He aquí el segundo capítulo de "No Puedo". Vale aclarar, el título de este fic se debe a la impotencia que siente nuestro querido Kai ante el poder de su entrenador.
Espero que les guste!
Imposible de negar
Tyson, como sus compañeros de equipo esperaban, ganó la batalla. Todos estaban ahí para felicitarlo pero… no todos estaban felices.
'Desde que perdió la batalla desapareció… típico de él. Dónde demonios… ah!' – el joven chino se sobresaltó al ver que faltaba uno de sus compañeros en el equipo. No era raro que su líder se ausentara en las batallas… pero no tanto tiempo, tampoco en una final, y menos si era Tyson (desconfiado Kai) quien estaba jugando.
Alrededor de tres horas después se encontraban en el hotel de regreso… pero sin el mayor. Kai aún no había regresado, y el tiempo que habían demorado buscándolo había sido demasiado. Empezaban a sospechar algo, algo que quizás nadie entendería excepto…
:Flashback:
Se habían dividido para buscar. Ray decidió seguir los pasos por los que habría visto a Kai veces anteriores. Miró en el suelo, allí, algo escondido que Ray tomó en su mano y leyó.
'Sabia que lo encontrarías tu. Cuídalo bien… pero me temo que me ausentaré por un tiempo … y te advierto que será un largo tiempo. Suerte en las finales. Kai.'
El joven chino tomó en sus manos el filoso y antes preciado objeto, que a su lado tenia la nota con la cursiva de su dueño. El fénix emitió una luz rojiza ante el contacto con la piel del chino, a lo que Ray pronunció, 'No sé que demonios sucede Dranzer… pero te prometo que regresarás a las manos de tu Kai.'
:fin del Flashback:
'Diablos, Kai. Qué sucedió esta vez?...'
"Ray? Rayyy! Llamando a tierra! Raaaay!"
"Eh? Sí, chicos, que sucede?"
"Vamos a bajar a cenar… vienes?" preguntó el chico rubio.
"No… creo que descansaré un rato."
"Como quieras."
"Oye Ray, - comentó Tyson – si sabemos algo de Kai te venimos a buscar, si?"
"Kai… no va a volver, chicos."
"Qué? Cómo sabes eso?"
"Olvídenlo."
Una vez que sus tres compañeros se hubieron retirado sacó el blade de Kai de su bolsillo. 'Dranzer… lo siento mucho. Vi a Kai cuando se marchaba… pensé… que sólo era para reprenderse… como siempre lo hace. No pensé que abandonaría el equipo… pero qué es lo que le sucede? Acaso… piensa que no lo aceptaremos por perder una batalla?'
El fénix nuevamente dejó ver su roja luz, pero que ahora mostraba preocupación. Y Ray lo entendía.
…
Kai estaba sentado en el sillón de su habitación, en el hotel Balkov. Era bastante grande y lujoso a decir verdad. Kai ya había estado ahí antes, de hecho, en el piso más alto, su abuelo le tenía reservada una habitación para él. Era la más grande de todas, exceptuando la suya, claro. Alguien abrió la puerta. Alguien a quien Kai esperaba.
"Dobroye Utra, Kai."
"Dobroye Utra, piedagog."
"Así se habla. Ahora, déjame presentarte a tus compañeros de equipo. Tala, Bryan, viejos amigos… y Dina. Creo que a ella no la conoces. Dina!" llamó el hombre de cabello violáceo, apenas elevando su voz.
"Si, Señor." Kai escuchó una voz de mujer… era fría, cortante. Se parecía un poco a… no sabía a quien en realidad. A la de una mujer que aparecía de vez en cuando en sus sueños. La joven dueña de la voz, apareció en unos pocos segundos por la puerta de entrada de la habitación donde Kai estaba con el Entrenador. "Me llamó, verdad?"
Ella estaba vestida con un suéter blanco que cubría también su cuello, unos jeans de color violeta oscuro, y las botas negras haciendo juego con el color de su cabello, largo hasta la cintura, en este momento recogido en forma de cola de caballo. Las manos de la chica estaban cubiertas con guantes de color azul oscuro, y celeste era el color que decoraba la parte superior de sus ojos.
No era mas alta que Kai pero no se quedaba atrás, su delgada cintura y cuerpo desarrollado presentaban una vista agradable para el joven que sostenía su nuevo blade en la mano.
"Bien Kai, ella es Dina Romanov. Creo que no hay nada más que decir, pueden platicar si así lo desean. Necesito que bajen en treinta minutos." El hombre se retiró de la habitación de Kai, poniendo énfasis en sus últimas palabras.
Primero hubo un silencio incómodo. La chica miraba alrededor, encontrando en la habitación de Kai una muy similar a la propia. Miraba al joven que permanecía en silencio en el sillón, y volvía su vista a las paredes.
"Quieres algo de tomar?" ofreció el chico, percatándose recién ahora que debía hacer algo aparte de mirar la figura de Dina.
"No. Estoy bien." Contestó fríamente.
"Como quieras."
Después de diez minutos del continuo silencio, el chico la miró a los ojos e intentó entablar una charla con la recién llegada.
"Dijo Boris que tu apellido era…"
"Romanov."
"No estaban…"
"Sí, están todos muertos."
"No todos por lo que veo. Tu padre…"
"Sí, mi padre. Pero la herencia nunca llegaría a mis manos."
"Qué sucedió?"
"No es asunto tuyo."
"Olvídalo. Sólo trataba de ser un poco amistoso."
"La amistad no va conmigo."
"Ni conmigo, créeme. Que te crees, que por vivir lejos de la fría abadía – Kai se cuidó de no utilizar la palabra horrible esta vez, aunque era la que mejor, según él, describía el lugar – he olvidado todo el entrenamiento?"
"Jm." La chica, por una vez, tomó asiento en el sillón que se encontraba cerca de Kai. "Dime… cómo llegaste a la abadía?"
"Y por qué te tengo que contar yo si tu no me quisiste contar nada!"
"Tienes… razón." Kai lo notó: por fin estaba aflojando. Miró por un instante los hermosos ojos verdes de la chica que estaba a su lado. Pero al cruzarse con su mirada bajó la cabeza, al igual que lo hizo ella.
"No tengo nada que ocultar. Soy el… ahh.. nieto de Voltaire. Mi nombre es Kai Hiwatari."
La chica se sobresaltó. Después de todo… no había nada malo en él como para una vez más, guardar el secreto.
"Mi bisabuelo escapó. Si conoces la historia de los Romanov… al menos la que todos conocen…"
"Sí, eso lo sé."
"Bien… mi bisabuelo era tan sólo un niño… y escapó el día del asesinato. Cuando salieron para el desierto ruso mi bisabuelo estaba encerrado en su guardarropas. Y ellos pensaron que no estaba. Sobrevivió, y se casó con la madre de mi abuelo. Ella… murió al poco tiempo. A él lo encontraron y lo mataron también. Mi abuelo y mi abuela Leonora se conocieron en Alemania; ella es alemana, hija de nazis.
Luego nació mi papá, que tenía una hermana. Mis abuelos fueron delatados por los padres de mi abuela, quienes nunca creyeron en su yerno. Y también cayeron. Mi padre, Vladimir Romanov, se quedó al cuidado de su hermana, cuando tenían tan solo ocho y seis años. Vivieron de la gente un largo tiempo. Ninguno de ellos sabía sobre la herencia. Pero un hombre extraño al que nunca más vieron encontró a mi papá tiempo después, y le explicó todo.
Entonces mi padre vivió escondiéndose con su hermana, hasta que ella murió por causa de una enfermedad. Eso fue un golpe duro para él, de hecho, vivió solo un largo tiempo. Hasta que conoció a mi madre. Ellos se escondían de los asesinos de los Romanov… pero no buscaron el lugar más indicado. Un hombre llamado Voltaire del que nunca supieron el apellido les dio asilo en su mansión... y allí fueron muertos cuando yo tenía tres años.
Esto me lo contó esa persona que encontró a mi papá en esa oportunidad. Aunque aún no se su nombre."
"Es duro."
"Sí lo es… viví en la abadía hasta entonces."
"Que pasó con la herencia?"
"El asesino de mis padres la desperdició toda. La utilizó para la construcción de un centro educativo… que también conoces."
"Cómo sabes eso?"
"Cómo no darse cuenta?"
"Uh?"
"Cuando asesinaron a mis padres yo era muy pequeña. No sabía sobre la herencia. milagrosamente dos años después aparece la abadía, construida por el mismo asesino de mis padres. No es obvio?"
"Nah. Voltaire también tiene su dinero. Créeme."
"Bueno… puede ser. Respondí tu pregunta?"
"Seh... oye, creo que ya es tiempo que vayamos a la práctica, no?"
"Está bien. Vamos."
Ambos se levantaron de donde estaban, y Kai abrió la puerta para pasar tras Dina. Esa chica… algo tenía que le llamaba la atención, y no era especialmente la forma en que movía de atrás. (a/n: sé que esto suponía ser drama, pero no está mal poner un poco de humor en él)
…
En la sala de entrenamiento ya se encontraban Tala y Bryan, preparándose para una bey batalla enfrentados.
"Kai? Dina? Ya llegaron, bien. Después del pequeño espectáculo que nos darán Tala y Bryan, los quiero enfrentados. Ahora Kai, si quieres acompañarme…"
"…" Kai no dijo nada. Caminó hasta donde estaba Boris y lo siguió a través de una puerta de madera en la sala. Era una habitación fría.
"Kai?"
"Si?"
"Sabes bien lo que le hacemos aquí a los traidores, verdad?"
"Eso creo."
"Entonces? Tienes a Black Dranzer listo?"
"Así es." Ambos se encaminaron para retirarse pero…
"Por cierto Kai…"
"Sí?"
"No quiero oírte decir… lo que sabes sobre los asesinos de los Romanov. Ni tampoco quiero enterarme de que hayas abierto tu boca para hablar de esto. Sabes que Brooklyn estaría muy complacido de reemplazarte… de hecho, está disponible en cualquier momento. Y no tengo ningún inconveniente en reemplazarte por él." Aseguró el hombre. "Sólo que… extrañaré tus quejidos. No la rebeldía, sabes a qué quejidos me refiero."
"E… e…. eso creo.."
"Bien. Entonces, tus rápidas y brillantes conclusiones, no las comentes con Dina. Y que nadie lo haga. Entendido?" el hombre tomó con su mano la barbilla de Kai. Su piel era más rugosa y áspera de lo que Kai recordaba.
El joven hizo un paso hacia atrás, sólo para sentir su espalda contra la fría pared, y el cuerpo mayor del hombre pegado al suyo.
"Déjame, ya entendí, ya entendí!"
"Espera… primero… déjame darte un beso de buena suerte."
Kai cerró los ojos. Enseguida sintió los húmedos y fríos labios de su entrenador sobre los suyos, y su lengua partiendo la boca. Kai no tuvo otra opción que darse por vencido, y las manos del hombre descendieron hacia su cintura, atravesando su pecho en el camino.
En cambio, los brazos de Kai estaban fuertemente apoyados contra la pared, y su mente hacía el esfuerzo de soportar, una vez más, los abusos del mayor.
Cuando el beso hubo terminado, Boris miró los ojos carmín de su discípulo (como él solía llamarlo), y se acercó a su oído.
"Nadie debe saber que eres tan especial para mí, entendido?"
Kai asintió. Nadie sabría que él se dejaba usar de esa forma.
…
Cuando entraron a la sala de entrenamiento, el blade de Bryan estaba en el suelo, y Tala tenía varios cortes en los brazos y piernas. Había ganado, sí, pero estaba rendido.
"Pueden descansar." Gratificó el Entrenador, aplaudiendo sus manos. Bryan, recibirás el debido castigo más tarde. Tala, buen trabajo, pero no deberías terminar tan cansado.
"Sí, Señor." Contestaron al unísono.
"Ahora es el turno de Dina, contra Kai. Están preparados, Beyluchadores?"
"Sí, Señor." Contestó la chica. Kai sólo asintió, y sacó al Black Dranzer de su bolsillo. 'Veamos qué puedes hacer esta vez.'.
"Adelante, Tres, Dos, Uno, Ahora!" comandó el regulador de la batalla.
Ambos lanzaron su blade al plato. El águila despegó rápidamente del blade de Dina siguiendo sus órdenes. Y Black Dranzer obedeció a Kai.
Bueno… espero que les haya gustado. Por favor, dejen Reviewws! Esto va mejorando o empeorando:S
Qué les gustó de este capítulo? Qué tal lo de los Romanov?
Espero actualizar pronto!
Erikka.
