Capitulo 3: Furia indomable. La segunda prueba.
Debía ser mediodía cuando aquellos ruidos molestos lo desvelaron a pesar de estar encerrado entre aquellas cuatro paredes apestosas que a cualquiera hubiera hecho sentir nauseas, mas parecía que a él no le importaba mucho. Se había obligado a sí mismo a soportar aquel hedor por encima de todo, aunque tenía que admitir que en más de una ocasión tuvo que salir corriendo de su cama por falta de oxigeno puro.
Ahora empezaba a encontrar cierto placer por estar encerrado en aquel espacio tan pequeño y minúsculo, no obstante seguía en sus treces de que podían haber fumigado antes pues el olor que luego despedía su cuerpo era muy insoportable y estar por más de media en remojo no le hacia ninguna gracia.
De lejos podía oír la clara voz de su señor entrelazándose con las de otros sujetos que vagamente era capaz de identificar. Varias voces gritando, una fuerte agitación donde él se hallaba y todo quedo en calma, sin ningún ruido de fondo ni una luz molesta filtrándose por las grietas de la tapa; solo paz y serenidad, lo que él necesitaba para volver a dormirse.
Debían ser rondando las 9 de la noche cuando sintió que dejaban caer pesadamente su cama al suelo, lo que consiguió mosquearlo mucho ya que odia que lo despertaran.
-Buenas noches.- Dijo Hao sonriendo al ver salir del ataúd a Suo, quien tiró la tapadera de una patada.
-¿Quién?- Gruñó, mirando a su alrededor.- ¿Dónde está el mal nacido que me ha despertado?
Hao empieza a reírse a carcajada pura por el comportamiento del shaman, le divertía mucho la actitud de Suo para con sus hombres. A diferencia del resto, él parecía guardar un cierto rencor hacia todo lo que respiraba sobre la faz de la tierra.
-Maldita sea.- Gruño Suo, sentándose en posición loto delante del fuego que calentaba a su patrón.- Buenos días.- Dijo sonriendo.
-¿Buenos días?- Preguntó Hao, extrañado por las palabras del chico.
-Sí.- Asiente.- Para mi es de día, aunque este todo a oscuras.- Explico.
-Entonces "Buenos días."
-Dígame, Don Hao ¿Cuál será mi próxima prueba? Hace tiempo que lo único que hago es entrenar. Estoy impaciente por seguir aprendiendo más cosas sobre mis poderes.- Dijo Suo, mirando penetrantemente a Hao.
-Ya había pensado en algo por si me hacías la misma pregunta.- Dijo Hao con una sonrisa.- Tu siguiente prueba consiste en dominar los vientos. Tendrás que usar para crear un gran vendaval.- Explicó.- Pero el ejercicio no solo consta de eso.- Ve como Suo se vuelve a sentar.- También tendrás que luchar al mismo tiempo. Sí eres capaz de hacer esas dos cosas a la vez, daré por bueno la prueba y podrás continuar con el siguiente elemento. Te advierto ahora que no todos los shamanes que intentaron superar este reto han podido finalizarlo con excito. Muchos, incluso, han dejado de ser shamanes.
-¡Je!- Suo sonríe macabramente.- Yo pasare la prueba.- Coge un poco de arena, que cae lentamente por el borde de su mano.- Viento, es una de las esencias con las que más he vivido.- Cierra la mano.- No me resultara muy difícil doblegarla a mi poder.- Se aleja un poco de su señor.- Me adelantare. Le estaré esperando en la aldea apache.- Hace una reverencia y desaparece.- "Aunque sé que nos encontraremos mucho antes. Le dejare pistas de por donde pasó."
-¿Cree que es seguro dejarlo ir por donde quiera, Don Hao?- Preguntó Opacho detrás de su señor.
-No te preocupes, Opacho.- Hao sonríe.- Shinigami no nos traicionara. Su más ardiente deseo es convertirse en shaman; es en lo único que piensa. En eso y en exterminar a los humanos.
El shaman del fuego miró hacia el cielo estrellado y recordó porque le interesaba tanto aquel chico de ojos rojos y sangre fría.
…
-¡Amo!- Shin observó como Suo fue deslizándose dunas abajo.
-No hay de que preocuparse.- Dijo con seriedad Suo.- Nadie anda cerca y la noche es joven.- Mira a su alrededor.- Lo único que nos debe interesar es encontrar un lugar donde haya otros shamanes y retarlos para ir aumentando nuestro poder.
Los ojos del shaman sombra brillaron con intensidad en la oscuridad y desaparecieron al levantarse un fuerte viento huracanado.
…
-¡Vaya! Parece ser que se va a levantar una tormenta de arena.- Dijo Horo al notar como el viento tomaba fuerza a cada instante.
-Será mejor ponerse a cubierto, Don Yoh.
-Tenéis razón.- Yoh recoge sus cosas del suelo, al igual que Ren.
El de la dinastía Tao miró hacia el horizonte con mucha seriedad.
-¿Le preocupa algo, Amo Ren?- Pregunto Bashon, flotando al lado del chico.
-Es extraño que de pronto se levante tormenta habiendo sido un día muy bueno.- Dijo Ren, llamando la atención de los demás.- No vimos ningún indicio de vendaval en todo la jornada.
-Tienes razón.- Estuvo de acuerdo Yoh.
-¿Podría ser un temporal provocado por algún shaman?- Preguntó Tokagero.
-Podría ser.-Respondió Amidamaru.- Lleva el mismo áurea maldita de la tempestad que hubo cerca de la ciudad de Tokio hace unas semanas.
-¿Por dónde proviene la energía, Amida?- Quiso saber Yoh.
-De por allí, Amo Yoh.- Amidamaru señala hacia una columna de polvo que se dirigía hacia ellos.
En menos de un minuto, los chicos fueron engullidos por la tormenta de arena.
…
-¿Mmm…?- Suo se detiene un instante en su caminar y mira por encima del hombro.
-¿Qué ocurre, Amo Suo?- Preguntó Shin, flotando cerca del shaman.
-Me pareció presentir varias energías.- Respondió con seriedad sin apartar la vista de algún punto detrás suyo.- Ve a explorar.- Ordenó el shaman, continuando con su marcha.
-Sí… Amo…- Dijo con voz temblorosa.
El pequeño fuego vio un momento a su señor y desapareció, haciendo que el chico emitiera un gruñido muy quedo.
-"¿Quién puede haber entrado en mi tormenta?"- pensó Suo.- "Solo un loco se atrevería atravesar algo así en mitad de la noche."
Los ojos del shaman brillaron con más intensidad y la tormenta empeora.
…
-¡Chicos! ¡Tenemos que refugiarnos!- Grito Horo para ser escuchado por el resto del grupo.- ¿Chicos?- Mira a su alrededor como puede.
El grupo de Yoh se había separado sin darse cuenta, yendo cada uno por un lado distinto.
-¡Genial! Y ¿Ahora qué?- Se preguntó Horo, intentando ver algo a través de la arena.
Una luz atrajo la atención del shaman del hielo. A través de la tormenta podía ver los destellos que emitía Shin al moverse de un lado a otro buscando a los "intrusos".
-¡Ey!- Gritó Horo, pensando que podría ser otra persona.- ¡Espere!- Ve como la luz se va alejando.- ¡ES…! ¡AHHH!- cae por una duna y pierde definitivamente el resplandor.- ¡Maldita sea!
…
Suo caminaba tranquilamente cuando sintió a su espíritu acercársele por la espalda.
-¿Y bien?- Preguntó secamente.
-Solo son shamanes de Rango Medio, amo.- Susurro Shin.- No tiene de que preocuparse.
-Rango Medio…- Susurro Suo.
-¿Amo?
-Sigamos. No podemos detenernos con escoria semejante.- Bufó el Shaman y siguieron adelante, intensificando la tormenta para hacer desaparecer bajo la arena a los impertinentes.
