En esta ocasión el capitulo es un poco ilustrativo para nuestro protagonista, esto lo va a obligar a recordar qué se siente vivir como un ser común y corriente. Sean Educados dejen reviews, se aceptan criticas constructivas, jeje
¡Esto no puede estar pasándome!
- Creo que le debo decir a Lady Hellsing lo que ha sucedido – Walter dio la media vuelta y salio de la habitación.
Alucard salió por la puerta, pues no tenía caso atravesar la pared, saldría por otro sitio. Avanzó por el pasillo y sin aviso alguno, se acomodó a un lado de Helena quién ya pensaba en su madre y como pasaría desapercibida en su propia casa, y en caso de ser descubierta como le diría a su mamá que era un no muerto.
- Todo saldrá bien, y si no es así, solo dile la verdad, si la humana te quiere como tu piensas, entenderá – Alucard le miro. Sin ninguna mueca.
- No es tan fácil – lo volteo a ver casi ofendida – ¿cómo le diré? "Mamá, un vampiro bebió de mi sangre y ahora soy uno de ellos, pero no te preocupes, solo tomo sangre de transfusiones"
- Esa no es la mejor forma de decírselo, déjame sugerirte algo más sutil como esto: "Mamá han sucedido muchas cosas, es casi imposible explicártelo, empezando del por que no estoy 3 metros bajo tierra" – volteó a ver hacia la oficina.
- Nos están esperando en la oficina de Sir Hellsing – Helena cambió la conversación quedaba claro que tendría que pensar en como se lo diría sin sonar como una loca.
Ya en la oficina de Sir Integra, Walter estaba entregándole su taza de té, mientras ella fumaba un puro más, Victoria Seras estaba sentada en un sillón cercano, Helena se sentó a su lado y Alucard se paró frente a ella.
- ¿Qué pasa en esta endemoniada mansión que ahora todos los males del planeta están aquí? – Dijo Integra W. Hellsing
- Pienso que tienen que ver con los artefactos de mi familia, por eso insisto en viajar a casa de Helena a buscar la última y saber que es lo que está pasando – dijo Alucard
- He pensado en eso y creo que es prudente ir, no quiero sorpresas después de esto – comentó tajantemente – yo también iré por si falta alguna explicación.
Miró a Helena de reojo y ella pudo jurar que sus ojos se veían un poco oscuros, pero igual se convenció que era la sombra del lugar. Helena salió muy extrañada, sus ojos no mentían, amenos que el optometrista le hubiera mentido y su perfecta visión 20:20 era ahora una muy dañada, talvez hasta daltónica, ya confundía los colores. El vampiro notó su mirada despistada y espero el clásico "puedes retirarte" y salió sin siquiera decir una palabra. Por otro lado de la mansión, Helena estaba sentada frente a su escritorio, dibujando lo que había visto, usualmente los ojos rojos de su amo los dejaba "en blanco", este dibujo era diferente, los ojos los había difuminado y sombreado dejando un profundo gris en su mirada. Alucard entro sin aviso alguno.
- ¿Qué sucede? Te vi pálida hace un momento – miró inquisitivo – es un buen momento para decir si algo malo pasa.
- No es nada, me pareció haber visto sus ojos oscuros: grises en realidad – dijo sin aparente importancia – pero creo que fue la sombra lo que dio ese efecto – agregó de inmediato.
- ¿Ahora son rojos? – preguntó un poco preocupado, como si de verdad le preocupara.
- Por supuesto. Por eso digo que fue el juego de sombras que me dio esa impresión – aclaro con una sonrisa claramente fingida – no se… Preocupe – miró otra vez, pero en esta ocasión acercó su cara lo suficiente como para no equivocarse – ¡Sus ojos¿Qué está pasando?
Alucard trató de pasar su mano por la pared… fue inútil, caminó hasta la cama y se acostó poniendo sus manos sobre su cara, en ese momento el vampiro ególatra se esfumó, dando paso mas bien a un Alucard ofuscado y sin idea de qué rayos era lo que pasaba.
- Amo¿Está usted bien? Si quiere llamo a Walter, el vendrá enseguida – salió sin esperar la respuesta, e inmediatamente entró nuevamente – Amo¿qué hago¡Demonios! Dígame algo – estaba ella claramente perdiendo la poca calma que le quedaba.
- mañana saldremos a México – se paró y salió por la puerta después de mucho tiempo, caminó y abrió la puerta de su calabozo y entró, Helena miro con un poco de lástima, y lo siguió, al entrar vio a lo que quedaba de su amo tratando de beber su sangre envinada, pero le pareció asquerosa y la escupió de nuevo en la copa.
- ¿necesita algo? – Se le mojaron los ojos – miraba a su antes imponente amo tirado en la cama, se acercó a él y lo tomó del hombro. – No tema, todo saldrá bien, nunca pensé que esas dagas traerían tan problema.
- No tengo miedo, jamás he sentido miedo – levantó la mirada – Es solo…
- miedo… - completó la frase – amo realmente lo veo mal, si quiere llamo a Sir Integra, ella sabrá que hacer.
- Prefiero que no lo sepa – dijo sabiendo de antemano que si su gruñona ama se enterara no solo lo burlaría sino que sería la excusa perfecta para humillarlo – quédate aquí.
- si amo – se paró y puso el sillón cerca de la cama – sabe, si le reconforta, pase lo que pase, usted es mi amo. Y si algún día tuviera que matarme, no moveré ni un músculo, es una promesa.
- buen intento – cerró los ojos y bostezó, trataba de no dormir, apenas eran las diez de la noche.
- si tiene sueño, adelante, Victoria y yo nos haremos cargo de lo que pase, cualquier cosa, veré que le dijo a lady Di. Me quedaré aquí, toda la noche – pasó por la pared y regresó con una libreta, lápiz, goma de borrar y su sacapuntas, se acomodó y dibujaba la mesa con las copas y la sangre envinada.
Sintió pasar el tiempo muy lento, había muy poco que dibujar en ese lugar, alrededor de las 5 de la mañana, ya no había que dibujar. Así que continuó dibujando a su amo dormido, era perfectamente normal, su cara tenía color, sus mejillas las podían ver rosas, dormía durante la noche y no le agradaba el sabor a sangre. Al alba, empezaba a sentir pesadez, y se durmió recargando la mitad de su cuerpo en la cama y la otra mitad, sentada en el sillón, tenía la cara sobre su cuaderno de dibujo.
Alucard, abrió sus ojos a las 8 de la mañana, viendo a Helena dormida a su lado, la miró y simplemente sonrió, su sonrisa era diferente, los grandes colmillos habían desaparecido, sin hablar de la sonrisa maléfica. Se paró, acostó a la joven en su cama y la cubrió. Walter pasó por la puerta para recoger las acostumbradas copas sucias, su sorpresa fue tal, al ver al rey de los vampiros como un humano común y corriente, que solo quedó boquiabierto. Volteó a ver a Helena acostada, en la cama, y sonrió despreciablemente irónico.
- No es lo que crees, solo se quedo conmigo toda la noche, yo se lo pedí – dijo serio y sin ánimos – créeme, no tengo cabeza para esto, debo ir a México.
- Saldrán durante la noche, así lo pensó Lady Hellsing, Seras y yo nos quedaremos los asuntos de Hellsing, mientras ustedes regresan, pero sin duda esto lo cambia todo. Duerma mucho, para que se quede despierto en la noche –comentaba mientras recogía las copas – supongo que tienes hambre, ven, hicieron un desayuno delicioso el día de hoy.
- Supongo que aceptaré – resignado, al salir sintió la temperatura más fría de lo acostumbrado.
- necesitarás un abrigo, hoy es una mañana fría – sugirió Walter.
Llegaron a la cocina que gracias a Dios estaba vacía en ese momento, Walter le sirvió unos Hot Cakes con miel de Maple, el ex vampiro comió saboreando cada cucharada. Después de haber terminado de comer, Alucard le comentó a Walter acerca de su preferencia en no decirle nada a Sir Integra, Walter coincidió con él, por el hecho de que eso seria como decir que la organización estaba desprotegida. Para no levantar sospechas, Alucard regresó a su habitación, a lado de Helena estaba su cuaderno de dibujo; revisó minuciosamente cada retrato, mirando con admiración la memoria de fotografía que poseía esa mujer, había uno muy especialmente que era el licántropo saltando por sobre de ellos.
- ¡Vaya! – siguió ojeando, cerró el cuaderno cuando al fin vio su último dibujo, él durmiendo del lado opuesto a ella, cerró el cuaderno y lo dejó en su mesa. No sabía que hacer con tanto tiempo libre, que decidió ir a conocer el nuevo Londres. Salió de la mansión sin ser visto, "no existe la seguridad en este lugar" pensó, pues el soldado en guardia seguramente se había distraído comiendo.
