Séptima entrega.
Amor de gemelos
Ellas eran hijas de una familia de sirvientes que generación tras generación atendían en la casa de los Hitachiin.
Fue todo demasiada coincidencia; una semana después que los herederos nacieran, una de las empleadas dio a luz un par de gemelas. La señora de la casa estaba encantada y decidió que las chicas se encargarían de servir a sus hijos en la mañana y en la noche, y en el horario en que los gemelos fueran a clases, estas serían instruidas en el hogar por un profesor particular, quien no sólo las nivelaría en el conocimiento del instituto, sino que les enseñaría todo lo necesario para servir bien a sus jóvenes amos.
Crecieron así y no les molestaba esa soledad siempre y cuando pudieran estar al lado de los señoritos Hikaru y Kaoru, además la señora madre de estos era una persona muy cariñosa que les enseñó la profesión de modistas.
Esa noche, como cada noche desde que tenían 11 años la hermana menor sollozaba en los brazos de su gemela. Lloraba porque había perdido toda esperanza, porque era esclava de la cuna en que había nacido, lo hacía por su hermana era más fuerte que ella pero no tenía esa capacidad de desahogo.
Lloraba por las dos.
Porque amaban a los señoritos y jamás serían correspondidas. Era su destino quererlos en secreto aunque día a día pesara un poco más en sus corazones y un poco más adentro quizá. Porque cuando ellos se casaran tendrían que atenderlos… a ellos y a sus señoras esposas.
Y pesaba de una forma brumosa y pecadora en sus conciencias de plebeyas, porque habían quebrado la primera regla de un siervo con su amo y para redimirse tendrían que hacer penitencia en lágrimas y soledad.
Tarde de té
Primero
Para nadie del barrio cabía la menor duda que las amistades de Haruhi se habían vuelto extrañas de un día para otro. Un cambio absolutamente radical; un día caminaba con chicas normales, vestidas con trajes de marineras y al día siguiente era visitada por un grupo de guapísimos chicos que bajaban de costosas limosinas del años, con dientes blanqueados en dentistas y ropa de diario que era falsamente sencillas, creadas por algún diseñador de moda.
De todas formas a la segunda visita de estos amigos todos los vecinos lo tomaron como algo inauditamente normal (o algo anormalmente cotidiano) y no porque Haruhi fuera una chica extraña, sino que tenía cierta habilidad para rodease de personas fuera de lo común, partiendo por su padre travesti.
Por lo mismo aquel domingo cuando aparcó una limosina frente al complejo de departamentos y de ella bajaron dos bellos chicos, nadie se vio impresionado y mucho menos alarmado.
Narcotráfico. Las vecinas más viperinas se atrevían a envenenar la imagen de la inocente chica asegurando haber vistos actos que sólo en sueños podrían haber ocurrido.
No podía culparlos, nadie sabía que asistía a un colegio de ricos.
De todas formas no es que le importara mucho a palabras sordas oídos sordos y ese día absolutamente nada le haría cambiar su buen humor. Había sido invitada por Honey a tomar té con pasteles a su casa y extrañamente se sentía emocionada.
No quería analizar el asunto, pero los pensamientos le llenaban con personalidad propia su cabeza. Era la primera vez que iba a estar sola con sus compañeros mayores; sin el resto del Host Club. A ambos le tenía un especial afecto. No sabía como explicarlo realmente, pero era esa extraña simpatía dominada absolutamente por la química entre las personas. Por otro lado –pensaba –eran los únicos miembros del club que no la trataban como objeto de su pertenencia… era raro… no sabía exactamente porque sus otros amigos les daba la sensación de que querían raptarla sólo para ellos, pero de cierta manera la asfixiaban y daba gracias de tener la oportunidad de alejarse un poco y cambiar de aire. Aunque sería injusto que me quejara ya que la mayoría de las veces lo disfruto. Eso sí; tenía que aceptar que seguido la espantaban con sus extrañas ocurrencias.
El vehículo se detuvo frente una gran mansión neoclásica. Monumentales columnas jónicas jugaban a sostener por lo menos 15 metros de construcción y grandes ventanales brillaban reflejando el sol en sus dorados marcos.
Daba la sensación de estar hecha de oro.
Honey como buen anfitrión arrastró con demasiado entusiasmo a Haruhi por los pasillos en forma de cruceta, mostrándoles salones forrados por mármol blanco e iluminados por gigantes lámparas de lágrimas.
-Haru-chan, Haru-chan ¿Te gusta mi mansión?
-Oh, claro, es muy grande Honey-senpai y muy bonita.
-Haru-chan ¿Te gustaría conocer el dojo de mi familia?
-¿El dojo está en esta propiedad?
-¡Mmmn! Es un dojo muy grande y muy especial.
-¿Especial?
-Sólo los mejores alumnos de las academias fundadas por los Haninozuka pueden venir a practicar acá –contestó Mori.
-¿Y? ¿Te gustaría conocerlo?
No contestó la pregunta… y no porque no quisiera, sino porque cuando iba a abrir la boca el pequeño rubio la agarró de la mano sin ningún tipo de paciencia y la hizo cruzar corriendo el gran jardín de la mansión.
A medio camino la chica tropezó y casi se da con el suelo si no hubiera sido por la rapidez de Mori, quien con un solo brazo sostuvo el delgado cuerpo, evitando que se dañara.
-Gracias –murmuró ciertamente asustada.
-Perdón Haru-chan –se disculpó entre lágrimas Honey.
-No te preocupes… lo que pasa es que no soy buena en gimnasia y después de correr a tu ritmo mis piernas no pudieron más.
-Yo te llevare –decidió finalmente Mori, dejando zanjado el tema.
Una vez entraron al dojo la chica quedó sorprendida, definitivamente sus amigos no bromeaban al decir que era grande, aunque nunca se le pasó por la cabeza que un lugar así pudiera tener aquellas titánicas dimensiones. Finalmente recordó que para ellos lo que era normal, en su mente eran espacios completamente desproporcionados para la escala humana, así mismo lo que para ellos eran amplios, para su cabeza eran simplemente colosales.
Ella al contarlo definitivamente habría exagerado mucho más las dimensiones.
-¿Qué te pareció Haru-chan?
-Es… realmente… grande…
-Y no sólo tiene la sala de entrenamiento –se escuchó una voz conocida detrás de ellos –los camarines y los baños, sino también hay habitaciones, una cocina y un comedor para la gente que se queda a recibir un entrenamiento especial.
-¡Chika-chan! –celebró Honey con esa felicidad que crispaba los nervios de su hermano menor.
-Mit… su… ku… ni… -sonaba extremadamente estresado e incluso con un poco de fastidio -¡prepárate!
Se lanzó al ataque, pero lejos de ser el maestro de artes marciales que realmente era; parecía un toro salvaje con la sangre corriendo por sus venas en una carrera frenética, rebalsando en ira e inyectando de rojo sus castaños ojos alterados.
El pequeño rubio esquivó sin problemas. No se puede decir lo mismo de Haruhi que si hubiera sido por los rápidos movimientos de Mori habría recibido de lleno el golpe.
Él ya venía enojado y dispuesto a atacar a Honey-sempai pensó con tristeza Haruhi.
-Yasuchika –se escuchó la voz fría como el metal salir de una figura intimidante y ajena a la habitual dulzura que demostraba siempre –debes tener más cuidado con mis amigos…
-¡No me digas que te enojaste! ¡¿Eso significa que por fin vas a pelear en serio?!
-¡¡Nunca peleo como juego!! –todo fue demasiado rápido… si le preguntaran a Haruhi que fue lo que realmente ocurrió apenas podría murmurar que no alcanzó a ver nada.
Su amigo atacó al menor de los Haninozuka, los vio sacar armas de lugares inverosímiles y pelearse con fuerza irreal para niños que aún eran menores de edad.
Finalmente una patada mandó a volar a Yasuchika hasta un rincón del dojo, dejándolo sin aire unos segundos y luego tendido en el suelo por el dolor.
Se paró lentamente, pero intentando mantener toda la dignidad que le quedaba.
-Chika-chan…
-Con permiso –el aludido se marchó del lugar medio cojeando y con el rostro lleno de rabia.
-Honey-senpai ¿está bien?
-Haru-chan –murmuró con un deje de tristeza –sí, estoy bien –pero su ojos mostraban lo contrario y la chica realmente no sabía que hacer. Lo abrazó de forma impulsiva, intentando consolarlo en un esfuerzo casi desesperado y el rubio suavemente comenzó a sollozar –no te preocupes… yo estoy bien… -las lágrimas caían translúcidas por las mejillas sonrosadas del pequeño mientras su cuerpo sufría ligeros espasmos.
Se abrazó a la muchacha mientras repetía una letanía, más para sí mismo que para los demás estoybienestoybienestoybien. Sabía que no era cierto y que dolía día tras días más y más hasta sentir como algo dentro de él se quebraba.
-Tranquilo, ya pasó…
-Yasuchika no estaba obligado a atacar a Mitsukuni en el dojo –explicó Mori –el simplemente lo decidió por su cuenta.
-Honey-senpai… -lo abrazó un poquito más fuerte y dejó que desahogara toda esa pena contenida que lo debía estar desgastando desde hace mucho tiempo.
Segundo
En silencio emprendieron el camino a la mansión. El aire estaba enrarecido; levemente sofocante siendo que se estaban acercando al invierno.
Habían dejado pasar cierto lapso de tiempo para evitar encontrarse con Yasuchika en su camino y acrecentar la pena de Honey. El rubio mostraba una sonrisa demasiado falsa y las lágrimas secas aún marchitaban sus mejillas.
Estaba derrumbado.
Pero el destino no dejaría en paz por aquel día al par de hermanos. Al entrar al gran comedor donde tenían previsto tomar té y comer pasteles se encontraron con Yasuchika quien bebía de una taza con elegancia, sólo acompañado por un estoico silencio. Al ver entrar a su hermano la dejó con lenta rudeza en el platillo y lo miró de forma fría.
-¿Me estás siguiendo?
-¡No!... yo… Chika-chan… no sería capaz de molestarte…
Lo analizó unos segundos de manera seria y concentrada. Y no sólo a Honey, sino a todo el grupo. Recién ahí se dio cuenta que Haruhi ocupaba vestido.
La miró horrorizado.
-¡¿Qué demonios te pasa a ti?! ¡¿Acaso no sientes orgullo de tu género que andas vestido de niña?!
-¿A… mí? –preguntó extrañada la chica.
-Tú eres el único que veo vestido de muchachita tonta… -respondió con los dientes apretados en enojo.
Pasaron tres largos segundos de silencio.
Luego las carcajadas de Haruhi resonaron por todos lados del salón.
Yasuchika primero se sintió desorientado, pero el mal humor le inundó la cabeza con rapidez.
-¡¿Qué te da tanta risa?!
-Haruhi no es un chico afeminado –sonrió Honey con el humor levemente recobrado.
-Es mujer –explicó por fin Mori con su voz monótona, pero con un brillo de malicia en sus ojos casi imperceptible.
Le contaron un pequeño resumen de lo ocurrido mientras tomaban té y comían pasteles. A medida que avanzaba el relato el rostro del muchacho iba tornándose de rosa a un carmín.
-Lo siento Haruhi-san… te dije cosas… bueno…
-No es tu culpa –le sonrió de manera dulce –muy pocas personas se han dado cuenta realmente… aunque no es mérito el haberlo hecho cuando usaba vestido… -Yasuchica la miró de reojo por este comentario ¿Es que acaso le estaba diciendo torpe de forma bien intencionada?
-Lo único que te pedimos Chika-chan es que no le digas a nadie.
Su hermano estaba rodeado de raros, pero dentro de todo eran sus amigos y él debía respetar aquellos, además la chica tenía algo en su forma de ser que le agradaba aunque no lo reconocería ni siquiera bajo tortura.
Ya estaba levemente oscuro cuando la limosina que llevaría a Haruhi a su casa partió de la mansión Haninozuka. Un cómodo silencio se posó sobre ellos y sólo fueron rotos por unas palabras pronunciadas con voz grave y masculina. Una verdad en sólo 3 palabras.
-Yasuchika comió pastel –murmuró Mori quien miraba de reojo al pequeño rubio.
Honey apenas sonrió, pero sus grandes ojos cafés brillaban llenos de esperanza y alegría. Él también se había dado cuenta.
Ojos, puerta del alma
Observar los ojos de Haruhi era todo un espectáculo y toda una contradicción. Dos pozos castaños profundos y sin expresión, pero que al mismo tiempo contenían todos los sentimientos del mundo y quizá más.
Sus ojos hablaban por ella pero bajo un velo de ensoñación, era como verla en la tierra cuando realmente su mente estaba arreglando asuntos en las nubes.
Y brillaban de forma diferente cada vez que alguna emoción la asaltaba con intensidad.
La que más le gustaba a Hikaru era su expresión de enojo fingido porque sus facciones se contraían en desagrado, pero su mirada saltaba de alegría, dejando escapar risas y suspiros. Le encantaba hacerla enojar. Adoraba provocar eso en ella.
Aún no entendía por qué y no estaba seguro de querer comprenderlo, sólo sabía que le gustaba que su hermano lo acompañara en estas pequeñas gamberradas y que ambos molestaran a Haruhi.
-Ey Kaoru, yo sé que también lo has notado…
-¿El qué?
-Que Haruhi cuando se enoja con nosotros le brillan los ojos como si rieran.
-¿En eso estabas pensando Hikaru?
-… bueno… en eso y en que es la expresión que más me gusta de ella –comentó levemente sonrosado.
-A mí me gusta cuando sonríe… cuando toda ella sonríe, no sólo sus ojos…
-¿Y por qué?
-Porque creo que si alguna vez la inocencia tuviera un rostro sería ese… el de Haruhi sonriendo.
Ambos hermanos se observaron un segundo y regresaron a mirar a la chica quien servía a las huéspedes del Host Club con sus ojos brillantes y su sonrisa inocente.
Por fin! No saben lo que me ha costado escribir este capítulo, logré sacar a empujones a Kyouya de mi cabeza, pero resulta que en este episodio ni Haruhi logró hacer funcionar con facilidad la historia de Honey. Estaba parada… no actuaba!! Demonio, y cómo empujas a alguien que no desea hacer lo que se le manda? De mala gana avanzaba unos pasos pero llegado a un punto me llevaba a un callejón sin salida y debía retroceder todo lo que avanzaba… creo que nos peleamos con la chica… espero que no sea rencorosa, tengo mi carácter y necesitaba un poco de cooperación pero ella estaba distraída en otras cosas, y tomar té con pasteles creo que no era su prioridad.
De todas formas llegamos a un consenso y quedé muy conforme con la entrega.
Con respecto a Honey y a Mori son dos casos a parte… con ellos no me gasto… no actúan… son inmóviles!! Que manera de exasperarme, pero qué saco? Honey me sonríe con esos hermosos ojos brillantes y yo me derrito, por otro lado Mori no actua… podría gritarle e insultarlo y no se mueve… él… sólo respira… por otro lado me ponen nerviosa los niños lindos… la gente linda en general, es como q lo mío es la inteligencia y no la belleza… SON SERES DEMASIADO BRILLANTES!!
Hikaru lo logró… destruyó mi programación! El no salía esta entrega! Pero el muy baboso se quedó mirando los ojos de Haruhi y me hizo… me obligó mejor dicho… a escribir lo que sentía!… y no se da cuenta que está enamorado!! Si hay q ser muy lelo…
OW! Quiero agradecer los reviews, me hicieron muy feliz!! Me encantó que les haya gustado!!
Inu Itz: eres mi primer y último rev, gracias, estoy muy feliz de que te haya gustado, intentaré actualizar seguido, y esta bien que no tengas paciencia!! Cuando soy lectora tampoco la tengo, la verdad, así que te entiendo, muchas gracias por comentar, por ser la primera!!
Hokka: No sólo de algunos, sino disfrutaran muchos capis más porque queda mucha historia aún. Amé tus fics de Shaman King, son absolutamente adorables!! Me encanta tu HoroxRen.
Kisachanlove: que bueno que encuentres lindas las entregas, je, gracias por los ánimos.
Valeria: Valeee!! TwT mi historia es tuya, toda, toda tuya… me has ayudado un montón, en todo! Cuando me frustré fuiste la única que realmente me entendió y me hiciste sentir mejor, eres el motor más importante de este fics… sin ti no existiría, así de simple… gracias por estar ahí!!
Sorcerer.of.black: Eriol! Gracias por leer el fics, jejeje, sé que te obligué pero que bueno que te haya gustado… es genialísimo que te haya gustado mi versión de Pantaleón y las visitadoras, yo continuo leyendo tu fics de Naruto… ya sabes, lento pero seguro…
Arashipotter: Me haces sonrojar… jeje… te has enamorado de mí? No te conviene, tengo barias mañas y soy extraña, sino pregúntale a Kyouya… xq a él? Pues por la sencilla razón de que lo persigo todo el día y sólo para pelearme con él… a ver…como explicarlo… me encanta que sea tan insoportable… pero al mismo tiempo me molesta la gente, emmm, poco humilde para decirlo de algún modo… ES QUE ES REALMENTE INSOPORTABLE!! Especialmente cuando me llama plebeya… maldito lenguaje arcaico… lo amo pero lo odio… ves? Soy extraña… si aún así te enamoraste de mí y puedes vivir con el hecho de que mi corazón no sólo será ocupado por ti, sino que también por Kyouya, pues creo que podemos hacer algo al respecto, jejeje.
Nos vemos en la próxima entrega!
