Una noche sin nada que hacer

Al final del pasillo, se oía una guitarra rasgar y una voz muy suavemente audible, entro a la habitación y estaba Victoria y Helena, la voz era de la Valerious, se resguardó en un rincón esperando una oportunidad. Esta llegó pronto, pues hablaban a Victoria que debía ir a una misión. Luego comenzó con otra melodía, un poco reconocible para nosotros "volveré junto a ti".

- ¿A qué se debe esa melodía? – interrumpió al final de la canción.

- nada – dijo sin darle importancia, a lo que había cantado. – Siempre me relajo haciendo esto o dibujando – le miró - ¿A qué ha venido amo?

- si, claro – regresando a su deber – Mañana llegarán dos de tus mejores agentes para conocerte. ¿Haz dominado ya tu habilidad?

- absolutamente – sonrió - ¿Cuándo podré probarlo?

- Cuando la oportunidad no los permita, por ahora, solo resta ver que ha de suceder mañana, con los visitantes – dijo Alucard, pasando la pared hacia su cámara.

- ¿Va a su habitación a las 12 de la noche? – miró despistada, se levantó y atravesó la pared. Su amo estaba sentado tomando sangre envinada.

- ¿soy yo o le veo sentado sin mover un músculo a las 12am? – él solo miraba hacia el frente sin siquiera prestar oídos a lo que le decían. – mmm… ya sé que ha pasado, comió demasiado. ¿Por qué no salimos a caminar? Sirve que baja la panza…

- no he probado bocado. No tengo hambre – le miró – pero creo que caminar es una buena idea. Vamos al parque. A mi ama no le importará.

- buenas noches Alucard – decía un hombre mayor atravesando el umbral de la puerta –he traído nuevas armas.

- muéstrame – El anciano caminó con las armas y las dejó sobre la mesa de madera.

- esta es para ti – dirigiéndose a Alucard tu Chacal se desarmó en la última batalla fuerte que tuviste y haz andado con ese adefesio roto, aquí te traigo una hermana de tu Chacal, es igual, no extrañarás nada en ella, ni las inscripciones, excepto por que esta tiene 200 metros más alcance que la anterior – le entregó el arma al vampiro. Este solo sonrió y la miro un rato embelesado.

- Esta es tuyo, con cuidado – le entregó una barra de fierro muy delgado – es un arco hecho con plata, ya esta bendecida.

- no parece un arco – mustió ella.

- pero lo es – tomó Walter el artefacto, presiono un cristal que le adornaba y la pequeña barrita, enseguida se extendió dejando en la parte inferior un aro muy pequeño – este aro, es para colocar la cuerda en el tip superior, solo un vampiro lo puede hacer, esta elaborado con micro fibras de plata, nadie puede tocarlo si no es humano. Las flechas bien, no son precisamente flechas, mas bien son pequeñas navajas de plata explosiva, con mercurio líquido en su interior.

- ¿cómo las lanzaré entonces? – decía más animada.

- por el movimiento de las ondas vibratorias de la cuerda, el aire que inyecta las lanzará, su rapidez, ummm, creo que son 100km/hr, imperceptible, si atacas como francotirador, pensaran que tu víctima se ha desmayado – dijo entregándosela nuevamente.

- ¿Por qué no la toma amo? – dijo sabiendo de antemano que no podía.

- no puedo tocarla, aun no entiendo por que tú si –dijo algo celoso.

- bien, me retiro – dio la vuelta.

- salimos, entonces – miro ella guardándolo en la bolsa trasera del pantalón – si aun quiere, claro esta.

- vamos –dijo saliendo a su lado.

En el patio, después de unas horas de caminar y ver las estrellas, Alucard, pidió sentarse.

- ¿Cómo creen que serán? Estos tipos –dijo mirando el cielo nocturno.

- unos inútiles, delante de ti –dijo el mirándola.

- ¿Estará conmigo verdad? – desvió a mirada hacia Alucard.

- claro –"como me hubiera gustado que Integra hubiese sido igual" pensó.

- bueno, casi amanecerá y ya me ha dado sueño – dijo ella levantándose del pasto.

Alucard la miraba mientras se perdía en la distancia y luego volvió a mirar el cielo, "Integra Hellsing" pensó, mientras sonreía "¿por qué presiento que ya haz elegido y no me haz dicho nada?" nuevamente pensó para él mismo, la luna poco a poco se escondía pero tenía sus lentes para que sus ojos no se deslumbraran con el amanecer.

Daban las primeras horas de la mañana y Seras Victoria, caminaba para su entrenamiento con los gansos salvajes. Vio a Alucard sentado en el pasto pensando. Miraba al cielo, ella se acercó para sugerirle que se fuera a descansar.

"primero, la cortesía, luego no quiere que lo fastidie, que me haga cargo del entrenamiento de las visitas… me da la impresión que me quiere lejos de ella" pensaba susurrando¡Bien! Que sí sea, dijo alto y parándose rápidamente.

- ¿Pasa algo amo? – dijo Victoria cargando sus armas.

- no, solo he perdido el tiempo – mirándola sin reacción alguna – voy a dormir, avísame cuando lleguen las visitas – caminó hasta su calabozo para el asombro de muchos.

Se sentó en su silla como acostumbra y se durmió. Hasta alrededor de las 6 de la tarde un par de chicos ingresaban a la mansión Hellsing, Helena sintió su presencia y abrió los ojos rápidamente, se paró y alistó para salir de ahí, pocos minutos después estaba fuera de la oficina de Lady Integra esperando a Alucard.

"estoy segura que él también sintió sus presencias, son muy penetrantes" Walter llegó con una bandeja de agua de frutas y entró a la oficina, muy suavemente se escuchaba la voz de Integra.

- ¿Les han atacado? –dijo ella desconcertada – no hemos sido nosotros.

- si, señora, lo sabemos, pero de cualquier manera venimos a investigar. – dijo un hombre castaño y un poco alto, de aproximadamente 20 años.

- hemos investigado en Italia y tal parece que nuestros atacantes están por estas tierras, pensamos en aprovechar para conocer a la Señorita Valerious – dijo su acompañante una mujer de no más de 18 años, pelirroja y de ojos azules. – ¿por cierto donde esta ella?

- no debe tardar en venir – dijo Integra sin extrañeza alguna.

Fuera de la oficina, Helena esperaba a Alucard, quien no se asomaba ni por una equivocación, frunció el seño, "no he nacida pegada a él" pensó enojada, así que pasó por la puerta, nada le costaba.

- buenas noches – dijo mirando a ambos –bienvenidos a la Organización Hellsing.

- Gracias, Sir Hellsing, nos ha dado ya la bienvenida – dijo el hombre – me llamo Bruno Bonommi y ella es Claudia Spinelli.

- un placer – sonrió ligeramente – Yo soy Helena Valerious.

- ¿qué les trae a Inglaterra? – preguntó esperando la respuesta que de ante mano ya sabía.

- En la Santa Orden nos han atacado, no sabemos quien excepto porque se refugia aquí – decía la mujer.

Helena miraba a las esquinas, por si Alucard pasaba a molestar "se le ha olvidado, o no a querido venir".

- señorita Integra, Lord Andre Morrison está al telefono –dijo Walter asomando la cabeza por la puerta.

- voy enseguida, les dejo unos momentos debo atender esta llamada – dijo Integra. – están en su casa.

"Ya lo he entendido, no quiso venir y ya sé por qué. Ja! Pensaba que me engañaría" pensó para sí -¿Cómo han sido estos ataques?

- nos han neutralizado, no nos eliminan, solo neutralizan a quienes tienen habilidades no humanas como Claudia y yo.

- ¿qué habilidades tienen?- se sentó.

- Yo, puedo sentir las auras señora, y utilizarlas a mi antojo – dijo Claudia sonriendo.

- por mi lado, yo muevo las sombras a mi antojo y puedo llamar seres oscuros para que trabajen a mi lado –dijo el hombre llamado Bruno.

- Eso es muy interesante –sonrió olvidando un poco su enojo – si quieren mañana podemos iniciar la búsqueda, a lo mejor hayamos algo que sea importante.

- sería magnífico –rió Claudia, mirando a Bruno- mañana entonces.

- Acompáñenme –dio Walter entrando nuevamente a la oficina – la Señorita Hellsing, me ha pedido acompañarles a sus habitaciones, deben estar cansados después del viaje.

- Yo les acompaño – sonrió Helena poniéndose de pie. Y señalando la salida con su mano. Las dos personas se pusieron de pie igual y sin más salieron caminando, en la segunda planta las dos recámaras estaban listas para recibir a los jóvenes visitantes.