Confusión
Lily terminaba de contar cada detalle de la noche anterior a sus amigas:
"… Él me contestó la carta, diciéndome que no era eso lo que aparentaba decir, que…" un leve rubor cubrió sus mejillas "estaba, al contrario, halagado de cartear con… con… su princesa" pudo decir, totalmente roja.
Sarah no hizo más que suspirar risueña. Liza, en cambio, prefirió no decir nada. Típico de Potter, pensó.
A estas alturas aún se preguntaba como no le había dicho nada a Lily. Bien sabía ella que esta situación acarrearía muy malas consecuencias.
Pero aún así ayudaba a ese chico. Definitivamente no se comprendía a sí misma.
"Luego puso algo que me sorprendió por completo" siguió relatando la muchacha. Miró un momento a sus amigas, quienes se mantenían calladas en espera de la respuesta "Él me… me preguntó si tenía pareja de baile"
Liza palideció por completo al escuchar esto. Si las cosas iban por donde ella creía que irían, entonces definitivamente James Potter tendría que estar LOCO DE REMATE.
"¿Y qué le respondiste?" preguntó la pelinegra, rezando porque su amiga no contestara lo que ella pensaba.
"Le dije que no tenía pareja" respondió "Me envió una respuesta que decía… que…" la pelirroja no pudo evitar emitir algunas pequeñas risitas. Se vería a la legua que estaba totalmente emocionada "¡Adivinen que decía!"
"¿Te invitó al baile?" preguntó Sarah de sopetón. Liza cruzó aún más los dedos porque no se emitiera la siguiente respuesta…
"¡Siii!" gritó la pelirroja con las manos en las mejillas, intentando cubrir su rubor. Se veía encantadora.
"¡Pues muchas felicidades Lils!" exclamó la rubia, abrazando a la pelirroja entre risas.
Mientras tanto, Liza no tenía ni asomo de lo que sentían su hermana y la pelirroja. En habría podido haber saltado, reído y emocionado ante tal noticia; pero en estos momentos la chica estaba totalmente pálida, como si el más terrible fantasma la hubiera sorprendido. Ella se encontraba repitiendo las mismas palabras en su cabeza:
No
puede ser… No puede ser… No puede ser…
Sarah pudo
notarlo.
"Liz… ¿Estás bien?"
"¿Qué?" se encontró diciendo desubicada. Al notar el característico ceño fruncido de Sarah, halló respuestas a suma velocidad "Si, si… Solo me acordé que tenía que enviarle una carta a papá"
"¿Una carta a papá? ¿Para qué?" preguntó la rubia, un poco más desconfiada.
"No les respondí ayer" dijo Liza, lo cual era en parte verdad "Seguro estarán preocupados. Creerán que la lechuza perdió la carta en el camino"
"Oh bueno, pero si quieres dame la carta y yo se lo mando"
"No, no te preocupes hermanita. Yo iré" dijo Liza, haciendo gala de su talento como actriz.
"Oh… pues, está bien"
Claro que Sarah no era ninguna tonta. Sabía bien que su hermana estaba tramando algo; pero quizá era mejor dejarla en paz. Podía que en otro momento le abordaría.
"Cuida a Blanca. En un momento vuelvo" Liza salió de la habitación con un pergamino, una pluma y una tinta, caminando a buen paso y haciendo resonar los tacones bajos de sus zapatos en la madera de la sala, hasta alejarse.
Lily había estado pendiente de cada detalle de la escena. Con Sarah y ella solas, no dudo en hacer su pregunta:
"¿Últimamente has notado a Liza un poco distraída?"
"No sé" contestó Sarah con el ceño aún fruncido, acariciando el suave pelaje de Blanca, ensimismada en sus pensamientos.
Quizás nunca comprendería a su hermana, después de todo.
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James Potter, mientras tanto, terminaba de contar lo que había pasado la noche anterior.
"Y entonces yo la invité al baile" culminó con una sonrisa de oreja a oreja.
Sin embargo sus amigos no parecieron tener la clase de sorpresa que él esperaba ver en sus caras.
"¿¡QUÉ TU QUÉ!?" exclamaron Remus y Sirius.
James se tapó los oídos al instante ante tal grito colectivo.
"Lo que oyeron" contestó con toda la calma del mundo "La invité al baile" James miró a sus amigos con una ceja al aire "Creí que se alegrarían… ¿Qué pasa?"
"James, creo que hablo tanto por Sirius como por mí cuando te digo…"
"¿¡En qué estabas pensando!?" no evitó exclamar el pelinegro.
"… Gracias… eso era exactamente lo que quería decir"
"¿¡No entiendes que Lily te volverá puré de patata cuando te vea!?" exclamó el animago.
James estuvo a punto de contestar, pero notó una lechuza parda picotear en la ventana del dormitorio. Extrañado fue a ésta y la abrió, dejando pasar el ave y depositándole en la mano…
"Por merlín…" murmuró el chico, viendo con los ojos totalmente abierto lo que tenía en las manos.
"¿Qué es eso?" preguntó Remus yendo hacia su amigo y quedándose de la misma forma al ver…
"¡Déjenme ver! ¡Déjenme ver!" exclamó Sirius dando saltos, curioso por ver tan extraña protagonista de tanta atención. Los saltos cesaron al identificar el objeto, quedándose igual o peor que sus amigos: serio, asombrado y horrorizado "Por… Merlín…"
Lo que tenía James en las manos era un vociferador.
"¡Yo no hice nada malo! ¡Lo juro!" exclamó el animago soltando la carta y dejándola caer al suelo.
"Pero… Cornamenta, ese no es el sello de tu familia" dijo Remus, recobrando un poco la cordura y viendo el sello que estaba pegado en el sobre rojo "Hay una W, no una P"
"¿Y saben? Esa W se me hace familiar" murmuró Sirius, mirando el sello extrañado, y saliendo poco a poco de su trance.
"Pero..." de repente, se vio que el sobre empezaba a moverse y sacudirse "¡AAAAAAHH! ¡ESTÁ A PUNTO DE ABRIRSE! ¡ARRÓJENLO POR LA VENTANA!"
Sirius fue el primero en usar sus reflejos para agarrar tal monstruo y tirarlo a continuación por la ventana. El joven Black quedó satisfecho, sacudiéndose las palmas.
"¡Listo!"
"¡¡¡¡¡JAAAAAAAMEEEEEES POOOOOOOTTTTTTTTTTTTTTEEEEEER!!!!!"
"Yo no estaría tan seguro" dijo Remus ocultándose detrás de su cama, preparándose para la bomba.
Ascendiendo del aire se encontraba un sobre rojo con forma de boca gritando en dirección al chico de lentes:
"¡TÚUUUUUUU!"
El sobre rojo entró a la habitación, dirigiéndose a un James totalmente petrificado. Sirius sabía perfectamente a quién pertenecía esa voz:
"¡Es Liza!"
"¡WEADER PARA TI BLACK!" gritó el sobre dirigiéndose a Sirius "¡AHORA CIERRA EL PICO Y DÉJAME HABLAR CON POTTER!"
Sirius sabía perfectamente que los vociferadores no podían hacerle daño a nadie; pero Sirius, irremediablemente, sintió tanto miedo que se ocultó detrás de su cama, esperando a que pasara toda la escena.
"¡¿EN QUÉ RAYOS Y CENTELLAS ESTABAS PENSANDO JAMES POTTER?! ¡¿NO TE DAS CUENTA QUE CUANDO LILY TE VEA TE VA A MATAR Y TERMINAR ODIANDO MAS DE LO QUE TE ODIA?!"
"¡Eso fue lo mismo que yo le dije Liza!" exclamó Sirius.
"¡VUELVE A OCULTARTE DETRÁS DE TU CAMA Y NO INTERFIERAS BLACK!"
Sirius obedeció como un cachorro a su amo.
"JAMES POTTER! ¡EXIJO UNA RESPUESTA!"
"¡Lo tengo todo bajo control Liza!" dijo James, conservando la calma "¡Haré que Lily vea a su admirador secreto, pero que al mismo tiempo no lo vea! ¡Lo tengo todo arreglado!"
"¿En serio? ¿Cómo harás?" no tardó en preguntar Sirius desde su lugar.
"¡BLACK! ¡SI NO DEJAS DE INTERFERIR, VENDRÉ EN PERSONA A TU HABITACIÓN Y TE HARÉ PICADILLO!" gritó Liza una vez más.
Sirius, ahora si consciente de que podía correr un poco de peligro, salió de su escondite para encerrarse dentro del closet, para mayor seguridad. El sobre rojo bufó y se dirigió a James una vez más:
"¡MAS TE VALE QUE NO LE HAGAS DAÑO A MI AMIGA! PORQUE SI LO HACES… ¡YO TE HARÉ MUCHO MAS DAÑO A TI!"
"Lo tomaré claro Liza. Lo prometo" dijo James sumamente nervioso y empezando ya a sudar. Cuando Liza Weader juraba algo, su palabra se hacía realidad.
"BIEN POTTER… ¡NO ME DEFRAUDES!"
Ante estas pocas palabras, su voz se perdió y el sobre se auto-destruyó, quedando pedacitos de papel en el suelo, luego convertidos en cenizas. Remus y Sirius salieron de sus escondites lentamente. Remus no pudo evitar suspirar después de haber presenciado tan alucinante espectáculo.
"Eres hombre muerto Cornamenta" dijo Sirius, dejando atrás el closet "Cuando te mate Liza… ¿Me puedo quedar con tu capa de invisibilidad?"
"¿A qué te refieres?" preguntó James con el ceño fruncido.
"Bueno… yo creo que deberías preparar tu testamento desde ahora" fue la respuesta de Sirius, pero Remus le interrumpió.
"¡Le mentiste James! ¡Tú no tienes ningún plan preparado! ¿Te lo recuerdo?"
"Yo nunca dije que no tenía un plan" Sirius y Remus se miraron entre ellos, confundidos "Desde el momento en que le pedí a Lily ser mi pareja de baile, he estado preparando absolutamente todo"
"¿En serio? ¿Pero cómo?" preguntó Sirius con curiosidad en marcha "¿Qué harás?"
"No puedo decir nada" dijo el animago esbozando una sonrisa "Lo único que puedo decir es que todo marchará a la perfección"
O eso esperaba él.
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Al final los tres amigos bajaron a comer en el Gran Comedor, después de cambiarse y bañarse… y quizás de intentar sacarle a James su plan.
Pero el chico parecía la misma tumba de Matahari; así que Sirius y Remus desistieron en su complot, empezando a comer lo que había en la mesa con sumo apetito.
"¡Oooooh!" exclamó Sirius viendo cada cosa que había delante de él "¡Huevos! ¡Tocino! ¡Croissant! ¡Salchichas!" así fue agarrando de todo, originando una gran montaña de comida en su plato de oro.
Sirius y James se le quedaron mirando a su amigo, alucinados.
"De verdad, me cuesta entender en donde te cabe tanta comida" dijo Remus viendo impresionado como su amigo se comía cada cosa como si fuese un animal.
"¡Fácil Remus! ¡Me cabe en el estómago!" exclamó Sirius con una gran sonrisa.
"Entonces tendrás 4 estómagos, como una vaca" bromeó James, haciendo reír a Remus. Sirius se metió un buen bocado de malvaviscos de mermelada en la boca, indignado.
"Pienfen lo que quieranf"
James iba a decir otra de sus bromas, hasta que se dio cuenta de la presencia de Lily y las hermanas Weader en el Gran comedor. Vio como el grupo de amigas se sentaron en la punta de la mesa de Gryffindor, conversando acerca de distintas cosas. Tanto Sirius como Remus también se dieron cuenta, e incluso de un detalle más.
"Vaya… Creo que Lily está muy feliz en este día" dijo Sirius terminando de tragarse un mini sándwich, viendo a la pelirroja.
Y en efecto, Lily Evans llevaba una sonrisa de oreja a oreja, incapaz de quitársele en el rostro, haciendo que sus mejillas se cubrieran de un color carmesí muy intenso. Sus ojos verdes brillaban más que nunca esa mañana, pareciendo que el mismo sol se reflejaba en ellos.
"¿Por qué será?" se preguntó Remus en voz alta, con clara intensión. James silbó, haciéndose el que no sabía nada.
Y es que si lo sabía. Él también estaba emocionado. No podía esperar a que fuera la Gran Noche.
"Cambiando de tema…" Sirius volvió al ataque con su comida "Oyu Remuf… ¿Cuambo baf a hablar cun Farra?"
"Disculpa, pero no entiendo nada de lo que dices Sirius" dijo un Remus divertido.
Sirius volteó los ojos, mientras tragaba todo lo que tenía en la boca.
"Te preguntaba si ibas a hablar con Sarah"
Todo rastro de diversión desapareció del rostro de Remus, haciendo que se ruborizara visiblemente por la vergüenza:
"¿Tiene que ser hoy?"
"No lo sé" dijo Sirius encogiéndose de hombros.
"¿Pero lo harás?" preguntó James. Remus suspiró.
"No estoy seguro" dijo aenado y un poco cabizbajo "Está muy confundida conmigo. No sé si quiera hacerla confundir más"
Claro… más excusas.
"Remus, ya deja de ser un cobarde y de inventar excusas que no tienen lógica" dijo Sirius con fingida seriedad "Levántate, ve a ella y habla normalmente, como si fuesen amigos. Discúlpate por todos los malentendidos y listo"
"Te sentirás mejor así, créenos" dijo James.
Remus entendía que sus amigos se preocuparan por él y lo quisieran ayudar, cosa que agradecía profundamente…
Pero es que… ¡Era tan complicado!
Mientras tanto, las chicas conversaban:
"Me muero porque sea 28 de diciembre" decía Liza, emocionada "Charlotte me diseñó un vestido precioso. Ya me lo quiero poner"
"Lástima que no puedas ir con Sirius" dijo Sarah distraída, revolviendo su comida sin apetito.
"Sarah, ni una palabra" dijo Liza al instante, cayendo en la cuenta de algo "¡Oye! ¿No tienes pareja de baile?"
"Nadie me ha preguntado" dijo Sarah encogiéndose de hombros.
"No hay que esperar que un chico venga por ti… ¡Tu tienes que conseguir al chico!" dijo Liza como toda buena hermana mayor.
"Esperaré a que el destino me solucione las cosas, gracias" dijo llevándose un trozo de tostada a la boca.
"Ay hermana…"
A Sarah le invadió una molestia profunda ante estas dos insignificantes palabras. Ella no entendía a su hermana, definitivamente. Y lo peor de todo es que su hermana no la podía entender a ella. ¿Qué tenía que ella no tuviera una pareja de baile? ¡Ni que fuera cosa de vida o muerte!
Con un bufido pinchó un bizcocho. De pronto su buen humor se había esfumado por la ventana.
En ese momento, James pudo como un chico de Ravenclaw se paraba de su mesa, yendo hacia el grupo de chicas.
"Amos Diggory…" murmuró James, sonriendo malévolamente al saber sin esfuerzo lo que se proponía el chico.
Amos Diggory llegó a su objetivo, saludando con una sonrisa:
"Buenos días"
"Hola" saludaron de vuelta Liza y Lily (Sarah no se encontraba de muchos ánimos)
"Err… Lily, te quería preguntar algo" dijo Amos, viendo a la pelirroja directamente a los ojos.
"Lo que quieras Amos" respondió Lily, extrañada.
"Pues, me preguntaba… Si tu quieres, claro" el chico empezaba a sentirse nervioso "Si tu… ¿Quisieras ser mi pareja en el baile de navidad?"
Lily miró un momento al chico y un gesto de lamento apareció en su rostro. Amos pudo ver claramente que esa no era la tradicional expresión que se le acompañaba a una respuesta afirmativa.
"Lo siento Amos" dijo la chica negando con la cabeza "Ya tengo pareja"
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James, al notar como Lily le negaba a la cara de comadreja con la cabeza y como éste adoptaba una cara de decepción, había entendido perfectamente de qué hablaban.
"¡Ja! Lily es mía… mía y de nadie mas… laralaralara"
El chico dejó de cantar feliz, para seguir presenciando tan codiciado show desde lejos.
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"Oh…" dijo el chico con clara decepción "Bueno… no importa"
"De verdad, lo siento" dijo Lily no dejando de sentirse un poco lamentada.
"No, no te preocupes" contestó éste, recobrando su sonrisa, aunque sin perder la curiosidad "Y bien… ¿Quién es tu pareja?"
Tendría que conocer su rival ¿no?
"No sabría como decirte…" contestó Lily, ruborizándose, mientras echaba mechones rebeldes de su pelo detrás de su oreja "Es… un amigo mío"
"Ahhh… muy bien" asintió el chico.
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Remus lo pensó detenidamente, hasta decidir que lo haría: Hablaría con ella. ¿Qué perdería con tan solo una conversación?
"¡De acuerdo!" exclamó decidido, levantándose de la mesa "¡Iré a hablar con ella!"
Empezó a caminar a paso decidido hacia el grupo, mientras Amos Diggory formulaba un plan y lo ponía en marcha. El chico dirigió la vista a la rubia Weader, quien tenía aún su vista en el plato aún.
"Emmm… Sarah…"
La menor de las Weader despegó la vista del plato y la posó en Diggory, sin poder disimular su aburrimiento.
"¿Si?"
El chico puso su mejor sonrisa y preguntó:
"Me preguntaba si tu quisieras ser mi pareja de baile"
Remus estuvo a punto de llegar a Sarah, pero al escuchar esas palabras simplemente se petrificó en su lugar.
Sirius y James, aún estando lejos, le habían leído los labios a Amos diggory, teniendo la misma reacción, al igual que Lily y Liza, que no cabían en sí de la sorpresa. No podían emitir palabra o pensamiento alguno…
Pero la mas confundida era la misma Sarah. Los ojos se le abrieron como platos al escuchar esas palabras… ¿Desde cuando Amos Diggory estaba interesado en ella? No sabia que contestar.
Remus miraba a Sarah, atento a cada movimiento de la muchacha. Hubiera querido interrumpir la situación para que la respuesta no saliera nunca de sus labios, pero simplemente su cuerpo no podía responderle.
Y Sarah aún seguía mirando al chico que tenía en frente de ella. Entrecerró sus ojos y levantó una ceja, como pidiendo una explicación de su impredecible pregunta, pero el chico tan solo la miraba, con una sonrisa en labios, esperando la respuesta de la rubia.
Por un momento deseó que Diggory fuera Remus; tal vez así las cosas hubiesen sido mucho más fáciles. Pero no… Después de un largo rato, la chica suspiró. No le quedaba otra opción.
"Si" dijo secamente "Acepto ser tu pareja de baile"
Remus hubiese querido que esas palabras fueran dirigidas exclusivamente a él, pero lamentablemente no fue así. Desgraciadamente el más fuerte venció una vez más… y en esta ocasión fue Amos Diggory.
Lentamente el chico se volvió, caminando rápidamente en dirección a sus amigo, cabizbajo; Remus y Sirius intentaron retenerlo, pero éste se zafó de sus palabras para irse a la gran puerta de roble, saliendo así del gran comedor. Sirius y James lo miraron confundidos por un momento, hasta que Sirius lo entendió todo perfectamente:
"Sarah va a ir con Diggory al baile"
James negó tristemente con la cabeza. Sin duda alguna, las cosas no eran tan fáciles para Remus en estas navidades.
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Liza y Lily estaban totalmente desconcertadas… ¿Por qué Sarah le había dicho que si a Diggory sabiendo perfectamente que a ella le gustaba Remus?
Parecía ser una pregunta sin respuesta.
Diggory sonrió más de lo que estaba haciendo, así originando una mueca muy desagradable en su rostro.
"Perfecto" dijo el Ravenclaw "Entonces… te pasaré buscando a tu sala común a las seis ¿Te parece?"
"Está bien" dijo Sarah sin mucho ánimo que se diga. Aún la intriga le atormentaba.
"Bien" el chico miró su reloj de pulsera por unos segundos "Supongo que me debo ir. Adiós" se despidió el chico, besando a Sarah por la mejilla "Luces muy bonita hoy. No podré esperar por verte el día del baile"
Fue suficiente para que Sarah empezara a sospechar de las intenciones del chico.
Cuando el chico se fue del Gran Comedor, fue cuando Liza empezó a bombardear a su hermana de preguntas:
"¿Qué rayos he visto que sucedió?"
Sin siquiera mirar a su hermana, Sarah susurró un "no lo sé".
"¿Por qué le dijiste que si a Diggory?" preguntó Liza, empezando a ponerse irritable "¿Acaso te gusta?"
"¡Claro que no! ¡Sabes bien que él no me gusta!" exclamó Sarah, haciendo que varias personas en la mesa se volvieran a verla, sin importarle. ¿Cómo rayos iba a pensar su hermana una cosa así de ella?
"¿Entonces por qué le dijiste que si?" preguntó la pelinegra, poniendo peor el humor de su hermana.
"¡No lo sé Liza!" exclamó Sarah enfadada y levantándose de la mesa "¡No sé de donde salió!"
"¡Pues yo vi que salió de tu boca!" exclamó Liza levantándose de la mesa también y quedando a la altura de su hermana "¿Acaso no pensaste antes de hablar?"
"¡No lo sé Liz!" exclamó Sarah, sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas "¡Déjame en paz!"
Con esas palabras, la rubia salió corriendo del Gran Comedor, sintiendo que las lágrimas caían. Corrió por los corredores del castillo, sin idea de en donde estaba. Sintiéndose cansada, se pegó a la pared, bajando poco a poco hasta quedarse sentada en el suelo, dejando que cada una de sus lágrimas cayera lentamente. La chica sollozó durante algunos minutos, sintiéndose muy mal.
Secó sus lágrimas y se levantó, cansada de estar huyendo como una chiquilla de sus problemas. No sabía por qué había hecho lo que había hecho… pero lo había hecho, y eso bastaba. Tuvo la idea de ir a la sala común, pero escuchó a lo lejos voces. Sintió una inmensa curiosidad dentro de ella, sin saber por qué.
'Vamos Sarah… ya no tienes diez años, vete de aquí'
Pero algo le decía a ella que debía acercarse un poco más y escuchar. Sin saber como se encontró detrás de una columna, viendo a dos chicos conversando. Uno era Richard Geller, un chico de 7mo año de Hufflepuff. Al otro chico Sarah lo conocía perfectamente:
"Diggory…"
Diggory y Geller conversaban como cualquier otra pareja de amigos del colegio. Entonces, Sarah escuchó lo siguiente:
"Y bien Amos, ¿Quién será la que tendrá la dicha de ir contigo al baile de navidad?"
"Iré con Sarah Weader" dijo Diggory con una mueca normal, sin mostrar importancia alguna.
"Weader… Weader…" decía Geller mientras se rascaba la barbilla "Ese apellido me suena, pero no logro recordarlo…"
"Es la hermanita de Liza Weader"
"Ahhh, ya recuerdo"
Sarah bufó por un momento. Siempre había sido así. Nadie conocía a aquella rubia de 15 años con el nombre de Sarah Weader, sino por ser la hermanita de Liza Weader. ¡Rayos! ¡Como odiaba eso!
Pero la chica terminó de pensar y maldecirse. Lo que estaba a punto de oír le haría responder todas sus preguntas:
"Pero no entiendo… ¿No estabas detrás de aquella chica, Evans?"
"Si, pero la chica ya tiene pareja de baile" dijo el chico, como escupiendo las palabras.
"Oh, mala suerte amigo" dijo Geller pasando su brazo por los hombros del Ravenclaw.
"¿Mala suerte?" preguntó Diggory confuso, quitando la mano del Hufflepuff de su hombro "Estás loco. ¿No entiendes? ¡Sarah Weader es una de las mejores amigas de Lily Evans! Al estar con Weader, al mismo tiempo estaré con Evans. Si la suerte está de mi parte, haré que Lily baile mínimo una pieza de baile conmigo"
"Entonces… ¿Estás utilizando a Sarah Weader solo para estar cerca de su mejor amiga?"
"Eso es lo que te dije" dijo Diggory resoplando. ¿Por qué los Hufflepuffs tienen que ser tan tontos?, pensó.
"Pero… Hermano, eso es malo" dijo Geller con un suave y notorio enfado en la voz "¿Qué sucederá si se entera? ¿Cómo crees que se sentirá?"
"No se enterará de nada… Ni que estuviera escuchando esta conversación" exclamó el joven Ravenclaw.
Que equivocado estaba. ¿Quién pensaría que Sarah Weader estaba escuchando toda esta conversación, cegada por la rabia y la tristeza?
"Lo siento hermano, yo solo decía" dijo Geller poniendo las manos en posición de alto, por encima de su cabeza.
"No te preocupes Richard" dijo Diggory en tono de fastidio "Será mejor que regrese a mi sala común y… ¡Ah! Se me olvidaba" sacó su varita y apuntó a la garganta de Geller "Ni una palabra de esto a nadie ¿oíste?"
"Estás b-bien" tartamudeó el chico.
"Está muy bien que lo tengas claro" dijo Diggory dejando de apuntarle a Geller con la varita "Me debo ir. Adiós"
"A-Adiós" tartamudeó el chico caminando (o mejor dicho, casi corriendo) en el vestíbulo, donde seguramente se encontraba su sala común. Cruzando una esquina, Diggory lo dejó de ver.
El chico suspiró y se fue de nuevo por donde había venido, para así ir a su sala común. Sarah estaba justamente detrás de una columna y Diggory pasó cerca, haciendo que dos ojos azules como el cielo se tornaran eléctricos, desatando así una gran tormenta de colores. Sarah podía salir de su escondite y estrangular a Diggory con las manos. Podía aniquilarle, gritarle, golpearle, etc. Pero había un solo inconveniente:
'Yo no soy así'
Entre esas cuatro palabras, Sarah dejó que Diggory pasara y fuera ileso a su sala común. Tal vez el chico había cometido un gran error, pero Sarah no podía juzgar a las personas por una mala acción. No le iba a hacer nada, pero, de un momento u otro, se enteraría de la verdad, de que no es bueno jugar con los sentimientos de los demás.
Así la chica, decidida, se fue caminando rumbo a su sala común, esperando arreglar el pequeño malentendido con su hermana mayor.
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"¡Remus! ¡Abre la puerta!" exclamaba Sirius golpeando la puerta del baño de su dormitorio.
"¡Deja de esconderte y sal como un hombre!" exclamó James, aunque sabía que las bromas y el sarcasmo no funcionarían mucho en esta ocasión.
"¡Déjenme en paz!" exclamó la voz quebrada de Remus desde el otro lado de la puerta del baño.
"¡No te dejaremos en paz hasta que salgas!" exclamó con decisión el joven Black.
"¡Debes salir algún día! ¡No puedes esconderte allí para siempre!"Pasó un largo silencio entre los presentes hasta que la puerta del baño se abrió poco a poco. Sirius y James vieron con pena la imagen de su amigo en esos momentos. No había llorado, pero sus revelaban un color vacío de alegría e inundado de rabia, sus mejillas se encontraban sonrojadas, el cabello se podría encontrar más desordenado que el de James y sus manos temblaban por la tensión acumulada. Sirius le dio una ojeada al baño y se impactó con lo que vio: cosas como medicinas, tónicos y cremas estaban esparcidos por todo el piso y la cortina de la ducha estaba corrida y destrozada.
El baño se vería lamentable, pero no más que el rostro del licántropo, el cual se encontraba aún silencioso. Su cuerpo, completamente, empezó a temblar. James fue el primero en acercarse y abrazarle, aprisionándole suavemente los brazos, dándole golpes torpes en la espalda, transmitiéndole consuelo:
"Tranquilo …"
"¿Tranquilo?" preguntó Remus, aún temblando dentro del abrazo "¿Cómo puedo estar tranquilo?" suspiró, intentando calmarse "Una vez más, el destino me demostró hoy que soy un estúpido licántropo, que soy más débil que…"
"¡Hey! Estás olvidando lo que te dijimos ayer ¿verdad?" Remus se sintió un tanto culpable ante esto "¿Cuántas veces te tendremos que decir que tú no eres débil? ¿Qué en realidad eres la persona más fuerte que hemos conocido alguna vez?
"¿Tan fuerte como para comportarme así por una chica?" preguntó sarcástico.
"Remus, tienes que recordar que, además, eres un adolescente al igual que nosotros" dijo Sirius "Sabes bien que James y yo nos podemos comportar así… especialmente James"
"¡Hey!" exclamó indignado el chico.
Remus rió suavemente, pero aún sin quitar esa expresión vacía de su rostro. Aún se seguía sintiendo mal.
"El destino es muy cruel ¿verdad?" preguntó.
"Ni que lo digas"
Los tres suspiraron.
"Pero al final todo sucede por algo" dijo James, y con claras razones.
Los demás correspondieron a la afirmación.
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"Creo que fuiste dura con ella Liza" dijo Lily en tono serio a su amiga.
"No fue mi culpa" dijo Liza dándole de comer a Bianca "Sarah simplemente se enojó. Es común en ella"
"¿Pero acaso no te das cuenta de que se sentía mal?" preguntó Lily con ironía "Primero porque ella sabia muy bien que ella no tenía pareja de baile… ¡Y tu viniéndoselo a recordar! Luego, sabes que a ella le gusta Remus. No sé si te diste cuenta, pero no estaba de muy buen humor como para que vinieses y preguntaras si le gustaba Diggory, y con tanta insistencia"
Liza se puso a pensar un momento. Lily tenía razón, lo sabía; ella bien sabía que su hermana menor no estaba de buen humor ese día como para venir a molestarle más. Ella misma también se hubiera molestado si alguien le molestara de esa forma.
"Cuando venga me disculparé ¿Te parece?" Lily asintió satisfecha "Pero no te pongas así conmigo. Pareces mi madre cuando hablas en ese tono.
Lily estaba a punto de arrojarle una almohada a su amiga, pero no le dio tiempo, ya que en ese momento entraba cierta rubia a la habitación.
"¡Hola Sarah!" exclamó Lily a su amiga.
Sarah solo le sonrió. No dijo ninguna palabra. Al ver a su hermana, culpabilidad se reflejó en su cara. Liza dejó la comida de Bianca en su tazón y se levantó, para así quedar a la altura de su hermana. Liza la miró por unos segundos, antes de ir hacia su hermana y abrazarla:
"Lo siento"
Sarah sonrió.
"Yo también lo siento"
No supo si lo había dicho por Diggory o por la pelea, pero simplemente lo hizo y se sintió aprisionar en el abrazo. Por fin las cosas se arreglaron entre las dos.
Y entre risas y muchos temas, las tres se unieron de nuevo, los días pasaron rápidamente, dando así paso al día más esperado por todos los estudiantes:
El baile de navidad.
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Después de muuuucho tiempo sin actualizar, aquí estoy con otro nuevo capítulo para ustedes. No crean que me he olvidado de que esta historia existe!! xD
Les quiero agradecer, como siempre, por sus MARAVILLOSOS y espectaculares reviewwws!! No he tenido tiempo para responder muchos de ellos, pero seguro que los que recibieron mi mensaje habrán visto lo agradecida que estoy por sus comentarios :D Gracial, MIL MILLONES de gracias!!
Como muchas se habrán podido fijar, tengo tiempo sin actualizar "Por tener que…". Les mentiría si dijera que no he tenido tiempo, porque si he tenido tiempo y mucho. Lo que sucede es que tengo un bloqueo mental. La verdad es que no he planeado mucho la continuación del fic, y no tengo ni idea de cómo seguir. Pero de que vendrá la inspiración, vendrá… solo espero que venga pronto.
Después de todo ello, solo puedo decir que estoy bien, que con excepción de todas las locuras que están inventando los políticos y las tormentas que se están formando en Florida, todo está normal. Espero que ustedes estén igual de bien, como siempre deseo :P.
Y creo que no tengo nada más que decir, nada más que dejen sus reviews, critiquen el fic, me actualicen un poco de lo que ha acontecido en sus vidas y, si se quiere, me bombardeen de howlers por no haber actualizado "Por tener que…" :$.
Hasta otro capítulo, nos pondremos en sintonía xD. Muchos besoos!!
Se les quiere mucho!
Mari
