Holaaaa! He aquí un nuevo capi de "Detrás del Velo". Quiero, no antes de agradecer los reviews que recibí en el capítulo anterior; acotar algo referente a un review en el cual recibí un par de insultos, entre ellos el de que estaba realizando plagio a una historia llamada "El Velo". Me dediqué a leer esta historia, y, primeramente, su fecha de publicación es posterior a mi Fanfic. Y además, su trama no tiene ni un mínimo porcentaje de parecerse a la mía. Así que espero no seguir recibiendo esos comentarios sin ningún tipo de respaldo. SI NO LES GUSTA, NO LEAN… pero no comenten estupideces si su crítica no será constructiva y no ayude a mejorar mi Fanfic. He dicho 

Ah, y Harry Potter pertenece a JK Rowling, que espero que llore todas las noches por haber matado a Sirius Black y Remus Lupin. xD


Capítulo Cuatro

Hermione esperaba sentada con nerviosismo en el salón. Sirius y el viejo Brownlow se dirigieron a la biblioteca a convocar a los miembros del Bando y la habían dejado sola. No paraba de pensar. Era como cuando había sido presentada en la Orden del Fénix, con sólo 17 años. Ron estaba furioso porque su madre no lo dejaba entrar y eso que él era mayor que ella. Soltó una risita. Ron se veía muy gracioso cuando se enojaba.

- ¿Qué es tan gracioso? –preguntó Sirius entrando a la habitación.

- Nada, sólo recordaba –dijo Hermione- ¿vienen los otros?

- Sí, están en camino. – Dijo Sirius sentándose en el sillón- con este libro tendremos mucho que hacer..

- ¿Por qué? –preguntó Hermione, apoyándose en el brazo del sillón.

- Al parecer ese libro fue escrito por una perteneciente al bando, hace mucho tiempo.

Hermione frunció el ceño.

- ¿Hace cuánto que existe el Bando Secreto? –preguntó.

- Digamos.. –Sirius puso cara de concentración- hace unos trescientos cincuenta años. Lo fundó Agnus Maullieé, un mago que cayó y se encontró con el escritor del libro.

- Vaya.. ¿entonces podríamos mezclar su forma de escapar con lo que aparece en el libro?

- Así parece –en la cara de Sirius se formó una sonrisa, que fue correspondida por Hermione. Ella iba a decir algo cuando sonó el timbre- Oh, ya llegaron.

El pelinegro se paró a abrir la puerta. Entraron aproximadamente unas 30 personas, la mayoría tenía un aspecto superior a los 40 años. Hermione se acercó y se hizo un silencio entre ellos. El viejo Brownlow apareció en ese instante, y los llevó a la Biblioteca, donde había una gran mesa de madera.

- Bienvenidos todos, queridos miembros del Bando Secreto por la Liberación Mágica del Velo. Primero, quisiera presentarles a un nuevo miembro de nuestra asociación, Hermione Granger. Ella cayó hace tan sólo dos días. –el viejo señaló a Hermione y ella hizo una inclinación de cabeza. Todos la saludaron de igual manera.

- Tengo importantes noticias, queridos amigos. Algo que podría cambiar completamente nuestro destino. La señorita Granger cuando cayó trajo este libro –prosiguió el viejo, mientras sacaba el libro de Hermione y lo dejaba encima de la mesa– El libro de Bluhmn.

Hubo un murmullo general de parte de los miembros, pero el viejo Brownlow sentenció el silencio con su bastón.

- Es bien sabido que este libro nos indica la manera de salir del Velo, pero lo he estudiado y no aparece nada de manera interna. La página que explicaría todo esto fue arrancada; pero observen, del otro lado alguien escribió el nombre de un estrombo –el viejo abrió el libro e indicó la inscripción a los presentes.

Un hombre que aparentaba aproximadamente unos sesenta años, canoso y de piel morena levantó la mano.

- Esa es la letra de Bluhmn, William, la distingo perfectamente –dijo con un acento notoriamente francés.

- ¿Entonces dices que fue él quien la arrancó? –preguntó una mujer regordeta y de pelo rubio en la otra esquina de la mesa.

- Probablemente, –explicó el francés- Bluhmn era muy olvidadizo, por eso escribió ese libro. Cuando me contó porqué se vino a vivir a esta dimensión, dijo que quería tener una manera de salir, por si necesitaba del mundo real.

- ¿Y porqué rayos escribió "Estrombo" entonces, Maullieé? –preguntó Sirius.

- No lo sé, Bluhmn era una caja de sorpresas, además de decir que tenía un temperamento bastante cambiante –dijo Maullieé- aunque él sigue aquí…

- Deberíamos localizarlo, William –dijo un brujo calvo y de ojos verdes.

- Maullieé, ¿sabes dónde se encuentra Bluhmn? –preguntó Brownlow.

- Hace 190 años me dijo que iría a pasear con perros de ojos cristalizados y a pescar un poco. Eso es todo lo que sé.

- Pero podría haber salido y no volver más –acotó la bruja regordeta.

- Mi querida Roslyn, Bluhmn odiaba el mundo real. Era un misántropo. Por algo vino a vivir acá, solo –aclaró el francés- si necesitaba volver era para comprar un libro, o algo.

- Entonces era estúpido –insistió Roslyn.

- Quizás tu escaso intelecto nunca pueda entender las razones que llevan a las personas a hacer las cosas, querida –ironizó Maullieé.

- ¿Me estás llamando tonta? –Roslyn se puso de pie, roja y furiosa. Unos cuantos hombres también lo hicieron.

- ¡YA BASTA! –gritó el viejo Brownlow haciendo golpear la mesa- dejen de comportarse como unos críos.

Todos se sentaron. Se hizo un silencio sepulcral en la habitación, que fue roto por la voz decidida de Hermione.

- Debemos encontrarlo y pedirle que nos muestre la página. Cueste lo que cueste.

- Yo te apoyo. –Hermione miró a su izquierda y se encontró con la mirada seria de Sirius- si queremos salir, debemos movernos, no esperar 600 años más hasta que la gente que queremos y está afuera muera.

Se hicieron murmullos.

- ¿Entonces, moción aceptada, Bando Secreto? –preguntó el viejo Brownlow levantando su varita que lanzaba chispas verdes.

Treinta y tres varitas se levantaron lanzando chispas verdes en señal aprobatoria.


- Vaya, estoy agotadísimo –dijo Sirius entrando al vestíbulo de Grimmauld Place.

- Voy a prender la chimenea –dijo Hermione dirigiéndose hacia el salón.

Hacía dos meses que Hermione había caído, y aquello había significado una revolución en la vida de cada uno de los miembros del Bando. Aquella chica de ojos claros, rizos castaños y sonrisa encantadora se había ganado un espacio en el corazón de cada uno de ellos.

A pesar de las negativas de Sirius, ella comenzó a visitar más seguido al viejo Brownlow, quien le encantaba contarle historias y cosas sucedidas en el pasado. La consideraba una nieta. Ella también le adoraba, pues le recordaba a su abuelo cuando le contaba cuentos en su infancia.

Los demás miembros del Bando se deleitaban con su capacidad de resolver problemas y descifrar códigos. Era capaz de contestarle con la misma ironía ácida a Maullieé y calmar los enojos de Roslyn, lo que lograba sacar más de una carcajada en los miembros. Sin embargo, esa sonrisa dulce y entusiasma era lo que más los llenaba de vida. Sobretodo a uno.

Sirius Black no era el mismo desde que ella llegó. Comía y se afeitaba. No pasaba noches en vela transformado en perro aullándole a la luna. No se sentía vacío ni nada de esos sentimientos absurdos que le producía la soledad. Se sentía vivo y esperanzado.

Habían logrado hacerse unos muy buenos amigos. Andaban casi para todos lados juntos. El hacía bromas y ella reía. Ella se preocupaba por él y no dejaba que se deprimiera. El la cuidaba. Sentían un gran afecto mutuo.

Hermione se sentó en el sillón y Sirius se recostó y apoyó su nuca encima de las piernas de la chica. Ella comenzó a acariciar su cabello y el animago cerró los ojos.

- Mione…

- ¿Sí?

- Cuéntame del mundo mágico.

- ¿Qué quieres que te cuente? –preguntó la castaña.

- Bueno, es que desde que llegaste no me contaste casi nada de lo que sucede allá afuera… y tengo curiosidad… cuéntame lo que quieras... –le encantaba como la chica acariciaba su cabello.

- Ehm, bueno, qué puede ser. –Hermione frunció el ceño- ah, sí. Yo me gradué de Auror y me dediqué a ser Inefable. Harry y Ron también son aurores, pero trabajan en el departamento. Harry es el jefe de su propio escuadrón. Vieras cómo se pone de contento cuando debe dirigir una misión, sobretodo para capturar a los mortífagos que permanecen libres… capturaron a más de 30 en menos de un año. Son excelentes. Pone una cara de suficiencia digna de ti, que hace reír mucho a Ginny. Ah, sí, Ginny y Harry están juntos hace tres años. Se van a casar. Ron está con Luna, una chica que iba en Ravenclaw, de lo más curiosa.

- ¿Y el viejo lobo cómo está? – preguntó Sirius.

- Excelente. Se casó con Tonks y ahora tienen dos pequeños metamorfomagos. Sin una gota de sangre licántropa.

- ¿Y los Weasleys? ¿Y Dumbledore?

- Los Weasleys están disfrutando de la vida, gracias a la fortuna que han ganado los gemelos se han dedicado a viajar y conocer el mundo muggle. Ya sabes cómo se pone el señor Weasley con eso. Dumbledore murió… un año después de que caíste. Lo mató Snape.

- Ese idiota... le daré una paliza cuando salga. ¿Está vivo? – preguntó Sirius.

- No... –rió Hermione.

- Ahm... –Sirius se quedó pensando un momento y luego abrió los ojos- y tú, Mione, ¿tienes novio?

- Ehm, no... a decir verdad...

- Pero has tenido, ¿cierto?

- Obvio que sí...

- ¿Hace cuánto terminaste con el último? –Sirius se dio la vuelta para encararla, con los codos apoyados en el sillón.

- Hace cuatro meses, Sirius, ¿por qué tanta curiosidad? –preguntó Hermione con el ceño fruncido.

- Nada, preciosa… sólo curiosidad. ¿Por qué terminaron? –Sirius la miraba fijamente.

- No quiero hablar de eso. –Hermione se puso de pie y miró la chimenea.

- Vamos, dime… ¿confías en mí o no? -insistió el moreno, sentándose.

Hermione estaba muy interesada en el fuego.

- Porque me engañó con mi compañera en ese entonces y me llamó puta fea y asquerosa cuando los encontré, en mi propia cama. Y creo que lo dijo con razón.

Sirius no pudo creer lo que dijo. Se puso de pie comenzó a acercarse a ella, pero ésta hizo un movimiento brusco y se dio la vuelta sin mirarlo a la cara e intentó salir de la habitación, pero Sirius la tomó del brazo para hacerla girar.

- Tú no eres una puta asquerosa.

- No lo sé.

- Mírame

Hermione miró a Sirius, él estaba serio, esa mirada que la derretía por dentro. La tomó por los hombros.

- Mione, no eres una puta fea y asquerosa. Quítate esa estupidez de la mente. Eres la mujer más hermosa, inteligente, simpática y trabajadora que he conocido, y estoy segura que allá en el mundo mágico los hombres deben de estar muriéndose porque no estás ahí -el moreno corrió un mechón de pelo detrás de su oreja.

- ¿En serio lo crees? –preguntó ella, miedosa.

- Voy a golpear a ese imbécil cuando salgamos de acá, ya verás –dijo Sirius, haciendo que Hermione riera, pero el animago la estrechó contra sus brazos. –Jamás dejaré que alguien te haga daño, mi pequeña, ¿me escuchaste?

- Sí.

Sirius se alejó de ella unos centímetros para mirarla fijamente a los ojos. Y le fue imposible desviar la vista de aquellos ojos cafés.

Ella no dejaba de alternar la vista entre sus ojos y sus labios. Y menos le fue imposible rechazar sus labios cuando se fundieron en un suave beso.

El beso fue breve y tierno. Al momento se separaron, ambos colorados.

- Creo que debo ir... –dijo Hermione señalando las escaleras.

- Sí… -dijo Sirius rascándose la nuca.

- Buenas noches…

- Buenas noches, preciosa.