Capítulo 3:
Las cosas marchaban bien, su vida seguía como antes. Ya no le cabía duda de que amaba a Harry, eso había dejado de cuestionárselo, años atrás. Pero ahora, cada hora y minuto que pasaba, se hallaba pensando en Draco, y en el hecho de lo infeliz que parecía con Pansy, pero, ¿Por qué?.
Ginny estaba en su oficina, arreglando las últimas cosas para poder ir a almorzar. Tocaron la puerta sacándola abruptamente de sus pensamientos. Miró cansina a la puerta. Resopló y se levantó para abrirla. No necesitó palabras, estaba parada en frente suyo con una enorme sonrisa.
-¿Comemos?- Le preguntó extendiendo la mano en la cual traía flores para ella.
-¿Qué haces aquí?
-Te invito a almorzar- le sonrió el rubio- ¿tienes tiempo?
-Claro- sonrió, tomó su abrigo y salió.
Eran las nueve de la noche. Entró a su casa y dejó sus cosas. Al pasar por el comedor, lo vio al morocho sacando los tres platos de arriba de la mesa.
-Gracias por avisar…-solo dijo dándole la espalda.
-Lo siento, me atrasé.
-Si, seguro… ahora te sirvo- dijo aludiendo a la comida.
-No tengo hambre.
-Entonces haz lo que te plazca- dijo quitando el plato limpio que usaría su esposa, con rabia.
-¿Qué te sucede?
-¿A mi?, a mi nada… nunca me sucede nada.
-No parece- dejó lo que hacía y la miró.
-¡Que perspicaz!. ¿Qué parece que sucede?. Llego a casa y no estas como es usual, son las cinco y, agradezco que Hermione sea inteligente y buena persona, y traiga a mis hijos a casa, ya que su madre olvidó darme la maldita excusa por la cual no podría recogerlos como siempre hace. Y, ¡oh!, por cierto, fui a buscarte a tu trabajo para almorzar y resulta que te fuiste con otra persona… que no sé ni me interesa saber quién es. Pero, ¡No!, no sucede nada…- volvió a voltearse.
-Lo siento, vino un amigo a visitarme y… me demoré.
-Si, bueno no tienes nada que explicarme, pero tus hijos se asustaron…- dijo y subió las escaleras para irse a la cama.
Ginny se sintió la peor madre, ya era la segunda vez que los olvidaba, y la peor esposa, ya había arruinado dos planes y no paraba de mentirle, además de estar constantemente pensando en otra persona. Subió a su cuarto y se acostó abrazándolo, sabía que aún no dormía.
-Lo siento, tienes razón. No sé donde tengo la cabeza.
-Espero que la encuentres rápido, o tendremos problemas.
-¿Qué más puedo hacer para que me perdones, Harry?
-No volver a hacerlo…
-Lo prometo- besó su cuello- Te amo…
-Y yo a ti…- se volteó y la besó también. Él intentaba enojarse, pero ella era su debilidad.
Era un nuevo día. Ginny llevó a sus hijos a sus respectivas actividades y luego siguió directo a su trabajo. Pero antes de entrar lo vio, parado afuera, esperándola.
-¿Qué haces?
-Pues, ¡pensaba secuestrarte! ¿Podremos saltearnos el trabajo hoy?
-No lo sé…
-Solo hoy, tengo una sorpresa. Necesito tu opinión- Ella miró la puerta y luego su mano extendida. La tomó y se dejó llevar.
El rubio la condujo a unas cuantas cuadras más lejos de allí, a una casa hermosa.
-¿Y esto?
-Será mi nueva casa. Pansy la eligió, yo la amueblaré mañana.
-Es hermosa.
-Si, ¿no?
Harry volvía a su casa deseando ver a su esposa, besarla y… aprovechar los pocos minutos que siempre compartían. Pero antes de cruzar la puerta, su celular sonó. Era ella.
-Amor…
-Harry, ¿Cómo estas?
-Bien, ¿Qué tal tu día?
-Algo agitado, encima mi amigo ha vuelto, quiere que nos veamos…
-¿No irás por los chicos?
-No, le pedí a Herms. Los llevará hoy y mañana.
-De acuerdo, ¿a que hora vuelves?
-No lo sé, iré a cenar…
-De acuerdo, disfruta. Besos. ¡Te amo!
-Y yo a ti- colgó.
-¿Por qué le mientes?- preguntó Draco.
-Porque se lo tomaría muy personal.
-Y, ¿Por qué?
-No sé, pero lo conozco.
-Okay.
