Capítulo 2: Abriendo los ojos.
Regulus Black se estremeció por completo. No podía moverse, ni articular palabra. La escena que se presentaba ante sus ojos no parecía ser real. Rodeados por un Hogsmeade casi en ruinas y destruido, Bellatrix Lastrange lanzaba la maldición asesina a una Rowena tirada en el suelo, casi moribunda y con innumerables cortes en todo el cuerpo, producto de la batalla que se había librado antes.
-¡NO!!- El menor de los Black logró reaccionar luego de ver a su amiga caer con un golpe seco.- ¿QUÉ HAS HECHO?
-Oh, eres tú.- Bellatix le sonrió de forma descarada, sin un ápice de remordimiento en su voz.- Yo misma la quería matar, tú sabes..nunca me pareció digna del Señor Oscuro.
Ahora...- giró sobre sus pies y buscó con sus ojos algo.- tengo que acabar con el niño también...
-Bella.- consiguió decir, su voz estaba extrañamente ronca.- ¿qué...qué diablos ha pasado aquí?
-Nuestro lord me dijo que la quería muerta a...ella- su mirada de asco se fijó en el cuerpo inerte de Rowena- y al niño.
Regulus se arrodilló, aún confundido, al lado de Row. Con sus manos le cerró los ojos, que estaban muy abiertos y parecían horrorizados. La rabia creció en su interior, el dolor lo golpeó como nunca lo había hecho. Él se metió a ser mortífago no por las estupideces que proclamaba su familia, que le eran indiferentes, sino porque quería estar cerca de ella, que se había casado con lord Voldemort.
-¿También quiere matar a su propio hijo?- trató de contener el asco que sentía hacia su lord y la mujer que tenía en frente.- ¿Ya lo has encontrado?
-No.- Regulus respiró un poco después de la negación.- Se me escapó el mocoso y ya no tengo mucho tiempo para jugar a las escondidas. Necesitamos refuerzos en Gringgots.
-Yo lo hago. Lo conozco, sé donde puede estar.- le sonrió y sacó su varita del cinturón.- Ve de una vez, Bella...sé que no te gusta asesinar sin dar pelea y ese niño no te la dará.
-Está bien, más te vale que lo encuentres.- después de dirigirle una mirada de desconfianza desapareció de la calle.
Todo estaba desierto. Lo único que había era cadáveres por todos lados. Regulus, después de dejar a Rowena acomodada en un lugar decente, salió en busca del pequeño Tom. Tenía que apresurarse o los demás mortífagos podían regresar y asegurarse de que haga su trabajo. Al final de un callejón, entre varias cajas, escuchó unos sollozos. Con cuidado despejó el camino y divisó al niño acurrucado con algo en brazos. Para su sorpresa no era él quien lloraba, sino un bebe.
-Tom.- el niño, asustado, se giró lentamente, como si estuviera esperando la misma muerte.- Tienes que venir conmigo, ahora. Te llevaré a Hogwarts.
-¿Quién eres¿Me vas a matar?
-No, no. No me conoces, pero soy amigo de tu mamá. Te voy a llevar con Dumbledore¿si?
-¿Y mi mamá?
A la pregunta del niño, Regulus se quedó mudo. ¿Le diría que su madre había muerto?
-Vendrá después. ¿Quién es ella?.- dijo, señalando a la niña.
-Es mi hermana.- Él no sabía que Row esperaba otro bebe. Y al parecer Voldemort tampoco, de lo contrario la habría mandado a asesinar también. Lo que no entendía era por qué ese hombre ni siquiera tenía compasión con sus hijos. ¿Tanta era su ambición de poder que no quería compartirlo con sus hijos?
-Ven, desapareceremos.
Desde ese momento Regulus Black dejaba de ser mortífago, para convertirse en uno de los más temibles enemigos del lord tenebroso. Él tomaría venganza y lo haría descubriendo el secreto mejor guardado de aquél que antes servía.
/Julio, 1997/
-Yo entiendo perfectamente tu postura Harry y te aseguro que estoy de acuerdo.-Hermione Granger miraba insistentemente a su amigo y trataba de hacerle escuchar lo que ella opinaba del tema.- No podemos dejar que pase más tiempo, tenemos que ir en busca de lo que tú ya sabes, pero podríamos hacer visitas periódicas al colegio para consultar en la biblioteca. No sería la primera vez que nos proporciona información relevante. Además, seguro que ahí se encuentran algunos listados sobre las reliquias más importantes, como la de los herederos; a partir de eso podemos seguirle la pista.
-Hermione...-comenzó Harry, pero no pudo terminar lo que quería decir porque su amiga lo detuvo con un gesto.
-Y lo otro era, no sé lo que pienses, pero se me ocurrió que podría ser útil decirle a Lupin lo que vamos a hacer. Él es de confianza, Harry. Y se preocupa mucho por ti.
-Eso es lo que estoy tratando de evitar Hermione.- a estas alturas, Harry parecía un poco ofuscado y harto de explicar lo mismo.- No quiero que nadie más se involucre en esto. Es más, no es necesario que ustedes...
-No empieces con eso¿quieres? Nosotros ya hemos tomado una decisión.- Ron Weasley, apoyado en un poste, observaba los alrededores, como si estuviera haciendo guardia.- Lo quieras o no vamos a ir contigo, no es algo que se discuta¿de acuerdo?
Estaban en un parque cerca de Privet Drive. El calor insoportable hacía que los vecinos no salieran a esa hora y Harry agradecía este hecho. Sus tíos no le dirigían mucho la palabra, tan solo pequeñas frases como "a comer" o "ya vete a tu cuarto". Parecían extrañamente felices desde que Harry llegara hace unas semanas y les dijera que estaría sólo hasta el día de su cumpleaños, luego se iría para siempre. Vernon Dursley marcaba los días en su calendario, claramente emocionado.
-Bien, supongo que tenemos algunos días para pensar en eso, de todas maneras. – Harry se levantó del columpio en el que se mecía suavemente y caminó de un lado a otro al frente de sus amigos.- Sus padres...¿no dirán nada?
El dejo preocupado de Harry hizo sonreír a Hermione.
-Mis padres se rehusaron un poco...bueno, mucho. Pero al final cedieron, es mi decisión y es mi mundo. No pueden interferir en eso, además soy mayor de edad.- dijo Hermione con voz despreocupada y a la vez segura.
Luego ambos miraron a Ron, que seguía vigilando la calle.
-No crean que no saben lo que estamos planeando.- dijo, sin dejar ver para todos lados.- Saben que Harry es pieza clave de esta guerra y que nosotros tres venimos en un solo paquete.
Ante ese comentario los tres rieron. Harry se sentía feliz de poder contar con sus amigos, sabía que no estría solo.
Una lechuza apareció en el cielo y se acercaba rápidamente hacia donde se encontraba el trío. En sus patas llevaba una edición de "El Profeta". Hermione se sorprendió, pues ya había recibido uno en la mañana. Depositó una moneda en el bolso que le mostraba la lechuza y esta se fue volando de nuevo. Al abrir el periódico, los tres se sorprendieron. Era de último minuto. El titular recitaba: "Hogwarts abrirá sus puertas"
-Sabes lo que significa¿verdad?
Harry asintió a la pregunta de Ron. No había contado con eso; estaba seguro que el colegio no volvería a abrir. Pero dadas las circunstancias, su plan se estropeó.
-Tendremos que hablar con McGonagall sobre una parte de lo que sabemos. Tendremos que fingir que estamos en el colegio, de lo contrarios levantaríamos sospechas, nos seguirían y eso no nos conviene. Hablaré con Lupin sobre la profecía y los Horcruxes; solo a él. No podemos fiarnos de toda la orden, serían capaces de forman un ejército a nuestro alrededor y eso tampoco sería bueno.
-Ahora solo falta saber quién será el nuevo profesor de DCAO.- dijo Ron, con sorna.
Hola, un capi más, un poco corto pero bueno... Espero que les guste¡dejen comentarios!
