Capítulo 2:

-¡Que bueno verte nuevamente!- Lo abrazó- Pero, ¿qué haces aquí? ¿Tienes hijos que van a Hogwarts?

-¡No!, ¡Merlín no!- sonrió el rubio- solo alcancé al sobrino de Pansy, y ¿tú?

-Yo traje a mi sobrina...

-Y, ¿tienes hijos?- preguntó preocupado.

-Si- sonrió ella ahora- una niña y un niño, pero son pequeños todavía.

-Han de ser iguales a ti.

-Si, se dividen- Comenzaron a caminar- Y, ¿te casaste?

-Si, con Pansy, y a los 18 para peor...- dijo aparentemente frustrado.

-Son costumbres.

-¿Vamos a tomar algo?

-De acuerdo- dijo olvidando por completo los planes que tenía para aquel día.

Iban hablando como los mejores amigos, como si todo aquel amor nunca hubiera existido entre ellos, o al menos eso intentaban disimular, pues sus ojos denotaban añoro por el otro. Mutuo añoro. Pasada una hora encontraron donde sentarse, tomar algo y hacerse compañía.

-Y, ¿tú a que edad te casaste?, bueno, supongo que estás casada si tienes dos hijos.

-Supones bien, me casé a los 24, cuando quedé embarazada de Lily- suspiró.

-Siempre pensé que serías una de esas jóvenes apasionadas que se casan de adolescentes.

-Si, pero, en su momento no estuve muy segura de mi pareja, no lo sé...- "en realidad esperaba volverte a ver" pensó resoplando para sus adentros.

-Y, tu pareja es...

-Harry.

-¡Oh...!, si, desde que entraste en Hogwarts supe que terminarían juntos- ella sonrió incómoda, era un comentario poco propio de una ex pareja que se amó como se habían amado ellos.

-Harry...- pensó en voz alta- ¡Oh No!- miró su reloj- Lo olvidé, ¡debo irme!- Lo saludó.

-¡Aguarda!

-¿qué?

-¿Cuándo podemos tomar algo juntos de nuevo?

-Luego hablamos, llámame- le sonrió- Adiós.

Ginny corrió una vez en la entrada de la casa de Neville. Allí festejaban el cumpleaños de su hijo, y Lily y Charly, sus propios hijos, y Tomás, su sobrino, habían sido invitados junto con todos los padres que desearan quedarse. Seguro Harry estaba esperándola para ir a comer como habían arreglado por la mañana y ella olvidó al mediodía.

-¡Ginny!- sonrió Luna- pasa, Nev y Harry están adentro. Estábamos preocupados.

-Lo siento. ¡Hey Luna!, gracias por cuidarlos esta noche.

-Descuida, es rutina.

-Cuando necesites que cuiden los tuyos.

-Te avisaré- sonrió la rubia.

Harry no la recibió tan bien como ella creyó. Daba por sentado que se molestaría, pero parecía realmente enojado. Y con fundamento, habían arreglado para almorzar, y ella apareció a las seis y media de la tarde.

-Nev, paso por ellos a las once, lo juro.

-Tranquilo Harry, no hay problema, tus hijos son un sol. Adiós.

-Gracias de nuevo. Adiós.

Harry se subió al auto sin hablarle. Aguardó a que Ginny se abrochara el cinturón y arrancó el auto. No la miraba.

-El horario se me pasó- él no respondió ni gestual, ni verbalmente- Te dije que lo siento...

-Y yo te dije que estaba bien...- calló.

-No parece estar bien.

-¿Puedes responderme que es lo que fue más importante que tu familia? ¿Qué yo... como para demorarte tanto?

-¡Dije que lo sentía!

-Solo te pregunto, de verdad quiero saber que te retuvo casi seis horas.

-Me encontré con una amiga y fuimos a tomar algo... Luego me detuve en unas vidrieras, ¿cuál es el gran problema?

-Ninguno, discúlpame, ¡lamento ser tan histérico de enojarme por haber sido plantado unas seis horas!- dijo con una muy buena dosis de sarcasmo.

Habían llegado a su casa. Estaban solos, pero las cosas no estaban como para realizar los planes de, más tarde, salir a cenar. El morocho se bajó del auto dando un portazo y se metió en la casa.

-¡No tienes derecho a controlarme!

-Y tu no tienes derecho de comprometerte con una persona a estar en un lugar, si vas a olvidarlo tan fácilmente. La próxima vez seré yo quien falte a la palabra, a ver que haces entonces- se encerró en el baño dispuesto a ducharse. Ginny, algo cansada, se acostó en la cama y cayó profundamente dormida.

Abrió los ojos, aún era de noche. Miró el reloj y vio que marcaban las dos. Su esposo dormía a su lado. De pronto recordó a sus hijos.

-¡Harry!- lo sacudió- ¡HARRY!- él se exaltó tomando su varita por instinto, al ver que era su esposa, la dejó nuevamente en su lugar.

-¿qué pasó?

-Los chicos, tenía que ir a buscarlos.

-Ya lo hice yo...- se dio media vuelta dándole la espalda.

-Yo, lo siento, me quedé dormida y...

-Si, como sea. Díselo a ellos Ginny- se volvió a dormir. Ella se acostó nuevamente con una extraña sensación de dolor y culpa.

Despertó al día siguiente. Se levantó, se bañó y, tras cambiarse, bajó a la cocina para encontrarlo en pleno proceso de desayuno.

-¿Y los chicos?

-Ya los llevé al colegio- respondió de mala gana.

-Lo siento, me quedé dormida, de nuevo- Harry la miró cansino y luego continuó con lo suyo- Lo siento, no sé que me pasa, estoy muy agotada.

-Y yo, pero no me olvido de mis hijos...

-Tienes razón, lo lamento, no hay excusas.

-Oye Gin... Lamento lo de ayer. Tienes todo el derecho de ver a tus amigas y...

-No, estuve mal, debí avisarte.

-Pero yo no reaccioné bien tampoco, lo siento.

-Y yo...- se besaron- Que no vuelva a suceder, ¿si?

-Si- volvió a besarla- Te amo.

-Y yo te amo a ti.