Piratas del caribe: Tempestad en carne y corazón (capitulo 6)

A Ana Mari le dolían las palabras que Scarlet ella sabia muy bien por que le decían así, claro no eran las palabras adecuadas ya que Ana Maria nunca fue una prostituta, ni una fácil, pero barias personas la consideraban así ya que, en el pasado, aquellos piratas que la habían obligado a tener relaciones sexuales con ellos en Tortuga, barias personas veían a la pobre Ana Maria con distinto hombre cada día así que su reputación no era muy buena que digamos para ella y eso le quitaba barias oportunidades. Aparte Scarlet le decía así por que es una de las únicas mujeres que viaja en el mar, sola con puros hombres…no se interpreta muy bien para ella, y bueno aparte de viajar con puros barones todos conocían al capitán Jack Sparrow por un hombre que también buscaba placer en las mujeres de Tortuga.

Ana Maria buscaba un lugar donde poder dormir pero tenia muy poco dinero en el bolsillo.

La pobre muchacha no sabia que hacer ya estaba oscureciendo ella aun no tenia ni una simple rodaja de pan desde la mañana que Larry le dio alimento. Con cada persona que se topaba ella de buena gana se ofrecía para ayudarles por un par de monedas algunas accedían pero otras le rechazaban sus servicios.

Cuando llego la noche la muchacha no tuvo de otra que dormir en la calle, eso era un peligro, ya que en Tortuga a todas horas había movimiento, y pasaban muchos hombres borrachos en busca de placer.

Pero en el Perla estaba Elizabeth alistándose para dormir, la joven Swann se acostó en la propia cama del capitán Jack Sparrow ya que este manejaba el Perla Negra.

Gibs lo miro algo cansado asi que se acerco a el.

---Capitán lo noto cansado, por que no va a dormir.

---buena idea Gibas, encárgate de el Perla.

Jack al fin iba a dormir y lo mejor de todo es que no vería a Elizabeth por la noche.

Pero al entrar a su cabina Jack Sparrow abrió los ojos como plato al ver a Elizabeth Swann metida en su cama.

--- ¿Qué haces tu ayi?

---Me preparo para dormir, ven te guarde un espacio.

Jack estaba listo para lastimar a la señorita Swann.

---Elizabeth querida, como te explico…yo ni por una fortuna, ni por un navío mucho pas poderos que el perla, ni por la vida eterna dormiría con tigo…Ahora ¿Qué te hace pensar que yo dormiría con tigo, si no me boy a ganar una fortuna, ni tampoco me darán un navío poderoso, ni tampoco me van a dar la vida eterna?

A Elizabeth le dolió mucho lo que Jack le dijo pero le respondió firme.

---Bueno estamos por casarnos, acostúmbrate.

Jack tenía que inventar una mentira para no dormir con ella así que hizo trabajar a su cerebro más de lo acostumbrado.

---O si ahora que me acuerdo, me toca estar en la torre de vigía, así que lo lamento mucho, pero ya me voy.

Jack salio siendo poco convincente lo que había salido de su boca.

Gibs miro a Jack de nuevo.

---Capitan creí que iba a dormirse ya.

---Maestre Gibs, yo también creía eso, pero, hay una enorme larva en mi cuarto---Gibs no comprendió lo que su capitán le quiso decir así que solo lo miro.---En otras palabras maestre Gibs, Elizabeth esta en mi cama.

---ooo Bueno por que no duerme en mi hamaca ---Gibs miro hacia el cielo indicándole que iba a llover-- ¿Qué dices Jack?... Jack---Gibs no encontró a Jack por que el pobre se moría de sueño y sin pensarlo 2 beses fue a recostarse en la hamaca de Gibs.

Jack miro la hamaca de Gibs.

---Me recordare ami mismo que los pobres necesitan nuevas hamacas… Que malo soy nomas Ana Maria y yo tenemos cama y cabina, bueno Ana Maria duerme conmigo haora y Mirka ocupo la cabina de Ana Maria.

Mientras Jack dormía Mirka arrullaba a su pequeño Liam, pero la joven madre se encontraba triste por la ausencia de su querida amiga Ana Maria.

---Hay Ana Maria, no me e olvidado de ti, que tu alma tenga que comer y que beber, ademas si supieras el gran error que has cometido al irte, Jack te sigue amando, espero verte pronto.

Roberto entro a la cabina y miro a su esposa triste.

--- ¿Qué pasa mi vida? Liam no duerme.

---Roverto, extraño a Ana Maria, espero que este bien, además esa maldita mujer de Elizabeth no es nada de Jack.

---Lo se linda pero no podemos hacer nada, Ana Maria decidió irse, nadie la obligo.

---Roverto, la pobre Ana Maria se fue por que vio algo que no debió de haber visto, si yo te viera metido en la cama con otra mujer haría lo mismo, pero claro no culpo a Jack, sabes hay algo que no me cuerda a mí.

---Si lo se, a mi tampoco, lo único que podemos hacer es pedirle a dios que ella se encuentre bien.

Mirka recargo su cabeza en el pecho de su esposo, y una lágrima broto de sus ojos.

Pero mientras Mirka pedía por Ana Maria, había mas personas que sentían dura su ausencia y era William y Dinorah que había echo un gran lazo de amistad con ella.

William miraba mucho al pobre Jack deprimido.

William jugaba con el cabello de Dinorah, pero sus pensamientos estaban en otro lado.

El joven pirata tenía barios pensamientos en la cabeza, por ejemplo pensaba en su padre, aun no había podido liberarlo, por lo tanto su promesa no estaba aun cumplida.

También pensaba en Beckett para el era un completo misterio ya que si Jack había salido de los dominios de Jones era lógico que ellos también pudieran.

Pero Mientras Hill pensaba en barias cosas, la noche caía en Tortuga y la pobre Ana Maria dormía profundamente en el suelo sin tener una miserable sabana con que taparse.

Paso la noche en Tortuga y Ana Maria despertó con mucha hambre y sin siquiera una moneda en el bolsillo.

Asi que no tenia remedio, la única manera de llevar alimento a su boca seria trabajando.

La muchacha recorría las calles y sin resultado alguno, pero miro a un hombre que al parecer quería llevar tres docenas de barriles llenos de Ron a su almacén, la muchacha sin pensarlo 2 veces se acerco a aquel hombre.

---Hola señor, veo que tiene problemas con sus barriles.

---Si así es, tienen que estar todos en el almacén en 1 hora pero dudo que lo logre.

---Que dice si yo le llevo todos sus barriles al almacén y cambio me da dinero.

---mmm no lo se.

---lo que tenga lo aceptare.

---Muy bien te daré 1 chelín.

---hecho.

Ana Maria sin perder tiempo fue hacia los barriles y comenzó a transportar de 1 por 1 ya que sus brazos no tenían tanta fuerza como las de 1 hombre.

Era lógico de entender ese era trabajo de hombres y ella era una mujer.

La muchacha se esmeraba y se esmeraba por hacer el trabajo, pero el cuerpo le pedía descansar ya llevaba dos docenas de barriles y ya había pasado la hora.

El hombre salio molesto y le grito a Ana Maria.

---Muchacha te voy a pagar por tu trabajo no para que holgazanees.

Ana Maria sin contestar nada siguió llevando los barriles al almacén.

Cuando alfil termino de llevar los barriles fue con el hombre que le había prometido pagarle.

El hombre saco una gran bolsa de dinero y de ella saco 3 monedas de íntimo valor, se las entrego a Ana Maria.

La muchacha esperando por su pago completo se quedaba parada aun.

--- ¿Qué miras? Ya lárgate.

---Que pero usted dijo que me daría 1 chelín por llevar los barriles.

---Si yo te dije eso pero analiza bien muchacha, tardaste media hora más, de la que debías.

---Señor ocupo el dinero.

El hombre cansado de escucharla se puso de pie molesto.

---Mira muchacha, tus necesidades no son problema mió, así que lárgate, agrádesele a dios que te di dinero, no pensaba pagarte nada.

Ana Maria se marcho agotada pero no se daría por vencido, encontraba más trabajos en los que le pagaban muy poco pero juntando todo el dinero que ganaba iba ganando.

Tras 3 días de un arduo trabajo en pleno sol, Ana Maria había conseguido comprarse en una canasta, un total de 3 manzanas, 3 rodajas de pan y un poco de agua.

Ana Maria miro la manzana roja y apetecible y estaba lista para llevar comida a su boca, cuando le iba a dar el mordisco a la manzana, no muy lejos de ella a unos 6 metros de distancia, miro a una mujer que vendía flores, pero la gente simplemente pasaba empujándola, o ignorándola, u otras prefería no pasar por hay. Pero eso no era todo, aquella mujer tenia 3 niños uno de 5 años y el otro de 7.El otro era un bebe que ni siquiera el año tenia, al ver a los niños en esas condiciones, los ojos se le llenaron de lagrimas.

Ana Maria guardo aquella hermosa manzana en el canasto de nuevo, y se incorporo, se acerco poco a poco hacia aquella mujer, con una sonrisa dándole a entender que no le haría daño. La pobre mujer y sus 3 hijos se veían en pésimas condiciones, su semblante no era muy bueno.

---Tu y tus hijos necesitan comer---Diciendo esto le entrego su canasto lleno de comida---ustedes lo necesitaba mas que yo.

La mujer se impresiono a pesar de que la muchacha se veía que eran sus únicas posesiones las entrego a ella, y ni siquiera la conocía.

--- ¿Quién eres tu muchacha?

---mi nombre es Ana Maria Cortez, lamento no darles mas pero es todo lo que tengo.

--- ¿Por qué me lo das? Ni siquiera me conoces.

---No es necesario conocerla, sus hijos necesitan comer al igual que usted.

La mujer se le hinco a Ana Maria.

--- ¿Cómo podré agradecerte?

---viviendo para que cuide a sus hijos.

---Te juro muchacha que te pagare algún día.

---Hey no se preocupe, no llevare cuanta de esto. Si me permite voy a trabajar.

Antes de que se fuera los niños se acercaron y agradecieron a Ana Maria.

Cuando Ana Maria se retiro la mujer comenzó a llorar.

---Ana Maria, has dado al necesitado, aun necesitando tú, por tu misericordia, dios te dará el doble, que dios te bendiga, has salvado la vida de una humilde mujer y de mis hijos.

Ana Maria sonrió y fue desapareciendo de entre todas las personas.

Ana Maria llevaría un total de 3 días sin comer y tenia que trabajar bastante para reponer su alimento.

La muchacha con mucha suerte encontró unos trabajos en los que le había ido mejor que los días pasados.

Pasaron 2 días y la muchacha tenia dinero suficiente para alimento de nuevo y eso fue lo que ella hizo sin pensarlo 2 veces.

Ana Maria tenia esta vez: 2 manzanas, 2 naranjas,1 rodaja de pan, y una buena cantidad de agua para tomar. Aun con dinero sobrante.

---Al fin comeré algo…---Ana Maria miro a un pequeño niño la miraba con comida,

---oye pequeño ¿tienes hambre?

El niño con la cabeza le dijo que si.

Ana Maria saco mas monedas que tenia de su bolsillo, y compro mas comida: 4 plátanos y 1 mango.

Ana Maria compartió su comida con el pequeño, entregándole: 2 plátanos 1 naranja y la mitad de su rodaja de pan.

---Come, es horrible que el estomago te pida y no le puedas dar nada.

CONTINUARA:

Lección: No siempre pienses en el yo, recuerda a las personas de tu alrededor.