Dos palabras.

By Senshi Hisaki Raiden.

Quiero aclarar que los personajes de Beyblade pertenecen a Takao Aoki y que no persigo ningún fin lucrativo al realizar este fan fic.

Advertencia: Esta historia contiene Shonen ai (relaciones entre hombres) así que si no te gustan este tipo de historias no sigas leyendo.

NOTAS DE LA AUTORA:

Hola ¿cómo han estado? Perdón por tardar tanto en subir este capítulo, la verdad es que estoy muy limitada de tiempo, estoy tomando clases los sábados y además haciendo servicio social después de la escuela, por consiguiente…

Yami Hisaki: ¬¬ hay poco tiempo para escribir estas jaladas.

Er… bueno, si, cuento con poco tiempo…

Yami Hisaki: Tengan un poco de paciencia, yo después de este capítulo la estoy teniendo pues las cosas están… (recibe un golpe de Senshi en la cabeza) ¡Auch!

¬¬ Te quieres callar. Bueno pues les dejo el capítulo y sin mi cuenta no falla este fic termina en el siguiente capítulo, aunque si me paso tal vez en dos, espero que no.

Gracias a Nancy-Hiwatari-17, a Phoenix Mildred a Afuchar3, a MAX, a Leika Tamaki, a Ludra-Jenova y a Kai angel por haberme dejado un review.

Ya saben que los que ya tengo su E-mail ya les respondí, y a los logged ya les envié su reply y a los que no me dejaron ni E-mail ni reply, aquí está su contestación.

Phoenix Mildred: Hola... (esquivando el jitomate y dándole a Yami hisaki) Phoenix, jejeje, lamento dejarlo siempre así, es que es una manía que tengo de dejar intrigado a todo el mundo. Yuriv sería incapaz de hacerle algo a Kai, aquí los personajes solo actúan de acuerdo a lo que sienten. Espero que aquí ya se vaya esclareciendo más los motivos de Takao. Cuídate mucho y perdón por la larga espera. MAX: Hola MAX, desde aqui te agradezco que leyeras AL AMANECER, si notaste lo acomodé, jejeje, se que fue algo obsesivo, bueno, no tengo planes de continuar AL AMANECER, simplemente no tengo cabeza ni tiempo para hacerle una continuación, pero te agradezco que le hayas leído y me dejaras un review. Gracias, y pues inevitablemente me he tardado un poco, espero que este capítulo te guste como los anteriores. Leika Tamaki: Hola Leika, y no, no te disculpes por el review largo, tu extiéndete cuanto quieras XD XD. T.T no te enojes con Yuriv, el es tan buen chico, bueno eso que dices es cierto, pero, bueno... cuando se ama a alguien proteges ese amor con todo, ¿o no? Eso es muy interesante, solo lee este capítulo y ya verás. Cuidate! Do svidaniya!

Gracias por todos sus comentarios, mis lectores disminuyeron su pongo que ya no les gustó la historia, está bien… próximamente le daré muerte… pero a la historia no a Kai XD XD

Yami Hisaki: que simpática ¬¬

Sin más preámbulo, al fic.

Aclaraciones:

–Diálogos; "..."– Resaltar palabras o frases; ---Cursiva--- Recuerdos; /…../ Pensamientos.

Capítulo 4: Miedo.

---Si yo sufro un accidente ¿tampoco vendrá a visitarme?---.

Esas palabras de Tachibana eran las que más le habían afectado escuchar. No sabía que hacer, es más no sabía que haría cuando viera a Kai. Sin detener su paso Alzó la vista mirando los números de las salas y estaba por dejar pasar el último cuando recordó que ese era el número que Max le dijo. Miró la puerta por unos minutos vacilando en entrar, pero al final lo hizo…

Toda la sala era blanca, el piso, las paredes… las sábanas, lo único resaltante allí eran los cabellos grises de Kai. Yuriv miró la habitación y el recuerdo de cuando estuvo en terapia intensiva llegó a él, si… él tambien había pasado por una situación así, por el maldito de Valkov. Takao se había preocupado por él y había comenzado a visitarlo después de que había salido del coma y fue entonces que lo conoció, ya que aunque podía decirse que ya lo conocía, fue hasta entonces que lo conoció pero a fondo y entonces poco a poco se comenzó a enamorar de él, de sus sonrisas, de sus enojos, de la forma en que daba a mistad y mostraba aprecio por las personas… Takao era una gran persona, ¿Cómo no enamorarse de él? Seguramente por eso Hiwatari tampoco había podido evitarlo.

Llegó al pie de la cama y miró al maltrecho Ruso-japonés y se sintió mal, ayer, solo lo había ido a dejarlo sin siquiera verlo. Ablandó su mirada y de nuevo las palabras de Hiromi lo afectaron.

---¿Es que para Takao no significan nada 6 años de amistad? Si yo sufro un accidente ¿tampoco vendrá a verme?---.

---¿Por que Takao es tan cruel?---.

Yuriv apretó sus puños al recordar eso, miró al peligris y…

–Kai…

El dueño del nombre abrió los ojos mirando al pelirrojo.

–¿Qué mal te ves? –Dijo Yuriv con una falsa ironía.

–Yuriv… –Profirió Kai mirándolo con indiferencia.

La mirada de Yuriv se endureció.

–Debiste quedarte en Rusia –espetó con tono grave– ¿Para que viniste?

Kai no pasó por alto eso, pero respondió.

–Vine a decirle que lo amo.

Yuriv lo miró con rencor.

–El no te ama, Kai.

Kai ocultó muy bien lo que esa expresión le produjo y dijo con el rostro frívolo.

–Dile que quiero verlo.

Eso sorprendió a Ivanov ¿Acaso Kai no lo había escuchado?

–No va a venir Kai.

–Lo esperaré, hasta que venga –dijo cerrando los ojos.

Yuriv estalló.

–¡EL ME AMA A MI, KAI! ¡ESCUCHA y ENTIENDELO! ¡ME AMA A MI!

–C-cállate –Dijo Kai mirándolo con un profundo odio– sólo dije que quiero verlo, Takao y yo aun somos amigos.

Yuriv rabió, pero en cuanto miró los ojos de Kai, desvió la vista y salió de la habitación. No iba a perder a Takao, por ningún motivo y bajo ninguna circunstancia…

Llegó a la sala de espera y ahí miró a los amigos de Takao y Kai. Max lo miró con el rostro serio y al verlo Yuriv desvió su camino, dispuesto a irse del hospital.

–Yuriv –escuchó la voz de Rei y se detuvo– Por favor Yuriv, dile a Takao que venga –Dijo el pelinegro con tristeza y con la vista clavada al suelo–…Sólo tu puedes convencerlo.

–¡No voy a renunciar a él! –Dijo estrepitosamente.

–No tienes que hacerlo, solo… por piedad –dijo Rei alzando la vista– te lo ruego.

Yuriv se rió y con el rostro ligeramente volteado y con los ojos cerrados dijo:

–¡Que patético! –y salió del hospital después de eso.

Caminó fuera del hospital, sin pensar o reflexionar a dónde iba, sus pasos parecían ser automáticos, caminó sin que se dirigiera a algún lugar en específico, mientras que las palabras de Tachibana y de Kon no salían de su cabeza y la duda comenzó a inundarlo: ¿Por qué Takao no quería ver a Kai? ¿En verdad era por él? Estaba tan distraído, hasta que un auto le tocó el Claxon. Yuriv se regresó a la banqueta algo aturdido.

–¡Imbécil, quieres matarte! ¡Abre los ojos! –Gritó el conductor y después de eso se siguió.

Yuriv se quedó como ido y recordó lo acaecido el día anterior.

Después de que Kai saliera corriendo Takao se había puesto de pie diciéndole que necesitaba hablar con Kai, por lo que sin más fue tras de él. Pero el no se iba a quedar tan tranquilo después de lo que Kai le había dicho por lo que se puso de pie y corrió tambien para alcanzarlos, iba corriendo por el camino junto al río cuando miró a Takao y a Kai junto al puente, cuando estuvo más cerca atisbó como Kai se alejaba de Takao…

---¡Kino-chan! –Había gritado, pero Takao no lo había escuchado---.

Los coches pasaban a gran velocidad por el puente y al fin miró como Kai se volteaba precipitándose hacia la avenida y entonces vio claramente como un auto lo atropellaba rodando sobre el chasis y luego cayendo sobre el asfalto, quedando inmóvil. El se había quedado atónito al ver esa escena… ¡no podía ser! Estaba por gritar, pero la voz de Takao le ganó.

---¡KAI! –Expresó Kinomiya corriendo hacia donde Kai…---.

Pero antes de que pudiera acercarse al herido cuerpo de Hiwatari, él lo alcanzó envolviéndolo en sus brazos.

---¡NO! ¡NO! ¡NO ES CIERTO! ¡KAIIII!---.

El pelirrojo lo estrechó fuertemente, escuchándolo llorar y él tambien sintió sus ojos humedecerse…

---¡Es mi culpa! –Lloró Takao entre sus brazos, aferrándose al pelirrojo desesperadamente– ¡todo es mi culpa!---.

---¡Maldición! –Rabió el pelirrojo alzando la vista para mirar a los nunca faltantes mirones que no hacían nada excepto eso, mirar– ¡Que alguien llame una ambulancia, por favor!---.

El conductor del auto bajó de éste y dijo:

---¿Por qué se arrojó a la carretera? ¡No fue mi culpa! ¿Por que hizo algo así?---.

Afortunadamente una patrulla pasó por allí captando el accidente y de inmediato llamaron a una ambulancia.

Takao seguía abrazado a Yuriv mientras que veía como los paramédicos atendían a Kai, preparándolo para subirlo a la ambulancia.

---Es mi culpa –se volvió a acusar, pero ya sin llorar, tenía la mirada extraviada---.

---No, no es tu culpa Kino-chan –le dijo él tomándolo del rostro y mirando sus hermosos rubís---.

Uno de los oficiales se acercó a ellos.

---¿Qué pasó Jóvenes?---.

Yuriv se volvió.

---F-fue un accidente –dijo Yuriv---.

El alto oficial miró al muchacho peliazul y dijo:

---Escuché a ese joven decir que era su culpa---.

Takao se soltó de Yuriv y bajó la vista.

---Oficial…---.

---Nos tendrá que acompañar---.

Yuriv se asustó al escuchar eso.

---¡Él no hizo nada! ¡Kai se arrojó a la carretera!---.

Uno de los paramédicos llegó interrumpiendo el momento.

---Lo vamos a llevar al hospital, pero… necesitamos notificar a un familiar---.

Yuriv bajó la vista la escuchar eso.

---Kai no tiene familiares –explicó Takao con poco afán– Yuriv, ve con él, acompáñalo por favor –dijo Mirando a Yuriv con los ojos trémulos---.

---¡Pero…!---.

---Yo iré con ellos a aclarar lo que pasó –le dijo con su acostumbrada sonrisa segura aunque un poco abatida por la situación– después llamaré al abuelo, no te preocupes Yuriv---.

---Está bien, pero, en cuanto pueda te alcanzaré en la estación de policía---.

---Gracias –dijo y asintió---.

Después de eso, subió a la ambulancia y fue al hospital, esperó con impaciencia todo el traslado y después rápidamente lo registró con lo más que sabía de Hiwatari, después fue a los teléfonos y llamó a Max, no se llevaba mucho con Mizuhara y Kon, pero afortunadamente tenía entre sus cosas el teléfono del estadounidense debido a que antes Takao lo frecuentaba mucho en su casa y solo allí lo podía localizar a veces. Después de llamar a Max, esperó con impaciencia a que llegara e ir a alcanzar a Takao a la estación de policía y de hecho, justo cuando el médico le decía las condiciones de Kai, Mizuhara llegó junto con Kon, apenas si cruzó palabra con ellos, sólo les dijo que después volvía y salió corriendo.

Eran las 6:00 de la noche cuando llegó a la estación de policía, allí a la salida estaba Takao esperándolo.

---¿Kino-chan? –lo llamó---.

El peliazul en cuanto lo vio corrió hasta él y lo abrazó. Él se había sentido desconcertado con eso, hasta antes de ese momento Takao nunca había rebasado el espacio entre ellos.

---¿Qué pasó?---.

---Nada…---.

Yuriv sonrió abrazando gentilmente a Kinomiya.

---¿Y el abuelo?---.

---Le dije que tú vendrías por mí, que te esperaría –dijo con el rostro oculto en el pecho de Ivanov---.

Yuriv sintió como Takao lo estrechaba con más fuerza de pronto.

---¿Estas bien? –preguntó---.

---No…, –dijo con voz truncada– quiero ir a casa---.

---Está bien –le dijo soltándose del abrazo y tomándolo de la mano---.

Caminaron en silencio. Takao iba con la mirada al suelo.

---Registre a Kai a mi nombre –dijo rompiendo el silencio– el médico dice que, se lastimó la columna, y además una de sus piernas no está muy bien…---.

---… ---.

---Llame a Kon y a Mizuhara---.

---…Gracias, Yuriv---.

No volvieron a decir casi nada después de eso, ni siquiera había pasado por su cabeza el hecho de que Takao había dicho que iría a su casa, en lugar de ir al hospital, no le había dado importancia, estaba preocupado por Takao… no por Kai. Cuando al fin llegaron al Dojo, Takao se soltó de Yuriv y caminó hacia el Dojo como ido.

---Kino-chan…---.

El peliazul se detuvo.

---Dime---.

---Esto no fue culpa tuya…---.

Los dos se quedaron quietos después de eso. Yuriv no sabía que más decir, Takao se giró y lo miró dedicándole una sonrisa.

---Yuriv, ¿Puedes pasar por mi, mañana al estadio de la BBA?---.

---¿Mañana? –Reitero confuso---.

---Si… mañana veo a Ikki, ¿Puedes?---.

Yuriv sonrió.

---Claro, ¿A qué hora paso?---.

---A las 2:00 de la tarde---.

---Ahí estaré---.

–¡Yuriv!

El pelirrojo reaccionó al escuchar esa voz y al enfocar su vista miró a Takao ir hacia el y abrazarlo. Se sintió desconcertado, ¿acaso había llegado hasta la casa de Takao caminando? ¿Pues que hora era?

Takao se apartó de él y se estiró un poco para depositar en los labios del ruso un beso.

–¿Qué pasó? –Preguntó Yuriv una vez que salió de su desconcierto.

–¿Cómo que, qué pasó? –En el rostro de Takao apareció un gesto de enojo– ¿Qué no puedo abrazar y besar a mi novio?

–¡…! –Yuriv es quedó muy sorprendido con las palabras del peliazul.

Al ver que Yuriv no decía nada Takao lo miró desconcertado.

–¿Yuri…? –Murmuró Takao, pero no pudo terminar, ya que él pelirrojo lo jaló de improviso estrechándolo fuertemente en sus brazos. Era una sensación tan placentera y tan maravillosa tener a ese niño entre sus brazos, lo amaba demasiado, si lo llegara a perder… no sabría que hacer, estaba tan acostumbrado a mirar su rubís, a escuchar sus risas, a contemplar su rostro alegre y jovial, a disfrutar de su compañía, de sentirlo cerca…, de saber que cada día lo estaba esperando para recibirlo con su hermosa sonrisa.

No…, él no era un egoísta, no lo era… solo estaba protegiendo lo que era suyo… sus sentimientos por Takao, nadie podía culparlo por ello, nadie podía decir que estaba siendo desconsiderado, Si él amaba a Takao, si Takao lo amaba a él… ¿Por qué tenía que preocuparse por Kai? ¿Por qué tenía que sentirse culpable? No era justo, no lo era, merecía ser feliz junto a Takao, lo merecía… Kai había perdido su oportunidad, era la oportunidad de él… pero… pero… tenía miedo… miedo de que eso se terminara…

–¿Yuriv? –Preguntó Takao preocupado por que Yuriv no lo había soltado y no decía nada– ¿Yuriv, estás bien? ¿Pasa algo malo? Yuriv –lo llamó de nuevo tratando de soltarse para mirarlo al rostro.

–…Estoy bien… –Le contestó– es solo que… te amo.

Al escuchar eso Takao dejó de intentar soltarse de él y correspondió de nuevo al abrazo, acariciando la espalda y los cabellos pelirrojos, pero sin decir nada.

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En una sola y fría habitación de hospital, un chico de cabellos grises fijaba su vista vacía en el techo de la habitación… y unas memorias llegaron a él…

Los pies cansados de un chico corrían por las calles de Japón, se escuchaba su respiración agitada y se había mojado los pantalones por los charcos que había pisado camino al aeropuerto, ya que era época de lluvia.

El estaba sentado junto a un gran ventanal, desde allí se podían ver los aviones que despegaban, él aeropuerto estaba extrañamente vació, tal vez era por que era miércoles a las 9:00 de la mañana, o quien sabe, nadie lo sabía, después de pensárselo mucho al fin había tomado la decisión de regresar a Rusia a reparar todos los daños que había hecho Voltaire, su abuelo, iba a ponerle fin a todo eso…

Alta voz: Pasajeros del vuelo 4567, cor rumbo a Rusia, pasar por favor a la terminal 4, segunda llamada.

Ese era su vuelo, debía irse ya… se puso de pié y tomó una maleta pequeña, el siempre era así, las cosas materiales no tenían importancia para el, el dinero viene y va…

---¡KAI!---.

Al escuchar ese grito volteó sorprendido, ahí lo lejos en el pasillo estaba parado Takao, con el pantalón todo mojado y con la respiración agitada.

--¿Takao?---.

Si, si Takao –respondió aquel con evidente molestia– No esperabas verme aquí… ¿verdad? –Dijo con voz truncada estaba bastante agitado por la carrera con la que había llegado allí– ¿Planeabas hacerlo de nuevo, verdad?

---… –No dijo nada mirando a Takao acercarse a él---.

---Otra vez ibas a irte sin decir nada y sin despedirte---.

---… ­–De nuevo no dijo nada, lo que decía Takao era cierto, no le había avisado a nadie y había escogido esa hora precisamente por que sabía que era cuando todos estaban en la escuela y no se darían cuenta, no había ninguna posibilidad de que pudieran ir incluso a despedirse de él aunque lo quisieran, pero Takao estaba allí ¿cómo se había enterado?---.

El peliazul bajó la vista y dijo.

---Por lo visto nunca podré hacer nada para que cambies ese maldito carácter que tienes… por más amigos que seamos. Por más que te pedí que no dejaras el Beyblade, lo dejaste, y por más que te dijera ahora mismo que te quedes sé que no conseguiré nada…---.

---¿Cómo te enteraste?---.

Takao alzó la vista y sonrió.

---Yo también tengo mis secretos… Kai---.

Sonrió al escuchar eso, después de tanto tiempo juntos, Takao aún lograba sorprenderlo. Después de eso se quedaron mirándose largamente, hasta que Takao apartó la vista con tristeza.

---¿Por qué eres tan terco, Kai?---.

---¿…?---.

---Por que simplemente no dejas el pasado atrás… y sigues tu vida… no tienes por que cargar con las culpas por lo que hizo tu abuelo…---.

---… sabes que no puedo hacerlo…---.

---¡Si puedes! –Alzó la vista con desesperación– Si tú quisieras… podrías…---.

---… –Se mantuvo indiferente---.

---Kai… hay algo que quiero decirte…

Alta voz: Pasajeros del vuelo 4567, por rumbo a Rusia, pasar por favor a la terminal 4, tercera llamada.

La operadora por el altavoz interrumpió el momento y las palabras de Takao.

---Tengo que abordar el avión… –Dijo tomando su maleta de nuevo---.

---…¿Volveré a verte? –preguntó---.

---No lo sé---.

---Eres un verdadero testarudo –espetó Takao acercándose a él y alzándole su puño, el cual él detuvo con su palma; Takao lo miró y logró sonreír– No olvides esto Kai: No importa donde estés, tú y yo seremos siempre amigos, pase lo que pase…

–¿Siempre amigos…? –Murmuró Kai en su lecho –/Entonces… ¿Dónde estas? Takao…/– sus lagrimas amenazaban nuevamente con salir de sus ojos… simplemente no podía comprenderlo ¿Por qué había pasado todo eso? ¿Por qué?

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Al día siguiente…

Yuriv había asistido desde temprano a la casa de Takao, era sábado, y se encontraban los dos recostados en el suelo, mirando una revista de deportes, Yuriv estaba detrás de Takao tomándolo de la cintura y apoyando su codo en el suelo para con su mano sostener su cabeza, para poder ver lo que su peliazul veía en la revista.

–¡Mira! –Exclamó Takao– Brooklyn va a participar en él torneo.

–¿Brooklyn? –Expresó el pelirrojo con algo de molestia.

–Me muero de ganas por enfrentarme a él, esta vez debe estar más fuerte que antes.

–¿Quieres verlo? –preguntó Yuriv con molestia.

Takao se volvió levemente para mirarlo.

–¿Por qué estás molesto?

–¿Cómo que porqué? ¿Acaso no trató de matarte? –Dijo Yuriv con algo de desdén.

–No…, Brooklyn se sentía muy mal en ese momento por que siempre estuvo solo, pero… él no es una mala persona, además le prometí que algún día nos enfrentaríamos de nuevo.

Estaban en esto cuando escucharon un toque.

–Hola chicos, ¿Interrumpo? –dijo el Abuelo llegando hasta allí con una charola y unos vasos con jugo de naranja.

–Si eso es para nosotros te perdono la interrupción –dijo Takao sonriente incorporándose levemente.

–¡Takao!

El sonrió.

–Era una broma abuelo –se rió a carcajadas.

–Tú y tus bromas –Dijo con molestia fingida sentándose en el suelo, con ellos– ¿Yuriv? –le ofreció un vaso.

–Gracias señor.

–Hace mucho calor… ¡ufff! –Dijo el abuelo resoplando al aire– El verano solo es divertido en una playa dónde puedes refrescarte sin problemas.

–Pero este verano es de Torneo, abuelo, no lo olvides. –Replicó Takao.

–El torneo, el torneo, ¿es que no tienes algo más en la cabeza chico? –Dijo el abuelo dándole un zape con su espada de bambú (quien sabe de dónde la sacó).

–¡Abuelo! ¡No me trates como a un niño! –Se sobó la cabeza.

–Pasé lo que pase tú siempre serás mi niño, además no te quejes que te sigues portando como uno.

–Claro que no.

Yuriv miró la discusión familiar y sonrió, Takao y su abuelo no tenían remedio, pero aun así se veía lo mucho que se querían, pero su sonrisa desapareció, no podía olvidarse de Kai, es más le parecía casi imposible que Takao pudiera estar tan tranquilo… y el abuelo también a pesar de saberlo.

El abuelo miró la revista y dijo:

–¿Qué no ese que está allí es Brooklyn Masefield?

–Así es –contestó Takao.

–Umn…–el abuelo se mostró molesto– Solo espero que no trate de destruir el mundo otra vez.

–No exageres abuelo, Brooklyn no trató de destruir el mundo… solo la ciudad– Se echó a reír.

–¡Cuanta diferencia! Él hecho de que Yuriv esté aquí no me deja duda de que tú te haces amigo de todos, hasta de los que quieren conquistar el mundo, sin agredirte Yuriv– Se rió el anciano esta vez.

El pelirrojo sonrió forzadamente, pues eso era verdad, alguna vez él tambien trató de cometer algo indebido por ordenes de Valkov… y trató de hacerle daño a Takao… en aquella torre de hielo… no, no lo había olvidado.

–Por cierto… ¿Qué pasó con Kai? –Preguntó el abuelo al cabo mirando la revista– ¿Ya se regresó a Rusia?

Su pregunta hizo que Yuriv se sorprendiera y lo mirara perplejo.

–¿Qué? ¿Usted no sabe qué…?– no terminó su pregunta y se volvió a Takao– Takao…

El peliazul tenía la vista levemente inclinada y con el rostro grave.

–¿Qué no sé qué? –preguntó el señor Kinomiya algo confundido, y su confusión creció al ver lo serios que se habían puesto su nieto y su amigo.

Takao se puso de pie.

–No es nada… –dijo.

–¿Qué no es nada? –Dijo Yuriv algo alterado– ¿Quieres decirme que es lo que te pasa? ¿Acaso…?

–Abuelo –dijo Takao interrumpiendo las palabras de Yuriv– ¿Quieres dejarnos solos?

–¿Qué pasa hijo? –Miró a ambos cada vez más preocupado.

–Por favor abuelo –pidió el peliazul.

El anciano tomó los vasos y se retiró del Dojo no muy seguro.

El pelirrojo miró a su novio demasiado confundido, Takao no dijo nada… por lo que se animó a hablar él.

–¿Tu abuelo no sabe lo de Kai?

Takao negó con la cabeza.

–¿Entonces… lo que dijiste esa noche en la estación de policía fue mentira? ¿Nunca llamaste al abuelo?

Takao solo volvió a negar con la cabeza, pero no dijo nada más…

–…Kino-chan… –Expresó Yuriv sin saber exactamente que decir, pero al fin supo qué– ¿Por qué no quieres ver a Kai?

Esa pregunta pareció tener una leve reacción en Takao, pero solo eso, pues no hizo ni el intento de decir algo.

Un silencio sepulcral se formó en la habitación del Dojo…

---Yuriv…, por favor Yuriv, dile a Takao que venga –Recordó las palabras del pelinegro–…Sólo tu puedes convencerlo---.

El miedo en Yuriv crecía cada vez más ante el silencio de Takao, lo cierto es que él nunca se sentiría tranquilo con esa relación hasta no saber lo que había pasado entre Takao y Kai, después de todo Yuriv no era una mala persona, si podía amar de la forma en que lo hacía a Takao, no lo era, además sabía que aunque no lo dijera Takao estaba sufriendo… Si, lo sabía, si no le doliera todo eso no callaría cada vez que hablaban de Kai; si no le importara se lo habría contado a su abuelo con frialdad, pero, con su actitud era obvio que había algo que Takao estaba sintiendo y quería ocultar, y aunque le doliera a Yuriv, prefería saber que era, para que tampoco lastimara a Takao.

–Kino-chan… tienes que ir a ver a Kai… –Dijo entonces.

El peliazul lo volteó a ver con el rostro atónito… Yuriv permaneció serio con su vista azul en él.

–Kai… quiere verte… –agregó Yuriv.

–…No…–Fue lo que los labios de Takao soltaron.

Yuriv se sorprendió, de nuevo Takao se había negado.

–Takao, te lo estoy pidiendo, ve a verlo, yo lo ví –se levantó del suelo– está en terapia intensiva, su caja toráxica sufrió una gran conmoción en el momento de que lo atropellaron, está muy mal…

–¿Por qué… me dices todo eso…? –Balbuceó el peliazul de ojos rojos con el rostro sombrío.

–¡Porque me duele, Takao! –Gritó Ivanov con desesperación– me duele saber que estas sufriendo y no lo expresas, me lastimas cada vez que actúas como la persona que no eres… no puedo creerte que no te importe lo que le ha pasado a Kai… ve a verlo, él es tu amigo, solo tienes que ir a verlo y regresar, eso es todo lo que te pido.

–… –Takao miró el suelo sin decir nada.

–… –Yuriv lo miró esperando a que dijera un "está bien" "iré" "de acuerdo", pero lo que Takao le dijo fue inesperado.

–¿…Y si no regreso?

Yuriv no supo que pensar ante eso, solo miró los rubís de Takao que esta vez ya no estaban fríos, ahora en ellos había melancolía, dolor… una mirada muy parecida a la que tenía el día del accidente.

No volvieron a decir nada después de eso, la mente de Yuriv era un caos, se sentía arrepentido, pero no sabía de qué… ya ni eso sabía, ¿Es que acaso perdería a Takao tan solo por pedirle que fuera a ver a Kai? Sintió ganas de hacer tantas cosas, entre ellas estaba el abrazarlo y decirle que se olvidara de Kai, que se quedara con él, decirle que nada importaba; pero él sabía que no se iba a sentir bien después de esas palabras y tampoco se podría quedar como si nada después de todo eso… porque, si Takao había dicho tal cosa, había posibilidad para Kai y las esperanzas para él… disminuían…, estaban en esto cuando el timbre sonó.

–Yo voy –Se escuchó la voz del abuelo.

Se escuchó al señor Kinomiya abrir la puerta.

–Rei, ¡Que gusto verte! –Exclamó el viejo alegremente.

–Buenos días señor –se escuchó la voz de una chica en vez.

–Salima, que gusto verte también.

–¿Dónde está Takao? –Se escuchó al fin la voz de Rei.

–En el Dojo, si quieres le…

–¡Rei espera! –Se escuchó la voz de Salima, antes de que el abuelo terminara de hablar.

Los pasos de alguien se oyeron aproximarse hasta dónde estaban, Takao y Yuriv se voltearon hacia la puerta; no tuvieron mucho tiempo de reaccionar, cuando apareció Rei en la marquesina de la puerta. Sus ojos color topacio parecían arder.

–¿Kon? –Exclamó Yuriv sorprendido de verlo allí y así, parecían en verdad muy molesto.

Y en ese preciso momento, el pelinegro se acercó a Takao dándole un fuerte puñetazo en la cara, tumbándolo al suelo en el proceso, ante las miradas atónitas del abuelo y de Yuriv.

–¡REI! –gritó la chica pelirroja, sujetando el brazo de su novio.

–¡Kai está muy grave! –Gritó Rei– ¡Lo único que pide es verte! Y tú… ¡no haces más que actuar como un estúpido!

CONTINUARÁ…

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Espero que el capítulo les haya gustado y si quieren leer el final déjenme una opinión dándole al botocito morado que dice "Go" en la esquina izquierda y escriben. Perdón por las cortas notas, pero tengo poco tiempo.

Comentarios, sugerencias, amenazas de muerte, jitomatazos y de más frutas y legumbres (siempre digo lo mismo nnU) serán bien recibidos.

¡Mil gracias por leer y luego nos leemos!

ATTE: Senshi Hisaki Raiden "La legendaria swordgirl princess".

Szabot\ sia mnoto ! Do svidaniya !

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