¡¡¡Viva!!!
ShinobuByako a continuado su Fic… ¿pero quien sabe hasta cuando?...
Si lo lamento, no puedo asegurarles que para la próxima semana cumpla con subir los Fic (tanto este como Zutara 2007) es que he perdido mis apuntes (AAAARRRGGGGG…grito desesperado después de haber volteado la habitación y parte de la casa buscando los venditos apuntes esos)
… será…. Y ahora los correspondientes agradecimientos:
ilmarien81: O.o… ¿de donde sacas esas ideas?... ahora que caigo, Kurayami deja mucho que pensar… es un misterio… y con ese papel que le doy en la historia… pero solo te aclaro algo… ella es muy importante en el desarrollo del Fic
flower of night: ejemm... Bueno que puedo decir… si… me adelante al actualizar, pero es que me emocioné al terminar el Cáp. 5… ahora solo queda esperar para el viernes por que perdí los apuntes (aclaro algo, mis dos historias Zutaras están concluidas solo debo pasarlas en limpio)
Hanna Li Asakura: ohh... Muchas gracias gemelos T.T, me encanta que la historia se entienda, (me la paso releyéndola para tratar de arreglar cualquier defecto… aunque nunca falta el maldito detalle ese de falta de ortografía u.uU)
Estaba atardeciendo, un tono de color rojizo se perdía en el horizonte, Aang no podía dejar de pensar en Toph, estaba tan confundido, nada parecía tener sentido, finalmente Sokka logro hacerlo reaccionar
-no se ve ningún soldado de la Nación de Fuego ¿crees que se hallan ido?
-seria bueno para nosotros, así no tendríamos poblemos para buscar a Katara
-pero esta demasiado tranquilo, eso es muy sospechoso… quizás debamos ir por tierra
-¿quieres arriesgarte Sokka?
-…¿Por qué no? Estamos bástate alejados del lugar donde peleamos contra esos despreciables tipos del fuego, no creo que estén por aquí, no todavía
-entonces bajemos, vamos Appa ¡YIP, YIP!
Llegaron a tierra firme, Aang ordeno a Appa que se mantuviera alejado y oculto en las nubes mientras ellos revisaban el área
-no Momo, quédate con Appa
-vamos Aang, no perdamos mas tiempo
-si, anda Momo sube a Appa –finalmente Momo y Appa se alejaron perdiéndose entre las altas nubes
-será mejor que permanezcamos juntos- apenas Sokka acababa de decir eso unas bolas de fuego los atacaban, Aang con un ágil y rápido movimiento consiguió realizar con su aire control un escudo, destruyendo en el aire las bolas de fuego
-¡¡nos atacan!!- grito el pequeño Avatar intentando descubrir desesperadamente el lugar de origen de sus agresores, Sokka empuño su daga y bumerang, esta pelea no se lo dejaría al joven monje
-¡¡Vamos nos de aquí!!- ordenó mientras tiraba del brazo a su pequeño amigo de ojos grises para salir corriendo – ¡no nos encontramos en la mejor situación para el contraataque, no tenemos ninguna oportunidad si nos quedamos a esperar!
-¡¡¿pero a donde corremos?!!
-¡no lo se pero lejos de aquí!- sin embargo Sokka se vio forzado a detener su marcha, frete a él, bloqueando su única ruta de escape estaba Azula acompañada de 10 soldados de la Nación del Fuego
-¿espero que no tengan la intención de huir de mi?- insinuó sarcástica y burlesca
-Maldición la otra loca de la familia real- murmuro Sokka desconcertado, no había forma de escapar de ella, él solo era un simple guerrero y esa desagradable chica toda una maestra Fuego
-veo que solo son el campesino de la Tribu de Agua y el pequeño Avatar- mientras soltaba una molesta risita nasal -¿Qué pasó con la campesina de agua, y la enana de tierra? – pregunto sin el mayor interés
-¡¡No te burles de ellas Azula!!- le respondió Aang colérico, sus tatuajes comenzaron a brillar, Sokka soltó rápidamente a su pequeño amigo, lo que estaba por venir no era nada bueno, por su parte Azula mas que asustada parecía muy interesada en ese extraño cambio del pequeño niño, la tierra empezó a temblar y un tornado de tierra envolvió a los agresores, Azula intento neutralizar el estado avatar lanzando uno de sus rayos pero solo consiguió que la brillante y espelúznate mirada del pequeño monje la lanzara con toda la fuerza destructiva contra un grueso tronco, el golpe fue tal que Azula quedo inconsciente de inmediato.
Sokka intentaba sostenerse clavando sus armas al piso, no sabia que hacer, era su hermana la que detenía el estado avatar no él, además de que no podía mantener los ojos abiertos la tierra que se levantaba se lo impedía, sin embargo, así de repente, todo se calmo, respiro agitado mientras sacudía rápidamente la tierra de su cara y ropa, al parecer Aang había logrado controlarse, alzo la vista para dar con un posible niño inconciente, pero no, nada, Sokka se encontraba solo, bueno, uno que otro soldado desmallado incluyendo a Azula, pero el pequeño avatar no estaba, había desaparecido
NNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN
Toph se detuvo, se sentó y respiro profundamente, ya estaba empezando a cansarse, y el sueño reprimido de la noche anterior reclamaba atención, Iroh la observo y se acerco a ella para hacerle compañía
-señor Iroh
-¿si?
-¿Por qué es tan amable con todos?
-¿amable¿De verdad te lo parezco?
-si… demasiado para ser un maestro fuego- Toph intentaba llevar esa conversación a un solo rumbo, Iroh pasó su mano por su barba y sonrió
-¿encuentras que soy muy diferente a los otros maestros fuego?
-si
-mmnn… puede ser
-pero usted es tan…no se como describirlo… me inspira respeto
-ohh… eso de verdad es muy agradable, no suelen haber muchos jóvenes que respeten a sus mayores
-¿Cómo fue que se separó de su sobrino de nuevo?
-son esos detalles del viaje que provocan grandes cambios en la ruta planeada
-¿puedo hacerle una pregunta personal?
-¿Qué tipo de pregunta? –Iroh se sentía inquieto, como un niño curioso
-¿sabe algo….del amor? –Toph se ruborizó, con una voz muy fina logró decir lo último con dificultad
-enamorarse es un privilegio de los que algunos afortunados logran gozar, aunque nunca falta un desafortunado al cual el amor trata mal, se puede decir que es un arma de doble filo, es como estar entre la espada y la pared- Iroh observo el rostro de Toph, parecía triste, confundida y dolida, el ex general se sintió responsable de la tristeza de la joven maestra tierra, intento animarla pero ella se le adelanto
-¿Cómo sabe uno que esta enamorado?- esta vez sonaba tímida
-no lo sabe, lo siente
-pero ¿Qué tipo de sensación es?
-eso depende, son muchas señales, todas distintas
-¿Cuáles son algunas?
-no sabría decírtelo con seguridad
-y ¿un niño se puede enamorar?-Iroh finalmente lograba entenderlo todo, sabia a que se debía esas dudas de la pequeña maestra tierra, soltó una risa nasal, puso su gruesa mano sobre el hombre de la pequeña y le contesto
-no hay edad para el amor –Toph sonrió, se sintió llena de energía y de un salto se puso de pie
-¡Bien! Creo que ya descanse lo suficiente, podemos seguir con la búsqueda
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Ya estaba comenzando a oscurecer, si no fuera por la pequeña fogata que ardía sin parar no hubiese podido ver absolutamente nada
Abrió sus ojos con dificultad, sentía todo su cuerpo adolorido y una fuerte jaqueca. Estaba todo oscuro pero su nublada visión logro distinguir una pequeña luz, era fuego, fuego de una fogata, intento ponerse de pie, después de unos cuantos intentos logro que sus dolidas piernas recuperaran fuerzas y lo sostuviera, se mareo un poco y eso le provoco perder el equilibrio, pero por suerte no cayo al duro suelo de tierra, una vez que todo al su alrededor dejo de moverse se decidió por acercarse a la fogata esa, intento inútilmente no llamar la intención, pero su aturdido cuerpo no cooperó mucho con sus intenciones, una que otra rama crujía y barias veces tropezó cayendo bruscamente al suelo, se podría decir que advirtió a medio mundo que estaba allí, finalmente logro llegar hasta la fogata, observo el lugar, solo había un pequeño bolso verde con unos adornos significativo del Reino de Tierra, el joven monje se sintió aliviado, de seguro aquella persona que había prendido el fuego era un maestro tierra o un simple viajero, pero no vio a nadie
Se sentó para esperar a quien fuera, intentando permanecer despierto, pero el suave movimiento del fuego lo adormecía lentamente, estaba muy agotado, además de no saber que había pasado, cerró los ojos ya siendo vencido por el agotamiento de pronto una fría sensación recorrió su cuello, abrió sus ojos un poco aturdido y logro ver con horror que no era una fría sensación sino una fría hoja de una katana que peligrosamente acariciaba su cuello amenazando con cortárselo
-¡¡AAAHHHH!!
-¿Quién eres?- era la voz de una mujer, sonaba agresiva y molesta
-¡¡soy…soy…!!!- al joven monje se le hacia muy difícil articular palabra alguna con esa afilada hoja acariciando su cuello, los nervios lo consumían
-¡responde!
-soy…Aang…un monje
-¿un monje?... ¡no me mientas!- la furiosa extraña acercó más su katana al delgado cuello del pequeño avatar
-¡¡Lo juro, soy un monje!!- Aang empezaba a sollozar, temía que aquella extraña le cortara el cuello, además, estaba muy débil para intentar cualquier cosa
-¡¡han escuchado eso!!- era la voz de un hombre, al parecer un soldado de la Nación del Fuego, la desconocida rápidamente se precipitó a la fogata y con un extraño gesto la apago, Aang no logro captarlo, sus ojos estaban nublados por sus lagrimas, además de que ahora estaban en absoluta oscuridad
-¡¡¿Fue por aquí?!!- se oyó la voz de otro hombre
-¡¡Aquí no hay nada¡¡Vamos regresemos con los demás!!- los pasos de los posibles soldado se alejaban cada vez mas del lugar
-maldición- mascullo la desconocida, Aang no lograba verla pero sintió como bruscamente aprisionaban su muñeca y tiraban de él
-¿Qué haces? – Aang estaba asustado, esa extraña estuvo a punto de matarlo y ahora quien sabe que tenía pensado hacerle, simplemente no era de confiar
-¿eres de la Nación del fuego?
-¡Por supuesto que no!- eso había ofendido al pequeño monje, de pronto su muñeca fue liberada, y uno pasos, muy ligeros, se escuchaban correr, alejándose de él, fue cuando el joven avatar comprendió ¿Esa extraña lo había abandonado…?
Su cuerpo ya se había estabilizado, intento encontrar a la extraña entre tanta oscuridad o de oír un indicio que delatara su posición, fue entonces cuando lo escucho…
-¡¡¡Maldita seas mercenaria¡¡¿Dónde te escondes?!!- eran los gritos de un soldado de la Nación del Fuego, Aang logro saber su posición gracias a los chispazos del fuego control que se prendían de forma repentina y confusa, finalmente escucho como alguien caía bruscamente al suelo, Aang se aproximo cautelosamente, tenia que saber que estaba sucediendo, se guío por aquellas pequeñas llamas de fuego que amenazaban con expandirse, diviso al soldado de la Nación del Fuego en el piso y un pequeño rastro de sangre que crecía lentamente proveniente de su cuello, Aang quedo shockeado, aquel hombre estaba muerto, esa extraña mujer parada al lado del soldado lo había matado fríamente.
Fue tal la impresión que no pudo evitar soltar un fuerte grito de espanto, logrando con eso que la extraña asesina se percatara de su presencia y comenzara a atacarlo, el joven monje intentaba desesperadamente usar algo de aire o tierra control pero no lo lograba, estaba totalmente bloqueado, la impresión, esa horrible escena era lo único que tenia en su mente, un fuerte golpe en su vientre y otro el su rostro consiguieron estabilizarlo, pese al dolor en su pequeño cuerpo su deseo de sobrevivir a los continuos ataques de aquella mujer le dio fuerzas para defenderse, ella solo estaba a unos cuantos centímetros con su puño ardiendo en fuego, un extraño fuego negro.
Impacto, con una fuerza descomunal, contra los árboles, un fino hilo de sangre se deslizo por su frente marcando una delicada línea alrededor de su negro ojo derecho llegando hasta sus labio, Aang observo a la extraña mujer, parecía estar inconciente, se acerco con extrema precaución, había algo en ella que le ponía nervioso, de pronto un gesto de la asesina lo hizo dar un gran brinco para retroceder y ponerse en estado de defensa/ataque, aquella mujer se puso de pie sin ninguna dificultad, pese al brusco golpe que había recibido, levanto su mirada y paso su lengua por sus labios relamiendo su sangre
-¿Cómo diablos haz logrado golpearme sin poner un solo dedo encima?- la voz de esa mujer era tétrica, al igual que Azula, pero con la diferencia de que ella no parecía ser maligna
-ya te dije, soy un monje, el ultimo maestro aire- respondió con firmeza el pequeño Aang
-¿maestro aire?... ¿acaso eres el avatar?- los ojos de la extraña parecían estar recuperando la tranquilidad, Aang pudo notar como el cuerpo de la aquella mujer dejaba de estar tenso, sus hombros, brazos y piernas parecían relajarse, ya no estaba en posición de ataque – el avatar desapareció hace 100 años ¿Cómo crees que me voy a tragar la historia de que tú, un simple niño eres el poderoso avatar?
-¡Pero lo soy!
-¡Pues demuéstramelo!
La extraña sacó su katana y se lanzo al ataque, Aang intento frenarla haciendo un muro con tierra control sin embargo solo bloqueo la trayectoria de la filosa arma pero no el ataque de la desconocida, sintió un fuerte golpe en la nuca, su visión se nublo y finalmente cayó inconciente al duro suelo…
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Azula estaba recostada en su cama real, tenia casi todo el pecho y dorso vendado, incluyendo el brazo izquierdo, miraba con odio el techo, en su mente solo estaban los rostros de aquella desgraciada que había osado marcarla y ese pequeño engendro del avatar, su rostro estaba rojo de cólera, ira, rabia, humillación, soltó un fuerte grito que retumbo por todo el lugar, pero aun así seguía sintiéndose humillada, sus negros pensamientos de odio y venganza fueron interrumpidos por un suave golpeteo en la puerta pesada puerta de metal de su recamara
-¡¡¿Quién molesta?!!- grito furiosa
-princesa Azula, es hora del cambio de venda- era la voz de una mujer anciana, una curandera quizás
-¡¡ahora no¡Vuelve mas tarde!
-pero mi lady…
-¡¡Mas tarde!!
-si mi lady…- respondió con una voz suave y triste alejándose de la puerta, pero luego de nuevo volvieron a golpear su puerta sin embargo esta vez eran golpes mas bruscos
-¡¡¿no escuchaste que dije mas tarde inútil?!!
-¡Princesa Azula tenemos que hablar sobre el siguiente ataque!- esta vez era la voz de un hombre mayor, un soldado de rango superior, Azula guardo silencio por unos segundos, se levanto, se vistió con su nueva uniforme y abrió la puerta
-mas vale que sea importante
-si princesa, por favor sígame
EL soldado guió a la joven princesa por los largos y parecidos corredores de acero llegando finalmente a una gran puerta decorada de oro y metal reluciente de color rojo con el emblema de la Nación del Fuego, Azula entró frunciendo el seño, estaba molesta ese dolor en el brazo y ahora otro en casi todo su cuerpo no la dejaban en paz, se acerco a la mesa y se sentó sobre el pequeño trono, esa habitación era una replica mas pequeña de la cámara de guerra de su padre
-princesa Azula, nos hemos enterado del resultado que tuvo su pequeño encuentro con el avatar- se burlo un hombre de la joven maestra fuego, esta lo miro con odio
-je…- se burlo Azula soltando una leve risita nasal –¿ supongo que mi encuentro con el avatar no es tan desastrosa como su resultado en la isla Kyoshi?
-¡¡¿Cómo te atreves pequeña…?!!
-¡¡Guarde silencio!! Recuerde quien es su anfitriona General Fu!! –Azula observaba con malicia al desagradable invitado – Mis propósitos no han cambiado, atrapare al avatar y a los traidores de mi hermano y tío – enterrando sus largas uñas en el brazal de su trono
-y acabare con cualquiera que se atraviese en mi camino…¡¡Soldado!!
-¡si Princesa!
-tráigame al nuevo recluta
-¿al joven maestro tierra?
-¿un maestro tierra?... ¡¿Tu nuevo recluta es un maestro tierra?!- exclamo sorprendido el General Fu, de echo todos en el lugar se habían exaltado ¿Cómo era posible que la princesa Azula tuviera como recluta a un soldado del reino enemigo y maestro tierra además?
-je, este joven promete mucho, y al igual que yo tiene un solo propósito, se puede confiar en él, hace lo que sea por uno poco de oro- una sonrisa diabólica se apodero del pálido rostro de Azula, sus ojos relucían, destellaban, solo unos pocos comprendieron el significado de esa malévola mirada, y temían a ella…
El soldado que Azula había mandado llego hasta la sala de las celdas, giro la gruesa y pesada manivela que mantenía cerrada por fuera el lugar, se acerco a una de las celdas y miró a través de la pequeña ventanilla con gruesos barrotes de acero
-¡ey tu!- trato de captar la atención del prisionero –la princesa Azula a decidido aceptar tu oferta, ahora te guiare hasta ella pero tendrás que ir encadenado
-bien, no me importa – el misterioso joven se acerco lentamente hasta la puerta y extendió sus brazos sin mirar al soldado, este abrió la puerta y lo encadeno de inmediato
-aun no me puedo creer que quieras trabajar para nosotros- exclamo el soldado con desconfianza mientras tiraba de la cadena para guiar al joven
-no es a ustedes a quien quiero ofrecerle mis servicios- se burlo el joven
-¡¿Cómo?!- el soldado estaba un poco incomodo, sabia que el joven maestro tierra no tenia oportunidad si es que intentaba algo, pero de todas formas lo ponía nervioso
-ustedes los simples soldados no están a mi nivel, nunca trabajaría para seres tan vulgares
-¡¿Qué haz dicho mocoso insolente?!- el soldado estaba empezando a descontrolarse, a tal punto que levanto su mano para abofetear con furia el rostro del joven, pero se detuvo, esos ojos verdes oscuros lo miraban de tal manera que daba miedo, y esa incomoda sonrisa que adornaba su pálido rostro era tenebrosa
-todos los de la Nación del Fuego son iguales, unos salvajes, los conozco muy bien, yo que tu conservaría esa fuerza destructiva para otra ocasión- esos ojos esmeralda miraban con burla y malicia, parecía estar disfrutando aquello, torturando al soldado sin siquiera tocarlo, el joven bajó su mirada haciendo que unos cuantos mechones negros le cubrieran el rostro, el soldado le temía, no al joven en si sino a su mirada, una mirada idéntica a los de la princesa, a los de un despiadado maestro fuego, en esos ojos había algo de fuego…
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Ya era muy de noche, cuando sintió unos gemidos, abrió sus ojos lentamente para ver de donde provenían, de inmediato se puso de pie, la joven maestra agua estaba sollozando, intentando ahogar su llanto para no despertarlo, pero no pudo aguantar mas, su pierna le dolía demasiado, necesitaba con urgencia agua para sanarse, Zuko se acerco a ella preocupado, la joven morena se veía muy mal
-¿Qué te sucede¿te duele?
-mucho…demasiado…
-¿Qué puedo hacer..?
-necesito agua
-¿agua?... pero por este lugar no hay siquiera un riachuelo ni nada
-necesito agua, por favor- esos ojos azules llenos de lagrimas implorando ayuda lo hipnotizaron, no podía dejarla hay sufriendo, pese a que era peligroso deambular por el bosque con tantos soldados de la Nación del Fuego
-snif… me duele…
-buscaremos agua- Zuko la tomo de nuevo en brazos (que chica mas afortunadas ¬¬) estaba dispuesto en cargar con Katara, toda la noche si era necesario, buscando un río o algo por el estilo, ella se sonrojo, estar así de cerca del joven príncipe, y mas ahora que se sentía muy confundida por aquel casi beso, definitivamente no ayudaba mucho…
Camino durante mucho rato, demasiado, no estaba seguro si habían pasado horas, pero de lo que si estaba seguro era que estaba cansado, era muy difícil caminar por el bosque de noche con una jovencita en los brazos, necesitaba descansar para recuperar fuerzas.
Se sentó suavemente en el suelo con Katara en sus brazos, mientras respiraba y movía el cuello intentando relajarse un poco
Intentó mirar a la maestra agua entre tanta oscuridad, no lo logro pero no fue necesario, pues aun así se sonrojo, ella había puesto sus delgados brazos alrededor del cuello de Zuko apoyando su cabeza en el pecho del joven, parecía estar dormida, pues solo se escuchaba su tranquila respiración sin embargo no era así, ella hablo, con una dulce y tierna voz
-¿Por qué te preocupas por mi?- Zuko se sintió un poco aturdido, no estaba acostumbrado a que ella le hablase de esa delicada manera, su voz sonaba tan celestial, tan hermosa –de todas formas, gracias- Katara lo estaba tratando dulcemente, demasiado dulce, porque, apenas acababa de darle las gracias un tímido beso llego a la mejilla del joven maestro fuego.
Zuko se paralizo, nunca había sentido tal tipo de afecto y menos de su enemiga, era tan extraño y esa sensación de los suaves labio de la maestra agua lo confundieron, sabia que estaba entrando en territorio peligroso, pero se sentía bien, demasiado bien, en ese instante maldijo su suerte por haber conocido a Kurayami, pensó que ella era la única culpable de todo esos sentimientos extraños que empezaban a fluir desde su interior, finalmente sacudió su cabeza, intentando convencerse de que la única persona que estaba mal era la maestra agua, ella estaba intentando algo con él, quería confundirlo, debilitarlo para quien sabe que propósito, pero él no se lo permitiría, tenia que alejarse de ella, necesitaba alejarse de ella
-¿Zuko?-Katara interrumpió los pensamientos del príncipe, estaba tan callado que empezaba a preocuparse -¿te sucede algo?
-…no… solo pensaba
-lamento ser una carga
-no es tu culpa –dijo Zuko sin tomar en cuenta las palabras de Katara, quería sonar desinteresado, frió, pero por una extraña razón no lo lograba
-¿sabes? Ya no me duele tanto, además que dejo de sangrar, puedo intentar caminar
-¡claro que no!- exclamo precipitadamente el joven príncipe, estaba estupefacto, había respondido de esa forma porque en el fondo si estaba preocupado por la chica
-pero… ¿no te cansas de cargarme?
-no, eres liviana….-Zuko y Katara se sonrojaron, el primero por que contestaba casi automáticamente y la segunda por que eso le sonaba a halago
-podemos quedarnos aquí esta noche… -sugirió la joven maestra agua
-…es peligroso…-Zuko no sabia que hacer, se sentía incomodo, y el contacto físico con la joven maestra agua le alteraba los sentidos, su aroma, su voz, incluso su calida respiración, una respiración que sentía tan cerca de su rostro… el joven maestro avanzaba lentamente hasta el rostro de Katara, con su calida y suave respiración podía saber donde se encontraban los hermosos labios carmesí de la morena entre tanta oscuridad, necesitaba probar el sabor de sus labios, tan cerca, a unos pocos centímetros…
-Zuko… ¿escuchaste eso?...-interrumpió la desinformada maestra agua ignorando lo que estuvo a punto de hacer el joven príncipe (¡¡Pero que tonta XP!!)
-¿Qué cosa?- reacciono Zuko
-son pasos… vienen hacia acá… tenemos que movernos
-…puede ser un animal salvaje…
-pero ¿y si es un soldado?
-ellos estarían usando lámparas de fuego o algo por el estilo, no pueden ver en la oscuridad
-…y si es Kurayami – exclamo Katara sobresaltada
-¿tienes fe de que aun siga viva?
-… ¿no podrías ser un poco mas positivo?- le reprocho enojada
-soy realista- dijo Zuko con frialdad
-… quiero caminar por mi misma – Katara se había enojado, ese comentario tan frío, es que no podía entenderlo¿Cómo podía ser tan amable y después tan cruel?
-¿estas loca? Aun esta débil, no podrás dar ni un solo paso, yo no tengo inconveniente en cargarte
Katara se sonrojo, guardo silencio por unos segundos hasta que unos descabellados gritos de dolor seguidos por una fuerte explosión alarmaron a los jóvenes maestros
-¡¿Qué a sido eso?!- Katara estaba asustada, aquellos gritos era el de varias mujeres a la que parecían estar torturando –alguien esta en peligro, tenemos que ayudar
-¿¡que?! Es peligroso
-no podemos permitir eso… por amor a tu madre Zuko, no podemos abandonarlas…-Katara empezaba a sollozar, Zuko sintió un fuerte dolor en el pecho ¿Por qué tenia que mencionar a su madre?
Zuko dejo a Katara sola, no podia llevarla con él es ese estado, se alejo rápidamente para averiguar que estaba sucediendo, alzo la vista y vio como unas llamas de fuego ascendían a lo mas alto del cielo nocturno, definitivamente eso solo era obra de la Nación del Fuego, sintió una fuerte punzada en el pecho y el odio hizo hervir su sangre, tenia que apresurarse antes de que fuera muy tarde.
La escena era desagradable, unos 10 soldados de la Nación del Fuego destruían todo a su paso, al juzgar por sus desagradables aspectos, estaban ebrios, pero lo que mas sorprendió al joven príncipe era que en todo ese pueblo hubiera solamente mujeres y niños, bajo por la pequeña colina y se acerco a una cajas apiladas cerca de la entrada al pueblo, vio como un soldado tomaba por el cuello a un pequeño niño y con su otra mano encendía su puño en fuego, eso shockeo al joven maestro fuego, el un breve lapso de tiempo recordó como había sido causada su cicatriz.
En un arrebato de ira y cólera atacó al desagradable soldado quebrando su mano y rompiéndole el rostro con de un solo puñetazo, la pequeña criatura cayó al piso pero Zuko lo atrapo antes de que se lastimara a sujetándolo fuertemente contra su pecho, una mujer corrió desesperadamente hasta el joven de la cicatriz y con lagrimas en sus ojos le dio las gracias, Zuko dejo al niño con la mujer y se dio media vuelta, observo como todo el pequeño e indefenso pueblo ardía en fuego consumiendo no solo casas y pertenencias sino también vidas inocentes.
-¡¿Qué haz echo maldito bastardo?!- gimió un soldado delatando su estado de borrachera, Zuko le dirigió una fría mirada y rápidamente saco su espada doble, el soldado no parecía estar muy conciente de lo que hacia, porque al intentar maniobrar a su rinoceronte este arremetió contra el muro de una de las casas, el joven príncipes suspiro, si todos se encontraban es un estado similar seria muy sencillo acabarlos.
-por favor, ayúdanos –le rogó la mujer que parecía ser la madre del pequeño al que Zuko había salvado
-¿Dónde están los hombres?-Pregunto el joven maestro fuego
-ellos se fueron a la guerra, ninguno a regresado- le respondió la mujer con lagrimas en sus cansados ojos- los soldados de la Nación del Fuego tomaron este pueblo hace una semana…
-¿una semana?-Zuko estaba sorprendido, todas esas pobres mujeres y niños teniendo que soportar los abusos de los soldados de la Nación del Fuego durante toda una infernal semana, pues ya era hora de ponerle fin a tal suplicio.
Corrió por todo el pueblo mientras buscaba a los desagradables soldados, estaba echo una fiera ¿Cómo era posible que su gente, de su misma nación, fueran tan malditos para comportasen de esa forma? Una cosa era controlar a los conquistados y otra era abusar de ellos cruelmente, se sintió ofendido por aquellos inmundos tipos que portaban el uniforme de su Nación a la cual un día él tendría que dirigir.
Encontró a tres soldados acorralando a un grupo de jovencitas adentro de un círculo de fuego, y a medida que avanzaban el círculo se iba cerrando amenazando a las niñas con quemarlas, Zuko rápidamente saltó al interior del círculo y lanzo un fuerte ataque de fuego control provocando terribles quemaduras a dos de los tres soldados que se encontraban sorprendidos
-¡¡¿pero quien diablos eres tu mocoso?!- grito uno de los soldados que había sido alcanzado por el fuego del príncipe
-¡¡que importa, mátalo, no permitas que siga con vida!!-contesto otro lanzándose al ataque con su fuego control, Zuko bloqueo al soldado y rápidamente le intercepto un fuerte golpe en el pecho y otro en el cuello dejándolo inconciente, los otros dos que quedaban hay se subieron a sus rinocerontes y trataron de embestir a Zuko, pero este, con un ágil movimiento salto llegando a la cabeza de una de las bestias y con el mango de su espada doble golpeo la frente del tipo botándolo del animal, el joven príncipe tomo el control del rinoceronte y rápidamente se dirigió contra el otro soldado que aun seguía dando batalla, antes de que el enemigo lograse realizas su ataque Zuko lanzó una de sus espadas e hiriendo el brazo del soldado que sostenía las amarras y así logrando que aquel desagradable hombre perdiera el control y cayera bruscamente al suelo quedando inconciente
Había logrado detener a 5 soldados de la Nación del Fuego, solo restaban 5 más, se acerco al inconciente hombre y saco su espada de su brazo, busco rápidamente con la mirada algún indicio que le indicara la posible ubicación de otro soldado pero los llamas obstaculizaban aquella labor, de pronto se escucho un fuerte trueno seguido de varios relámpagos, una fina gota de agua se deslizo por la cicatriz del joven maestro fuego indicándole que estaba comenzando a llover.
Las llamas empezaban a apagarse, la lluvia era fuerte, caía con agresividad, pese a eso Zuko no se detuvo, tenia pensado acabar con esos bastardos sin importarle si llovía o tronaba, finalmente solo le quedaban tres.
-¡miren a quien tenemos aquí!- exclamo sarcástico la voz de un hombre a sus espaldas, el joven príncipe se volteo rápidamente colocándose en estado de ataque/defensa empuñando su espada doble -¿pero no es acaso el traidor del ex príncipe Zuko?- volvió a decir con sarcasmo y burla -¿Qué hace un niño como usted en un lugar de batalla como este?
El burlesco tono de ese desagradable tipo lo estaba colmando, si seguía así solo lograría que la contenida ira del joven maestro fuego terminara por explotar
-yo creí que la princesa Azula ya te había dado tu merecido, pero parece que al igual que tu, ella es solo una malcriada hijita de papa
Zuko no pudo mas, no iba a permitir que un vulgar soldado sin ningún rango decente viniera a mofarse de su padre, apretando con furia sus espadas se lanzo al ataque, pero el soldado no se inmuto, hizo un leve gesto con su mano izquierda y sorpresivamente dos bolas de fuego impactaron a unos cuantos centímetros del cuerpo del joven maestro fuego, este termino semi inconciente, tenia que ponerse de pie y acabar con ese tipo, luego se encargaría de los otros que lo habían atacado
-¿Qué pasa pequeño príncipe¿Mucha acción para un día?- ese desagradable hombre comenzó a reír, luego su risa se volvió una molesta carcajada, cualquiera que lo viera pensaría que estaba desquiciado, de pronto su molesta risa burlona fue callada por el grito de uno de los soldados que había lanzado la bola de fuego contra Zuko, el desagradable tipo se volteo dirección al lugar donde provino aquel grito y vio parada entre las oscuridad a una jovencita con un abrigo verde y una larga trenza castaña
-¡¿Cómo te atreves mocosa insolente?!- grito furioso el otro soldado que había lanzado un de las bolas de fuego, pero antes de lograr acercase a al chica su cuerpo fue congelado
-¡¡¿una maestra agua?!!- exclamo sorprendido el soldado que estaba cerca de Zuko
Katara había ido a apoyar a Zuko, algo una extraña sensación le causaba una terrible preocupación, sino fuera por la repentina lluvia que comenzó a caer nunca hubiese logrado curara su pierna
-¿¡Zuko?!- exclamo preocupada Katara al verlo tirado en el piso sin reaccionar -¿Qué le haz echo a Zuko malvado?
-aun nada, pero no te preocupes, una vez que acabe con él tu le harás compañía
-¡¡Nunca te lo permitiré!!- Katara estaba furiosa, rápidamente hizo un ligero movimiento con sus manos y soplo consiguiendo así que el cuerpo del soldado terminara congelado, pero este no se quedo quieto, intento derretir el hielo con su fuego control, la maestra agua se percato de eso y con las finas gotas de agua creo unas estacas de hielo, amenazando con lanzarlas a la cabeza del soldado
-¿tienes pensado matarme?- se rió maliciosamente el soldado, podia ver en el rostro de la joven maestra agua que seria incapaz de herirlo
-lo haré si me obligas- contesto con decisión la joven morena
-pues veamos que tan osada eres mi pequeña niña- el soldado derritió el hielo, Katara lanzo sus estacas pero no lo lastimo, este consiguió que su fuego creara un pequeño escudo derritiendo las estacas e intentó atacar a Katara pero sorpresivamente se desplomo
La joven maestra agua quedo sorprendida, no entendía que había pasado, finalmente lo comprendió una vez que dirigió su mirada a Zuko, este había lanzado su espada doble logrando que el mango de ella golpeara la nuca del soldado, la felicidad la inundo, Zuko la había salvado de nuevo, corrió hasta Zuko, quería comprobar que no tuviera alguna herida que amenazara su vida, se arrodillo a su lado y coloco la cabeza del joven maestro fuego sobre sus piernas
-¿Zuko, te encuentras bien?- la dulce voz de Katara lo mantuvo despierto, la buscó con su aturdida vista, quería ver esos hermosos ojos azules, sintió como la suave y calida mano de Katara tocaba su rostro, una ligera y tibia lagrima llegó asta su mejilla, Katara estaba llorando, pero sonreía ¿estaba llorando de felicidad o eran las finas gotas de lluvia que se deslizaban seductoramente por aquellas morenas mejillas confundiendo al príncipe semi inconciente?
-¡¡Aléjate de él, es un maestro fuego!!- grito una niña
-¡déjalo morir así será uno menos!- exclamo una mujer, Katara enfureció
-¡¿Cómo pueden decir eso¡Él esta herido por tratar de ayudarles!
-¡Pero no deja de ser un maestro fuego, todo ellos son malos, unos asesinos!
Katara estaba muy molesta ¿Cómo era posible que la gente de ese lugar lo tratase así después de arriesgar su propia vida por ellas? Junto agua en su mano y recorrió el cuerpo de Zuko, este logro reponerse y lentamente se puso de pie, miro a Katara un poco sorprendido
-vamos nos de aquí –dijo la joven maestra agua un tanto molesta pero con un tono triste
La lluvia había parado y ellos dos estaban alejándose del pueblo, la voz de un pequeño niño detuvo su marcha
-¡espera por favor!- suplico el pequeño niño intentando alcanzar a los jóvenes maestros, Katara se detuvo y lo esperó sin embargo Zuko prosiguió unos cuantos pasos esperando a Katara cerca del bosque, el pequeño cargaba un bolso y corría sin detenerse
-Es mejor que no te vean con nosotros- dijo tiernamente la joven morena
-mi madre quiere darle esto- el pequeño le mostró el bolso
-¿Qué es?
-es para ustedes, quería darles las gracias-Katara tomo el bolso y el niño le sonrió, dio media vuelta para volver a su pueblo, en el interior del bolso había un kimono verde, (parecido al que tenia antes Katara pero verde y con acabados amarillos, simbólico en la ropa del Reino Tierra) una bolsita de cuero con unas cuantas piezas de oro y un traje verde parecido al que tenia Zuko pero mas claro y con acabados amarillos en ves de café, Katara sonrió, echo un ultimo vistazo al pueblito antes de perderlo de vista….
Aquí concluye por ahora el Cáp. 6, me dio por darle más acción que romanticismo, además de que agregué un personaje nuevo quien trabaja para Azula y ¿que paso tanto con Aang como con Sokka….? Ta ta ta taaaaaaannnnn!!!!
¿Qué habrá para la otra semana?...
u.uU espero encontrar los apuntes esos ¿¡pero donde rayos los fui a meter?!
PD: si este sábado 25/11/06 no hay actualización del Zutara 2007, pido perdón y que sepan comprender (snif)…
Un espacio extra:
Quiero felicitar a:
Samara…..Flower of night…..Kyoshi-san…..Laydi Shanden…..RenaissanceLady-K… maritza chan...y un largo etc... (lamento si no e puesto a las otras usuarias, es que no recurdo todos los nombres pero me a leido todos los fin)
Me encantan sus FanFic
Ahora mi correo para quienes quieran escribirme
Shinobu(guion bajo)1688(arroba)hotmail. com
