Hola, por fin pude termianr este capítulo, em quedó cortito como siempre pero espero que les guste, por ahora no tengo mucho que decirles así que los dejo con la historia.
El Tigre: Las Aventuras de Manny Rivera es propiedad de Jorge R. Gutiérrez y Sandra Equihua
El Organillero
Capítulo 3: Al Fin Te Encuentro
Los días se convirtieron en semanas y las semanas se convirtieron en meses, la ciudad estaba sumida en una verdadera pesadilla y aún no se sabía nada del paradero de los niños. Los súper héroes estaban desesperados al ver que sus esfuerzos eran en vano y más cuando ni siquiera ellos y los villanos quedaron exentos de aquella locura.
Realmente en ciudad milagro no había muchos niños héroes pero al ver que pequeños villanos como La Cuervo, El Dr. Chipotle Jr. y Che desaparecían sin dejar rastro les hacía pensar que sus hijos eran los siguientes. Todos estaban aterrados especialmente Rodolfo, quien no había logrado conciliar el sueño desde el incidente con Manny y sus extraños dibujos.
Por su lado, tanto Manny como Frida simplemente seguían disfrutando de la vida sin darse cuenta aún de lo que ocurría a su alrededor. Ni siquiera pensaban en que sus compañeros ya no estaban por ningún lado y pronto se volvieron el punto de atención de Ciudad Milagro, puesto que al final solo ellos quedaban. Nadie se explicaba por que todos se habían ido excepto ellos, claro está que no es que les molestara, pero ya había pasado un buen tiempo sin que nadie desapareciera siendo que antes cada día alguien lo hacía.
Ambas familias, la de Manny y la de Frida ahora eran mucho mas cuidadosas, los dos eran los únicos niños que no se habían desaparecido en toda la ciudad y de ninguna manera iban a perderlos de vista. La verdad era que nadie sabía de que debían protegerlos, pero de todos modos hacían el intento, el único que tenía una idea de lo que pasaba era Rodolfo. Las imágenes del Organillero así como la melodía de su instrumento ocupaban sus pensamientos a todas horas sin entender bien por que.
El tipo estaba muerto después de todo, el mismo había ayudado a detenerlo años antes cuando solo era un niño y no se había vuelto a preocupar por el. Sin embargo de algún modo ese hombre había regresado para torturarlo en sus pensamientos…no, eso no era posible. El adulto estaba a punto de desmayarse tratando de comprender que era lo que ocurría y de que escusas darle a su hijo por protegerlo mas que nunca, normalmente habría optado por decir la verdad pero al verlo tan feliz no se atrevió a preocuparlo con historias de fantasmas que seguramente no eran otra cosa que una invención suya.
La situación se estaba volviendo muy tensa y mas para Manny y Frida que no sabían por que sus padres actuaban como paranoicos y no los dejaban hacer nada. Ya bastante malo era que gracias a una de sus travesuras los habían castigado y ya llevaban una semana sin poder visitar al viejito que los alegraba con su música. Estaban más que hartos y por eso en una de las pocas veces que lograban verse decidieron hacer algo para escapar de la prisión en la que se habían convertido sus hogares.
-Te lo digo Manny, esto es demasiado- decía Frida
-Tienes razón, no nos dejan hacer nada- contestó Manny
-No es justo, y ni siquiera nos dicen que es lo que ocurre- siguió Frida
-Incluso ya no me dejan combatir a los villanos, mi papá se ha encargado de eso últimamente- dijo Manny
-Suficiente, no resisto estar un día mas así, vamos a hacer algo divertido- propuso Frida
-Eso estaría bien¿pero y si nos descubren?- preguntó Manny
-No se van a enterar de nada, vamos Manny, no tardaremos, solo iremos a estirar las piernas- dijo Frida
El muchacho lo meditó unos momentos y finalmente aceptó, la idea de volver a sentirse libre aunque fuera solo por unos momentos era bastante atractiva. Ambos niños se escabulleron cuando nadie los veía y después de algunos minutos, uno que otro atajo y un accidente con los perros del padre de Frida lograron salir a la calle. Corrieron unas cuadras para evitar ser descubiertos y sin saber bien como ni cuando terminaron nuevamente en la calle donde siempre estaba el Organillero.
Ya era un poco tarde y la oscura noche daba un aspecto sepulcral, la única fuente de luz era un débil faro en el cual volaban algunos insectos. Para sorpresa de los niños el viejo Organillero se encontraba aún sentado en su sitio girando lentamente la palanca de su instrumento. El anciano sonrió abiertamente cuando los vio venir e inmediatamente tomó un par de cajas y las colocó frente a el para que los niños pudieran sentarse.
-Hola niños, que alegría verlos, por fin vuelvo a tener algo de compañía- dijo el Organillero
-Lo sentimos por no haber venido señor- contestó Frida –nuestros padres han estado un poco raros y no nos dejaban venir-
-Me lo imagino, dicen por ahí que algo raro está pasando en la ciudad- dijo el viejo
-Pero dudo que haya estado solo, seguramente los otros niños venían a verlo- dijo Manny
-Me temo que no es así, hace tiempo que nadie viene a verme- siguió el anciano con una extraña sonrisa en su cara, cosa que se les hizo muy rara a los chicos.
-¿Y eso le hace feliz?- preguntó Frida
-Por supuesto- dijo alegremente –cuando uno tiene mi edad aprende que nada es demasiado malo como para ponerse triste, estoy seguro de que los niños volverán-
-Vaya, ojalá que mi papá fuera como usted, o por lo menos que fuera menos estirado- dijo Manny
-¿Tu papá es así¿y por que?- preguntó el Organillero
-Bueno, su trabajo lo obliga a comportarse así- contestó Manny
-Ningún trabajo es excusa para amargarse- dijo el anciano
-No lo creo, la labor de súper héroe es bastante extenuante- dijo el muchacho
De repente el Organillero dejó de tocar, sus manos comenzaron a temblar y una sombra cubrió sus ojos. Lentamente se levantó, colocó su instrumento a un lado y se acercó más a Manny.
-¿Acaso tu padre es un súper héroe?- la voz del hombre ahora sonaba dura y hasta enojada. Manny asintió levemente un poco intimidado por la reacción del adulto.
-Y dime niño¿Cómo te llamas?- preguntó el Organillero
-Manny…Rivera…señor- dijo Manny
Al oír la palabra Rivera la mirada del Organillero enrojeció de odio y sin darse cuenta pateó la silla donde estaba sentado destruyéndola en mil pedazos. Los dos niños retrocedieron y se abrazaron asustados por la repentina reacción del anciano. Unos instantes después el Organillero pareció volver a la normalidad, revolvió ligeramente su escasa cabellera y luego se dirigió a los niños nuevamente con aire de amabilidad.
-Lo lamento niños, de repente me sentí mal, una vieja dolencia que me aqueja de vez en cuando, creo que deben regresar a casa, ya es tarde- dijo.
Ambos amigos asintieron y regresaron a la casa de Frida donde sus padres los esperaban furiosos por haber huido. Rodolfo y el señor Suarez discutían de quien había sido la culpa, pero como era obvio no llegaron a nada. Rodolfo y Manny regresaron al edificio donde vivían mientras que el adulto le decía a su hijo los posibles castigos que le esperaban.
Manny subió las escaleras deprimido y con un misterioso miedo en su interior. Rodolfo esperó un momento en las escaleras mirando nostálgico a su heredero. De verdad odiaba enojarse con el.
-Lo siento Manny, pero es por tu propio bien- pensó Rodolfo
Justo antes de que el adulto abandonara la calle y entrara a su hogar le pareció ver una sombra moviéndose cerca de el, pero después no encontró nada, seguramente estaba cansado y por eso veía cosas. Una vez que este entró al edificio el viejo Organillero salió de su escondite mirando con profunda maldad el portón del edificio.
-Vaya, vaya, vaya¿pero quien se lo iba a imaginar?- pensaba –Al fin te encontré Rivera, y ahora que se donde estás y cual es tu punto débil es hora de mi venganza, espero que hayas disfrutado estos momentos con tu precioso hijo, por que muy pronto tendrás que decirle adiós para siempre. Y una vez que haya acabado con el voy a liquidarte lenta y dolorosamente jajajajajaja-
Continuará………
Bueno, ahora si empezará lo bueno para los Rivera, espero que no me haya salido tan mal el capítulo y que me dejen sus comentarios, nos leemos, se cuidan.
