CAPÍTULO 13
- Mami!
Mariam entró sonriendo y se dirigió a su madre. Sayid se volvió rápidamente hacia ella y sin pensarlo dos veces puso la mano en su chaqueta y sacó una pistola automática con silenciador.
Shannon y Mariam se paralizaron al instante.
- Sayid por favor. No lo hagas. No mates a ….
- Mi padre se llamaba Sayid.
Mariam dio un paso hacia delante. Sayid estaba sorprendido ante el valor de la joven.
- Qué has dicho?.
- Que mi padre se llamaba Sayid, como usted.
- Mariam quedate quieta. Por favor, le daré el dinero de la caja pero déjenos en paz.
Entonces Sayid se dio cuenta de todo, miró de nuevo a la joven, tenía el cabello negro y rizado, y muy muy largo, sus ojos eran verdes como los de Shannon pero se parecía mucho a Sayid.
Rápidamente Shannon abrió la caja registradora que tenía a un lado del mostrador y con ojos suplicantes le entregó todo el dinero.
- Váyase por favor!. Salga por detrás. Le juro que no avisaré a la policía.
Sayid vaciló unos segundos. Caminó lentamente hacía la puerta trasera que Shannon le indicaba con la mano y salió sin dejar de mirar a Mariam.
- Mamá, mamá!.Estás bien?
- Si cariño, ya ha pasado.
- Vamos a llamar a la policía.
- No, olvídalo.
- Pero mamá y si vuelve.
- No lo hará Mariam. Sólo estaba de paso, este es un pueblo pequeño y nadie quiere quedarse mucho por aquí.
- Pero mami.
- Mariam, confia en mí. Sé que ese hombre no volverá.
Dos horas más tarde Shannon cerró la tienda y salió como de costumbre por la puerta de atrás. Mariam no quería ir a casa pero Shannon la obligó, aún había luz del sol y por las calles del pueblo paseaban muchos vecinos.
- Eh!.
- Sayid?
- Ven aquí.
Antes de darse cuenta, Shannon sintió sobre su brazo la mano fuerte de Sayid y se vio arrastrada a un rincón tras la puerta trasera de su tienda.
- Es mi hija verdad?.
- Si.
No hacían falta más palabras ni tampoco mentidas. Shannon siempre había querido que Sayid supiera de la existencia de Mariam, y aquel era el momento adecuado.
- No lo sabía.
- Eso ya lo supuse. Dejame ir.
- Hablemos.
- De qué?
Shannon estalló.
- De tu abandono en la isla, de todas las mujeres que me han sustituído rápidamente, de tu trabajo en Irak?.
- Ha habido muchas mentidas y secretos alrededor nuestro. Mi vida no ha sido fácil. Cuando me enteré de que aún vivías creí que era un sueño. Durante muchos años te eche mucho de menos. Pero cuando me dijeron que tenía que matar a tu hija estuve a punto de suicidarme.
- No te creo.
- Por qué no?.
- Tú no morirías por mí. Ni por Mariam.
- Eso no lo sabes.
- Lo sé Sayid. Me olvidaste muy rápido. Supongo que me estaba convirtiendo en una carga para ti y tus proyectos de futuro. Por eso me salvaste, a cambio de Nadia.
- Te salvé porqué tu me importabas. Pero no metas a Nadia en esto. Ella murió una vez, por salvarme y yo se lo debía.
Sayid estaba tenso, apretaba fuertemente el brazo de Shannon que empezó a volverse azul.
- Suéltame!. Yo no sé que le pasó a Nadia, sólo sé que yo si estaba muerta y volví a la vida gracias a mi madre. Ella hizo un trato contigo y punto. Tu tienes a Nadia y yo tengo a mi hija y mi vida. Ahora vete.
Poco a poco fue relajando la presión que ejercia en el brazo de Shannon, sus ojos parecían tristes y la expresión de su cara era cansada. El hombre fuerte que Shannon conoció se estaba hundiendo como un submarino.
- Sayid, no quería ser tan brusca, pero has apuntado a mi hija con una pistola. Sé que Ben te obliga, pero en un par de días todo habrá terminado. Créeme.
- Ben matará a Nadia y a mi hija.
- Inventate algo. Sólo dos días y todo se acabará. Ben tendrá un destino de cine. Te lo puedo asegurar.
- Shannon no puedo perder a Nadia y a mi hija.
- Necesito que me creas.
Sayid la miró, recordó la última vez que ella le dijo aquella frase, y vió en su mirada y en su expresión que era sincera.
- Te creo.
- Vete. Por favor.
Soltó por completo el brazo de Shannon y se dio la vuelta. Pero de pronto se paró, y se giró para mirarla.
- No es verdad.
- Qué no es verdad Sayid?
- Qué yo no te quise, porque sabes Shannon, aún te amo.
- Pues yo a ti ya no. Pero gracias por darme a Mariam.
- Tú me querias por mí mismo. En cambio las demás veían en mí alguien a quién poder sacar partido. Tú sólo me pediste que me ocupara de Locke y no fui capaz de hacerlo, no le toque ni un cabello. Lo siento Shannon, siento lo de Boone y siento no haber estado a tú lado como merecías.
- Fue una estupidez intentar matar a un hombre. Bueno, ahora tengo que irme. Y sí, te quise por ti, y durante mucho tiempo te he querido, a pesar de tu pasado en Irak y tus otros errores, pero hoy has apuntado a mi hija con una pistola. Adiós Sayid.
Dos días más tarde Ben desapareció de la faz de la tierra y la fundación Hanso y la corporación Darhma cerraron definitivamente sus puertas, ofreciendo sus instalaciones a la investigación médica.
