Nosotras denueo reportandonos! xD Aqui les va el tercer cap n n algo corto uu pero ya iremo viendo o.o Desde ahora nos demoraremos mas en actualizar ;;U pk mi manis ya ta en el cole y yo tambien TOT pocas veces coincidimos ;-; es triste! pero daremos nuestro mejor ezfuerzo!
Por cierto! - muchas gracias por su reviews! o nunca habia recibido tanto xD por lo menos yo, mi manis no se xD ella es la experta xD jajajaja
Aqui les dejo con el fic n n muchas gracias denuevo!
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Horo cerró los ojos, sin darse cuenta, se quedó mirando más de lo que quiso al chico, hasta que este lo había notado. No es como si quiesiera verlo en realidad, pero realmente su atención se había pegado a él como la miel atrae a la abeja. Se sentía avergonzado, más que avergonzado, abochornado con todo lo que su cabeza había pensado en tan poco tiempo sólo viendo algo que simplemnte era natural de ver.
-Bueno, aún me duele la cabeza- dijo simplemente Tao, sin mirar al peliazul -. Ve a traerme algo para que me sienta mejor. Y leche, mucha leche.
¿Cómo era posible que ahora no le diera importancia? Horo Horo se molestó un poco, aunque también estaba algo aliviado, de todas formas, como era posible que el se comiera la cabeza y el otro como si nada. ¿Qué no importaba que se le quedara viendo? ¿O era para provocarlo?
Seguro era para provocarlo...pero¿ Que razones tendría Ren para provocarlo?
-Oye Hoto, traeme una botella de leche
-Que? - No había alcanzado a escuchar, hasta que Ren le pegó un zape. Estaba muy concentrado en sus pensamientos.
-Traeme una botella de leche, Ahora, baka.
-Si amo
El ainu bajo las escaleras rezongando. Ren lo trataba como a un trapo viejo... Aunque tenia sus privilegios...
Al bajar se encontró con algo que no espero encontrarse jamas mientras vivía...ni siquiera se le había pasado por la cabeza aquello...Hao con Lizerg...besandose apasionadamente en medio del pasillo.
-Ejem...-carraspeó el ainu, debido a que le obstruian la pasada.
Hao y Lizerg se separaron rapidamente, notablemente sonrojados.
-Que quieres, Hielito? - dijo el Asakura, recuperando su tono habitual - que no ves que estoy ocupado?
Ahora Lizerg parecia una manzanita, totalmente rojo.
-Que me dejes pasar, Romeo, el 'señorito' quiere leche
Hao rió, burlandose del ainu- Cumpliendo mandados? ja! que buena idea la del tiburon...no creas que se me ha olvidado que me debes -dijo en tono arrogante
-No lo he olvidado T.T -dijo el ainu, sacando una botella de leche.
-Mañana a las diez - recordó, antes de volver a su anterior 'trabajo'
Horo subio rapidamente la escalera. No pudo evitar que se cruzara la imagen de el y Ren, haciendo lo mismo...y otras 'cosas'.
Sacudió su cabeza y entró a la habitacion del chino, el cual estaba 'sentado-acostado' en su cama...Dios...¿ Por qué tenia que ser tan sexy!
-Aqui tienes -dijo Horo, entregandole la botella a Ren, el cual la bebio de un trago-
El shaman de bason se sentó, dejando a Horo frente a el, de rodillas. Y como tipico de un hombre, el chino se sentó con las piernas abiertas.
-Horo...Quiero un masaje...
-Don...Donde quieres el masaje? -dijo el de Hokkaido, malentendiendo y sonrojandose a mas no poder. Es decir...Ren estaba frente a el, y practicamente estaba entre sus piernas...daba MUCHO que pensar.
-En la espalda, baka. - hasta entonces Ren habia tenido los ojos cerrados, pero al abrirlos se dio cuenta de que estaba pensando el Ainu. - EN QUE DEMONIOS PENSABAS PERVERTIDO! -gritó el chino, terriblemente abochornado.
-En nada! En nada!
Ambos se quedaron mirando unos segundos. Un incomodo silencio.
-Ejem...Horo...El masaje...
-Si...
El ainu se puso de pie, colocandose tras de Ren, masajeando suavemente sus hombros...maravillandose con la suavidad de la piel del Tao. Mientras que este estaba totalmente relajado...practicamente en el cielo, sintiendo como la manos de Horo masajeaban con habilidad sus hombros.
¿Acaso había sensación más maravillosa en el universo, que esas manos paseando por sus hombros? Estaba seguro de que no lo había, por que esas manos sabian bien lo que hacian, sin importar que el dueno no tuviera ni idea, la presión, la caricias, el hormigeo de la relajación, todo era perfecto. O al menos estaba muy cerca de la gloria.
Ainu seguía con su trabajo, realmente nunca había masajeado a nadie (o nada que no fueran sus pies, conciderando que nunca tenia dinero y para librar grandes distancias, tenía que caminar) así que se mostraba algo inseguro haciendo lo que hacía, pero no le quedaba de otra más que hacer su mejor intento. Y verdaderamente, al parecer, su mejor intento le estaba saliendo mejor que bueno. Ya hasta empezaba a disfrutarlo el mismo, todo por escuchar los pequeños gemiditos que el prepotente chino soltaba sin querer cada que deshacia lo que el suposo eran los famosos nudos.
Por un momento tuvo el impulso de preguntar si le gustaba aquello, pero se decidió a no hacerlo, a riesgo de no solo parecer idiota, sino de romper el el encanto imaginario. El Tao era muy orgulloso, y aceptar que le gustaba algo que él le hacía, sería desprestigiarlo. Y ciertamente ¿No estaba él mismo disfrutando de a poquito sintiendo la piel mandarina bajo sus blancas yemas? Se sonrió. Se estaba volviedo realmente loco ahora que pensaba en esas cosas tan...locas... cosas de idiotas, se dijo para reconfortarse con el autoinsulto. Y ya sin pensarlo siquiera, había recostado al chino sobre la cama, recargandose sobre su cuerpo. La espalda era su siguiente objetivo.
El Tao no potestó al verse presionado por el cuerpo del hielito. Las piernas del peliazul estaban abiertas a cada lado de su cintura, mientras con las manos echas puño, precionaba y arrastraba hacia adelante sin dejar de imponer fuerza, sobre la linea de su columna. Sus huesos se reacomdaron, tronando deliciosamente. Simplemnte, eso si era el paraiso. Algo volvió a tonar y esta vez gimió más fuerte, pero sin perder la leve respiración que le acompañaba a su placer. Los dedos largos de Horo pronto masajeraron los omeoplatos, sintiendo como si un camino de hormigas pasara por su piel, muy apesar de estar vestido. Luego los golpesitos leves de revez de la mano, o de las manos ladeadas, las palmadas, la presión de dedos nuevamente. ¿Sonde condenadamente había aprendido el Hielo a masajear así?
-Lo vi en la tele.
-¿Uh?
¿Había hablado sin querer en lugar de pensar? ¿Desde cuando hacía eso? Se reprendió a sí mismo, más que nada al ver el grado en el que el masaje le estaba afectando, mucho más que beneficiarlo, le perjudicaba el orgullo.
- Dije que lo vi en la tele...
- Hmm...
¡¿Que demonios! hasta el enojo se le iba con el masaje. Y lo peor de todo, no podia decir que dejara de hacerlo...seria tortura...ya pronto se quedaria dormido.
El Tao parecia indeciso, como que habría la boca para hablar pero no le salian las palabras, sintió bajo sus manos que por un momento se habia puesto tenso, pero ahora se habia relajado denuevo.
Miraba embelezado el cuerpo bajo el, sin dejar de masajear su espalda. Analizando casi como si sus ojos fueran un escaner, memorizando las facciones del cuerpo bajo el...y aunque no lo admitiera y sonara raro siendo 'esclavo', se sentia poderoso.
Por que?...seguramente nadie NUNCA habia tenido al Tao de esta forma, tan relajado y a su merced...
Horo se inclino suavemente sobre Ren, hasta que su boca quedo a la altura del oido del Tao.
-Estas despierto?
Al parecer no, pero al intentar levantarse, el chino se removió entre sueños, quedando boca arriba, y abrazando a Horo como si de un peluche se tratara...El ainu estaba hecho un revoltijo de sentimientos alegría porque el Tao lo abrazaba, bochorno por la pocision, tristeza al pensar que era solo en sueños, y miedo...por lo que haría Ren si despertaba y lo encontrara asi.
-Horo...
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¬ ...Ejem xD hola! aqui los dejo denuevo intrigados! òWO habrá despertado el Tao? XD Que hará Hotito? XD
Pronto n n 'El amanecer...nuevo y cansado dia T-T'
Ya saben xD cualquier cosa a si quieren me agregan a su msn xD yo encantada hablo con ustedes
Sayonara Bye Bye
Atte: Ran y Misao
