"Bienvenidos una noche a mis territorios."
"¿Cómo habéis pasado la noche? ¿Ha gusto?"
"Perdonad el desorden. Esta noche he estado dando una vuelta por los alrededores y no he ordenado la guarida."
"Ocupad vuestros asientos; continuare con mi relato."
"Me quede justo cuando abandoné mi hogar y entraba a formar parte de las filas del Sr. Hao."
Capitulo 1: Me llamó "Shinigami."
El día parecía prospero en la casa Asakura. Como todas las tardes, Ryu y Manta iban a comprar la cena mientras Yoh y Horo Horo entrenaban bajo la tutela de Anna y Pilika.
-¿Todavía no, Anna?- Preguntó exhauto Yoh, aguantando sobre sus brazos estirados 3 jarrones y las piernas fexionadas.
-Todavía no.- Respondió Anna.
Un frío gélido hizó detener el entrenamiento de los shaman's. Sobre el tejado, una luz brillante azulada zingzangueaba.
-¿Qué es eso?- Preguntó Pilika.
-No lo sé.- Dijo Horo Horo, llevándose una mano a la frente para ver mejor.- Parece una luz.
-Es un Shinigami.- Dijó Anna con su simpatía típica.
-¿Un qué...?- Cuestionó Horo Horo.
-Un Shinigami.- Dijo una voz fría desde la distancia.
El grupito buscó el origen de la voz, pero no vieron a nadie.
-Patéticos.- Se vuelve a oír la misma voz.- No sois capaces de ver más allá de vuestras narices.
Un sujeto encapuchado aparece en el tejado, al lado de la luz azul. El extraño vestía completamente de negro y portaba lo que parecía una Oz.
-¿Quién eres?- Dijo Anna.- ¿Has venido buscando pelea?
El sujeto se rió con ganas.
-Lamento decir que no.- Dijo divertido el encapuchado.- Aunque viendo lo que hay, no creó tener ni para el comienzo.- Se rie y baja a tierra.- No, mi señora, no vengo buscando pelea. Todo lo contrarío.- Mete una mano en un bolsillo y saca un fajo de billetes.- Quiero hospedarme durante el día mañana entero; incluyendo esta noche.- Le da unos pocos billetes a Anna en la mano.
-Bienvenido a la casa de los Asakura's.- Dijo Anna.- Por lo que hemos visto, tú también eres un Shaman.- Se cruza de brazos.- Ten una cosa siempre presente. En esta casa no se permiten las peleas, así que le pido que se porte ejemplarmente.
El sujeto se rié.
-Como ya aclare antes. No vengo a buscar pelea.- Mira a los otros.- No creo encontrar aquí el nivel que requiero para seguir avanzando.- Levanta una mano y el shinigami va hasta su lado.
La situación se volvió tensa. Por un lado, Anna miraba inquisitoramente al sujeto que tenía delante; por otra, el extraño parecía divertido por la situación en la que se encontraban.
-Si no os importa, me gustaría retirarme a mi habitación a descansar.- Dijo el sujeto.- El día ha sido muy largo para mí y quiero descansar un poco antes de cenar.
Haciendo una minireverencia, el extraño se encamino hasta la entrada de la casa.
-Un momento.- Dijo Anna.- ¿Cómo te llamas?- Cuestionó.- Aun no lo has dicho.
-¿Eh?- El sujeto se detiene y mira a Anna directamente a los ojos.- Me llamó Suo Katsumori.- Respondió.- Él es Shin.- Señala con la cabeza la esferita de luz.
Una vez hecha la mini presentasión, Suo entró en la casa a descansar del largo día que había tenido usando el "cuaderno de muerte" para eliminar a sujetos aparentemente inutiles para la vida.
-¿Qué planea hacer, amo?- Preguntó Shin una vez solo de nuevo.
-No tienes que temer.- Dijo Suo, entrando en la habitación que había escogido para descansar.- Mis planes son sencillos. Puedes estar totalmente tranquilo. La fiesta comenzara cuando anochezca.- Va hasta la cama y se tumba.- Descansa. Más tarde te necesitare al máximo.- Cierra los ojos.- No me sirve de nada un Espíritu que no puede luchar.
Shin se giro llorando y fue hasta una esquinita, donde cambió de forma, adoptando la figura de un fantasmita que chocaba sus deditos mientras una nube oscura lo cubría por completo.
-El amo es cruel conmigo.- Lloriquea.- No me quiere.
-¡Shin! Si no cierras ahora mismo la boca.- Dijo Suo, mirándolo de reojo.- Dire la palabra mágica (odio) y verás lo bien que descansaras entonces.
Shin se asustó mucho más, pero mantuvo silencio mientras Suo descansaba.
La noche cayó y en la sala principal, Yoh y sus amigos celebraban una fiesta porque todos habían pasado las eliminatorias.
-Tuvimos suerte de no luchar contra ese que llaman "Shinigami".- Dijo de golpe Horo Horo a la mesa.
-Es cierto.- Corroboró Yoh, sentándose al lado de Anna.
-Dicen que es un Shaman temible. Mató a todos sus absersarios sin vacilar.- Comentó Ryu.- Aun me preguntó como es posible de que no lo expulsaran del torneo.
-No importa si destruyes a tu rival o no.- Dijo Ren, cruzado de brazos.- Lo importante era pasar las eliminatorias. Que más daba quitar a basura como esa de enmedió.
-No digas eso, Ren.- Dijo molesto Horo Horo.- Aunque fueran Shaman's debiles, no se merecían morir.
-Buenas noches.- Dijo Suo al entrar en la sala.
Todos miraron al recién llegado, que se sentó a la mesa. Tamao le sirvió su cena y regresó a su lugar.
-Buen provecho.- Dijo Suo, chocando entre sí las manos para comenzar a comer seguidamente.
-¡Oye, chico! Dime ¿Qué has estado haciendo todo este tiempo en tu habitación?- Preguntó descaradamente Horo a Suo, mirándolo con interes.
-Dormir.- Respondió Suo.- Había tenido un combate esta misma tarde y estaba cansado.
-¿Qué te parece si te das un baño con nosotros en las aguas termales, Suo-san?- Dijó Yoh, sonriendo.
-Lo siento. Esta noche entreno.- Dijo Suo, sirviéndose un poco de té.
-¿No es un poco tarde para salir a entrenar?- Dijo esta vez Ryu.
-No.- Respondió Suo.- Yo suelo entrenar toda la noche y luego dormir durante el día. Al anochecer no hay nadie por las calles y es más placentero correr; la brisa nocturna refresca el cuerpo y permite hacer un entrenamiento más largo e intensivo.
-¡Yoh!- Dijo Anna de golpe.- Quiero que vayas con él a correr esta noche.- Ordenó la sacerdotiza.
-¿¡Eh!? Pero Anna. Estoy cansado.- Se quejó Yoh.- Llevó todo el día entrenando. No podría aguntar.
-No hay peros que valgan.- Soltó la chica de golpe.- Esta noches sales a entrenar y punto. Mañana no hay que levantarse temprano para ir al colegio.
-No hace falta que lo haga compañarme, Srita. Anna.- Dijo Suo, dejando su tazón de arroz en la mesa.- Solo me retrasaría. Yo voy a plena velocidad. Dudo mucho que cansado pueda seguir mi ritmo más de un kilometro.
-¿Insinua que mi Yoh no es capaz de aguantar una sección con usted?- Anna crucifica al chico.
-Exacto.- Dijo sin temor Suo.- Sí apenas puede seguirme mi propio espíritu acompañante; dudo mucho que un muchacho tan escualido como ese pueda seguirme y mucho menos, ganarme en una carrera.
Aquello llevó a los mil demonios a la sacerdotiza.
No habían terminado de cenar y los todos los chicos, salvando a Manta que iba en su subí, calentaban para correr.
-Recordad. Tenéis que correr hasta el parque del norte, que esta al otro lado de la ciudad y regresar.- Dijo Anna.- No podéis usar a los Espíritus Acompañantes para potenciar vuestro poder, aunque pueden ir a vuestro lado para daros animo. Podéis tomar la ruta que queráis y no vale usar medios de trasporte.- Mira a Ryu de reojo.
-No iba a usar la moto.- Se defiende el hombre.
-Buena suerte.- Yoh le extiende una mano Suo.
-No me hace falta.- Dijo el Shaman, reusando tocar su mano.
Yoh miró al chico y se entristeció un poco por la forma tan fría en que lo trataba.
Poniéndose todos en posición de salida, los cinco chicos salieron corriendo cuando Anna dio el permiso debido.
-Adelantate, Shin.- Dijo Suo, dejando atrás a los otros.- Esperame en el parque.- Shin asiente.- Dile a nuestro señor que me dirijo hacia el parque del Norte. Que nos vemos allí en 15 minutos.
Volviendo a asentir, Shin desapareció. Suo freno un poco y miró hacia atrás; Horo Horo, Yoh y Manta iban a la misma velocidad, siendo acompañados por Kororo y Amidamaru. Ryu y Tokagero habían desaparecido; al igual que Ren y Bashon.
"Insignificantes seres." Pensó Suo. "No sirven para nada." Enfría la mirada y corre con mayor velocidad, perdiéndose pronto de vista.
-¿No crees, yoh, que ese chico se lo esta tomando demasiado a pecho?- Dijo Horo Horo.
-Es cierto.- Corroboró Manta.- Ha salido corriendo como un rayo de la pensión.
-No querra perder.- dijo sonriendo Yoh.- Ren y Ryu también han salido corriendo como una exalación de la pensión.
-Pero ellos son distintos.- Dijo Horo Horo.
-Que más dara.- Dijo Yoh.- Vamos a tomárnoslo tranquilamente e ir a nuestro ritmo.- Se ríe.- No tenemos ninguna clase de prisa en llegar al parque.
Horo Horo y Manta suspiraron, pero le tomaron la palabra a su amigo y marcharon a su ritmo.
Tal y como Suo había dicho, estuvó en un cuarto de hora en el parque del Norte. Como se había imaginado, ninguno de los otros aun habían llegado.
-Te esperaba.- Dijo Hao, sentado en lo alto una edificación de piedra donde los niños pequeños jugaban.
-Sr. Hao.- Suo se cubre el rostro con su capucha y se hinca de rodilla en el suelo, agachando la cabeza.- Quería informarle de mis planes.- Dijo.
Durante unos minutos, Suo le estuvó explicando a Hao todo su plan.
-... Si veo que es una amenaza para nuestros planes ¿Qué hago, mi señor?- Preguntó.- ¿Acabo con él?
-No.- Respondió Hao.- No hace falta que lo elimines, sólo sacalo de tu pista y ya está. Ante todo me interesa que recogas toda la información que puedas de Yoh.
-Sí.- Asiente.
Un ruido entre unos matorales cercanos, hizo que ambos Shaman's voltearan hacia donde provenía el ruido. De entre el follaje, salió Ren listo para atacar.
-¡Hao!- Gritó, apuntándolo con su lanza.- Lucha conmigo.
Hao lo miró y sonrió.
-No permitire que una escoría como tú luche contra mi Sr. Hao.- Dijo Suo, aunque con la voz algo cambiada para que no lo reconociera.
-Apartaté.- Ordenó Ren.- Tú no me interesas para nada.
-Lo siento, pero no puedo hacer lo que me pides.- Se pone en posición de lucha.
Ren hizo lo mismo.
-¡Vamos, Bashon!- Gritó el pelimorado, haciendo la posesión de objetos.
Suo volvió a una postura más relajada, esperando a que Ren atacara.
-¡Quitate de enmedio! ¡No te lo volvere a repetir!- Gritó Ren, cabreándose con la actitud arrogante del Shaman encapuchado.
Suo soltó una risotada cargada de malicia y prepotencia.
-El que debería apartarse, eres tú.- Dijo, poniendo una mano en la cara para calmarse.- ¿No ves que estas en desventaja?- Sonríe siniestramente.
-¡¡CALLATE, MALDITO!!- Dijo más cabreado Ren.
Suo volvió a reir.
-Déjame decirte una cosa.- Dijo con calma.- Sé que has oído hablar de mi por otros Shaman's; así que no creó que seas tan estúpido como para luchar contra mí, a menos que este cansado de vivir.
-¿De qué estas hablando?
-Yo...- Hace pausa de efecto.- Soy Shinigami.
Ren abrió mucho los ojos por la sorpresa; no se esperaba encontrarse con ese Shaman tan pronto.
Sin esperar a que su contrincante saliera de su sorpresa, Suo hizo la posesión de objetos.
-¡VAMOS, SHIN!- Gritó Suo.
Suo cerró la mano alrededor de Shin, cegando a Ren con la potente luz que provocaba la transformazión del Espíritu en lanza de doble filo. Una vez realizada la posesión, Suo extendio la mano libre hacia delante, flexiono las rodillas y pego la lanza a su espada, posando una de las hojas en el suelo.
-¿Listo?- Preguntó, sonriendo maliciosamente.
Sin esperar a que Ren se recuperase, Suo atacó, evitando el contacto directo con el pelimorado. El "combate" duro, relativamente, poco tiempo.
Ren se hallaba tendido en el suelo, con Bashon a su lado en forma de llamita.
-Patético.- Dijo Suo con seriedad, clavando el filo de la lanza justo la lado de la cara del caído, haciéndole un corte en el rostro. Miró con asco a Ren y lo cogió del cuello, asfixiándolo lentamente.- ¿Tú no puedes pertenerse a la Disnatía Tao? Eres un ser muy débil.- Le levanta la cabeza hasta quedar más o menos a su altura. Al tenerlo cerca, lo golpeó en la frente con su cabeza, abriéndole una brecha, de donde salía la sangre a borbotones.- Me has decepcionado.- Le dijo al oído.- Te voy a das un regalo antes de matarte.- Lo estampa contra el suelo.- Voy a dejar que veas quien se oculta bajo esta capa.
Sonriendo lascivamente, Suo llevó la mano libre al filo de la capucha y se la sacó. Ren se quedó en shock al verlo; no podía creer que un chico con aquel aspecto enfermizó le hubiera ganado.
-Ahora conoces mi secreto.- Le susurró al oído, lamiéndole el cuello con lentitud, asqueando a Ren.- Me llamó Suo y soy uno de los hombres del Sr. Hao.- Sonríe macabramente, enseñando sus seis colmillos (cuatro arriba y dos abajo. Un par de los caninos superiores eran más largos de lo normal.).
Suo acercó su rostro al cuello de Ren y le mordió, dejando seis marquitas profundas entre el cuello y el hombro derecho. Sonrió maliciosamente y levantó su mano libre para darle el golpe de gracia pero...
-¡REN!- Se oye a Yoh gritar.
-Shin. Retirate.- Ordenó suo, gruñendo.
El Espíritu no tardo mucho tiempo en obedecer a su amo.
-Ten cuidado, Suo.- Dijo Shin antes de desaparecer.
Suo resopló y miró furico a Ren, que llacía moribundo bajo su peso. Gruñendo de nuevo, el Shaman Sombra golpeó a Tao en la sien derecha y se marchó antes de que los otros llegándosen donde lucharon.
-¡¡¡REN!!!- Gritó Horo Horo al ver al guerrero tendido en el suelo, con un hilo de sangre corriéndole por la comisura izquierda.
-Ren.- dijo Ryu al llegar junto a Yoh y Manta.
-¿Quién ha podido hacer esto?- Preguntó Yoh, mirando enfadado hacia los lados.
-Tenemos que llevarlo a un hospital de inmediato, Don Yoh.- Ryu carga a Ren y los cincos van corriendo hacia el hospital más cercano que encontraron.
Mientras, en la pensión, Shin traspasaba la puerta de papel que separaba el jardín de la sala principal, donde estaban esperando las chicas a que los Shaman's regresaran. Alegando y explicando los motivos de su partida, Shin les contó que su señor y él tenían que partir inmediatamente hacia América para participar en el Torneo. Bajo aquella escusa, Shin abandonó la casa antes de que le hicieran alguna pregunta comprometida.
Alejado de la ciudad, Suo esperaba a que Shin regresara de su misión; estaba de pie, observando el cielo estrellado; la luna su lado más oscuro y el shaman sonrió al compararla con las tinieblas que protegían su alma.
-Me preguntaba ¿Qué haces en medio de un paraje tan desolador como esté, mi querido Shinigami?
-Esperar. Solamente esperar.- Respondió Suo, sin mirar a su interlocutor.
-¿Esperas?- Hao se extraño por la respuesta del shaman.- Y ¿se puede saber qué esperas?
-Solo a que el alba llegue y acabe con mi misera existencia.- Suo mira por encima del hombro un momento a hao y vuelve a mirar al cielo.- He oído por ahí que quieres matarme.- respira hondo.- adelante.- extiende los brazos hacia los lados.- me tienes totalmente indefenso.
-Podría matarte, pero no mereces que me manche las manos contigo.
-¡Je! me esperaba esa respuesta.- Suo se vuelve y encara al shaman de fuego.- sé que no soy el mejor shaman del mundo ni siquiera tuve quien me enseñara a usar mis poderes. Todo cuanto sé y conosco, ha sido gracias a que he ido explorando por mi cuenta y riesgo, pero...- Hao solo observaba al otro chico detenidamente; su sorpresa fue mayuscula cuando vio que Suo se arrodillaba delante suya y tocaba con la frente el suelo.- Le pido que me enseñe, por favor; quiero saber hasta donde llega mi limite. por mi mismo nunca lo averiguare.- le pidio.- por favor, enseñe las reglas shamanicas.
Hao se le quedo viendo y se alejo de él.
-No pienso malgastar mi tiempo contigo.- Dijo el shaman de fuego friamente.- es desperdiciarlo con un ser como tú.
-Se lo suplico.- Suo se levanta del suelo. Al ver que Hao no se detenia, pensó rapidamente en una solucion.- PONGAME UNA PRUEBA!!! SI LA PASO, ME TENDRA QUE ENSEÑAR A SER UN SHAMAN!!!
-Tan desesperado estas por convertirte en buen shaman?- le pregunto hao con su tono indiferente.- esta bien.- lo mira y sonrie.- la prueba que deveras llevar a cabo es...
Continuara...
Agradesco que leas mi fics. n.n Arigato!!!!
Alarian Xatner.
