Lo sé, no tengo perdón!!!! He tardado milenios en actualizar!!!!!!!! y lo malo es que no tengo excusa u.u.

Pero en fin, más vale tarde que nunca, no?? Perdonadme, y espero que disfrutéis!!! Y aunque no me lo merezca, dejadme reviews, pliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiis

10-Vengancitis

Brote súbito de ánimos de venganza en las mentes de varios y

diversos individuos a la vez.

Lily y Lara entraron en su cuarto para no encontrar a Lisa ahí, y solo oyeron unos ruidos extraños que provenían del baño. Lily, intercambiando una mirada con su amiga morena, se acercó y tocó dos veces, diciendo:

Lisa, estás ahí.

Lily? Sí, estoy aquí. No entréis, tengo esto patas arriba.

Qué haces, Luna? – inquirió la morena curiosa.

Estoy intentando hacer una nueva poción para alisar el pelo.

Se oyeron más ruidos y la rubia salió del baño, con las mejillas sonrojadas por el calor, el pelo recogido en un moño y ataviada únicamente por una camiseta gigante. Cerró tras ella para evitar que saliese el humo del baño y sonrió a sus amigas.

Es bastante complicada.

No, si ya, tienes el baño hecho un desastre!

No te preocupes, para la noche, estará perfecto.

Bueno, qué tal estás?

Pfff, aún sigo cabreada, si eso es a lo que te refieres.

Bueno!! Hemos descubierto que los merodeadores no tienen toda la culpa. Y desde luego, Remus es inocente del todo…

Les estáis defendiendo!!! – exclamó Lisa con reproche.

Es que ellos no querían que pasase eso!

Y qué?? Tampoco lo detuvieron y podían haberlo hecho!!!

Cielo, tienes que ser más comprensiva – dijo Lara – No es por nada, pero los chicos son muy visuales; y al verte así bailando sobre la mesa, considerando que, según ellos, estás tremenda, pues se quedaron perdidos en la ensoñación.

Además, fue Remus el que primero reaccionó, y eso que ni siquiera le habías dicho nada.

…. Eso es cierto – admitió la rubia.

Y es la primera vez que veo a Remus gritar.

Venga ya!

No es broma, Luna, Remus jamás había alzado la voz. Y desde luego, nunca se había encarado a sus amigos como nos han contado que lo hizo.

Vaya… Bueno, podría perdonarles.

Podrías?

Vale – rió la rubia – debería. Pero aún no, que sufran un poco. Y cómo es eso de que no tienen toda la culpa?

Lily y Lara le contaron a su amiga lo que habían descubierto con los merodeadores, y cuando Lisa se enteró, se quedó atónita, preguntándose quién podría querer ponerle una poción de amor en el desayuno. Elaborando unas hipótesis cada vez más enrevesadas e inverosímiles, pasó la tarde; y llegó la noche, en la que por fin todo el mundo se fue a la cama. Elisabeth se quedó en su cama, mirando al techo, esperando que cayese la noche, para poder tramar su venganza.

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En el cuarto de los merodeadores, Remus tramaba un plan para vengarse del imbécil que hubiese intentado enamorar a SU chica. Mientras los dos morenos se reían, y le decían:

Moony, pídela salir. Ya sabes que nadie se mete con una novia de un merodeador.

Cómo quieres que la pida salir si en estos momentos nos odia?

Bueno, pues resuelve el misterio, véngate y luego le pegas un morreo del tres y os hacéis novios – dijo Sirius tan pancho.

Paddy, no sé como diablos has llegado a tener tanto éxito con las mujeres. Eres un patán!

Jajaja, ya lo se Moony, estaba de broma. Tu estilo es mucho más de flores y chocolates y paseos bajo la luna.

La luna, ya.

Venga, Moony, - dijo James, matando con la mirada a Sirius, que ahora se arrepentía de haber hablado – prohibido deprimirse.

Bueno. Es verdad – dijo el lobo con energía – Tengo que preparar una venganza. Y vosotros me vais a ayudar!

Por supuesto! Van a ver lo que pasa cuando te entrometes en nuestros planes.

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Van a ver lo que pasa cuando se cruzan en el camino de un Malfoy!!! – exclamó cierto rubio en la sala común de Slytherin.

Snape le miró con una sonrisa sarcástica, viendo como el príncipe rubio de las serpientes iba de un lado a otro de la sala con pasos furiosos. Si le preguntasen que hacía en esa reunión, él diría que ciertamente, ayudar al rubio a conseguir a su nuevo capricho no le importaba en absoluto. Pero, ahora Lucius quería vengarse de los merodeadores, y si era para perjuicio de esos tres, se podía contar con el apoyo incondicional del moreno.

Y cómo vas a hacerlo?

Bueno, nosotros somos Slytherins – dijo él con una sonrisa malvada que demostraba que ya tenía algo tramado – no nos dedicamos a hacer bromas pueriles como esos imbéciles. No, nosotros tenemos más clase. Y cómo puede uno herir a un merodeador? Atacando su corazón. Y ese corazón tiene nombre, y apellido.

Pretendes atacar a Evans y a Sheirall?

Exacto

Y qué pasa con Lupin? Que yo sepa no ha demostrado ningún tipo de preferencia por ninguna chica (nda: Estos dos están ciegos o qué? Claro que prefiere a Lisa, x Dios)

Bueno, a Lupin ya le buscaremos algo. Tampoco me importa nada; es a esos estúpidos de Black y Potter a los que les tengo ganas. Seguro que fueron ellos.

Y? Qué piensas hacer?

Tengo un par de ideas en mente – sonrió malévolamente el rubio.

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Lisa se despertó en mitad de la noche, y se aseguró de que sus amigas y sus compañeras estuviesen dormidas. Después, silenciosa como un lince, se dirigió al baño y se encerró en él, poniendo los hechizos silenciadores más fuertes que conocía en la puerta, y algunos de alarma por si a alguien se le ocurría hacer una visita nocturna al servicio.

Entonces se concentró en el caldero de la poción que había escondido y que seguía hirviendo a buen ritmo. Sólo le faltaba el último toque. Sonrió; aquella poción venía en un antiguo libro de su casa, y era un brebaje que producía alergia a lo que se quisiese. Se solía usar mucho en tiempos antiguos en forma de venganza. Inocente, cierto, pero terriblemente efectiva. Su sonrisa se ensanchó. Había hecho la poción de forma que durase tres días, y ahora, faltaba especificar a qué se quería tener alergia.

Acercó una bolsita y echó en la poción cosas de lo más diversas: un peine, un espejo de mano, un cabello suyo, largo y dorado, un pintalabios y unas braguitas de encaje. Todas las cosas increíblemente femeninas y propias de mujeres. La poción soltó muchas burbujas y siseó un buen rato, hasta que finalmente, brilló rosada y finalmente quedó completamente transparente.

Sonrió, y se fue a las cocinas; era increíble que en el poco tiempo que llevaba en aquel colegio hubiese ido tantas veces a dicho sitio. Allí encontró preparadas las mesas, que reproducían las cuatro del gran comedor, con los platos y las copas. Encontró el lugar en el que se solían sentar los merodeadores y bañó las copas y los platos en aquella poción que traía. Esta se activaba al contacto, y era muy improbable que los merodeadores cambiasen sus costumbres justo al día siguiente. Sonrió maliciosamente y salió de las cocinas.

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Los merodeadores seguían discutiendo en su cuarto, que compartían ellos tres solos, ya que al ser ocho chicos en Gryffindor en aquel curso, cinco ocupaban un cuarto completo, y a ellos les habían dejado un cuarto para ellos solos. Así que ahí seguían, sin molestar a nadie, discutiendo sobre el tema que les ocupaba actualmente: quien había fastidiado su broma.

Vamos, Prongs, piensa un poco – dijo Remus fastidiado – es imposible que Diggory halla echado la poción en el cáliz de Lisa.

Pero podría haberlo echado en el de Lily, y luego ellas se habrían cambiado de sitio y entonces se lo habría tomado Lisa y…

Prongs, olvídate ya de Diggory!!! Estás obsesionado con él.

Y él y Lily son sólo amigos, nada más – dijo Remus cansado.

Pero…

No, James, basta – dijo el licántropo con una voz seca – estamos buscando a un chico listo y astuto, y lo suficientemente bueno en pociones como para hacer una amortentia. Yo apostaría por los Slytherin.

Snape!!!!! – exclamó Prongs.

Ugh! Pobre Lisa!! – dijo Sirius con disgusto – Mira que atraer a Snivellus.

Ugh! Es cierto.

No creo que sea Snape el que se sienta atraído por Lisa. Además, el jamás usaría un filtro de amor – dijo Remus pensativamente, y luego, se le encendió la bombillita, como dicen y miró a sus amigos – A ver pensar, alguien que se lo hubiese pedido a Snape…

Si lo sabes, dínoslo y acabamos antes!

No, pensad un poco. Alguien cercano a Snape, que haya manifestado interés en Lisa, alguien a quién no le importan los métodos para obtener lo que quiere, alguien que puede conseguir que Snape le haga una poción…

MALFOY!!!! – rugieron al fin los dos animagos.

Claro!! Cómo no se nos había ocurrido antes!! – exclamó Prongs.

Y después de lo que pasó en el tren!!

Bien… y qué hacemos ahora? – preguntó James

Vengarnos, obviamente – dijo el lobito con un brillo malicioso en los ojos – Se va a enterar ese rubio de bote de lo que sucede cuando te metes con el cerebro de los merodeadores.

No se si sentirme insultado – susurró Sirius a James algo asustado ante la cara de su amigo.

Y es que muy pocos sabían que el cerebro en la sombra de prácticamente todas las bromas era Remus. Él nunca se implicaba demasiado, ni tomaba la iniciativa para comenzar una broma, él directamente soltaba ciertas "directrices" que sus amigos seguían con entusiasmo. Y ahora era la primera vez que tenía la mira puesta en alguien. Y ese alguien lo iba a pasar muy mal, pues todo el mundo sabía que no debía meterse con Remus Lupin, que podía humillar y hundir de la forma más completa a alguien sólo con las palabras.

Bueno, creo que las armaduras nos van a ser de gran utilidad – dijo malicioso el castaño mientras una idea iba tomando forma en su cabeza.

Qué has pensado, Remi? – preguntó Sirius algo temeroso.

Varias cosas, Paddy, y haz el favor de no llamarme Remi.

Vale, vale.

Necesitas ayuda?

Oh, por supuesto, vosotros dos me vais a ayudar.

Desde luego. A ver, cuenta.

Bueno, el plan es en tres pasos…

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Lucius Malfoy era alguien peligroso, y ese hecho era conocido por todos en el colegio. Lisa no lo sabía cuando se enfrentó a él en el tren, pero el rubio solía hacer lo que le venía en gana en el colegio, y nadie hacía nada para impedírselo. Nunca se habían enfrentado los merodeadores y él, tal vez por que evitaron lo que sabían que sería una guerra abierta, tal vez porque nunca se presentó la ocasión. Pero el caso es que nunca habían llegado a verse las caras. Hasta ahora, claro. Al rubio le ponía muy nervioso y de muy mal humor que aquel terceto de pacotilla hubiese evitado ya dos veces que consiguiese a Lisa. Y no es que estuviese enamorado o algo, eso era para débiles, era sólo que se moría por tenerla, por poseerla.

Lucius llamó a Crabbe y Goyle, algo así como sus matones de confianza (nda: esto parece la mafia n.nU) y les encargó, con una sonrisa torcida, un sencillo pero delicado trabajo. Ellos dos asintieron, y Lucius les despidió sin más contemplaciones. Mañana iba a ser un día espléndido para él, pensó.

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Al día siguiente amaneció en calma, con el cielo brillante, como pocas veces ocurría en invierno, y el frío se hacía sentir en todo el colegio. Lisa se despertó de muy buen humor, y siendo domingo, se vistió con una túnica, que no era la del colegio, que le favorecía mucho, de color azul cielo. Dejando su pelo rubio suelto en ondas por su espalda, se puso la capa a juego para abrigarse del frío y bajó a desayunar con sus dos amigas, que miraron asombradas lo bella que se había puesto aquella mañana.

Al llegar al gran comedor, los comentarios y murmullos, las miradas y los ojos ávidos siguieron la magnífica silueta de la rubia. Esta, aceptó a sentarse junto a los merodeadores, que ya estaban allí. Ellos la miraron apreciando su belleza, y uno en especial se la quedó mirando, perdido en una ensoñación.

Buenos días – dijo ella, algo fría

Hola, Lisa, qué tal estás? – consiguió articular finalmente Remus.

Bien, gracias.

Y viendo que la conversación se quedaría allí, Lara y Lily comenzaron a charlar de cualquier cosa, secundadas por Sirius. El desayuno transcurrió así tranquilamente, hasta que los merodeadores comenzaron a sentirse mal. Al principio fue una especie de embotamiento, y se les congestionó la nariz. Empezaron a estornudar, ruidosamente, y a toser, tanto que finalmente, alertaron a las chicas, que se preocuparon por qué les pasaba. Lily y Lara les dijeron de esperar un momento, y fueron a pedir una medicina a una compañera, y Lisa se apartó bastante de ellos. Instantáneamente los merodeadores se sintieron mejor. Dejaron de toser y estornudar, y se miraron extrañados. Y fue entonces cuando volvieron las dos chicas con pastillas. Y todo comenzó de nuevo. Lisa sonrió irónicamente y dijo con duro sarcasmo.

Qué pasa? Ahora os dan alergia las chicas? – todos se volvieron a mirarla atónitos, y Lily y Lara, sospechando, se alejaron de ellos. Los síntomas cesaron de inmediato.

Pero qué??!! – exclamó Sirius.

Lisa? Qué? – exclamó Prongs

El código de Hammurabi, chicos – sonrió ella – cuando os recuperéis tal vez hablemos.

Y diciendo esto, se alejó. Los chicos estaban furiosos y fastidiados. Se volvieron hacia Remus, que parecía el más afectado por el hecho de que Lisa se vengase así de ellos.

Qué diablos es el código de Hammurabi??? – exigió saber Sirius.

Es el texto jurídico más antiguo del mundo muggle – explicó Lily – su máxima más conocida es: "ojo por ojo, diente por diente"

Vaya – fue lo único que atinó a decir James.

Supongo que lo merecemos – dijo tristemente Remus.

Oh, Rem, tú no te lo mereces – exclamó Lara acercándose, cuando lo hizo, los chicos comenzaron a toser y a estornudar, ella retrocedió y pararon.

Cierto, y creo que esto lo a hecho más para James y Sirius que para ti – dijo acertadamente Lily – Al fin y al cabo, tú no estás siempre tan rodeado de chicas como ellos.

Oh, no – gimió Sirius

Y cuánto tiempo durará esto?

No lo sabemos, intentaremos indagar.

Vale, gracias.

Y las chicas se fueron, intentando no verle el lado gracioso al asunto, hasta que, en medio de las escaleras, la imagen de los tres estornudando como locos les vino a la mente, y una risa les vino a la boca, seguida de otra, y de otra. Y cuando se quisieron dar cuenta, estaban muertas de risa, apoyadas la una en la otra. Y así fue como se las encontró Lisa, que se las quedó mirando como si estuviesen las dos locas.

Se puede saber que os pasa? – preguntó la rubia con voz jocosa

Tu… tu venganza contra los chicos – rieron las dos – Muy buena, de verdad, muy buena.

Sí, pero tendrías que haber dejado a Remus fuera de esto.

No, eso le pasa por quedarse mirándome el escote.

Bueno, y cuanto tiempo piensas tenerles así?

Tres días

Tres días!!!! Sirius no aguantará.

No tendrá más remedio que hacerlo. – dijo ella con una sonrisilla de satisfacción.

Es fantástico – rió Lara

Oh, sí, ahora no nos va a ser nada complicado mantenerles alejados de las zorronas que les rondan – dijo Lily.

Lils!! Ese vocabulario – exclamaron las otras dos, imitando a la madre de la pelirroja. Y acto seguido, se echaron a reír de nuevo. Que se le iba a hacer, les había dado la risa tonta.

Las tres chicas se dirigían hacia un aula que habían descubierto hace poco y que habían arreglado para poder estar allí sólo las tres. Atravesando uno de los pasillos, se dieron cuenta de que las seguían, Lily comenzó el hechizo de los colgantes que les permitía comunicarse entre ellas, y estuvieron de acuerdo en que parecía que las seguían. Así que aceleraron el paso y doblaron rápidamente una esquina, volviéndose invisibles, esperando así ver quién las perseguía. Y cual fue su asombro al ver que eran Crabbe y Goyle seguidos de otros de los matones del equipo de quidditch de Slytherin.

Qué diablos querrán estos cuatro?

Ni idea… tal vez no nos seguían.

Sí, y por eso van encogidos como si fuesen la pantera rosa, no? – la voz de Lily rezumaba sarcasmo.

Solo era una idea

Pues si estos están aquí no es por iniciativa propia, eso seguro…

Malfoy – dijo Lisa

Y qué narices quiere?

Oye, y si ha sido Malfoy??!

El qué?

El que hizo la poción!!

Joder, es cierto!!

Y entonces se quiere vengar por que no funcionase.

Y porqué se querría vengar de nosotras??Y ahora? – preguntó Lisa – Ya hace tiempo que le rechacé…

No se quiere vengar de ti… si no de los chicos – exclamó Lily, comprendiendo todo de pronto.

Cómo?

Claro, a los merodeadores no les atacaría de frente, ya sabéis cómo es. Pero quiere herirles, herirles de verdad, no con una broma.

Y porqué narices vienen estos a por nosotras??!!! – exclamó Lara cabreada.

Porque Sirius y James pierden la cabeza por vosotras, idiotas!!

Y de Remus no se venga??

No creo, las bromas son de James y Sirius, todo el mundo lo sabe, además, no se sabe de ninguna chica de la que Remus esté enamorado. No ha sido muy obvio en su preferencia por Lise.

De verdad crees que le gusto??

Lisa, por favor.

Vale, captado.

Y qué hacemos con estos?

Esperar a que se vayan.

Y las chicas esperaron, hasta que los cuatro gorilas desaparecieron al otro lado del pasillo. Después, aún con el hechizo de invisibilidad, se dirigieron a su aula, y al llegar allí se sentaron en unos sofás, inmersas cada una en sus pensamientos, en silencio. Fue Lily la que rompió el silencio reinante.

Ha sido Malfoy.

Sí, eso ya lo sabíamos.

Y… qué hacemos?

En ese momento se oyó un estruendo tremendo en el vestíbulo, que estaba justo debajo suyo. Las chicas se miraron alarmadas y como una sola se levantaron y echaron a correr hacia el hall, esperando a ver qué era lo que ocasionaba tal ruido. Lo que encontraron allí no se lo hubiesen imaginado ni en sus más locos sueños. Lucius Malfoy entraba corriendo en el Gran Comedor, seguido por las armaduras del castillo, algunas sin un brazo o sin la cabeza. Lo más chistoso de todo el asunto era que las armaduras, que corrían detrás de él, le lanzaban insinuaciones y piropos a cual más verde y explícita. (nda: y no voy a ponerlas porque no es plan de empezar a poner aquí obscenidades)

Vaya, Malfoy, no nos habías dicho de estas inclinaciones tuyas – dijo Remus, apoyado en una pared, con una sonrisa malévola.

TÚ!!!!!!!!!!!!! – rugió el rubio, al parecer desquiciado. En esas, se despistó por un segundo, y la más cercana de las armaduras le pellizcó el trasero, provocando las risas de muchos. Cabe decir que después de eso, salió despedida y explotó en pedacitos en el aire, cortesía de la varita del rubio.

Mmm yo qué, Malfoy?

Has sido tú? –preguntó venenoso el Slytherin, con una voz que prometía venganza y dio escalofríos a muchos.

Podría ser, culebrilla – dijo el licántropo impertérrito.

Voy a hacer de tu vida un infierno

Yo ya he visto el infierno, - contestó el joven con un fulgor en los ojos y una voz gélida - y te aconsejo que no te metas conmigo, Malfoy, puedes acabar muy mal.

Tú, maldito…

Que te vaya bien con tus admiradores, culebrilla.