¿Qué les pareció la discusión? espero que en algo se parezca el como discuten los dos personajes principales
Si que eres especial
Al correr de los meses, Helena cada día, como es lógico, era más diestra, disparaba y se movía con más precisión, ya podía también atravesar paredes y otras cosas que aún el mismo Alucard no sabía que podía.
Alrededor de las 10pm Lady Integra llamó personalmente a Alucard, pues al parecer había problemas. Alucard caminó unos cuantos pasos y llamó a Helena, por primera vez ella también entraría a la oficina de sir Hellsing junto con Walter, Victoria Seras y Alucard.
- Parece ser algo muy importante, ven – atravesó el muro, Seras y Walter entraron por la puerta y finalmente Helena atravesó el muro que para el asombro de muchos la recibieron estupefactos.
- ¡Atraviesas paredes! Increíble ¿Cuándo aprendiste? – exclamó Seras quien no aguantó la euforia, ella aún no había siquiera intentado atravesar la pared.
- Hace algunos días, apenas comienzo. –rió apenadamente.
- no estamos aquí para adular los triunfos de otros¿Qué haces tú aquí, tú no eres de la organización Hellsing? – se dirigió Integra a Helena de forma muy despectiva. Alucard miró receloso la acción y pidió a Helena acomodarse a su lado, telepáticamente (sí. Ya sabía telepatía como él)
- Bien – Integra se sentó en su mueble y tomó una carpeta entre sus manos – En una fabrica abandonada al sur de la ciudad, hay una horda de vampiros atacando a quién se le ponga enfrente, no importa si son niños o ancianos, son monstruos. La orden es encontrar y destruir. ¿Entendido? – encendió un puro, todos salieron del lugar como lo habían hecho anteriormente. Excepto Walter quien se quedó con Sir en la oficina.
Llegaron al lugar indicado y efectivamente veían mucha gente ahí, comenzó la misión y se inició el revuelo, balas pasaban por todos lados, ya casi no quedaban vampiros, de los 12 quedaban solo 3. Dos adultos y un niño, y este último aún era un humano. Helena se dio cuenta y lo resguardó en la sombra pidiendo que no hiciera ningún ruido.
- ¿Quiénes son ustedes? – gritó uno de los vampiros adultos, mientras que el otro trataba de salir de la fabrica, Helena giró y una bala atravesó el pecho del tipo, transformándose este en polvo.
- Organización Hellsing – rió Alucard – Liberación del sello de limitación en el nivel uno, solo eres una basura. ¿Para qué los mataste¿Qué les prometiste¿Dulces, que no sufrirían más, que otra cosa? La sangre de esos niños no te volverá más fuerte que yo. Dejas vampiros por donde sea, si creas un vampiro debes entrenarlo, hacerte cargo de él. Me das lástima, no tienes honor, vampiro de porquería. – le disparó en la cabeza.
- Creo que ya terminó –dijo Helena – mirando de reojo al pequeñín que se tragaba las lágrimas del miedo que sentía.
- Yo creo que no. – Caminó hacia el niño y lo sacó de la sombra por los brazos, el niño lloraba y pedía que lo soltaran - ¿Aún no te han mordido chico?
- No señor, todavía no, déjeme regresar a mi casa, me sacaron de ahí, yo estaba durmiendo. – decía entre sollozos.
- no lo creo, mis ordenes son no dejar vivo a nadie.
- Suéltelo amo, es solo un niño, - le habló por la espalda – aún es un pequeño humano, debemos regresarlo a su casa.
- No. – Dijo – no necesitamos informantes de Hellsing.
- Suéltelo por favor. –pidió. – Es solo un niño amo
- ¡He dicho que no! – dijo ya furioso, levantó más al niño y le apuntó en la cabeza con su arma. Helena cambió su cartucho por el de una Glock parecida con balas normales que estaba en el suelo.
- Amo, baje al niño – ordenó apuntando con su arma hacia el pecho de Alucard. El conde le miró furioso y quitó el seguro del arma, el niño lloraba y pedía piedad de parte del monstruo. – Amo baje al pequeño, por favor, no quiero dispararle, pero si no lo baja, lo haré – dijo segura.
Alucard miró desconfiado a Helena, y luego miró al niño; iba a jalar el gatillo, pero antes de eso, una bala atravesó el hombro de Alucard dejando caer al niño al piso, este se levantó súbitamente y corrió hacia la salida, mientras Alucard miraba admirado a Helena, estaba por primera vez asustado, en mucho tiempo. No tardó mucho en darse cuenta que eran balas normales y eso lo enfureció todavía más.
- ¿Qué ganaste con eso? – dijo guardando su enojo.
- Salvar a un inocente, amo - dijo
- La orden era matarlos a todos, no importa si son niños o humanos – tomó a Helena por el cuello.
- ¡son humanos¿Qué peligro puede significar ese humano?
- ¡un humano como ése me encadenó a servirle a toda una línea sanguínea! – le gritó.
- pero no es culpa de ese pequeño niño… - ya casi no podía respirar.
- Jamás vuelvas a retarme de esa forma¿entendiste? – le miró con desprecio.
- ¿sintió miedo? – Susurró roncamente – Los humanos no son una amenaza para nosotros, son solo un adorno del mundo¿Qué iba a lograr con matarlos?
Alucard guardó silencio, la miró a los ojos, Helena casi se estaba desmayando por la falta de oxigeno. La soltó. Alucard dio la vuelta y salio de ahí, no se dijo una palabra más hasta llegar a la corporación Hellsing.
- ¡Te dejaste engañar por esa chica! – Gritó Sir Hellsing a Alucard – supongo que te fijas que no hubiese sido mordido por un vampiro.
- No me dio tiempo, ama. – guardó silencio.
- ¡inútil! Te dí órdenes, busca y destruye, no dejes a nadie con vida¿pero qué sucede? Tu sirvienta te apunta con un arma, y tú te tambaleas del miedo.
- ¡solo me admiró qué me apuntara! Me distraje 2minutos – se fastidió.
- dos minutos cruciales Alucard, si no la hubieses llevado, la misión se hubiera logrado satisfactoriamente –dijo más calmada. – habla con ella. Explícale como funciona Hellsing. Vete – Alucard salió.
Mientras Helena dibujaba la cara de miedo que Alucard había hecho, mientras pensaba que realmente se atrevió a dispararle a su amo, por un humano.
- ¿Está más calmado, amo? – Seguía dibujando – Discúlpeme por dispararle, pero es que tan solo tenía alrededor de unos 8 años… Disculpe. – Lo volteó a ver, Alucard estaba parado bajo el umbral de la puerta, mirando al piso.
- Realmente me asusté – dijo - ¿Qué tienen de especial esos humanos? – dijo lúgubre
- Que son vulnerables, amo… yo realmente estoy muy apenada. Y sé que merezco una sanción. Imagino lo que le dijo Lady Hellsing.
- No te preocupes por disculparte, que no te sirve de nada, a mí no me importan los humanos, que le importen a Dios.- dijo aún parado.
- Ud. Alguna vez fue humano¿Ya lo olvidó? – se paró para alcanzarlo en la puerta.
- No se me olvida nunca, como tampoco se me olvida como me dio la espalda cuando más lo necesitaba – le dijo
- Dios no le dio la espalda, fueron los hombres. El hecho que su… amante… se quitara la vida y el sacerdote no la quisiera dar la extremaunción, no quiere decir que Dios le abandonó. – miró por debajo de los lentes de Alucard, tratando de encontrar los ojos de éste.
- ¡Los malditos humanos¡Ellos crean y destruyen, buscan las guerras por avaricia, y aún así se dicen Santos, cuando realmente tienen mas culpa que el mismo diablo! – Tomó la barbilla de Helena - ¡Por qué rayos los defiendes, déjalos morir, la muerte es su castigo!
- La muerte, amo, es una bendición. ¿Alguna vez deseó morir? Yo creo que más que una vez, - se movió del lugar y se sentó en su cama – Yo siento que eso es lo que usted busca internamente, la muerte.
- si, durante cien años busqué mi muerte y jamás llegó, millones de veces la lloré y jamás regresó. – caminó el también – cada vez más, miré toda la putrefacción que causaron los humanos, no son más que animales cada vez más insensibles, cazan por placer más no por necesidad, talan y destruyen valles enteros. Y aún así "Dios los tiene en su gloria"
- Amén, amo. ¿Por qué no lo deja en el pasado dónde pertenece? – Le miró – solo se hiere más. Y jamás curará las heridas que ya tiene. Eso lo transforma en un monstruo, que no hace más que herir a la gente, solo porque una patética mujer le falta el valor para hacerlo ella misma.
- ¡Basta! Es mi ama. – Señaló – dí mi palabra y yo tengo honor y espero que tu también. Duerme bien, mañana en la mañana empezarás a entrenar, día y noche sin parar. Hasta que yo me canse de verte, eso te enseñara a jamás retarme.
- sí, amo – dijo sutilmente – descanse, y nuevamente perdón.
