minutos:

"¿Cómo lo supiste?"

Sirius suspiró, sonriendo feliz al haberse recuperado la voz de su amigo:

"Muy obvio" contestó "Tienes los labios bastante rojos" rió adoptando una expresión pícara "¿Cuál habrá sido la afortunada?"

James se sonrojó visiblemente, mientras se pasaba las manos por su estómago, intentando alejar aquella electricidad que no parecía abandonarle. Intentó pasarse la lengua por los labios, intentando quitar la sensación de que los labios de Lily aún seguían ahí, juntados con los suyos; pero todo en vano. Había quedado marcado.

"Lily…"

A pesar de haberlo dicho en una voz muy baja, Sirius y Remus escucharon perfectamente; y no se les pudo ver tan sorprendidos como ahora:

"¿¡Lily!?"

"¿¡EVANS!?" gritó Sirius. En un segundo se pudo al lado de su amigo, rodeándole con los hombros "¿¡Es en serio James!? ¿¡No nos estás tomando el pelo!?" James negó con la cabeza, al parecer aún sumergido en su mundo "Por Merlín James… ¡Esto es el fin del mundo! ¡Definitivamente me estás tomando el pelo!"

"¡Que te digo que no te estoy tomando el pelo!" exclamó visiblemente molesto el animago a su amigo, quitándose de un manotazo el brazo de Sirius alrededor de su hombro "Es verdad; besé a Lily Evans, ¿y sabes qué?" suspiró, tomándose unos segundos "Fue el mejor beso del mundo"

Su expresión risueña se había vuelto dura, y su boca adoptó una mueca de fastidio visible ante la situación.

"Pero no te ves muy feliz que digamos James…" se fijó Remus. James se rascó la nuca, cerrando los ojos en un gesto de cansancio. Al final se levantó de la silla.

"Es mejor que ustedes se sienten y que yo les cuente" explicó "Tal vez así sea mejor para mí"

Aún confundidos, Sirius y Remus se sentaron en sus respectivas camas, dejando a James de por medio, dejándole que contara todo: Desde cuando consiguió a Lily en los terrenos saliéndole al encuentro, empezando una discusión y provocándole un discurso a James que, al parecer, la pelirroja no escuchó, aprovechando ella para correr y haciendo que el chico la persiguiera, haciendo que cayeran y rodaran por la colina, quedando él encima de ella, aprisionándola con su cuerpo. Tal vez fue esa parte la que hizo que James se sintiera un poco incómodo y se sonrojara, pero de igual manera siguió:

"Ella forcejeaba, intentando escapar de mí, pero yo no se lo permitía. Exigía una disculpa, que ella no me quería dar" En esta parte tuvo que confesarle a sus amigos algo que no les había contado "Nunca se los dije, pero el día en que ustedes me ataron a la silla en la sala común- cuando sucedió el episodio entre los gemelos y yo-, antes de ir al castillo con ustedes, Lily y yo…" se aclaró la garganta, sintiendo como las miradas de sus amigos estaban atentas a sus movimientos "Lily y yo nos habíamos caído, quedando de la misma forma que les estoy contando"

"Ah vaya, gracias por no haberlo contado. Ahora estaremos más pendientes en arrojarte un poco de poción de la verdad en tu copa de zumo de calabaza" bromeó Sirius. James rió.

"Y… ¿Sucedió…?" Remus empezó a preguntar "Ya sabes… ¿Ustedes…?"

"¡No!" exclamó James rápidamente "No; No sucedió nada"

"¿Entonces? ¿Qué nos tratas de decir?" preguntó Sirius interesado.

James se tomó unos segundos para escoger bien las palabras que tendría que emplear. Con esto explicó:

"Creo que desde ese día, secretamente, me he preguntado qué habría pasado si hubiese aprovechado la oportunidad, antes de que Lily se enojara conmigo y me consiguiera sin poder hablarle" carraspeó, guardándose las frías manos en la túnica "Esta vez… creo que me aproveché de la situación; No sé si fui muy rudo o algo, pero lo hice. Y…" se encogió de hombros "Sucedió. Nos besamos"

Remus y Sirius casi gritaban de emoción ahí mismo. James había intentado tener un beso de la pelirroja desde quinto ahora; Parecía algo surrealista que, después de tanto, por fin James lo había conseguido.

"¿Y qué tal fue?" no pudo evitar preguntar Sirius, poniendo más interés en cuestión.

James se sonrojó más en cuestión, sin evitar que una sonrisa tonta se dibujara en sus labios. Sintió como la electricidad que sentía olvidaba regresaba a pasos agigantados, provocándole cosquillas en su estómago.

"Fue… Fue algo…" bufó sin poder, exasperado por no poder encontrar palabras "Es difícil de explicar, en realidad. Es simplemente algo… muy…" se tapó la cara por la vergüenza que sentía al tener que sonrojarse tanto, pero a pesar de eso se rió por tanta alegría acumulada. Sirius y Remus no eran para menos.

"Vamos Bambi, tranquilo" se burló Sirius "Dime, ¿Evans te correspondió?"

Fue en ese momento en que la alegría pareció abandonar un poco a James, quitándole la sonrisa en su rostro.

"Si… ella me correspondió durante todo el beso" contestó, haciendo que Sirius sonriera muy anchamente "Pero…"

Oh oh… A Sirius no le gustaba la palabra 'Pero'.

"¿Pero…?"

Fue ahí cuando la alegría se fue por completo del cuerpo de James, dejándole con un golpe en el estómago. Había tratado de reprimirse el recuerdo de ese último detalle, hasta ahora. Se dio cuenta en ese momento como su mejilla latía fuertemente, como su corazón.

"Pero al final ella…" miró a sus amigos a los ojos, mientras su mano se acariciaba la mejilla adolorida "Al final ella me abofeteó y se fue corriendo"

Hubo un largo silencio después de esta respuesta, en donde Remus y Sirius se pudieron dar cuenta por primera vez de que una de las mejillas del chico estaba más roja que la otra. Silencio… Suspiro…

"Definitivamente, no entiendo a las mujeres" Sirius se cruzó de brazos "En especial a Evans. Esa chica es complicada"

"Ni que lo digas" dijo un James exasperado, sentándose en su cama con visibles energías gastadas.

"¿Pero por qué te abofeteó después de haber correspondido?" preguntó Remus con una ceja alzada, confundido.

"Fácil, amigo Remus. Porque, al igual que James, Evans tiene el orgullo alto" fue la razonable explicación de Sirius. James asintió.

"¿Y por qué no hablas con ella Cornamenta?" preguntó Remus. James quizo dar una sarcástica risotada.

"¿Hablar con ella?" el chico negó con la cabeza "Pareciera como si no me hubieras escuchado Remus. Estoy seguro de que, después de hoy, Evans atraerá tierras y mares para no verme"

Tanto Remus como Sirius negaron con la cabeza, haciendo que James se confundiera.

"James, tu parecieras que no conoces a Remus" se burló Sirius "Él no te lo quiere decir de esa manera ¿sabes?"

"Así es. Hablo de que emplees otra manera para hablar con ella… ¿Entiendes lo que trato de decir?"

James no pareció entenderlo al principio, pero poco a poco se fue dando cuenta de qué rayos hablaban sus amigos. Justo al mismo tiempo, una sonrisa se dibujó en sus labios:

"Anónimo"

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"Bien… ¿Qué piensan?"

Después de haber contado todo el asunto del beso con James- contando hasta el más mínimo detalle de todo-, sin quitar la confusión de su rostro, Lily se le quedó mirando a Sarah y a Liza, en espera de una respuesta que no tardó en llegar. Cuando se dio cuenta, Lily tenía a sus dos mejor amigas abrazándola:

"¡Felicidades Lily!"

"¡Si! ¡Por fin te diste cuenta!"

Lily no salía en si de la confusión que sentía. En un segundo, se zafó del abrazo colectivo entre sus amigas:

"No entiendo. ¿De qué me di cuenta?"

"De que tu, testaruda, estás enamorada de James Potter" le dijo Liza con una gran sonrisa en el rostro "¡Ya era hora!"

"¡Espera!" la pelirroja se llevó una mano a la frente "¿Cómo pueden estar tan seguras de que estoy enamorada de Potter? ¡Ustedes no…!"

"Nosotras sí, Lil" le interrumpió Sarah con los brazos cruzados "Es una lástima que no hayas podido ver tu cara al relatar el beso. Te veías tan feliz…"

Y es que era verdad. A pesar de haber empleado todos los medios para ocultar lo que sentía mientras contaba todo, sus amigas se habían dado cuenta: Sus mejillas encendiéndose de vez en cuando, su dedo tocando suavemente sus labios, sus manos abrazando su estómago; y la forma en que relató el beso- con una dulzura y pasión jamás empleada-. Ya con esto era mucho decir.

"Puede que sí, pero les juro que ese beso no ha significado nada… ¡Nada de nada!" exclamó. Liza bufó.

"Mentirosa" negó con la cabeza "Lily, no niegues lo obvio"

"No niego nada, ¡Porque no existe tal posibilidad!" Lily suspiró, empezando a enfadarse "Chicas… ¡Fue solo un beso! James Potter se ha besado con un montón de chicas a lo largo de estos años. ¿Por qué debería yo ser la excepción?" suspiró, dándose cuenta de algo que había pasado por alto "Al final consiguió su objetivo: Besarme"

"¿Por qué sigues volteando las cosas hasta tornarlas de un modo pesimista?" exclamó Liza "Lily, ya deja de pensar que tu eres el objetivo de James Potter. Creo que ya le conoces muy bien como para saber que tu no eres su objetivo; ¡Ya no!"

"¡Pero tú que sabes Liza! ¡Nunca hay que juzgar un libro por su portada!" exclamó la pelirroja "Puede que al final yo y mis sentimientos no le importemos un comino a James Potter, y que al final soy una estúpida apuesta"

"Lily, estás creando una tormenta en un vaso de agua" dijo Sarah con total tranquilidad "Sabes muy bien que tú le importas a James"

Lily no pudo evitar chasquear la lengua.

"Si claro… Le importo tanto que hasta me llama estúpida, me humilla y es capaz de romper mis sentimientos en muchas ocasiones"

"Un momento señorita" le interrumpió Liza en tono un tanto agresivo "Te recuerdo que, primero, las personas cometen errores y que, segundo, tu también lo has humillado, le has insultado de muchas maneras y le has roto sus sentimientos"

"Y para que sepas, tu le importas, y mucho" le recordó Sarah "¿No te acuerdas de que él se ha desvelado una noche completa por ti, cuando estabas en San Mungo?"

Lily guardó silencio, sin hallar qué decir.

"¿Y qué te ha invitado a salir unas doscientas veces y tu siempre lo rechazaste?" preguntó Liza.

"Bueno, pero eso es totalmen..."

"¿Y que siempre te defiende de Snape y los Slytherins cuando te llaman Sangre sucia?"

"¡Oigan! ¡Ya basta!" pidió Lily "Sé que parece que Potter es el gran héroe de mi vida, pero igualmente tiene que admitir que ese beso fue un acto muy imprudente"

"¡Pero…!"

"¡No Liza!" le interrumpió Lily "¡Están sacando conclusiones que van más allá de lo supuesto!" dijo "No quiero discutir esto más. Mejor hagamos como si nada ha pasado, y dejamos este tema aquí. Hoy es navidad, y no dejaré que Potter siga siendo más problema de lo que es"

Con esto, Lily Evans se fue de la habitación, dejando a sus amigas negando con la cabeza.

"Definitivamente James Potter y Lily Evans son la pareja perfecta" suspiró Sarah "Igual de orgullosos"

"Tu lo has dicho…"

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Rápidamente cayó la noche sobre Hogwarts. Los pocos alumnos que quedaban en el castillo salieron rápidamente de sus habitaciones charleando o bromeando, encaminándose al Gran Comedor para otra cena agradable.

Bueno, quizás no todos los alumnos se preparaban para comer.

"Hey Cornamenta, ¿No vas a bajar a comer?" preguntó Sirius, al ver a su amigo guardando varias cosas en su mochila antes de colgársela al hombro.

"No Canuto" negó éste "Luego robo un poco de comida en las cocinas. Ya saber que ahora tengo una cita que atender"

"Ohh si, es verdad" el chico en cuestión se contuvo para no lanzar una de sus tan famosas risotadas "Está bien; entonces nos iremos ya"

"Adiós" se despidió el chico de gafas antes de ver a sus dos amigos salir por la puerta del dormitorio. Suspiró al ver la hora en su reloj de pulsera: 6:55 p.m. Ya no tenía tiempo que perder.

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"Quiero ir a comer" dijo Sarah "¿Quién me acompaña?"

"Y luego me andan llamando glotona" murmuró Liza dejando a Blanca en su cama. Se encogió de hombros "Desafortunadamente lo soy, así que te acompaño"

"¿Vienes Lily?" preguntó la rubia a la pelirroja, la cual después de su pequeño enojo con ellas había decidido regresar a la habitación y, tal y como había dicho, 'olvidar lo sucedido'.

"Pues yo…"

Lily no pudo terminar su respuesta, ya que la interrumpió un ruido en la ventana del dormitorio. La chica, curiosa, fue hacia ella y vio que se trataba de una lechuza muy conocida por ella, la cual esperaba con ansias entregar su carta.

"¿Qué hay allí Lils?" preguntó Liza curiosa.

"Es la lechuza de Anónimo" contestó Lily emocionada "Al parecer me viene a recoger la respuesta de si quiero cartear con él"

"¿Entonces? ¿Vas a cartear con él?" preguntó una Sarah ligeramente interesada. Liza ansiaba la respuesta mas interesada de lo normal, aunque hacía grandes esfuerzos por no aparentarlo.

Lily pensó un poco. Quería hacerle muchas preguntas a ésta persona, ya que por alguna extraña razón le atraía. Quería saber más de él y conocerlo…

Quizás más que todo conocerlo.

"Si. Cartearé con él" respondió Lily finalmente "Creo que, lamentablemente, no iré con ustedes a cenar"

"Bah, no te preocupes. Nos la apañaremos para no llorar allí abajo" bromeó la pelinegra. Lily rió "Bueno, ¿Nos vamos hermanita? Por allí me está llamando una buena cena, y no me la quiero perder"

"Está bien, ya vamos" Sarah rodó los ojos ante su hermana. Al final se volvió a Lily "Adiós Lil. Y suerte" A esto último le agregó un guiño de su ojo.

Acto seguido, las dos hermanas se fueron. Lily se puso una bufanda alrededor de su cuello, agarrando un montón de pergaminos, tinta, la pluma que Sarah le había regalado y poniéndolo todo en su mochila. Así se puso en marcha, yendo a uno de sus lugares favoritos para tener más privacidad.

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Lily subió a la Torre de Astronomía. Ese lugar, para ella, era el lugar más perfecto e ideal para pensar o hacer algún deber sin que nadie te interrumpiera o te distrajera. Exhalando un suspiro, se sentó en uno de los pupitres que había cerca, sintiendo de cerca el crudo frío invernal, pero sin darle mucha importancia. Desdoblando el pergamino que tenía en manos, empezó a leer la carta que su admirador le escribió:

'Querida estrella de la noche:

¿Desea la dama más bella de todo este universo cartear conmigo hoy?

Anónimo'

Lily rió. ¿La dama más bella del universo? Vaya, jamás me habían llamado así, pensó ella. Sonrió con los ojos brillantes, empezando a escribir una respuesta:

'Querido Anónimo:

Si; esta dama quisiera cartear con este gentil caballero

Lily'

Lily le dio el pergamino a la lechuza, quien salió volando por la ventana, estando de vuelta en menos de tres minutos con una respuesta. Vaya rapidez, pensó la pelirroja, impresionada.

'Perfecto. Entonces empecemos… ¿De qué quisieras hablar?'

Lily sonrió. Hundió la punta de su pluma- la cual empezaba a ponerse de color amarillo, lo cual significa felicidad, como bien sabemos- en tinta negra, empezando a redactar su respuesta:

'Quisiera hablar de ti, si quieres, y saber más cosas tuyas. ¿Qué es lo que te gusta? ¿Qué no te gusta?

¿Me lo responderías?

Lily'

Lily ató la carta en la pata de la pequeña lechuza y ésta salió volando de nuevo por la ventana. Solo voló en picada hasta dos torres más abajo, donde se encontraba un joven chico sentado en el ventanal de la lechucería. El chico recibió entusiasmado a su lechuza, empezando a leer la respuesta de la pelirroja. Rió un poco, pensando en los difícil que sería redactar tal respuesta; aunque no era nada imposible, así que empezó:

'Por supuesto, mi princesa; todo lo que tú quieras.

Soy una persona que no se rinde hasta conseguir lo que quiere. Me gusta mucho volar en escoba. Siempre quise ser cazador, pero por los deberes no tengo tiempo de practicar, así que nunca llegué a formar parte del equipo de Quidditch. Según algunas personas, soy astuto e inteligente. Me gusta ayudar y complacer a la gente, tal y como me encanta complacerte con esta carta.

Para agregar, lo que no me gusta nunca es estar celoso'

James dobló el pergamino y se lo dio a su mascota, que hizo el mismo recorrido por los aires. El chico esperó un poco, entre emocionado y nervioso a la vez.

En pocos minutos, Rup vino con su respuesta, dándosela a su amo. James desdobló el pergamino, leyendo:

'¿Celoso de qué?

James esbozó una pequeña sonrisa. Ésta era, justamente, la respuesta que estaba esperando. Le dio el reverso al pergamino y empezó a escribir, sin más rodeos, su respuesta:

'Alguien me dijo que besaste a alguien hoy. ¿Es eso cierto?'

La lechuza llegó a la gran ventana de la torre de astronomía con la respuesta, entregándole ésta a una impaciente Lily que desdobló rápidamente y leyó en silencio. No pudo evitar pensar con amargura que seguramente James Potter había divulgado su triunfo por los corredores; no pudo evitar sentirse mal por ello, pensando en que quizá había sido una tonta en corresponder aquel beso. Pero rápidamente negó con la cabeza. Este no era el momento para pensar en ello.

Al final le dio el reverso al pergamino y empezó a escribir su respuesta, eligiendo bien sus palabras:

'Si, lo es; Pero fue este chico- que por cierto, es el mismo del que te he contado- el que lo inició todo. Al final le solté una bofetada y me fui de allí rápidamente, sintiéndome muy confundida y desorientada; pero al final me hallé enfadada por lo que pasó, y por él, ya que este chico había hecho una broma hace unos días, y se burló de mí también. Éste era mi amigo; y digo era, porque no sé si al final seguiremos siendo amigos después de esto'

James no pudo evitar sentirse un poco triste con esta respuesta. Era… Ahora tal palabra le ponía los pelos de punta. ¿Él y Lily Evans ya no serían amigos nunca más?

Negó con la cabeza. Este no era momento para pensar en eso. Habían muchas dudas que aclarar aún, por lo que en la parte de abajo de la respuesta de la chica empezó a escribir:

'Pero, tal vez ese chico te besó porque tu le gustas ¿no? Si dices que él siempre te persigue, no hay otra explicación. Pero dime… ¿A ti no te gusta él?'

Lily leyó la respuesta de su admirador, y fue cuando esa maldita pregunta empezó a hacer estragos en su cabeza: ¿En verdad estaba enamorada de James Potter? ¿O solo sentía simpatía por él? ¿U odio? Rayos… ya no sabía ni qué sentía con respecto al muchacho.

Se detuvo a pensar un poco. Lo que ella sintió en el beso… los cosquilleos, las sensaciones… ¿Había sido amor? Porque en ningún beso compartido con otro muchacho había sentido eso, por más largos que hubiesen sido. Ese beso… esa pregunta… ¿Estaba de verdad enamorada de James Potter?

Pero es que… ¡No podía ser! Porque sino, ella… y él…

No, definitivamente no.

La chica no tardó en redactar su respuesta:

'La verdad, esta es la misma pregunta que yo me hago y me sigo cuestionando. Debo admitirlo, James Potter es una persona con la cual cualquier persona sueña; es dulce, amable, inteligente, guapo y generoso, aunque también es un cretino y un ególatra; pero sin duda es una buena persona, y me atrae… Pero hay otra persona que también me atrae, y creo que aún más'

James se quedó en trance con estas palabras; No solo por las palabras despectivas con las que Lily le había referido- y que nunca le había dicho en su cara-, sino por aquellas últimas líneas. No la entendía… ni la entendería nunca. En un momento dice que quizás está enamorada de él, pero que al final a ella le gusta otra persona. ¿Quién podía ser esa persona? Oleadas de ira se amontonaban en su interior, dándole esa conocida sensación de envidia, de celos.

Tenía que saber quién la atraía, y tenía que saberlo ahora:

'¿De verdad? ¿Quién?'

En menos de dos minutos ya tenía la respuesta doblada en un pergamino, en sus manos. Se quedó petrificado por un momento, pensando en qué debía hacer: Si desdoblar el pergamino y ver a quien le gustaba Lily, muriéndose de celos y sin poder hacer nada, ya que al parecer le había hecho mucho daño a la muchacha; O no desdoblar el pergamino y quedarse con la duda.

Definitivamente la opción uno.

Desdobló el pergamino, y lo que leyó lo dejó impactado:

'Tu'

Ésta simple monosílaba hizo que quedara de todas las maneras que tuvieran que ver con la sorpresa: Paralizado, impresionado, impactado, shockeado. Nunca planeó que ésa palabrita quedara estampada en el pergamino, señalándole a él, Anónimo, a ser el enamorado de Lily Evans.

Porque estaba bien que a Lily Evans le gustara James Potter… ¡Pero NO que le gustara Anónimo! ¡NO él!

'¡Esto se me salió de las manos!' pensó.

En un rápido y confuso análisis, a Lily Evans le gustaba James Potter y Anónimo al mismo tiempo; Anónimo era James Potter, por lo cual se verificaba que él, James Potter, solamente él le gustara a Lily Evans (lo cuál era muy bueno); pero ella estaba enojada con James Potter por la broma, el insulto y el beso… y eso era malo, muy malo; y lo que era peor y PÉSIMO en toda regla, era que Lily no sabía que James era Anónimo, y a ella le gustaba Anónimo… ¡Y estaba enfadada con él!

¿Cómo rayos se lo tomaría cuando descubriera que James era su admirador secreto?

'No quiero ni pensarlo' pensó aterrorizado.

Estaba muy confundido

Mientras tanto, Lily Evans esperaba nerviosa su respuesta. Había sido una medida muy impulsiva haber enviado ese pergamino, lo sabía, pero es que no pudo aguantarse más; Lo que decía era verdad: Anónimo le atraía, y no solo por la curiosidad que causaba el no saber su verdadera identidad, sino también por tantas palabras lindas juntas y tanta apoyo. Sonaba mal, y hasta tonto; pero es que, si tan solo le conociera…

Y fue ahí cuando la lechuza hizo aparición. No tardó en leer lo que le llegó:

'¿Yo? ¿En serio?'

Lily no pudo evitar reír al ver esa corta respuesta. Seguro su admirador estaba petrificado por la impresión que le había dado la última respuesta. Pobrecito… seguro está confundido, pensó.

Escribió por debajo su respuesta:

'Si… Es que creo que resultaste ser tan amigo mío que… Me gustaste así, y no más. Es extraño ¿verdad? Supongo que así lo creerías; pero ese no es el caso. Lo que quiero decir es que… creo que estoy lista para conocerte Anónimo'

Lo último hizo que los ojos se le pusieran cuadrados a James…
¿¡CONOCERLO!?

Merlín… Ahora el asunto estaba totalmente fuera de sus manos. ¿¡Qué voy a hacer!? Se preguntó.

Esto hubiese sido hace unos días y sin lugar a dudas la mejor noticia en todo el planeta, cuando las cosas entre él y Lily marchaban completamente a la perfección. ¡Pero ahora no! ¡No ahora cuando más bien parecían un perro y gato en plena guerra!

James agarró su pluma y, con manos temblorosas, escribió:

'¿Conocerme? ¿Ya? ¿No es muy pronto aún?'

Lily se desconcertó un poco con aquella respuesta, y hasta se advirtió desilusionada. Se hubiese imaginado una respuesta como '¡Si! ¡Vamos a conocernos!"', pero no una respuesta de este estilo, donde se mostraban perfectamente los nervios.

Aún extrañada escribió lo siguiente:

'Si, conocernos. ¿Por qué? ¿Crees que aún no es hora?'

James leyó esto varias veces. Merlín… Como quería decir que no, que no era la hora, sino que era porque cuando ella le viera la cara le pegaría la bofetada mas terrible en su vida.

Pero no podía.

¿Cómo se 'conocerían' sin que Lily recibiera la humillación más grande de su vida según ella y le diera a él un golpe digno de total recuerdo?

En ese momento, el mecanismo de sus pensamientos empezara a trabajar rápidamente, creando una loca y extraña idea que saltó en frente de sus ojos, haciéndolos abrir de par en par. ¿Podía ser que…? ¡Pero no! Era una idea tan loca… tan fuera de lo común; Aunque…

No era una mala idea; Es más, modestia aparte, se le había ocurrido la mejor idea de todo el mundo… ¡Y tenía que redactar la respuesta de inmediato!

En la torre, Lily esperaba intranquila. Parecía que hace mucho tiempo le había mandado a su admirador la respuesta. ¿Será que ocurrió algo malo con la lechuza? Se preguntó.

No, no le había ocurrido nada a la lechuza, porque en ese mismo instante estaba al frente de ella con una respuesta. Como si su vida estuviera dependiendo de ello, desdobló con furia el pergamino, sorprendiéndose al ver que la respuesta era un tanto larga.

Empezó a leer:

'No, al contrario, me siento feliz y alagado de dejarme conocer por esta damisela; solo eran, en cierto modo, los nervios y la emoción de tan solo pensarlo, pero ninguna negación. Por supuesto que quiero que me conozcas y yo conocerte aún más.

Solo quiero que me respondas una pregunta:

Lo que leyó a continuación la dejó impactada:

'¿Tienes pareja para el baile de navidad?'

Sus ojos se abrieron tanto que parecían los mismos platos en donde servían la comida en el Gran Comedor. Eso era, definitivamente, una insinuación. ¿Sería que…?

No tardó en contestar la pregunta de su admirador, aparentando una total indiferencia (cuando sentía todo lo contrario).

'No... No tengo pareja'

James esbozó una pequeña sonrisa al ver la respuesta. ¡Cómo le encantaba leer eso! ¡Ni siquiera el estúpido de Diggory se lo había pedido! Esto sería perfecto.

'Pues querida reina de mis sueños… ¿Quisieras ser mi pareja para el baile de navidad? Será la ocasión perfecta para conocernos'

Lily esbozó una grandísima sonrisa. ¿Ella? ¿Ser su pareja?

Sin pensarlo dos veces, escribió su respuesta.

'Si admirador... Quisiera ser tu pareja...'

¡James estaba feliz! ¡Sumamente FELIZ! ¡Lily iba a ir con él al baile después de todo!

'… ¿Pero como te podré reconocer?'

La verdad es que no había pensado en eso. No podía decirle a Lily que fuese a que un chico de cabello alborotado y lentes redondos; eso le llevaría al principio de su perdición.

Tenía que emplear total y completa astucia:

'¡Qué emoción! ¡Podré ir al baile con la chica que amo en todo el universo! Para que me reconozcas tendré un brazalete de plata con una letra 'A' en la muñeca. Luego te enviaré a uno de mis mensajeros para que te diga en donde te esperaré'

Lily esbozó una pequeña sonrisa y escribió lo siguiente:

'Perfecto. Bien… creo que ya es hora de irme. No quiero que sea tarde y me pillen por los pasillos. Ha sido un gusto cartear con un caballero como usted'

James esbozó una gran sonrisa:

'No. El gusto ha sido mío, por cartear con una bella princesa como tu. Adiós'

Lily rió de nuevo y escribió su respuesta, dándosela a la lechuza para que fuera de nuevo con su amo.

Lentamente, recogió todo para dirigirse a su sala común. Se dio cuenta que tenía una sonrisa de oreja a oreja en su rostro y que sus mejillas andaban teñidas de un rosa muy intenso; De lo que no se dio cuenta fue el color de su pluma, la cual estaba totalmente roja, lo cual significaba amor.

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James esperó a Rup y, al ver a su lechuza entrar por la ventana, le arrebató el pergamino que tenía en su pata:

'Adiós. Ansío que ya sea el 28 de diciembre'

James estaba sumamente feliz. La idea de que Lily se enfadaría o no con él por tal engaño se había desvanecido de su mente; Lo único que tenía en sus pensamientos y le nublaba la vista era una alegría tan grande como el mismo Hogwarts, y una chica que le hacía sentir fuertes latidos en su travieso corazón.

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Sarah y Liza regresaron a la habitación, discutiendo como por una tontería (extrañamente):

"¡Esa patata era mía! ¿Por qué tuviste que agarrarla?" reprochaba Liza.

"Porque era la última…" contestó Sarah encogiéndose de hombros y sin dar importancia.

Las dos entraron en su dormitorio y se quedaron sorprendidas al ver a una Lily recostada en su cama y durmiendo plácidamente, aún teniendo la túnica puesta. Se le veía una gran sonrisa en los labios, además de un montón de pergaminos atrapados entre su brazo y su pecho.

"Parece que Lily está feliz" dijo Sarah, sonriente.

"Si… ¿Vemos lo que le ha escrito su admirador?"

"No, déjala. Es su privacidad" dijo Sarah manteniendo la sonrisa "Dejémosla dormir. Mañana le preguntaremos todo lo que queramos"

Lentamente, entre las dos hermanas, corrieron el dosel de la cama de la pelirroja, dejando que durmiera ensimismada entre sus sueños y fantasías.

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Mejor lo dejamos hasta aquí, que sino se me alarga n.nU El próximo capítulo será uno de después de navidad, y después… tatataaaaan:D El 28 de Diciembre!

Vaya… menos mal que se acabó la navidad.

Pues retomando lo que de verdad importa, les quiero decir a todas ustedes ¡FELIZ AÑO! Espero que todos sus propósitos se cumplan en este 2007, y que el 2006 nos sirva para aprender de él y de todo lo que hemos pasado :P

Les quiero decir que este es mi regalo de nuevo año! No saben lo difícil que fue cambiar este capítulo. Si comparan el cap original con este, hallaran muchísimos cambios, y no solo gramaticales y de redacción, sino de situaciones.

Como ya les dije, no quiero caer en redundancia, y más que nada quiero mostrarles a los verdaderos personajes que he creado. Durante mucho tiempo, en el foro de la warner, he estado jugando con ellos y utilizándoles como marionetas, haciéndoles protagonistas de mis- ahora me doy cuenta- muy malas escenas inventadas. Ya no puedo calcular con una mano la cantidad de veces en las que los personajes han jugado en la habitación, tanto para arrojarse almohadas como para levantarse con un buen año de agua fría (típico…). Es bueno mostrarles en su lado infantil, pero tampoco me quiero precipitar con ellos. Tienen 17 años, y hay que saberlos mostrar tanto en su lado serio como en su lado bromista.

En fin… tal vez eso era lo que quería apuntar.

Bueno… sin duda lo que más me gusto poner fue la escena del beso (comparen el cap. Original y no hallarán ni rastro de lo que es esta escena ahora). No quería poner la típica escena en donde James la besaba a la fuerza y Lily le daba una bofetada, gritándole lo sucio que era (como hice en el cap original). Esta vez quise poner algo detallado, y aparte una trama realmente creíble. Supongo que me siento feliz por haberlo logrado, o al menos eso espero.

Creo que me estoy alargando ¿no? xD
Bueno, tan solo esto. ¡Disfruten del cap! El próximo será algo corto (creeeo…), pero no será menos interesante ;)

Muchos besos!! Y felices reyes por adelantado!
Mari