Bueno, Mrs Sweeney Lovett Todd, ya te considero como una amiga xD. Si, si tengo clase. Pero como soy del Pais Vasco, tengo un horario desitinto. Yo voi mañana y tarde, de 8--12:30 (comida en casa) 3:00--5:00 (a casa) asi que puedo escribir a medidodia (que es lo que suelo hacer xD)

De momento voi a seguir esta historia hasta que tenga los mismos capítulos que la otra, y después las seguire a la par.

Capitulo 8

Sweeney se debatía en una tormenta de sentimientos.

Sweeney necesitaba acción.

Sweeney necesitaba respuestas.

Se levanto rápidamente y le escribió una carta a la Sra. Lovett.

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Lucy estaba abajo, había encendido la chimenea y había estado curioseando toda la casa. En los armarios, cajones, escritorios, habitaciones… Todo. Habia encontrado ginebra. Hacia siglos que no probaba una tan buena, asi que se sento a admirar el fuego mientras pensaba…. En su futura venganza contra aquella mujer que le había quitado a su marido.

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Nellie seguía en su ritual, mirar el techo, pensar, mirada perdida en el infinito… Hasta que por fin, después de una semana, (el Sr. Todd se había demorado mucho en responder) por fin, dijo:

-Johanna…

-¡¡Sra. Lovett!! ¡¡Usted ha hablado!! –ella, Nellie, le respondió con una sonrisilla, pero enseguida volvió a la mueca pensativa.

-El Sr. Todd –su voz sonaba ronca, aspera, tampoco podía hablar muy deprisa ni mucho, pero hizo lo que pudo- ¿Anthony? ¿Carta?

-(suspiro) No, Sra. Lovett, no ha traido ninguna carta… -sonaba triste-.

-Bien…

Clinc, clinc, clinc.

Johanna se acerco a la ventana, alguien estaba tirando piedritas a su ventana. Se dio la vuelta emocinada y susurro:

-Anthony…

A la Sra. Lovett se le iluminaron los ojos, pero no dijo nada, se incorporo, se sento en la cama, y la miro como diciéndole "¡Corre! ¡Rapido! ¿¡A que esperas!?"



Johanna abrió la ventana y miro a Anthony, este le enseño una carta. Ella le sonrio, y se aparto de la ventana, segundos después una piedra con una carta atada aterrizaba en la habitación.

La Sra. Lovett la miro con anhelo y se levanto a toda prisa, pero callo de rodillas en frente de la piedra. La cogió entre sus manos y desato la carta. Era de Sweeney Todd.

Mientras, caia otra piedra, con una para Johanna (esta, la de Johanna, no es importante), pero ella estaba ayudando a la Sra. Lovett a levantarse.