Al fin!! xD òwo…weno, mil perdones xD en este capi no hay lemon, .-. me extendí demasiado con el problemita de Horo y Ren uu
PERO EL PROXIMO CAPI LEMON ASEGURADO!!!
En fin xD que lo disfruten
Capitulo 7 – Encuentro
El aludido volteó, pero no vio a nadie... Tal vez era de nuevo su imaginación, ya le había pasado antes. La luz cambió a verde y el doblo hacía la derecha.
Donde se veía a una conocidísima figura alta de cabello azul... Era inconfundible.
-Puercoespín!
Horohoro volteó, encontrándose de lleno con la mirada dorada de su ex amo. Un escalofrío le recorrió el cuerpo entero cuando vio que se acercaba.
¿Qué haría ahora?
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Vio como el chino se acercaba amenazante hacia el, esperando un golpe o algo, cerró los ojos fuertemente, cual perro regañado.
Pero no le regañó ni le golpeó...
Solo sintió ese embriagante toque de los labios del mandarín sobre los suyos, recorriéndolos con ansia y nostalgia. Aferrándose, tal vez, inconcientemente al ainu.
Este cerró los ojos dejándose hacer, comenzando a corresponderle, primero, casi imperceptiblemente. Que importaba que los vieran? Que lo trataran de maricón? Cualquier cosa no importaba cuando estaba con Ren.
Había olvidado todo... Lo del 'juguete', la deuda y la promesa que se había hecho. Cuando Ren hacía eso, el mundo entero se desvanecía a su alrededor, haciendo que todos sus sentidos fueran dirigidos en especifico a el.
Pero no podían seguir así por mucho tiempo...
Hora se apartó con cuidado de no romper tan bruscamente el hechizo en el que hace unos momentos atrás había caído...
Con tantas dudas...
Imposible seguir como si nada.
y no sabía como romper el abrumador silencio que se producía ahora. -Lo...lo siento -se disculpó Ren.
El chino, sorprendido por su propia acción de besarlo en medio de la calle. Solo había actuado, cansado de tanto pensar las cosas! tanto pensar en el 'que dirán'. Tan preocupado de que la mascara de frialdad y autosuficiencia no se cayera que llegó al punto máximo. Haciendo que sus emociones se descontrolaran. El punto había sido el verlo nuevamente, cándido y risueño, lindo y tierno. Tan importante para Ren como ni el mismo Tao se lo imaginaba.
El de hokkaido le miró confundido ¿Por qué se disculpaba? Si fue él mismo que había 'huido' del Tao. Tenía que explicarle todo, y ahora.
-Perdón -se disculpó también el ainu.
El Tao le miró incrédulo, ahora también le pedía perdón!...pero... ¿Por qué? Había muchas cosas por las que cierto peliazul podía pedirle disculpas.
Sin duda, tenían muchas cosas de que hablar...
-Vamos a un lugar más tranquilo para conversar -dijo con tono neutro, al darse cuenta recién en ese momento que ya había mucha gente mirándolos atentamente.
- ¿¡Acaso no tienen vida que nos miran tanto?! -les gritó ya algo exasperado. Que gente mas extraña!
La gente, algo intimidada por la repentina reacción del ojidorado, siguió con sus labores, ya sea caminar, barrer, atender las tiendas, o practicar simplemente la profesión de 'observador' (1)
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-Bien. Ahora explícamelo todo -pidió Ren, conteniendo la voz. Aún estaba enojado, muy enojado, con el ainu.
-Bueno...
Habían ido a un lugar alejado de toda la gente, en las afueras de la cuidad, rodeados de árboles, y la libertad de ahorcar o golpear a alguien sin tener siquiera el temor de que alguien los fuera a escuchar. Horo estaba nervioso ¿Cómo explicarle? 'Lo siento, Ren. No quise ser tu juguete así que me fui para pagarte con lo que te debía, osease dinero'...Oye! Eso no era mala idea!... si tan solo su lengua no se trabara de nervios, y su corazón dejara de latir tan rápidamente, claro que sería muy fácil.
-Escúpelo, idiota! No tengo tiempo de escuchar tus balbuceos!
Horo solo guardó silencio, intentando calmarse... Se estaba realmente cansando de todo ese carácter de Ren, aunque (muy a su pesar) no por eso le iba a dejar de amar.
-Tierra llamando a Hoto-Hoto- llamó Ren
-Ya te oí - replicó haciendo un adorable berrinche.
-Entonces, contesta a mi pregunta
-Y...Cual era?
A estas alturas se podía apreciar una gran venita sobresaliendo de la cabeza puntiaguda de Ren, el jueguito ya le estaba cansado, y el pobre pasto que estaba bajo sus manos sufría toda su furia.
- Que... -tomó aire calmadamente, tratando de calmarse, aunque fuera un poco - Por qué demonios te fuiste así tan de repente.
-Pues... - apretó los puños, recordando todo, sintiendo como si el dolor le volviera de pronto - No quería ser tan solo tu juguete. -le respondió mirando hacia otro lado.
-Si, eso lo escuché cuando saliste de la habitación - dijo en un tono neutro.
Por qué tenía justamente que enamorarse de la persona con peor carácter de todo el continente asiático? Aunque estaba seguro, que tal vez de todo el mundo. Esa facilidad para acabar con todo lo que podía formular, y aún así, siendo tan atrayente como siempre. Es que no lo comprendía... ¿Cómo podía una persona tener tantos contrastes?
-y no iba a pagarte así. Si lo iba a hacer, trabajaría para ello. Tengo mi dignidad, Ren. Aunque tú no lo creas.
- Lo se
Se quedaron en silencio. Mirando el reflejo de los árboles en el caudaloso río que pasaba frente a ellos. El silencio no era incomodo, al contrario, era como un espacio, tantas cosas que pensar, tantas cosas que decir, todas que llevarían a un final distinto. ¿Por qué todo era tan difícil? ...
Uno de los caminos le llevaba a separarse completamente del Tao, pagándole la deuda como el mismo chino se lo pedía, para luego irse y no volver nunca mas, por mucho que le doliera. El segundo, era seguirle viendo, para ir pagándole periódicamente con su sueldo, y luego de eso, tal vez ser amigos, como siempre. Eso era lo único 'aterrizado' que se le ocurría, ya que las probabilidades de que el chino le amara tanto como ello hacia, eran prácticamente nulas.
-Oye Hoto -le llamó el Tao, con voz suave.
-¿Hm?- le respondió volteando su cabeza hacia el.
- Realmente, o no sabes distinguir, o no escuchaste bien la última orden que te di le habló con calma, y si no se tratara de que era Ren Tao el que estaba hablando, juraría que había sido con ternura y comprensión.
- ¿Cómo?- preguntó, algo confundido.
-Recuerda.
Que disparates estaba diciendo?! Que no había escuchado bien?..
Flash back
-Aún falta un poco para que sean las diez.-Dijo como si nada, estático y estoico.
-¿Y eso qué? -Horo se mostró confundido.
-Pues que aún no has hecho un buen trabajo de esclavo. No has logrado complacerme en nada.
Ainu le miró un momento y luego desvió la mirada, al parecer, para Ren todo eso era un juego.
-¿y qué quiere el Amo que haga ahora? -preguntó.
Ren sonrió sin expresión alguna, más la calidez llegó a su rostro mientras, sin esperárselo Horo, le abrazaba por la espalda.
-El amor-murmuró pegado a su oído, eran palabras que sólo Horo podía oír...
Fin Flash Back
El amor...
Hacer el amor...
Claro! Eso era!
-Entendiste? -Preguntó con calma, sabiendo lo mucho que le costaba al ainu asimilar las cosas.
-Si...Si entendí! Pero... Pera como...? -le miró, aun mas confundido que antes, tratando de escudriñar en esos hermosos ojos dorados que tanto pesar y alegría le habían traído desde que los conoció.
Ren solo se limitó a reír suavemente ¿Estos eran los síntomas de los enamorados? El sentir que por más idiota, imbecil, distraído, y una larga lista de defectos que pudiera tener, aún así no te importan, y le sigues amando. Era un sentimiento bastante extraño, y en especial, no había podido golpearlo en ningún momento desde que llegó a Kyoto, sabiendo perfectamente que al menos se merecía un zape. Primero necesitaba explicarle. Y sabía de sobra que con Horo, eso era difícil.
- Escúchame atentamente -advirtió- porque no pienso volverlo a decir! ¿Entendido?
-Si señorito!
-y no me digas señorito!
-Si...err. -como llamarlo? Tenía tantos sobrenombres!, pero finalmente se decidió - Ren
-Bien...yo
Lo había ensayado millones de veces, por qué era tan difícil expresarse de esa forma? Eran tan solo dos palabras maldita sea!
-Tu... -le siguió el ainu, divertido, sea lo que fuere que tuviera que decir, era algo importante.
-Yo... quería con que ibas a pagarme, necesito mi dinero...
El rostro de Horo se volvió desilusionado. Se sintió el peor bastardo de todo el planeta, como quien regaña a un niño por haberse ensuciado jugando, mientras este le mira con tristeza, en ese momento, como un monstruo. ¿Por qué siempre que quería decir algo bonito, no le salían las palabras? ¿Por qué con el ainu no funcionaba lo que planeaba?
-Creo haberte ya dicho, que era con lo que ganara de mi trabajo - murmuró el ainu, con su rastro ensombrecido. Parecía destrozado.
-Ah...
Ahora si, el silencio fue totalmente incomodo. Parecía como si hasta los árboles se hubieran desilusionado de su respuesta. Ya comenzaba a anochecer. Horo, incluso pensaría que era un maravilloso paisaje, si no estuviera algo ocupado en sus cavilaciones, pensando seriamente, pagar y alejarse por siempre de su verdugo de sueños.
-Horo, yo...
-Debo irme, esta comenzando a hacer frío y no traje nada mas para abrigarme dijo, a sabiendas de que el Tao no se la creería, ¡Horokeu Usui con frío! Esa era la peor mentira del planeta.
No dejó que le detuviera, no quería escucharlo, solo huir. Sabía que era una acción cobarde, pero en ese momento necesitaba estar sólo, desahogarse. Tal vez tomar algunos tragos y luego irse a cualquier parte. Escuchó como el Tao se levantaba de el césped, y como acto reflejo salió corriendo, con todo lo que sus piernas le daban Sintió que le llamaba, mas no le hizo caso.
¿Por qué el destino siempre era tan desgraciado con el?
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-Otra, mesero! -exclamó animado.
Ya llevaba al menos 3 botellas de whisky, y estaba borracho, no tanto, pero borracho.
-¿No cree que ya fue suficiente? -le aconsejó el barman. Un hombre ya de unos 50 años, con una mirada conciliadora.
-Usted que sabe... - murmuró.
-Mucho mas que tú, jovencito -le replicó divertido, acostumbraba hablar con los clientes y aconsejarlos, además, así le dejaban mas propina (n/R: inteligente no? xD)- Cuéntame, yo te escucho...
El ainu lo miró de soslayo, algo cohibido,¿como contarle a un hombre de 40 años? El decirle "Me gusta un amigo, pero el solo me ve como un juguete para satisfacer sus deseos" es como para que el viejo se aleje al menos a 2 metros de el.
- No puedo. -dijo. Bebiendo su vaso de solo un trago.
-Problemas con tu novia? -preguntó sonriente, en repuesta, Horo solo le miró -Acerté
El hombre le miraba con ternura, casi como su padre. A lo lejos se escuchaban las discusiones y risas de unos tipos jugando cartas.
- Si, pero no puedo contarle lo demás
- Sea lo que sea, se solucionará -dijo, con la voz de la sabiduría que solo otorga la experiencia - Todo en esta vida es solucionable, hijo.
-Pero no puedes forzar a una persona a que te ame... - le reclamó.
El viejo sonrió aún mas, en cierta forma, le recordaba a Yoh.
-Estoy seguro, que si esa persona no te hubiera dado esperanzas, no estarías destrozado, te dijo directamente que no te ama?
-No...Pero...
-No me digas pero, ve y pregúntale, ahora! -le animó - las copas por cuenta de la casa.
Algo confundido aún, se levanto, decidido, pero toda la decisión se le fue de vacaciones, cuando escuchó desde la mesa de poker.
-Paga lo que me debes! Infeliz!
Con solo esas palabras, se que fue toda la borrachera quizás donde, todo eso le recordaba que aún le debía.
Algo desesperado, miró al barman, mientras este solo secaba una copa, y le animaba nuevamente.
-No pierdes nada intentando.
Sonrió, como solo el, Horokeu Usui, podía hacerlo. Sabía perfectamente donde encontrar a Ren Tao, en Kyoto, a las 2.37 de la madrugada. Eso si era conocerlo. Conocía todos los gustos habidos y por haber que pudiera tener Ren, pero si le preguntaban en que demonios pensaba, o que sentía el Tao, allí si que no se metía, era mas complicado que una mujer!
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A la entrada de Kyoto, había un hotel chino (2), era obvio que Ren había ido allí, con lo tradicionalista que era...
Entró a la recepción, donde, por suerte, el recepcionista estaba durmiendo. Pasó silenciosamente hasta el mesón donde estaba la computadora en que se registraban los huéspedes, pendiente en todo momento, de que el recepcionista no se despertara. Fácilmente encontró a Ren entre los mil y un nombres.
-Habitación...216, perfecto! -susurró celebrando, como dijo que el viejo, hasta ahora todo iba bien.
Al parecer, al fin el destino vio lo desgraciado que estaba, y se compadeció de el. Salió de allí, dándole gracias a todos los santos que se sabía, y estaba seguro que incluso había inventado algunos, por que no recordaba a ningún San Cudo (3). Pero que mas daba! Se había conseguido hasta la llave de la habitación! Yeso que se había tropezado xD y el tipo aún así no había despertado. Suerte que tenía el sueño MUY pesado
Subió por las escaleras, lleno de animo, aún a sabiendas que la habitación de Ren estaba en el último piso (n/r: léase, en el piso 15), su repentino ataque de euforia no le permitiría estar allí parado en un ascensor. Corría y saltaba los escalones de dos en dos, y cuando sentía que podía, saltaba mucho más. Llegó mucho antes de lo que creyó al piso 15, ya diferencia de los pisos inferiores, este tenía muy pocas puertas, por lo que dedujo que las habitaciones eran mucho mas grandes que en
los otros.
Sintiendo que le llegaba el 'segundo aire' (4) luego de el agotador trabajo de subir los 15 pisos a pie, comenzó a correr encontrando, al final del pasillo, la habitación del chino.
Sentía sus brazos temblar, aún con toda esa adrenalina en el cuerpo, sintiendo ganas de gritar, sacó la llave de su bolsillo y suspiró hondo, necesitaba calmarse un poco, si no, no lograría siquiera meter la llave en la cerradura.
Cuando se hubo calmado, y se inclinó para meter la llave, la puerta se abrió de repente.
-¿Quién está haciendo tanto...¡¿HoroHoro?! - exclamó el chino, luego de abrir totalmente para reclamarle al idiota que corría por el pasillo que se callase. Pero al parecer, el idiota era la persona a quien menos se esperaba allí.
-Hola n.n -respondió simplemente, sonriendo encantadoramente al ver al chino vestido tan solo con un pijama de seda rojo vino.
-¿Que haces aquí? -preguntó, sin siquiera responder el saludo.
-¿Puedo pasar? -ignoró la pregunta del Tao, y eso lo había aprendido de el luego de todos estos años de conocerlo. Además, cuando remedaba lo que decía, o cuando le reclamaba 'no digas lo mismo que yo!', tenía que saberse todas esas posibles respuestas.
- Claro -dijo, haciendo un ademán para hacerlo pasar - ¿A que viniste?
-Tenía que preguntarte algo -dijo, casi cantando, mirando el lujoso lugar en el que se hospedaba el neko.- ¿Puedo? - continuo, entrando a la habitación.
- Acabas de hacerme ya una pregunta -contestó cerrando la puerta.
El ainu sonrió, definitivamente, Ren no cambiaría nunca. Eso le gustaba. Rápidamente, acorraló al chino contra la pared más cercana. Mirándole directamente a los ojos, teniéndole así no podía esquivar su respuesta.
-¿Tu me amas?
-¡¿Que?! - la cara de Ren se torno roja, haciendo juego casi con su pijama. ¿Qué clase de pregunta era esa?.. ¿Como responderle?
-Ren, por favor, necesito que me contestes - pidió casi suplicando, tomando con ambas manos la cara de Ren, obligándole a responderle.
-Yo...
Le pareció tan dulce, tan inocente el rostro del Tao, que no pudo resistirse, acercándose más de la cuenta. Apenas se dio cuenta de lo que estaba haciendo, cuando puso una de sus piernas entre las del Tao, y sus labios ya se rozaban ¡cuerpo actuaba solo!
Se apegó mucho mas a Ren, haciendo que este entrecerrara un poco sus ojos, y dejara escapar un casi imperceptible gemido de sus labios.
-Mmh...
Ren, sintiendo que poco a poco una pasión desconocida comenzara a recorrerle todo el cuerpo, se acercó al rostro de su captor, con la intención de besarlo, no soportaba estar tan cerca de esos labios y no besarlos.
Horo sonrió sensualmente, al tiempo de alejarse un poco, solo lo suficiente para que Ren no lo besara. Este lo miró confundido, deseoso, tan apetecible como solo el Tao podría serlo.
-No hasta que me digas, neko pervertido – advirtió. Comenzando a besar el cuello de el chino.
-Ah…espe…ra… - musitó Ren, cerrando sus ojos fuertemente, ya que Horo comenzaba a introducir sus manos por debajo de su camiseta, acariciando de forma enloquecedoramente excitante…
-Eso hago…mmh…-dijo con sus labios aun pegados al cuello del Tao - Espero a que me respondas…
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(1)Observador: xD en realidad esa profesión no existe, Observador es un tipo ocioso que se para en cualquier parte a mirar lo que sea xD ya que no tiene nada mas que hacer.
(2)Hotel Chino: Realmente no se si existen hoteles chinos oo o si hay de esos en Kyoto xD pero aquí si! La magia de los fics
(3) San Cudo: Zancudo xD es un chiste muy malo!
(4)Segundo aire: el segundo aire es una etapa superior, cuando ya se te han agotado todas las energías, esta llega nueva y con más fuerza o.o
Whha!! xD mira que mala soy nOnU xDDD Lo dejé en la parte mas interesante owoU.
Bueno, les agradezco un montón su paciencia uu con Mi-chan no habíamos podido coincidir ;O; y yo soy un cero a la izquierda a veces en ya-saben-algunas-que xD así que realmente lo siento mucho!!! T0T
Agradezco todos sus hermosos Reviews que nos animan siempre 3
