Hermandad

Lo admito

El abrazo entre los antes amigos-rivales se prolongó por varios minutos, durante los cuales Naruto parecía llorar cada vez con más fuerza. Una mezcla de sentimientos le impedía dejar de llorar, por más que por dentro se estuviera reprochando por lo vergonzoso que era estar en ese estado frente a Ino, Gaara y Sasuke. Pero no podía controlarse, y menos entre los brazos de la persona que adoraba, que parecía que no lo iba a soltar hasta que detuviera las lágrimas. Así que hizo uso de toda su fuerza de voluntad para dejar de pensar en Sakura al borde de la muerte, o en Sasuke junto a… Itachi.

-Ya puedes soltarme –le dijo Naruto en voz baja. Sasuke lo hizo, y vio al rubio secándose las lágrimas con las manos. Gaara se puso al lado del rubio una vez éste se había sentado en uno de los asientos.

-Ten –le extendió un pañuelo de papel para que se secara. Naruto le devolvió una mirada de impresión, pero recibió el pañuelo inmediatamente.

-Gracias –le susurró.

-Iré por unos jugos –dijo Ino, saliendo del trance en que había quedado al ver esas escenas tan raras…

Y vaya que le parecía rara la actitud de Gaara a Sasuke. Pero luego de meditar un poco pudo comprender: nadie quedaba indiferente viendo a Naruto sufriendo. Siempre andaba sonriendo o riendo por todos lados, y verlo tan triste era bastante deprimente. Y también entendía que Gaara le tuviese lo que parecía ser cariño, pues Naruto lo había, de alguna manera, salvado de su soledad.

Los minutos que siguieron a eso se pasaron en silencio, aunque interrumpidos por una que otra pregunta entre Naruto y Sasuke, que generalmente las respondían con monosílabos. Aun con la llegada de Ino y 4 jugos las cosas no cambiaron en nada, y el silencio se hizo en la sala de espera. Los cuatro veían de vez en cuando, eso sí, una que otra enfermera caminar por los pasillos, con fichas entre sus brazos y susurrándose cuando se topaban. Y aquello no les daba buena espina.

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En una habitación muy oscura que se iluminaba apenas con una sola vela –insuficiente para las dimensiones del lugar-, y sobre un cómodo asiento, se encontraba un hombre de cabellos negros y largos, con una piel tan pálida que llegaba a ser blanca. Tenía una copa de vino entre sus dedos, y de vez en cuando se la echaba a los labios. Aunque en ningún momento su vista cambió de dirección: miraba un punto fijo en la pared, totalmente sumido en sus oscuros pensamientos. Sintió unos pasos acercándose, y su vista dejó la nada para situarse en la puerta, que se abrió lentamente, dejando entrar un poco le luz por unos momentos. Un hombre joven de lentes entró y cerró la puerta tras de sí. Se inclinó y habló.

-¿Me mandó a llamar, Orochimaru-sama?

-Sí. Acaba de llegarme un horrible rumor, Kabuto –siseó el hombre.

-¿Rumor? ¿Algo que ver con Konoha?

-Eres muy astuto –sonrió-. Me han dicho que el Kazekage ha hecho una visita a la Hoja. ¿Podrías ir a investigar?

-Será peligroso…

-Pero eres en quien más confío –sentenció Orochimaru, viendo seriamente al joven que era su mano derecha. Kabuto no tenía más remedio que aceptar.

-Lo haré ahora mismo.

-Maravilloso. Entonces puedes irte. Y por cierto. Deberías hacer una visita secreta a Sasuke-kun. Deseo saber el estado de ese cuerpo tan… perfecto.

-Como ordene –y con una reverencia, Kabuto desapareció del lugar.

Orochimaru quedó solo, y volvió a beber un poco de su vino. Miró hacia su derecha, y en una esquina se topó con una mano de huesos que tenía un anillo en uno de sus dedos. Un anillo idéntico al de Itachi, salvo por el kanji que contenía. Ese era su anillo de cuando había pertenecido al Akatsuki, y cuántos recuerdos que le traía… El poder del Mangekyo Sharingan había sigo algo que había deseado desde entonces. Y ahora que lo pensaba, ¿qué sería de Uchiha Itachi? Había oído de sus propios labios que lo que quería era otro Mangekyo, pero, ¿para qué? Él ya lo tenía, y no entendía para qué quería otra persona que poseyera el nivel más alto del Sharingan. ¡Ah, los Uchiha y su extraña manera de pensar! Pero fue así como supo de su querido Sasuke-kun, así que agradecía enormemente el dichoso momento en que conoció al reacio de Itachi. Sonrió para sus adentros, y se terminó de beber la copa.

-Delicioso –se dijo luego de relamerse los labios-. Se acerca el día en que poseeré el cuerpo de Sasuke-kun…

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Y ahí seguían Naruto, Ino, Sasuke y Gaara, en esa sala de espera ocupada sólo por ellos cuatro. Gaara no se había sentado en todo el rato que llevaban ahí, cosa que llamaba la atención del Uchiha. Ese Gaara sí que le parecía raro. El Kazekage dirigió su mirada hacia Sasuke, como si supiera que estaba pensando en él. Vaya que era raro… Pasados unos momentos, el correteo de enfermeras comenzó nuevamente, pero esta vez Ino no se aguantó y detuvo a una con una llamada. La mujer la miró.

-Disculpe. ¿Nos daría información del estado de salud de Haruno Sakura?

-¿Son parientes suyos? –le preguntó la enfermera mientras revisaba entre sus fichas.

-Sólo amigos –respondió la rubia.

-Pues… … su estado es crítico, pero estable dentro de su gravedad –les informó-. Lo siento.

Dicho eso, continuó con su caminata. Naruto lanzó un suspiro de pesar, luego de que Ino lo hiciera también. Pero no les dio tiempo de más, porque nuevamente sintieron unos pasos acercarse. Esta vez era Kakashi-sensei, que también venía a saber algo de su alumna. Naruto sonrió al verlo, era el único que estaba faltando. Lo saludó con un movimiento con la mano, a lo que Kakashi le respondió con una sonrisa –aunque, como siempre, lo único que podía verse de él era su ojo derecho.

-Qué bueno verlos juntos –comentó Kakashi, manteniendo su sonrisa.

-Kakashi-sensei, me alegra verte, tte bayo.

-Lo mismo digo. Venía a avisarles que dentro de un rato vendrá la Hokage-sama a ver a Sakura.

-¡Ah! ¡Qué bien! –dijo Ino con alegría.

-Parece que eres la que está mejor del grupo de la misión, Ino.

-Sí, Kakashi-sensei –sonrió-. Pero todavía no me dan de alta. Y no importa que me digan algo, ya me siento lo suficientemente bien como para salir de este hospital.

-Ah, entonces sería bueno que fueran a comer algo mientras. Se han pasado toda la mañana acá y casi es hora de almuerzo.

-No me moveré de acá, Kakashi-sensei.

-Sin embargo tienes amarrado al Kazekage-sama, que había venido a verte, Naruto.

Era cierto… Gaara no tenía por qué estar ahí, pero sin embargo, no se había movido del lugar. Y Naruto no había caído en cuenta de eso. Pero qué idiota que era. Miró a Gaara, que parecía no estar prestando atención, mirando hacia una ventana y como siempre, de brazos cruzados. Le agradeció mentalmente, mientras se rascaba una mejilla con un dedo.

-Lo siento, Gaara…

-No importa.

-No, en serio. No era mi intención.

-Lo sé –esta vez, Gaara miró a Naruto, quien sintió un pequeño escalofrío… Y es que la mirada de Gaara no expresaba nada…

-Vayan a almorzar –insistió Kakashi-. Tsunade-sama se ocupará mientras.

-Kakashi tiene razón. Podemos venir después –comentó Sasuke. Naruto lo miró no muy convencido, pero pasados unos momentos no le quedó otra que suspirar y aceptar. De verdad que le estaba dando hambre.

-Está bien –dijo al fin Naruto-. Gaara, tú vienes conmigo, yo invito –sonrió-. ¿Vendrán con nosotros, Sasuke, Ino, sensei?

-No, Naruto. Yo voy… con Itachi, a la casa… –le respondió Sasuke, un poco incómodo por decirlo frente a los demás.

-Oh, claro…

-Yo iré con mi papá, Naruto. Gracias por la invitación –dijo Ino, mirando un rato a Sasuke. ¿Con Itachi?

-Y yo comeré en mi casa –contestó Kakashi. No estaba dispuesto a enseñar su rostro, claro que no-. Airéense un rato, que lo necesitan.

Una vez puestos de acuerdo, Naruto, Sasuke e Ino se pusieron de pie y junto a Gaara se encaminaron a almorzar. Y Naruto lo único que quería era llevar a Gaara al Ichiraku ramen… Se preguntaba si al pelirrojo le gustaría el ramen, pero ¿a quién no le gustaba el ramen? Y lo que es más, ¿a quién no le gustaba el ramen del Ichiraku? Seguro luego terminaría igual de obsesionado que él… o eso pensaba.

Cuando los cuatro llegaron al primer piso, se separaron. Sasuke se fue por el lado contrario que Naruto y Gaara, e Ino se quedó en el hospital esperando que su padre terminara de hablar algo con Chouze y Shikaku, que parecía importante. Cuando el Uchiha se despidió de Naruto, el rubio no pudo evitar agachar la cabeza al pensar que Itachi lo estaba esperando en la casa. Qué cosas. Parecía que ya iba a tener que aceptarlo, por mucho que fuera la cosa más extraña que había ocurrido en su vida: él enamorado de Sasuke, su antiguo rival, quien clamaba poder para matar a su hermano, con quien ahora… mantenía una especie de relación… Sasuke se había olvidado completamente de su objetivo… No sabía si ponerse triste o feliz porque ahora no andaba obsesionado con esa venganza. Así que con ese ánimo se encaminó al Ichiraku a comer un plato de ramen. Seguro así se le desenredaba algo esa extraña maraña de sentimientos.

-Es por el Uchiha, ¿verdad? –preguntó de súbito el Kazekage (con su acostumbrado tono de voz apagado, por supuesto), haciendo que Naruto saliera de sus pensamientos de forma algo brusca. Como que había olvidado que andaba caminando por la calle con él.

-¿El qué? –dijo Naruto, sin saber si había entendido bien esa pregunta.

-Normalmente estás mostrando una sonrisa a todo el mundo. Estar triste no va contigo.

-Estoy así… por Sakura-chan… -le contestó algo sorprendido.

-En parte sí. Puedo verlo, no soy ciego. Pero por más que me trates de atribuir toda tu tristeza al estado de Haruno, puedo ver que el Uchiha tiene mucha culpa.

-Gaara… -Naruto lo miró con los ojos como platos. Le estaba comenzando a dar un poquito de miedo. Era como si él fuera un libro abierto para Gaara, con todas sus emociones escritas en él. ¡Como un diario de vida! Gaara debía de tener una especie de sexto sentido, o algo-. Tuvimos una pelea, y una bien fea. Es… todo –mintió Naruto.

-¿Una pelea?

-Claro. Pero me deprime estar enojado con mis amigos, y…

-Cuéntame la verdad cuando quieras –finalizó el pelirrojo.

-Se… seguro… -una gotita apareció en la cabeza del rubio. Era definitivo: Gaara daba miedo.

Mientras caminaban, la gente se ponía murmurar. Al principio eran los típicos murmullos que Naruto había estado acostumbrado a recibir a diario. Esas frases mal intencionadas se mezclaban entre la gente, y desaparecían tal cual habían llegado. Gaara notó incluso cómo unos niños se aferraban a las faldas de sus madres, mirando a Naruto con algo que parecía ser miedo y odio. ¿Qué demonios le pasaba a la gente de Konoha? Unas mujeres con bolsas de compras en sus manos apuntaban a Naruto, murmurando un "es él" que entonces Gaara comprendió. A él le había pasado lo mismo en su niñez, había crecido escuchando esas dos palabras. Y otras más, claro está. Pero la gota rebasó el vaso cuando un hombre habló para que todos los demás pudieran oírlo.

-Ese demonio rubio que va ahí acabó con mi familia hace 17 años. Debería haber muerto él, y no mis hermanos…

Pero no pudo seguir. Una ola de arena lo envolvió y lo atrajo al frente de Gaara, a una velocidad tal que dejó a todos paralizados. El hombre apenas si pudo notar cuando era arrastrado al frente del pelirrojo, que lo miraba con los mismos ojos que el hombre puso cuando hizo el comentario. Naruto, por su lado, abrió los ojos a toda su capacidad observando aquella increíble escena.

-Pídele perdón –ordenó Gaara al hombre que ahora tenía una mirada de terror.

-¡Gaara, no! –gritó Naruto, un poco asustado por la situación. La gente no había dicho siquiera una palabra, por miedo tal vez. Ni siquiera se movían-. ¡No hagas eso!

-Pídele perdón –volvió a ordenar, esta vez subiendo un poco el tono de voz.

-No… … no… no tengo por qué… -dijo el hombre, con un miedo enorme-. ¡Suéltame! ¡No tienes derecho!

-Tú no tienes derecho –le dijo Gaara, haciendo que la arena se presionara un poco. El hombre apretó los ojos por el dolor-. Ahora pídele perdón.

-Gaara…

-¡No lo haré! ¡Déjame ir, bastardo…!

-Será mejor que lo hagas –dijo una encorvada anciana apoyada en un bastón, que había aparecido de entre la multitud-. Ese jovencito que te está exigiendo que ofrezcas una disculpa es el Kazekage de la Villa Oculta de la Arena.

Impresión. Muchos murmullos se oyeron luego de lo que la mujer había dicho. La gente entonces comenzó a reconocer al pelirrojo. Miraban con los ojos bien abiertos, mientras que el hombre se había puesto pálido, como una hoja de papel. Sólo entonces comprendió que había cometido un terrible error: había insultado al líder de una villa aliada, y en su propia cara. Y era el líder porque era la persona más fuerte de dicha villa. Naruto, por su lado, estaba bastante preocupado. Jamás pensó que Gaara lo defendería de tal manera.

-Lo… lo siento mucho… Kazekage-sama… -articuló apenas el hombre.

-Debes pedirle perdón a Naruto, no a mí.

-Lo… siento… -dijo el tipo mirando a Naruto, aunque porque estaba asustado, y no porque de verdad lo sintiera.

-Dilo fuerte –le ordenó Gaara, con una voz que le dio terror al hombre.

-¡Lo siento mucho! ¡No volverá a ocurrir! –gritó un tanto desesperado. Gaara creyó que era momento de soltarlo, y el hombre se desplomó en el suelo. Pero se puso de pie en seguida, y luego de unos segundos ya no estaba en el lugar.

-Gracias, Gaara… -le dijo Naruto, un poquito avergonzado, porque todo había ocurrido por su culpa. Eso creía él.

-No lo agradezcas –le contestó, al momento que comenzaba a avanzar para continuar el camino (la gente se hacía a un lado). Naruto se quedó un poco atrás, pero oyó perfectamente las palabras que el Kazekage articuló luego-. No dejaré que lastimen a un amigo.

Un amigo. En el rostro de Naruto se dibujó una enorme sonrisa, una sincera, como hace tiempo no podía mostrar. ¡Gaara lo consideraba un amigo! ¡Eso era genial! Y se plantó al medio de la calle, donde todos pudieran verlo y oírlo, para luego gritar con emoción:

-¡Tengo un amigo Kazekage, datte bayo!

Luego se echó a correr para alcanzar a Gaara. Y lo que Naruto nunca pudo saber fue que en ese momento el pelirrojo se sentía más a gusto que nunca.

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Movió sus brazos hacia arriba, estirándose un poco por el leve sueño que estaba sintiendo en esos momentos, entrando a su casa. Se había decidido a ir saltando entre los tejados para llegar más rápido, y lo había logrado. Hogar, dulce hogar. Ahora había que preparar el almuerzo, pero para dos personas. Un sonrojo apareció en sus mejillas. Ya no tenía que hacer el almuerzo sólo para él, ¿no era eso gratificante? Para él lo era. Así que con el mejor de los ánimos entró a su hogar, pensando qué podía preparar. Le pediría la opinión a su hermano, a ver si le ayudaba en la cocina. Tal vez un día de esos probaría algo hecho por él, sería genial. Pero sacudió la cabeza. ¿Qué cosas estaba pensando? Vaya que había sonado como una niñita, qué ridiculez. Se echó las manos en los bolsillos y se encaminó a la cocina. Pero de pronto, Itachi apareció detrás de él, y lo abrazó por la cintura, pegando su cuerpo al suyo. Inmediatamente, el mayor atrapó el lóbulo de la oreja izquierda del menor en un suave mordisco. Vaya que había tomado por sorpresa a Sasuke, que se terminó por sonrojar completamente.

-Un día de estos vas a hacer que me de un ataque al corazón –le reprochó a Itachi.

-Es que quiero pedirte algo…

-¿Algo…? –Estaba claro: Itachi quería algo pervertido.

-¿Me das un abrazo, mi querido hermanito menor?

-¿A… abrazo? –preguntó perplejo. Había esperado algo peor que sólo un abrazo.

-Suenas decepcionado –le susurró con sensualidad en el oído izquierdo, de donde no se había movido-. Pero sí, quiero un abrazo. Uno como el que le diste a Naruto-kun hoy estaría bien…

No. No, y mil veces no. Sasuke quedó en una pieza al oír esas palabras. ¿Cómo podía Itachi saber lo del abrazo? ¡Era imposible! ¿Cómo nadie iba a haber notado que estaba por ahí, mirando? Pero al margen de eso, que lo había sorprendido muchísimo, había algo peor. Y es que Itachi, como había descubierto, no sentía mucha simpatía por Naruto que digamos. Es más, se podría hasta decir que algo de rencor sentía por el rubio. Y que su hermano supiera lo del abrazo entre él y Naruto no era nada bueno… Por el poco tiempo que llevaban compartiendo, Sasuke ya sabía lo que venía…

-No me gusta eso de andar dándole abrazos a un mocoso que babea por ti.

Celos. Y aunque a veces sentía ganas de reír por los celos que Itachi sentía por Naruto, esta vez no era así. Algo había sonado diferente en esas palabras. Podría jurar que había un cierto toque del Itachi que había asesinado al clan cuando pronunció esas palabras. Y con un poco de temor, Sasuke giró la cabeza lo más que pudo, para encontrarse cara a cara con unos ojos rojos que lo paralizaron completamente. Quizá el recuerdo del día de la matanza produjo dicho efecto… E Itachi sonrió maliciosamente, satisfecho por lo que había provocado en su estúpido hermano menor. Aprovechó el momento para deslizar su mano derecha desde la cintura hacia la entrepierna de Sasuke, logrando así que su hermano al fin saliera de su pequeño shock.

-Sasuke –habló otra vez ocupando ese tono sensual, que hizo que al aludido se le erizara la piel-. Tú eres mío… Me perteneces, ¿lo has oído? –la mano de Itachi comenzó a acariciar la zona en la que se había posado.

-No hagas eso, Itachi –le pidió el menor con una voz suave y baja, en un vano intento de detener algo que simplemente era imposible que dejara de hacer. Sabía que si iba a rogar no iba a lograr nada. Y parecía que mientras más le fuera a rogar… más se excitaba su hermano mayor…

-Esa vocecita me enciende, ¿lo sabías? –El menor abrió sus ojos enormemente al oír ese comentario tan… pervertido.

Ubicados cerca de la entrada de la cocina, Itachi decidió que sería mejor para él mover a Sasuke hacia una pared. Tenía muchísimas cosas por hacer aún, y no quería que su hermanito se le arrancara. Así que lo hizo de esa manera: sin soltar a Sasuke, lo dejó de cara contra una pared, sin apoyar en ella más que la frente de su hermano, que se había encorvado hacia delante por el sólo hecho de sentir la mano de Itachi acariciar su intimidad con descaro. Al hacerlo, inevitablemente hizo que su trasero se apoyara en la parte baja de Itachi, quien sonrió levemente al contacto. Su mano izquierda mientras, comenzaba a subir por el estómago de Sasuke, hasta llegar a su destino, que era el pecho que el mayor acarició con una lujuria que sólo logró que el menor acabara con la cierta resistencia que estaba oponiendo.

-Itachi… -soltó Sasuke en un suspiro, pero algo molesto por no poder resistirse a las caricias de su hermano. A esas terriblemente expertas manos, que estaban apretando un poco en donde se habían posado.

-Mi hermano pequeño… -susurró nuevamente en el oído del que se había adueñado, para luego bajar por cuello y besarlo cada vez con más pasión.

Sasuke se sintió un tanto incómodo por oír esas palabras en una situación como esa. El hecho de ser hermanos se lo recordaba cada día. Y no sabía qué hacer. Pero esa cálida lengua recorriendo la sensible piel hizo que sus pensamientos se borraran, y sólo se dejara llevar por lo que en ese momento Itachi le estaba provocando. Entonces, la mano que estaba en su pecho bajó para introducirse por debajo de su polera y volver a su posición anterior, adueñándose esta vez de un pezón que endureció al contacto de sus dedos. Sasuke lanzó un pequeño gruñido al sentirlo, y un levísimo gemido luego de que Itachi mordiera son suavidad su cuello.

-Me haces enloquecer…

Se sonrojó completamente al oír aquello. Sí que lo había pillado por sorpresa, pues jamás pensó escuchar un comentario como ese de labios de su hermano. Pero no pudo seguir pensando nada más, pues nuevamente las acciones de Itachi le borraron todo pensamiento de su mente. Su mano ocupada en los pezones bajó a su cintura, y su mano ocupada en la entrepierna hizo lo mismo, dejando las manos aferradas a cada lado en las caderas de su hermano menor. Itachi entonces, inyectando aún más lujuria, comenzó a mover sus propias caderas como si estuviese embistiéndolo, cosa que no tardó que Sasuke reaccionara lanzando un gemido por los excitantes movimientos. Los labios del mayor se movieron hacia el costado derecho del cuello del menor, comenzando un juego de besos, lamidas y mordiscos, que junto a los insinuantes movimientos sólo lograban que Sasuke no pudiese más que cerrar sus ojos y separar los labios para dejar escapar unos gemidos, que incitaban a Itachi a mover más las caderas, ejerciendo más presión en la parte trasera de su hermano. Sasuke pudo sentir la endurecida excitación de Itachi, y ya no pudo resistir más. Quería que lo poseyera. Y ahora mismo.

-Itachi… -dijo entre jadeos- por favor… Hazlo.

El mayor respondió lanzando un ronco gemido cerca del oído del menor, y moviendo sus manos al pantalón de Sasuke desabrochándolo con rapidez. Itachi sí que estaba deseoso, y sabía que a ese paso su hermano pequeño no aguantaría mucho más en pie. Así que detuvo los movimientos, pegando su intimidad a la parte trasera de Sasuke, y con lentitud hizo a sus pies retroceder varios pasos, con el objetivo de conducir al menor hacia la comodidad del sillón de la sala de estar. Y es que era lo que estaba más cerca, e Itachi no quería esperar más. Y para no perder el contacto, comenzó a repartir besos por el cuello y las orejas de Sasuke, susurrando lascivas frases cada vez que se acercaba a sus oídos. Para cuando llegaron al sofá, la excitación en el cuerpo del hermano menor era evidente, por lo que el mayor lo arrodilló dejándolo de frente al mueble, y luego apoyando la parte superior de su cuerpo –el de Sasuke- en los cómodos cojines. Así que de esta manera, tenía al precioso trasero de Sasuke a su completa y libidinosa disposición…

Itachi bajó con lentitud el pantalón de su hermano, recorriendo con aquellos rojizos ojos cada rincón de su cuerpo que se iba descubriendo a medida que iba quitando la prenda. El pantalón finalmente cayó sobre las dobladas piernas de Sasuke, y en ese momento el de cabellos largos comenzó, con sus manos, a sentir la suavidad de la piel recién expuesta. Sasuke suspiró por las caricias, pero sus suspiros subieron de tono cuando Itachi dirigió una mano a su anteriormente abandonada y deseosa entrepierna. Sus mejillas tomaron el tono rojizo acostumbrado, al momento que enterraba el rostro entre los cojines del sofá, por instinto. Todavía sentía algo de vergüenza, y eso Itachi lo notaba a leguas. En su interior, el hermano mayor sonrió por aquella reacción un tanto infantil de Sasuke. Y para apurar un poco las cosas, quitó la ropa interior de su hermano, al momento que introducía un dedo en su interior luego de haberlo lubricado con su saliva. Sasuke gimió con dolor entre los cojines.

-Eso sonó sexy… -dijo Itachi con uno de los tonos más provocadores que Sasuke le había oído hasta ahora.

Se aferró a los cojines con fuerza, apretando sus ojos. Aún no podía acostumbrarse a sentir su cuerpo invadido, claro está. Sólo era la tercera vez que lo hacían… ¡Oh, qué extraño que sonaba eso! Ciertamente, algo que nunca hubiese imaginado que llegaría a pasar. Y claro, se valía pensar en cualquier cosa para no prestarle atención al dolor que sentía en el lugar donde la espalda terminaba. Y tenía que pensar precisamente en… eso… Veamos, pensemos en otra cosa… … ¡¿Qué diablos hacía Gaara en la Villa?! No era necesaria su presencia, por supuesto, lo que traía la misión venía muy resguardado sin necesitarlo. ¿Pero qué estaba pensando? ¿En Gaara mientras estaba en un momento tan íntimo? Demonios… Qué locura. Itachi lo mataría si supiera leer sus pensamientos… ¡Un momento!… De Itachi se podía esperar cualquier cosa…

-¿Sabes algo, Sasuke? –habló Itachi de pronto, sin abandonar su tarea. De hecho, introdujo otro dedo. Por ello y por tan oportuna interrupción a sus pensamientos, a Sasuke lo recorrió un escalofrío-Nunca dejé se pensar en ti –sonrojo-. Kisame es testigo de que siempre he estado preocupado por lo que Orochimaru quiere de su Sasuke-kun –segundo escalofrío-. La primera vez que vino por ti estuve cerca. Ahora lo estoy mucho más. No te compartiré con él –tercer escalofrío-, porque eres mío… sólo mío…

-Niisan… -fue lo único que salió de sus labios. En ese momento, había apoyado sólo su lado derecho del rostro sobre la comodidad del sillón, en un intento de mirar hacia atrás a ver a Itachi. Cuando giró la cabeza lo más que pudo, se topó con los hermosos ojos escarlata de su hermano… de su dueño…

Itachi se bajó los pantalones y su ropa interior. Las telas apretaban mucho en su parte baja, tenía que quitarlas cuanto antes. Luego de hacerlo, acarició su intimidad con su mano libre, mientras la otra –la izquierda- se retiraba del cuerpo de Sasuke para posarse en las caderas, separando las nalgas de su hermano en el camino. Sin advertir, con ayuda de su mano derecha que sostenía su erección, se introdujo en el cuerpo de Sasuke por completo, rápidamente, haciendo que de los labios del menor escapara un lastimero gritito de dolor. Y aquello no estaba haciendo más que encender los deseos más lujuriosos de su hermano mayor.

Ambos se quedaron unos momentos sin moverse, esperando que Sasuke se acostumbrara al invasor. Pero a Itachi se le había acabado misteriosamente la paciencia luego de escuchar esos deliciosos gemiditos de los labios de Sasuke, y no se iba a privar por mucho más de volver a oírlos. Claro que no. Cuando le dijo que lo hacía enloquecer, no estaba mintiendo. Así que, completamente encendido, comenzó a moverse dentro del cuerpo de su hermano menor. Salió lentamente, entró de igual forma, pero la segunda vez su control comenzó a perderse, y a cada estocada lo hacía con más fuerza. Por su lado, Sasuke iba disminuyendo sus gritos de dolor para cambiarlos por unos suspiros más sensuales, acostumbrándose cada vez más a la manera de penetrarlo tan fuerte de Itachi. Y vaya… qué deliciosa era la combinación de la estrechez de su hermano con el tono maravilloso que tomaba su voz cuando gemía. Se posesionó un poco más sobre él, sin dejar de moverse, lo suficiente como para acercase a sus oídos. Necesitaba escuchar algo más de la boca de Sasuke…

-Di que eres mío…

-Ah… -gimió, y echó la cabeza un poco hacia atrás, sólo por la excitación que estaba sintiendo.

-Dilo –Habló Itachi con tono autoritario.

-Yo… mmm… -jadeó, suspiró-. Yo soy tuyo, Itachi… -apretó los ojos. Su hermano no dejó de moverse ni por un solo momento.

-Es bueno saberlo –Sonrió de lado, con malicia. Pero lo penetró con aún más fuerza, subiendo su mano derecha para tirar levemente de los cabellos azulosos de Sasuke- Quiero oírlo otra vez…

-¡Ah, no! –gimió por sentirlo más adentro y más rápido, y el tironcito a su cabello, por qué no decirlo, le había producido una extraña pero deliciosa sensación … -¡Yo… … soy sólo tuyo! ¡Aaah…!

El mayor lanzó un gruñido luego de escucharlo. Cerró sus ojos, disfrutando más cada movimiento, y la mano que acababa de tirar el cabello de Sasuke ahora bajaba a su abandonada y olvidada entrepierna. Su mano se cerró en torno a la erección de su hermano menor, y comenzó un movimiento de subidas y bajadas que logró aumentar el volumen y la continuidad de sus gemidos. Sasuke cerró una de sus manos en la de Itachi, enseñándole así la forma en qué más le gustaba que continuara masturbándolo. Y listo. Con eso, unos m omentos después, Sasuke había terminado. Luego de gemir con fuerza, el blanco líquido salió de su cuerpo, para ser seguido un par de minutos después por su hermano mayor, quien terminó dentro de su cuerpo, con un ronco y sexy gemido. Itachi se recostó sobre el sillón, y Sasuke sobre él, apoyando su rostro en el pecho de su hermano. Y por fin podía responder una de las tantas preguntas que rondaban todos los días por su confundida cabeza: adoraba a su hermano mayor.

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Naruto junto a Gaara habían terminado de comer sus ramen justo en ese momento. Los platos de Naruto sumaban seis, mientras que los de Gaara… sólo era uno. El rubio se daba por satisfecho, y vio a Gaara con extrañeza al notar que sólo había comido un plato. Pensó que por misteriosas razones al pelirrojo no le había gustado el ramen…

-Gaara… ¿No… te gustó? –sería un crimen si la respuesta era "no".

-No es eso –respondió con el tono apagado habitual-. No como tanto como tú.

-¡Ah, entonces sí te gustó!

-Sí.

-¡Genial! ¡Nadie se resiste al sabor de tu ramen, viejo!

-¡Oh, claro que no! –dijo el hombre con alegría- Por cierto, el ramen de tu amigo va por cuenta de la casa –sonrió.

-¡Oh, genial! Ser Kazekage parece que es útil, ¿no? –comentó Naruto, feliz. Al dueño del puesto casi se le cayó el pelo de la impresión… ¿Ese joven era el Kazekage?

-Gracias, señor –agradeció Gaara.

-No es… nada…

Luego de eso y un suspiro de satisfacción por parte del rubio, ambos se marcharon. Naruto quería volver al hospital a saber de su amiga Sakura, pero no estaba seguro que poder llevar a Gaara con él. Kakashi-sensei tenía razón: Gaara quería verlo a él, no a Sakura. Qué mal… Mientras, irían caminando por las calles, y Naruto se encargaría de ser su guía turístico. Pasaron por la florería de Ino y muchos otros lugares, hasta que escucharon a un hombre promocionando unos descuentos en su tienda de ropa.

-¡Vengan ya! ¡Estamos con todo el vestuario, masculino y femenino, con hasta 80 de descuento! ¡Y sólo por hoy! –las mujeres corrían por la oferta. No se veía todos lo días en Konoha.

Naruto y Gaara se acercaron, pues les llamó la atención tanta gente que había dentro. Los ojos del rubio dieron, de pronto, con una especie de batalla campal que se vivía en un cajón lleno de ropa, rodeado de ancianas y otras mujeres maduras. ¡Sorpresa! La anciana que había aclarado el rango de Gaara en el incidente de hace un rato estaba ahí, batallando una camisa de hombre…

-¡Suelta eso! ¡Yo lo vi primero! –una mujer intentó quitar una prenda que la anciana tenía reservada en una canasta -¡Y tú, suelta eso! ¡Es mío, ni siquiera lo intentes! ¡Y tú, un momento, un momento, eso será mío! ¡Suéltalo, suéltalo! ¡Ya verás! ¡Obaa-chan punch!

Ambos espectadores, Gaara y Naruto observaron las curiosa escena sin decir nada. La anciana lanzó su ataque especial contra otra veterana, pero golpeándola… como una anciana podría hacerlo. Finalmente, la mujer se quedó con sus trofeos y fue a pagarlos. El rubio y el pelirrojo, entonces, decidieron continuar su camino. Naruto suspiró, se rascó la cabeza y caminó junto a Gaara hacia el hospital. Sakura tenía que recuperarse. No sabía qué haría si eso no pasaba…

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Bueno, acá termina este capítulo. ¡Y claro! ¡Apareció el pederasta, qué emoción XD! Además me alegra escribir a Kabuto, que es uno de mis personajes favoritos. Por otro lado, el lemon me costó un poco, pero creo que no quedó tan mal n.nU. Y bueno, las cosas no quedaron muy interesantes que digamos, pero quien sepa eso del "Obaa-chan punch" entenderá algunas cosas. XD De todas formas, en el capítulo que sigue lo aclararé para quien no sepa n.n Pero para eso tienen que dejarme reviews, que yo juro que entienden todo xD. Y eso. ¡Saludos! ¡Déjenme reviews!

almudena black: Sí, en el capítulo anterior se echaron de menos a Itachi y Sasuke, pero creo que en este no xD Me escribí varias páginas de esos dos, y debo decir que fue el lemon que más dolores de cabeza me dio u.ú. Además, coincidió con el lemon que tenía que escribirte a ti, así que tuve que echar a volar mi imaginación como nunca xD Para peor, estaba escribiendo lo mejor de lemon y llega mi mamá: "¿Qué estás escribiendo?" Yo toda nerviosa, tratando de llamar su atención para que dejara de mirar la pantalla (XD) la miré y le dije: "Una historia". Me miró y me dijo: "¿Y la inventas tú? O.o". "Sí…nerviosa, cerrando la ventana xD Demonios, fue horrible. Mi corazón se aceleró como nunca, tuve miedo xD Pero bueno. Será xD ¡Y gracias por leer! ¡Luego me dices cómo quedó la otra historia! n.n

Dowa: ¡yay! Ya continué XD Este capítulo está un poquito subidito como no lo hacía hace tiempo, así que espero que te hay gustado n.n. ¡Sigue dejando reviews! Saludos n.n

Kasumi-chan: ¡Genial! ¡Y qué honor ser la primera en recibir un review tuyo! n.n Te agradezco las palabras, y estoy muy contenta de que estés tan agarrada a la historia xD Es genial, y espero que este capítulo también te haya gustado. No quedó en nada espeluznante, pero se viene bueno n.n Gracias por el review otra vez, ¡saludos!

Fati-chan-o-Ero-sensei: ¡Ah, gracias por las palabras! Y sobre tu fic, apenas tenga tiempo le voy a echar una mirada, mira que me interesó. Lo acabo de ver en tu perfil. n.n Por otro lado, en verdad ya tengo el destino de Naruto decidido. De hecho, ya tengo la escena final del fic dando vueltas por mi cabeza (aunque no sé cuánto más se a va alargar la historia. Ni idea de cuántos capítulos quedan para el final xD). Tengo en mente todas las parejitas que quedan o que no quedan, así que mejor no digo nada para no echar a perder la sorpresa xD. Lo único que digo, es que la historia va a dar un giro un tanto sorprendente. Y que lo diga la autora ya es mucho, ¿no? XD Pero tiene que ser XD. ¡Te gusta el ShinoxKiba! XD ¡Genial, yo lo adoro XD! Shino es muy especial… ¿Te has fijado que Shino es el único personaje, de los 9 novatos, del que no se conoce su historia? El autor ya dibujó la historia de todos, nos mostró a todos los personajes en la niñez, pero de Shino no se sabe nada. ¿Tendrá algo planeado? O.o Es muy raro… Y eso. Otra vez gracias por las palabras, y espero un review tuyo en el capítulo siguiente ¡n.n!