Escalera hacia la muerte

Capítulo 2: Voz sin rostro

Las nubes cubrían por completo el cielo aquella mañana de finales de otoño. Los últimos días de octubre dejaron paso a un frío arrollador que se extendió por los terrenos de Hogwarts, haciendo casi imposible disfrutar de los días al aire libre. Precisamente ese mismo sábado, el más inestable que se podía recordar, se jugaba el segundo partido de quidditch del año: Ravenclaw contra Hufflepuff. Shawn casi había perdido los nervios el día anterior, cuando dos de sus cazadores se lesionaron al chocar uno con el otro y no tuvieron más remedio que correr a la enfermería. Afortunadamente, no tardaron en recuperarse y esa misma mañana se habían reunido en el Gran Comedor con el resto del equipo. Eva no estaba allí, ni tampoco con Julia y Derek, que se dirigían al estadio para conseguir un buen sitio. Estaba durmiendo plácidamente en su cama con dosel, tapada hasta el cuello con la manta azul adornada con águilas plateadas. Se estiró y abrió los ojos lentamente, hasta dejar a la vista por completo su color gris brillante. Pronto los abrió aún más: Se acababa de acordar, el partido de quidditch. Nadie más ocupaba la habitación; estaba sola y llegaba tarde.

Dando un gran salto se incorporó y entró en un segundo a las duchas, se arregló el pelo con unos golpes de varita (aunque era liso y siempre lo llevaba bien) y se vistió lo más rápido que pudo. La Dama Gris, el fantasma de Ravenclaw, le dedicó una sonrisa cuando bajó las escaleras intentando no equivocarse; no entendía por qué decían que era una mujer triste y amargada, con ella siempre se portaba de forma amable. Cruzó un pasillo y saltó rápidamente a unos peldaños que estaban a punto de desplazarse hacia la izquierda. Llegó al tercer piso y bajó las escaleras que la llevaron al segundo. Todo estaba muy silencioso, el colegio entero debía estar presenciando el encuentro. Dedujo que su novio la mataría si se perdía otra de sus espectaculares actuaciones, y por un momento deseó que le fuera un poco mal esta vez, era demasiado aburrido verlo siempre realizar proezas... Dio la vuelta a una esquina esperando encontrar las escaleras que la guiasen a la salida, pero habían desaparecido. Qué remedio, tendría que buscarlas por otra parte. Anduvo sola durante unos minutos. Sus pasos se proyectaban a su espalda, haciendo eco en las paredes, y daba la impresión de que alguien la seguía. Notó una extraña sensación en la nuca y se dio la vuelta súbitamente. Nada, tan solo la puerta del baño de chicas medio abierta. Adelantó unos pasos hasta casi alcanzar el final del pasillo. En su imaginación se escuchó una voz sibilante, pero no podía entender qué decía. La voz se fue extendiendo, aunque seguía sin comprender el significado, como susurros entrelazados. Empezó a subir el volumen hasta casi convencerla de que realmente lo estaba oyendo. El murmuro, si no se equivocaba, se desplazaba por las paredes. Con la varita en ristre dio unos pasos hacia atrás, sus oídos atentos a cualquier sonido fuera de lo común. La voz se iba atenuando a medida que avanzaba. Aún así no estaba convencida, siguió observando la pared de piedra, como si creyera que algo fuera a aparecer de repente, saltando a través de ella. Sin apartar la mirada intentó concentrarse para captar el sonido que se desvanecía...

-¡Bu!- le gritó alguien a su espalda.

Dio un respingo y giró casi sin proponérselo. Recordaba esa sonrisa amable que tanto contrastaba con sus ojos negros y en ocasiones rojos que evitó mirar directamente. No sabía qué decir, su cara expresaba demasiado miedo, se sentía completamente estúpida.

-¿Te ocurre algo?- inquirió con aparente preocupación. Eva tardó en contestar.

-No... Yo me iba...

-¡Espera!- y la agarró de un hombro antes de que se fuera.- Eres Eva Laurens.

Sin evitarlo, alzó la cabeza y se cruzó de nuevo con sus gélidos ojos. El miedo se esfumó de golpe, y fue capaz de inspeccionarlos. Tal vez, pensó, se imaginaba sus cambios de color.

-Sí.- afirmó.

-Bien. Slughorn me pidió que te dijera que estás invitada a su próxima fiesta privada, antes del baile de Halloween.- de alguna forma, notó que Riddle se acercaba un poco más y no apartaba los ojos de ella.

-No sé si podré ir.- no tenía ganas de verlo a él allí, más que nada.

-No es la primera vez que te niegas ¿verdad? Vamos... eres una alumna estrella.- Eva sonrió por cortesía- Mereces un respiro. A demás, si se pone demasiado pesado puedo entretenerlo, no quisiera parecer egocéntrico pero creo que soy su alumno favorito.

-Lo eres, sin duda.- concluyó la chica, que ya había oído más de una historia acerca de él en sus clases de pociones.

-Entonces problema resuelto ¿Sabes dónde es?- y su sonrisa se torció súbitamente. Tom interpretó su silencio negativamente.- El despacho del profesor Slughorn está cerca del aula de pociones. Te espero allí... ¿El viernes a las ocho?- Eva afirmó casi inconscientemente. Un frío presentimiento la había inundado.- Hasta entonces pues, Eva.

Se esfumó tan deprisa como había aparecido, tras darle un toque en el hombro. El hombro le ardía, pero su cerebro estaba congelado. Sintió una arcada y corrió directa al baño. Cerró la puerta de golpe, y con la misma rapidez se arrodillo frente a la taza. Durante unos minutos no dejó de vomitar. Mareada y descompuesta, alcanzó a ver unos ojos dibujados en el vómito y una sonrisa burlona. Abrió el grifo y miró hacia el techo.

-Pero si es Eva Empollona Laurens... ¿qué te trae por estos mundos?

-Cállate, Myrtle.- fue lo único que alcanzó a decirle.

-Oh. Crees que es tan fácil. No puedo callarme después de lo que he visto...

Eva frunció el ceño ¿Qué había visto?

-No te hagas la inocente. Tú y Tom Riddle en el pasillo. Me pregunto qué fue de Smith y por qué no estás viéndolo jugar al quidditch.

-No desvaríes...- pronunció con dificultad, y cerró el grifo. Pero Myrtle la ignoró. La fantasma se posó delante suya.

-Smith es todo un caballero, y tan guapo... Pero Riddle no se queda corto¿verdad?

-Cállate ya...- le ordenó. No estaba para escuchar sus tonterías.

-Parece mentira que muriera hace tan poco, y los estudiantes ya me hayan perdido el respeto.- lloriqueó- En fin... ¿Shawn o Tom¿Ya lo tienes claro?- cambió de tema de golpe.

Eva no parecía dispuesta a contestar y se dispuso a salir del baño. Antes de hacerlo, Myrtle habló de nuevo, pero esta vez en un tono mucho más grave.

-Ten mucho cuidado.

Cerró la puerta y corrió escaleras abajo hasta desaparecer tras la entrada. ¿Qué haría Riddle en el colegio a esa hora¿Por qué no estaba viendo el partido? Y, sobretodo ¿Qué habría querido decir Myrtle?

Recordaba los sucesos ocurridos dos años atrás, las paredes manchadas de sangre, alumnos abandonando el colegio; un ambiente de terror, desolación y muerte. El cuerpo de Myrtle fue encontrado inerte en el baño del segundo piso, como si de una piedra se tratara. Eva tuvo miedo entonces, y Shawn (sólo un amigo por aquellos tiempos) todavía más, por tratarse de un hijo de muggles. Por suerte encontraron al culpable. ¿Quién iba a decirles que el bueno de Rubeus Hagrid podría desencadenar tal número de desgracias? Shawn era muy amigo suyo, ambos compartían un amor incondicional por los seres mágicos, pero a partir de entonces había dejado de hablarle, aún cuando lo veía por los terrenos de Hogwarts ejerciendo como guardabosques. Eva, que siempre había sentido simpatía por ese grandullón buenazo, se decepcionó bastante al conocer la noticia. Ahora Myrtle le hablaba de peligros y no se le ocurría nada más peligroso que aquello.

Antes de que pudiera llegar al campo de quidditch, un conjunto de voces se acercaron a ella cada vez más. Ravenclaw entero avanzaba en tropel hacia el colegio, con Shawn y su equipo en cabeza. No se percibía en él un mínimo de disgusto por la no aparición de su novia en el partido; más que eso, estaba feliz. Se adelantó al resto y corrió hacia Eva, a la que abrazó.

-¡Hemos ganado¡¡Hemos ganado!!

Todo era alegría, y el ambiente contagió a cada estudiante de la casa. Ya estaban más cerca de la final, y si habían vencido a Hufflepuff, que contaba con alumnos de séptimo curso casi completamente, bastante buenos, no había razón por la que no pudieran ganar los siguientes partidos.

-Hufflepuff ganó a Slytherin, y Slytherin ganó a Gryffindor, así que nosotros seremos los campeones.- auguró Dickey, un miembro del equipo, esa misma tarde en la sala común, donde se estaba celebrando una fiesta.

-No te adelantes a los acontecimientos, piensa que Slytherin hizo trampas y Gryffindor aún puede darnos una sorpresa.

-Bueno, tal vez- reflexionó Dickey- pero teniéndote a ti de capitán seguro que ganamos... ¡hurra por Shawn Smith!

-¡¡Hurra!!- gritó toda la sala a coro.

Pronto Eva se encontró con una cabecita rubia entre la multitud. Julia se acercaba con una sonrisa resplandeciente.

-¿Tanto te alegra la victoria de nuestro equipo, o es que hay algo que no me has contado?

-Ambas cosas, pero lo segundo sobretodo.- las chicas se apartaron del resto. Julia parecía emocionada.

-Dime.

-El viernes que viene es el baile de Halloween.

-Si¿y?

-Claro... tu ya sabes con quién irás, para ti no tiene emoción...

-¿Qué es lo que pasa?

-Bueno... que tal vez este año encuentre una pareja bastante buena. Creo que le gusto- afirmó felizmente.

-¿A quién?

-Será una sorpresa- y dicho esto volvieron al centro de la sala, donde unos estudiantes hacían volar pequeñas representaciones de snitchs, quafles y bludgers (estas últimas golpeaban a los alumnos, por lo que fueron metidas en un saco).

La semana siguiente no fue tan dura como hubieron previsto. La clase de Transformaciones del profesor Dumbledore del miércoles la dedicaron a fabricar calabazas de Halloween que adornarían el Gran Comedor, y la más original fue premiada con puntos extra. Se divirtió viendo la variedad de caras sonrientes, enfadadas, con humo saliendo por los agujeros que representaban los ojos, la nariz y la boca, cambios de color, etc. que sus compañeros hicieron; sería divertido verlas el viernes por la noche, y no le sorprendió conseguir esos puntos al presentar una calabaza que cambiaba de color según las casas de Hogwarts, y de cuya cabeza surgían los animales representativos de cada una de ellas. En Defensa contra las Artes Oscuras estudiaban los licántropos, así que dedicaban bastante tiempo a dar teoría y no era muy entretenido; pero por otra parte, Historia de la Magia estaba resultando increíblemente interesante, si uno conseguía escuchar la monótona voz de profesor Binns sin caer en un sueño profundo.

-Y el castillo fue nombrado Hogwarts, según la leyenda, a partir de un sueño de Rowena Ravenclaw en el que un cerdo verrugoso (warty hog) la guiaba hacia el acantilado de un lago; así pues, también fue ella quien encontró el lugar, atendiendo a esta teoría. Rowena era una bruja de gran intelecto y creatividad, e incrementaba su poder con una diadema mágica que aumentaba su inteligencia.

Eva observó la fotografía en su libro. Una bruja hermosa pero de apariencia severa desviaba la mirada de un lugar a otro de la página. Llevaba en la cabeza una diadema de brillantes, tal como el profesor Binns acababa de explicar. Le pareció muy interesante la historia de los fundadores de Hogwarts y las disputas entre Gryffindor y Slytherin acerca de si debían aceptar o no hijos de muggles en el colegio, aunque no tanto las famosas recetas de Helga Hufflepuff. A su alrededor, muchos estudiantes yacían medio dormidos con los brazos cruzados encima del pupitre y la cabeza sobre ellos. Shawn observaba incansable el reloj colgado en la pared y casi saltó de la silla cuando sonó el timbre del cambio de hora. Julia tampoco compartía su interés por el pasado de Hogwarts, porque argumentó su odio hacia la asignatura una vez hubieron salido de la clase.

-Ya ves tú lo que a mi me importa que Ravenclaw tuviera un sueño, o llevara en el pelo una tiara.

-Si no hubiera tenido ese sueño, tal vez Hogwarts no existiría. Y la diadema acentuaba su inteligencia.- se le escapó a Eva.

-No sé cómo lo haces para enterarte de algo con Binns.- intervino Shawn.

-Sé que suena raro, pero todo esto me interesa- su amiga y su novio la miraron como si se tratara de un bicho raro.

-Bueno, yo me marcho a Cuidado de Criaturas Mágicas, esta semana estamos estudiando los Thestrals... no puedes verlos si no has presenciado la muerte de alguien ¿No son apasionantes?- y se fue pasillo abajo.

-Tal para cual...- expresó Julia

Después de un rato libre en la Sala Común, bajaron a las mazmorras para asistir a pociones. De nuevo los acompañarían los alumnos de séptimo de Hufflepuff y Slytherin. Esta vez no tuvo la misma suerte, y antes de que pudiera hacer nada, Riddle se había colocado en su mesa.

-Hola- la saludó, a lo que ella contestó alzando la cabeza. Julia se adelantó.

-¡Hola¿te acuerdas de mí? Julia Bones...

-Sí, claro, hola.

Ahora que se daba cuenta, su amiga no dejaba de mirarlo cuando pasaba cerca suya, pero de forma diferente a la de ella. Estaba segura, él debía ser aquel con el que quería ir al baile ¿Debía advertirle que no era buena idea? Pero¿qué podía decirle? "Tengo un mal presentimiento, veo sus ojos cambiar de color y creo que podría asesinarte". No sonaba demasiado convincente...

-¿me pasas la pus de Burbotubérculo, Tom ¿Puedo llamarte Tom?

-Claro- contestó a una feliz Julia con una sonrisa mientras le pasaba un botecito de cristal. Eva centró su atención en el caldero, como si estuviera muy concentrada, pero en realidad lo escuchaba todo. Hablaron de pociones y algunas anécdotas del colegio, Julia reía de forma exagerada con los comentarios de Riddle. La clase terminó justo cuando acababan de echar el último ingrediente; habían tardado más de la cuenta debido a la conversación entre Tom y Julia.

Todo el mundo salió del aula a excepción del profesor, que se había quedado a recoger los ingredientes de poción sin utilizar, y Eva, quien no se había movido de su sitio, se levantó. Entregándole un botecito de cerebros de rana inició una conversación.

-Profesor Slughorn, no creo que vaya a poder ir a su fiesta antes del baile este viernes.- el hombre la miró con decepción.

-¿Por qué no te agradan mis fiestas? Te aseguro que será divertido, creí que el señor Riddle había logrado por fin convencerte...

-No es que no me gusten, es que... No sé cómo decirlo.- ciertamente no lo sabía ¿Tal vez un "no me gusta Riddle"? o ¿"Riddle me da miedo"?

-No estás a gusto con los invitados.-adivinó en parte el jefe de Slytherin- Pues bien, puedes traer algún amigo tuyo como, no hay problema.

-Pero...

-No admito quejas- cortó- ¿vendrás?

Con Shawn todo sería distinto, pensó. No había razón para negarse.

-Allí estaré.


Este es el capítulo 2 reformado. Repito lo mismo que en el capítulo anterior, acepto cualquier tipo de crítica que me ayude a mejorar, lo que sea que suene mal o esté escrito incorrectamente.Y como siempre, agradezco a los que pasan parte de su tiempo leyendo este fic. ¡Hasta pronto!