Teatro

La tres jóvenes llegaban tarde a la estación, faltaban apenas cinco minutos para que saliese el tren, pero es que tuvieron que esperar a que Lisa les diese el visto bueno a su ropa y su peinado. Se metieron en el andén y se dieron cuenta de que no era tan tarde, así que se tranquilizaron y se dirigieron tranquilamente hablando a un vagón, haciendo como que no se daban cuenta de las miradas que les dirigían.

Lily, con su cabellera roja con su nuevo peinado y sus mechas rubias, llevaba una falda vaquera dejando ver sus largas piernas y una camiseta verde de manga corta con un pequeño escota que resaltaba sus ojos verdes esmeralda. Se calzaba con unas alpargatas del mismo color que su camiseta atadas a los tobillos y con una cuña bastante alta. Lara con sus extraños ojos violeta que tanto llamaban la atención y su larga y lisa cabellera negra azabache cortada a capas y con mucha más gracia, estaba muy bella con el vestido lila de tirantes anchos por encima de las rodillas y pequeños detalles en blanco y la chaqueta de punto de un tono algo más oscuro que resaltaba su piel blanca y acentuaba la esbelta cintura que se le había quedado tras su régimen. Completaba su atuendo con unas sandalias con un poco de tacón. Luego estaba Elisabeth, con sus tirabuzones rubios cayéndole sobre la espalda, su piel tostada y ligeramente dorada y sus grandes ojos azul oscuro iba impresionante con su falda de tablas vaquera oscura y las sandalias y la camiseta blancas.

Mientras iban hacia el tren, se oyó a sus espaldas una voz masculina que decía "¡Ey, Evans!" Las tres se volvieron y vieron a tres chicos muy guapos que sonreían seductoramente. Elisabeth se fijó atentamente en ellos.

El más alto era muy blanco de piel, con el pelo azabache y desordenado en todas direcciones, sus ojos eran de color caoba con vetas más claras y más oscuras y adquirieron un brillo especial cuando miraron a Lily. El segundo era también moreno y uno de los chicos más guapos que Lisa había visto; tenía los ojos de un color gris azulado muy bonitos y una sonrisa seductora que causó un efecto inmediato en Lara, que se sonrojó imperceptiblemente para todos excepto para ella. Pero el último, el último fue el que le causó una más honda impresión; era el chico de la librería! Allí estaba, mirándola asombrado con aquellos ojos dorados tan bonitos que tenía y con una media sonrisa que le daba un toque pillo. Lisa no se lo podía creer, tenía una suerte inmensa, ahora si que podría conocerle de verdad, sonrió a su vez.

Ellos se las quedaron mirando fijamente, asombrados ante el cambio de las dos chicas y de la belleza de la tercera. Remus la miraba y no podía contener su alegría, recordaba todavía como se había encontrado con ella y como le habían marcado aquellos ojos azules; sus amigos ni se enteraron de lo que sentía el rubio, estaban demasiando ocupados mirando con la boca abierta a las jóvenes. Lily, siguiendo las directrices de Lisa y el plan que habían trazado, atusándose el pelo con un gesto casual, pero que arrancó destellos de bronce de su cabello rojo, sonrió levemente y contestó:

Hola James – (NdA: Me he enrollado como las persianas, pero todo esto que he contado, pasa en unos segundos)

Y dejando a los tres chicos, y especialmente a James, mirándolas con la boca abierta subieron al tren. Ocuparon un compartimiento corriendo y miraron por la ventana riéndose como chiquillas al ver que los tres estaban todavía en estado de shock.

"Es perfecta" fue lo único que alcanzó a pensar James en ese momento, no sabía qué había hecho la pelirroja, pero las vacaciones le habían sentado realmente muy bien. Fue sacado de sus pensamientos por Sirius, que movió la cabeza como despertando de un sueño y exclamó.

Joder, no me digas que esa era Sheirall!

Sí, eso parece – comentó Remus como con la cabeza en otro sitio y susurró para sí mismo – tengo que conocer a esa chica.

Eeeeeeeeeeeeh! A Remusin le ha salido la vena merodeadora – se mofó Sirius que, desgraciadamente para el joven, le había oído – Has visto, James? James! – dijo sacudiéndole.

Eh? – el otro salió de su ensoñación y miró a su mejor amigo con los ojos muy abiertos – Has visto... Has visto a Evans? Por Merlín, estaba... estaba...

Sí, sí, siempre está así cuando la ves después del verano – dijo Sirius – Bueno, lo cierto es que hoy estaba hecha un verdadero bombón, tienes buen gusto Prongs.

Si alguien se pregunta quién diablos es Prongs, le diré que era el mismo James, era su mote, su nombre de merodeador, como lo era Padfoot de Sirius y Moony de Remus. Esos eran sus apodos y sólo los usaban cuando estaban solos. Y a qué venían? Pues bien, resulta que uno de los merodeadores tenía un problema, uno gordo, Remus era un licántropo, y había hecho todo lo posible por que sus amigos no se enterasen, pero cuando lo hicieron, no se apartaron de él como había pensado, sino que lo aceptaron con una sonrisa y decidieron hacerse animagos ilegalmente para poder acompañarle. De allí venían los apodos: James era un ciervo, Sirius un perro y Remus... un lobo

Vamos a lo nuestro, a Moony le ha gustado la rubia.

De verdad! – exclamó James volviendo a ser él mismo – Eso es bueno Moony!

Pero bueno, ni que nunca me hubiese gustado alguna chica! – exclamó el rubio, sus amigos enarcaron una ceja y se le quedaron mirando – No me miréis así!

Venga! Si les tienes prácticamente fobia a las mujeres! – exclamó Sirius – Los líos que has tenido han sido porque te lo pidieron ellas, tú nunca te interesas!

En eso tiene razón Padfoot. – dijo James

Bah! Pues bueno, me ha gustado, vale! La vi en verano en una librería y desde entonces no me la he podido sacar de la cabeza – admitió Remus por fin, sus dos amigos sonrieron – Me gusta la chica, vale! Y ahora dejadme en paz!

No me extraña amigo, esa chavala tenía una delantera... Auch – se quejó al recibir la colleja de su amigo rubio.

Ni se te ocurra, entendido? – exclamó Remus mientras iban hacia el tren.

No te preocupes, sabes que la que os interesen a vosotros son sagradas – dijo Sirius.

En eso tenía razón, tal vez fuese un mujeriego de narices, pero lo cierto es que cuando uno de sus dos amigos daba pruebas de interesarse de verdad por alguna chica, para él se volvían intocables. En eso se demostraba la firme lealtad que tenía hacia sus amigos, lealtad que se habían ganado a pulso, pues eran los tres como hermanos.

En el vagón, las chicas dejaron de mirar a los merodeadores cuando éstos comenzaron a hablar entre ellos. Lara y Lily se sentaron en uno de los sillones y Lisa en el otro, con los pies entre sus dos amigas; éstas, sonrientes se volvieron y la miraron con una pregunta en la mirada. Ella se encogió levemente

Qué? – dijo en tono inocente

Has visto cómo te miraba Remus?

Remus?

Venga no te hagas la loca – dijo esta vez Lily

Bueno – la rubia se sonrojó – Tengo algo que contaros... cuando fuimos al centro comercial y fui a una librería, me lo encontré. Me pareció adorable, y he pensado mucho en él... encontrarle aquí ha sido una sorpresa.

Ja! – rieron ambas, y Lily dijo – Te has enamorado!

Sí, y qué pasa! – se defendió – No me digáis que no está bueno!

La verdad es que está muy bien – admitió Lara – pero yo me quedo con Sirius.

Tienes muy buen gusto – dijo ella – cómo está el chaval!

Siguieron allí un buen rato, hablando de cualquier cosa que se les pasara por la cabeza, Lisa de pronto, se levantó y dijo que quería ir a dar una vuelta por el tren, como ninguna de las demás quería acompañarla, se fue sola tranquilamente. Llegó al último vagón y se volvió, pero por el camino encontró a alguien impidiéndole el paso: rubio platino, piel pálida y ojos de color verde fríos y crueles. Era muy guapo, pero había algo en él que le dio mala espina a la joven, que intentó pasar a su lado, pero él se lo impidió.

Tú debes de ser la nueva alumna de séptimo, no? – preguntó con arrogancia.

Sí, soy yo.

Así que eres la pequeña Rickman, sangre pura, una de las familias más poderosas del mundo... – enumeró el joven, mientras ella enarcaba una ceja - ...y encima no estás nada mal. La verdad es que estás bastante buena.

A ti te han enseñado modales? – dijo ella con sarcasmo – Apártate y déjame pasar!

La reacción del rubio la cogió desprevenida, pues la cogió con brusquedad y la empotró con la pared, ella se hizo daño, pero no lo exteriorizó, no mostraría absolutamente ninguna muestra de debilidad ante aquel energúmeno. Sujetándole las muñecas a cada lado de su cabeza, el rubio se acercó a su rostro peligrosamente y susurró con voz dura.

No debes hablarme así – sonrió – Después de todo vas a ser mi próxima novia.

Estás loco? Ni muerta salgo contigo, cerdo! – exclamó ella.

Ah, no! – susurró él – Ya veremos.

Se acercó y la besó salvajemente, un beso lleno de ira, de arrogancia, de brutalidad, ella cerró sus labios, pero la lengua del otro, llena de lujuria, entró en su boca, provocándola arcadas. Pasado el primer momento de susto, ella se rehizo y juntó toda su fuerza, descargándola en un rodillazo bien dirigido en sus partes, que hizo que él se separase inmediatamente, dolorido. Con un rápido gancho de derecha, se lo quitó de en medio de una vez.

Cabrón! Quién te has creído que eres, gilipollas! Eres un hijo de puta! – gritó enfadada.

Estás bien? – sonó una voz por detrás suya.

Vio a los merodeadores acercándose por el pasillo, donde habían presenciado todo, Remus se apresuraba hacia ella, con una mueca de preocupación en la cara. Sus dos amigos, con la ira pintada en el rostro, le seguían; ella, viendo a Remus se sintió inmediatamente mejor "Bueno" pensó al ver su oportunidad "Un poco de teatro no le hace mal a nadie" Hizo que sus ojos se llenasen de lágrimas, y tembló levemente, cosa que a Remus le preocupó más, y se acercó a ella "Funciona, jeje, los chicos siempre caen al ver a una chica llorar" Se agarró a Remus, sollozando, y dijo.

Qué susto! Qué mal lo he pasado!

Remus se quedó un poco sorprendido al principio, pero luego abrazó a la joven con fuerza, mientras sus amigos lo miraban con sorna. Lisa, en sus brazos, pudo notar, que aún estando tan delgado era fibroso y tenía los músculos bien definidos, sonrió para sí, le encantaba que la tratase como a una pobre desvalida, incluso podría acostumbrarse a sus abrazos... "Qué diablos estoy pensando?". Desde el suelo, el rubio se levantó y sacó la varita.

Zorra! Vas a arrepentirte! CRU...

No pudo terminar, James le mandó un hechizo enmudecedor y él se calló.

Vaya, vaya, Malfoy – dijo irónico Sirius – No creo que le guste mucho a mi prima que andes agrediendo a chicas guapas.

Qué le tiene que importar a ella? – dijo el joven, recobrando su voz y su arrogancia.

No es tu prometida? – preguntó James con inocencia.

Y qué? Bah, ni que..!

Cállate ya, Malfoy – espetó Remus, aún con Lisa entre los brazos – Y vete de aquí si no quieres que me cabree de verdad.

Malfoy miró al joven con ojos desorbitados, nadie había visto nunca al normalmente tranquilo Remus Lupin comportarse así, y la verdad, es que imponía mucho más que sus dos amigos. Ellos también le miraron algo asombrados; mientras el rubio, que no quería meterse en problemas, se iba con la cabeza gacha y a toda prisa. Luego, Lisa, que lo había visto todo, se separó un poco e hizo como que se recuperaba, esbozando una sonrisa avergonzada dijo con voz contrita

Siento haberme puesto así.

No te preocupes, linda – dijo Sirius, que se ganó una mirada de reproche de Remus – es comprensible después de este mal trago que una chica se ponga así.

Lisa tuvo que hacer grandes esfuerzos por mantenerse impasible, porque si el joven llegara a saber que precisamente indefensa ...

Por cierto, yo soy Remus Lupin – se presentó el joven rubio – puedes llamarme Remus.

Yo me llamo Elisabeth Rickman, ...

Rickman! – exclamó Sirius – Vaya! Ahora entiendo al rubito.

Porqué? – preguntó Remus

Los Rickman son una de las familias de magos más antiguas del mundo, y suelen ser muy poderosos... – contestó James – Malfoy intentaba establecer relaciones.

Ja! El estúpido ese! Debí suponer que era un Malfoy, pfff si es igual que su padre! – exclamó Lisa, y luego se volvió a Remus – Pero, a lo que íbamos, me puedes llamar Lisa, si quieres.

Claro.

Yo soy James, y él es Sirius. Te acompañamos a tu compartimiento?

Sí, por favor.

Y así, los tres merodeadores y Lisa se dirigieron a donde estaban las otras dos chicas, al entrar, vieron que habían agrandado el sitio con magia y que estaban tan panchas ellas, tumbadas leyendo unas revistas. Cuando se abrió la puerta y levantaron la vista, esperando encontrarse con Lisa, se llevaron una agradable sorpresa al ver la compañía.

Lisa! – dijeron las dos

Hola guapas – sonrió seductoramente Sirius, en el marco de la puerta. Lily alzó los ojos al cielo, Lara sonrió y Lisa le ignoró.

Hola Black, Potter – saludó la pelirroja – Qué tal Remus?

Hola, Lily, sabes que hoy estás muy guapa? – dijo James, algo decepcionado por su saludo, comparado al de antes.

Gracias, tú también – contestó ella, al oírlo, Remus, que hablaba con Lisa parpadeó de la sorpresa, y a Sirius que se comía una rana de chocolate que le había dado Lara se le cayó. James la miró como si no hubiese oído bien.

Esto... gracias.

De nada. Por cierto – dijo ella, bajando la mirada, como avergonzada, (NdA: Madre de Dios, lo bien que se les da fingir a estas chicas) las otras dos sonrieron secretamente – no te habrá importado lo de antes, no? Que te llamara James...

NO! No, por supuesto que no! – exclamó el joven moreno intentando asimilar que Lily, que SU Lily Evans, estaba coqueteando con él – Puedes llamarme así.

AH, genial, entonces llámame tú Lily – dijo ella con una sonrisa – Bueno, Remus, tenemos que ir a donde los prefectos

Sí – dijo éste a desgana – voy.

Ambos salieron, y los demás se quedaron hablando tranquilamente de cualquier cosa; al rato, James cogió confianza con Lisa y se reía con ella y con Lara, con quién se llevaba muy bien.

Oye, Lara, no le habrás hecho nada a Lily, verdad?

Hacerle algo? – preguntó ella.

Bueno, está diferente...

Ah! Es que ha decidido que se te puede considerar como perteneciente a la raza humana y te tratará civilizadamente – dijo ésta alzándose de hombros.

Vaya – dijo Lisa – antes debíais ser muy malos con ella para que os tuviese tanta manía.

Naa, sólo le gastamos un par de bromas – contestó Sirius.

Se oían pasos y cuchicheos fuera del compartimiento, pero ninguno de los cuatro se dieron cuenta; Lisa y James hablaban de quidditch y estaban convirtiéndose en muy buenos amigos, y Sirius flirteaba descaradamente con Lara, que hacía como que no se daba cuenta. Un sonoro "QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEE?" les sacó de sus conversaciones y vieron con asombro como la puerta se abría y caían a sus pies cinco niñas hiper maquilladas y todas a mogollón.

QUITAROS DE ENCIMA MÍO! – exclamó una joven morena; cuando ya estaban de pie, se arregló la cortísima falda de uniforme que llevaba y se dirigió a ellas – CÓMO OS ATREVÉIS A RETENER AQUÍ A LOS MERODEADORES, PERDEDORAS? COMO PRESIDENTA DE SU CLUB DE FANS OS ORDENO QUE LOS DEJéIS MARCHAR

Lisa enarcó una ceja, Lara resopló mientras que Sirius y James se partían de la risa al ver a la chica de su curso, muy guapa y con muy buen tipo, ponerse así. De repente, mientras el comité en pleno se quejaba y las maldecía, se callaron todas y las que estaban dentro se elevaban en el aire, saliendo por la puerta. Vieron a Lily con Remus, que tenían las varitas levantadas; pasaron tranquilamente al vagón y dijeron.

Mira, niñita, nosotras no retenemos a los merodeadores, así que deja de armar barullo y desaparece.

Tú... tu eres Lily Evans? – preguntó ella

Tan cambiada esta? – preguntó Lara poniéndose junto a ella

Y tú eres Sheirall? Es imposible.

Mira bonita, vete de aquí quieres? – intervino James – estamos con ellas.

Y así, desencadenando una tormenta de sollozos, se metieron y les cerraron las puertas en las narices