Si están aquí ya, espero que sea porque les gustó la idea del fics, espero que así sea.
Pueden escribirme a ue no se para que lo harian xD. Los dejo con la historia!!
Segunda entrega
Miedo
Haruhi no es una chica fácil de asustar. Generalmente su comportamiento es más valiente y maduro que la mayoría de las chicas de su edad.
Siempre supo valerse por sí misma.
Sin embargo tiene un gran miedo: los truenos son su único punto débil; pero que sea un caso aislado no significa que sea suave, todo lo contrario, se manifiesta con exagerada fuerza.
Ella sabe que no tiene sentido y se siente tonta por eso.
Pero detrás de este acto tan irracional hay un porque totalmente explicable. Cuando pequeña, después de la muerte de su madre tuvo que aprender a valerse por si misma; su padre trabajaba muy duro para mantenerla y casi no tenía tiempo de estar con ella. Haruhi limpiaba, cocinaba y estudiaba completamente sola. Parecía ser una niña fuerte pero en su interior se sentía desvalida. De esta forma, cuando los relámpagos se desataban con violenta furia, no tenía quien la protegiera de ese espantoso sonido, marcando su alma infantil.
Pero nada puede ser tan malo.
Después de tanto tiempo de llorar en soledad aquel temor por fin encontró dos pechos cálidos que la resguardaran. Así, cuando en las noches se desatan apocalípticas tormentas eléctricas, recuerda a Tamaki o Hikaru, abrazándola de manera dulce y posesiva, tranquilizándola y alivianando traumas del pasado. Permitiendo dormir a esa aún infantil alma.
¡¡Sorpresa!!
-Kyouya-sempai nos ha engañado de nuevo ¿Cierto? –ambos gemelos se asomaron por la espalda del vicepresidente del Host Club.
-Yo no los he engañado… les conté que unas huéspedes que no pudieron asistir la vez pasada a la playa con el Club nos invitaron un fin de semana al lago en la mansión de una de ellas y ustedes aceptaron.
-Pues creo que omitiste la parte en que eran veinte y que tendríamos que trabajar para ellas… -se asomó Haruhi al lado de los gemelos.
-Nadie preguntó… además no podía hacer nada; ellas invitaron y nuevamente hemos venido completamente gratis, incluso la comida y el transporte lo han pagado, oh miren, ella es la dueña de la mansión.
Los hermanos Hitachiin y Haruhi voltearon a la dirección donde Kyouya señalaba y divisaron a lo lejos a dos chicas. Una era pequeña, tenía su cabello negro y piel pálida y a medida que se acercaba se iba descubriendo una silueta poco voluminosa y un rostro infantil, la segunda chica era mucho más alta que la primera, tenía un cuerpo bastante más ancho, pechos grandes y caderas pronunciadas, usaba botas altas y tenía un andar felino, su cabello también era negro y su piel pálida. Ambas chicas iban vestidas de otoño y se dirigían a la cabaña.
-No había visto antes a ninguna de esas chicas –pensó Haruhi en voz alta.
-La de estatura más baja es cliente desde hace una semana y su anfitrión es Tamaki –el chico de lentes abrió su cuaderno –Akemi Kisawa: su familia posee grandes inversiones en el área automotriz, tiene muchas exportaciones, especialmente hacia Latinoamérica. Ella va en el mismo curso que Tamaki y yo, pero es tímida y le costó decidirse en ser huésped de nuestro Host Club –con esto cerró su cuaderno.
-Ootori-san, que bueno es que hayan aceptado nuestra invitación, todas estábamos muy ansiosas en que asistieran –ambas muchachas subieron las escaleras que separaban el jardín de la terraza en que estaban ubicados los chicos del Host Club.
-Princesa, usted debería tratarme por el primer nombre –sonrió de forma dulce el chico de lentes.
-Oh Oot… ¡Perdón! Kyouya-kun –dijo la chica sonrojándose –ella es mi hermana mayor Akiko Kisawa, vino a pasar el fin de semana junto a nosotros.
-Es un placer –la mujer más alta hizo una pequeña reverencia mientras los miraba a todos con sus hipnotizantes ojos negros.
-El placer es todo nuestro –decía con una sonrisa Kyouya mientras se levantaba del puesto en que estuvo sentado en todo momento, se dirigía a la entrada de la casa y abría la puerta a las chicas –por favor princesas, podríamos pasar, está refrescando y no sería bueno que se agriparan.
El habiente en la mansión era tibio y olía a dulces, las mujeres se habían esmerado en simular que estaban en el Host Club; incluso habían comprado café instantáneo para la ocasión.
-Tamaki-kun ¿Qué te ha parecido este lago?
-Es demasiado hermoso, pero –el rubio tomó por la cintura a la chica –tus ojos son mucho más profundos y misteriosos que las verdes aguas del lugar.
-¡Tamaki-kun, Tamaki-kun! Hemos traído los mejores kuchenes de nuestros cocineros ¿por qué no prueba un poco? –llamaba otra.
-Querida Princesa, si es boca a boca contigo todo sabe dulce y delicioso.
-¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
Cuando entraron a la mansión los gritos desbordados de las clientas de Tamaki recibieron sus presencias.
-Veo que nuestro señor está robándose la película como siempre, hay que aceptar que sus encantos se multiplican por mil en un entorno natural…
-Jamás se igualaría a ti, Kaoru –dijo su gemelo tomándolo de sus mejillas sonrosadas y acercando su rostro hasta rozar las narices – ¿o acaso no has notado que el verde de los árboles que rodean el lugar resaltan tus dorados ojos?
-¿Lo dices en serio Hikaru? –abrió los ojos emocionado, casi al punto de las lágrimas.
-Son tan brillantes que al verlos te he confundido con un ángel…
-Hikaru…
-Kaoru…
-¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! –Las clientas de los gemelos no se hicieron esperar provocando a Haruhi un suspiro.
-¿Es que acaso nunca dejarán de decir cosas vergonzosas?
-No hay nada que hacer –respondió Kyouya mientras anotaba algo en su libreta –dentro de todo es su papel dentro del Host Club.
-De todas formas he notado que están todas muy animadas… aunque eso ha significado que nos ha tocado trabajar más que lo habitual.
-Lo de trabajar… no sé si sea la palabra que usaría, si te fijas sólo nos ha tocado 'acompañar', ellas han traído sus propias sirvientas para atendernos y eso nos ha aliviado mucha carga, simplemente nos queda sonreír y ser corteses con nuestras clientas… por otro lado no sólo ellas están animadas, si te fijas Kaoru y Hikaru han desplegado todas sus armas y sus encantos, Honey-sempai está más tierno que nunca e incluso Mori-sempai está siendo sociable.
-Ahora que lo dices… es verdad… y Tamaki-sempai no se ve agotado en absoluto, siendo que tiene que repartirse entre tantas chicas…
-No creo que eso sea problema para Tamaki, ese idiota, al contrario de la gente normal, mientras más sociable tenga que ser y más deba compartir; más energía llega a su cuerpo.
-Emmm… Tamaki-kun…
-¡Oh! Princesa Akemi, había extrañado su belleza y pregunté por usted; me sentí miserable al saber que no estaba junto a mí, pero comprendo que una ninfa como tú necesita estar en contacto con la naturaleza del lago.
-Tamaki-kun… -la chica estaba tan sonrojada y emocionada que apenas le salían las palabras –Tamaki-kun, te presento a mi hermana Akiko-san.
-Princesa Akiko –se arrodilló teatralmente y besó la mano de la muchacha –es todo un placer conocer tan bella presencia.
-El… el… el placer… es mío.
-¡Hermana, te has sonrosado! ¡Eso jamás te ocurre a ti, no creí estar viva para ver eso!
-¿hmmm? –algo en la mayor le parecía a Haruhi extremadamente familiar, pero estaba segura nunca haberla visto antes… sin embargo, sus movimientos, las sonrisa, incluso sus miradas las había observado en el pasado.
-¿Ya te has dado cuenta? –preguntó Kyouya sin levantar la vista de sus notas.
-Eh… -miró nuevamente a la chica… ¡Claro! ¡Eso era! Que torpe, cómo no se había dado cuenta antes...
La luna llena se reflejaba en el lago y las últimas clientas disfrutaban de la compañía de Tamaki que estaba en la terraza absorto, casi completamente, por tanta belleza.
-Realmente parece una película de fantasía… es como si fuera en cualquier minuto va a aparecer un elfo y me viniera a buscar para conducirme al bosque –habló por fin el rubio.
-Si eso ocurriese lo más seguro es que sería por su belleza –comentó una chica completamente roja
-¡Oh, no! ¡Claro que no! Eso sería porque alguien que ha tenido tanto contacto con seres mágicos y radiantes como ustedes no puede regresar al mundo humano y ensuciar sus puras auras…
Las chicas lanzaron un pequeño grito de emoción ante aquel comentario.
-Lamento tener que ser el portador de malas noticias –habló Kyouya –pero para mañana hay organizadas muchas actividades antes de regresar y hay que levantarse temprano.
-Tienes razón… estos bellos pétalos de rosas no deben ser expuestos al malvado frío nocturno que sólo busca marchitarlos, vamos princesas… es hora de cerrar sus ojos, espérenme en su torre de ensueño: si no despiertan iré a buscarlas y con un beso de amor eterno las levantaré a cada una de ustedes como si fuera su príncipe azul…
-Entonces procuraré no despertar.
-Yo tampoco quiero despertar.
-Si Tamaki-kun me despierta con un beso valdrá la pena dormir para siempre…
-Buenas noches Tamaki.
-Sueña conmigo mamá.
-No gracias, papá… no deseo tener pesadillas.
-¡Que malo eres Kyouya! ¡Ey, me estás escuchando!
-No…
-¡Vuelve aquí! –El rubio entró a la casa detrás de su amigo –vaya… que rápido es… -dijo al no verlo -tal vez sea mejor que también me vaya a mi cuarto.
La mansión estaba en total silencio, al parecer era el último en acostarse. Caminó por el oscuro pasillo hasta llegar a su habitación, abrió la puerta y prendió la luz, se sacó la chaqueta, seguida por la polera, mas cuando se volteó…
-Tamaki-san – …estaba la hermana de Akemi sentada en la cama.
-Princesa Akiko… ¡Oh… disculpe mi atrevimiento! Creo que me he equivocado de habitación…
-No… para nada… esta es tu habitación… -se levantó y se deslizó como una gata acortando la distancia que los separaba –la que no debería estar aquí a estas horas soy yo…
-Entonces… ¿cuál es el honor de su visita? –la miró sin intimidarse en absoluto ante la forma felina de sus movimientos, demasiado lento como para entender que lo estaban seduciendo.
-Ya lo sabrás –la chica estiró el brazo hasta el interruptor de la habitación y apagó la luz, luego con la misma mano acarició suavemente los pectorales de este y acercó su boca robándole la respiración en un beso.
La primera reacción de Tamaki fue responder el beso de forma instintiva, luego se separó algo asustado… no quería defraudar a la chica, ella era muy linda y su misión en la vida era hacer felices a todas sus princesas, pero no encontraba correcto que una mujer, que aunque era mayor que él y tenía por lo menos 24 años, se le ofreciera de esa forma tan descarada a un hombre que acababa de conocer… podía ser hasta peligroso para la misma chica.
-Espera Akiko-san… no deberíamos…
-Eso lo decido yo… -comenzó a besarle el cuello, a acariciarle la espalda… vaya que sí sabía donde tocar… pero debía aguantar, no podía perderle el respeto… por mucho que lo estuvieran tentando y su cuerpo comenzara a reaccionar.
-Por favor… -suplicó intentando no abalanzarse sobre la chica… ¡Claro que le costaba negarse! Dentro de todo era un hombre… un hombre muy bello y sensible, pero un hombre finalmente… y ella una mujer mayor, con más experiencia y la sola idea lo estaba excitando, aunque eso jamás lo admitiría en voz alta –nos puede escuchar tu hermana y… -Haruhi.
-Tranquilo… no meteremos mucho ruido –lo pego contra la muralla y con su boca terminó de quebrar la muralla que Tamaki insistía en mantener entre ellos.
El rubio comenzó a besarla de forma desesperada, la agarró por la cintura y cuando la pegó a él sintió algo en su pierna que lo dejó helado por un momento.
-Akiko… -jadeó aún muy estimulado –creo que tienes tu celular en el bolsillo…
-No es mi celular, dulzura.
Se escuchó el grito del rubio por toda la casa.
-Tamaki… ¿Qué te ocurrió en el camino de la terraza a tu cuarto? –Kyouya lo miraba intuyendo levemente el porque Tamaki estaba en SU cuarto, a esa hora, tendido sobre SU cama, sin dejarlo dormir tranquilamente –está bien que me acueste tarde, pero de verdad tiene que ser muy importante como para que hayas entrado a mi habitación causando tal escándalo.
-¿Mi señor se encuentra bien? –preguntaron ambos gemelos.
-Tama-chan se ve muy alterado ¿Cierto Takashi?
-Sí.
-¿Tamaki-sempai? –Haruhi acababa de entrar a la habitación de Kyouya, con su pijama azul oscuro y frotándose los ojos aún media dormida. Se había despertado al escuchar todo el ruido que estaban metiendo -¿Qué ocurre aquí?
-E… e… e… -balbuceaba el rubio con el alma fuera del cuerpo –e… era… era un okama…
-Así que sí era eso… -Kyouya escribía en su libreta –ya lo sabía… en mi información salía que tenía un hermano con ese nombre, por eso me pareció tan extraño que lo presentara como chica.
-Mi señor, nosotros también lo sabíamos… –habló Hikaru.
-… incluso Mori-sempai y Honey-sempai, que estaban sentados lejos de ella lo supieron ¿Cierto? –preguntó Kaoru y los mencionados asistieron.
-Así mismo fue el último en enterarse que Haruhi era chica… con el poco tino que tiene sobre los géneros nosotros dudaríamos en casarnos con alguien presentada por usted–terminaron ambos gemelos.
- Yo también me di cuenta al ver los movimientos tan parecidos a los de mi padre… lo que no me explico es que Tamaki-sempai haya quedado tan afectado por esto…
-¿Eh? –Tamaki quedó helado, por supuesto que no le había contado a nadie lo que había pasado en su cuarto, no quería que el Host Club se enterara, especialmente Haruhi –yo… bueno… no es nada realmente importante…
-¡Te dije que él no era de los tuyos! –se escuchó una voz femenina al otro lado de la puerta -¡Ahora entra ahí y discúlpate con Tamaki-kun por hacerle esta jugarreta tan incómoda!
Akemi entró arrastrando a Akiko a la habitación de Kyouya.
-Permiso Kyouya-kun –interrumpió empujando a su "hermana" al interior de la habitación –ahora discúlpate.
-¡Está bien, está bien! Perdón por haber entrado a tu habitación y haber intentado seducirte… pero acéptalo… estuvo bueno…
-¡Hermana!
El silencio que se formo en la habitación después de esa "disculpa" fue digno de cementerio… claro… hasta que los hermanos Hitachiin explotaron en carcajadas.
-¡Así que eso ocurrió mi señor! –se apoyaron uno en cada hombro de Tamaki quien estaba en cuclillas y congelado sobre la cama - ¿Y estuvo así de bueno?
-¿Y por qué habría de haber una "chica" en el cuarto de Tamaki-sempai? –inquirió de forma molesta Haruhi.
-¿Celos? –preguntó Kyouya sin despegar su vista del cuaderno de apuntes.
-¡Claro que no! ¡Es sólo que puede desprestigiar el nombre del club!
-¡Haruhi tiene celos! ¡Haruhi tiene celos!... –los gemelos comenzaron a correr y cantar de forma burlona alrededor de la chica.
-¡Paren con eso! ¡¡Dejen de correr que me marean!!
-¡¿Viste hermano lo que provocaste?!
-Él me correspondió…
-¡¡Haruhi perdóname!! –gritó finalmente el rubio intentando llegar a los brazos de su hija quien iba saliendo sumamente enojada de la habitación.
