Hermandad

Adiós para siempre

Una anciana encorvada y apoyada en su bastón caminaba por las calles, a paso lento, cargando una canasta con las compras que había realizado hace un rato atrás. Se podría decir que la mujer daba un poco de lástima, pues avanzaba unos diez pasos por minuto. Se acercó a una casa, aparentemente cansada, y golpeó la puerta. Pasó un buen rato golpeando, pero no se rendía. Finalmente la puerta la abrió, mostrando a un joven muy guapo, de cabellos oscuros, despeinados y con unos hermosos ojos afilados y oscuros. La mujer, por su lado, le sonrió.

-Joven, ¿sería tan amable de darme un vaso con agua?

-Oh, sí. Espere un momento por favor.

La anciana esperó pacientemente apoyada en su bastón, sobándose la encorvada espalda hasta que Sasuke volvió con lo que ella le había pedido. Se bebió el contenido con lentitud, y luego de hacerlo le devolvió el vaso con una nueva sonrisa en sus labios.

-Es usted muy amable, joven –se giró para marcharse- Muchas gracias por su hospitalidad.

-No hay de qué, señora.

Sasuke se quedó en la puerta viendo a la mujer hasta que ésta desapareció de su vista. Unos momentos después, su cuerpo se cubrió de humo, demostrando que había sido una transformación. En vez de Sasuke ahora apareció Itachi, cuya mirada seria se acentuó.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

-Creí que debían saberlo.

Con aquella frase la Hokage terminó de hablar con los muchachos que habían vuelto de la misión y actualmente descansaban para pronto, en unas horas, ser dados de alta. Shikamaru y Lee se habían quedado con los ojos abiertos a más no poder, mientras Neji se tapaba la boca con una mano, en actitud pensativa. Y es que ellos habían estado en la anterior llegada de Orochimaru a Konoha, y ya tenían una idea de lo que iba a ocurrir. Las historia se iba a repetir, aún cuando la Godaime les hubiese dicho que esta vez la Villa de la Arena no era su enemiga, y de hecho, era su aliada. Hinata también se había quedado ahí, por petición de Tsunade, pues sería ella la que luego le debiera contar a Shino, su compañero de equipo. No se trataba de que lo supiera todo el mundo antes de tener las cosas claras, pero era vital que los shinobi que le habían resultado mejor calificados tuvieran conocimiento del hecho. Entonces, una enfermera llegó corriendo, buscando a Tsunade con un semblante lleno de preocupación. Al hallarla, sonrió por unos momentos, pero la seriedad volvió a su rostro.

-Hokage-sama –respiró hondo-. La señorita Haruno entró en crisis.

Tsunade, que había estado sentada, se puso de pie de inmediato y salió de la habitación corriendo, sin decirle nada a los muchachos. La preocupación embargó a los presentes aún más. Lee, que estaba sentado en su cama, escondió su cabeza entre sus rodillas, al momento que su cuerpo se movía en pequeños espasmos y se oían levemente unos sollozos. Shikamaru, que parecía ser el más maduro (Neji no pronunciaba palabra), miró a Hinata para pedirle algo.

-Hinata. Ve a decírselo a Naruto, Ino, Sasuke y a Kakashi-sensei , por favor –bajó el rostro, visiblemente preocupado.

-Claro… -dijo la tímida muchacha, saliendo de la habitación rápidamente.

Hinata se sentía un poco confundida, pues no sabía con qué debía preocuparse más: si con la amenaza de Orochimaru o con la reacción de Naruto cuando supiera que Sakura… estaba peor.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Se encontraba sentado en el comedor, con el animal acurrucado sobre sus piernas, durmiendo plácidamente y sin preocupaciones. Pero él sí estaba algo preocupado. Su mamá y su hermana habían salido en la mañana, ya hace unas horas, con el semblante serio y son rapidez a quién sabe dónde, sin decirle nada más que se quedara y no se moviera de ahí. Y él lo había hecho así. Estaba en la casa, sentado y mirando al horizonte, esperando a que ellas llegaran. Suspiró. Estaba algo aburrido. De haber sido otro momento, habría llamado a Shino para que fuera a acompañarlo y así no estar solo. Pero las cosas no estaban como antes, y llamarlo a él estaba completamente descartado. Hace un rato había telefoneado a la casa de los Hyuuga, pero le habían dicho que Hinata estaba en el hospital, pues Neji y los demás habían vuelto de esa misteriosa misión a la Villa de la Arena. Lo que pasara que preocupó mucho a su hermana y a su mamá, ¿tendría que ver con eso? Era muy probable. Y entonces, las dos mujeres llegaron, con los rostros preocupados. Kiba sabía que las cosas estaban muy mal. Lo intuía. Lo olía.

-¡Kiba, qué sorpresa, hijo! Es bueno verte al fin fuera de tu habitación.

-¿Qué pasó, mamá?

Madre e hija se miraron por unos momentos, como discutiendo entre ellas mentalmente si era bueno que Kiba lo supiera. Un momento después de eso, ambas se sonrieron levemente, y Hana salió de la habitación, dirigiéndose a su dormitorio. Viéndose solos, la mamá de Kiba se sentó delante de él. Lo miró preocupada.

-Hijo… Hana y yo pensamos que era bueno que viniera Shino a verte, porque te veías mal. Él nos dijo que habría venido de no ser porque tú ahora no querías ser su amigo, y mucho menos verlo. ¿Qué fue lo que pasó? Él no quiso explicarlo.

-Peleamos –puso cara de fastidio-. Dijo algo horrible, y ya no quiero ser amigo suyo.

-Se veía muy triste, Kiba. Puedo hasta jurar que por primera vez iba a ver sus ojos, pero cargados de lágrimas.

-Ah… -respondió, con poco interés- Pero lo que yo quiero saber es por qué salieron de esa forma en la mañana.

-Pero Kiba… -el muchacho mantuvo durante toda la conversación una especie de barrera, la cual la madre no logró romper. Del otro lado se encontraba la verdad de lo que había pasado entre él y Shino, claro está. Pero entonces la madre suspiró, pensando que habrían aún momentos para hablar de ello- Tsunade-sama nos mandó a llamar. Habíamos muchos jounin ahí. Lo que quería decirnos era muy importante, pero como eres mi hijo te lo voy a confiar. No se lo debes decir a nadie.

-No se lo diré a nadie –le contestó Kiba, extrañado.

-La Arena descubrió planes de El Sonido para atacar a Konoha, y venir por Uchiha Sasuke.

Eso era mil veces peor que todas las catástrofes que se le habían pasado por la mente a Kiba, intentando adivinar qué diablos estaba pasando. Inmediatamente recordó lo que había pasado en el examen del chuunin unos años antes, y sólo atinó a decir una sola palabra.

-¡Mierda!

-No seas grosero, Kiba –la mujer lo miró con seriedad.

-No me puedes regañar por eso ahora, mamá –la miró un tanto preocupado, y en seguida bajó la vista- ¿Qué va a pasar ahora?

-Gaara-sama nos prometió ayuda –sonrió levemente-. Es una buena persona, después de todo. Pero estamos organizando todo con la Hokage-sama. Pero lo más importante de todo, Kiba, es que debemos permanecer más unidos que nunca. Y eso va para toda la villa.

-Es verdad…

-Por eso, te recomiendo que olvides tus diferencias con Shino. Uno nunca sabe qué detalles pueden perjudicar una batalla.

Kiba en esos momentos se puso de pie, súbitamente. No iba a aceptar que su madre le hablara de reconciliarse con un tipo que él consideraba un enfermo, y que odiaba con todo su ser. Bufó, y se fue hacia su habitación, ignorando olímpicamente los llamados de su madre.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

A Sasuke le llamó la atención que Itachi cerrara la puerta con fuerza, así que se puso de pie y salió de su habitación en dirección a la sala de estar. Encontró a Itachi delante de la puerta, de brazos cruzados y con el semblante más serio de lo habitual. Entonces, se aventuró a preguntar…

-¿Quién era?

Itachi permaneció de la misma forma unos momentos antes de siquiera mirarlo. Cuando finalmente lo hizo, no cambio la mirada. Parecía que se encontraba debatiendo mentalmente sobre algo de importancia.

-¿Itachi?

No estaba seguro de si debía acercarse o no, pues, a simple vista, su hermano parecía estar enfadado. ¿Con quién? Ni idea, pero seguro se trataba de la persona que había llamado a la puerta. Pero entonces, Itachi movió la mano a modo de invitación a que se le acercara. El menor fue hacia él a paso rápido, pero a unos pasos de llegar el mayor estiró el brazo, haciendo que la frente de Sasuke chocara con dos dedos.

-¡Auch!

-Eres demasiado curioso.

-Pero… -Sasuke estaba un tanto sorprendido por lo que Itachi acababa de hacer. Por unos segundos, su mente había viajado a su niñez- ¿Qué…?

-Olvídalo. Era una persona que seguramente venía a preguntar qué estoy haciendo acá.

Sasuke medio salió de sus recuerdos, y miró a su hermano, sobándose la frente por el pequeño golpecito que le habían dado los dedos de Itachi. No había forma de averiguar lo que había pasado, y eso se lo confirmó la extraña expresión en el rostro de su hermano mayor. Por su lado, Itachi decidió que lo mejor era esperar a que el bunshin que había creado hace unos momentos, antes de golpear la puerta, recopilara cierta información para hacerlo desaparecer. Cuando esto sucediera, él sabría todo lo que su copia habría averiguado sin tener siquiera que preguntarle nada, ¿no era útil en estos casos el Kage bunshin no jutsu? Se inclinó un poco y besó los labios de Sasuke suavemente.

-¿No vamos a almorzar?

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Tsunade había llegado a la habitación de Sakura, y sólo viéndola supo qué debía hacer. Juntó su manos y las puso sobre el pecho de la chica, a la vez que comenzaba a enviar un flujo de chakra que en seguida logró estabilizarla. Pero ella sabía que era una medida momentánea, así que apenas vio entrar a Shizune, quien había llegado corriendo y cargando fichas médicas, preguntó a viva voz:

-¡¿Qué pasó con el veneno del kunai que mandé a analizar?!

-¡Tsunade-sama! Se trata de un veneno muy complejo –vio a la mujer con preocupación-. Tomará mucho tiempo analizar los múltiples venenos de los que está hecho.

-¡Maldición! ¡Entonces tendré que hacerlo yo!

-¡Pero Sakura puede…!

-Si ocurre algo, me llamas.

La Hokage salió furiosa de la habitación. Shizune había sido entrenada por ella misma para todo tipo de situaciones, y la reconocía como una de las mejores aprendices que había tenido. Pero ahora no había podido analizar los venenos… ¿Era una falla suya o de Shizune? Pero entonces intentó tranquilizarse. Era un veneno hecho en la Villa Oculta del Sonido… seguramente ese tal Kabuto había tenido algo que ver. Tal vez mucho que ver. Debió de ser un veneno hecho más que nada para hacer sufrir a la víctima antes de morir. De ser así, Sakura habría tenido, en cierto modo, suerte de no estar conciente para sufrir los efectos dolorosos… Pero todo aquello eran sólo suposiciones. Así que una vez había llegado al laboratorio, se enfrascó en la solución del enigma que resultaba ese veneno para Shizune. Pero luego de observar unos minutos por el microscopio pudo comprender las dudas de su aprendiz…

-¿Qué demonios es esto?

Se tapó la boca un una mano, sin dejar de observar los misteriosos patrones que aparecían ante sus ojos. Esa cosa debía de contener, como mínimo, seis tipos de venenos, además de otras sustancias misteriosas que tomaría tiempo analizar. La Villa Oculta del Sonido quería torturar a sus víctimas antes de que éstas murieran, claro está.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Había pasado ya bastante desde que había dejado la casa de los Uchiha. Calculó una media hora. Saltaba entre los árboles para llegar más rápido, y fue entonces que sintió unos pequeños movimientos entre las ramas. Se detuvo de súbito, y lanzó tres kunai a un sitio tapado por las ramas de los árboles. No logró sentir nada más que un leve chillido, por lo que se quedó quieto unos segundos. Avanzó hacia el lugar donde sus armas se habían incrustado, y vio con algo de horror que acababa de enterrar tres filosos kunai en una pobre serpiente. Un escalofrío recorrió su espalda al ver lo simbólico que resultaba aquello. Juntó sus manos para deshacer su transformación, y la anciana dio paso a un joven de lentes y cabellos blanquecinos que tragó saliva, un tanto nervioso por lo ocurrido. Movió su cabeza, tratando que quitarse de la mente aquella visión, y luego de ello, Kabuto continuó su paso por entre los árboles, hasta llegar a un lugar alejado y de difícil acceso, donde se descubría una entrada de un escondite. El escondite de Orochimaru.

Caminó por el laberíntico lugar, cruzando varias puertas antes de llegar donde su señor. Cuando hubo arribado, golpeó la puerta y habló con su habitual tono de voz.

-¿Orochimaru-sama? ¿Puedo pasar?

-Hazme ese favor, Kabuto.

El muchacho entró a la habitación que era iluminada sólo con una vela, y al hacerlo uno de los ninjas del Sonido hacía una reverencia a su amo para luego salir del lugar. Orochimaru se veía como siempre, con esa sonrisa de superioridad adornado su pálido rostro.

-¿Sabías que encontraron unos cadáveres de algunos ninjas nuestros, en el bosque?

-No, señor.

-Pues bien. Parece ser que el Kazekage tuvo algo que ver con eso.

-Me enteré que había habido una misión importante, señor. Unos ninjas de la Hoja habían ido a la Arena a buscar algo que el propio Kazekage quiso llevar. Algo que aún no puedo averiguar qué es.

-Entonces sí está en Konoha.

-Sí, señor. Yo mismo lo vi.

-Ya veo… Me pregunto si ese jovencito intervendrá en mis planes… -el hombre adoptó un semblante serio.

-Iba acompañando a Naruto-kun. Parece ser que se han hecho amigos.

-Eso es algo que no me interesa. Quiero que me cuentes qué pasó con tu visita a Sasuke-kun.

-Logré verlo, señor. Todo parece estar en orden.

-Perfecto –una sonrisa volvió a aparecer en sus labios. Entonces se fijó en que Kabuto cargaba una canasta en una de sus manos- ¿Qué traes ahí, Kabuto?

-Ah, es verdad –la abrió y extrajo una bolsa-. Me tomé la libertad de traerle esto –se la extendió. Orochimaru vio que era una camisa muy elegante.

-Conoces muy bien mis gustos –sonrió aún más al ver la prenda.

-Sabía que sería de su agrado, señor.

Luego de aquello, Kabuto hizo una reverencia y salió del lugar. A su mente volvió la escena de la serpiente muerta por sus tres kunai. Nuevamente, su espalda fue recorrida por un escalofrío. Aquello le resultaba aterradoramente significativo… Se acomodó sus anteojos y continuó su camino, intentando alejar de sus pensamientos la tétrica imagen.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Cierto rubio iba caminando por la calle con mucho más ánimo que en la mañana. Haber salido a almorzar con Gaara había sido bueno, aun cuando éste fuera muy callado, y por lo tanto, en extremo diferente a Naruto. Pero había sido una buena compañía, y ahora lo volvía a acompañar al hospital a ver a Sakura. Además de eso, no sabía cómo agradecerle lo que había por él en el incidente con el tipo ese que lo llamó "demonio"… Pero entonces, sintieron un maullido suave viniendo de una pequeña callecita hacia su izquierda. Naruto fue a ver, y se encontró con un pequeño gatito blanco, de no más de 3 meses, de ojos grises que lo miraban suplicando cariño. Y fue amor a primera vista. El rubio lo tomó en sus manos y lo apoyó contra su pecho, al momento que el animalito se aferraba a su ropa con sus garras: no se quería apartar de la única esperanza que tenía hasta el momento de sobrevivir.

-Mira, Gaara –dijo el rubio, sobrecogido-. Se lo voy a llevar a Sakura-chan. Seguro que cuando despierte le va a gustar –sonrió, mostrando sus dientes.

-Primero tienes que darle algo de comer.

-Es cierto, tte bayo. Vamos a comprar leche y luego vamos al hospital.

El rumor de lo que había hecho Gaara hace unas horas atrás y de su rango de Kazekage se había esparcido por los alrededores a una velocidad asombrosa. No era extraño que a esas alturas todo el mundo lo supiera, así que la entrada a un pequeño supermercado para ir por la leche no pasó desapercibida. Y el hecho de que Naruto cargara un gatito no pareció molestarle al dueño, misteriosamente. Así que hicieron la compra con tranquilidad, pero cuando iban a pagar la mujer que los atendió les sonrió como pudo y les dijo amablemente que la leche era una atención de la casa para el Kazekage. Naruto se alegró, pero apenas puso un pie afuera del lugar su rostro alejó todo rastro de felicidad. Delante de él estaba Hinata, con una expresión que denotaba lo peor.

-Na… Naruto-kun… -dijo suavemente y con timidez- Sakura-san…

-¿Ella está bien, no es verdad? –la pregunta salió de sus labios con un tono de preocupación que no pudo ocultar.

-… ella entró en… crisis –continuó, con la cabeza algo gacha-. Creo que… deberías ir…

Sin pensarlo dos veces, Naruto salió disparado hacia el hospital, cargando aún el gatito, pero con sumo cuidado. No iba a dejar que a Sakura le pasara algo… y menos antes de que viera ese animalito que estaba seguro le encantaría. Apretó los labios en un intento de impedir que un grito desesperado saliera de ellos. Por su lado, Gaara había quedado en el mismo lugar que Hinata, sin siquiera moverse, y llevando una bolsita con la leche.

-Avísale de esto a los demás –le dijo a Hinata, para luego salir con rapidez tras el rubio.

La muchacha agachó la cabeza. Ver a Naruto así le había producido una pena enorme, al punto que ahora estaba derramando unas lágrimas inconscientemente por él. Pero no era momento de quedarse ahí parada sin hacer nada. Tenía que ir a avisarle a los demás: Ino, Sasuke, y también a Kakashi-sensei.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Shizune se había quedado en el cuarto junto a una inconsciente y pálida Sakura, que sólo lograba respirar gracias a un respirador mecánico, vigilando sus reacciones al flujo de chakra que Tsunade-sama le había enviado hace unos momentos. Al comienzo la pelirrosa se estabilizó, pero ahora parecía que su salud comenzaba a decaer otra vez. Shizune entonces se preocupó, y salió en busca de la Hokage. Pero no tuvo siquiera que salir de la habitación, porque la mujer venía llegando, pero se notaba que no traía muy buenas noticias.

Tsunade apenas vio a Sakura, le entregó un nuevo flujo de chakra por su pecho, y la muchacha recuperó un poco el color. La rubia miró entonces a Shizune.

-No vivirá sin el chakra que le envío. Cada vez lo necesitará con mayor frecuencia –cerró sus ojos y suspiró con tristeza.

-¿Y qué hay con el veneno, Tsunade-sama?

-Es una sustancia creada a base de muchos venenos. Es imposible analizarla con rapidez. Tomará mucho tiempo, y no creo que Sakura resista tanto. Además estamos hablando de Orochimaru, así que debe haber algunos jutsu en ese veneno.

-Entonces ella…

-No lo sabemos. Así que no lo digas.

La Hokage se sentó en una silla al lado de Sakura, y acarició sus cabellos con cariño. La muchacha había sido una de sus mejores aprendices, y se había encariñado con ella. Pero en ese momento, con toda la tristeza del mundo, admitió mentalmente que no podía hacer nada más por ella, más que esperar que su cuerpo evolucionara favorablemente por su propia cuenta. Y en ese momento se le vino a la cabeza Naruto. Cómo sufriría si Sakura…

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Ino lloró apenas vio a Hinata afuera de la florería, entendiendo a la perfección la razón de que la fuera a visitar. Como acto reflejo, la rubia tomó un ramo de flores que había reservado en un rincón y salió corriendo hacia el hospital, cargando las flores favoritas de su amiga. Entonces la Hyuuga se dirigió hacia la casa de los Uchiha, un lugar por el que sentía cierto respeto debido a lo ocurrido en el pasado. Pero se armó de valor y se apresuró, temiendo que Sasuke no alcanzara a ver a la pelirrosa con vida.

Pasados unos minutos la muchacha llegó a la gran casa en que vivía Uchiha Sasuke, pero se detuvo unos segundos antes de poner un pie en la propiedad: Uchiha Itachi también vivía ahí. Se asustó un poco, pero juntó el valor necesario para ingresar. Entonces golpeó la puerta tímidamente, como era su costumbre en todo lo que hacía. Para su alivio Sasuke fue quien abrió la puerta, y la recibió algo sorprendido.

-¿Qué pasó, Hyuuga? –le preguntó.

-Ah… es sobre Sakura-san… -Sasuke miró con interés-. Ella hace poco… … empeoró y… me pidieron que buscara a sus amigos… por si… -bajó su cabeza.

-¿Naruto lo sabe? –preguntó el Uchiha, un tanto impresionado por lo que Hinata le acababa de informar. La muchacha asintió, respondiendo su pregunta-. ¿Cómo lo tomó?

-Se fue con rapidez hacia el hospital… -dijo con un tono cada vez más bajo, recordando lo triste que se veía el pobre de Uzumaki.

-Bien. Gracias por avisarme. Iré en seguida.

Hinata entonces se fue del lugar, yendo en dirección donde Kakashi-sensei. Sasuke entró a su casa buscando una polera para cambiarse y se dispuso a salir.

-¿Tan grave es el asunto? –le preguntó Itachi, fingiendo interés.

-Lo es –respondió el menor, abriendo la puerta-. No sé cuándo vuelva.

-Está bien. No te esperaré entonces.

-No lo hagas. Nos vemos después –Sasuke cerró la puerta y se marchó.

Itachi se sentó en un sofá, mirando hacia un punto fijo en la pared. Odiaba que Sasuke se preocupara más de ella en estos momentos. Pero entonces, lejos de ahí, su bunshin se esfumó, haciendo que toda la información que había recopilado se introdujera en la mente de Itachi. Sonrió de lado al enterarse de aquella información. ¿Así que Orochimaru estaba más cerca de lo que pensaban…?

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

No tardó mucho en aparecer ante su vista la entrada del hospital, donde su amiga se encontraba en un estado muy grave. Cruzó la puerta corriendo, sin importarle que la gente lo mirara con curiosidad o algunas personas le pidieran que no hiciera tanto ruido. ¿Cómo podían decirle eso? Tenía que llegar cuanto antes donde Sakura. Ella tenía que ver a ese gatito tan lindo que le llevaba para subirle el ánimo. Así que hizo caso omiso a todas esas personas y enfermeras que le pedían algo de respeto por los demás pacientes y continuó corriendo hacia la habitación donde Sakura descansaba. Hasta que al otro extremo del pasillo logró divisarla: una habitación aislada de las demás para enfermos más graves. Llegó a ella y llamó a la puerta con un dejo de desesperación.

-Naruto… -dijo Shizune al abrir la puerta.

El chico entró sin pedir permiso, cargando al pequeño animalito que le maullaba pidiendo algo de comer. Naruto lo ignoró unos segundos, viendo con impresión y profunda tristeza a su amiga pálida, conectada a un respirador y con algunas intravenosas. Por unos momentos, su mente recordó momentos felices y divertidos vividos con ella, en misiones o en la vida cotidiana. Y ahora ella estaba ahí, sin siquiera moverse, y muy grave.

-Lo siento, Naruto, pero te voy a pedir que saques a ese animal de acá –dijo Tsunade suavemente-. Puede tener infecciones.

-No. Se lo traje a Sakura-chan.

-Naruto… -insistió la mujer.

-Olvídalo –respondió-. Ya te dije que se lo traje a Sakura-chan.

No serviría de nada insistirle, pues ya sabía bien ella lo cabeza dura que resultaba a veces ese Naruto. Luego miró a Sakura, que no parecía ni mejorar ni empeorar. Naruto entonces le preguntó:

-No se va a mejorar, ¿verdad?

Tsunade dirigió su mirada a Naruto, quien a su vez tenía sus ojos clavados en el gatito mientras lo acariciaba, sin poder contener unas lágrimas que rodaron por sus mejillas y cayeron sobre el pelaje del animal. La rubia adoptó un semblante más triste aún, e intentó sonar lo menos dura posible cuando le respondió.

-No te quiero prometer nada. Tampoco te voy a dar esperanzas cuando éstas no existen –miró a la pelirrosa-. Sakura tal vez… no pase de hoy.

En esos momentos, Naruto dejó al gatito sobre la cama y caminó hacia Tsunade, a paso lento. Cuando estuvo a su lado, la mujer pudo ver que el muchacho lloraba ya sin intentar ocultarlo, y en esos momentos se echó a sus brazos a llorar. La Hokage lo abrazó en seguida, acariciando su rubia cabellera al intentar consolarlo, y susurrándoles frases de ánimo que lamentablemente ella sabía que no servirían de nada.

-Na… ruto…

Sin pensarlo, todos miraron hacia la cama donde descansaba Sakura, y la vieron, increíblemente, con sus verdes ojos abiertos y acariciando a penas al gatito que le lamía una mano, aunque claro, sin haberse movido un solo centímetro.

-¿Por qué… estás llorando? –preguntó en un susurro, luego de ver que el chico se había puesto de pie y se había parado a su lado, con una cara de preocupación que no le había visto desde hace mucho tiempo.

-Sakura-chan… -articuló apenas Naruto, sabiendo que aunque Sakura hubiese abierto sus ojos en ningún caso significaba que estaba mejor.

-Siento que… me quemo por dentro… -dijo con un hilillo de voz, esforzándose por no llorar por el dolor que sentía.

Tsunade se puso de pie en ese mismo instante y le dio el flujo de chakra como lo había hecho antes. Pero Naruto lejos de mostrar la tranquilidad que demostraba la Quinta, siguió llorando, aun cuando vio que, al menos , Sakura había relajado su expresión que demostraba dolor. No podía comprender por qué la vida lo castigaba de tal manera, intentando llevarse a su mejor y más querida amiga… Sin siquiera pensarlo –ya no pensaba en nada- se sentó en la silla que ocupaba antes Tsunade, y se dedicó a contemplar largamente cómo la piel blanca de Sakura estaba aún más blanca. Recorrió con su vista uno de los brazos de la muchacha, hasta que llegó a la mano, donde el gato se hacía cariño restregándose por los dedos que competían en blancura con su pelaje. Pero en esos momentos, la puerta se abrió de súbito, e Ino entró rápidamente, sudando un poco y respirando de manera agitada, pero cargando un ramo de flores que se veía en buenas condiciones. Inmediatamente se puso al lado de la de ojos verdes, que no le dirigió la mirada, pero que sí se había dado cuenta de su presencia. A Ino le sorprendió de sobremanera verla despierta, por lo que esbozó una leve sonrisa.

-Sakura, mira –dijo en voz no muy alta, como intentando no despertar a alguien que dormía-. Te traje tus flores favoritas… -su voz se quebró mientras decía aquello, y Naruto vio que ya estaba comenzando a llorar.

-Gracias –respondió únicamente, intentando mostrar una sonrisa, pero con dificultad.

-Por favor –les pidió la Hokage-, no la hagan hablar.

Naruto e Ino se miraron, comprendiendo que la petición de Tsunade era de lo más indicada, pero pensando que Sakura estaba en sus últimos momentos, y tal vez éstas serían sus últimas palabras. Hubo entonces un silencio, en donde vieron que Sakura intentaba mover su mano para acariciar al pequeño gato, que movía su cola de felicidad por tanto cariño que había recibido en un solo día. Y finalmente, de los labios de Sakura pudo aparecer una sonrisa.

-¿Y… este gato? –preguntó con lentitud y voz baja.

-Lo encontré hoy, Sakura-chan. Pensé que te gustaría verlo –se enjugó las lágrimas. Sakura a su vez, movió su cabeza con dificultad para ver al animal.

-Está… precioso.

-Sabía que te iba a gustar –dijo Naruto, sintiendo un terrible dolor en su corazón al imaginar que estaba conversando con ella por última vez.

Entonces entró Gaara con toda la tranquilidad del mundo, trayendo un platito y cargando la leche en una bolsita. Sakura al verlo recordó la misión, y se sintió terriblemente porque ella consideraba que había sido una carga… otra vez.

-¿…Cómo salió…todo?

-La misión fue un éxito, si no contamos lo que te pasó a ti –le respondió Gaara, con su seriedad habitual-. Entregamos el objeto en perfectas condiciones, y antes de lo planificado.

Gaara se giró hacia Naruto, dando por terminada su conversación. Le pasó el platito que había tomado prestado de por ahí y la cajita de leche a Naruto, quien le agradeció con la mirada que lo acompañara ahora. Tomó la leche y vertió un poco en el plato, dejándosela al lado del gato, sobre la cama, quien en seguida comenzó a tomar. Sakura volvió a sonreír al ver aquella escena.

-¿Dónde… está Sasuke-kun…?

Naruto e Ino se miraron inmediatamente, pues no sabían si Sasuke había sido puesto al corriente de que Sakura había tenido una crisis, y que era necesario que viniera a verla. En los ojos de ambos chicos se reflejó una terrible preocupación al ver que ahora Sakura comenzaba a preocuparse por él, porque ¿si no venía? Todos conocían a Sasuke, y por su forma de pensar nunca se sabía. Naruto no quería moverse de ahí, pero si tenía que ir a buscar a Sasuke para que ella estuviera tranquila él tendría que hacerlo, aun cuando le destrozara el corazón ir a esa casa donde Itachi también estaba viviendo. Se puso de pie entonces, rápidamente, por lo que una pequeña punzada de dolor le subió desde su pie vendado hasta la rodilla, seguramente debido a todas las veces que había estado corriendo hoy. Tsunade lo miró preocupada, notando la venda. Pero antes de que hiciera algo, cierto muchachito de cabellos oscuros que hacía suspirar a muchas niñitas cruzó la puerta.

-Aquí estoy.

Traía las manos en los bolsillos, y vio sorprendido que ya se hubiera reunido tanta gente ahí. Pero por su lado, los demás –exceptuando a Gaara- se mostraron muy felices de verlo ahí, sobre todo Sakura, quien derramó un par de lágrimas al escuchar su voz. No cabía en su felicidad. Sasuke entonces comprendió la gravedad del asunto, y se acercó también a su compañera de equipo, quedando al lado de Naruto. Entonces notó la presencia del gatito, que terminaba de lamer los últimos restos de leche que quedaban en el plato. De manera casi mecánica, Naruto volvió a echar leche en el plato, y dejó la caja sobre un velador.

-Usuratonkachi. Tienes que echarle un poco de agua también, para que quede similar a la leche que toman los gatos.

-Cállate, baka –le respondió Naruto-. Yo sé hacerlo.

-Es… evidente que no… -comentó Sakura, sonriendo al verse envuelta, como siempre, en una de la peleas cotidianas que tenían los tres.

Todos sonrieron al ver la escena –dejando a Gaara de lado, que veía con atención-. Esa era, seguramente, la última vez que los verían insultarse… Naruto sonrió, derramando unas lágrimas, mientras que Sasuke esbozó una leve sonrisa de lado. Sakura entonces comenzó a decaer, sintiendo que a cada segundo tenía menos fuerza. Pensó que eran sus últimos momentos, así que levantó ambos brazos un poco: su izquierdo hacia Naruto y Sasuke; su derecho hacia Ino.

-Tómenme… las manos… por… favor…

Naruto, Ino y Sasuke abrieron bien sus ojos luego de la petición de Sakura, entendiendo que ella presentía que estaba en sus últimos momentos. Ino tomó su mano en seguida al igual que Naruto, pero Sasuke se demoró un par de segundos en posar su mano junto a la del rubio. La pelirrosa por su lado sonrió, y cerró sus ojos por largo rato. Finalmente los abrió, y miró a cada uno de los presentes, agradeciendo tal vez cada cosa que hicieron por ella cuando lo necesitó. No quiso expresar dicho agradecimiento en palabras, porque sabía que estaría mucho rato hablando, y la fuerza escapaba de su cuerpo con demasiada rapidez para su gusto.

-Los… quiero a todos… -comenzó. Con sólo eso, Naruto e Ino se echaron a llorar, y Shizune comenzaba a derramar sus primeras lágrimas-Los quiero mucho… … -sonrió apenas-… y prometo que… los voy a… estar cuidando… siempre…desde donde… esté.

-No hables, Sakura-chan. Ya vas a ver cómo te recuperas y luego nos vamos a reír de esto –dijo un desesperado Naruto, sin creer sus propias palabras.

-Yo sé… que voy a… morir… -cerró sus ojos lentamente y respiró de la misma manera- Naruto…

-Dime…

-Ponle… "Yuki"al gatito… por favor…

-Por supuesto –se quitó las lágrimas con el puño de su mano libre.

-Serás… el mejor… Hokage que… tendrá Konoha…-Naruto ocultó su rostro detrás de su puño, para luego largarse a llorar- Sasuke-kun… por favor… Sé… feliz… Y cuida mucho… a Naruto…

-Lo haré, Sakura. No te preocupes.

-Gracias… -se giró un poco hacia su amiga- Ino…

-Amiga… -susurró Ino entre sollozos, apretando inconscientemente su mano a la de Sakura.

-Cuida mucho… a tu… maravillosa tienda… -Ino asintió en seguida- Y controla… a tus compañeros… -le sonrió- Recuerda que… ahora… las mujeres… mandamos.

-Por supuesto –le sonrió Ino, mientras se quitaba sus lágrimas con el dorso de su mano libre.

-Tsunade-sama, Shizune-san… -las mujeres se acercaron un poco- Gracias por enseñarme… todo… y… sigan… con su lindo… e importante trabajo… -respiró lentamente antes de poder enseñarles una sonrisa.

-Lo haremos como siempre, Sakura. Pondremos todo nuestro empeño en ello –dijo Tsunade suavemente, y Shizune le sonrió sin dejar de derramar lágrimas.

-Kazekage-sama –A Gaara le sorprendió que tuviera palabras para él, y la miró con atención- Haga… lo mejor en su trabajo… … y… cuide mucho a sus… hermanos… y a su… amigo… -sonrió otra vez- Naruto… lo quiere mucho… -El pelirrojo asintió, sin decir palabra alguna.

Entonces, acompañado de una ráfaga, Kakashi hizo su entrada. Quedó bastante impresionado al ver la situación que se estaba viviendo, así que se acercó rápidamente a su aprendiz.

-Llega tarde… Kakashi…sensei… -le dijo no a modo de reproche como lo hacía siempre, sino que de manera algo divertida.

-Lo siento, Sakura –le acarició de manera paternal sus rosados cabellos.

-Por… favor… sensei… Cuídeme… a estos…dos…

-Dalo por hecho –por lo que se pudo ver en su ojos, Kakashi había sonreído.

-Entonces… ya me puedo… ir…tranquila… -cerró sus ojos, agotada por el evidente esfuerzo que le había resultado el hablar tanto. Sus fuerzas es esfumaban rápidamente, y le estaba resultando un terrible esfuerzo el solo hecho de respirar, aunque estuviera conectada a un respirador artificial.

Ante esas palabras, Naruto no quiso siquiera levantar su rostro que seguía oculto tras su manga. Ino levantó la mano de Sakura y la apoyó en su rostro, sin dejar de llorar. El resto se quedó quieto sin decir nada, escuchando sólo el llanto de los dos rubios y la manera cada vez más difícil de respirar de Sakura.

-Cuídense… mucho… y… sean… fe…lices… -respiró hondo por su boca- No… llo… ren… más… por… favor…

Comenzó a respirar como si se estuviera ahogando, y todos comprendieron que era el final. Sus ojos verdes perdieron el brillo de manera repentina, y comenzaron a cerrarse lentamente. Su pecho subía y bajaba cada vez con mayor lentitud, hasta que llegó un momento en que bajó y no volvió a subir. Su sonrisa se había borrado, y el agarre de sus manos se soltó. Haruno Sakura había dejado de existir.

-Sakura-chan… … …

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Capítulo terminado. La escena de Sakura fue terrible. La tuve que escribir escuchando canciones tristes xD ¿Pero qué tal quedó? ¿Es para bien o para mal su deceso? Opinen, por favor. En cuanto al "obaa-chan punch del capítulo anterior, les contaré cortito. En Japón hay (o había) un programa radial de Naruto, semanal. Lo conducía la actriz de doblaje de Naruto y otra mujer, y se invitaba por un mes a otro actor de doblaje de Naruto al programa. Se ponían cartas boca abajo con algo escrito. El invitado tomaba una, y tenía que hacer una breve escena con lo que le tocaba. Al actor de Kabuto le tocó en una ocasión hacer de una abuelita que peleaba unas prendas que estaban en descuento, y era un "obaa-chan punch" con lo que finalizaba su actuación xD. Habían otras cosas también, como que les tocaba hacer el "sexy no jutsu" (el que hace Sasuke es de culto XD El de Kiba es demasiado impresionante. Si lo pueden escuchar, se van a morir xD Demasiado sexy xD Gaara cuando hace el sexy no jutsu es de lo mejor. ¡Es estar escuchando a una mujer! ¡Demonios! XD), u otras donde grababan una especie de mensaje de buenos días o buenas noches. Y eso, que si no les doy la lata xD Ahora respondo reviews n.n ¡Saludos a todos!

Almudena black: Eres la admiradora número uno del fic xD. Estás siempre aquí, te agradezco mucho que me estés dando ánimos. Ahora lo que dices... xD Sí, Itachi está todo posesivo xD A mí también me gusta bastante así XD Diablos... XD Y... Orochimaru. Es verdad. Ahora está hermanito mayor ahí, ya vas a ver lo que le espera al pedófilo ese xD. Y ahora te dejo, que estoy respondiendo los reviews en un ciber. Nos estamos viend el MSN el fin de semana! XD Saludos.

Haru89: Te agradezco muchísimo las palabras. Me pone muy feliz que te guste tanto. Me halaga mucho todo lo que me dices. Es mi primer fic, y parece que no partí mal n.n. Naruto es complicado, y no negaré que me he tenido que borrar algunas frasecitas porque no quedan estilo rubio hiperactivo xD Pero nada que no se pueda arreglar n.n. Y todos los actos de Itachi tienen su razón. Por supuesto, no diré nada más XD Pero ten en mente que Itachi tiene razones de sobra para haber vuelto a Konoha. ¡Y muchas por las palabras, otra vez! Saludos.

Tsuki: ¿Te lo leíste todo en un día? O.o Impresionante. En serio, es impresionante XD Normalmente historias tan largas me las leo en dos días, porque es un poquito doloroso estar tantas horas sentada xD Pero bueno xD ¡Genial! ¡Genial que te haya gustado! Estoy muy contenta, y aquí tienes la continuación n.n Muchos saludos, y muchísimas gracias por leer!

Neko-Itachi: ¿También los leíste todos de una? XD ¡¡Genial!! Es admirable xD Bueno, veamos tu review... Sakura finalmente murió o.o. Desde el comienzo quería eso, pero en el transcurso como que me daba pena, por Naruto xD Pero decidí ser fiel a mis ideas del comienzo y hacer que la niñita esta se nos fuera. La verdad no es sólo porque me cae mal xD En parte sí, pero tiene su razón para los capítulos futuros. Los celos de Itachi... xD Eso me encanta también xD Adoro escribirlo, voy a poner más celos de Itachi en los capítulos de siguen. También me gusta hacer que discuta con Naruto, así que veamos qué puedo hacer por eso. En cuanto a Gaara... Ya hay varias personas que me han preguntado por él. La verdad no tengo planes de que se quede con Naruto, aunque cuando leo lo que llevo escrito parece como si anduviera detrás de él xD ¡Pero juro que no era mi intención! XD Demonios... Y bueno n.n Encuentro genial que tu mamá y mi papá sean medios otaku xD Y eso, que estoy respondiendo reviews en un ciber. Nos estamos viendo después! Chaus!