La historia del Avatar no me pertenece (¬¬ que rollo….)
Aquí esta la tercera entrega semanal, y de costumbre los agradecimientos al final del capitulo
Resumen…:
Katara fue herida y separada del grupo debido a un accidente
Una desconocida salva y establece una relación con la joven maestra agua y el exprincipe, al cual insiste en llamar "Lee"
Aang y Toph tuvieron una pelea….
¿Cómo continua la historia¿Qué rumbo tomara?
Ahora la tercera entrega
La Batalla, la separación, un encuentro…. 1ª Parte….:
En medio del bosque….
-¡Claro, como siempre soy yo el que termina buscando a todos!... ¿¡Acaso soy el padre de todos¡¡AUCH!! –gritaba enojado el joven guerrero de la tribu de agua, pese llevar una antorcha no había divisado aquellas piedras en el camino tropezando y golpeándose duramente contra el piso -¡¡Se acabo me regreso!!... No puedo, necesito encontrar a Katara – con unos ojos llenos de preocupación -oh, por favor que este bien, nunca me perdonaría perderla…. No podría volver a ver a mi padre a los ojos – y tomado impulso continuo su ciega trayectoria por el intenso bosque -¿Dónde estarán Toph y Aang?...
La noche pasó como un abrir y cerrar de ojos, sin embargo antes del Alba, Zuko ya se había preparado para desaparecer….
-¿ya te vas? –Pregunto una voz detrás de él
-¿desde cuando que esta hay? –Pregunto sorprendido el joven de la cicatriz
–hace como dos minutos, y dime –dirigiendo su mirada a los ojos ambarinos -¿ya tienes pensado marcharte?
-¿tienes alguna objeción? –Dijo molesto Zuko
–No, eres libre de marcharte, nada te retiene aquí con nosotras, puedes seguir huyendo Príncipe- Zuko estaba atónito, esa mujer sabia quien era, lo supo todo el tiempo.
Rápidamente el joven de la cicatriz saco sus armar y se puso en posición de ataque desafiando a la joven de cabellera negra
-¿Quién demonios eres¡¡¿Cómo sabes quien soy?!!- reclamo el joven ex príncipe
–No tienes que atacarme, ya te dije que no somos enemigos – respondió sin sobresaltos la joven de ojos perla negra
–no confió en ti
-es una pena, pero si pelea es lo que quieres – apenas terminaba de decir aquello sacó su katana preparándose a recibir el primer ataque un ataque que no logro su cometido puesto, las manos del joven maestro fuego habían sido congeladas por la maestra agua que permanecía en posición de ataque detrás de él
-¿pero que….?- reclamaba el joven lleno de rabia dirigiendo una asesina mirada a la que había osado atacarlo sin avisar -¿Cómo te atreves campesina?
-¿Cómo te atreves tú a atacar a Kurayami? –gritaba molesta la joven maestra agua que no comprendía como era que Zuko había llegado hasta hay
-¿acaso quieres pelear con migo?- dijo mofándose de ella Zuko mientras derretía el hielo en sus manos con su fuego control
-¡no tienes posibilidad de salir victorioso Zuko!- respondía desafiante y confiada la molesta joven de ojos mar
-¡como quieras tonta campesina!- decía mientras arrojaba sus espadas para luchas simplemente con su fuego control a igual que Katara con su agua control ahora mejorado, sin embargo la intromisión de Kurayami vio obligada a detener la pelea
-¡¡NO SE ATREVAN!!- grito disgustada la joven mercenaria interponiéndose entre ambos jóvenes maestros deteniendo con sus manos el puño encendido de Zuko y sujetando bruscamente la muñeca de Katara, ambos maestros quedaron sorprendidos, y avergonzados antes la furiosa y penetrante mirada de aquella osada mujer -¡Katara, te prohíbo que ataques a mi hermano Lee!- dijo con calma pero manteniendo la seriedad y sin soltar a ninguno de los jóvenes maestros, sorprendiendo a la joven chica de piel morena y al joven de la cicatriz
-¿Lee? …. ¿él es Lee?- dijo atónita Katara, no podía cree que pese a lo que estuvo a punto de hacerle y aun así ella lo protegiese y además le llamaba hermano
-¿de que hablas? – Logro decir el sorprendido ex príncipe que no lograba comprender el comportamiento de la extraña chica de cabellera negra
-¡tu tampoco debes atacar a la gente que salvas! – le reclamo disgustada al confundido maestro fuego mientras le dirigía una perturbadora y molesta mirada de reproche –ahora es el peor momento para discutir por pequeñeces – seguía reprochando mientras soltaba lentamente a los shockeados maestros que aun no lograban comprender lo que sucedía con la rara chica –los soldados de la Nación del Fuego esta cerca, tiene que irse lo mas rápido posible-
-¡espera! –Grito indignado Zuko -¿por quien me tomas?- dijo lleno de ira el joven de la cicatriz, Katara miro confundida a la chica de cabellera negra que no parecía molestarse por el agresivo comportamiento del príncipe
-¿Por qué me lo preguntas? Para mi eres como mi hermano, aunque no lo seas y te moleste (¬¬ aahh….U que chica mas rara)
-¡pero no lo soy, nunca lo seré y no tengo por que obedecerte!- decía mientras prendía fuego a su apretado puño, Katara rápidamente, casi como un reflejo se puso en posición de ataque pero Kurayami la detuvo con un suave gesto, seguida de una sonrisa que perturbo aun más a los ya confundidos maestros
–te comportas como si lo fueras, pero no necesitas seguirme en esto, se que te molesta, por eso lo hago- concluyó con una sonrisa aumentando el disgusto de Zuko (¬¬U)
-¿pero que demonios pasa con tigo, estas loca o que?
-oh vamos, dime ¿Cuántas veces se puede molestar a un maestro fuego de esta manera?
-¡solo te estas burlando de mi!- estallo el joven de ojos ambarinos – ¡no estoy dispuesto a seguir con esto, me marcho!
-puedes irte… ¡Pero no por hay!- alcanzo a gritar Kurayami mientras unas bolas de fuego detenían la marcha del joven de la cicatriz
Zuko se paralizo, fue tan rápido y sorpresivo el ataque que no logro reaccionar para esquivar las bolas de fuego que iban directamente a él
-¡quítate de hay!- grito la joven maestra mientras con su látigo de agua tiraba del brazo al joven maestro para salvarlo de los ataques de fuego
-¡¡váyanse estos son míos!! –Grito la chica de cabellera negra dirigiendo una asesina mirada a los soldados que se acercaban rápidamente a ellos, pero sin inmutarse a sacar su katana
-¿piensas luchar tu sola? – Peguntaba Zuko reaccionando y poniéndose de pie
–No son tantos, además- dirigiendo una seria mirada mezclada de tristeza y odio- por esto me pagan- Katara se acerco a ella con intención de apoyarla en la pelea pero esta se lo impidió –no te permitiré que me arrebates mi trabajo pequeña, esto son míos, tiene un cuenta pendiente con migo, tu solo me estorbas
-¡también son mis enemigos!- dijo ofendida la joven maestra agua
–tan joven y ya tienes una nación entera en tu contra, confórmate con el príncipe y váyanse de aquí ahora – Katara y Zuko se sonrojaron, eso ultimo sonó como una indecorosa indirecta que perturbo a los jóvenes maestros.
Katara se asusto por un momento, la extraña chica la había tomado por la cintura y saltado hacia un lado a una velocidad que solo le fue posible percatarse de ello una vez en el suelo, Kurayami la había salvado de otro ataque de fuego que ahora venían con mas insistencia -¿Qué están esperando¡¡Lárguense!! – Zuko y Katara miraron eso ojos perla negros autoritarios y sin objetar empezaron su huida hacia el lado contrario.
Zuko, antes de poder alcanzar a Katara había sido detenido por la chica de cabellera negra –Escúchame príncipe, se que no te gusta que te trate como si fueras mi hermano pero por favor, cuida de ella, aun esta muy débil, te lo pido como hermana
-a…. así lo haré- respondió el joven de la cicatriz que no pudo negarse a esos ojos que la miraban con cariño y necesidad, así como una vez vio en su querida madre.
Una voz femenina muy familiar obligo a los dos jóvenes maestros a detenerse, pese a estar y a una buena distancia lograron visualizar sin problema a la joven mujer que se enfrentaba a Kurayami, era Azula, la despreciable hermana de Zuko
–tenemos que volver- dijo preocupada Katara – no podemos dejarla sola con ella ¡esta en peligro!- Zuko sentir esa necesidad, un invisible impulso de regresar y darle una paliza a su odiosa hermana pero un gesto que Kurayami le dirigió aun estando en batalla se lo impidió, tomo con fuerza de la muñeca a la maestra agua y continuo su huida, sin detenerse pese a los constantes reclamos de la joven de ojos azul mar
-¿Qué haces¡¡Tenemos que volver!!
-¡¡Quieres callarte, ella no nos quiere cerca!! –respondió agresiva y cortantemente el joven ex príncipe a la preocupada maestra agua, deteniéndose súbitamente provocando que Katara chocara de frente contra la espalda del joven maestro fuego
-¿¡Que te pasa?!- pregunto aturdida la joven maestra agua dirigiendo su mirada al serio rostro del ex príncipe, al verlo detenidamente esto le provocó un sonrojo, debido a que le pareció que ese ángulo le favorecía de manera increíble aumentando su atractivo, atractivo que nunca había notado antes en él, temerosa de que Zuko se percatara de su extraño rubor dirigí su mirada a otro lado intentando ocultar su rostro y volviendo a preguntar pero mas suavemente -¿Qué sucede?
-estamos atrapados- dijo sin romper su seriedad –es un barranco, no hay salida- y al mismo tiempo que decía eso se volteaba agresivamente para recibir un ataque directo y proteger con su cuerpo a la joven maestra agua pero su velocidad no fue suficiente, no consiguió detener el ataque recibiéndolo en su pecho a tal fuerza que lo empujo a él y a la joven de ojos azules por el barranco precipitándose al vacío.
Zuko, pese a su herida, logro reaccionar tomando por la cintura a la joven maestra agua, apretándola contra su cuero para evitar que la caída la lastimara, usando su cuerpo como amortiguador, Katara simplemente no reacciono, estaba atónita y shockeada, mientras sentía el latir del corazón del joven maestro fuego que la apretaba con fuerza mientras caían
-¿Por qué te niegas a regresar con migo? Nadie más que yo puede darte lo que más quieres en este mundo – decía maliciosamente la joven princesa de la Nación del Fuego
–hace mucho que me vienes con lo mismo princesita, pero ya no me fío de tu palabra, me mentiste así como hizo Zhao – Azula soltó una molesta risita nasal que parecía tener el propósito de convertirse en una burlesca carcajada
–Zhao era un idiota, no sabia como tratar a las mujeres – sin embargo Kurayami no tomó ni la más mínima atención a las palabras de Azula, examinaba cuidadosamente las mejores rutas de escape, necesitaba con urgencia recuperar el aliento, antes de que esa molesta tos que retenía con dificultad en su pecho revelara su debilidad física, pero el comentario de uno de los cuantos soldados que habían salido persiguiendo a los jóvenes maestro la perturbó
-¡Princesa Azula, hemos matado a los otros dos individuos que acompañaban a la mercenaria!- y esa sonrisa en el rostro de Azula fue lo que le quebró el control
–Bien echo, solo quedas tu traido…- pero el sorpresivo ataque de llamas negras irrumpieron la desagradable y maliciosa serenidad de la joven princesa de fuego, intento como reflejo detener el ataque con uno de sus rayos azules, cuando creía que lo había logrado una mano ardiendo en fuego negro tironeo con violencia de su brazo izquierdo, quemando su muñequera y provocándole una terrible quemadura en su piel.
Azula intento zafarse, pero le era imposible, era sujetada con tanta fuerza que las marcas de la mano le quedaron por sobre la quemadura que ahora llevaría de por vida, una lagrima casi invisible se asomo por el ojo ambarino de la malvada pero asustada princesa de fuego -¡suéltame engendro! –grito desesperada insistiendo en zafarse
–ahora tu también estas marcada princesa- dijo una voz fuera de este mundo, pero proveniente de la chica de cabellera negra que la miraba con unos ojos cargados de odio e inyectados de sangre, rápidamente la soltó, y de un solo salto subió a las rama de los árboles desapareciendo entre el verde de las hojas mezclándose con su abrigo del mismo color, Azula junto a otros soldados, que no habían caído derrotados por la joven mercenaria, lanzaban sus ataques de fuego control contra las ramas con la inútil esperanza de quemarla viva, pero Azula tuvo que detenerse, esa quemadura, que aun sentía consumir su piel le estaba provocando un dolor insoportable, un dolor que si no fuera por su increíble fuerza física, la hubiese derrotado haciéndola caes inconciente al suelo, Azula tomo con sumo cuidado su herido brazo mirando con odio la quemadura, pensando en quien había sido la osada desgraciada que la había marcado, jurándose en ese instante que no descansaría hasta verlos muertos, a su hermano, al Avatar y ahora a la maldita mercenaria del fuego control negro.
Katara estaba aturdida, el golpe que recibieron al llegar al suelo la había lastimado, pero a comparación del estado de Zuko, lo suyo no era nada, solo se había raspado le pierna derecha, dirigió una mirada a lo más alto del barranco intentando ver algo, para asegurarse de que los soldados de la Nación del Fuego no los estuvieran persiguiendo, se sintió calmada al ver que no había movimiento alguno, observo al inconciente príncipe y su lamentable estado, un pequeño impulso la hizo ponerse de pie y dejar abandonado al joven maestro de fuego (pero que mala por Diox --U) entonces se detuvo, y reflexiono, siempre dispuesta a ayudar a quien la necesitara, y en esta ocasión el joven maestro fuego la necesitaba más que nadie, se inclino para estudiar cuidadosamente su condición, cuando se estaba acercando a él algo izo clic en su cabeza y recordó el momento cuando estaba recuperando la conciencia cerca del río, había un joven sobre ella, miro con detenimiento a Zuko y el rubor torno su moreno rostro en un ligero torno carmesí sobre sus mejillas, ahora recordaba a aquella persona que le había echo respiración¡era Zuko!... ¡Zuko la había besado!, (que no niña, solo fue respiración, ¬¬, bueno, lo que producen las caídas de 10 metros u.u.U) pero ¿Por qué él y no Kurayami? (¿habrías preferido a una mujer? Yo no -) Katara sacudió su cabeza, no estaba pensando las cosas, además no era el momento para eso , Zuko estaba gravemente herido y necesitaba atención lo mas rápido posible.
Sacó, con su agua control, agua de su cantimplora, la junto en sus manos y empezó a curar las heridas de Zuko, empezando por le pecho que estaba ligeramente quemado, prosiguiendo con sus brazos y piernas, ahora solo quedaba…. el rostro, pero el agua se le había agotado ( ¿¿creyeron que le permitiría a Katara curar lo que mas me gusta de Zuko?? XD) solo quedaba buscar un refugio, para evitar ser encontrados por el enemigo que habían tomado casi todo el bosque, trato de ponerse de pie pero su herida en su pierna se lo impidió, después de todo no era un simple rasguño como había pensado.
Alá, hasta aquí llegamos esta semana ¿Quién iba a pensarlo? Katara si recordaba quien le había echo respiración, jojo o (se supone que no debería sorprenderme después de todo yo escribo la historia u.uU)
Recuerden, envíenme rewien para ver como les esta cayendo la historia y así continuarla.
Ahorita me despido hasta la próxima semana se a dicho
Ahora los agradecimientos:
Kyoshi-C: que bueno que te guste mi Fic, el primer Fic que leí fue el tuyo///, espero tu actualizacion
flower of night: gracias por seguir leyendome, eso me emociona ;; , debes continuar con tu historia por favor
(las autoras en los Fic saben como torturar ¿no?)
Sayonara
