'¿Cómo estáis?'

'Espero que la estancia sea de vuestro agrado y no tengáis ningún inconveniente el continuar en mi casa por más tiempo.'

'Me gusta vuestra compañía. Es agradable tener a alguien cerca. Ya no me siento tan vació por dentro.'

Capitulo 2: Contra corriente.

Los pájaros cantaban mientras se arreglaban las plumas de sus alitas.

-¡¡¡¡AAAAHHHHH!!!!

Los pájaros salen volando al oír el grito, que procedía de un río cercano. Entre el follaje del extenso bosque a las afueras de la ciudad de Tokio, una majestuosa cascada bañaba con sus aguas el torso desnudo de un chico de piel pálida y pelo azabache.

-Amo, salid del agua. Vais a enfermar si seguís ahí más tiempo.- Dijo Shin, preocupado por su señor, que llevaba bajo las aguas gélidas desde el comienzo de la noche.

-No me importa.- Gruño Suo.- "Tengo que hacerme más fuerte."- Pensó.- "Debo demostrarle al Amo Hao que le puedo ser útil. Que soy fuerte."

El Shaman Sombra cerró los ojos y se concentró.

Flash Back.

-La prueba que deberás llevar a cabo es…- Dijo Hao, mirando directamente a los ojos.- Hacer que la corriente de una cascada vaya en dirección contraría.- Suo miró a Hao a los ojos con sorpresa por la tarea que le había pedido.- Sí eres capaz de hacer que el fluir de una cascada vaya al contrarío, te enseñare a ser un buen Shaman.

Final Flash Back.

Suo cerró los ojos, concentrando todo su poder en el flujo de la corriente.

-"Venga".- Pensó el Shaman Sombra, con la frente perlada de sudor y agua.-"¡Venga!"- Abre los ojos, que brillaron como el fuego.

La corriente de agua se detuvo durante unos segundos para caer con mucha más fuerza sobre el cuerpo del Shaman cuando esté perdió la concentración.

-¡¡¡AMO!!!- Grito Shin, al ver como las aguas se llevaban a Suo.

La corriente arrastró al Shaman varios kilómetros, llevándolo hasta una "playa" improvisada lejos de la cascada.

-Mierda.- Gruñó el Shaman al salir del agua.- ¡¡¡MALDITA SEA!!!- Gritó a pleno pulmón para desahogarse.

Suo maldijo a los Grandes Espíritus y todos aquellos que en aquel momento se le pasó por la cabeza, diciendo verdaderas barbaridades contra Hao y sus hombres.

-¡Amo Suo!- Grito Shin al ver a su señor llegar con cara de pocos junto a él.- ¿Amo?- Preguntó temerosamente.

-Ni media palabra más.- Gruñó Suo, mirando hacia el risco donde había estado sentido hacia unas horas atrás.

Shin asintió y observó como Suo volvió a su lugar.

El Shaman suspiró para liberar toda la tensión que tenía en el cuerpo y continuó con el ejercicio.

La noche fue avanzando y Suo no mejoraba nada, aunque era normal, no hacia ni un día que había empezado a entrenarse para conseguir superar la prueba que Hao le había puesto.

Los días fueron sucediéndose y el entrenamiento de Suo no se sabía si iba a mejor o peor.

-Amo…- Dijo tímidamente, mirando a Suo y a algo que tenía en la cabeza.

-¿Qué?- Pregunto el Shaman, cabreándose.

-Es que… deberíais…- Dijo Shin, alejándose de su amo.

-¡Shin! Sí lo vas a decir ¡Hazlo ya!- Grito el shaman, enfadándose mucho más.- No soportó tu tartamudeo.

-Es que…

Antes de que el Espíritu terminara de hablar, la rama de un árbol caído, golpeó con fuerza a Suo en la nuca, dejándolo viendo pajaritos mientras la corriente se lo llevaba.

Cuando Suo recuperó el conocimiento, volvió a la cascada con la cabeza vendada y una gran vena palpitándole en la frente.

-¿Estáis bien, Amo Suo?

-Cállate maldito bueno para nada.- Gruñó Suo, mirando cabreadísimo al Espíritu.

-Quise advertíroslo T.T pero me dan miedo sus ojos.- Lloriqueó.- Sobre todo cuando me miráis con odio.

-Y te mirare con más odio la próxima vez que no me avises de algo parecido.- Gruñó el shaman, fulminando con la mirada al espíritu.

El cielo se ennegreció de pronto y un rayo cayó sobre Shin, dejándolo por los suelos.

-Vale.- Dijo el espíritu, echando una nube de humo por la boca mientras veía pajaritos volar sobre su cabeza.

El shaman resopló; ya estaba más que harto de aquel maldito entrenamiento. Cabreado, extendió sus manos hacia la cascada y concentro todo su espíritu sobre ella, deteniendo el fluir de la corriente. Los ojos del shaman se encendieron en cólera, chispeando de forma extraña.

Las aguas del río también se detuvieron, arremolinándose y elevándose en el aire como tornados; en el cielo, nubes negras amenazaban con descargar toda su ira sobre todo aquel que tuviera valor de estar bajo ellas.

-¿Amo?- Preguntó con miedo Shin, viendo como su señor fruncía el entrecejo.

El suelo tembló con violencia un instante y todo acabo de golpe. El cielo volvía a estar colmados de estrellas, el caudal del río retomo su curso normal y Suo cayó al suelo inconsciente.

Al ir recobrando el sentido, Suo se sorprendió de no estar a la intemperie. El shaman se hallaba a resguardo de la luz solar, tapado con una manta y con un pequeño fuego encendido a su lado.

-Ya era hora que despertaras, chibi.- Dijo una voz al lado del shaman sombra.

Hao estaba sentado cerca de donde Suo se encontraba, sonriendo como él siempre hacia.

-Don Hao.- Suo fue a levantarse, pero un inesperado mareo lo obligo a quedarse donde se hallaba con una mano en la cabeza.

-Descansa, chibi-shinigami.

Suo obedeció, recostándose en la cama improvisada con mantas.

-Don Hao ¿he…?

-Podríamos decir que la has superado.- Dijo Hao.- Aunque aún te queda mucho que aprender. Esto solo ha sido una pequeñísima prueba para tus poderes Shamanikos.

Los dos shamanes se quedan en silencio. Irremediablemente, Suo se volvió a quedar dormido en su pequeño nidito, tapándose enteramente con las mantas.

La noche ya caía y el shaman sombra abrió los ojos con pereza. Se sorprendió al ver a Hao acuclillado a su lado con una sonrisa en los labios. Ninguno de los shamanes dijo nada, sólo se miraban el uno al otro.

Suo observó con detenimiento los ojos de su señor y siguió el camino que hacía donde estos se dirigían. El shaman se llevó una mano al cuello, notando algo raro en él.

-¿¿¡¡¡SE CREE QUE SOY UN PERRO O QUÉ!!!??- Gritó al darse cuenta que le había puesto un collar al cuello.

Hao empezó a reírse por la reacción del otro shaman.

-Sólo un sabueso podría ladrar de esa forma por algo así.- comentó divertido al ver la mirada asesina que le echaba Suo.

Eso era lo que le gustaba de aquel chico, su fuerte orgullo y espontaneidad; en un momento esta sonriendo y al siguiente, con tus entrañas entre las manos; así era Suo Katsumori, un shaman indomable, capaz de cualquier cosa para conseguir sus metas.

-Don Hao.

Los hombres de Hao entraron en la cueva, dejando caer algo pesado y de madera al suelo.

-Aquí tiene lo que nos pidió, don Hao.- Dijo un hombre fornido.

-Su anterior dueño no tiene ningún inconveniente en que el chico lo use.- Dijo otro.

Lo que los hombres de Hao habían traído con ellos era un ataúd, claramente, robado del cementerio. Parecía ser muy cómodo y el color no era del gusto de Suo; lo único que no le agradaba era aquel tufo asqueroso a muerto.

-Podríais haberlo fumigado antes al menos.- Gruño el shaman sombra.

El grupo entero se echo a reír, siendo acompañados por Suo. Shin llegó al presentir energías extrañas cerca de su señor, pero, al verlo con bien, se tranquilizo.

-Este será tu medio de transporte, Shinigami.- Dijo Hao, sonriéndole al shaman.- Cuando sea el momento de partir hacia el torneo, tú lo harás ahí adentro.

'Aquél día me sentí bien por primera vez en mi vida. Rodeado de gente que no temía lo que era.'

'No pasó mucho tiempo desde que fui admitido, cuando partimos hacia América.'

'Pero eso es otra historia…'

Continuara…

Alarian Xatner.