Dos palabras.

By Senshi Hisaki Raiden.

(Martes 7 de marzo del 2006 a 29 de diciembre de 2007)

Quiero aclarar que los personajes de Beyblade pertenecen a Takao Aoki y que no persigo ningún fin lucrativo al realizar este fan fic.

Advertencia: Esta historia contiene Shonen ai (relaciones entre hombres) así que si no te gustan este tipo de historias no sigas leyendo.

NOTAS DE LA AUTORA:

Priveettt k vsem (Hola a todos!) Kyaaa!!! Es el segundo final que mando. TOT, Voy a extrañar esta historia, es que es una de las historias que más dedicación he puesto, y de las que más me gustaban.

Yami Hisaki: u.u Eres una sádica nos torturabas con ella a todos.

xD Esa no era la intención Yami, pero sin duda hubo miles de reacciones con ella. Doy gracias por última vez a mis lectores. Gracias a: Takaita Hiwatari, a Hakura Black, a Kari,a Afuchar3, a Leika Tamaki, a Kaily Hiwatari (por los 6 xD), a Misao K. Hiwatari, a Quimera, a DarkQueen (Yess) (por los 6 xDDD),a Okami Reiko, a Phoenix Mildred (El del Cel o.oU, a Sher y a Zei Knomiya-Ivanov, 22 reviews. Gracias a tods por su tiempo n.n

Ya saben que los que ya tengo su E-mail ya les respondí, y a los logged ya les envié su reply y a los que no me dejaron ni E-mail ni reply, su contestación en mi perfil, solo pinchen donde dice Senshi Hisaki Raiden. Ok?

Gracias por todos sus comentarios y por la aceptación de esta historia. Sin duda mi mejor historia. ¿Listas para el final?

Yami Hisaki: u.u No, pero a mal paso, darle prisa.

xDDD Eso es cierto, Yami-chan, agarren sus pañuelos, bajo advertencia no hay engaño o.ó El capítulo está largo, ya que en este todo se aclara y todo se dice xD. Sin más preámbulo, al fic.

Aclaraciones:

–Diálogos; "..." Resaltar palabras o frases; ---Cursiva--- Recuerdos; /…../ Pensamientos. MAYUSCULA Gritos.

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Capítulo 7: Decisión (Por la persona que amas).

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–¡Yuriy! ¡YURIY! –Expresó Takao abrazando al pelirrojo con fuerza, dejándolo incluso sorprendido– Kai se está muriendo… y todo es culpa mía… –Comenzó a llorar de nuevo.

Yuriy al escuchar eso tardó en reaccionar, pero al final rodeó a Takao en un protector abrazo que además de tratar de consolarlo quería que sin dudar sintiera su amor por él, porque amaba a ese chico como nunca creyó lo haría y si podía hacer algo por él, lo que fuera, incluso consolarlo, lo haría sin dudar.

–No es tu culpa Kino-chan –Dijo sin dejar de abrazarlo–, lo que hizo Kai fue una tontería… tú no podías saber lo que él iba a hacer en ese momento… no te culpes.

–P-pero… y-yo… –Balbuceó el chico se sentía bastante mal.

El soviético lo alejó y lo besó en la frente.

–Eso ya no importa lo importante es lo que pasará a partir de ahora, la cirugía puede salvar a Kai, tenemos que esperar los mejores resultados.

Los demás chicos estaban sorprendidos ante lo dicho por el ruso, lo cierto es que eso no venia de cualquier persona sino de una que ya había sufrido mucho de joven, y que por lo mismo veía las cosas de un modo distinto a ellos.

Takao asintió y abrazó de nuevo al ruso, se sentía tan protegido con él cerca… tan seguro, igual que hacía unos años, de nuevo estaba allí para darle su apoyo.

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Las horas seguían pasando y aun no se sabía nada sobre la operación de Kai. Seguían en la sala de espera, "la sala de espera" ese nombre sin duda le quedaba al lugar, no había esperanza, ni nada más, allí nadie podía saber si lo que se esperaba sería bueno… o malo, no se sabía si lo que les aguardaba era un alivio o más dolor…, nadie sabía nada, por eso era la sala de espera… de la incertidumbre.

En la sala todos permanecían sentados, a excepción de Max que estaba de pie en una pared, frente a Rei y Salima. Yuriy mantenía a Takao entre sus brazos y en todo ese tiempo el peliazul se dejó abrazar por él. El soviético procuraba no separarse ni un segundo de él, contemplaba su rostro y sus cabellos y de vez en cuando lo acariciaba, aunque fuera en un hospital, aunque en esos momentos en la mente de Takao solo estuviera Kai, él quería estar con él. Sería su apoyo, lo sostendría, no por Kai, eso lo hacía por él, para jamás reprocharse el haber dejado solo y triste en esos momentos, al chico que amaba, sus sentimientos por él era lo más importante que tenía.

Max miraba a Takao en los brazos de Yuriy, escena que nunca se imaginó alguna vez vería. Takao era su mejor amigo, era quien mejor lo conocía, aunque fuera extraño, se llegó a preguntar alguna vez cómo era que nunca había llegado a sentir nada más por él. Max se preguntaba muchas cosas tenía muchas dudas, pero, recordaba que después de todo no le extrañó tanto el que Kai fuera homosexual y por ende su confesión… a menos no tanto como a Rei le sorprendió, una pequeña sonrisa ilumino de pronto sus labios al recordar la reacción de su chino amigo…

---No sé tu Max pero, justo en este momento siento como si no conociera a Takao ni a Kai---.

Lo que si le había sorprendido era el hecho de que Kai pudiera sentir tal cosa por Takao, por alguien tan distinto a él… y con el que rivalizó por tres años. Su sonrisa al fin se borró… Kai en verdad amaba a Takao, sobre todo por haber resistido tanto hasta que él llegara a verlo, ¿Y si Kai moría? Con ese solo pensamiento Max sintió una horrible sensación, tenía que dejar de pensar así, no sabía lo que los demás pensaban pero… Kai no podía irse, no podía dejarlos. ¿Qué pasaría con Takao?

Rei por otro lado estaba sentado con Salima, la pelirroja lo abrazaba permaneciendo callada igual que todos… la cabeza de Rei era un lío completo… si Kai no salía bien de todo eso ¿Qué iba a pasar? El estimaba mucho a Kai, lo respetaba y admiraba por la fortaleza que siempre demostró, aunque hubo también varias cosas de él que le llegaron a molestar, pero era como todo, las personas no eran perfectas, él tampoco lo era… pero ahora lo que más le preocupaba eran los sentimientos de sus amigos ¿Y si Kai no lograba salvarse? Incluso si Takao amaba a Yuriy, dudaba que él chico pudiera vivir tranquilo con toda esa culpa… sus palabras de hace rato le preocupaban… si Kai no salía bien de todo eso… ¿Qué pasaría con Yuriy? ¿Soportaría vivir a la sombra de los sentimientos de Takao por Kai? Pero… él ya ni siquiera sabía lo que Takao sentía por Kai, ya no lo sabía o más bien no lo entendía, aunque su situación se parecía mucho a la de Kane, Salima y él, no era lo mismo… ¿Y si Kai salía bien? ¿Su peligris amigo renunciaría a Takao? ¿Takao se olvidaría de Kai y podría estar con Yuriy? ¿Y cómo se sentiría Yuriy con eso? La cabeza de Rei era un verdadero lío… abrazó un poco más a Salima como buscando un poco de alivio para si mismo…

La chica sintió que el abrazo de su novio se reafirmaba y respondió sin preguntar nada, la pelirroja volteó a mirar a Takao…

/¿A quién amas Takao?/- Pensó- /No importa a quien ames, nadie te juzgará por ello, al menos yo no lo haré… ¿Acaso alguien tendría derecho? A Kane yo le debía mucho apoyo, compañía, todo, pero… elegí a Rei para amarlo, y no me arrepiento. Por ello sea cual sea tu decisión respétala tú antes que nadie/- cerró los ojos - /para mala suerte, en este mundo no todos podemos ser felices al mismo tiempo/

/¡No te mueras Kai! –Eran los desesperados pensamientos de Hiromi– /Aunque nunca estés conmigo, no mueras… aun con Takao, quiero verte vivir… por favor…/.

Kyo estaba junto a la chica castaña…

/Es difícil ver esto Kai /–pensaba Kyo hablándole a Kai en su mente– /paradójicamente, tu fuiste el que siempre demostró más fuerza que todos nosotros, pero al mismo tiempo nos mostraste cual era tu debilidad sin darte cuenta /– Alzó la mirada encontrándose con Takao y Yuriy– /Takao siempre fue tu impulso, tu motivación. Todos dependemos de algo o de alguien para sentir ganas de despertar y seguir…/ –regresó su vista a Hiromi que estaba recargada en él – /Todos…/

Cada uno estaba sumergido en sus pensamientos y cavilaciones que ya no sabían por cuanto tiempo había permanecido esperando, ¿nadie podía poner un maldito reloj en la sala? De pronto viniendo de las salas de terapia intensiva el rubio alcanzó a distinguir al médico que se haría cargo de la cirugía de Kai.

–¡Sensei! –Se separó Max de la pared y alarmando a todos sus amigos. Takao se levantó de donde permanecía con Yuriy y fue el segundo en ponerse frente al doctor para saber sobre Kai.

–¿Cómo está? ¿Qué pasó? –preguntó con angustia aunque trató de tranquilizarse le resultaba imposible.

–La cirugía fue exitosa… –salió pasivamente de los labios del médico.

Ante esas primeras palabras, todos sintieron un gran alivio, incluso el peso, la preocupación y el sufrimiento de aliviaban lentamente. Hasta Yuriy sintió cierto alivio de que su ex-compañero de equipo hubiera salido bien, ya que con eso Takao ya no se sentiría tan culpable.

–Pero…

"Pero" justo esa palabra terminó con el momentáneo alivio que de algún modo compartían los amigos de Kai. El médico continuó:

–Aunque la cirugía tuvo éxito falta ver como los pulmones y el corazón del paciente reacciona ahora–, dijo serio– repito, aunque los resultados responden a la adaptación del sistema respiratorio y circulatorio del paciente, esto pudo tener mejores y más efectivos resultados si la cirugía se hubiera llevado acabo mucho antes de padecer el infarto…

/Kai… ¿Tuvo un infarto?/ –pensó el ruso sorprendido ya que él desconocía eso, los amigos de Takao no le dijeron eso, solo que había tenido una complicación, inclinó el rostro con cierto resentimiento, viniéndole a la mente el momento en que vio a Kai correr a la carretera y ser impactado por el coche… –/ ¿En que demonios estabas pensando Kai?/ –cerró sus puños con fuerza.

–¿Qué va a pasar ahora sensei? –Preguntó Takao angustiado– Kai se va a poner bien ¿verdad?

El médico lo enfocó.

–Solo queda esperar a que él despierte y comprobar que la adaptación a la cirugía sea favorable, siento decirlo de este modo, pero, no podemos hacer más por ahora…

–¿Podemos verlo? –este fue el rubio.

–No por ahora. –dijo tajante el médico– creo preferible hasta que haya alguna respuesta de él o hasta la hora de visita reglamentaria, mientras vayan a comer algo o salgan un momento es muy duro estar aquí tanto tiempo –sugirió el médico al ver los a todos ya que apenas se había percatado que todos eran muy jóvenes y no había ni un solo adulto allí, también miró al resto de los presentes de la sala de espera de urgencias, todos allí padecían mucho dolor y había mucha tensión –Si el paciente despierta antes, se los haremos saber –concluyó y se retiró.

–Creo que el médico tiene razón– hablo por fin Rei– lo mejor será que salgamos un momento.

–Me duele un poco la cabeza –dijo Salima.

Rei acaricio la espalda de la chica.

–Lo sé, creo que todos estamos cansados por los últimos días y sobre todo las ultimas horas…

–Pero –interrumpió Hiromi acercándose a Rei– si salimos todos no habrá nadie aquí que esté al pendiente de Kai.

–Es verdad–, secundó Mizuhara– ya escucharon al médico sobre si Kai despierta…

–No se ustedes chicos –hablo Rei de nueva cuenta– estoy preocupado por Kai, pero les juro que necesito salir un momento de aquí.

–A mi me duele un poco la espalda –Ese fue Kyo.

–Estas sillas no están diseñadas para pasar la noche –comentó Hiromi con un gesto de preocupación por el dolor de Kyoujyou.

Takao había escuchado todo lo que sus amigos decían y sin intervenir después de todo el no tenía mucho de que quejarse, no llevaba tanto tiempo allí como ellos, al final el no era tan buen amigo como todos creían…

–Vayan a comer algo chicos… –habló al fin haciendo que los demás lo voltearan a ver– Si quieren vaya hasta sus casas y descansen un poco, yo me quedó aquí…

–¿Te quedarás solo? –lo observó el chico peliazabache.

–Yo me quedó contigo– Dijo Yuriy de pronto.

–No… Yuriy, yo he estado muy poco tiempo aquí… incluso tu estuviste aquí el primer día, yo soy el más descansado, es más no tengo hambre yo me quedó, ustedes vayan a comer o a caminar, yo les llamo por si pasa algo…

–No Takao, me quedaré contigo –Negó el soviético– no te voy a dejar solo –aclaró tomando al peliazul de los hombros.

Los demás chicos miraban esto con atención, sobre todo Rei, Salima y Hiromi.

–Soy yo el que debe quedarse… –Dijo Takao un poco afligido bajando la vista– le debo muchas horas a Kai…

Yuriy sintió una punzada en el corazón al escuchar eso. Takao quería estar solo allí… ¿Y que quiso decir con: "le debo horas"? ¿Por qué no decía simplemente que no se quería apartar de él y ya? Con eso era más fácil de entender…

–Iré con ellos… pero solo compraré algo y regresaré. –No quería una negativa de Takao, no lo dejaría solo con eso. Todavía tenía esperanzas de apartar a Kai de él, hasta el último momento lucharía… pero, aunque no quería presionar a Takao, sus celos lo hacían, involuntariamente. No dejaría a Takao solo con Kai. Y lo acompañaría, incluso cuando pudieran ver a Kai, a la hora de visitas, iría con él. Lo haría, no dejaría que Hiwatari lo viera rendirse, no le daría el gusto.

–Yu… –Pero no puedo terminar, pues el pelirrojo se inclinó depositando un beso en sus labios, callándolo con eso.

–¿Qué te gustaría? Dime y te lo traigo –.Dijo el pelirrojo tras separase de él.

Aunque el beso había sido muy corto y sencillo, Takao se ruborizó, pues todos los estaban mirando. Trató de decirle a Yuriy que no tenía hambre, pero por lo visto no haría cambiar de decisión al pelirrojo.

–U-Un Sándwich… nada más –Contestó. Luego de eso, tanto el soviético como los demás se fueron de allí. Pero éste sentía una horrible sensación con el solo hecho de dejar solo a Takao, aunque fuera solo por unos momentos.

Los cinco salieron del hospital, de nuevo nadie dijo nada, solo lo básico. Además de no sentirse con ánimos de empezar una plática, se sentían un poco incómodos con Yuriy, no sabían como reaccionar ante el pelirrojo, aunque no es que este les tomara mucho en cuenta. Solo compró lo que iba a llevarle a Takao, y algo para si mismo, y en cuanto lo hizo se dispuso a volver.

–Yuriy…–Lo detuvo Rei– cuando Kai despierte… ¿Te quedarás?

Se había detenido a escuchar a Rei, pero siguió su paso sin responder su pregunta. No tenía ganas, solo regresó dentro.

Rei y lo demás guardaron silencio y cada uno guardo su opinión al respecto.

El pelirrojo entró al hospital un poco apresurado. Las palabras de Boris no habían salido de su cabeza desde hacía rato y ahora las de Rei también comenzaban a molestare. Boris le dijo que debía de ir para averiguar si en verdad Takao había decidido quedarse con Kai, para lo cual no había hecho nada; el tema era Kai y él no se sentía a gustó preguntando algo así delante de todos, y ahora sentía muchas menos ganas de preguntar algo debido a que Takao se había negado a salir si quiera del hospital, además cuando lo besó antes de salir, no le había respondido, eso solo le hacia confirmar la pregunta que se encontraba implícita.

---Cuando Kai despierte… ¿Te quedaras?---.

Afuera no había respondido, ni había prestado real atención a la pregunta del chino, pero ahora que lo pensaba… ¿Qué había querido decir Kon, con esas palabras? ¿Lo estaba echando…?

Era probable. Ya se había dado cuenta desde hacía mucho que a él chino no le agradaba, eso le había tenido sin cuidado hasta ese momento, pues ahora, era más que obvio que Rei… y muy probablemente también los demás apoyaban a Hiwatari para quedarse con Takao.

Llegó al fin a la sala de espera, donde atisbó al peliazul sentado en una banca, inclinado, entre lazando los dedos de sus manos y moviéndolos, en un claro gesto de ansiedad. Tenía la vista fija al suelo, pero era una mirada extraviada.

¿Triste? Cuando lo había conocido también estaba triste por Kai. Y cuando lo miró de nuevo en el torneo de hacía cuatro años también lo había visto desesperado y furioso… nuevamente por Kai. Parecía que cada cosa que tenía que ver con Hiwatari hacía sufrir a su Dragón Azul… ¿Así debía de ser? ¿Lo… amaba tanto como para no importarle el hecho de que siempre le había hecho llorar y pasarla mal? Sabía que hacía cuatro años después de que JusticeFive terminara y de que Kai se fuera de nuevo Takao estaba triste por eso mismo, lo sabía, se lo preguntó, y Takao se lo confirmó. Pensó que en todo ese tiempo había logrado ganarse el lugar que Kai antes ocupó en el corazón de Kinomiya… creyó. Pero, todos creen, pero nadie está seguro, sobre todo si se trata de amor.

El todavía había intentado ahuyentar a Kai hacía cuatro días cuando lo vió.

---¡Pues estas completamente loco si crees que él irá contigo después de todas las veces en que te largaste y lo dejaste solo –Le había dicho mirándolo con desdén– ¡Takao y yo somos más que amigos y jamás me ha dicho que tu le intereses!---.

Quizás al final el era responsable del accidente.

Llegó al pie de donde Takao permanecía sentado, pero este ni siquiera notó su presencia. Ante ello, Yuriy sintió de nuevo esa molestia en su pecho.

–Kino-chan…

El chico reaccionó y lo volteó a ver casi de modo autómata.

–Yuriy –Expresó al verlo y el pelirrojo soviético entonces le vio sonreírle un poco– no has tardado nada.

–Quería regresar contigo, lo antes posible –Dijo con una sonrisa, también un poco triste–. Aquí tienes– estiró la mano para entregarle el par de sándwiches cortados. Y Kinomiya estaba por acéptalos cuando…

–¿Kinomiya Takao?

Ambos voltearon. Era el médico cirujano que se ocupaba de Kai.

–Sensei– Se levantó Takao de inmediato.

–Quero avisarle que el joven de la cama 1667, ha despertado. No presentó ninguna complicación tan solo que sigue con las mascarilla de oxigeno.

Yuriy sintió alivio al escuchar eso. Después de todo le tranquilizaba saber que la vida de Kai ya no estaba en peligro, de improviso sintió que unos brazos lo rodeaban con fuerza.

–¡Está bien, Yuriy! ¡Está bien! –Exclamaba el peliazul, con felicidad.

Trató en vano de sonreír incluso de regresarle el abrazo, pero no consignó ninguna de las dos cosas. No obstante, Takao no lo percató pues volteó el rostro hacia le médico–. ¿Podemos verlo, Sensei?

–Faltan treinta minutos para las visitas– Dijo aquel impávido.

–Por favor sensei– Suplicó el peliazul.

–Sensei– Se sumó Yuriy a la suplica.

–Está bien, ya que acaba de despertar de la cirugía, haré una excepción– le entregó una tarjeta de visitante a Takao– Cualquier cosa, hay un timbre de lado superior izquierdo de la cama– Explicó aquel.

–Si –Takao soltó a Yuriy para tomar lo que el medico le entregaba– Gracias Sensei.

Yuriy colocó los sándwiches sobre una de las mesas de la sala de espera, que estaban junto a las sillas. Apenas lo terminaba de hacer cuando sintió como Takao lo tomaba de la mano y lo jalaba para llevarlo consigo. El pelirrojo no se negó, cogió esa mano con fuerza y caminó con él.

Ninguno de los dos dijo nada mientras caminaban atravesando el blanco pasillo que los conducía a Terapia Intensiva, el soviético pelirrojo incluso miraba hacía otro lado, mientras que presentía que con cada paso hacia aquella habitación estaba más cerca de confirmar algo que no quería; la cruda verdad, creía que su corazón colapsaría en cuanto entrara allí.

Quedaron frente a la puerta de la habitación de Kai y la abrieron. Ambos miraron ese cuarto que ya antes había visto cada uno solo una vez, pero que se les había quedado tan grabado que les resultaba habitualmente incómodo, por el solo hecho de ser la habitación de terapia intensiva de una persona que nunca creyeron (ambos) ver así. Dicha persona estaba acostada; con la mascarilla de aire y conectado al electrocardiógrafo, cual "beep" pausado, anunciaba que todo estaba bien. El suero estaba conectado a su brazo, de hecho en ambos brazos. Tanto el pelirrojo como el peliazul se quedaron estáticos por unos momentos, hasta que Kai abrió sus amatistas y los enfocó.

–Kai… –Escapó de los labios de Takao. Yuriy sintió como éste soltaba su mano; y luego lo miró correr hasta la cama con el dueño de ese nombre. –Eres un tonto… –Dijo llegando al pie de la cama– No escuchaste nada de lo que te dije, me mentiste. Siempre haces lo que se te pega la gana. Crees que si te vas a nadie le importa. Tonto… –Esto último lo dijo con la voz quebrada, y no lo escuchó decir más, probablemente estaba llorando, aunque había hecho lo posible por reprimirlo.

Yuriy creyó ver allí todo claro. Al final solo había ido allí para terminar más lastimado. Lo sabía, sabía que no aguantaría mirar a Takao junto a Kai y llorando ante él.

La mirada de Yuriy, se encontró con la amatista de Kai y no puedo evitar responderle con una mirada fría. Si, él también era un pésimo perdedor. Si decidía dejar a Takao era por si mismo, no por hacerle un favor a él, no por que le tuviera lástima, nunca lo haría. Pese a su mirada fría comenzó a sentir como sus ojos le ardían. Metió la mano dentro de la bolsa de su chamarra para distraerse, y allí sus dedos chocaron contra su celular recordando el mensaje de Boris. Si, Boris tenía razón. No era su estilo todo eso, pero así por lo menos ya no tendría dudas, aunque "la verdad" siempre había sido dolorosa, ya no intentaría evadirla. Viviría con ella

Sin cambiar la expresión de su mirada de giró para salir de la habitación. Ya no perdería más su tiempo. Ahora que Hiwatari había despertado, sabía que Takao estaba bien. Y además estaba su bola de amigos. El sobraba allí, no tenía nada que hacer. Dio un paso, y experimentó de manera terrible la idea de dejar a Takao e irse, y odió profundamente ese flaqueo ¿desde cuando se había vuelto tan blando?

---La herida no es la que te mata… lo que te mata es el dolor, deja de sentir… ¿No sientas! Eso no es necesario, lo único necesario es sobrevivir---.

–Sobreviviré… –Se dijo para si mismo y sonrió de manera indolente cuando al fin obligó a sus pies a abandonar aquella habitación. Sin mirar atrás.

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Llegó a la sala de espera. Y miró en la mesa el par de sándwiches cortados que compró para ambos, uno junto al otro. Caminó hasta allí y tras mirarlos por unos instantes, se inclinó y tomó los que eran para él…

–¿Yuriy…?

Se volteó encontrando a Takao parado desde el inicio del pasillo que llevaba a terapia intensiva y mirándolo. Eso si que no se lo esperaba. Decidió acelerar todo de manera que no expresara demasiado de cómo se sentía. Así que volvió a sonreírle de aquel modo cínico e indolente, como hacía mucho no lo hacía para con él.

–Ya está bien, ¿No? No necesitas más mi apoyo.

Los rojizos ojos de Takao temblaron al oír ese tono en la voz de Yuriy y esas palabras; se sintió realmente desconcertado.

–¿Qué quieres decir?

Yuriy se sintió tentado a reírse a carcajadas. Justo como lo hubiera hecho unos cinco años atrás si le hubieran dicho que estaría en una situación así de patética. Se encaminó hacia Takao y sin aviso, lo tomó de la cintura para atraerlo hacia él y sin frenarse se acercó a su rostro para unir sus labios en un beso. Este beso no se parecía nada los anteriores y mucho menos al primero. Era un beso, mucho menos casto. Apasionado y doloroso, porque, después de que concluyera, no volvería a besarlo, ni a abrazarlo, ni a tenerlo cerca. Renunciaría a todo lo que era esa persona y a sus sentimientos por ella. No iba a palear, no haría nada, más que irse y dejarlo todo.

Takao abrió sus ojos en sorpresa al sentir lo que Yuriy hacía. Después de todo estaban en un hospital, en una sala de urgencias. No era un lugar para que se besaran así. Pero su sentido común se fue cuando sintió al pelirrojo partir sus labios y profundizar ese beso. Alzó una mano y sujetó a Yuriy del hombro, para mantenerlo cerca y con un poco de torpeza comenzar a responderle.

Permanecieron así por casi un minuto, hasta que el ruso, le dio fin, retirándose lentamente de él, acariciando con sus labios los del otro, por última vez.

–Quédate con Kai… –Dijo con voz queda– yo me voy.

Takao obligó a su mente a confundirse y a no entender lo que eso significaba. No quería entender, prefería la ignorancia. La confusión.

–Yuriy…

–Come… –Fue lo último que dijo Ivanov, poniendo en las manos de Takao los sándwiches. Y después se apartó de él y comenzó a caminar a la salida.

Takao se giró de inmediato.

–¿Vas a tardar…?– Preguntó.

Yuriy no le respondió y siguió caminando.

Ante eso Takao se acercó a las sillas y se sentó en una de manera autómata, pues de pronto sintió que sentarse no era lo que quería hacer, sino ir tras Yuriy, pero al final no lo hizo.

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Rei sacó su celular para consultar la hora en dicho aparato, ya que por alguna rara razón nadie llevaba reloj de pulsera. Faltaba poco para las seis de la tarde. Esa era justo la hora en que empezaban las visitas.

–Ya es hora de volver chicos –Mencionó el ojidorado, guardando su celular.

Nadie dijo nada, solo se pusieron en camino, al llegar a la puerta. Atravesando la puerta de cristal distinguieron a Yuriy, quien parecía hablar por su celular. El pelirrojo también distinguió a los amigos de Takao que regresaban. Rei se detuvo cuando pasaron cerca de él.

–Yuriy…

Pero este no respondió se pasó de largo hablando por el teléfono.

–…la salida de las siete está bien.

El rubio ojiazul, no pudo evitar prestar atención a eso que Yuriy decía a esa persona con la que hablaba por el móvil.

–No lo entiendo –expresó Hiromi, refiriéndose a la actitud de Yuriy.

–Yo creo que nunca, podré entenderlo –Le respondió Kyo, generalizando.

–¿Crees que Takao haya elegido a uno de los dos? –Preguntó Max al aire pero sin dirigirse a ninguno de sus amigos en específico.

–¿…Kai? –Murmuró Rei y corrió hacia adentro del hospital. Siendo seguido de inmediato por todos, excepto por Max que demoró un momento mirando a Yuriy alejarse por las calles.

Cuando entraron encontraron a Takao sentado en una de las sillas, contemplando los sándwiches.

–¿Takao?

El aludido alzó la vista y tardó en reaccionar.

–Rei… chicos– miró a todos al fin– Kai despertó. Está bien. Parece ser que respondió bien a la cirugía.

Todos se alegraron al escuchar eso. Las dos parejas se abrazaron y Max abrazó a Takao así sentado como estaba. El cual sonrió al sentir el abrazo de su amigo. Después volvió a abrir los ojos para mirar los sándwiches en sus manos. Comenzaron a planear como pasarían todos a verlo por unos momentos, calculando que solo tenían cincuenta minutos para hacerlo.

–Takao… ¿Quieres ir primero? –salió de sus pensamientos en cuanto escuchó a Rei hablarle.

–Umn, no–. Sacudió levemente la cabeza en negación– vayan ustedes chicos. Yuriy y yo, ya lo hemos visto.

Al oír eso, Rei decidió ir con Salima primero.

Hiromi sonrió recargándose de la pared se sentía muy aliviada por que Kai ya estaba bien. Kyo se sentó a un lado de Takao.

–Taka, ya comente eso, antes de que caduque –Bromeó Max, dejándose caer a un asiento al otro lado del peliazul. El ambiente se había relajado un poco con la noticia de que Kai había despertado.

Takao rió.

–Comiendo no puedo entrar a la habitación de Kai.

–¿A dónde fue Yuriy, Takao? –se le ocurrió a Hiromi preguntar.

–… –Takao tardó en responder. Hiromi, y los otros dos se percataron de ello–…No sé– Dijo al fin parecía un poco ansioso con su propia respuesta.

–¿No sabes…? –Reiteró la chica confusa.

Max miró a Kyo y después regresó su atención a Takao.

Takao no dejaba de pensar en el beso que Yuriy le había dado… ¿Era eso? ¿Una despedida? No, no era eso… no era posible. De cualquier modo no era como si él tuviera que elegir a uno de los dos… No tenía que hacer eso, a menos no en ese momento. ¿O si? Necesitaba más tiempo para pensar… ¿Pensar? ¿Pero pensar que?

Max miró a Takao por varios minutos. El tiempo de las visitas seguía avanzando, y era de una hora, de seis de la tarde a siete de la noche.

–Takao… –reanudó– ¿Elegiste a Kai…?

–… No…

Al oír esa respuesta, los chicos se confundieron de nuevo. Si el peliazul no había elegido a Kai, por que Yuriy se había ido… y además, dijo que no sabía a dónde había ido. Eso era raro…

–¿Por qué se fue Yuriy? –Este fue Kyo.

Frunció el cejo, esas preguntas que le hacían le molestaban, más porque no sabía que contestar, no quería responderlas.

–No sé…–Dijo evasivo. Dando entender que no quería responder.

Después de eso no supieron que decir. Estuvieron de nuevo en silencio y los breves instantes de tranquilidad se volvieron tensos de nuevo.

Por el pasillo venían Rei y Salima quienes pronto llegaron con ellos.

–Ya estamos aquí.

–¿Quién pasará ahora?

–Yo iré al final– dijo Max– con Takao. Vayan ustedes, Kyo, Hiromi.

Hiromi sonrió, tenía muchas ganas de ver a Kai. La pareja de castaños se fue así a verlo.

–Que bueno que Kai, ha despertado– dijo Rei con alivio y una sonrisa– creo que se pondrá bien. No espero menos de él.

–¿Hablaron con él? –preguntó Max.

–Un poco –Comentó Salima.

–Bueno, con él siempre se habla poco –Reiteró Rei, quien también ya se encontraba más relajado. Pero en cuanto volteó a mirar a Takao la seriedad volvió.

–Takao… ¿Has elegido quedarte con Kai?

–¿Por qué tengo que elegir? –Fue su respuesta automática– No quiero hacerlo –Bajó la vista ocultándola tras su flequillo color zafiro– no quiero lastimar a ninguno de los dos…

Los dos chicos y la única chica se quedaron sorprendidos con esas palabras de su amigo.

–Yuriy se despidió de mí… y no supe que hacer para detenerlo, y Kai… él dejó de luchar por su vida en cuanto lo rechacé…

Max y Rei se sorprendieron con eso ultimo dicho por Takao que ninguno supo que decir.

–Sé que no quieres lastimar a ninguno, Takao… –La única en hablar fue Salima.

–Yo no soy como tú y como Rei –Respondió Takao alzando mirada que estaba más roja por el llanto– Yo no soporto la idea de saber que Kai se dejará morir, si yo me voy con Yuriy. –Bajó la vista de nuevo al sentir que sus lágrimas escapaban de sus ojos contra su voluntad– Pensé que mis palabras eran mágicas, que funcionarían… como antes, pero soy un ingenuo.

–¿A quien amas, Takao? –Intervino Rei.

–La persona que amo…

–Es Yuriy, ¿verdad?

Rei y Salima se sorprendieron al escuchar la pregunta afirmativa de Max. Aunque la pelirroja no estaba tan sorprendida como Rei, esos últimos días había visto un lado muy deductivo a Max que no le conocía.

–Yo… –Takao se ruborizó un poco– ¿Cómo…?

–Me di cuenta desde que llegaste a medio día. –Dijo Max con una expresión ecuánime– sobre todo, cuando te dijimos que se había ido… es obvio que es a él a quien amas, y sé que quieres ir con él pero la culpa te está deteniendo.

–Takao… –Dijo Rei con un deje de tristeza– si te quedas con Kai, solo por que le tienes lástima eso no lo hará feliz…

–¡Yo no siento lástima por Kai! –Respondió de pronto– Es que yo… no sé que hacer, yo…

–Takao… no puedes hacer nada más por Kai…

–Lo sé, y eso me fastidia…

–Ya deja eso Takao… –Dijo Max con voz leve, interrumpiendo las palabras de Takao– ¿En verdad crees que puedes ayudar y salvar a todos?

Rei y Salima miraron a Max. Al igual que Takao.

–Solo eres una persona más. –Comenzó a arreciar su voz y lo que decía– No puedes hacer nada para salvar a una persona del desamor, eso no está en tus manos. Lo que si puedes hacer… como lo hicieron Rei y Salima, es salvar tus propios sentimientos y hacer feliz a la persona que amas– Lo miró con ardor.

Takao se quedó sorprendido con las palabras de su amigo Max. Bajó su vista y miró sus manos…

–Soy un idiota… Yuriy piensa que no lo amo, lo he lastimado, y me siento tan mal por eso, ni siquiera sé que le diré en cuanto lo vea… –Sonrió con ironía– Tampoco se a donde ha ido, por que lo más seguro es que no esté en su casa… y no me responderá el móvil.

–Solo tienes que decirle que lo amas, eso es todo –Dijo Salima.

–Date prisa Takao, no dudes más. –Dijo Max con un poco de ansiedad– Cuando los chicos y yo regresábamos aquí hace casi como media hora yo lo escuché hablar por su celular, acordaba una salida o algo así a las siete de la tarde…

–Ahora que lo dices, creo que si…– Dijo Rei.

Los ojos de Takao se abrieron de pronto.

–N-No puede ser… –Miró a Max y a Rei– ¿¡Están seguros que dijo las siete!?

–Yo no estoy seguro –Confesó Rei.

–Yo creí escuchar eso –Dijo Max– ¿Qué pasa Taka? –preguntó algo preocupado por la reacción del peliazul.

Takao se levantó de su asiento lentamente como en shock.

–Se va… –Dijo con voz entrecortada– se despidió de mi, por eso él… por eso él lo hizo –Repitió con los ojos trémulos.

–¿Se va? –Exclamó Salima.

–No… –Takao apretó sus puños– No otra vez, no puede terminar así. No lo perderé a él también–. Tras decir esas palabras echó a correr.

–¡Takao! –Se Incorporó Rei, y Salima a penas y se levantó un poco, pero ninguno pudo detener al peliazul. Max no se movió de su lugar.

–Ojalá lo encuentres Takao… –Murmuró el rubio en voz baja.

Takao salió corriendo del hospital, corría a toda prisa. Los semáforos estaban a segundos de ponerse en verde, pero eso a él no le importaba, el seguía corriendo. Eran menos de veinte minutos para a las siete de la tarde. Tenía que encontrar a Yuriy. Se detuvo de súbito a reflexionar por unos instantes, seguramente no había ido antes de irse a su departamento y si es que lo hizo probablemente fue en la tarde, después de que lo dejara en el hospital, así que era una mala idea ir a su apartamento, solo perdería tiempo valioso, Yuriy era mucho menos calculador y más viseral que Kai, casi como él mismo, así que lo más seguro era que se fuera así, sin nada en las manos, miró hacia la carretera... el tiempo seguía corriendo, ¿A dónde sería apropiado buscarlo? Una idea le llegó a la mente al fin…

–¡El aeropuerto! –Regresó en sus pasos y comenzó a correr esta vez con una dirección en mente, pero se detuvo de nuevo…–No voy a llegar –Dijo para si, y se acercó a la carretera, pero ningún taxi pasaba… y el único que pasó de pronto ya iba ocupado. Su desesperación crecía… ¿Qué hora era ya? Miró entonces como otro taxi se acercaba… y ese estaba vacío. Alzó su mano para hacerle la parada, y al tiempo que paraba un hombre frente a él también alzaba su mano para detenerlo. Tanto ese hombre como él caminaron hacia el taxi.

–A la plaza de…

–¡Al aeropuerto! –Se adelantó Takao a decir.

El tipo lo volteó a ver con molestia.

–Este taxi es mío, niño.

–No es cierto –Dijo Takao entre molesto y angustiado– yo lo detuve primero, y usted me lo quiere quitar.

–¿Si? –Respondió el adulto sin ninguna agitación– Pues yo lo he alcanzado primero que tu. Así es la vida muchacho, sino llegas a tiempo, pierdes.

Takao sintió como si le vaciaran encima un balde de agua fría, con tal expresión… entonces imaginó a Yuriy dársela vuelta y alejarse de él. Por un segundo miró hacia la carretera y no había ningún otro taxi pasando, ni si quiera ocupado… ¿Pasaría otro antes de las siete? Ese era su única esperanza. El tiempo se le estaba terminando. El señor creyó ganar con eso y confiado tomó la manija de la puerta.

–¡Señor, señor! –Habló el peliazul– por favor, espere, sé que a usted también se le hace tarde, y que mis problemas no son más importantes que los de usted…

El tipo escuchó, pero solo alzó su maleta para echarla dentro del vehículo. Mientras que el taxista miraba con un gesto de eterna aburrición la "disputa" por sus servicios.

–Pero –Continuo Takao– si no llego en diez minutos al aeropuerto, perderé para siempre a la persona que más quiero, no se como, déjeme su teléfono, su dirección, si lo alcanzo, regresaré, le buscaré y le pagaré del modo que usted quiera este favor, pero necesito irme ya… abandoné a un amigo en un hospital solo para estar con él, y si no llego… le habré fallado a los dos… soy un idiota, si, yo lo sé, y no me perdonaré nunca por eso, pero… –Su voz se le quebró al fin, no se imaginó que terminaría contándole todo eso a un perfecto desconocido, era tan ilógico… ya que no había podido abrirse a ninguno de sus amigos…

–Sube… –escuchó del señor.

Takao reaccionó.

–Gracias –se subió sin dudar, pero en seguida el sujeto ese también se subió.

–¿Señor?

–Voy a la plaza de Shibuya, el aeropuerto está en la misma dirección, pero antes.

El taxi echó a andar.

–Gracias señor –Takao sonrió sintiendo que sus ojos se desharían en llanto en cualquier momento, pero resistió, no era momento para llorar.

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La puerta de la habitación 1667, se abrió. Los orbes amatistas se abrieron también, para observar a las personas que lo visitaban por última vez ese día. Pero al único que vio fue al americano-japonés. El chico de bellos ojos azules se acercó a su amigo recostado y solo sonrió. No dijo nada, se imaginaba lo que Kai estaba pensando, quizá en que Takao debía estar allí, pero él sabía que Kai no era tonto… que seguramente se imaginaba la razón…

–Se fue… –Dijo el ruso-japonés.

–Si…–respondió Max, habría solo afirmado con la cabeza pero, Kai había desviado la mirada cuando dijo eso…

–Con Ivanov…–Siguió el peligris…

–Lo sabías… ¿No Kai?

Una sonrisa triste se formó en los labios de Hiwatari, y Max creyó nunca haber visto tal gesto en su rostro.

–Si… lo sabía, él me lo dijo… –Cerró sus ojos

---Kai… esto no puede ser… –dijo Takao y al ver los ojos de Kai bajó la vista y agregó– no quiero lastimarte más… por eso no quería venir…---.

---Lo sé… –Dijo Kai volteando el rostro fuera de la vista de Takao---.

Takao tembló al escuchar eso…

---Kai, yo… –apretó las sábanas en su mano– te juro que lo daría todo con tal de no lastimarte más, es más si en este mismo momento pudiera desaparecer lo haría, pero no puedo hay alguien a quien amo…---.

---Yuriy…---.

Al escuchar el nombre del pelirrojo los ojos de Takao se deshicieron en más lágrimas.

---No puedo amarte Kai… ya no puedo… tal vez alguna vez lo haya hecho, pero…---.

Esas palabras hicieron que Kai volteara sorprendido.

---¿Una vez…? Eso significa que tú…---.

Takao desvió la vista aun con lágrimas.

---Si… una vez está amistad fue algo más…, pero tu… te fuiste…---.

Kai reaccionó y le llegaron de súbito las escenas de cuando lo vio por última vez hace dos años en el aeropuerto…

---¿Qué ibas a decirme en el aeropuerto…?---.

---Eso ya quedó atrás…---.

---¿Me amabas…? –dijo Kai con voz trémula---.

---…---.

El silencio de Takao se lo confirmó.

---¿Por qué no me lo dijiste?---.

---¿Por qué…? –Replicó Takao con una sonrisa triste– lo mismo me pregunté yo… "¿Por qué no te lo dije…?" me repetí muchas veces… pero era imposible… era absurdo, ¿Por qué alguien como tú se interesaría en alguien como yo? Tuve miedo… miedo de que me rechazaras… y mi sospecha se confirmó cuando por boca del sujeto al que le encargaste se hiciera cargo de cuidar tu mansión me dijo que te irías a Rusia…, si te ibas sin decir nada a nadie era obvio que después de todo no éramos tan amigos como yo creía, sino era ni siquiera tu amigo, menos podría ser algo más… que ingenuo fui...---.

---…Takao---.

---Yuriy llegó… –reanudó Takao con una sonrisa– estuvo conmigo todo ese tiempo, cuando mi dolor parecía aumentar y mi vida se tornaba insoportable, él siempre estuvo allí, me hizo recobrar la alegría… volver a sonreír… me dijo que me ama…---.

---Ya entendí… –dijo Kai aparatando la vista– ve con él…---.

El corazón de Takao dolió al percatarse de lo que sus palabras habían lastimado a Kai.

---No Kai…---.

---Esta plática es inútil… vete…. Déjame aquí…---.

La voz de Kai sonó dura y fría, pero obvio que eso era para tratar de contener todo el dolor que en ese momento sentía.

---¡De ninguna manera! –Gritó Takao– ¿Qué pasó con Kai Hiwatari, aquel joven que nunca se rinde, orgulloso, con la fuerza y la capacidad para luchar?---.

---Ya no está… –Respondió Kai simplemente– vete Takao… por favor---.

---¡No! –Exclamó el peliazul con desesperación, apoyándose de nuevo en la cama de Kai y buscando su mirada– No me iré de aquí hasta que me prometas que no te vas a rendir… saldrás bien de esto, ¡Todo estará bien! Yo sé que Kai Hiwatari estará bien, él es muy fuerte, es el fénix que renace de las cenizas, volverá a ser el mismo. ¡Lo hará! –dijo al final tomando su mano y mirándolo con el rostro firme, los ojos trémulos, pero con decisión y con firmeza---.

Kai lo miró y no pudo hacer otra cosa que sonreír, era irónico de alguna manera Takao siempre le inyectaba energía y ánimos, por él había superado tantas cosas y así mismo una vez por él regresó al beyblade para continuar superándose, ¿acaso en esta ocasión también Takao podría darle la fuerza para superar su amor no correspondido? No parecía lógico, pero al tenerlo a su lado en ese momento y al sentir su mano sobre la suya, no pudo más que responder…

---Lo haré… ahora ve con él…---.

Takao sonrió y salió corriendo de la habitación…

---/Yuriy… ¡Yuriy!/ –eran sus pensamientos, mientras corría fuera de terapia intensiva---.

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Takao había bajado corriendo del Taxi, y había llegado al aeropuerto justo a las siete. Corrió adentro; esa escena se le hacía terriblemente familiar, allí había perdido a Kai… por callar sus sentimientos, por no haber sido más directo y sincero. Era raro de él, más por que mantenía abierta su bocota siempre para otras tonterías, pero no para lo que en realidad era importante. Pero esa perdida le había conducido al amor de Yuriy, no… no volvería a perder.

–¡YURIY! –Gritó. Por los pasillos había mucha gente, eran famosos los vuelos nocturnos en esa época del año. Chocó con varias personas y corrió por las cinco salas de espera, ¿en cual de ellas? Pero solo en una de ellas. –¡YURIY, YURIY! –Las siete pasaron y los minutos rebasaron, eran las siete y diez cuando al fin aceptó que se había terminado todo, se dejó caer en un asiento vacío de una de las salas… estaba agotado y hasta ya le dolía la garganta de tanto gritar, llevó sus manos a su rostro con desesperación, lo había perdido… se había ido… y lo peor de todo es que no sabía a donde… El señor del taxi tenía razón… Por sus dudas, por su miedo… por creerse que lo podía hacer todo y estar para todos siempre, perdió de nuevo a la persona que amaba… golpeó el asiento con sus manos de la pura frustración, se sentía furioso consigo mismo…

Pasajeros del vuelo 1877-b con destino a Moscú, con escala en Hong-Kong. Lamentamos el retrazo, el vuelo partirá en unos minutos, favor de acceder por la puerta cinco. Primera llamada

Takao reaccionó.

–¿Puerta cinco? –Alzó la vista y miró el número de sala en que se encontraba, era la tres, se puso de pie de un salto, sus esperanzas habían vuelto, así que corrió a la sala cinco.

Un atractivo chico de piel blanca y cabellos rojos, miraba con fastidio su boleto de vuelo. Estaba aburrido de esperar, el vuelo se había retrazado 15 minutos por quien sabe que cosa. El solo quería irse de Japón cuanto antes, no tenía nada más que hacer allí, tal vez nunca debió volver. Se levantó y comenzó a caminar a la puerta de acceso, no llevaba equipaje ni nada, iba a dejar todo así, jamás creyó que sería tan fácil…

–¡YURIY!

No reaccionó pronto al oír "su nombre", ¿Quién lo iba a buscar? Estaba en un aeropuerto internacional, no sería tan raro que hubiera otro Yuriy… sin olvidar el cercano parecido de su nombre con el nombre Yuri, en japonés.

–¡Yuriyyyy! –Escuchó más cerca el grito y sintió como unos brazos lo rodeaban. Se quedó atónito, ahora si había reconocido esa voz –¡No te vayas, Yuriy, No te vayas!

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Max se sorprendió, entonces Takao si había sido franco con Kai, ahora entendía mejor la actitud de Takao…

–Cuando el se fue –Dijo Kai al cabo con voz muy baja– me di cuenta de que no importaba que hiciera… que jamás escucharía de Takao hacía mi, esas dos palabras que tanto deseaba…

Te amo…

–Y tampoco importaba cuantas veces yo se lo dijera a él… las cosas no van a cambiar. Lo peor de todo…–Apretó sus puños– es que yo mismo alejé a Takao…

Max miraba y escuchaba a Kai con mucha atención, Kai se estaba abriendo a él, y no sabía si debía decir algo, así que solo lo siguió contemplado con mucha atención…

–Después de que se fue… cerré mis ojos… y deseé no seguir respirando… ya para que…– Lo ultimo salió de sus labios como un susurró…

Max supo entonces que fue cuando Kai sufrió el infartó… se sintió muy mal después de eso…

–Para alguien más… –Le respondió casi enseguida– Hay más personas que te necesitan Kai… –Su voz comenzaba a temblar– mientras alguien más te necesite, mientras alguien llore por ti… tú… debes respirar –Fue lo ultimo que dijo antes de comenzar a llorar.

Kai miró a su rubio amigo, llorar por él y cerró sus ojos, provocando que lágrimas también salieran de sus ojos. Lloraría esa vez por Takao… y se aseguraría de que fuera la última…

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El pelirrojo reaccionó al fin, bajando un poco la vista para encontrarse con una cabellera zafiro. Sus brazos se movieron automáticamente, abrazando con uno de ellos, y con el otro brazo y mano, alzar el rostro para besarlo. Eran esos labios que creyó que nunca más besaría de nuevo, pero salió de ese trance para separarlo.

–Takao, ¿Qué haces aquí? –preguntó.

Takao se desconcertó en cuanto Yuriy dejó de besarlo para preguntar eso.

–Vine por ti –Dijo y lo miró a los ojos, dejando escapar unas cuantas lágrimas– Perdóname por todas las tonterías que dije en el Dojo, siento mucho haberte lastimado, también perdóname por no haber entendido lo que quisiste decirme en el hospital… Por no detenerte…

Yuriy desvió la vista.

–No necesito tus disculpas, ahora regresa al hospital y quédate con Kai… –Dijo con frialdad para no dejar ver sus sentimientos de nuevo, cuando lo había abrazado tuvo un momento de debilidad, pero no más…

Takao se quedó atónito ante esa respuesta, Yuriy creía que solo había ido a disculparse.

–No lo entiendes Yuriy… yo vine…

–Tú amas a Kai… lo vi en el hospital… regresa con él.

–¡No! –Casi gritó– él único con quien quiero estar, es contigo… no amo a Kai, el ya lo sabe se lo dije antes de que entrara a cirugía, perdóname por no decírtelo antes, por dejar que pensaras algo que no es. Kai es solo mi amigo, no lo amo, a quien amo es a ti… ¡Te amo, Yuriy! –Lo volvió a abrazar.

El pelirrojo se quedó atónito al escuchar eso…

/¿Dijo que me ama?/ –Se preguntó y apartó al chico de él un poco para mirarlo– ¿Me amas? –Preguntó sin creérselo– ¿Has dicho que me amas? –Lo tomó del rostro mirándolo a los ojos con desasosiego, quería estar seguro.

Al ver su duda Takao le tomó el rostro y lentamente se acercó a él besándolo en los labios con suavidad. Yuriy se quedó tontamente paralizado al sentir esa suave caricia en sus labios…

–Si, te amo –Le confirmó separándose un poco de él y mirarlo a los ojos.

Al escuchar eso, Yuriy se acercó de nuevo a él, besándolo y abrazándolo. Takao respondió de inmediato. Ambos se abrazaron y se besaron allí, en medio de la sala del aeropuerto, ambos querían transmitir con ese beso todo lo que sentían. Yuriy se sentía tan feliz de tener a Takao, de haberlo recuperado. La vida le sonreía, le había devuelto a la persona que amaba, Valkov se había equivocado. Y Takao se sentía tan feliz de que el tiempo le hubiera dado una segunda oportunidad, de haberse enamorado y de no haber perdido ese gran amor otra vez. Deseaba estar con Yuriy por siempre, se ocuparía de hacerlo feliz y de ser feliz. Se separaron al terminárseles el aire, y se miraron con una sonrisa.

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Rei, Salima, Hiromi y Kyo estaban en la sala de espera. Ya estaban más tranquilos al saber que Kai estaba fuera de peligro, y aunque le esperaba una larga recuperación, lo más importante es que seguía con vida y con ellos. Max todavía no regresaba de la habitación de Kai, y le esperaban. Rei y Salima habían puesto a ambos castaños al tanto de lo sucedido con Takao, y de que se había ido alcanzar a Yuriy.

Hiromi estaba preocupada, aunque no lo quería admitir estaba preocupada no solo por Kai sino por Takao también. Los sentimientos eran los más difíciles de curar, a diferencia de una herida física, que tarde o temprano cierra, los sentimientos no tenían para cuando, y ella lo sabía muy bien…

–Me pregunto si Takao habrá alcanzado a Yuriy –Dijo Hiromi, un poco triste.

–Yo creo que si –Dijo Salima con un gesto tranquilo.

La chica castaña la miró, y Rei y Kyo también la miraron.

–Todos merecemos una segunda oportunidad– Dijo mirando hacia el pasillo por el que ya venía Max caminando– Aunque a algunos nos tarda en venir, algo es seguro, habrán muchas oportunidades de encontrar la felicidad mientras se está con vida –Finalizó con una leve sonrisa.

Hiromi también logro sonreír un poco ante esas palabras de la pelirroja, reconocía que eso era cierto, por no decir nada se volteó hacia Kyouyou, el cual se sonrojo un poco ante su mirada. Rei se sonrió al ver esa reacción en su amigo de lentes y Salima se recargó de su novio, un poco más tranquila. Rei regresó la vista abrazando a su novia, mientras que Max se acercaba a ellos comenzando a decir algo, mientras que la escena se alejaba…

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Hasta aquí llega esta historia, sip es el fin de verdad. Estoy muy satisfecha con esta historia. Y si no pongo la palabra Fin es porque no es el final en realidad pues hay muchas cosas que pensar y meditar de lo que siguió después. El asunto principal fue resuelto. Se que falta el epilogo, pero… no más vean cuanto tardé en mandar el final xD, pero si algo se me ocurre lo envió en cuanto pueda. Como sea. Espero que el capítulo les haya gustado y me dejen su opinión sobre él. Solo denle al botoncito morado que dice "Go" en la esquina izquierda y escriben.

Agradezco enormemente a quienes me acompañaron de principio a fin en la publicación de esta historia. Espero les guste el final a esas personitas y sino, pues ya ni modo que se le va a hacer xDDD. Para las personitas que me dejaron Review sin Log in pueden ver sus respuestas en mi perfil, allí donde dice: Senshi Hisaki Raiden, dan clic.

Este es un regalo atrasado de navidad, y como no me quiero quedar callada.

¡Mil gracias por leer, este es otro año más que paso en este sitio, y que todavía leen mis jaladas xD Por ello y por más.

¡Feliz Año nuevo a todos y a todas! Y si sigo con ustedes ¡Nos leemos en el 2008!

ATTE: Senshi Hisaki Raiden "La legendaria swordgirl princess".

(Поздравления!!)

Felicidades!!

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