Escalera hacia la muerte

Capítulo 5: Consecuencias.

Se había esforzado por hacer lo correcto, había intentado ser precavida y no caer en ninguna treta... ¿Por qué, pues, le había salido todo tan mal? Cuanto más se arrimaba al peligro más difícil le era no sucumbir; la verdad se distorsionaba cada vez más y no sabía qué camino tomar. Una gran confusión la dominaba, y la responsabilidad de salvar a su família, y para empezar, a sí misma, pesaba sobre su espalda. Figuraba en su mente la Maldición de las Ravenclaw como una mancha negra que se extendía por su cuerpo, a punto de alcanzarle las yemas de los dedos y terminar por destruirla. Pero claro, Julia no entendía eso, ella tan sólo era capaz de ver a su mejor amiga bailando con el imbécil con el que había tonteado en pociones, o eso creía ella. Un maldito y asqueroso asesino, ahora que recapacitaba. Lejos de sus hombros cálidos y su aroma de menta le era mucho más fácil ser racional, y darse cuenta de que no había razones para dejar de sospechar de él. Y pensar que le había parecido atractivo... ahora sólo sentía asco hacia un ser tan despreciable, pero no podía entender qué era lo que quería de ella. Tal vez, pensó, y se le encogió el corazón al hacerlo, aquel depravado disfrutaba matando por matar. De ser así el peligro era inminente, pero no podía avisar a nadie ¿A quién iban a creer, a ella o al Premio Anual?

Ahora que llegaba a la sala común de Ravenclaw se acordaba de que Shawn pasaría la noche en la enfermería y no creía que Julia le dirigiera la palabra. Al llegar se tumbaría en la cama y probablemente se dormiría sin pensar en nada, pues no pudo evitar un bostezo y sus ojos se cerraban por el camino. Palpó la superficie lisa de piedra que guiaba a la sala común, y una voz se alzó de la nada preguntando:

"Si me nombras desaparezco¿quien soy?"

Eva hizo un esfuerzo considerable, porque a esas horas de la noche no estaba para resolver acertijos, pero finalmente contestó:

-El silencio.

Y la pared se desplazó a un lado dejando paso a una sala circular de amplias cortinas azules y plateadas descorridas. En el exterior, las nubes cubrían parcialmente el cielo tan sólo dejando a la vista algunas estrellas; de la luna no se adivinaba ni un mísero rayo de luz. Subió las escaleras con sigilo intentando no despertar a nadie, y lo mismo hizo atravesando las camas, donde sus compañeras, que más parecían bultos bajo las gruesas mantas, disfrutaban de un sueño profundo. Atisbó la revuelta cabellera de Julia en una esquina y deseó que se le pasara pronto el enfado, porque aunque fuera demasiado cabezota como para disculparse, odiaba estar enemistada con ella. Todavía recordaba en segundo, cuando levantó la mano antes que ella en Herbología y resolvió un ejercicio especialmente difícil que ella se había preparado mucho durante la tarde anterior; en un acto de furia, Julia le mordió el brazo. Se alegraba de que ahora hubiesen madurado un poco y no recurrieran a esas tácticas vengativas, de lo contrario, se dijo con sarcasmo, tal vez pudiera pedirle a Riddle un trozo de su brazo para morder después de que la asesinara.

Su cama le pareció esa noche más confortable que nunca. A medida que se iba acomodando deseaba más y más quedarse allí para siempre, eso facilitaría mucho las cosas. Pensó en que Julia no le hablaría y que debía estudiar para los TIMOS y no se estaba preparando lo suficiente, en su familia y el peligro que los acechaba; pensó también en la diadema de Ravenclaw, en Tom Riddle, y de repente, no pensó nada más.

Estaba en un bosque que en realidad no era tal, sólo un cúmulo de vegetación verde y espumosa que más parecía recién sacada de una serie de dibujos animados infantiles. Corría de forma ralentizada y de pronto, topó con un árbol. El hueco del árbol estabol estaba rodeado por un corazón muy vistoso de un color chillón, y se había decidido a meter la mano dentro cuando se percató de de que alguien la observaba. Riddle saltó de un arbusto, haciendo que cayera hacia atrás y quedara sentada sobre la hierba. Llevaba una especie de corona en la cabeza, así que se veía bastante ridículo, y lo que parecía una túnica de encaje que no mejoraba su imagen. Eva intentó reír, pero no pronunció sonido alguno. Pronto una sombra lo cubrió todo y la perspectiva del sueño cambió. La luz de las velas iluminó lo que parecía ser el Gran Comedor, y un incontable número de parejas aparcieron bailando a su alrededor . Llevaba la misma túnica azul que esa noche y él vestía de terciopelo; juntos se movían al son de la música. De pronto un escalofrío le recorrió la espalda hasta alcanzarle la nuca y alzó la cabeza hasta encontrarse, petrificada, con un par de ojos de serpiente como dos gotas de sangre. Intentó moverse, pero no fue capaz, desviar la mirada, y le fue imposible. Un silbido siseante le helaba el cerebro y de alguna forma sus pies permanecían encadenados al suelo.

"Te dejó sola"- clamó en medio de la oscuridad latente, surgiendo su voz del silencio. De repente sólo sus ojos fueron visibles para ella, y la frase le hizo eco en la cabeza.- "Qué mala suerte"

La última palabra se propagó durante segundos, tal vez minutos, en los que, ensimismada, no percibió más que un zumbido incesante. La sílaba final aún no se había esfumado cuando abrió lo ojos súbitamente.

Se tocó la frente. Sudaba. Posó una mano sobre su pecho; palpitaba ferozmente y respiraba con dificultad. Cerró los ojos e intentó calmarse, pero dos pupilas brillantes aparecían ante ella, por lo que prefirió mantenerlos abiertos. Recuperó el aliento poco a poco y fue capaz de levantarse y vestirse, aunque tenía miedo. ¿Qué haría ahora cuando bajar al comedor y se topara con su impasible presencia? Porque iban a encontrarse y lo sabía, pues si algo descubrió la noche pasada fue que ella no le era indiferente. Aún así sabía muy poco de él, y lo poco que sabía no le gustaba nada.

Una presencia pasó delante de ella y volvió a la realidad. Julia alcanzó la salida y no le dirigió al hacerlo ni siquiera una mirada, ni un solo gesto de disgusto. Se apresuró a alcanzarla y corrió hasta el tramo principal de las escaleras, desde donde vio a su amiga bajando el último escalón.

-¡No era mi intención!- le gritó. Julia dio la vuelta con pasividad y le dedicó una ferviente mirada.

-No, eres así por naturaleza.

Eva no pudo evitar apretar los puños con furia hasta que se tornaron rojos como tomates.

-Slughorn iba a quitarnos puntos. Él adora a Riddle, y claro...

-Ya, y tú no tuviste nada que ver. No hablaste con él, no le sonreíste como una tonta... " Riddle es un idiota"- e hizo una imitación desacertada de su voz, mucho más repelente y estirada- "no se merece tu compañía"

Sus dedos tomaron un ligero color púrpura, e incitada por la ira del momento, se apresuró a añadir:

-Por favor... ¡sólo trataba de ser amable¿de verdad creíste que le gustabas? Créeme, yo de ti...

Iba a decir: "Yo de ti preferiría no gustarle", pero Julia no le dejó terminar. Unas lágrimas traicioneras asomaron a sus ojos y quebraron la apariencia prepotente que había adoptado. Seguidamente huyó corriendo y Eva supo que se había enfadado de verdad.

Con la primera desilusión del día se fue directa a la enfermería. No tenía ganas de desayunar, y menos de ver a Riddle, a Julia o a cualquiera que pudiera romper su estado de pasividad mental, solución que tomaba cuando se sentía sola e indefensa y quería olvidar los problemas. Golpeó dos veces la puerta de la enfermería y la señora Trazikouscky, una mujer gruesa de espeso pelo negro y nariz tosca, la dejó entrar. Shawn estaba sentado en una butaca. Tenía buena cara.

-¿Cómo te encuentras?

-No sé qué me pasó, pero bien, ya ves, de repente a las cuatro de la mañana se me pasaron los dolores y mira, aquí estoy. Más sano que una manzana.

Eva se alegró de las buenas noticias y ambos salieron de allí sin entretenerse después de escuchar un "ejem..." de la enfermera del colegio, y fueron a dar una vuelta por los jardines. El día, aunque soleado, era frío, cosa que usó Shawn como excusa para abrazarse más a ella cuando optaron por sentarse. De todas formas, no se negó.

-¿Cómo te fue la noche?- le preguntó Shawn mientras jugaba con su pelo, más para comenzar una conversación que porque se sintiera realmente interesado.

-No estuvo mal.- repuso de forma cortante. Prefería no hablar del tema; no por miedo a que Shawn se sintiera celoso, que en parte era probable, sinó porque prefería no mencionar nada relacionado con la noche anterior.

-¿Cómo es que no estás con Julia?- de nuevo nombraba algo de lo que prefería no hablar, y se preguntó por un momento si no sabría más de la cuenta y quería oírla confesar. Pero Shawn jamás actuaría así, era demasiado directo y durante los casi doce meses que habían estado saliendo, si algo había descubierto era que no sabía disimular.

-Qué tierno... Cornudo Smith y su novia la buscona.

Una figura alta y esmirriada de rostro afilado y barbilla prominente se alzaba sobre sus cabezas. Vestía una túnica verde esmeralda como el resto de compañeros que lo acompañaban. Blechley era el capitán del equipo de quidditch de Slytherin y tenía por costumbre meter sus inusitadas narices donde no debía. Al instante, Shawn se levantó, y empuñando la varita, casi se abalanzó sobre él. Suerte que Eva consiguió pararlo cuando aún los separaban unos milímetros.

-Repite esas palabras y te dejo estéril, capullo.

Un coro de risas se extendió entre los acompañantes del muy orgulloso Slytherin.

-¿Algo que objetar, Wilkes...Avery?- amenazó apuntándolos con la varita uno a uno.

-Eres un jodido cornudo.- respondió Avery, y esta vez Shawn no atacó, sinó que frunció el ceño mientras las risas se convertían en sonoras carcajadas.

-No sé a qué viene toda esta mierda, pero empiezo a estar cansado.- declaró impasible.

Eva intentaba mantenerse serena, aunque inconscientemente se escondía tras la espalda de su novio, y notaba las miradas de los Slytherin fijas en ella, esperando que entrara en la conversación para usar otro de sus comentarios hirientes.

-Claro- se regozijó Blechley- tu no viste cómo se agarraba a Riddle delante de todo el colegio.

La Ravenclaw se quedó de piedra. No tenía respuesta para eso. Era verdad que habían bailado, eso no lo podía negar, pero tampoco fue así; bueno, dicho con aquellas palabras sonaba mucho más...

-¿Cómo?- y Shawn se giró hacia ella con gesto espectante. Qué importaba ser la heredera de Ravenclaw , o sacar las mejores notas de su curso, o ser la ganadora del concurso de calabazas de Halloween si en ese momento en que su novio, al que tanto quería y apreciaba, le imploraba una respuesta negativa con aquella expresión incrédula en la cara fragmentándose a medida que ella permanecía en silencio, no pudo más que bajar la cabeza confirmando así sus peores temores.

Y Shawn clavó en ella la peor de sus miradas, sin valor para alzar la vista y enfrentarse a los insultos y carcajadas dirijidos a él. La mancha negra imaginaria casi le llegaba a las uñas, y se sintió podrida por dentro.

-La zorra Laurens no sabe qué contestar...- intervino Wilkes- es tan zorra que ni siquiera se acuerda

Esa fue la gota que colmó el vaso. Shawn levantó la voz, mucho más de lo que lo había oído levantarla nunca:

-¡¡YA ESTÁ, DEJADLA EN PAZ!!- y su varita echó chispas doradas que quemaron a quienes salpicaron.

-Vale, vale... encima que te informamos.

Blechley y su equipo se marcharon satisfechos, haciendo burla aún en la distancia. Habían conseguido más de lo esperado.

Sólo cuando sus figuras dejaron de ser perceptibles a lo lejos, Shawn la miró a los ojos, de nuevo con rencor. Si algo odiaba en ese mundo era quedar en ridículo, y más ante sus enemigos.

-¿Cuándo pensabas decírmelo?- vociferó. Eva se había recuperado un poco, porque en realidad sabía que no tenía de qué arrepentirse.

-Yo no le di importancia; insistió y bailamos, nada más.

Shawn analizó esa respuesta en silencio, intentando sonsacar algún pequeño estrago en esa frase aparentemente inocente. Pues no había sentido tanta vergüenza para escuchar eso.

-Bailasteis... agarrados.

-Shawn. Es un baile. Las personas se tocan cuando bailan.

Pero el chico no recapacitaba.

-¡Y tenías que hacerlo mientras yo no estaba!

-Shawn... cálmate... yo no quería...-imploró.

-Claro... fue fácil. Mientras tu novio está en una camilla porque no se aguanta de pie, tú te enganchas al primero que pasa.

-No te pases, yo nunca...

-Y ahora me vienes con historas, cuando te he preguntado esta mañana y no me has dicho...¡nada!-pronunció con sarcarmo- ¿y qué hay de Julia?-lo pensó un momento y juntó los cables- Ah claro... que a ella esto también la ha jodido...¿Es que tienes una habilidad especial para joder a los demás?

-¡¡SHAWN!!

Una lágrima se deslizo por su mejilla, y por un momento Shawn pareció entrar en razón, pero prefirió adoptar la postura anterior a pesar de que Eva se deshacía en lágrimas por momentos. Salió de allí con mucha prisa, hacia el Sauce Boxeador, el Bosque Prohibido si hacía falta. Un lugar donde no pudiera ser vista y lograra estar sola. Porque un Slytherin se había cruzado en su vida, y no había nada que pudiera hacer al respecto. O eso creía.


Fin del capítulo 5...

Bueno, decir que muchas gracias por los reviews. A Dausten comentarle que intenté responder a su mensaje, pero que por alguna extraña razón, la respuesta no se envió (y la mandé a su correo). Por lo demás... lo típico, que espero que os haya gustado, y que tanto si es así como si no, agradezco muchísimo los reviews con críticas que puedan aportarme algo. ¡Nos vemos en el capítulo 6!