Capítulo 2 – Feelings
Seguro que ya lo sabe…soy patético…
Se supone que los capitanes tenemos control sobre nuestras emociones y yo hasta he tartamudeado…
Llevo horas tumbado en la cama sin conseguir dormir, dando vueltas intentando encontrar una postura mágica que consiga que me olvide de lo ocurrido hoy. Pero me es imposible, cada vez que cierro los ojos te veo mirándome mientras esperas una explicación…pero lo único que se me ha ocurrido es salir corriendo.
Odio esta sensación de dependencia. He huido porque era incapaz de decir algo o mirarte a los ojos…pero aún así me muero de ganas de volver a verte.
"Toc toc"
Alguien llama a la puerta de mi habitación. Seguro que es la pesada de Matsumoto. Me levanto con desgana y siento frío ya que sólo duermo con un pantalón corto. Abro la puerta y me quedo inmóvil ante su presencia. Es Hinamori. Su mirada se dirige directamente a mis heridas.
"H-Hinamori"-consigo decir, otra vez tartamudeando como un estúpido –"¿Qué pasa?"
"Eso me gustaría saber…¿qué te ha pasado hoy?¿por qué has desaparecido de repente?"-me responde.
Me sorprenden sus preguntas, ¿cómo es posible que no se haya dado cuenta? Es tan obvio…últimamente hago tantas tonterías delante de ella que debe saberlo todo el mundo.
"Antes éramos muy buenos amigos y hablábamos de muchas cosas…pero hace un par de años que ya no me cuentas nada…¿he hecho algo que te haya molestado?"-sus ojos tristes me miran y hacen que me sienta culpable.
¿Algo que me haya molestado? Me molesta ser tan cobarde, tú no me molestas para nada.
"No, no has hecho nada, es sólo que…"-pienso rápido en una excusa-"…me dolía mucho el pecho, al parecer no estaba tan bien como yo creía…"
Otra vez miento, como siempre, para disimular mis sentimientos. Tengo miedo de ser rechazado, ella nunca ha dado muestras de verme como algo más que un amigo.
Me mira con cara de preocupación. Ella es así, siempre se preocupa por los demás.
"Que estúpida soy, me había olvidado de tus heridas...perdona" Vuelve a mirar mis heridas. Me da un poco de vergüenza que me vea así, pero intento aparentar que no me importa.
"No pasa nada, no debí haberme ido sin decírtelo"
"Bueno…pues…perdona por haberte despertado…ya me voy" Te das la vuelta y veo cómo te alejas por el pasillo. Suspiro y cierro la puerta de mi habitación. Vuelvo a mi cama y me tumbo boca abajo, con los brazos debajo de la almohada y con mi cabeza mirando a la pared. ¿Qué debería hacer…? Quisiera tenerla entre mis brazos y no soltarla…deseo tenerla…y no soporto ver cómo otro la toca como a mí me gustaría…como Kira esta mañana. Cuando les he visto de esa forma he sentido celos, me hubiera gustado atravesar a Kira con mi espada…
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Que estúpida soy. No debería haberme hecho ilusiones…era que le dolían las heridas y se ha tenido que marchar…
Tal vez algún día tenga el valor de decirte lo que siento por ti…cómo han cambiado mis sentimientos en estos últimos años…
Cada vez que te veo no puedo evitar sonreír como una cría. Cada vez que vienes a mi despacho a por unos papeles o a decirme un recado de Matsumoto, se me ilumina la cara…¿Será que te has dado cuenta ya y por eso te sientes incómodo?
Como lo de esta mañana…no sabía que excusa poner para poder abrazarte…tenía tantas ganas…
Desde que nos hicimos shinigamis tuvimos que adoptar todas esas formalidades y desde entonces, no te he podido abrazar como lo hacía cuando éramos pequeños…lo echo tanto de menos…tú siempre te hacías el duro y decías que no querías, pero luego eras el que abrazaba con más fuerza, como si no quisieras perderme, como si no quisieras soltarme…
Y la verdad es que siempre me has protegido…¿será por eso que me he enamorado de ti…?
Esta noche me he dado cuenta de lo que has cambiado…hacía muchos años que no te veía sin camiseta. Soy incapaz de quitarme esa imagen de mi cabeza…me da vergüenza admitirlo pero…le deseo…
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Hitsugaya abrió los ojos al recibir la luz del sol en su cara. Se frotó los ojos y se levantó para ir al baño. Se duchó con agua fría para despejarse y al salir de la ducha se miró al espejo. Bostezó y se paró a mirar las ojeras que habían aparecido en su rostro. Apenas había conseguido dormir pensando en qué debería hacer. Pero su esfuerzo no fue en vano, por fin se había decidido.
Caminó por los pasillos de su división y entró en su despacho. Allí se encontró con Matsumoto, quien dormía plácidamente sobre el sofá.
"¿Otra vez Matsumoto?"-dijo Hitsugaya en voz alta-"Te he dicho mis veces que no te emborraches en el despacho, tienes una habitación para ti solita"
"¿Capitan…?"-dijo ella sin abrir los ojos-"¿Ya te has recuperado?"
"Si…levántate, tenemos trabajo que hacer"
"No sea tan duro, ayer estuve hasta las tantas trabajando, ¿o es que no lo ve?"
"Lo que veo es una vaga con resaca…"
Matsumoto se reincorporó en el sofá y se frotó los ojos mientras bostezaba.
"¿Capitán?"-dijo Matsumoto al ver a Hitsugaya acercarse a la puerta-"¿dónde va?"
"Tengo algo que hacer, volveré enseguida" Hitsugaya salió del despacho oyendo los gritos de Matsumoto a su espalda.
"¡Capitán! ¡Se está escaqueando! ¡Usted nunca se escaquea!"
Hitsugaya ignoró sus gritos y siguió caminando hasta llegar al despacho de Hinamori. Esta vez llamó a la puerta, pero nadie abrió. Abrió un poco la puerta para asomar la cabeza. Comprobó que allí no había nadie, ni siquiera un oficial sustituyendo a Hinamori. Cerró la puerta y se puso a pensar dónde podía estar. "Entrenando con Kira…"-pensó. No tenía ganas de verles otra vez juntos, pero quería hablar con Hinamori ahora que por fin se había decidido. Pensaba que si al menos pudiera decirle lo que sentía, su alma estaría en paz y podría olvidarla una vez que ella le hubiera rechazado.
Pero para su sorpresa, Hinamori estaba sóla. No había ni rastro de Kira. Observó a la chica desde la distancia, disfrutando de cada gesto que hacía. La expresión de su cara mostraba cansancio, y las gotas de sudor caían por su frente. Hitsugaya siguió mirando a la chica hasta que ella se detuvo y miró hacia su posición.
"¡Hitsugaya-kun!"-gritó
Él dio un respingo. ¿Cómo sabía que estaba ahí? Ahora que había sido descubierto no tenía más remedio que acercarse a saludarla.
"¿Qué estabas haciendo ahí?"-preguntó ella mientras él se acercaba.
"¿No habíamos quedado en que iba a ayudarte con el combate?"
"Si, pero después de lo de ayer pensaba que no ibas a poder…"
"Claro que puedo, hoy ya no me duele nada en absoluto"
"Me alegro..."-dijo ella. Seguidamente le dedicó una tierna sonrisa, haciendo que él se sonrojara levemente -"Empecemos"
"Bien, ¿por donde prefieres que empecemos?"
"Quiero que me enseñes cómo empuñas tu la espada. Lo primero que pierdo cuando recibo un golpe es la zampakuto, por eso siempre me quedo indefensa."
"Pues es lo más importante para un shinigami, si pierdes tu zampakuto estás acabada. Eso te pasa por apoyarte en el kidoh, porque con él no se una la zampakuto"
Hitsugaya desenfundó su espada. "Veras, para no perderla, debes sujetar la empuñadura de esta forma…" Hitsugaya empuñó su espada con los codos estidados, apuntando al frente con el filo. "Esta posición es la más utilizada, permite tanto atacar como defender"
Hinamori desenfundó su zampakuto e intentó imitarle. "Pues así la cojo yo"
Hitsugaya miró los bazos de Hinamori. "Mal"-dijo con pesadez-"estira los codos y apunta con la espada al frente, por debajo de tu campo visual"
"¿Así?"-preguntó ella.
"No, lo haces mal Hinamori, estira los codos y no levantes tanto el filo, así no ves a tu oponente, te restas visión"
"¿Y así?"
"No…" Hitsugaya suspiró y guardó su espada. Se acercó a Hinamori por la espalda y sujetó los brazos de ella con sus manos. "Estira los codos"-dijo mientras le colocaba los brazos en la postura correcta.
Hinamori sentía la respiración de Hitsugaya en su nuca y sus manos sosteniendo sus brazos con delicadeza. Sus mejillas empezaron a coger un color rojizo y empezó a temblar en contra de su voluntad. Él se había quedado hipnotizado a causa del dulce olor que desprendía Hinamori y sin darse cuenta cerró los ojos y acercó su nariz a su cuello. Ella notó como él se acercaba cada vez más a su cuello y cerró los ojos mientras disminuía la fuerza con la que sostenía la espada. Hitsugaya besó el cuello de la chica movido por el instinto. Se dio cuenta de lo que estaba haciendo cuando el sonido de la zampakuto de Hinamori cayendo al suelo le hizo abrir los ojos.
Hitsugaya soltó los brazos de Hinamori y retrocedió. Ella se dio la vuelta para mirarle directamente a los ojos totalmente colorada. Llevó la mano al cuello, donde él había posado sus labios y un escalofrío recorrió su cuerpo. Por su parte, Hitsugaya también estaba colorado y a duras penas aguantaba la mirada de ella sin saber qué decir.
"Hitsugaya-kun…¿Ha sido mi imaginación…o me acabas de dar un beso en el cuello?-se atrevió a preguntar ella con timidez.
"Lo siento, fue sin querer…"-se excusó él. Otra vez volvía a mentir. Se reprochó así mismo por ser tan cobarde, se suponía que esta vez iba a decirle la verdad, eso era lo que había decidido y la razón por la que fue a buscarla, pero ahora no tenía valor.
"¿…Sin querer?"-dijo ella en un tono triste, bajando su mirada al suelo."Será mejor que lo dejemos por hoy. Estoy cansada, llevo entrenando desde las 6 de la mañana y ya son las 10"
Hinamori le dio la espalda y se agachó para coger su zampakuto. "Nos vemos"-dijo antes de empezar a caminar. Hitsugaya la vio alejarse ante sus ojos, incapaz de mover un músculo o pronunciar palabra alguna para detenerla. Cuando la perdió de vista recuperó el control de su cuerpo y dio un puñetazo impotente al árbol más cercano.
"Hinamori…"
Hinamori arrastraba sus pies hacia su habitación para descansar un rato, lo necesitaba. Antes se había pasado por su división y había rogado al segundo oficial que se encargara del papeleo por hoy. Él aceptó, sabía que Hinamori no era de las que se escaqueaban y que si se lo había pedido era porque realmente se encontraba mal. Además había notado que no tenía buena cara.
La teniente abrió la puerta de su habitación y se acercó a la cama lentamente para después tumbarse en ella boca abajo. "¿A qué juegas Hitsugaya-kun…?"-se preguntó así misma-"¿de verdad sientes algo…por mi…? ¿Qué ha sido ese beso…?"-su cabeza se hacía millones de preguntas a las que no encontraba respuesta. Suspiró y se tumbó de lado haciéndose un ovillo. "Hitsugaya-kun…"
