Hola!! Como están después de un mes!? Si, es verdad, hace un mes que no actualizo esta historia. Espero que sepan disculparme, y por sobre todo espero que les guste este capítulo!!
Que lo disfruten!
… Capítulo 3: Quiero ser yo.
"Que diablos es esto, Boris?!" interrumpió una voz. Kai inmediatamente se apartó del mayor, empujándolo por el pecho. Para encontrarse con los ojos turquesa de alguien de su edad.
"Brooklyn? Como estás…? Pensé… que estarías entrenando."
"Señor, como ve no lo estoy, es más, mi práctica terminó temprano hoy."
"Ya veo. Puedes dirigirte a tu habitación después de la práctica en lugar de divagar por los pasillos."
"Creo que divagar por los pasillos me ha llevado a encontrarme con algo que no esperaba en lo absoluto."
"Eh?" Kai preguntó confundido.
"Lo siento Kai, tu quedas afuera en esto. Boris me ha hecho una promesa, que explícitamente no te incluye."
"si te refieres a lo que viste, entonces, hubiera preferido que Boris cumpliera con la promesa!"
"No le mientas, Kai!" ordenó el mayor.
"No estoy diciendo mentiras! Boris, sabes que detesto esto y muy bien!"
"Ah si? Pues no lo creo… porque de ser así, no me pedirías que te permita reemplazar a tu compañera."
"Lo hago por ella no por mí!" Gritó el peliazul.
"Te pediré que te retires de la habitación. Tengo cuentas que arreglar" sugirió Brooklyn, al menor.
"Tu no eres quien para darme órdenes!"
"Pero yo sí, Kai, ve a la sala de entrenamiento visual." Kai obedeció. No por el entrenador, claro, sino por la persona que estaría con ellos en dicha sala. 'Dina…' era lo único que se le cruzaba por la mente.
"Te gusta Kai, te gusta Kai!" burlaba tala a la chica de cabellos negros que entrenaba con él. Kai pudo escuchar las voces antes de entrar. Apoyó su espalda contra la pared para evitar ser visto, y así poder terminar de escuchar la completa conversación. Sí que sucedían cosas buenas en los dominios Hiwatari a pesar de todo.
"No, no me gusta!"
"Deja de mentir, Dina. Vamos, dime de una vez. Te gusta Kai? Al menos, podrías tener algo con él?"
"… quizás. Pero quizás! Aún no lo conozco. Tala no digas nada!"
"Esta bien, no diré! No tienes por qué desconfiar. Ahora, vamos a entrenar?"
"Yo… tengo que recibir mi castigo…"
"No." Interrumpió una voz.
La chica se tornó a sus espaldas, para encontrarse con la pálida mirada de… Kai. "Eh?"
"Emm… Boris dijo que no recibirás tu castigo, que debes entrenar con nosotros."
"Boris nunca cancela sus castigos. Hace más tiempo que estoy aquí que tu, no te hagas la gran cosa."
"Mira Dina, si te gusta el castigo es tu problema, pero Boris dijo que no lo tendrás, lo creas o no. Así que hazme el favor de ponerte a entrenar."
"Bien… como digas."
El entrenamiento de a tres comenzó rápido en la sala de simulaciones. El hotel Hiwatari en el que estaban tenía todos los componentes que había en la abadía en Rusia. Cada uno ingresó en una cabina, se colocó los anteojos de simulación (esas gafas que usa Kai en la abadía para la simulación de combate con Tyson), y comenzaron a visualizar la batalla.
"Necesito que me lo explique, Maestro!" se quejó el chico de cabellos anaranjados, tomando al mayor por el borde de la camisa.
"No hay nada que explicar, Brooklyn!! Kai te venció, tienes que reconocer que es mejor que tu y mucho!!"
"Pero… Pero no por eso va a…"
"Voy a lo que quiero! Brooklyn, no deberías darme órdenes!"
"Creí que teníamos un pacto! Veo que me equivoqué… Boris."
"Escúchame, niño… si quieres preservar un pacto conmigo, entonces tendrás que someterte a mis decisiones. Sino no hay pacto."
"Te equivocas!-" el chico tuvo que detenerse ante la cercana y penetrante mirada del mayor. "B-Boris…"
"Sólo te diré algo: Kai es mejor, mucho mejor. Pero de que se arrepienta, tu serás su reemplazo. Por ahora, lo tengo a él, no te necesito."
"Entonces tampoco estaré ahí para reemplazarlo! Y Kai va a saberlo… y puedo asegurarte que no va a querer seguir contigo!"
"Ya no eres el único motivo que impide a Kai irse de mi poder… y me he dado cuenta…"
"Entonces me voy… maldito." El chico comenzó a caminar… en cambio Boris se encaminó a la dirección opuesta… la sala de entrenamiento visual.
"Esperaba verlos a todos así. Bryan no está con ustedes?"
"Está en el gimnasio, señor." Respondió uno de los guardias de la abadía.
"Me parece perfecto. Ahora, si me permites Dina, quiero que vengas conmigo." El hombre dijo mientras se acercaba a la chica. Kai se levantó bruscamente de su sitio y caminó acelerado hacia donde estaban ambos.
"Recuerda-!"
"Sí, joven Kai, lo recuerdo."
El mayor tomó a Dina por los hombros y la espalda de la chica prontamente estuvo en contacto con la pared de atrás. El hombre sonrió maliciosamente cuando ella no pudo más y reveló lágrimas de miedo, terror e impotencia que reflejaban su malestar.
"De… jame…"
"No quiero… eres muy bonita, princesa Romanov."
"suéltame!!"
"Boris! Déjala! Dijiste qué—!!"
"Dije algo, que no tengo por qué cumplir, jovencitos." El hombre apretó sus labios contra los de la discípula, y llenó su boca del horrible olor.
"Debe haber alguna manera de terminar con esto…" comentaba Kai a la chica que se encontraba con él en la habitación. Eran las doce de la noche, tanto Kai y Dina como tala y Bryan estaban en la habitación del peliazul.
"No la hay, Kai. Boris ya ha hecho eso contigo y con Dina, no lo va a cambiar, es su vicio."
"Y con Brooklyn" añadió Bryan.
"Sí, pero con él es diferente, Brooklyn lo quiere." Explicó Dina.
"Sí, lo quiere… pero a mi no me queda otra." Masculló el chico de ojos carmín.
"Chicos, creo que es hora de que nos vayamos a dormir…" aceptó tala, mirando a Bryan disimuladamente.
"Quizás… Kai, Dina, nos vemos mañana chicos."
"Hasta luego…"
"Do sbidania." Respondió el pelirrojo en ruso. Ambos dejaron a Kai y a Dina, sentados cada uno en uno de los sillones de la habitación de Kai.
El silencio inundó la habitación, como cada vez que se quedaban solos. Ella fue la que tomó coraje e introdujo el tema.
"Recién… dijiste que no te queda otra… por qué?"
"No sabes por qué no ibas a recibir el castigo, verdad?"
"lo recibí después de todo, así que no importa si fuera a recibirlo o no." Contestó fríamente.
"Como sea."
"Por qué no iba a recibirlo?"
"Tengo que contestarte?" sobró el mayor.
"Olvídalo, Hiwatari!" la chica amago a irse de la habitación… y ahí fue cuando él se dio cuenta.
"Dina! Espera… eh.. digo… - ante su inseguridad, su mente lo reprimió… 'demonios' – Dina… por qué dejas que te imponga sus castigos?"
"Crees que tengo otra salida?" preguntó ella, regresando a su asiento.
"No lo sé… oye… hay algo… que quiero decirte… sobre tu familia."
"Si es la historia que todos hablan, que el asesino de mis padres no puede de ninguna manera haber sido Voltaire Hiwatari, "un hombre tan bueno" como dicen muchos, entonces no quiero escucharla."
"Pues el asesino no fue mi abuelo!"
"Qué? Pero si el hombre me contó eso!"
"Y tu crees en la gente que cuenta cosas por ahí!?"
"Creo en ese hombre!!"
"Bien… te diré… quien es el asesino de mis padres."
"Qué? Tus padres también están muertos?"
"Pues qué creías?"
"… lo siento."
"… descuida…"
"qué… le sucedió a tus padres?"
"Balkov los mató.. a tus padres y a los míos. Boris… Balkov. El mismo hombre… al que hoy besé."
O.o "Lo… lo…"
"Besé."
"Por… qué?"
"Porque no quería que tuvieras ese castigo… porque… le dije a Boris que me castigara a mi en tu lugar."
"Pero Kai… por qué?"
"porque… yo… quería ser el que te besara."
Lo dejo aquí!! Sé que quizás esta historia se esté haciendo un romance/angst, espero que esté gustando… los próximos capítulos se vienen más.. intensos?? Perdonen la falta de musa en este, es que si no lo actualizaba iba a terminar muerta xD!
Unos grandes saludos a todos!!
Sayonara!!
Erika.
