Del terror no tiene nada, pero se escucha padre ¿no lo crees? Talvez esto es lo que haga que sea un poco más aceptada en la organización. Quién sabe, ni siquiera yo que soy quien escribo, jeje


Junta del Terror

Se bañó y pronto a su puerta apareció Seras, ya vestida con un lindo vestido color azul joya, de espalda descubierta. Helena aún salía del baño.

- ¿aun no estas lista? El amo nos espera.

- Pero aún no es hora. ¿Por qué la desesperación? – dijo recogiéndose el cabello y comenzando a maquillarse – dame 10 minutos, por favor, ya salgo. – al terminar de maquillarse se acercó a la caja blanca, la abrió, y vio un bello vestido entallado, color púrpura, largo, sus sandalias y accesorios. – tiene un gusto exquisito. Definitivamente. – se vistió y puso los zapatos, se soltó el cabello y lo secó con una pistola de aire caliente, lo dejó suelto.

Al salir, el único que estaba ahí era Alucard esperando fuera de la habitación, que vestía el típico traje formal inglés color negro.

- ya era hora – giró e hizo una pausa - Supuse correctamente que ese vestido se le vería excelente.

- Amo – caminó hacia alucard, salieron y fuera de la mansión una limusina esperaba. - ¿de qué trata esto amo?

- es una cena formal que año con año se lleva a cabo con Hellsing, con el vaticano y la reina, es un verdadero insulto, Seras se fue con Walter y Sir Hellsing, discuten los acuerdos, no ibas a ir, pero igual a ti te llegó una invitación e Integra con tal de no quedar mal con la anciana, dejó que vinieras – tomó una copa de vino.

- Y ¿aun sigue molesto? – susurró.

- Decepcionado. Pero ese entrenamiento te sirvió para aprender lo necesario para ser tratada con respeto, como un vampiro real. Humm. Por cierto, El sacerdote Anderson estará en la cena, tendremos que comportarnos – indicó.

Llegaron al salón de un hotel con gran renombre, todo estaba listo para la reunión, una gran mesa rectangular con sillas estilo imperio, color rojos, un lugar increíblemente decorado, pasaron y la reina aun no llegaba. Todos fijaron su vista en el Nosferatu, que a su vez miraba con atención a todos los que asistían a esa junta. Seras se levantó invitada por Walter y salieron a caminar, alrededor del salón, y pronto se pararon a ver el cielo nocturno en el balcón; Integra, por su lado, fumaba habano y sudaba notablemente, Helena le miró y regresó la mirada a su copa de vino, la cual no había probado.

- Pese a lo aburrido de la reunión, saldré a ver que a quien cenaré – dijo ocurrente, Anderson, le miró impotente – Ven conmigo Helena, la noche es hermosa – Helena se levanto escapando el audible silencio.

- Nadie cenará sangre esta noche Alucard, demuestra tu educación. – interrumpió a su sirviente mirando a la organización 13 de Iscariote.

- Era solo una idea – Alucard dirigió su mirada a su ama – saldré a caminar.

- Supongo que de la mano de tan hermosa compañía. – Dijo Enrico Maxwell, mirando tentativo al vampiro.

- A sí es… Ven conmigo – le tendió caballerosamente la mano.

Caminaron hacia los jardines y miraron las estrellas, durante un breve tiempo.

- ¿Qué ves? – dijo Alucard viendo las estrellas.

- Las estrellas. – dijo sin más Helena, un poco extrañada por la rareza de su pregunta. Alucard la volteó a ver.

- ¿Segura?

- No. Le veo a usted – le dio un beso en la mejilla, se levantó y caminó en dirección al salón – Ha llegado la reina, es mejor que vayamos.

- si. La noche es realmente espectacular hoy, sobre todo bañada por las estrellas – "increíble que no se haya dado cuenta del peligro" pensó para él mismo. Desde del balcón Walter y Seras miraban, un poco sonrojados por "irrumpir" en la escena tan personal.

Unos minutos después ambos entraron al salón, cautelosamente se acomodaron en sus lugares, mientras Seras y Walter entraban sonriendo, Seras se adelantó para sentarse al lado izquierdo de lady Integra aún reservando un asiento para Walter. En cambio el anciano no aguantó las ganas de expresar su asombro.

- Fuera otra persona, ya la hubieras matado en el acto¿verdad Alucard? – susurró burlonamente. - ¿haz vuelto a sentir? Eso es humano. ¿No crees?

- Es como volver a ser joven¿verdad Walter? – Sonrió Alucard, sintiendo haber ganado la batalla. Walter se sentó; minutos después la reina entró escoltada de guardias. Todos en la mesa se pararon, Enrico Maxwell caminó hasta la reina y le dio un beso en la mano. Integra hizo lo mismo, la reina se sentó en la cabecera de la mesa, y desde ahí miraba quienes eran los subordinados en ambas organizaciones.

Al lado derecho de la reina, se sentaban la organización Hellsing: A la mitad de la mesa, Integra, Al lado izquierdo de ella, Walter y Seras; a su lado derecho: Alucard y Helena, respectivamente. En el lado izquierdo de la reina, estaba la organización XIII de Iscariote, Enrico Maxwell en la cabeza y a su mano derecha, el sacerdote Alexander Anderson.

Se miraban unos a los otros, una suave balada sonaba en el fondo del salón, sirvieron una copa más de vino a los invitados, y la reina se levantó diciendo:

- Bienvenidos todos a esta reunión anual para rectificar los acuerdos entre las tres entidades que estamos esta noche aquí. Bienvenidos especialmente a las cabezas de ambas organizaciones, Enrico Maxwell, director de la Organización XIII Iscariote del Vaticano e Integra Fairbrook Wingates Hellsing, directora de la Organización de los Caballeros de la Noche (Hellsing). Les invito a conocer algunas ideas, más sin embargo, las que ustedes propongan serán bienvenidas.

- Su Alteza – Se levantó de su asiento Enrico Maxwell – permítame hacer uso de la palabra: Sería muy agradable que la Organización Hellsing, no trajera a ninguno de sus monstruos a estas reuniones, altera a mi gente.

- Eso no es posible, Enrico, estos monstruos han defendido la corona y nadie mejor que ellos para informarnos la situación – dijo tranquilamente la reina – siéntese por favor.

- Me parece justo, informar que la organización 13 de Iscariote, se ha entrometido bruscamente en nuestros asuntos. – dijo Integra – mataron a dos de mis mejores agentes, su Alteza – arremetió contra la organización vecina – así que la organización Iscariote ha mancillado los acuerdos tomado hace algunos años.

- Eso no se me había informado en los actuales informes, que he pedido al vaticano. Últimamente, no se han recibido informes de Hellsing. – Walter miró extrañado.

- Madame, mes con mes se han enviado los informes a su majestad – dijo Walter – tenemos copias.

- Lo sé Walter, no se preocupe – integra tomó un trago de vino – habrá que investigar, que es lo que ha pasado con esos informes, su Alteza, al llegar a la organización, investigaré.

- No se preocupe, talvez es algún problema con el correo, haré que busquen hasta encontrar al responsable – La reina, hablaba acerca de los asuntos que quedaban pendientes entre las organizaciones, mientras Helena le examinaba detenidamente, sus muecas, sus movimientos y su forma de ser.

- Disculpen - se paró Helena de su silla, caminó hacia la reina, ambas organizaciones se miraron.

- Alucard, espero que tu juguetito no tire todo en saco roto – Dijo Integra un poco asustada, Alucard movió la cabeza depositando su confianza en los labios de la joven vampiresa.

Se acomodó detrás del respaldo de la silla imperial.

- ¿Si su majestad me permitiera hablar? – dijo tranquilamente acomodando sus labios a la altura de los oídos de la reina.

- adelante, Srita. Pruitt – indicó la reina, Helena regresó su cabeza de tal manera que quedo erguida.

- He meditado neutralmente los pequeños desacatos que llevan a cabo ambas organizaciones¿no cree, su majestad, que sería benigno para ambos si nuestra organización paisana se limitara a la eliminación de "monstruos" en su respectiva ciudad?

- ¡eso es un ultraje! – Gritó Maxwell ante la proposición que definitivamente no iba con sus intereses – no puede prestar oídos a esa organización pagana.

- ¿Organización pagana? – dijo Helena, caminando hacia el respaldo de la silla de Enrico Maxwell – Creemos en Dios, su majestad, igual que cualquiera de los de aquí. Pensamos diferente, si. Lo admitimos, pero si somos planos no veremos las adversidades que se nos aproximen, este es el secreto de Hellsing¡Somos igual que el mar, siempre miramos más allá de nuestras narices!

- vaya, vaya. La novata uno, Maxwell… cero. Interesante – pensó Alucard para sus adentros, pero se reflejó en la risita que le caracterizaba mostrando sus colmillos.

- Las puertas del cielo no están abiertas para errantes herejes, el infierno podría ofrecerles un mejor lugar – dijo el sacerdote Anderson.

- "No estoy de acuerdo contigo – hizo una pausa y caminó hacia el sacerdote, mirando al sacerdote a los ojos de dureza, luego le miró con dulzura – pero, moriría por tu derecho a expresarlo" Voltaire – sonrió abiertamente, la reina le miró asombrada, sin necesidad de armas se había ganado la aprobación de su majestad.

- touche – susurró Walter, la destreza verbal de la joven impresionaba a cualquiera, menos a la jefa.

- si consigue este trato, podría besarle los pies – dijo irónicamente, la manda más.

- Ensaye, my master, mire a la reina, se podría decir que está… hipnotizada. – Enrico Maxwell pensó igual, mientras veía a la reina tomando nota, de la proposición.

- me parece apropiado, Señorita; también podrían designárseles actividades especificas a los embajadores del vaticano en Inglaterra, mientras existan los magníficos resultados que ha proporcionado Hellsing. – indicó la reina haciendo un reporte de todos los detalles. Maxwell miró con ira el panorama y se convenció de que la reina solo podría ceder si alguno de los vampiros la estaba hipnotizando. A sí que se paró con una copa de vino, acto que a todos extrañó. Caminó hacia ella y le derramó encima la copa con vino. Todos se espantaron ¡le había lanzado en la cara una copa con vino a la reina! - ¿Qué le sucede Sr. Maxwell?

Helena rió por dentro, Alucard no se molestó en disimularlo y rió a carcajadas; el resto de los que asistieron miraron asombrados.

- Haga el favor de retirar a su organización, la junta se acabó, mandaré el decreto en unas semanas – dijo realmente enojada, se levantó de la silla, Integra se levantó y salió de salón, detrás de ella su prole.

- ¡Esta ha sido una de las noches más divertidas en gran parte de mi vida! – gritó Alucard a rompevientos y con indiscutible placer. Integra sonreía radiante, jamás se le había visto tan risueña.

- Tienes razón vampiro. – dijo Integra - pagaría una gran fortuna por volver a ver la cara del anciano, arrojándole el vino a la reina. Matamos dos pájaros de un solo tiro. –rió.

Walter y Seras guardaron silencio e incluso se sentían un poco apenados con lo sucedido, pero recapitulando había sido una noche como pocas.

- ¿cómo estuve? – solo dijo.

- Hoy dimos un gran paso – respondió y Lady Hellsing besará tus pies. Al menos eso dijo – volvió a sonreír.