El día de la junta

Al día siguiente, ambos se levantaron muy somnolientos y bostezando, Helena llevaba puesta la ropa escogida, Alucard la miró detenidamente y le arrancó la cinta que sostenía su cabello.

- Así está mejor – Alucard guardó la cinta – ella nunca se sujetaba el cabello.

- y ¿Qué tal?- dijo sonriendo.

- da miedo. Ana Valerius ha regresado de su tumba – sonrió todavía más.

Integra y Walter esperaban al pie de la escalera, Walter la miró y le dedicó una sonrisa, Helena hizo lo mismo. "vamos" dijo Integra, subiendo al tercer piso y entrando al gran salón donde ya esperaban algunos señores.

- buenos días, señores – dijo Integra, sin notar que Helena no había entrado.

- ¿Qué nuevas hay esta vez, Sir Integra? – dijo Sir Shelby M. Penwood

- Algunas, esperemos a los demás – Walter se acomodaba a su lado dejando una taza de té frente a ella. – gracias Walter.

- ama, me estoy impacientando – dijo desde las sombras – Buen día caballeros.

- Nosferatu Alucard¿no debería dormir¿ y su más reciente adquisición? – sonó una voz al final de las sombras – hoy amaneció de muy buen humor.

- debería estar durmiendo, pero mi más reciente adquisición pidió mi compañía y yo soy un caballero – sonrió burlón.

- por supuesto – entro Helena – es un caballero – caminó hacia Alucard - "gruñón, pero caballero al fin" – le habló telepáticamente, lo que hizo que el Vampiro sonriera aun más.

- ¿Señorita Pruitt? Este no es un lugar para usted. – dijo Sir Penwood– esperamos noticias importantes.

- Lo sé señor – tomó asiento y a su lado Alucard.

- ¿deberé soportarlo siempre? – murmuró por lo bajo Helena.

- no. Pero jamás te dejes ver derrotada delante de ellos. Carácter firme Helena. Eres una Valerius. – dijo él quitándose los lentes.

- ninguno se ha sorprendido – dijo.

- Por que no te conocen, calma esperemos la reacción de Sir Island, aun no llega, cuando te vea, mira su reacción, ah! Y la viejita también – sonrió.

Al poco tiempo, La reina y Sir Island entraban juntos, lo cual era magnifico, para Alucard, todos se pararon, Sir Island se quedó parado mirando a Helena su semblante no era muy grato, la reina miró e igual se quedo seria.

- ¿Señorita Pruitt? – Dijo la reina – por un momento pensé que era otra persona¿cómo esta?

- bien majestad, pero no soy Pruitt, soy Valerius, Helena Valerius. – miró a todos.

- Eres idéntica a Ana Valerius – caminando hacia ella, Sir Island tomó su mano y le dio un beso – es increíble.

- Lo mismo he pensado yo – dijo Alucard fuerte – El mundo es pequeño… jeje

- ¿Qué tanto? – dijo Enrico Maxwell.

- Yo escolte a su padre cuando ella era tan solo una infante – la miró – y luego cuando su sacerdote la atacó, la volví a salvar.

- si que es un mundo pequeño – dijo la Reina – pero eso no contesta que hacen aquí.

- eso lo explico yo su majestad – habló Integra, pidiendo a todos que se sentaran – después de este alboroto y que se sabe que la señorita Valerius esta viva. Debo pedirles que le sea entregada la dirección de la Santa Orden de los Cazadores, en el vaticano, es su derecho, eso entre otras cosas.

- ¿Cuáles otras? – Dijo Sir Penwood

- El reconocimiento público a su apellido – dijo Alucard – es una Valerius, y sé bien que su padre tiene cuentas en los bancos, tiene derecho a disfrutar de estas.

- se le debe un titulo también, sé que es un gran revuelo, pero es su derecho de sangre – continúo Integra – Su majestad, la familia Valerius defendió fieramente el flaco izquierdo del vaticano y la corona durante siglos.

- Y aún lo hace – remató Alucard – Piensen señores. Sé que no va con sus intereses, pero es lo mejor.

- ¿Alguien accede a la moción? – dijo la reina – levanten la mano.

- Yo accedo – dijo inmediatamente Sir Island,

- Yo igual – levantó la mano Integra.

- yo también – se oían las voces en la mesa, hasta que solo tres personas optaron por decir que no.

- Bien, está decidido, bienvenida, Sir Valerius, desde hoy se encarga de la Santa Orden de los Cazadores – sonrió la Reina.

- bien, señorita, ahora si tiene trabajo que hacer. – Dijo Alucard

- supongo que sí – sonrío Helena

Después de unas horas la junta se dio por terminada. Y los integrantes salían, despidiéndose unos de otros.

- Estará contenta Helena Valerius – dijo con rabia – Un vampiro que dirige una Organización que elimina Vampiros.

- Podríamos cambiar eso y hacer que eliminen Sacerdotes Herejes – dijo retándolo.

- ¿Qué haz dicho? – Dijo atónito – cuide sus espaldas.

- mejor preocúpese por la suya – dijo ella retándolo.

- tenga cuidado, Señorita Valerius – levanto una daga de plata,

- ¿La está amenazando, Maxwell? – dijo Alucard metiendo la mano en su bordó.

- por supuesto que no. Jamás me atrevería – sonrió cínicamente.

- gracias por su apoyo- le dijo Helena a Integra.

- Por nada, es tu derecho de sangre, el chupa sangre y yo lo decidimos ayer en la noche.

- será divertido ver a esos hombres hacer coraje, si no han podido con Lady Integra, menos podrán con las dos – sonrío Walter.

- creo que es tiempo de dormir – dijo Alucard estirándose, tengo sueño y tengo los brazos entumidos – adiós a todos.

- Le propongo unir las dos organizaciones, Lady Hellsing. La SOC y la Organización Hellsing. Piénselo – Helena salió de la sala dejando a Integra Hellsing pensando seriamente la unión de las dos organizaciones.

Al llegar la noche, en la oficina de Integra Hellsing, se sintió un aire frío recorrer la habitación, al momento que una sombra pasaba por la pared.

- ¿Alguna nueva? – dijo el hombre espectral esbozando la sonrisa más macabra que entre su repertorio había.

- Si, Alucard, mañana por la mañana vendrán dos agentes de la SOC a conocer a Helena, según sé que los dos mejores. Te pido de favor que no los molestes – mirando al cielo nocturno encendía un puro – ya no haz entrenado con ella¿qué pasa?

- Si está entrenando, lo más importante. Los sellos crowell. Le está costando mucho trabajo, por eso no ha salido tan a menudo como acostumbraba. Tendrá que aprender a dominarlo primero antes de salir de cacería – Alucard tomó asiento – dígame¿Cómo va su pequeño problema, ya lo ha conocido?

- ya – tomando la última calada al puro, para luego apagarlo – un imbécil hijo de papi.

- me lo he imaginado¿quiere que lo salude? – le miro con las gafas bajas.

- no, es la primera impresión, seré sensata y le conoceré más. Aunque ya ha empezado mal, hablando de las tierras que tiene fuera de la ciudad – "pensamientos vacíos" decía dentro de sí, la rubia se acomodaba en su escritorio – mejor hay que preocuparse por los visitantes de mañana, querrán entrenar¿podrías encargarte de ellos?

- ¿desde cuando tanta amabilidad conmigo? – Dijo en un leve susurro el Nosferatu – claro que no. Seras entrenará con ellos y los gansos salvajes.

- preferiría que fueras tú. – dijo tajante.

- ¿Por qué yo? – replicó – hay algo que no sé, digame.

- son muy capaces, no te aburrirás. No sería prudente que Helena lo hiciera, no querrían atacar a su jefe. – tomando su té.

- ummm… habrá que ver. –Sonrió – hace ya bastante tiempo que no hablamos civilizadamente¿A qué debo el honor?

- A que esta noche no tengo ganas de insultarte, pero si lo prefieres, podría – contesto.

- mejor me retiro a mis cámaras – cambiando el tema – tengo que hablar con Helena.

- ajamm – bufó, dándose cuenta que el vampiro prefería dejar las cosas en buenos términos – suerte Alucard.

- siempre me sigue – sonrió atravesando la pared.