Hermandad

Ese maldito pergamino…

Sakura y todos los demás presentes en la sala fueron hacia el hospital. A los ninjas de Konoha se les determinó internar por el día por el cansancio y leve cuadro de deshidratación que presentaban. Gaara y los demás ninjas de la Arena no necesitaron mucho más: estaban acostumbrados a las inclemencias del clima y a las carreritas del Kazekage.

Por la ninja pelirrosa se hizo todo lo que estaba al alcance en ese momento, pero había entrado en un estado crítico debido a su gravedad. Shikamaru entregó el kunai envenenado que hirió a la muchacha a Tsunade, quien a su vez lo mandó a analizar al laboratorio del hospital. Shizune se ofreció para cuidar de los muchachos, para que la Godaime se encargara de los asuntos que traían al mismísimo Kazekage a Konoha.

Y así, la Hokage y el Kazekage estaban reunidos en uno de los despachos del hospital, conversando acerca de la misión de los muchachos y de lo que lo llevaba a ir él mismo al país de la Hoja. El rostro del muchacho y su fama no intimidaban a la mujer, quien lo interrogaba como lo hacía con cualquier persona.

-…y esto lo trajo la arena de vuelta… -terminó de contar Gaara, entregándole una banda con el símbolo del Sonido grabado al centro.

-Lo sabía… -suspiró Tsunade, recibiendo la cinta-. Sabía que intentarían quitarles el documento –miró a Gaara, pidiéndole sin necesidad de palabras el dichoso pergamino.

El Kazekage tomó una pequeña caja que llevaba dentro de un bolso, y se lo entregó a una impaciente Tsunade. Ella lo recibió, pero no lo abrió, temerosa del contenido que estaba a punto de leer.

-Nuestros espías consiguieron eso. Perdimos varias vidas por culpa de ese espionaje –le comunicó a Tsunade-. Espero les sea útil.

La rubia suspiró nuevamente, y dejó la cajita en el escritorio. La abrió con cuidado, y un pergamino atado con una cinta burdeo estaba dentro. Lo observó unos segundos, respiró hondo y lo tomó. Ahí, entre sus manos, estaba la razón de sus desvelos: la verdad. Lo abrió y leyó en silencio por largos minutos. Delante de ella, Gaara estaba sentado de brazos cruzados, tomando jugo de vez en cuando.

A medida que iba leyendo, sus más terribles temores se hacían realidad. Lo que había dicho el espía del Sonido era cierto. Lo que pensaba Shizune seguramente también era cierto, pero el apellido Uchiha no se mencionaba de la forma que su aprendiz había pensado. De todas formas, el texto frente a ella no hizo más que hacer que todas sus esperanzas se desvanecieran como humo. Cerró los ojos apenas terminó de leer, y bajó la cabeza para ocultar su tristeza.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Cierto rubio vestido de naranja caminaba por las calles cargando unas bolsas llenas de ramen instantáneo. A decir verdad, estaba cojeando. Su milagroso poder de sanación no había podido hacer que su pie se recuperara más rápido, aunque ya había hecho bastante con permitir que pudiera apoyar su pie. Su ánimo no era el mejor, después de todo, los últimos acontecimientos le impedían ir por ahí sonriendo y haciendo bromas como solía. Pero al menos iba caminando pensando en las delicias que llevaba y lo mejor que quedarían si les agregaba unos pedazos de carne. Su punto fuerte no era la cocina, así que pasaría a comprar algo preparado por ahí. Babeando, divisó a Chouji que venía en dirección suya. Naruto agitó uno de sus brazos a modo de saludo, y su amigo caminó hacia él. Venía comiendo unas bolitas de carne que lucían deliciosas.

-Hola, Naruto –dijo mientras masticaba-. Pensé que te encontraría en el hospital.

-No, si estoy bien –sonrió-. Mira, puedo caminar. Duele un poco, pero puedo apoyar el pie –le demostró a Chouji que se encontraba bien posando su pie lastimado en el suelo-. ¿Ves?

-No lo digo por eso –miró extrañado el gordito-. ¿No sabes que ya volvieron Shikamaru y los demás?

-¿En serio? –Naruto abrió los ojos exageradamente- ¿Pero están bien?

-Sí, sólo están allá para descansar. Ahora mismo iba a verlos, ¿me quieres acompañar? –le propuso el muchacho, sonriendo.

-¡Claro, tte bayo! ¡Comprémosles fruta en el camino!

-¡Buena idea!

Ambos muchachos se encaminaron entonces hacia el hospital, conversando felizmente. Chouji compartió unas de sus bolitas de carne, y Naruto le prometió invitarlo a comer ramen uno de esos días. Imaginaban que al llegar encontrarían a Ino quejándose de que el viaje le había estropeado el cabello, que Shikamaru estaría diciendo que no saldría a una misión en 6 meses y que deseaba ir a mirar nubes, o que Lee de ahora en adelante ocuparía el trayecto que habían hecho como entrenamiento. Seguramente invitaría a Gai-sensei, a Neji y a Tenten, pero el muchacho del clan de los Hyuuga se negaría rotundamente. Sakura estaría feliz de verlo al llegar, y le preguntaría por Sasuke. Era lo más seguro.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Sasuke entró a su hogar, llevando unas bolsas. Se había animado a ir a comprar unas cuantas cosas que les faltaban en la despensa, y el día estaba lo suficientemente hermoso como para levantarse temprano. Así que entró y dejó las cosas en la cocina. Pero la casa estaba demasiado silenciosa. Desgraciadamente, según él, ya se había acostumbrado a que hubiese algo de ruido, aunque fuese mínimo. Llegar y no oír nada le recordaba los días que pasó solo luego de las muertes de sus padres y los demás. No podía creer cómo era posible que el odio que sentía por su hermano ya no existiera… Suspiró. Fue hacia su habitación, aprovechando de revisar por las que pasaba por si encontraba a Itachi, pero llegó al dormitorio sin haberlo visto. Caminó en dirección a la ventana para abrir las cortinas, y cuando lo hacía, Itachi apareció detrás suyo, en la puerta.

-¿Sabías que tus amigos volvieron de la misión de la Arena?

-No, no lo sabía –respondió Sasuke sin girarse y con una mano en el corazón (en el pecho, en realidad XD), aparentando tranquilidad. Itachi le había dado un susto tremendo.

-Oí a la gente comentarlo –continuó el mayor, quien sonrió de lado maliciosamente al ver la reacción de su hermano menor-. Dicen que venía el Kazekage con ellos.

-¿Gaara? –dijo Sasuke, girándose a ver a su hermano recién llegado- ¿Qué puede estar haciendo él acá?

-Lo que sea que traen debía ser de mucha importancia. Por eso él está acá. Lástima que estabas en el hospital cuando partieron a la misión.

-Mmm… -Sasuke reflexionó la posible razón de su aparición en Konoha. Recordaba que Sakura les había dicho a Naruto y a él que iban por un pergamino. ¿Qué clase de pergamino? ¿Alguna técnica secreta, tal vez?- Iré a preparar el desayuno- Salió del dormitorio camino a la cocina.

-Lo olvidaba –dijo Itachi, tomando la atención de su hermano, que caminó un poco más lento y giró la cabeza hacia él-. Dicen también que la pelirrosa se está muriendo.

Sasuke se paró en seco y abrió bien los ojos al escuchar la noticia. Nunca tuvo una relación de amistad con Sakura, pero era su compañera después de todo. Habían compartido muchísimas misiones junto al resto del equipo. Y Naruto le tenía mucha estima…

-¿Quieres ir a verla? –Inquirió el hermano mayor, esta vez con la mirada más seria que sus ojos pudieron expresar.

-Es de mi equipo.

-No lo es –Sasuke lo miró extrañado-. Un equipo implica apoyo en las misiones. Según sé, ella nunca dio apoyo en las batallas.

-Hablas como si estuviera muerta –le respondió, pero sintiendo que en el fondo su hermano tenía razón.

-Siempre te prefirió a ti y dejó de lado a Naruto-kun –continuó, sin prestar atención a lo que su hermano había dicho-. Aunque, egoístamente pensaba más en ella que en nadie más.

-¿De qué hablas…?

-Cuando quisiste ir con Orochimaru, intentó detenerte, sabiendo que lo que más querías era obtener el poder suficiente para acabarme –Sasuke tragó saliva-. Eso no le importaba, quería tenerte a su lado.

-Pero…

-Cuando vio que no ibas a desistir, dijo que quería ir contigo, sabiendo que sólo sería una carga para ti. Y lo que menos necesitabas era cargas… Ella olvidó el motivo por el que seguías vivo, y le dio prioridad a sus tontos sentimientos. ¿No es eso ser egoísta?

-… -No sabía qué responder a eso, su hermano sólo lograba confundirlo. Y lo que más le causó confusión fue el hecho de que Itachi conocía todos los detalles. ¿Cómo era eso posible?.

-Pero puedes ir a verla si quieres –Sasuke lo miró más extrañado aún-. Luego no me digas que no te lo advertí.

Ambos hermanos se quedaron parados en donde estaban, sin moverse por un buen rato, y mirándose fijamente a los ojos. Fue Sasuke el que hizo el primer movimiento, continuando su camino a la cocina. La reacción que había tenido su hermano quiso atribuirla a celos. Eso debía ser. Celos.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Gaara salió de la habitación del hospital en la que había estado con la Hokage, dándole así un espacio a la mujer para que meditara todo lo que aparecía en ese pergamino. Así que el pelirrojo se dedicó a caminar por los pasillos del edificio, acaparando una que otra miradita. La gente aún lo recordaba, muchos del examen del chuunin ocurrido en Konoha hacía unos años, pues lo que habían visto de la pelea que había tenido con Sasuke había sido realmente increíble. Otros los reconocían por ser el Kazekage de la Arena, y murmuraban mientras pasaba. Es que no había habido un líder de una villa más joven que él.

Caminaba tranquilamente, cuando escuchó que alguien corría a toda velocidad. Se giró hacia la dirección del barullo (la gente gritaba cuando sentía que aquella figura pasaba corriendo cerca. Otros, derechamente eran derribados), y sólo pudo divisar una mancha acercarse justamente a él. Se cruzó de brazos, y con toda la tranquilidad del mundo esperó a que la mancha estuviese lo suficientemente cerca como para que el escudo de arena reaccionara y lo cubriera. Y así fue. La figura chocó con la pared de arena, y se quedó incrustada en ella…

-Mi…mi pie, datte bayo…

Por supuesto, una voz imposible de olvidar. Lo único que delataba que Gaara estaba impresionado era que tenía los ojos un poco más abiertos de lo normal, aún cuando había dejado que la arena comenzara a entrar en su tinaja nuevamente. Así, lentamente comenzó a aparecer Naruto frente a sus ojos, hasta que no hubo más arena para sostenerlo y cayó estrepitosamente al suelo. El silencio reinaba en el lugar. La gente miraba curiosa, mientras que Gaara no sabía si tenía que levantar al muchacho o dejarlo ahí. Chouji, quien había visto a Naruto desaparecer de su lado, llegó corriendo cargando las frutas. Ver a Gaara ahí hizo que un escalofrío recorriera su espalda.

-¿Qué… le pasó a Naruto? –preguntó entre cansado y temeroso, luego de agacharse para ver al rubio.

-Llegó corriendo y chocó con la arena –le contestó con los brazos aún cruzados y su habitual apagado tono de voz.

-Vaya que eres tonto, Naruto –le dijo Chouji entre risas a un aturdido rubio.

-Ah… … Oh. Hola, Gaara –dijo Naruto, mirando hacia arriba con su típica sonrisa mientras se sobaba la nariz.

-Hola –Fue todo lo que pudo articular. Pero, después de todo, sentía mucho gusto de volver a ver a Naruto.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Estaba encerrado en su habitación desde que había llegado a su casa el día anterior, en la tarde, con el peor de los ánimos con el que alguna vez lo había visto su madre. Ella y su hija no habían podido hacer que articulara una sola palabra a través de la puerta, por lo que la preocupación que sentían crecía a cada minuto. Se encontraban afuera del dormitorio, golpeando la puerta mientras decían frases dulces que hablaban de lo mucho que lo querían y de lo tanto que esa actitud les estaba preocupando. Como no escuchaban respuesta, estaban pensando seriamente en la posibilidad de derribar la puerta. Y como si lo que pensaban lo hubiesen dicho en voz alta o Kiba hubiera leído sus pensamientos, les gritó desde dentro con mucho fastidio.

-¡Ni se les ocurra entrar a la fuerza! ¡Lárguense! ¡Quiero estar tranquilo!

Las mujeres se miraron tristes, y pensaron que tal vez Kiba dejaría esa actitud una vez le diera hambre. Tal vez entonces les contaría lo que le pasaba, o estaría como si nada. No importaba. Querían verlo afuera de ese dormitorio, jugando con Akamaru en el jardín, como todos los días. Así que esperando eso, decidieron que lo mejor era dejarlo solo, y se marcharon. Justo en ese momento llamaban a la puerta, así que la madre fue a abrir. Dentro de la habitación, Kiba se abrazó a Akamaru y lo apretó con fuerza, con su rostro reflejando entre decepción y enfado.

-Shino es un idiota –le comentó a Akamaru, con un dejo de tristeza en su voz-. Era mi mejor amigo, y lo echó todo a perder…

-¡Arf! –gruñó el animal, enojado, desde su regazo.

-¿Eh? No, Akamaru, quise decir que era mi mejor amigo humano –le sonrió-. Tú eres mi mejor amigo animal.

-Arf, arf…

-No digas eso. Él y yo ya no volveremos a ser amigos –miró hacia la nada, reflejando odio en su mirada-. Nunca más.

Sintió a su madre y a su hermana un tanto alarmadas, corriendo por la casa buscando algunas cosas. Se oían preocupadas. Su mamá entonces, se detuvo afuera de su dormitorio, y con la voz firme le habló:

-¡Quédate ahí, Kiba! ¡Nosotras vendremos más tarde! ¡Hana, apresúrate!

Dicho esto, salieron rápidamente de la casa. Kiba dejó a Akamaru sobre la cama y se asomó por la ventana, sólo para ver cómo las dos se alejaban rápidamente junto a otra ninja.

-¿Qué demonios estará pasando? –Se preguntó, pero sin intención que nadie lo oyera.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

En una de las habitaciones del hospital, estaban Lee, Neji y Shikamaru descansando en las camillas. Se sentían muchísimo mejor desde que Shizune les había aplicado un pequeño tratamiento con chakra, y a juicio de ellos, podían irse. Pero analicemos el panorama que nos ofrecían: Lee estaba abrazado a Gai-sensei, y ambos lloraban.

-¡¡Es el poder de esa maravilla llamada juventud!! –gritaba Gai-sensei emocionado con su pupilo sano y salvo- ¡Oh, Lee!

-¡Gai-sensei! ¡Todo se lo debo a usted! –exclamó con los ojos igual de llorosos que su maestro.

-¡Lee!

-¡Gai-sensei!

Shikamaru se había recostado sobre la camilla, con los brazos detrás de su cabeza, del mismo modo que se acomodaba cuando miraba las nubes. Sólo que esta vez miraba el techo.

-Qué problemáticos que son Lee y su sensei…

El integrante de los Hyuuga, Neji, estaba sentado. Hinata junto a Kurenai habían ido a verlo.

-Le agradezco la preocupación, Hinata-sama –se inclinó a modo de reverencia.

-Qué bueno… que estás bien…

-Nos alegramos mucho –sonrió Kurenai.

En ese momento, Naruto –que llevaba una vendita en la nariz-, Chouji y Gaara entraron a la habitación; los dos primeros con una sonrisa enorme en sus rostros, conversando animadamente. El ruido que hacía el rubio hizo que Hinata se pusiera colorada sin siquiera haberlo visto, y juntó los dedos como solía hacerlo. Kurenai sonrió ante la reacción. Shikamaru, por su lado, se sentó en la cama muy contento por la llegada de esos dos.

-Qué bueno que vinieron –les dijo cuando llegaron a su cama-. Me estaba aburriendo. El techo no cambia de forma como las nubes…

-¡Se les ve muy bien! –comentó Naruto, mirándolos a todos con una amplia sonrisa. Se detuvo en Hinata y Kurenai- ¡Hey, Hinata! ¡¿Dónde están Shino y Kiba que no los veo?!

-Kiba-kun… y Shino-kun… están en sus casas… -respondió con dificultad, sin mirar al rubio.

-Ya veo… Hace mucho que no los veo… ¡Pero chicos! ¡Chouji y yo les trajimos frutas, datte bayo!

-¡Genial! ¡Gracias, Naruto-kun! –fue la respuesta de Lee, aún con un poco de lágrimas en los ojos pero ya separado de Gai.

-Oye, Chouji, a Ino le gustará una de estas –Shikamaru miró ya un poco más animado a su amigo, indicándole una de las frutas.

-¿Y dónde está Ino, Shikamaru? –le preguntó el gordito.

-En la habitación del lado –contestó distraídamente mientras sacaba una manzana.

-¡Eh, Shikamaru! –llamó Naruto con una sonrisa- ¿Sakura-chan está con ella? Compramos frutas para ella también, ¿verdad, Chouji? –el muchacho asintió.

Se hizo un silencio en la habitación. Un horrible silencio. Shikamaru bajó la cabeza, con tristeza, apretando lo labios, como queriendo no decir una sola palabra. La sonrisa de Naruto continuaba en su rostro, pero su mirada se tornó preocupada. Miró a Neji, quien había optado por dirigir su mirada hacia otro lado, pensando que no era la persona más indicada para hablar. Entonces miró a Lee, que había adoptado el mismo gesto de Shikamaru, pero de sus ojos comenzaban a salir lágrimas que esta vez no eran ni de emoción ni alegría. Chouji se extrañó, al igual que Hinata y Kurenai que no estaban enteradas aún. Naruto, por su lado, al no oír respuestas adoptó un gesto de enorme preocupación, e iba a abrir la boca para preguntar cuando la respuesta del estado de Sakura le llegó de quien menos esperaba.

-Nos atacaron en el camino- dijo Gaara, que estaba detrás de él, apoyado en el umbral de la puerta y con los brazos aún cruzados. Naruto se giró de inmediato-. A ella un kunai le atravesó el pecho, y está grave –cada palabra que salía de los inexpresivos labios del pelirrojo taladraba más y más hondo en la mente y el corazón de Naruto. Sakura era su amiga, y él sentía un cariño enorme por ella-. No nos fijamos hasta que la encontramos herida, así que no pudimos evitarlo.

No lo podía creer. Simplemente no lo podía creer. Miró a Shikamaru, como pidiendo una explicación que el muchacho no iba a darle, y luego a Neji y a Lee. Ninguno dijo nada. Negó con la cabeza al tiempo que retrocedía unos pasos, hasta que se giró y se echó a correr, pasando a llevar a Gaara cuando cruzó la puerta, y a Shizune que llegaba para decirles a los muchachos que se les daba de alta en unas horas más. El pelirrojo no dijo nada, pero siguió al rubio a paso lento. Hinata se tapó la boca con una mano impactada con la noticia. Entonces, el silencio volvió a reinar en la habitación.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Ya habían pasado un par de horas desde el ataque de celos que había tenido Itachi, así que Sasuke se decidió a ir al hospital para ver si lo que había dicho su hermano sobre Sakura era verdad. Su salida también era para despejarse un poco, pues Itachi había estado un tanto irritable luego de la pequeña discusión. Aunque antes de salir de la casa, Sasuke lo encontró durmiendo sobre su cama, plácidamente. Resultaba increíble pensar que una persona que se viera tan adorable mientras dormía había perpetrado uno de los crímenes más recordados de Konoha… Sasuke entonces suspiró. Era con esa persona con la quien ahora mantenía una… ¿relación?. Y no era lo peor. Era hombre, y era su hermano. ¿Cómo era eso posible? No había día en que Sasuke no pensara en eso, pero había decidido darle un tiempo a las cosas. Aunque siempre había un pequeño rincón de su mente que le reprochaba el hecho. Siempre. Desgraciadamente, no podía ir en contra de lo que Itachi provocaba ahora en él…

Entonces entró al hospital, y con sólo poner un pie en el limpio suelo pudo notar que las cosas no andaban bien. En el recinto habían más ninjas de lo normal, y lo que era peor, yendo todos, preocupados, en la misma dirección. Se quedó un rato viendo la curiosa escena, y delante de él vio pasar a Kurenai y Gai, quienes se detuvieron al notar su presencia.

-Naruto está en el cuarto piso –le dijo la mujer-. Lo mejor es que vayas a verlo.

-Y ustedes, ¿a dónde van? ¿Por qué hay tantos ninjas en el hospital? –preguntó viendo a los shinobi.

-La Hokage-sama nos ha mandado a llamar. Pero no se lo digas a nadie, muchacho –advirtió Gai, y mostró el pulgar y su brillante dentadura.

Kurenai le reprochó con la mirada el que hubiese dicho eso, y lo agarró del brazo para marcharse de ahí, o seguro diría otros detalles que por ahora era mejor que nadie más que ellos supieran. Sasuke los vio alejarse y decidió continuar con su camino. Pero claro, que Tsunade los hubiera mandado a llamar en el hospital era una de las cosas más raras que estaban pasando. Y eso que ya iban varias. Se echó las manos en los bolsillos y entró al ascensor, para finalmente salir en el cuarto piso, que era donde Naruto debía estar, según Kurenai. Caminó por el amplio pasillo que apareció ante sus ojos, hasta llegar a una habitación que tenía la puerta abierta. Miró hacia adentro por inercia, y descubrió que era la sala donde Shikamaru, Neji y Lee descansaban. Chouji y Hinata estaban dentro también. Naruto no estaba por ningún lado, pero entró de todas formas.

-El Uchiha nos honra con su presencia –dijo Neji, sonando un tanto frío. Pero era su forma de ser.

-Veo que están bien. ¿No está Naruto por acá?

-Estuvo acá hace un rato, pero ahora seguro que está en la Unidad de Cuidados Intensivos –le respondió Shikamaru.

-Entonces era verdad… -dijo Sasuke, casi como para él mismo pero lo suficientemente fuerte como para que los demás lo oyeran- Gracias.

Dicho eso, salió del lugar para dirigirse a la UCI. Naruto debía de estar sintiéndose más miserable que nunca por no haber estado ahí para ayudar a Sakura. Ya lo conocía él.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

En la oficina de Tsunade en el hospital se habían reunido a una veintena de ninjas, todos con el grado de jounin, para hablar de algo de suma importancia. Y su importancia era tal, que la líder de la villa no había querido perder el tiempo yendo al edificio apropiado para hablar de un tema como el que iba a tratarse. Así que esperó sentada hasta que el último ninja entró, y los miró a todos. Ahí estaban Yuuhi Kurenai, Maito Gai, Sarutobi Asuma, Hatake Kakashi, Tsume y Hana Inuzuka, Aburame Shibi, Nara Shikaku, Hyuuga Hiashi, Yamanaka Inoichi, Akimichi Chouze e incluso Shiramei Genma, el reemplazante del fallecido Gekko Hayate en el examen de chuunin en que el Tercero había muerto (sólo por nombrar algunos presentes). Entonces comenzó a hablar con un tono de voz que hizo que los que ahí estaban temieran lo peor.

-Muchos de ustedes ya saben de la repentina llegada del Kazekage a Konoha –algunos asintieron-. La Arena, como aliado de nuestra villa desde hace unos años, ha cumplido con su pacto de alianza de la mejor manera posible: entregándonos información –levantó el pergamino, que muchos vieron con curiosidad-. Información que voy a compartir con ustedes. Formaremos un concejo para ver la mejor forma de solucionar esto. Pero –bajó la vista unos segundos, antes de continuar-… les aseguro que es lo más terrible que me ha tocado vivir desde que soy la Hokage –tomó aire-. Cuando asumí el mando de la villa, recibí una Konoha destruida que todos juntos tuvimos el deber de reconstruir. Desgraciadamente, creo que la historia se está repitiendo, y tendremos que unirnos una vez más para hacer frente a lo que los espías de la Villa Oculta de la Arena han logrado averiguar, a costa de las vidas de cinco valientes ninjas –su mirada se tornó fuerte y decidida, y se posó en algunos de los presentes antes de terminar de hablar-. Estamos en alerta de ataque… -el silencio que reinó fue un tanto atemorizante-. Orochimaru viene por Uchiha Sasuke, una vez más. Y no le importará tener que destruir la villa si la recompensa es él.

Kakashi cerró sus ojos al escuchar la última frase, mientras que Gai, a su lado, sólo atinó a bajar la mirada. Muchos temían escuchar el nombre de Orochimaru de los labios de Tsunade, y al haberlo escuchado quedaron mudos. La mirada de la Godaime reflejaba una determinación que no se le veía desde mucho, mucho tiempo. Y es que, nuevamente, verían el caos en la Villa Oculta de la Hoja.

-Esta vez es un poco diferente –Kakashi abrió sus ojos, y Gai levantó el rostro-. Contamos con el apoyo de los ninjas de la Arena, y el ataque de Orochimaru no nos pillará por sorpresa –sonrió para darles ánimos a los demás-. Estaremos más preparados que nunca. Konoha no será derrotada. Por el nombre del Tercero que no será derrotada.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Naruto había llegado a la sala de espera cerca de la Unidad de Cuidados Intensivos, donde se encontró con Ino. Ella tenía los ojos llorosos, pero sintió un alivio enorme al ver llegar al rubio. Al menos no estaría tan sola ahora. Invitó al muchacho a sentarse a su lado con un gesto con la mano, a lo que Naruto respondió con una sonrisa mínima. Pero ninguno habló entonces. Pasaron unos minutos, que para ambos se hacían eternos, hasta que el portador del kyuubi decidió romper el hielo al escuchar unos pasos acercarse lentamente.

-¿Cómo está… Sakura-chan?

-Ella… -se tapó los ojos con ambas manos, procurando no llorar- no está bien… La Hokage-sama ni siquiera ha tenido tiempo de atenderla…

-¿Eso por qué? –su tono de voz sonó un tanto enojado.

-Por la importancia que tiene lo que le trajimos… Desde que llegamos ha estado enfrascada en el asunto, así que no ha podido ver a Sakura –dirigió sus ojos vidriosos a Naruto, y le habló con un hilillo de voz-. Se está muriendo, Naruto.

Los pasos se detuvieron entonces, al comienzo de la fila de asientos que Naruto e Ino ocupaban. El rubio dirigió su mirada al suelo, y luego a los pies de la persona detenida a un metro de distancia. Lo miró a la cara. Gaara vio en Naruto el rostro más triste que sus ojos jamás habían visto…

-No pude ayudarla, Gaara –por sus mejillas resbalaron dos lágrimas, que luego fueron a parar al suelo-. No debí decir que estaba ocupado cuando la vieja me estaba buscando para la misión.

-Eso no fue tu culpa –dijo Gaara inexpresivamente, pero en un intento inconsciente de animar al rubio-. No tenías cómo saberlo.

-Si hubiera ido, estoy seguro que no le habría pasado nada…

-No fue tu culpa –reiteró el Kazekage, mirando directamente en las azules y brillantes orbes de Naruto. E iba a continuar hablando, pero alguien lo interrumpió.

-Eres un baka si piensas que fue tu culpa, usuratonkachi.

Los tres miraron hacia la dirección de la voz, pero en realidad no necesitaban hacerlo, pues era obvio que en medio del pasillo verían a la figura de Uchiha Sasuke viéndolos de vuelta. Y Naruto al verlo sintió cómo algo se removía en su interior, hasta que ya no se pudo aguantar y se echó a llorar desconsoladamente. Y es que sabía que nunca iba a tener a Sasuke a su lado como algo más que un amigo, y ahora, para peor, se veía perdiendo a su amiga Sakura. Y si la perdía, sería para siempre.

Sasuke sintió un pena tremenda al verlo ahí, llorando con tanto desconsuelo, y se sintió culpable en cierto modo. Ya sabía que Naruto sentía algo por él, e Itachi le había dicho sin delicadeza que entre ellos había pasado… algo. No podía imaginar cómo su compañero de equipo había estado sufriendo por ello. Y todo lo que el pobre había sufrido en su vida, y ahora que Sakura estaba en un estado crítico… Demonios. Uchiha Sasuke no tenía un corazón de hielo como todos creían. Al menos no tanto. Así que en un para él impropio ataque de "ternura", abrió los brazos para estrechar a Naruto y darle algo de consuelo. El rubio entendió el mensaje en seguida, y se paró de su asiento un tanto confundido, pero finalmente llegó frente al Uchiha para sentir cómo esos brazos se cerraban en torno suyo. Ino miraba la escena impresionada, nunca creyéndose capaz de ver semejante muestra de cariño por parte del siempre frío Sasuke-kun. Gaara también estaba un tanto impresionado, pero como siempre, su rostro se negaba a demostrarlo…

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Bueno, no hubo mucha "acción" entre Sasuke e Itachi en este capítulo, pero tarde o temprano iba a tener que escribir lo del pergamino y todo eso. XD Por supuesto que Orochimaru no iba a quedarse fuera de la historia xD, ahí, estirando sus deditos hacia su Sasuke-kun… el capítulo que sigue viene con algo bueno entre Itachi y Sasuke n.n ¡Y claro! Agradecimientos especiales al segundo Data book de Naruto, que me proporcionó los nombres y apellidos de los personajes a los que no se los conocía (Shiramei… Tsume y Hana, Inoichi, Chouze… oO. Ni idea XD)¡Saluditos! Ahora, el review… O.o sólo uno, ¡El castigo por demorarme una eternidad ToT!

almudena black: Agradezco mucho las palabras. Gracias a ti, he vuelto con esta historia, que de verdad me da mucho gusto escribir. Así que quiero que sepas que si no fuera por ese mail que me mandaste hace un tiempo pidiéndome que siguiera, seguramente me hubiese demorado otro año (no por no querer seguir, sino porque yo misma pensaba que no podría continuar, por cosas de inspiración o por pensar que no podría seguir con el hilo de la historia). La verdad que todo el tiempo que pasó antes de seguir mi ayudó muchísimo. Leí muchas cosas a lo largo de ese año, y se puede decir que maduré un poquito en cuanto a escritura. Y es que simplemente se me está haciendo un poquito más fácil escribir ahora n.n. Así que creo que el año no pasó en vano. Ahora mismo me encuentro pensando mucho en cómo continuar con los capítulos, y lo digo otra vez: gracias a ti. Y claro, gracias por confiarme la continuación de la historia que tu amiga no pudo terminar. Eso significa mucho para mí, de verdad, porque con eso sé que crees que so lo suficientemente buena como para terminarlo. ¡Muchas gracias, de nuevo! Te estimo mucho n.n. Gracias por todo.