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Mientras, Sweeney se debatia entre el dolor, la pena y la ira. Dolor por haber ofendido a la Sra. Lovett, Nellie. Pena porque se habia ido y le habia hecho, daño e ira porque no sabia donde ni como estaba.
Habia ordenado a Toby que se fuera a vivir un tiempo con la Sra. Moon, que habia gustosamente ya que el muchacho le caia muy bien.
Sweeney habia seguido matando sin piedad, y el sotano se habia convertido en un almacen. Asi que tubo que ir metiendo los cuerpos en las catacumbas de St. Dunstan y en las alcantarillas.
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Un dia, estaban en la habitacion, Nellie sentada en un sillon frente al fuego y Johanna sentada en el suelo, frente a una mesa con libros, estaba estudiando.
-Nellie, gracias.
-De nada, ¿pero gracias por que, hija?
-Por todo, me ha… me has ayudado mucho, y ya no me siento sola , ademas de todas esas historias tan maravillosas que me cuentas
-Hay querida, te contaria una mucho mas fantastica, pero para ello necesitaria el permiso del Sr. Todd. Ademas –bajo la voz- el Juez Turpin no me lo permite contar, ni siquiera sabe que lo se, y podria matarme por ello.
-Cuentemelo, guardare el secreto.
-No, cariño, no puedo. Ya te he dicho que se lo tengo que preguntar primero al Sr. Todd.
-Por favor, o al menos dime de que se trata :D.
-Es que…
-Por favor.
-Es…. Es sobre tus verdaderos padres, Johanna.
-O.O ¿Qué? ¿Mis padres?
La Sra. Lovett le tapo la boca.
-Shhh, ¡baja la voz! ¿Quieres que nos descubran y que no pueda contartelo?
-Es verdad, pero, ¿mis padres? ¡Cuentemelo!
-No puedo, tengo que pedirle permiso al Sr. Todd.
-¿Pero por que?
-Ya lo entenderas, ¡si hubiera alguna forma de enviarle una carta o algo! Debe de estar muy preocupado…
-Umh….Vale, ya me lo contaras ;-) Pero, ahora, quiero compensarte por todo.
-¿?
-Ahora que somos amigas, quiero a ayudarte a ser popular, como yo.
-Jajaja, yo ya soy popular. Y tu no es que tengas muchas amigas.
-Cierto, bueno, era una metáfora jajaja. Vamos a ponerte guapa.
Durante las siguientes 3 horas estuvieron arreglándola el pelo y Johanna la enseño a maquillarse. Le pidieron al Juez Turpin que le compraran vestidos nuevos a Nellie, que llevaba todos los días el mismo.
-¡Oh Nellie! ¡Estas bellísima!
-Tengo… tengo que irme… a la cocina…
Salió por la puerta y se fue por el pasillo. Johanna se acercó al lavabo y dijo:
-Aunque protestes, se que en realidad, estas de acuerdo conmigo
-¡¡AaAaAAAAAAAAAAAA!!
