Una buena broma
Lily, Lisa y Lara, aquellos tres días habían estado muy ocupadas, no solo por los tacos de deberes que les mandaban, si no porque estaban preparando tan milimitradamente la broma, que lo repasaban todo mil veces. La poción iba viento en popa y Lisa ya había conseguido sus famosos polvos que acababa de encantar. El jueves por la tarde, se reunieron las tres chicas en su cuarto y se prepararon para salir aquella noche; así que, cuando dieron las dos, las jóvenes, vestidas de riguroso negro e invisibles gracias a sus colgantes, salieron de la habitación sin hacer ruido y cada una se dirigió hacia su destino.
Lily fue a las cocinas, donde hizo un hechizo a los elfos domésticos para que no se levantasen hasta que ella se fuera, y comenzó a prepararlo todo con diligencia en las mesas donde estaba preparado el desayuno del día siguiente. Diluyó la poción en las grandes jarras de leche y zumos que había a lo largo de las cuatro mesas que imitaban las del gran comedor, y por si acaso, colocó una gota en cada uno de los vasos. Habían pensado que habría que retrasar el plan en el último momento, por un problema, pero no por nada Lily era la mejor del colegio en pociones, y al final solucionó el problema.
Lisa, con paso ligero pero inaudible, se dirigió hacia los cuartos de los chicos de Gryffindor, y ayudándose de nuevo de su colgante, levitó hasta quedar a la altura del marco de la puerta. Y allí puso los polvos, de manera que cuando alguien abriese la puerta, le cayesen encima y él no se enterase. Los hechizó de tal manera que no cayesen dos veces en la misma persona y lo repitió en todas las habitaciones de la casa. Luego sigilosamente, fue corriendo transformada en lobo a la casa Ravenclaw, en la otra torre del castillo y repitió el proceso, hizo lo mismo en las de Slytherin, en las mazmorras y en la de Hufflepuff, junto a las cocinas.
Lara tenía misión doble y se dio prisa; como Lisa, se desplazaba transformada para no hacer ruido, ir más rápido y no tener problemas con el conserje, aunque como era invisible, no creía que pudiese hacer nada. Recorrió todos los baños de chicos del castillo menos los de las torres y puso el polvo mágico en la puerta, utilizando los mismos hechizos que había hecho Lisa. Cuando acabó, fue agotada al Gran Comedor y cuando intentaba abrir la puerta, Lily se puso en contacto.
Yo ya he terminado
A mí me falta sólo una puerta en Slytherin – dijo Lisa – Tú que tal Lila?
Mal! Esta maldita puerta no se abre – refunfuñó ella – Ya está!
Bueno, date prisa – dijo Lily
Yo ya voy a la sala común, terminé
Bien, esperadme, no tardaré mucho.
La joven morena, hechizó los bancos de manera que brillasen de color morado un momento y luego se apagase lentamente, cuando lo hizo del todo, volvió a hechizarlos, haciendo que brillasen de color rojo y luego se apagasen. Al final, hizo un hechizo para que apareciese un mensaje en el momento en que se activase todo el hechizo y sonrió satisfecha.
Listo, seguro que no queréis meter también a los profesores?
No – contestaron las otras dos a coro.
Bueno…
Volvió a la sala común para darse cuenta de que ya eran las cinco y pico de la mañana. Lily les tendió un frasco con una poción ámbar en su interior, indicando que era poción de sueño, que las haría estar como si hubiesen dormido toda la noche. Ellas la aceptaron sonrientes, Lily siempre pensaba en todo.
Las chicas bajaron pronto a desayunar y sonrieron al ver que ya había bastante gente. Comenzaron a comer, y fue bajando más y más gente, pero nadie parecía quererse ir, todos se quedaban sentados en sus sitios, obra de uno de los hechizos de Lara, invención suya. Cuando ésta sintió un tintineo en su cabeza, señal de que ya estaban todos los alumnos allí, hizo una seña a sus amigas que, por debajo de la mesa, y mientras seguían hablando con los merodeadores, activaron el otro hechizo de la morena.
AAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
Ese fue más o menos el grito que resonó en todo el comedor al ver que la ropa de todos los chicos se había convertido en un atavío de juglar de la edad media. Los chicos se miraron horrorizados al verse vestidos con mayas que les marcaban todo y zapatos de punta. Miraron atónitos los jubones de vivos colores y se llevaron las manos a la cabeza para intentar quitarse los sombreros con plumas, cosa que no pudieron.
Los profesores lo miraban estupefactos y fue entonces cuando se vio para lo que realmente servían los polvos mágicos de Lisa, pero entonces, entró en funcionamiento la poción de Lily, y cuando salieron de su asombro y fueron a hablar, se asombraron haciéndolo así:
Qué extraño sortilegio, oh amigo, habrá sido capaz de proveernos de esta poco apropiada indumentaria! – exclamó Sirius. Luego se calló, mudo por el asombro de lo que había dicho.
No habléis así, Sirius que sois como un hermano para mí, es más, parece que vuestro entendimiento trocado ha estos extraños ropajes.
Remus les miró a los dos con la boca abierta y ellos siguieron intentando hablar con normalidad, pero todo lo que salía de sus bocas, quedaba convertido en una maravillosa muestra de la prosa alta y elegante del siglo XVI. Todas las chicas, a las que no les había pasado nada, se reían con ganas y algunas hasta lloraban de la risa al ver a todos los alumnos del sexo masculino hablar así. Los profesores hablaban entre sí, y entonces, como gran broche, una explosión resonó en la sala y apareció un mensaje en el aire.
Los chicos son malhablados, mucho en ocasiones.
Por eso hemos obsequiado al colegio
con un día libre de malsonantes expresiones;
En vestimenta e indumentaria, como en el siglo XVI
Se verán obligados a hablar los malfechores.
Cortesía de L3
Al leer esto, todo el mundo comenzó a elucubrar sobre quienes serían aquellas L3, pues quedaba claro que eran mujeres. Los merodeadores, al leerlo, se enfurecieron, y Remus exclamó:
Voto a bríos, mis hermanos, que si el azar quién ha sido descubrir me dejase, haría sufrir los peores tormentos a aquellas be… bellas y lindas damas – los otros le miraron asombrados y entonces, en el mensaje, apareció una posdata.
En medida contra las blasfemias e insultos
De los que podamos ser víctimas las mujeres,
Nada más que halagos y alabanzas
Podrán dirigirnos nuestros congéneres.
Por mi honor y mi linaje que haré pagar caro esto a aquel a quién se le haya ocurrido! – exclamó Sirius, despertando aún más risas con aquel vocabulario – Nos vengaremos, oh, amigos míos, y repararemos nuestra honra mancillada!
El hablar así estaba llenando a los chicos de una inmensa frustración y eso se reflejaba en sus caras, mientras que las chicas se reían cada ver más. En la mesa de los profesores, McGonnagall intentaba contener una sonrisa mientras que los profesores masculinos discutían con el director haber qué hacían. Y en la mesa de Slytherin… eso fue toda una venganza para Lisa, pues Malfoy tenía en su cara tal furia y cólera que parecía a punto de estallar; aunque, por otra parte, Snape, a quién los merodeadores parecían tener especial inquina, como bien había notado Lisa en aquella semana, apretó sus finos labios en una mueca de cólera y no habló para nada, aunque intento cubrirse con la capa las provocativas mayas (NdA: Las mayas eran como las que usan en ballet los hombres, de éstas que lo marcan todo, jeje)
Las chicas se reían a más no poder mientras los merodeadores las miraban, intentando averiguar si habían sido ellas.
Oh, bellas damas – dijo James, y alzó los ojos al cielo al ver que no podía hablar de otra forma, ya que esa era muy lenta – Por ventura, decídnos! Conocéis acaso al causante de esta desgracia nuestra? Si así es, por favor, hablad, nuestros corazones os lo agradecerían por el resto de nuestras honrosas vidas.
Jajajaja… no… jajajaja… no tenemos ni idea… jajajaja – dijo Lily entrecortadamente entre las carcajadas.
Mas vos debéis saberlo mi hermosa dama – dijo Remus a Lisa, que reía también – Os lo suplico por todo lo que améis, concededme la gracia de vuestras palabras y compartid conmigo vuestra sabiduría.
No Remus – dijo ella secándose una lágrima – en serio no tenemos ni idea.
Pero si lo supiésemos, le daríamos un premio.
Mal aciago destino el que nos ha hecho caer en tal sortilegio – dijo Sirius, causando de nuevo la risa de las chicas – Porqué, oh suerte cruel, has hecho caer esta maldición sobre nosotros? Qué terrible atentado cometido hemos contra ti!
Sirius, basta… jajajaja… me vas a matar de la risa – decía Lara entre risas.
Así siguieron durante todo el día, los profesores intentaron, algunos sin mucho empeño (NdA: cofcof… McGonnagall… cof cof) quitarles los hechizos y los chicos intentaron cambiarse de ropa muchas veces, pero todo lo que se ponían, se convertía en las mismas mayas, gorro y jubón de por la mañana.
Poco a poco, los chicos se fueron acostumbrando a su forma de hablar y algunos, en especial Sirius y James, le fueron sacando ventaja para ligar con las chicas, especialmente con dos de ellas que se reían con sus floridas frases, pero que en el fondo se sentían como en un romance medieval. En aquel momento, justo después de comer, estaban las tres L sentadas en un banco en el jardín, esperando a las clases de la tarde, cuando llegaron los merodeadores, Remus iba con un libro, entre sus dos amigos, intentando leer mientras ellos, algo exasperados intentaban hablar de quidditch con su lenguaje y la cosa iba muy muy lenta. Remus las vio y se dirigió a ellas.
Permiten me sentarme con ustedes, nobles damas?
Claro Remus – Lisa le hizo un hueco en el banco, y él se sentó al lado suyo. Ella estaba sentada como una grulla (NdA: Con una pierna doblada debajo del cuerpo y la otra colgando) y Lara estaba en el suelo con Lily, la morena tumbada con la cabeza en el regazo de la pelirroja, que tenía las piernas extendidas ante sí y estaba reclinada en un árbol. – Qué pasa, se ponen muy pesados?
No tenéis idea, mi hermosa dama, - dijo él con una sonrisa pícara, pensando que sus amigos tenían razón – de lo increíblemente aburrido que me tienen mis dos compañeros con sus interminables discusiones sobre el tedioso quidditch.
Lo imagino – rió Lara.
Qué es lo que imagináis mi dama? – preguntó Sirius.
El coñazo que le tenéis que darle a Remus con el quidditch.
Ah, bendito quidditch! Es un juego de caballeros, de destreza, valor y rapidez – dijo James tumbándose en la hierba boca abajo con los codos en la hierba y la cabeza en las manos. Lily apartó de sí la pluma de su gorro, que le hacía cosquillas en la barbilla – dechado de virtudes, cúmulo de experiencias, define bien el quidditch y podría afirmar sin temor a equivocarme que de todos los juegos en éste vasto mundo, es el más digno y mejor .
No me extraña que huyeras, Remus – dijo Lisa como asustada.
Si – rieron las otras dos.
Cambiad de tema, hacednos el favor – dijo Lara.
Y de qué podría hablar yo en presencia de tan eximia dama? – dijo Sirius mirando desde arriba a Lara, y exagerando aún más su forma de hablar. Remus observaba con divertido disimulo como el joven empezaba a cortejar a la morena – Qué podría deciros que otros muchos no hayan dicho ya? Qué es lo que podría yo alabar que no lo hubiese hecho ya y mil veces mejor el mismo sol cuando derrama con dulzura sus dulces rayos sobre vuestra piel? Podría deciros que empalidecéis a la luna con una sola de vuestras sonrisas – Lara se levantó, y se sentó, con sus mejillas sonrojadas. Los otros cuatro se fueron con disimulo, pero ellos no se enteraron – Podría deciros que vuestro cabello, adorable cascada de prístina belleza negra, es deseado por éstos míos dedos, que ansian acariciarlo para tocar su suavidad sedosa. Podría deciros que vuestros ojos, que relucen como violetas bajo la espesura de vuestras pestañas, son los iris más hermosos que ningún alma haya podido contemplar jamás. Podría enumerar así, una a una, cada una de vuestras interminables virtudes, y no terminaría nunca.
Sirius, ya vale – dijo Lara, mirando al suelo y roja como un tomate – por favor.
Decidme el objeto de vuestro ruego, os lo suplico (NdA: Esto equivale a un porqué, así que imaginaos lo que debían durar las conversaciones entre chicos en ese momento)
Porque no me gusta que jueguen conmigo. Porque se que, en cuanto se te cruce una chica más guapa que yo, y lo hará, te olvidarás de todo lo que has dicho. Porque te conozco, Sirius, y es una razón más que suficiente. – musitó ella, seriamente.
Cambiaría todo en mí, sólo por vos – dijo Sirius, antes de besarla.
Y, a pesar de saber que se estaba metiendo en terreno peligroso, a pesar de saber que él necesitaba más tiempo para dejar de ser así, a pesar de saber que sus palabras eran vanas y a pesar de la ridícula ropa del moreno y de la pluma del gorrito que era algo incómoda, Lara se entregó al beso, con todo su corazón, y fue el mejor beso de su vida.
Desde la distancia, los cuatro amigos observaron como se besaban, y Lisa se conectó al colgante, y dijo seriamente a Lily "Lo va a pasar mal" "Sí, pero él debe aprender a no jugar con ella" "Esto no tendría que haber pasado" "Ja, intenta resistirte tú a Remus hablándote así" "OYE!" Era verdad que ahora se lo tomaban a broma, pero esa situación le causaría dolor a Lara, y tendrían que hacer lo imposible para que todo saliese bien.
Lara disfrutaba del beso, cómo no hacerlo? (NdA: No, si ya!!!) Y Sirius la acercó más a él, abrazándola de la cintura y profundizando en el beso, acariciando sus labios con su lengua para que ella le permitiera el paso. Ella respondió con calma, y él siguió, con toda la ternura de la que fue capaz, pues le había llegado muy hondo.
Se separaron rato después, encontrándose solos y faltos de aire, Lara sonrió y vio cómo él le dirigía una de sus devastadoras sonrisas. Suspiró, quedaba claro que él aún no se lo tomaba en serio. Pero sería cuestión de tiempo... y ante todo, iba a vengarse de lo mal que se lo había hecho pasar todos aquellos años. Su sonrisa se ensanchó, sin duda esa iba a ser la parte divertida, al fin y al cabo, no había cambiado por nada...
