Disclaimer: El primer diálogo lo he sacado del sexto libro de Harry Potter, no es mío.

Escalera hacia la muerte

Capítulo 4: Preludio de tormenta.

-¿Perdón...?

La sala quedó prácticamente vacía a excepción de dos personas, alumno y profesor, que frente a frente intercambiaban miradas; el primero calmado, el segundo, sorprendido. El tic-tac de un viejo reloj dorado marcaba cada segundo de silencio, ya eran más de las once y debían haber abandonado el despacho hacía unos minutos, pero el tiempo se hacía eterno, como ralentizado por arte de magia.

-Horrocruxes, señor.- confirmó con serenidad.

Slughorn miró a los ojos a su alumno predilecto, esos ojos persuasivos que lograban sonsacarle hasta el último secreto que pudiera albergar, y pronto supo que le sería imposible mantener la boca cerrada, a pesar de tratarse de un tema altamente prohibido.

-Es para un trabajo de Defensa Contra las Artes Oscuras ¿no?

Pero algo en su interior le decía que no era así, y mucho se temía que el chico no había encontrado esa palabra por casualidad. Tampoco le parecía verosímil que la profesora Merrythought le hubiera hablado sobre ello.

-No exactamente, señor. Encontré ese término mientras leía y no lo entendí del todo.

Aún sabiendo que un profesor debía mantenerse al margen de esos asuntos, sentía debilidad por el joven Riddle y su astuta manera de conseguir información. Muchos magos respetables habían muerto sin conocer el significado de aquella palabra, pero, pensó, ese no sería el caso de Tom, a quien con seguridad le esperaba un futuro brillante y no creía que su curiosidad lo alejara de las artes oscuras.

Riddle era audaz. Simuló admirarlo y dio una imagen ingenua de sí mismo, como si no conociera el peligro que suponía aquel tema y tan sólo tratara de estar bien informado. Segundos más tarde tenía la respuesta.

-Horrocrux es la palabra que designa un objeto en el que una persona ha escondido parte de su alma.

-Ya, pero no acabo de entender el proceso, señor- inquirió enseguida. Podía notarse en él un leve atisbo de emoción.

-Pues mira, divides tu alma y escondes una parte de ella en un objeto externo a tu cuerpo. De este modo, aunque tu cuerpo sea atacado o destruído te es imposible morir, porque parte de tu alma sigue ilesa. Pero como es lógico, una existencia así... - Slughorn hizo una pausa en la que pareció sentirse afectado- sería preferible la muerte.

A Tom le costó entonces ocultar sus verdaderas intenciones. Quería que se lo dijera todo, hasta el más ínfimo detalle. Pregunta tras pregunta fue ampliando su información, sus ojos ensanchándose exaltados a medida que el inocente Slughorn contestaba.

"... más de un Horrocrux..."

Las palabras de Slughorn resonaban en su cabeza mientras asentía a sus múltiples advertencias y conclusiones, que en realidad no compartía.

-Pero de cualquier modo, Tom, no le digas a nadie lo que te he contado, o mejor dicho, lo que hemos hablado. Es un tema prohibido en Hogwarts, Dumbledore es muy estricto en este punto...

-No diré ni una palabra, señor.- le aseguró, y se marchó.

Su sonrisa se ensanchó a medida que se acercaba a la puerta, de espaldas al profesor de pociones que no pudo observar la satisfacción de su rostro. No quería saber cómo se hacía un Horrocrux... ¡él¡que a sus quince años dividió su alma en dos! pero necesitaba conocer su opinión... Debía fortalecerse, fraccionarse más. Mucho más.

Pensó en irse a dormir, después de todo ya tenía la información que quería, pero recordó algo que le hizo cambiar de opinión:

-¿La dejó allí¿simplemente? Quiero decir, no creo que alguien como usted escondiera un objeto tan valioso de forma tan descuidada...- Helena se mantuvo impasible al principio pero no pudo contenerse.

-¡No, claro que no! la escondí con... -bajó la mirada y la subio lentamente mientras que en susurros pronunciaba el final de la frase- magia ancestral.

Riddle ni se inmutó, ya había barajado la posibilidad de esa respuesta.

-Llegados a este punto no creo que sea lógico dejar este relato sin terminar, siendo tantos los años que ha guardado silencio...

-Inútilmente, la verdad, pues la maldición se repite y ninguna Ravenclaw la ha encontrado aún.

Acababa de delatarse, o al menos en parte. El resto del trabajo fue fácil a partir de entonces.

-¿Entonces las herederas pueden recuperar la diadema?

-¡Yo no he dicho eso!- replicó nerviosa- pero... ¡sí, así es!, bueno...

-¿Si...?- la indujo a que continuara, y sin más remedio, lo hizo.

-Sólo la persona con sangre Ravenclaw puede distinguir el árbol y extraer de él la diadema.

Así que debía encontrar a esa persona. Por ahora sabía que debía ser mujer, y de estar en Hogwarts iría a la casa Ravenclaw. Gracias a la Dama Gris conocía la Maldición de las Ravenclaw y lo que ésta implicaba; si la descendiente estaba cerca, entonces él la debía conocer, al menos de vista. Rechazó la idea de que fuera de su curso, pues ninguna de esas chicas le había llamado nunca demasiado la atención . Tenía que ser, por supuesto, lista, intimidante y creativa; y vistas sus antecesoras, no le extrañaría que fuera guapa. Todos esos datos confirmaban sus sospechas, que apuntaban a una sola persona.

Haciéndose paso entre la gente consiguió un asiento en un lugar apartado del Gran Comedor desde donde podía vigilarla sin ser visto, aunque la verdad, eso resultaba bastante improvable. Ella lo observaba a veces, clavaba sus ojos en él como analizándolo, y en verdad parecía conseguirlo, pues en ocasiones Tom no podía esconder su verdadera esencia y acababa enviándole una mirada fulminante. Empezó a temer por la imagen que con tanto empeño se había labrado y decidió controlarse cuando estuviese cerca y ser lo más educado posible. Sin embargo, ella no era estúpida y deducía que algo ocurría, pero debía atraerla hacia él de alguna manera, la más efectiva posible. Sólo se le antojaba una forma, fácil para él en un principio, pero difícil en su situación. Aún así debía intentarlo, y de hecho ya había empezado, un poco de esencia de murtap en la bebida y los efectos son devastadores.

La vio casi en el medio de la pista, y siguió su curso escabulléndose entre la gente. Una pareja casi chocó con ella al dar una vuelta, y por poco resbaló con la larga cola de una túnica violeta, pero salió ilesa. Se quedó de pie delante de una mesa, contemplando la gente bailar pero sin interés. La chica era guapa, pero no le interesaba en ese sentido; aún as se fijó en su cuello pálido, pulcro, y se preguntó cómo no había reparado antes en él. Pronto la respuesta llegó a su cabeza, "el recogido"; claro, solía llevar el pelo suelto. Ese cuello lo tenía hipnotizado, para él relucía más que todo lo demás, aunque tal vez no tanto como sus labios, ahora pintados de un rojo carmesí. Contempló cómo abría y cerraba la boca, labios que chocaban, se contraían y finalmente se relajaban y quedaban medio abiertos. Ocurrió entonces que Eva se giró, y tras parpadear dos veces, medio riendo de la confusión pronunció: "¿Qué..?"

Tom se levantó, su túnica de terciopelo color sangre ondeando a su paso. Anduvo en linea recta hacia ella, y ella lo esperó.

-¿Se puede saber qué estabas mirando?- repuso con desdén.

Como si en lugar de reproches hubiera recibido alagos, Riddle la miró con dulzura (improvisada).

-Lo siento, no puedo dejar de hacerlo. Estás guapísima.- titubeó con falsa vergüenza, de forma tan perfecta que incluso Eva se lo creyó.

Ahora la había cortado¿qué podía responder?

-Ah... bueno, gracias. Tú... - lo observó un momento, con el fin de encontrar algo que decirle- bonita túnica.

No sabía como escapar, pero tenía que hacerlo antes de que fuera demasiado tarde. Casi se le olvidaba que el chico que tenía delante era un asesino, y ¿quién podría decirle que no correría la misma suerte que Myrtle? Qué decía, Myrtle... acabaría peor que Helena, matada a puñaladas, de cumplirse la maldición. Y se produjo la catastrofe. La música se tornó lenta y melodiosa, las luces quedaron medio encendidas y sus rostros parcialmente escondidos en la oscuridad.Y Tom formuló la pregunta que le hizo desear que el Universo se desvaneciera.

-¿Quieres bailar?

-¿Qué?

-¡Con que aquí estáis¿Disfrutando de la fiesta?

Eva nunca se alegró tanto de ver la cara rolliza del profesor Slughorn. Pensó en preguntarle acerca de su último examen para cambiar de tema, y así poder largarse sin tener que dar explicaciones que complicarían más la situación. Pero Riddle tenía un as en la manga.

-Estaba intentando convencer a la señorita Laurens de que me concediera un baile.- expresó con inocencia. Slughorn parecía conmovido.

-¿Y por qué se iba a negar la señorita Laurens?- y se giró hacia ella con gesto interrogativo. Eva rió nerviosa.

-Tal vez a Shawn no le haga gracia... ¡por cierto, se me olvidaba preguntarle...!- intentó en vano cambiar de tema, pero a Slughorn le hacía demasiada gracia la escena.

-¡Ah! como si tuvieras que preocuparse por los caprichos de ese Smith.- opinó con sorna- Sólo será un baile. Yo bailo con mis calderos todos los días.

Tom y Eva se quedaron pasmados, y el profesor dedujo que debería haber suprimido ese último dato.

-Como sea, Laurens- se recuperó- si no bailas con él le quito veinte puntos a tu casa.- Eva mostró cara de incredulidad.- ¡Va en serio!... ¡Disfrutad del baile!

Y se despidió guiñándole el ojo a Tom y sonriendo pícaramente.

-Bueno...- se resignó la chica. Y él la cogió de la mano y la guió hacia la pista, y allí posó sus manos en la cintura de ella, que no tuvo más remedio que entrelazar las suyas alrededor de su cuello y deslizarse en esa posición al ritmo de una melodía triste y melancólica.

-¿Dónde está Shawn?- le preguntó el Slytherin, mirándola a los ojos.

-Se encontraba mal y se fue.

-Te dejó sola.

-Se encontraba mal- remarcó ella.

-Qué mala suerte...

Eva prefirió no hacer comentarios, a pesar de haber divisado su expresión victoriosa. Estaba confusa ¿intentaba conquistarla o descuartizarla? En poco tiempo había pasado de estar tensa a relajada. Los hombros de Riddle eran cómodos, y olía bien, como a menta muy fría; y notaba su aliento en su cuello, embriagador. Le pareció imposible que fuera realmente un asesino y barajó la posibilidad de estar equivocada. Pero las pruebas eran obvias: la mirada de serpiente, la conversación con la Dama Gris, los destinos cruzados... aunque cabía la posibilidad de que estuviera equivocada.

Se dio cuenta de que se había quedado ensimismada y que la canción ya había terminado y ahora bailaban otra, aunque igual de lenta. Le costaba admitirlo, pero había disfrutado el baile. Se despegó de él de golpe.

-Ya has conseguido lo que querías, puedo irme ¿verdad?

-Sí, por desgracia.- se resignó- creo que podré dormir tranquilo. Buenas noches.- le acarició la mano antes de irse, y Eva notó que es roce no se correspondía con la actitud que había mostrado esa noche con ella.

Dio un vistazo a su alrededor con la intención de divisar a alguno de sus amigos. No había rastro de Derek y su pareja, que debía estar durmiendo (tenía trece años), y Julia estaba con el Gryffindor amigo de Shawn, pero no bailaban, no hablaban, ni siquiera se miraban. Julia la miraba a ella, y no con buenos ojos. De pronto lo entendió todo y trató de disculparse con la mirada pero era tarde. Julia se levantó y salió corriendo del Gran Comedor rumbo a su habitación.


Bien... primero agradecer los reviews y decir que admito cualquier tipo de crítica, siempre que sea respetuosa. Lo segundo... aclarar que Riddle (he decidido escribir su nombre como en la versión original) actúa con un objetivo determinado, Eva es sólo un artefacto más que puede ayudarle a conseguirlo.

Y bueno, lo típico, que espero que os haya gustado, y que cualquier tipo de sugerencia, comentario, duda, etc. será bien recibida. No seáis malas personas... ¡mandad reviews!