CAPÍTULO 12
- Puedo ayudar…Sayid?. Oh!. Díos Mío.
- Hola Shannon.
- Qué haces aquí?.
- He venido a verte.
Todos los metros cuadrados de la tienda se hacían cada vez más pequeños para Shannon. Aquel hombre, Sayid, se acercaba cada vez más a ella y Shannon se sentía muy desprotegida.
Le observó detenidamente mientras él acortaba la distancia entre ambos. Ya no llevaba barba, y sus rizos oscuros eran casi grises. La piel estaba curtida y a Shannon le pareció más bajito y barrigón. Por un momento un pensamiento vacío de coherencia se cruzó en la mente de Shannon, " Como pude enamorarme de él?"
Aunque dicen siempre que quien tuvo retuvo, y a Shannon, mirarle a los ojos un rato más le sirvió para recordar las caricias que se profesaron en la isla, volviendo a estremecer su columna vertebral.
- Qué quieres Sayid?
- Quiero verte.
- Por qué?
- Porque me enteré que estabas viva y te habías instalado en Italia.
- Y has venido hasta aquí sólo para verme? Qué va a decir tu esposa?
Sayid sonrió, pocas veces lo hacía, pero a Shannon le gustaba aquella sonrisa, la hacía sentir cómoda y tranquila, a pesar de las circumstancias.
- Cómo sabes que tengo esposa?.
- Llevas anillo.
- Eres muy rápida fijándote en los detalles. Siempre has sido una mujer muy lista.
- Ya.
- Por qué desconfias de mí?
- Porque llevas anillo de casado, así que tu visita no es "romántica".
- Yo no he dicho que lo fuera. He dicho que venía a verte.
Shannon respiró profundamente. Cómo la había encontrado?. De todos modos, ahora sólo le importaba que no se cruzase con Mariam. La joven ya tenía veinte años, convertida en una chica guapísima y muy inteligente.
- Por qué me buscas Sayid?.
- Tenemos que hablar. Por favor Shannon, sentémos tranquilamente.
- De qué quieres hablar?
- Es increíble.
- El qué?.
- No me has recriminado nada ni tampoco me has preguntado cómo te he encontrado.
- Quizás no me interesa nada de ti. Dime lo que me quieras decir y márchate.
- Tu marido está fuera del país, no tengas tanta prisa.
- Sabes muchas cosas.
Estaba demasiado cerca, había rodeado el mostrador y se había situado justo enfrente de ella, levantando la cabeza para que sus ojos se encontraran con los de Shannon.
Por unos instantes pareció como si fueran a besarse, Shannon y Sayid se miraron como sólo lo hicieron una vez en la isla, cuando traducían los mapas de Danielle. Pero Shannon giró la cara bruscamente a un lado para recolocar con la mano un par de figuras decorativas situadas en los estantes de detrás del mostrador.
