Muy bien, antes de hacer acto de presencia dejare en claro una cosillas que son importantes
Yo no soy SB (abreviación de ShinobuByako)
soy una linda vecina amiga de SB que se entero q' al lado suyo vivia la escritora del Fanfic que tanto me gusta (jajaja que suerte la de algunas jajaja)
yo traspaso el fic de SB porque ella no da señales de vida, y la razon es…. Muy sencilla, la pobre tiene que procurar sus estudios Universitario sobre cualquie cosa, que bah, ni les digo que vida social ya ni tiene la pobre
Soy HIAKI jajajajaja, me puese ese apodo después de leer el fic, me gusto mucho ese nombre
yo subo cada cap por mes, si es q' mis padres no me castigan por mis notas…T.T… eso pasa muy seguido
Una hora antes…
Se acerco con suma cautela a la torre de vigilancia del fuerte, Zuko había logrado entrar, ahora le correspondía a ella
Unos soldados recorrían la entrada de rincón a rincón, y otros sobre el muro de vigilancia, la altura de aquel muro era demasiado para ella, pero por debajo de la tierra no seria imposible…
Una vez del otro lado, diviso a lo lejos el bisonte del avatar, aprovechando que la fuerza de ataque se concentraba en un solo objetivo que no era ella, se dirigió sin rodeo al interior del fuerte, tras los pasos de Zuko
Corrió a lo largo de los interminables pasillos metálicos, pero no lograba llegar a ninguna parte, luego un gemido la guió hasta un pasillo con cinco soldados tirados en el frío piso gris… los examino uno por uno y descubrió con espanto que estaban todos muertos… ¿pero quien haría algo así? ¿Acaso Zuko….?
Escucho a lo lejos pasos apresurados, no eran de alguien que portara armadura, mas bien eran pasos ágiles y ligeros, examino las paredes y encontró una fuga en el sistema de ventilación (que anteriormente había sido causada por Katara) y sin dudar un instante dio un salto y se introdujo al infernal tubo para evitar ser vista por aquellos que descubrió, eran el avatar y su moreno amigo
Podría haberlos seguido pero algo cambio sus planes, a lo lejos, provenientes de otra ranura de ventilación una voz muy familiar la obligo a tal drástico cambio, dejo a Aang lo del rescate de Katara y busco el lugar de origen de aquella voz masculina que le era perturbadoramente familiar
Se acerco a la reja de ventilación y miro del otro lado, no logro saber el origen de aquella voz pero reconoció a la pequeña que yacía inconciente sobre uno de los catres, era Toph y lo peor de todo eran las vendas teñidas en rojo que habían en su cabeza
Sintió la misma ira que cuando tenía 6 años, el interior de su cuerpo comenzó a arder, un calor que superaba al aire caliente que viajaba por la ventilación, a tal punto que solo vasto poner sus manos sobre el metal para fundirlo en cuestión de segundos
Su aparición tan repentina y la manera en como se había devorado el metal espanto a los soldados, intentaron atacarla para derrotarla pero nada se logro, algo inexplicable sucedía a cada instante en que un puño de fuego se acercaba a ella, solo basto unos segundos tras esa cortina de fuego negro que levanto para derrotar a los pocos enemigos que habían en la habitación, ninguno pudo hacerle daño alguno
Tomo a Toph en brazos y busco la salida mas cercana, estaba sorprendida ¿Cómo es que Toph había terminando tan mal herida? de todas formas de algo estaba segura, ese tipo de herida no las hacia un soldad de la Nación de fuego
Vio como una gran cantidad de soldados salían apresurados, ninguno de los que pasó a su lado noto su presencia, una vez fuera su mirada se centro en el avatar aproximándose a un joven que portaba el uniforme de un soldado de Omashu, vasto unos segundos antes de que aquel sujeto cometiera un error que permito a la joven mercenaria conocer sus intenciones, antes de que algo terrible ocurriera se llevo su mano hasta su cintura buscando su arma…pero, para su sorpresa, en alguna parte había perdido su katana
A gran velocidad cortando el aire la katana de hoja roja se interpuso al paso del farsante, aprovechando aquella confusión de segundos grito para advertir al joven monje
-¡¡Aléjate de él!!
Sin embargo la reacción de aquel extraño fue rápida y dejo totalmente confundida a la joven mercenaria, aquel joven impostor resulto ser un verdadero maestro tierra
-¡¿un maestro tierra…?!
-¿acaso tu también vendrás a sermonearme?-bufo molesto el misterioso maestro tierra -¿piensas cargar con la niña durante la batalla?
-no e venido a pelear-contesto la joven mercenaria
-ah…. Supongo que era una misión de rescate, pero que mal…. Todos nuestro huéspedes son unos mal agradecidos, nunca comprendí por que razón, cuando apenas llegan ya desean irse-volvió a decir con un sarcástico tono de burla e inmediatamente inutilizo los pies de Aang enterrándolos bajo tierra y tomó la katana del muro que había levantado para protegerse dirigiendo su ataque contra el rostro de la desconocida sin embargo su ataque fue saboteado por el avatar que utilizando su habilidad sobre la tierra logro bloquear el casi nefasto destino de la mercenaria –así que ya controlas la tierra…..eso no me lo esperaba de un niño tan estúpido como tu
-¡¡Aléjate de ellas!!-grito colérico el joven monje al instante que se liberaba las piernas y se preparaba para la lucha
-¿crees que estas listo para enfrentarme? Ni siquiera el príncipe Zuko pudo con migo….jeje, fue así como es que tu amiguita de la tribu Agua termino bajo mi tutela
-¿de que estas hablando?-aquello que maliciosamente había dicho aquel sujeto no le sonaba para nada agradable
-¡¡Avatar, no lo escuches!!-grito asustada Kurayami mientras intentaba de alguna forma mantener alejado a los soldados
-¿quieres saber como encontré a tu "querida amiguita"?
-…..¡¡NO!!-una respuesta decisiva pese a que la curiosidad le estaba perforando la piel
-que pena…. Pero quiero aclararte algo niño, nunca tuviste oportunidad alguna con ella… ya que tú amiga Katara…es una mujer mientras que tu…. Solo eres un niño
-¡¡Bastas!! ¡¡CALLATE!!-grito colérico el joven monje mientras hacia temblar la tierra
-¡¡no avatar, no te alteres!! Solo es de cobardes… ¡¡Solo un cobarde trata de debilitar a su oponente de esa forma!!-reprocho molesta la joven mercenaria mientras mantenía una lucha contra cuatro maestros fuegos
Los movimientos de la mercenaria eran algo de admiración, no podía saber si ella esquivaba los ataques de fuego control o… ¿¡es que a caso aquella mujer los desviaba como si tuviese poder sobre ese elemento?!
-tu… mujer, no eres una persona ordinaria, eres una maestra ¿no es verdad?- espero unos segundos para oír lo que le contestaba Kurayami, pero solo guardo silencio, entonces fue cuando una macabra idea cruzo su ya perjudicada y retorcida mente villana
-soldados, olviden las ordenes, los quiero a todos muertos, incluyendo al avatar
-¡¡NOO!!-fue el grito desesperado que atrajo la atención de todos, era Katara que se encontraba rodeada sin oportunidad de dar combate a los soldados que se preparaban para lanzar su ataque
-¡¡NO, POR FAVOR, DETENTE!!- rogó con lagrimas en sus ojos Aang al ver que no podría proteger a sus compañeros
-que débil eres avatar, pero era de esperarse, solo eres un niño, si te rindes tranquilamente te puedo dar mi palabra de que pensare en matar a solo uno de tus compañeros- rió macabramente como si quisiera superar la maliciosa risa de Azula
-tu, estas enfermo, mira lo que te a echo la guerra… mírate lo que te haz echo, solo eres un monstruo sediento de poder y odio, eres una vergüenza para tu gente- grito Kurayami entre dientes con tal furia como si fuera otra persona, su cuerpo se veía tenso, Aang pudo notarlo, ella estaba tratando de retenerlo, esa segunda identidad que poseía, esa identidad que no era para nada una persona
-¡¡jajajajaja!!, la guerra solo me a regenerado, dime, ¿Quién definió lo que estaba bien o estaba mal? ¿Quién puede asegurarme que lo que tú haces es lo correcto y que lo que hago yo… es lo contrario? Dependiendo de los puntos de vista, no e cometido crimen alguno que atente contra el bien
-¡¡¿matar personas no es acaso atentar contra el bien?!!-grito enfurecido Aang mientas mantenía a raya a los interminables uniformados que trataban de atraparle
La expresión en el rostro de Hiyama cambio, ahora no poseía una siniestra risa retorcida de psicópata, mas bien parecía haber entrado en sus cabales y su rostro ahora mostraba una extraña seriedad, con una mirada que podía causar lastima
-dime tu avatar ¿en tus vidas pasadas no haz matado a tus enemigos?- pregunto mientras levantaba la katana y la empuñaba nuevamente sin dirigir su mirada a nadie en particular -¿Qué pasa? No me digas que nunca haz matado, por que tu perfectamente sabes que eso no es cierto
Aang no podía contestar, estaba comprendiendo a donde quería llegar con ese interrogatorio, de alguna forma u otra Hiyama estaba logrando su objetivo, perturbar al joven monje para quebrarlo espiritualmente
-así como en tus anteriores vidas, tienes una nueva misión, "Matar a Ozai" ¿acaso eso no es atentar contra el bien?
-jajajaja…..¡¡¡JAJAJAJAJAJAJA!!!
Todos los presentes sintieron una rara perturbación, por alguna razón esa extraña, y sin duda alguna, tétrica risa era de temer ¿Qué le estaba pasando a la joven mujer de cabellera negra como para que riera a carcajadas? ¿Es que ya había perdido la cordura?
-¡Deja de reír mujer entupida!-le ordeno enfurecido el joven maestro tierra sintiendo que Kurayami se mofaba de él -¡¿Qué es lo tan gracioso como para que rías de esa forma?! ¿Será acaso que ya te haz echo a la idea de que no podrás escapar?!-dijo con un tono de seguridad dudosa y sarcasmo para intentar no mostrar inquietud
-jeje, no seas estúpido, el único que morirá aquí serás tu y tus hombres- e inmediatamente un gran circulo de fuego negro rodeo a la extraña mercenaria consumiendo así a los soldados que estaban cerca dejando tanto a Aang como a Hiyama atónitos
Katara y Sokka estaban a unos cuantos metros de su pequeño amigo, pero no había forma de acercarse, Sokka mantenía lo mas alejado posible a esos fastidiosos soldados que no lograba entender de donde diablos salían, además, no contaba con el apoyo de su hermana, la joven maestra agua no podía usar en todo sus habilidades debido al terrible dolor en sus muñecas
-por amor a la carne de focapingüinos, de donde diablos salen estos, se multiplican o que??!! ¡¡Katara!! Necesito ayuda aquí
-¡Estoy asiendo todo lo que puedo Sokka, no me presiones, también son muchos para mi sola!-grito histérica la maestra agua ante el reproche poco agradable de su moreno hermano
-¡¡Basta ya mocosos!! Golpeen asta acabarlos, ya oyeron las nuevas ordenes, los quiere a todos muertos
Una sombra aterrizo desde lo alto de la torre de vigilancia hasta el piso, atacando sin basilar a los soldados, Katara observo sorprendida al extraño de traje azul oscuro y de mascara de demonio, estaba segura que en algún lugar lo había visto
Sokka despabilo a su hermana con un brusco jalón de su larga trenza
-¡Reacciona Katara, tenemos que movernos mientras esos tipos atacan al "héroe de la mascara"!
-pero…-Katara quería quedarse a apoyar al extraño, no consideraba justo dejarlo solo contra todos esos uniformados pero, al alejarse involuntariamente por su hermano la enorme cortina de fuego la hizo olvidarse del Espíritu Azul -¡¡Aang!!...¿¿¡¡AANG!!??-grito llena de histeria y con lagrimas en sus azules ojos, el terror y el pánico había invadido hasta la medula de sus tambaleantes huesos
Hiyama trataba de acabar con esa fastidiosa criatura de hermosa apariencia, la mercenaria era un enemigo poderoso y de temer, pues con solo levantar esa cortina de fuego negro había reducido a todos los desgraciados que se encontraban en los límites de las llamas en cadáveres carbonizados, nunca había visto tal agravio de fuego control
No lograba pensar estratégicamente para deshacerse de ella, y por primera vez tuvo miedo de morir, o más bien, tuvo miedo de ser asesinado
-¡¡Alto mujer!!-intento decir, pero solo consiguió que Kurayami lograra reducir la distancia entre su cuerpo y el de Hiyama -¡¡Tu criatura inhumana!!-escupió molesto el maestro tierra al sentir como las llamas negras provenientes del puño de esa mercenaria rozaba su piel causándole una terrible quemadura, tratando de alejarse lo mas posible levanto de forma incierta grandes bloques de piedra
-¿Qué sucede con tu gran ego de asesino?-fue lo que pregunto con aire irónico la mercenaria
Mientras Hiyama y Kurayami sostenía una lucha Aang vio la oportunidad de acercarse a Toph, estaba asustado, abrazo con todas sus desgastadas fuerzas a su joven compañera y maestra tratando de no llorar como el niño asustado que era
-necesito ayuda, necesito ayuda…que alguien nos salve por favor…-repetía entre sollozo y aire entre cortado en forma casi desesperada si soltar a su inconciente amiga, ignorando que así su concentración solo lo llevaba a un estado avatar descontrolado y agresivo
Hiyama se aferro a su reciente quemadura, una quemadura que le dolía de una manera infernal, nunca había sentido un dolor similar, alzo su mirada para asegurarse que la mercenaria no estuviera cerca, saco la katana que había dejado en la funda de su espada y algo llamo su atención, la hoja estaba ardiendo al rojo vivo pero lo mas sorprendente era la marcas que se lograban percibir (onda señor de los anillos u.uU)
-el sello familiar de los Hiaki….-logro decir con suma dificultad y con ojos sorprendidos
-¿Qué haz dicho?...-dijo atónita la mercenaria al oír que alguien conocía el significado de esa imagen
-¿Por qué tu portas esta espada?...¿¡¡Como es que tu?!!-El joven de ojos verdes estaba sobresaltado, ya no era una agresividad de combate lo que lo dominaba si no el deseo desesperado de saber por que esa mujer poseía tan valiosa espada
-…….tu ¿Cómo es que tu?...-el corazón comenzó a latirle a gran velocidad, y la sensación de escalofríos recorrió su espina dorsal, finalmente logro mirar de frente a ese tipo tan despreciable y había podido recordarlo, por unos segundos que para ella parecieron minutos, sus miradas se cambiaron, estaba segura que Hiyama también sabia quien era ella, su concertación solo era para él, no había forma de que nada rompiera ese momento, ni siquiera el echo de que la tierra y el aire actuaran tan raros
El aire y la tierra comenzaron a mezclarse, Kurayami observo como unos raros remolinos de polvo comenzaban a acentuar sus proporciones de forma inexplicable, comprendiendo rápidamente que Aang estaba descontrolándose, dejando de un lado su incomodo descubrimiento se dirigió a gran velocidad hasta donde estaba el joven monje, intento calmarlo y hacerlo volver en si, pero lo único que consiguió fue enfurecer al monje
Aang, estaba totalmente fuera de control, unos fuertes remolinos de polvo y roca comenzaron a rodearlo y Kurayami quedo atrapada en uno de ellos, sin embargo logro sujetar uno de los brazos del avatar e intento hablarle
-por favor avatar, trata de controlarte, por favor, tranquilízate, tus amigos están aquí, ellos…
Aang le dirigió una calculadora mirada luminosa y con un rápido movimiento de cabeza una roca voló directamente hasta el rostro de la mercenaria, embistiéndola de un golpe, el grito que dio se escucho por todo el lugar, asustando a todos los que conocían la proveniencia de aquella voz de dolor
Pese al golpe, semiaturdida y con la mitad del rostro ensangrentado, se arrastro hasta estar bajo la posición de donde flotaba Aang, a medida que iba acercandose su visión se teñía de rojo e era incapaz de poder ver
El grito de Kurayami llego a los oídos de Toph que hasta ahora seguía inconciente.
Pese al dolor en su cabeza y sentirse muy mareada e inestable, se puso de pie, concentro su atención en los movimientos de la tierra sin entender nada, todo era un mar de confusión, así como las arenas del desierto. Trato de encontrar a sus amigos a través de las vibraciones, pero con esos remolinos todo parecía esparcirse al azar, finalmente algo le dio una señal clara de donde podía haber alguien, sintió el cuerpo de la mercenaria arrastrándose con dificultad hacia un punto exacto, hacia el mismo lugar de donde nacían esos nefastos remolinos que atontaban a la tierra
-"quizás"- pensó Toph –"quizás si ataco al que esta ocasionando esto…."- hizo presión con su pie derecho y levanto una columna de roca entre Aang y Kurayami
Al ver ese pilar y notar a Toph de pie, comenzó a tranquilizarse, los remolinos parecían disiparse pero, el echo es que se concentraban en uno solo, creándose la madre de los tornados (O.oU) que succionó a todos…..
NNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN
Sintió en todo su cuerpo un gran frió que lo despertó de su pesadilla, sintió en sus ojos grises la presencia de la luz de la luna y en su piel tatuada el abrazo de la brisa del bosque
-Ya te despertaste, es la segunda vez que terminas así- dijo una joven voz de reproche que estaba a su lado –Aang…¿Cómo te sientes?
-¿Toph?...-logro toser al momento que sintió el dolor en su pecho al inhalar por la boca
-lamento no poder ayudarte mas como lo haría Katara, después de todo no tengo sus poderes curativos –murmuro con un poco de frialdad mientas humedecía una tela en un recipiente que había echo con su tierra control
Aang trato de sentarse al sentir dormida la mitad de su cuerpo, mientras que veía que Toph se dirigía hasta una fogata
-ten Kurayami, póntelo en el ojo
-¿Kurayami?-murmuro el monje al notar su presencia camuflada con el árbol donde estaba apoyada
Toph se acerco hasta su amigo y le pidió que la acompañara, Aang con mucha dificultad se puso de pie y siguió a su ciega amiga
-¿Qué sucede Toph?
-tu dímelo
-¿Qué?
-¿no sabes que sucedió? ¿No lo recuerdas?
-para ser sincero….
-mmmm…. ¿tienes idea de lo que le haz echo a la mercenaria?-exclamo agresivamente, y antes de que Aang dijera ago ella lo interrumpió –Lo lamento, no quería lastimarte
-¿Qué?
-cuando se formo ese gran tornado… yo… te ataque
-¿Qué?...- volvió a preguntar el joven avatar -¿Por qué?
-estaba confundida, no puedo ver lo que no esta en el suelo, además… estaba asustada
Aang miro a Toph, pudo jurar que la pequeña tenía rastro de lágrimas en sus mejillas
-no te preocupes…. Estoy bien, ya vez, me paré y ahora estamos hablando, no hay de que preocuparse –luego vino el silencio perturbador, ese silencio que resuena por todos lados, ese silencio que no le gusta oír a nadie
-¿quieres saber sobre Katara y Sokka?-dijo finalmente Toph con un poco de frialdad
-si- contesto inmediatamente el joven monje mirando con lastima a su joven sifu
-no se que paso con ellos… bueno, la verdad no estoy segura….Kurayami… ella….-decía con dificultad, como si temiera a algo
-¿Qué sucede?
-¡¡a sido todo mi culpa!!-exclamo con lagrimas la pequeña maestra tierra mientras cerraba sus ojos con fuerza y mantenía sus manos en puño
-¿¿¡Por que dices eso Toph?!!- se alarmo Aang al oír tal testimonio de su amiga
-yo debía mantener la zona limpia de esa escoria, pero no lo hice
-no fue tu culpa
-¡¡si lo fue ¿Qué clase de maestra soy si no puedo proteger a mis amigos?!!-y rompió en llanto, era una furia acumulada, una impotencia y una vergüenza que no sabia como dar frente, pero el calido abrazo de Aang la tranquilizo
-Toph…. Yo tampoco pude protegerlos…. Se supone que debíamos rescatar a Katara….-Aang miro a los ojos de Toph, notando que el nombrar a Katara le ocasionaba un disgusto, algo que de verdad le extraño mucho, guardo silencio analizando la situación y pensando en que decir pero Toph se le adelanto
-tienes que hablar con Kurayami- y al momento en que se lo decía se separaba de él para dirigirse a una distancia prudente de la fogata
Aang miro desconcertado a su joven maestra, y sintió que se la hacia difícil tragar su propia saliva, se acerco a Kurayami sin quitarle la vista a la maestra tierra
-yo…. –dijo sin pensar el joven avatar pero sus palabras no lograron salir al momento que logro ver el rostro de la mercenaria -¡¡¿Qué te a sucedido?!!-grito con espanto al notar aquellas heridas
Kurayami parecía una estatua, mirando siempre el mismo punto en la fogata que ardía sin parar, hasta que finalmente alzo su mano y la llevo hasta su rostro para mover unos cuantos mechones de su hermoso cabello negro y cubrir así su ojo derecho
Aang se paro de inmediato y dirigió su mirada llena de culpa hasta un punto ciego entre las sombras del bosque
-a sido mi culpa?...e sido yo verdad?-decía con dificultad y dolor en su pecho, el aire se le hacia difícil de respirar y su cuerpo estaba helado
-siéntate- fue la orden que le dio la mercenaria al avatar mientras ella bajaba su mano ocultándola entre su abrigo de color verde y ensangrentado
-¡¡dímelo!!- reclamo el monje dirigiendo una mirada al ojo derecho de la mercenaria
-no Aang…- por primera vez ella lo llamaba por su nombre, su ojo izquierdo lo miraba con ternura, se acerco a él y lo abrazo oprimiendo su cuerpo con suavidad al del joven monje, trasmitiendo una calidez maternal que Aang desconocía –tu y el avatar…. Son tan distintos…. No te sientas culpable por este accidente
-e sido yo- dijo con dificultad el monje sin evitar llorar
-quiero que entiendas algo, el avatar… tú…. –pero no continuo, lo miro con tristeza y solo cerro su ojo y aparto la mirada del pequeño –es algo que debes descubrir por ti mismo
-Kurayami….-sollozo el monje alzando su mano con la intención de tocar el rostro de la mercenaria pero esta se lo impidió
-no quiero que sientas lastima por mi, ya lo he dicho anteriormente, no me importa si en mi lucha pierdo cada parte de mi cuerpo…. Solo quiero concluir…. Acabar con todo ese dolor….
Aang la miro, finalmente podía entender algo de ella, pero no era suficiente, seguía siendo un misterio, y eso le molestaba, pero lo que más le irritaba era el hecho de que por su culpa ahora la joven estuviera marcada más que antes
-Aang, será mejor que acompañes a Toph, ella estaba muy preocupada por ti
-…si….-contesto con desgaste el joven avatar mirando con decepción la espalda de la mercenaria
Se acerco a ella y tomo asiento a unos escasos centímetros del fuego como de Toph, su mente estaba aturdida, aun sentía el mareo y el cansancio del estado avatar pero lo que mas lo agotaba era el echo de tantas preocupaciones, alzo su mirada para ver a Toph, por lo menos ella estaba bien, pensó, pero al notar que la joven maestra tierra se frotaba los ojos a cada momento lo preocupo, ¿es que estaba llorando?
-Toph? Te encuentras bien?
-Tu te encuentras bien Aang? –fue la respuesta furtiva de Toph al momento en que escuchaba la voz de Aang
-yo… si…. Supongo, pero…. –su mirada volvió a encontrarse con el rostro de la mercenaria y agacho la cabeza entre sus hombros
-te sientes mal por lo sucedido?
-fue mi culpa
-no eres el único culpable…. –se critico en voz alta la jovencita de cabello negro –tu no eres…. No fue tu culpa-de nuevo ese desagradable silencio –iré por leña –dijo la pequeña maestra tierra al instante que se ponía de pie dirigiéndose al interior del bosque
-Aang… ve con ella- fue la orden que le dio la mercenaria sin levantar la vista del suelo, Aang obedeció y salio tras su amiga….
0-o-0-o-0-o-0-o-0-o-0-o-0-o-0-Bonus Extra 3ª Parte-0-o-0-o-0-o-0-o-0-o-0-o-0-o-0
Jie-Lun cerro sus ojos para contener sus lagrimas, ella, la primogénita de su noble familia no demostraría debilidad, no lo haría, se repetía una y otra vez para recordarse el orgullo que la había echo la mujer mas importante de la Nación de Fuego, después, claro esta de la princesa esposa de Azulon
-suéltame- ordeno con un severo tono de voz
-¿Qué harás después de que te suelte?- pregunto un tanto molesto el joven Toroki sin dejar de mirarla de esa manera tan seductora
-no tengo por que decírtelo –contesto casi inmediatamente
-me mataras?
-lo haré cuando sea necesario
-pero e descubierto tu identidad…. Acaso no es suficiente como para que me mates?
La actitud del muchacho la tenia sorprendida, decía eso con tanta naturalidad y serenidad que parecía que se mofaba de ella
-que insolente eres!!!-grito efusiva
-sshhh….-exclamo un tanto exaltado el joven del reino tierra mientras le tapaba la boca a la violenta dama de la Nación del Fuego
-pero que demonios pasa con este tipo….?- se pregunto un tanto confundida mientras que el la ponía de pie
-quieres que los demás sepan tu identidad?- pregunto Toroki con un tono y mirada seria
-acaso me estas protegiendo?- pregunto asombrada ante tal rara actitud
-solo por ahora, quiero que desde nuestro lado sepas lo se siente ser el objetivo de la Nación del Fuego-contesto con una seriedad fría y casi con disgusto –ya no eres la princesa de los maestros fuego, ahora eres una refugiada como todos nosotros, así que podrás experimentar lo que se siente ser perseguido y atacado
-ja- se burlo Jie-Lum ante tal idea –mis soldados me reconocerán, tú y tu gente serán las únicas victimas, todos ustedes caerán ante mi
-eso lo veremos- fue la rápida respuestas de un Toroki furioso que le daba la espalda para retirarse del lugar
Habían pasado dos días mas desde que ultima vez que se dirigieron la palabra, ella siempre lo vigilaba al igual que él hacia con ella, no podían confiar el uno del otro, eso nunca mientras uno fuera el enemigo mortal del otro
La noche volvió a caer en el interminable desierto, ella estaba sentada en la entrada de la tienda de campaña donde reposaba para recuperar fuerzas, estaba cansada y aburrida, no podía usar su don como maestra fuego y eso le disgustaba, además, la presencia de aquel maestro tierra la irritaba mas de lo que ya estaba, hasta que algo raro paso, Toroki estaba sentada alrededor de la fogata con sus compañeros ignorando la molesta mirada de odio de la doncella de fuego (así es como él se hacer referente a Jie-Lum) hasta que uno de sus compañeros todo un tema que lo perturbo
-mañana no es el aniversario de bodas de Toroki?- pregunto con alegría uno de los maestro tierra, mientras abrazaba con un brazo a su amigo pero este no tenia la misma cara de alegría
-e Toroki?...-fue lo único que consiguió decir el mayor del grupo al ver el rostro inexpresivo de su joven amigo pero este se puse de pie y se marcho
Jie-Lum lo había escuchado ¿aniversario de bodas? ¿es que acaso ese tipo tan desagradable estaba casado?, estaba dispuesta a averiguar un poco mas pero eso no fue necesario
-estúpido, ¿es que te haz olvidado de lo que paso con su esposa?- exclamo uno de los maestros tierras con un tono disgustado
-lo lamento, es que… no lo recordé…-trato de disculparse el hombre sintiéndose mal por lo de hace poco
-no vulvas a mencionar nada de eso, lo que menos queremos es que Toroki intente suicidarse de nuevo
-me da lastima… que injusto, la Nación del Fuego no solo destruyen aldeas y ciudades… sino que arrebatan la felicidad no los hombres
Finalmente lo entendía, la familia de ese joven tan molesto había caído bajo la mano asesina de su Nación, bajo la mirada y se aferro a sus rodillas, se sintió mal, nunca pensó que el odio y esos insultos fueran algo personal, entonces ¿veía en ella a una amenaza que debía de eliminar o quizás esperaba el momento justo para tomar venganza?
Ahora si, estoy es todo por este mes, lamento decirles que por mis 12 años no soy muy buena dedicándome a esto de escribir….y otra cosa curiosa, los apuntes que había perdido SB estaban en mi casa XD, quien iba a pensar que por error dejo su cuaderno creyendo que era el mió, jaja, eso pasa cuando se tiene tantas cosas que hacer y entre ellas darme clase u.uU
Se despide por ahora Hiaki linda
