Sexta entrega
Después del beso…
Posó su mano temblorosa sobre los labios como lo había hecho por lo menos treinta veces aquel día. Suspiró confundida y resignada cerró sus cuadernos, dispuesta a salir de la sala de lectura.
Se sentía perdida.
Se paró un segundo para mirar por la ventana. No había podido quitar el beso de Tamaki de su mente… apenas había sido un roce dejado con cariño pero se había tatuado con desesperante insistencia.
No entendía porque aquel día dejó que todo ocurriera, si ella estaba despierta en aquel minuto. Debió haberlo acusado de pervertido, hecho un pequeño escándalo y haberse marchado indignada, pero en vez de eso prefirió simular inconciencia con la pequeña esperanza de probar un poco más. Y se avergonzaba de eso.
-¿Pasa algo Haruhi? –la chica se volteó para ver la sonrisa 'gentil' de Kyouya.
-No, nada… bueno sí… en realidad no sé –se dio por vencida… esa era la verdad, no tenía idea de lo que estaba pasando.
-¿Cómo te fue ayer en la casa de Tamaki? –maldición ¿acaso adivinó sus pensamientos? ¿A qué venía sino era pregunta? Realmente se estaba persiguiendo sin razón.
Los colores comenzaron a subirle al rostro y sintió deseos de salir corriendo.
-Normal –intentó mentir, fallando miserablemente.
-Ya veo –contestó con una tranquilidad cargada de ironía – ¿Y cómo se encuentra Tamaki?
El cuerpo de Haruhi volvió a reaccionar de forma traicionera y el repentino nerviosismo de la chica incentivó a Kyouya a seguir preguntando.
-¿No será que te comportaste de manera descuidada en la casa de ese idiota? -¡Bien! Si él pensaba que había hecho algo torpe como quebrar una vasija muy cara, al igual que aquel día que había sido secuestrada por el Host Club, lo más seguro es que saliera ilesa del interrogatorio -¿O quizá Tamaki finalmente terminó propasándose con su 'amor paternal'? -¡Maldito! Seguro tenía telepatía o algún poder extraño.
La respiración agitada de la muchacha le indicó que había acertado nuevamente ¿Pero hasta dónde se había extralimitado ese idiota?
-Un beso… -murmuró comprendiendo que el rubio no podría haber hecho más que eso, pero que por menos Haruhi no estaría tan nerviosa.
-¡¿Qué?!
-Así que fue eso… un beso… -Kyouya se arregló los lentes y con paso elegante dio media vuelta, dispuesto a marcharse -¡Claro! Se me olvidaba… supuse que te encontraría aquí y vine a avisarte que hoy no tampoco se va a abrir el club.
Aún estaba sorprendida ante la inteligencia del vicepresidente ¿Acaso ese tipo jamás se equivocaba? Se encogió de hombros esperando que nada de esta conversación pudiera ocuparse en su contra en un futuro.
-Y Haruhi… -la chica volvió la vista a Kyouya quien la miraba de reojo –tal vez deberías pensar un poco más sobre si te gustó o no aquel beso… ese idiota jamás se dará cuenta de sus sentimientos si es que tú no aclaras antes los tuyos –diciendo esto se marchó dejando a la chica sin entender absolutamente ninguna de sus palabras.
A veces…
A veces a Haruhi le gustaría que sus amigos fueran un poco más normales.
Lo piensa entre la clase de japonés y el almuerzo mientras es acompañada por los gemelos. La siguiente hora no, porque come sola en la sala de clases y esto le da la oportunidad para alejar su cabeza del Host Club. Luego, cuando están trabajando, ve las escenas de Tamaki y la exagerada reacción de Honey por los dulces y vuelve a tener el mismo pensamiento.
Mori suele ayudarla cuando cierran y ella generalmente lo mira de reojo; él es más serio que el resto del grupo, pero aún así no puede ser normal seguirle el juego como si nada a esas extrañas personas.
Kyouya es otro cuento. Él siempre le ha parecido cuerdo… tal vez exageradamente fijado en el dinero, siendo que jamás le ha faltado algo, pero normal dentro de su círculo. Lo que nunca ha entendido es como accede a ocupar vestidos o cosas así sólo porque Tamaki se lo pide.
Ella alguna vez tuvo amigos a los cuales podría llamar 'estándar'; iban de compras, a comer helado, al cine y una que otra vez pasaron al karaoke. Más de alguno en alguna fiesta se emborrachó, también había los que fumaban y muchos tenían pareja. Ninguno fue obligado a contraer matrimonio por conveniencia. Tampoco traían una carreta importada desde Francia para el festival del colegio. No había la posibilidad de perderse dentro de sus casas y los que tenían a alguien que se encargara de ordenar su hogar, generalmente era una señora que se le pagaba por día trabajado e iba dos o tres veces a la semana a lo más, para ayudar en el aseo a unos padres ocupados.
De todas formas concuerda con ella misma que si fueran normales quizá no lo pasaría tan bien dentro del club. No podría comer otoro, ni disfrazarse de mil maneras, o por último jugar al escondite con los demás; sintiéndose la niña que jamás fue.
Sintió sonrojarse de forma violenta y repentina.
Si fueran estándar como sus antiguos compañeros no habría un rubio loco que la tomara de la mano y la hiciera perderse en un laberinto cargado del olor dulzón de las rosas, no recibiría tantos abrazos de su parte, no se sentiría tan protegida a su lado y definitivamente no tendría dos padres.
Y ese es el mayor problema…
Si Tamaki no fuera tan raro y no se creyera familiar de ella incluso podría admitir de forma casi accidental que le gustó el beso. Pero dentro de su mentalidad lógica y a la vez cobarde decidirá pensar que simplemente fue otro desvarío de su amigo por el cual no se hará problema.
Aunque esto significara negar la posibilidad de volver a repetirlo.
Mori-senpay
-Día domingo, 8:00…
… se levanta y realiza sus ejercicios matutinos.
-09:00 desayuna con el resto de la familia Morinozuka.
-10:30 recibe una llamada de Mitsukuni Haninozuka, escuchar la grabación adjunta en el sobre.
Una mano se desliza casi con desinterés para sacar un CD y colocarlo en el computador. Se escuchauna conversarción con algo de interferencia.
"- ¡Takashi-kun! ¿Cómo estás?
-Mitsukuni-kun, buenos días.
-¿Qué planes tienes para el próximo fin de semana?
-Nada.
-Podrías venir a mi casa a tomar té y pasteles conmigo.
-Sí.
-¡Qué bien! ¡Entonces nos vemos, tal vez podríamos invitar también a Haruhi! ¿Te gustaría Takashi?
-Mmm.
-Entonces quedamos de acuerdo ¡No te sientas solo sin mí!
-Adiós"
Para intervenir el celular tuve que comprar un sistema especial de micrófonos, las boletas justificando los gastos extras también vienen incluidas en el sobre.
Saca un montón de papeles pequeños y facturas y se pone a revisarlos uno por uno, luego firma un cheque.
-11:00 Sale a pasear por los amplios jardines de la mansión.
-11:10 para a hablar con una sirvienta que debe tener aproximadamente 20 años, ella parece interesada en él, el objetivo de investigación sonríe con frecuencia, al parecer disfruta la compañía. Revisar fotos adjuntas.
-Interesante… - revisa las imágenes y se memoriza el rostro de la muchacha.
-11:30 se retira del lugar para seguir el paseo.
-11:50 se detiene. Al parecer escuchó algo. Revisa detrás de una mata y luego se retira del lugar.
-12:00 entra a la mansión, pero sale a los 3 minutos con una canasta en la mano.
-12:10 regresa al lugar donde se detuvo y busca nuevamente entre los arbustos encontrando una gata junto a tres pequeñas crías. Los deja en la canasta y emprende con ellos el camino de regreso.
-12:15 se desvía del recorrido hacia la mansión.
-12:20 llega a una casa pequeña y entra. En el interior se encuentra perros y gatos que al parecer estaban perdidos. Se dedica a cuidarlos, asearlos y alimentarlos. Ver fotos adjuntas.
-¿Gatos y perros? Mmm… estas fotos están perfectas para la siguiente edición de la revista del Host Club…
-13:30 regresa a lavarse y almorzar.
-14:30 se recuesta a dormir siesta.
-14:50 se levanta adormilado, aunque más exacto sería decir que camina de forma sonámbula hasta la cocina, pide un pastel (no un trozo de pastel, sino un pastel entero) y se lo lleva a la habitación para comérselo. Ver fotos adjuntas.
-Quizá la influencia de Honey-senpay no acaba en el evidente apego de Mori-senpay, sino que va a algo más profundo, no debe siquiera saber que come pasteles dormido…
-15:30 se despierta y busca a alguien para conversar. Es como si le hubieran cambiado la personalidad. Cuando está con sueño es muy comunicativo y sociable.
-15:40 ya más despierto y con la personalidad casi restaurada se va a estudiar.
-18:30 deja de lado los cuadernos mira televisión.
-20:30 baja a cenar con la familia.
-21:30 se lava, escucha música, lee y se prepara para acostarse.
-22:30 se acuesta a dormir.
Hay más fotos de lo que hace durante el día adjuntas en el sobre, pero sin orden específico y sin detallar en el informe.
-Creo que poner un investigador privado a Mori-senpay fue casi una pérdida de dinero, pero las fotos que le sacaron son perfectas y se recuperaran inmediatamente la inversión, especialmente esas donde muestra su amor por los animales… nuestras huéspedes quedarán encantadas – Kyouya Ootori se arregla los anteojos y sale de su habitación, no sin antes guardar cuidadosamente toda la mercancía.
Entre 12 esposas prefiero 1 ángel
Aquella tarde estaba aburrido. Cuando empezó aquel juego de buscar al prospecto perfecto para ser su esposa, lo hizo porque el sol que alumbraba aún era tibio, había terminado todos sus deberes; tanto con el Host Club, con la academia y con sus miles de inversiones y esa inmovilidad lo estaba llenando de un sopor que casi lo tumbó sobre su portátil. Era algo que de todas formas tenía que hacer, pero esa tarde simplemente lo comenzó porque se aburría endemoniadamente.
Abrió su carpeta y observó un sin fin de chicas, con sus nombres ordenados alfabéticamente. Todas ellas eran hijas de grandes inversionistas de la compañía Ootori o de sus más acérrimos oponentes y tenían entre 15 y 20 años.
Kyouya comenzó por lo más obvio y tachó las fotos de las muchachas que ya estaban comprometidas en matrimonio, luego eligió las herederas de las familias con más poder dentro y fuera de la firma Ootori. Buscó cualquier mancha en el expediente, tanto de la candidata como de su familia. Las seleccionó por carácter, porque la esposa de un Ootori debía estar a la altura del apellido, ser una dama de sociedad, responsable con el puesto que se le entregaría, eficiente y encantadora.
-Así que sólo han quedado doce –miró como por lo menos ciento cuarenta fotos de su carpeta estaban tachadas –creí que quedarían menos de todas formas… doce esposas para el mundo musulmán están bien, pero en Japón se vería mal… mmm… ya que se acabaron los parámetros objetivos tendré que basarme en la subjetividad de su belleza.
Volvió a tomar el lápiz y observo detenidamente cada foto que tenía de las candidatas a futura esposa cuando sintió unos pasos acelerados que se dirigían en carrera frenética hasta el apartado lugar en donde se encontraba él y su ocio poco productivo.
Levantó sin interés la vista y cuando enfocó a la persona que acababa de entrar con respiración entrecortada y el cabello ligeramente alborotado por la corrida, se dejó envolver por una angustiosa consternación dejando caer el costoso lápiz que sostenía al suelo, destruyendo su punta y dejándolo inservible.
Frente a él había un ser de magníficas alas níveas y brillantes, largos cabellos llenos de bucles castaños y dorados que se mezclaban, se enrollaban, jugaban con gracia enigmática y destacaban entre la pálida piel y la túnica que por efecto de la luz de la tarde y la delgadez de la blanca seda daba la etérea sensación de desnudez.
-Un ángel… -murmuró con la garganta repentinamente seca, olvidando patéticamente que tenía un extenso vocabulario el cual manejaba desde los 5 años.
-Oh, Kyouya-senpay, no tenía idea que se encontraba aquí, no quería molestarlo… es que sabes, los gemelos me han hecho probar por lo menos 5 disfraces para la fiesta que quiere preparar Tamaki-senpay por tu cumpleaños. Todavía falta un poco aún ¡pero los gemelos exageran! Han traído todo un guardarropa de la colección de disfraces de su madre y a esas dos gemelas locas que suelen servirles… -Haruhi hablaba y hablaba y el mayor accionista del imperio Ootori por un segundo sintió que su corazón dejó de latir para el segundo siguiente comenzar a mandar sangre con exagerada fuerza a cada parte de su cuerpo –Kyouya-senpay… ¿te encuentras bien?
-…- ¡Demonios, tenía que decir algo! Ella no podía darse cuenta de lo que le estaba ocurriendo. Respiró de forma profunda y adoptó no sin dificultad esa actitud indiferente que siempre lo acompañaba –sí, estoy bien, es sólo que no me sorprende que Tamaki insista en hacerme esa fiesta de disfraces aunque yo le he dicho que no es necesario ya que mi padre hará una reunión social con los miembros más importantes de la sociedad japonesa.
-Pero no es lo mismo senpay… acá habrá gente de nuestra edad y la idea es solamente pasarla bien, nada de compromisos ni tratos entre socios de empresas… sólo diversión –comentó con una sonrisa radiante que logró desarmar las murallas de Kyouya –y quería aclarar que el 'beso' que me dio Tamaki-senpay simplemente fue un roce de labios en nombre del amor paternal que me tiene –suspiró de forma pesada –además yo estaba media dormida y casi ni me enteré… realmente está loco… -la chica se retiró lentamente de la estancia, seguramente esperando que los gemelos se aburrieran de ocuparla como muñeca y pudiera irse a casa.
Kyouya simplemente se quedó mirando al vacío con una presión en el pecho y con ganas de llorar ante la ironía de la situación… él, que siempre podía leer a las demás personas sin ningún problema y que se sabía poseedor de una inteligencia superior, no había notado sus sentimientos hacia Haruhi… que humor más negro podía tener la vida…
Instinto
Se masturbaba con rabia mientras intentaba liberar toda esa frustración acumulada, y es que habían pasado ya cinco días desde que había visto a Haruhi vestida de ángel y esa imagen tan dulce, mágica y erótica no lo dejaba día ni noche. Solía soñar con esa tarde… pero siempre cambiaba el final… una vez la había arrinconado y suavemente la había desnudado, escuchando sus sumisos gemidos… en otra ocasión la había tumbado sobre la mesa en la que estaba trabajando, botando su portátil, rompiendo de paso la pantalla y la había prácticamente violado, media vestida, con la ropa hecha jirones… el resultado de cada sueño no variaba aunque sus finales podían ser diferentes.
Se despertaba gritando el nombre de la chica, con los pantalones y parte de las sábanas manchadas en semen… tibio y real como su deseo por Haruhi…
Si no se desahogaba esa noche tampoco podría dormir de forma tranquila y ya estaba aburrido de negarse lo obvio… no había conseguido más que una seguidilla de sueños húmedos atormentándolo de noche y repercutiendo en su día.
Se masturbó con más fuerza mientras el cargo de conciencia le comía el pecho y la cabeza. Se había fijado en Haruhi… en la misma chica de la que el idiota de su mejor amigo se había enamorado aunque aún no se diera cuenta. Era una escoria… no podía jugar así con el corazón de Tamaki.
Se derramó de forma dolosa, salpicando sus manos y cayó de rodillas al suelo, manchado y sudoroso. Totalmente patético. Sintió como algo húmedo recorría su mejilla y desaparecía de forma salada en sus labios… eran lágrimas… lloraba de frustración por no poder negar sus sentimientos… por ser débil y tener que aceptar que la imagen de la chica se adueñó de su corazón con desgarrador silencio.
Él había planeado ese segundo de soledad de Haruhi junto a Tamaki, por su causa el rubio la besó… pero jamás pensó que llegaría a hacer algo así y se sentía traidor al estar molesto con su amigo por haberlo hecho.
Kyouya Ootori por primera vez en su vida no tenía la más mínima idea de que camino era el que realmente le convenía.
Notas del autor:
Estoy frustrada… totalmente frustrada con la historia porque se come mi tiempo, porque no puedo dejar se pensar en el Host Club y que estarán haciendo en este minuto… porque Tamaki y Kyouya se pasean por sus anchas en mi mente… son expansivos, invasores, completamente inoportunos!!
Tamaki besa a Haruhi y Kyouya se siente increíblemente celoso, totalmente airado y enteramente traidor… en otras palabras frustrado… así me siento yo, quizá sólo sea una extensión de mis propios sentimientos, pero como sea se tomó atributos que yo jamás le he dado…
Mori es otro cuento… si los otros dos me aceleran la historia y precipitan actos que todavía no he digerido, él es completa lentitud, me para la historia y sé que no me debería frustrar… era domingo y nadie hace algo interesante los domingos y él es Mori… él… es simplemente él… de todas formas me dio una que otra agradable sorpresa… pero mira que cuidar animales… que lindo pasatiempo… lo hace ver más sexy, a que si…
Gracias a Dios Haruhi se comporta de forma racional como siempre y me ayuda a unir cabos y mantener la historia a paso normal… ella piensa en el aquí y el ahora y critica al igual que yo las actitudes extrañas de sus amigos. Aunque sospecho que ella se entretiene con esto y que no le dan tantos dolores de cabeza como a mí. Y si esta simpática chica es el engranaje, Kaoru es el aceite que mantiene en movimiento y el freno cuando es necesario… él piensa por su hermano y por este importante motivo he podido mantener a Hikaru a raya… pero no crean, lucha por salir y pronto va a venir a sabotear todo!! Y se unirán al maquiavélico plan de Kyouya y Tamaki de acelerarlo todo… recién estamos en la sexta entrega y al parecer ya quieren quitarse los ojos por Haruhi y en realidad queda mucha historia… sí, da para largo, pero no es solamente amoríos, de hecho creo que es lo menos importante… lo más importantes son los chicos en si…
Gracias a todos por sus comentarios!! Son poquitos, pero son de calidad… al principio me sentí frustrada por eso, pero ya se me quitó… o bueno, por lo menos la mayor parte de la frustración… ahora me siento peor porque Kyouya está sufriendo y a mí me gusta Kyouya… a que es el más sexy de todos… la próxima entrega los agradezco con seudónimo (y apellido si hay xD)
Y eso… uf! Fue largo pero necesitaba desahogarme y yo no pienso masturbarme de forma violenta… somos más delicadas las mujeres y de seguro me haría daño…
Nos vemos!
