Una Eternidad a Tu Lado
Una Eternidad a Tu Lado
Capítulos Tres: Recordando
Por: Kiara Fujimuya
Hola otra vez yo, con la tercera entrega de esta historia, espero que la disfruten muchooo, que me dejen muchos muchos comentarios... jejeje vamos ánimo!! Que no es tan difícil, solo le toma unos minutos y me hacen feliz y si yo soy feliz actualizo más rápido, ven con solo regalarme un minuto de su tiempo yo les regalo horas del mío. Este es el tercer capítulo, espero que les agrade mucho!! Que lo disfruten.
No eres mi maestro... y mucho menos mi padre – le dije muy lentamente. Tomé la daga y la lleve a su brazo donde hice un corte similar muy similar al que él me había hecho. – Ahora nuestra cuenta esta a mano – le dije tirando la daga lejos de nosotros. Sentía como reía como si hubiera hecho un chiste realmente gracioso. Todos los vampiros a mí alrededor gruñían y bromeaban locos por el olor de mi sangre.
He dicho que te vayas y lo pienses!! No me quieres de enemigo – sus palabras detuvieron a todos los que intentaba atraparme. Alejándose de mí para dejarme salir entre ellos.
Fin del Flashback...
Mire la cicatriz en mi brazo un siglo después no entendía porque no me mato cuando tuvo la oportunidad. ¿Para qué me necesita precisamente a mí vivo? Había intentado pensar como él, aunque su mente era totalmente retorcida y nunca podría ni si quiera acercarme a pensar un poco como él. Mis parpados casi se caían por el cansancio, la noche anterior había pasado toda la noche velando los sueños de Misao, de hecho para mí eso era como un sueño y estar sin ella era como estar despierto, Ya me imaginaba lo que Misao diría si supiera que me estaba muriendo de sueño. "Vaya Vampiro que eres, quien necesita la eternidad si igual tienes que dormir" Era bastante cierto, había escuchado de muchas personas que decían o pensaban que los vampieros no duermen, mi primer reacción fue reírme, si eso fuera así...tendría mucho miedo de mi mismo...Sería más que un súper Vampiro ja! Sería algo digno de ver, la eternidad parecería realmente horrible si no pudiéramos cerrar los ojos y desconectarnos, además que solo por ser un Vampiro ya me había ganado unas ojeras bastante difíciles de disimular, no las agrandaría dejando de dormir. Mire el reloj para asegurarme que todavía tuviera tiempo antes de ir por Misao al ballet, y cuando vi que aun tenia por lo menos una hora, me deje vencer por el sueño.
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Soujiro se había dejado caer en el piso con una expresión cansada en su rostro. Yo me concentraba en el ballet, ya me había dicho que era suficiente, pero yo sentía que aún me faltaba más por hacer o que podía hacerlo mejor.
Te presionas mucho – me dijo desde el suelo – Deberías descansar te quedaras sin dedos esta noche, y los necesitas para caminar – me dijo en tono de broma.
Tu eres un llorón que se cansa de todo – le dije sonriendo sin dejar de estar de puntitas.
Bueno! Técnicamente llevo más horas que tu bailando, porque alguien se quedo "dormida" – me dijo, yo sonreí y me tire a si lado para descansar y tomar agua, casi me sentía deshidratada. - ¿Qué te parece si de camino a tu casa nos detenemos a comer... no sé... comida china o Italiana? Tu escoges... yo escogí la última vez – me dijo mientras despeinaba mis cabellos con ternura. Yo me sentí culpable por lo que le diría a continuación de echo si hubiera tenido un numero donde comunicarme con Aoshi le hubiera pedido que no pasara por mí.
Es que...bueno no es que no quiera...por lo menos no como tal... es que vanapasarpormí – lo dije tan rápido como pude y sus ojos se abrieron de manera imposible, no sé si por la rapidez de mis palabras o porque realmente le sorprendiera, cosa que me afecto un poco.
Traducción por favor – me dijo como en broma – Déjame ver si entendí.. ¿Que van a Pasar por ti? – me dijo y yo solo pude asentir con la cabeza. Sus ojos esta vez reflejaban una gran sorpresa. Un incomodo silencio se formo entre nosotros, y yo no sabía qué hacer para romperlo. – Así que sales con alguien- más que una pregunta era una afirmación.
No lo sé – le dije esta vez un rubor se formo en mis mejillas no era algo que fuera fácil de explicar aun a mi mejor amigo.
Misao solo dime que no es un cuarentón obsesionado con las niñas que hacen ballet – me dijo con un verdadero tono de preocupación , desde que nos conocíamos había asumido un papel realmente protector, como de un padre a veces era realmente molesto, pero en ocasiones me hacía sentir protegida. No podía mentirle, bueno...yo solo distorsionaría la verdad un poco, él no me podía tener más razón era viejo, 280 años más que yo para ser exactos, y en su manera de comportarse había algo de obsesión, pero yo estaba convencida desde lo profundo que él nunca me haría daño...aún cuando quisiera... y anhelara desde el fondo de él tomarse toda mi sangre.
No es lo que piensas – le mentí – Puedes dormir tranquilo, aunque no hay nada concreto aún – dije y a mi mente vinieron muchos recuerdos de mi sueño erótico...pero técnicamente era solo...un sueño, no?- El es un gran...tipo – dije no sabía si utilizar la palabra hombre en el sería estar errado, pero decir es un gran "No-muerto" que trata incansablemente de controlar su sed, tampoco es que suene muy bonito en una oración.
¿Es alguien conocido? – me pregunto de nuevo como si desconfiara de mis palabras anteriores. Claro que mi titubeo al tratar de encontrar una forma de llamarlo era bastante delatador. – Espera... no me diras que es un patrocinador cierto – me dijo esta vez abriendo sus ojos en señal de desaprobación, no era un secreto para nadie que los patrocinadores daban grandes cantidades de dinero para el ballet, solo por disfrutar de algunas jovencitas bailarinas que estuvieran mas que interesadas en el "estrellato". La verdad es que esas movidas con los patrocinadores eran realmente tontas, en algún momento llegabas a tener tu momento de gloria, pero si el patrocinador se cansa de tí es tu fin, ese es el problema, como dirían por ahí "Lo que fácil viene fácil se va".
Me ofendes, además no todos los patrocinadores son malo, mi padre era un patrocinador y no se aprovecho de mi madre.– conteste mientras le tiraba un poco de agua en señal de enojo hacía él.
Bueno, estamos hablando de cosas totalmente diferentes, tu padre le encantaba el ballet casi tanto como le encantaba tu madre, ellos amaban el ballet pero ya no queda gente así... Volviendo al tema de tu cita, todo es posible, solo que no me gustaría que desperdicies tu futuro así- dijo con seriedad, ya habían pasado varias horas desde que empezamos a practicar, y todavia Aoshi no llegaba, Soujiro miraba de vez en cuando su reloj disimuladamente, como diciendome donde esta el gran tipo que esperas, y a su vez yo miraba el mio. Me levante y comenze a juntar mi cosas en mi bulto de mano. Soujiro me miraba como tratando de decifrar que hacía.
Creo que Italiana es una buena opción – le dije con la sonrisa mas amable que fui capaz de encontrar.
Y tu cita con el...gran tipo – me dijo imitando mi tono anterior.
El sabra donde buscarme – trate de sonar totalmente convencida de lo que decía aunque no fuera asi, en alguna otra situación hubiera estado enojada, pero solo estaba preocupada de que él no volviera, que despertara y se diera cuenta que estar conmigo era un gran error para él y que podrían matarlo. O tal vez podrían ya haberlo matado y yo no lo sabía. Le hice gestos a Soujiro para que me siguiera, caminamos por el instituto como si nada, me dolían las piernas , posiblemente me hubiera lastimado un poco, pero era cuestion de un poco de agua fria y el dolor desaparecía, era como magía, tal vez es porque el agua helada te entumece y no sientes nada, es como una anestecia menos complicada. Salimos del instituto, realmente hacía mucho frío en a calle, Soujiro sacó de su bolso un abrigo perfecto, muy calientito y lo puso sobre mis hombros, me sentí culpable de que el estuviera pasando frio e intente negarme, pero el solo sonrió pacientemente como siempre, era la parte que adoraba de él. Era como un gran osito de peluche, muy tierno. Caminabamos en silencio, no hacía mucha falta dialogar, Asi era nuestra amistad, era como si no necesitaramos hablar para entendernos. Llevabamos pocos minutos caminando cuando unas luces fuertes y cegadoras nos alumbraron a ambos. Al instante reconocí el fabuloso auto y a su asombroso dueño. Detuvo el auto en seco para luego bajarse y dirigirnos una mirada a ambos.
Siento la tardanza – dijo como el mejor de los caballeros – Se me presento un imprevisto, Misao, pero aqui estoy – dijo sonriendo acercandose a mi poco a poco, sin importarle demasiado el hecho de que había dejado su auto prendido y en el medio de la calle. Luego poso su mirada en Soujiro y casi note un poco de desdén en su mirada, como si lo estudiara.
Eso imaginé – mentí con total descaro mientras sonreia un poco para alivianar la tensión que sentía a mi alrededor con esos dos individuos mirandose de forma tan fria. – Creo que te había comentado de mi compañero de baile Seta Soujiro – dije, el aludido sonrio de lado, admito que no fue una sonrisa amistosa, pero al menos lo intento, por su parte Aoshi extendio su mano para tomar la de Soujiro en señal de saludo – Sujiro el es Aoshi...es un...amigo – termine la frase con dificultad porque los terminos en los que estabamos aún eran bastante indefinidos.
Es un gusto, Soujiro, conocerte al fin – dijo y en su voz había un pequeño tono de sarcasmo. El solo sonrio no dijo nada, pero su expresión era a total confusión sus ojos se habían hecho pequeños como haciendo un gesto de confusión , observando todo en Aoshi, yo no lo culpaba era un ser peculiar, su extrema palidez lo delataba un poco, pero sus ojos trataban de ser gentiles aunque solo era un vago intento, sus labios extremadamente rojos contrastaban en su cara, era como ver una visión.
¿Aoshi? ¿Asi te llamas?- preguntó medio con incredulidad, el asintió sin decir nada y Soujiro no comento nada mas sobre el asunto. – Bueno, Misao, supongo que la comida Italiana será para la próxima ocasión no quiero interrumpir su...cita – dijo antes de tomar su abrigo, que yo le extendía para que no lo dejara y comenzaba a caminar lejos de nosotros.
Si quieres te llevamos – dijo Aoshi señalando su auto aunque su voz sonó ahogada, como si no hubiera querido decirlo pero por cortesía lo hizo.
No gracias, vivo cerca... Por cierto Misao, él si parece un patrocinador – dijo caminando sin ni siquiera voltearse a mirarme. Aoshi y yo no tardamos en volver a su auto, pero algo dentro me dolía. Soujiro se había ido y ni siquiera se había despedido de mí. Me sentía mal pero no podía culparlo, yo sabía muy bien lo que el sentía por mí, pero no podía renunciar a su amistad, pero mucho menos corresponderle. Sentía la fuerte mirada de Aoshi sobre mí, pero no quise decir nada.
Que modales los de tu amigo...siempre es así – me pregunto y yo solo me limité a decir que no con el rostro. – ¿Realmente quieres comida Italiana? Puedo llevarte a un restaurante, escuche que el de la avenida cerca de tu casa es bueno – dijo intentando ser amable. Me sentí peor ni siquiera le había dado las gracias por pasar por mí, ni si quiera le había dirigido la palabra y aún así el se ofrecía a cumplir un tonto capricho.
Cocinaré en casa, no te preocupes – le dije intentando sonreír.
Yo que pensaba tomarme una copita de vino – dijo en tono de broma e hizo una expresión de tristeza. No pude evitar reírme ante su expresión y sus palabras.
¿Tomas Vino? ¿No te hace daño? – Pregunté con incredulidad y extrema curiosidad. El se detuvo y lo pensó un segundo, como si pusiera todas sus ideas en orden y tratara de escoger las palabras que debía decir.
Digamos que no debería, pero me gusta... es como los placeres de ustedes no deberían fumar, pero lo hacen... si quisiera podría comer comida humana, no saciaría mi sed de sangre... – se detuvo un momento como para ver mis reacciones, al principio mis ojos se abrieron por lo crudo de sus palabras, pero intente calamar mi expresión para que no se cohibiera conmigo, entonces continuo su explicación – Si me apeteciera no me mataría comerla, pero sería solo gula, el vino es algo que me apetece, tal vez es lo único que no he abandonado de mi parte humana, algunas personas piensan que es una debilidad, que me aferro a costumbres humanas para no aceptar que técnicamente "estoy muerto" – a medida que iba hablando sus ojos se iban oscureciendo, casi llegando a parecer negros. A mi me pareció una estupidez de pensamiento, pero yo no era vampira, yo era humana y mis sentimientos jugaban un papel importante en mis pensamientos
.
¿Eso piensa tu clan? Vaya familia que te gastas – le dije intentando sonar animada.
No, mi clan piensan de otra forma, ellos no son peligrosos, y son bastante comprensivos, son un clan que no es peligroso, aunque hay otros clanes que quieren dominar el mío porque piensan que somos débiles, porque nos rehusamos a tomar sangre humana. – me dijo concentrándose por primera vez en el camino y no en mí.
¿Quién decidió que no tomarían sangre humana? – pregunte con curiosidad.
El líder – dijo sin entrar en demasiados detalles, entendí que no quería hablar demasiado del tema.
Lo siento, no debí preguntar, si no quieres hablar de eso lo entiendo – le dije intentando no mirarlo, era demasiado raro saber de qué hablar o no.
No es que no quiera contarte – sonrió de manera amable – solo que mientras menos sepas de nosotros más segura estarás...y quiero mantenerte viva, no quiero que nadie de mi gente quiera hacerte daño – me dijo esta vez en un tono mas bajo, poco a poco el color azul casi negro de sus ojos fue aclarando junto con su humor, y un intenso azul de asomaba en sus pupilas.
Bueno no solo tu gente puede matarme, puede descontrolarse un carro y matarme, no fue culpa de un vampiro fue un accidente, los accidentes ocurren – le dije intentando bromear con él y su rostro se volvió a endurecer.
Eso no te ocurrira a tí, ningun accidente ni caerte por las escaleras aunque sea tres escalones y muchisimo menos te atropellara un auto – me dijo mirandome a los ojos.
Y por que asumes que nunca me acurrira, ¿ves el futuro y no me dijiste? – dije en tono de broma.
No – me sonrio de vuelta – solo porque no dejaré que nada te pase – me dijo al tiempo que unia sus labios con los mios, de forma muy diferente a todas las demás, solo era una caricia leve de sus labios a los mios, solo un simple roze, en todos los sentidos había sido una ingenua caricia, pero mi cuerpo temblo de manera exagerada, para solo haber sido un pequeño contacto de segundos, él poseía ese raro poder sobre mí, aun no estoy segura si es por el hecho de que es un vampiro, o solo por que es el hombre que me gusta, en cualquiera de los dos casos, su cuerpo cerca del mío debería estar prohibido, es una locura. Lo he pensado demasiado y he llegado a una mágica conclusión, me encanta tanto este hombre, porque es todo lo que me dijeron que un chico no debía ser : duerme hasta tarde, Sale de noche, es increiblemente sensual y juega con su comida antes de comerla. Mis reacciones ante él son un asco, acuto torpemente, se me olvidan las palabras y me aturde su cercanía. Cuando su cuerpo se aleja del mio, quiero abrazarlo y pedirle que no se vaya nunca. La eternidad a su lado sería poco tiempo para entender esta loca atracción. Estaba tan sumida en mis pensamientos que casi ni note cuando se estaciono frente a mi apartamento. Baje del auto y caminé lentamente hacía el apartamento. Él se detuvo a mirarme y me tomo de la mano para que lo viera a la cara, se agacho un poco para estar a mi estatura y me sonrío.
Estas muy callada –
Estoy pensando – le dije sonriendo.
¿En mí? – me pregunto con un toque de sensualidad.
¿Crees que eres lo único interesante que tengo para pensar? – le pregunté con una sonrisa burlona.
No, sé que no soy lo único, pero te apuesto que piensas en mí – me dijo acercandose peligrosamente a mi cuerpo acorralandome poco a poco contra su majestuoso auto, mirandome con sus dos zafiros directo a los ojos, sus brazos se posaron con suavidad en mis caderas aunque me sostenía con fuerza fingida como para que no huyera y su cuerpo casi aplasto el mío – Si no ahora si que pensaras en mí...solo en mí – dijo antes de unir sus labios a los mios de una forma casi insana, sus labios se movian con extrema lentitud y sensualidad sobre los mios, haciendo que mi respiración se cortara lentamente, gracias a sus manos en mis caderas no me desplomaba, por que mis piernas temblaban y con torpeza mis tobillos no lograban mantener mi peso. Poco a poco su cuerpo me aprisionaba mas contra la superficie en mi espalda, sus manos de vez en cuando viajaban desde mis caderas hasta la parte baja de mi espalda causando constantes temblores en mi cuerpo, al principio intenté quejarme, mas por el hecho de que algún vecino curioso que viera el espectáculo que estabamos dando frente a sus ventanas. Pero uno de sus largos y finos dedos se poso sus labios, en una caricia sútil con la que intentaba que mantuviera silencio, fue la última cordura de la cual me desprendí, sus labios viajaron por mi cuello solo trazando las curvas de mi cuello con sus labios, los temblores en mi cuerpo se convirtieron en una tensión, sabía que si su sentido de superviviencia de casualidad se asomaba entre nosotros, y su parte de vampiro salía solo por un segundo sería mi fin, un pequeño corte en mi Jugular y habría acabado todo para mí. Pero sus manos acariciando mi espalda poco a poco me fueron calmando y sus labios comenzarona besar mi cuello, pequeños jadeos se escapaban de mi boca intente morder mis labios pero recorde que si me cortaba el olor a sangre sería terrible para él. De súbito el se alejó de mí y sentí que un frío recorria mi cuerpo al verme sola, no quería que se fuera, quería quedarme en sus brazos y sentir su frialdad cerca de mi cálido cuerpo.
¿En que piensas?- preguntó y en su rostro se dibujo una odiada sonrisa de superioridad y sarcasmo, Derrotada suspiré.
En tí – le dije casi en un susurro y frente a mis ojos su sonrisa se agrandó – Pero es trampa!! – respondí, el se dió media vuelta y se encamino a las escaleras, yo me tomé un segundo para que mi corazón volviera a latir y luego lo seguí.
&
El pelirrojo sostenía a su esposa dulcemente por sus caderas negandose a dejarla ir, la chica pelinegra y de profundos ojos azules solo reía, "luchando" para liberarse de él.
Vamos Kaoru, cuentame en que andas – dijo el sonriendo mientras la abrazaba fuertemente por la espalda contra su cuerpo - No te dejaré ir hasta que me cuentes que se traen tu y Aoshi – dijo Kenshin apretandola mas contra él.
No sé de que hablas, ken – dijo kaoru liberandose de sus brazos, solo un segundo para besar los labios de su compañero.
Hablo, de esa llamada de esta mañana, de eso que te tiene tan obsesiva buscando por aqui y por allá...vamos tengo curiosidad y aparte yo podría ayudarte en lo que sea que te pidió Aoshi – dijo con su mejor cara de ángel.
Se supone que no debo decirte – dijo la chica dejandose caer con pesadez en el sofá del apartamento que compartía con Kenshin, era un edificio muy moderno, nada parecido al de Aoshi, que era el mas tradicional de todos, él prefería vivir en un apartamento- museo, pero ellos habían optado por el fabuloso piso superior del edificio, que les daba una hermosa vista y un ambiente muy minimalista y moderno.
Desde cuando tenemos secretos usted y yo, Señora de Himura – dijo el traviesamente mientras se acercaba a su esposa para besar su hombro.
No los tenemos... –
¿Entonces? –
Es solo que es un secreto que no me pertenece a mí – dijo la chica casi en un susurro. – por cierto – dijo ella mientras sonreía – Creo que nunca te he agradecido algo muy importante – dijo ella mientras se acostaba en el pecho frío de kenshin.
¿Si?- pregunto él mientras con sus manos libres acariciaba el cabello de ella con extrema delicadeza.
Gracias por no dejarme morir, incluso gracias por resistir las ganas que debías tener de terminar de matarme – dijo ella mientras ocultaba su cara en el cuello de él.
A que debo ese agradecimiento precisamente ahora – pregunto mientras la acercaba mas aun a su cuerpo .
Hoy me dijeron todo lo que paso esa noche, y nunca me había detenido a pensar lo díficil que tuvo que haber sido para tí,hiciste ese gran gesto – dijo levantandose solo un poco para besar el mentón de su compañero.
¿El gran gesto? – preguntó kenshin medio embobado por las caricias.
Sí, ese gesto con el que le dices a la persona que amas, te amo puedo hacer todo por tí, hasta morir – dijo Kaoru volviendo a esconder su cara en el cuello de Kenshin.
Bueno, no podía ser de otra forma – dijo buscando el rostro de ella con sus manos, para levantarlo y que ella lo viera directo a sus ojos – Tenías que estar conmigo por el resto de la eternidad, si no yo mismo buscaría la forma de morir – dijo antes de unir sus labios frios con los de ella. – Ahora bien, ni creas que he olvidado nuestro asunto anterior – dijo tan pronto terbino el beso. Ella suspiro suavemente intentando recuperar el aliento.
¿Qué asunto?- preguntó al cabo de unos segundos.
¿Qué pasa con Aoshi? Hace un tiempo que lo siento sumamente raro, quiero saber que ocurre, y tu lo sabes – sentenció él
.
¿Qué te hace pensar que yo podría saberlo? Él tiene mas confianza contigo que conmigo, lo mas lógico es que tu lo sepas, no yo – dijo Kaouro sonriendo intantando restarle importancia al asunto ante los ojos de su esposo. Kenshin sonrió de vuelta entendiendo por fin que no lograría sacarle ni una palabra más a su esposa, al menos no esa noche. Rendido la abrazo contra su cuerpo.
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Sin entender muy bien como el tiempo había corrido Misao noto que ya habían pasado tres semanas, desde la noche en que Aoshi se había colado por su ventana. No podía creer lo ligero que pasaba el tiempo cuando lo pasas tan bien, sin embargo cuando tu vida es aburrida y vacía los días parecen querer quedarse para siempre, ni una noche Aoshi durmió lejos de ella y su frialdad contra su cuerpo se había echo parte crucial de su rutina. En tres semanas se había acostumbrado a sus comentarios sarcastico, a su increible desdén por Soujiro, a sus besos arrebatadres, a su sensual manera de ser, pero aun no lograba mantenerse cuerda frente a su mirada, él seguía ejerciendo ese poder magnético sobre su cuerpo, y no importaba cuanto quisiera resistirse a él, siempre la aturdía lo suficiente como para conseguir lo que deseaba. El ballet se había vuelto mil veces mejor, sus inspiración se notaba en todos los aspectos de sus movimientos. Su concentracón en el ballet era totalmente diferente. La meditación de Misao fue interrumpida por el constante sonido del móvil de Aoshi, pronto escucho la voz adormilada de él contestar la llamada, fue una llamada rápida pero su voz cambio y sonó preocupada cuando dijo que iría inmediatamente. Al mirar a Misao intento sonreir como pudo, pero ella veía la preocupación en sus ojos, No quiso decir nada, no tenía ni idea de que podía afectar a tal grado el temperamento tan calmado de Aoshi.
Tengo que salir un rato – dijo el mientras poco a poco se acercaba a la cama.
Sí, ya lo escuche – dijo Misao arrodillandose en la cama para terminar de cortar la distancia entre ellos y tocar sus labios con los de ella. Él la tomo de la cintura profundizando el beso aunque solo por varios segundos.
Regresaré en un rato, lo prometo – le dijo antes de marcharse, algo en las facciones de él le gritaban a Misao que algo no andaba bien, tal vez alguien había descubierto dónde el pasaba sus noches. Lo último que escucho de Aoshi fue el ruido de su auto al marcharse.
Aoshi por su parte manejaba como desesperado, intentando llegar lo antes posible a su macabro destino, la velocidad en su auto llegaba a lo maximo y el ni si quiera lo sentía por la preocupacaión que sentía. Al llegar vio mucho de los integrantes de su clan reunidos en un círculo, curioseando, hablando, todos preocupados por el futuro del clan de ahora en adelante. Detuvo su auto y se acerco a ellos, busco con la mirada a Sanosuke que fue quien lo habia llamado para avisarle. No fue dificil de encontrar porque él mismo se acerco. Aoshi miro por primera vez el cuerpo inerte que estaba en el piso, tratando de guardar esa imagen en su mente, para recordar todos los días el odio que sentía hacía ese clan, el vampiro muerto no era el mas cercano a él, tampoco era uno de sus grandes hombres, pero era uno de los suyos, con los cuales tenía el compromiso de protegerlos y dirigirlos por el camino hacía la supervivencia, podía escuchar el molesto cuchicheos de algunos presentes. Sanosuke le entrego una carta, diciendo en voz baja que estaba junto al cuerpo cuando lo encontro, la carta no era mas que una amenaza mas directa. "Es hora de que decidan de que lado estan o viven como vampiros o mueren como humanos" El odio y la rabia se habian mezclado tan idealmente en él, que Aoshi no sabía cual sentimiento era mas fuerte. Todas las miradas se concentraban en él sabía que ellos querian una respuesta.
Nos estan declarando la guerra – dijo Sanusuke en voz alta sin ni siquiera pensar el efecto de sus palabras en los demás. Kenshin que se había acercado poco a poco al lugar donde se encontraban los demás había puesto la mano en el hombro de sanosuke intentando calmar el ánimo de este.
Somos pacifistas – dijo Aoshi entre dientes intentando mantener la poca calma que aun le quedaba.
Y moriremos como pacifistas, eso es lo que me quieres decir, Aoshi – las palabras Sanosuke las escupía como si le causara verdaderos problemas hablar.
Ya estas muerto – Dijo Kenshin en un susurro - Controlate Sano, no vale la pensa discutir – termino de decir kenshin sosteniendo fuertemente el hombro del moreno, no era un secreto que Sanosuke era conocido por su formar de ser tan impulsiva. Aoshi se aclaro la garganta y por primera vez se atrevio hablar esta vez para todos, pero antes de comenzar hablar echo un vistazo al cuerpo del chico,atravesado por una espada de plata pura y en su mango el dragón enroscado protegiendo la espada, simbolo del clan de Saito.
Sé que todos piensan que es hora de dejar nuestra forma de ser pacifistas y comenzar a pelear y a defendernos en contra de nuestros enemigos, sin embargo no hemos llegado tan lejos, no nos hemos censurado tantos años, no hemos peleado con nustra propia existencia por tanto tiempo, para que en el primer ataque hacía nuestra forma de vida abandonemos todo por cuanto hemos luchado-
¿ Y que propones? Dejar que sigan muriendo personas de nuestro clan hasta que nos extingamos todos – dijo Sanosuke, era el mas impulsivo y rebelde de ese clan, en ocasiones se convertía en un verdadero dolor de cabeza.
Por lo pronto debemos quemar el cuerpo, y entre todos buscaremos una solución, Sanosuke, pero de nada servirá que abandonemos la coexistencia – dijo Aoshi dandose la media vuelta para marcharse. Unos cortos y rápidos pasos lo siguieron hasta casi alcanzarlo, el olor a rosas la delato, no tenía que mirar para saber que trás de él iba Kaoru. Se detuvo a esperarla y ella silenciosamente se lo agradeció.
Necesito hablarte, creo que pase un detalle por alto, y es bastante importante...es sobre nuestro asunto – casi susurro temiendo que alguien pudiera escucharla.
Bien, te espero en mi casa en un rato – le dijo y sin más se marcho, todos a su alrededor se encontraban confundidos, la actitud de Aoshi nunca era agresiva, pero en sus ojos esta vez había una chispa de odio, que a los presentes no le paso desapercibida, todos pensaban que en algun momento saltaría sobre Sanosuke a golpearlo, no era que estuviera mal, Sanosuke en ocasiones lograba ser bastante odioso y su manera de ser rebelde lo hacía hablar de más, siempre terminaba metido en problemas por su gran boca.
Kenshin se acercó a Kaoru lo suficiente para que solo ella lo escuchara, sus ojos se había vuelto color dorado, no desconfiaba de ellos dos, pero le enojaba que Aoshi obligara a Kaoru a mantener un secreto, y lo peor era que en ocasiones sentía que al contarle su secreto, Aoshi había puesto en peligro a su esposa y el estaba ajeno de todo lo que le podría ocurrir, ya la había perdido una vez y no volvería nunca a perderla.
¿A que hora verás Aoshi? – pregunto kenshin y la sorpresa se asomó en el rostro de su esposa.
En un rato – contesto casi sin alterarse
Bien, iré contigo – el tono que él utilizo no fue una pregunta mas bien era una afirmación, Kaoru lo conocía ya había tomado la decisión de ir nunca se lo quitaría de la mente.
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A medio vestir y con expreción cansada Tomoe salía de la habitación de Saito. Con pasos lentos y con toda la gracia y sensualidad, tan caracteristicas en ella se desplazaba sin dignarse a mirar a nadie como siempre. Tenía la forma de ser digna de una diosa griega, que todos miraban pero ella a nadie escuchaba. Su pelo caía revuelto hasta sus caderas y el olor a Saito era notable en su cuerpo. De pronto la descarada mirada de ella se encontro con la seria mirada de la otra mujer. La otra mujer era más hermosa en todo los aspectos, su gracia al caminar era elegante, su forma de hablar, su forma de actuar, su sonrisa que no llegaba a ser exagerda, pero no dejaba de ser amable. Aún en su condición de no muerta todo en ella lucia cálido.
- Veo que aun estas aquí – dijo la recién llegada sin querela ver demasiado, tomoe por su parte poco a poco se acomodaba la ropa, y con total descaro la miraba a los ojos.
- Siento seguir aquí, Señora Tokio, pero el Señor Saito no quiere que me vaya, parece que aún necesita de mis servicios – dijo la chica con todo su tono de maldad, sabía que todas sus palabras eran lanzadas al aire con una gran cantidad de veneno.
- ¿Sí? Lamento haberte interrumpido en tus labores tan importantes para nuestro clan, Tomoe, supongo que calentar la cama del amo es una de esas obligaciones que no puedes decir que no – dijo Tokio viendola esta vez a los ojos – Mejor regresate a tu clan sanguijuela, en este no debemos estar las dos, porque cometere un pecado inaceptable para nuestra raza – esta vez mostro sus colmillos en señal de amenaza, por mas inconciente que fuera Tomoe, conocía sus limitaciones, Tokio había sido convertida por Saito y se alimentaba de Saito, tenía este privilegio por ser su compañera, aunque algunos decían que era porque no era capaz de alimentarse por su cuenta, fuera cual fuera la razón el alimentarse de un vampiro tan poderoso como Saito los poderes de ella eran cien veces mas fuerte que los de Tomoe, por mucho que quisiera atacarla, un solo movimiento de Tokio la dejaría fuera de combate y en el triste caso de que no la matara, el propio Saito la mataría, Tokio para él era ese juguete con el que nunca lo dejaron jugar, por eso la había convertido para ser su amo, y era una obseción que con los años nunca había logrado controlar, su mundo se descontrolaba por la sola presencia de ella.
- Lo siento, Señora Tokio, me iré tan pronto el señor Saito me lo ordene – dijo ella alejandose rapidamente de Tokio, aunque sin abandonar su tono venenoso.
Tokio la vió alejarse en la oscuridad, con enojo, porque olía en cada parte de su cuerpo a Saito. Tan pronto la siniestra figura desapareció, ella camino hasta el final del pasillo y entro sin ser invitada a el cuarto de Saito. Él la miro sin molestarse en tapar su desnudez, ella lo fulminó con la mirada.
- Eres una basura – dijo ella sin detenerse si quiera a pensarlo.
- Tal vez si cumplieras con tus obligaciones – dijo el poco a poco levantándose de la cama, cubriendo su desnudez con la sabana para luego acercarse a ella. – No existiría ella, ni ninguna otra, querida - dijo acercándose tanto, que por un momento Tokio pensó que iba a besarla, su sentido de protección le hizo dar una paso hacia atrás. – Sabes, Tokio – comenzó hablar el hombre, mientras encendía un cigarrillo – Eres lo mas débil que yo he creado, yo que te di la posibilidad de vengar la muerte de tu hija, que te tome como compañera para poder alimentarte, ya que por tu cuenta realmente no puedes, te di una vida, ¿y qué te pido a cambio? Solo un poco de tu amor, solo que me quieras un poco, pero no es suficiente para tu egoísta personalidad – dijo él con una calma muy ensayada, al instante todo regreso a la mente de Tokio como si hubiera ocurrido el día anterior, los golpes, los gritos de su hija, su esposo… sus pasos apresurados intentando escapar de una muerte inevitable, toda la oscuridad y de repente recordó haber despertado en aquella cama, con una nueva vida, unos nuevos sentidos, el olfato, la rapidez, la precisión…todo en ella había cambiado. – Todo lo que eres me lo debes a mi – dijo Saito tomando fuertemente su mandíbula para que mantuviera la vista fija en el, poco a poco fue acercándose hasta que sus labios tocaron la piel del cuello de ella, su aliento frio chocaba con el cuerpo de ella. – Cada parte de ti me pertenece, tu existencia completa es mía. Estarás toda una eternidad a mi lado - dijo depositando un suave beso en el hombro de ella. – Y eso no es opcional, querida, ahora si me disculpas, entenderás que estoy muy cansado y deseo dormir – dijo antes de dejarla ir.
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Aoshi abrió la puerta de su departamento, y para su sorpresa no solo se encontró con kaoru, tras ella y con una expresión seria se encontraba Kenshin. El se alejo de la puerta para que los recién llegados pudieran entrar, Kaoru fue la primera en entrar al departamento, y sin esperar por ninguno de los dos chicos se sentó en la sala. las miradas de ellos se cruzaron, no había nada que decir los dos entendían que el silencio era la mejor manera de conversar.
Y bien que era eso tan importante, que piensas que pasaste por alto – pregunto Aoshi, sentándose frente a ella.
Tengo una teoría acerca de Misao y su familia – dijo casi en un susurro Kaoru.
Bien, te escucho – dijo Aoshi mientras se ponía cómodo en la silla, donde presentía que estaría sentado un buen rato.
Bueno, estuve investigando acerca de la madre de misao y sobre la misma misao, y hay algo que me pareció realmente curioso, o la familia de ella es un magneto para las criaturas sobrenaturales, o hay algo en ellas que las hace ser tan codiciadas por nosotros, entonces una cosa llevo a la otra, y me puse a investigar a las generaciones pasadas, y adivina de que me entere, la abuela de Misao, es huérfana – dijo Kaoru con calma, la cara de Aoshi parecia un poema, hasta donde recordaba ser huérfana no era un problema.
Bueno, no es un pecado que tu abuela sea huérfana, si yo tuviera que pagar por los pecados de mi abuelo, no me bastaría toda la eternidad para pagarlos - dijo Aoshi mientras sonreía.
Claro, si me dejaras terminar de hablar querido, la dieron en adopción en Francia, pero la mujer que fue a dejarla era extranjera, las monjas del orfanato, dicen en la ficha que era una mujer irrealmente hermosa, con un acento muy raro, como Rumana, la mujer se identifico como… Katralina Van – la voz de Kaoru pero poco a poco su voz se fue apagando, hasta que al mencionar el nombre solo fue u susurro lo que oyó de ella fue un susurro muy bajo, si Aoshi hubiera respirado, en ese momento se le hubiera detenido la respiración solo de escuchar ese nombre.
¿La cazadora? Pero todas las cazadoras, están exterminadas – dijo Kenshin que eran sus primeras palabras desde que habían entrado a casa de Aoshi.
Todas las cazadoras entrenadas si, la última fue Katralina, despues de dejar a su hija en un orfanato Saito la mato, Katralina tenía la esperanza de que si dejaba a su hija en una iglesia, la maldición de su familia moriría con ella, y que Saito no lograría dar con su hija – dijo Aoshi mas para el que para los demás presentes. – Las mujeres de la familia Van tienen la sangre más dulce que algún vampiro podría probar, no importa cuán fuerte sea tu resistencia te vuelves adicto a su sangre – dijo Aoshi – Saito la busco sin descansó pero nunca pudo dar con ella, él pensaba que la sangre de las cazadoras lo volvía muy fuerte, y su afán para encontrar a la hija de Katralina era para formar la alianza mas fuerte entre Vampiros y Cazadores, su plan era hacerla su compañera, pero antes tener un hijo con ella, la raza más fuerte de vampiros jamás vista por nadie, serian los seres más fuertes, ni los licántropos, ni brujas, nadie seria más fuerte que esa nueva raza y el seria el padre de esta nueva generación de vampiros – contaba Aoshi – Esa fue la razón de mi separación de él, su ambición de poder lo llevaba hacer cosas realmente horrible –
Pero si necesitaba a la hija de la cazadora, o en este caso la nieta de la cazadora, entonces ¿Por qué mato a Tokio?
Continuara…
HOLA!! GRACIAS POR LEER…ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO ESTE NUEVO CAPITILO A MI EN LO PERSONAL ME GUSTO MUCHO…POR FAVOR DEJEN SUS COMENTARIOS, DIGANME QUE PIENSAN… COMO SIEMPRE MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE ME DEJAN SUS COMENTARIOS, Y GRACIAS A LOS QUE TODAVIA SIGUEN LEYENDO. LAMENTO LA TARDANZAPERO ESTUVE OCUPADA CON EL REGRESO A LA UNIVERSIDAD…ESPEREN PRONTO MI NUEVA HISTORIA AMOR ENFERMO…MUCHOS BESOS Y DEJEN REVIEWS!! NOS VEMOS EN LA PROXIMA ENTREGA…
