Capítulo 5:
Era un nuevo día en la casa de los Potter, Harry ya había alimentado a sus hijos. Ginny bajó ya cambiada, peinada y pintada.
-Vamos chicos, hora de irnos.
-¿No vas a desayunar?- le preguntó su esposo de mala gana.
-No. Me levanté tarde, como algo en el trabajo.
-Si es que vas- ella lo aniquiló con la mirada.
-¿Qué has dicho?- preguntó desconcertada.
-Ya lo sé. Pero es tu vida, haz con ella lo que te plazca- ella se le acercó y le susurró.
-Lo siento, luego hablamos, de verdad llego tarde- lo besó fugazmente y se fue. Los chicos se miraron algo extrañados, intercambiando miradas también con su padre. Ginny volvió a entrar y tomó la mano de sus hijos.
-A esto me refiero Ginny. Los olvidas en todo- le dijo en vos baja para que sus hijos no oyeran.
-Luego hablamos- lo besó.
-Como sea- ella salió cerrando de un portazo la puerta. Harry, colérico, volvió a abrir la puerta para luego cerrarla con más fuerza que su esposa. No solo se escuchó un estruendo envolvente, sino que la puerta siguió su curso "volviéndose" giratoria, de cierta manera- Lo último que me faltaba. ¡ahora tengo que comprar una puerta!.
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-Ron, ya no sé que hacer… ¡Rompió mi puerta!. Hablando seriamente, creo que voy a divorciarme, no puedo más así…
-¿Qué?
-La amo, pero no así… no puedo.
-¿Le has preguntado?
-La conozco, ella no es feliz conmigo y… no es que sale con una amiga como ella dice, SÉ que se está viendo con alguien que logra lo que yo no. Me dice que va a trabajar y no va, dice que buscará a los niños y se olvida… ¡Ella era la más consiente con los niños!, lo cual es lógico si no me ama tanto como yo a ella.
-Aguarda… ¿si es otra cosa?, me parece que estás apresurándote.
-Y si es así, ¿Por qué evadir mis preguntas?
-No lo sé.
-Estoy seguro, Ron, ¡la conozco de más!
-Yo también y sé que… Ginny no es así.
-Pero si se trata de ser feliz, es lógico que haga lo que hace. Es evidente que esa persona está mejor capacitada que yo para darle esa felicidad.
Ron abrió la boca pero no pudo emitir sonido alguno ya que una hermosa y esbelta lechuza negra irrumpió por la ventana. Entre sus patas sostenía una carta que, al parecer iba dedicada al morocho.
-¿Y esta lechuza?- preguntó Ron.
-No lo sé…- tomó la carta y la leyó- al parecer es la lechuza de "la amiga de Ginny". ¡Estoy harto de esto!- se levantó molesto y comenzó a caminar en todas direcciones.
-¿quieres calmarte?- decía Ron mientras lo miraba. Tomó la carta y la leyó en voz alta- "Cariño lo siento pero hoy no podremos hablar. Mi amiga y yo arreglamos para vernos y, en unos días se va. No me esperes despierta amor, llegaré algo tarde. Te ama. Ginny".
-¡¿Lo ves?!
-Bueno, al menos se está por ir, eso es bueno.
-Es solo una excusa, Ron. Cuando llegue el día dirá que el avión se demoró, que el tren se rompió, o que se queda un par de días más por trámites, ¡me sé todas las mentiras que puede decirme!. Hará cualquier cosa para excusar su ausencia, ¡Estoy cansado cansado!, ¡Hoy cuando llegue va a escucharme, le diré todo excepto linda!- dijo furioso, y salió dando un portazo.
Ron no podía creer que Harry, con lo mucho que la conocía y amaba, dudara así de ella. Él mismo no la consideraba capaz de ello, pero el relato y las teorías de Harry eran más que interesantemente creíbles.
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Ginny esperaba ansiosa las seis de la tarde, habían quedado en encontrarse en la puerta del ministerio, pero él, ansioso (quizás un tanto más que ella) se apresuró diez minutos y la buscó en su oficina.
-Ginny
-¡Oh!, viniste. Aguarda, guardo unas cosas y salgo.
-Bien.
A los pocos minutos ambos salieron tomados del brazo sin siquiera percatarse de las cantidades de pares de ojos que los observaban con curiosidad.
Pasada la media hora, un morocho entró hecho una furia al ministerio.
-Rachel, ¿has visto a mi esposa?
-Se fue hace una media hora.
-¿estaba sola?
-No, salio con un chico rubio, ¿Por qué?
-¡Ah!, de acuerdo, gracias- se fue furioso- ¡Genial!- dijo con ironía- me engaña con un rubio.
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Ginny se encontraba caminando por la calle, tomada del brazo de Draco, contenta. Realmente estaba feliz con él, compartiendo risas y conversaciones. Recordaba las sensaciones experimentadas a su lado de adolescente, años atrás. Recordó lo imposible que resultó ser su amor de colegio. Pero ahora, que nadie podía impedírselo, fue hermoso imaginarse por un momento, vivir a su lado. Pero ahora había otras complicaciones. Tenía familia y él, en parte, también.
-Ven, mi casa ya está amueblada, ¿quieres verla?
-Genial…- le sonrió.
Draco la dirigió a la nueva casa, abrió la puerta y le cedió el paso. Al cruzarse, se miraron y se sonrieron como una pareja q acababa de mudarse juntos, muy diferente a su realidad.
-Siéntete en la libertad de manejarte como en tu casa.
-¡Es hermosa!
-Lo sé. Me encanta.
Ellos se miraron unos segundos. ¿Cómo describir el amor, o quizás solo la pasión, que de sus ojos destellaba?. Draco no podía esconder sus sentimientos e intenciones y Ginny, se encontraba sumisa en una profunda confusión. El rubio se acercó y la besó por fin. Ambos se degustaron recordando lo sentido en tiempos pasados. Ella sintió latir fuertemente su corazón, de emoción.
Él la condujo lentamente al sofá y la depositó en él, con suavidad, quedando así encima su ella. Ginny hacía su mayor esfuerzo por no pensar en aquella situación, por solo dejarse llevar. Pero imágenes fugaces de sus hijos, y de los momentos más hermosos de su vida, compartida a su lado, marcaron su mente, inculcándole un inmenso sentimiento de culpa.
-Eres realmente hermosa- le dijo entre besos y mirándola fijamente.
Recordó la primera vez que alguien le había dicho algo tan sentido como aquello, llegando a derretirla por dentro. Aquella imagen también irrumpió sus pensamientos. Iba a ser su primera experiencia sexual luego de un año de noviazgo. Ella aún lo extrañaba pero estaba segura de querer intentarlo con el morocho, y sabía que él era el mejor para ella. Él siempre la había tratado como a una reina y le había demostrado a diario cuanto la amaba.
Al recordar aquello, revivió también la felicidad sentida a su lado todo ese tiempo, lo mucho que lo amaba a él y a sus hijos, y… Lo estúpido que sería dejar todo eso por un capricho. Ambos tenían, prácticamente, sus vidas hechas; en otros brazos, otras circunstancias.
-¡Aguarda!, no puedo. Yo lo amo a Harry. Él y mis hijos son todo en mi vida y… no voy a dejarlo por un capricho, comprende. Lo nuestro tuvo su momento y, si no se dio fue porque no fuimos lo suficientemente fuertes como para luchar por ello. Tu ahora estás casado, yo tengo una familia y, no la cambiaría por nada. Lo siento- solo dijo y se levantó. Se dirigió a la puerta y, sin decir más, se fue.
Ultimo capitulo, pero la próxima epilogo :)
