con este capitulo estreno la que creo es la última semana de clases... jeje si dejo de escribir, es por dos cosas: una: tengo que estudiar... dos: los maestros son unos ... (tu me entiendes) que me dejaron una gran lista de deberes estudiantiles, así que con esto se merecen un rinconcito en el infierno jejeje.
Eso no me gusta
Cerca de las 8 de la noche, Helena regresó a su habitación, pensó que lo mejor era no ir a ver al vampiro, primero porque estaba enojada y segundo por que no era el momento. Y aunque hubiera ido, Alucard no estaría ahí…
En la oficina de Sir Integra ella hablaba aun por teléfono, "mañana en la tarde, de acuerdo" decía por el micrófono del teléfono "muy bien, adiós" terminó.
- Ha sido una llamada muy importante ¿verdad? – Dijo una sombra en oscuras.
- Así es – dijo ella sentándose.
- No es preferible decir honestamente lo que está pasando a enterarme de otra forma - dijo
- no sé a que te refieres, Alucard - seguía sin despegar la vista de los papeles pero se sentía incómoda.
- Por antigüedad en el servicio, tengo derecho a ser informado – insistió.
- ¿De qué? Sigo sin entender – dijo ya un poco nerviosa.
- que esta saliendo con Lord Andre Morrison – dijo de tajada – al menos una atención, con su humilde sirviente, y mata dos pájaros de un solo tiro,
- ¿ujum? – dijo Integra ignorándolo.
- ¡vamos¿Me va a decir que jamás noto mis intenciones en las bromas que le jugaba? –dijo ya irritado.
- no –dijo tajante.
- ¡tengo doce años tratando de enamorarla Integra Hellsing! Llega otro en menos de una semana se gana su corazón¡lo repruebo! Eso es… imposible – se levantó de su silla.
- ¿Quién te ha dicho que tienes derecho sobre alguien, solo por el hecho de "cortejarla" por determinado tiempo? – ella igual se paró – si ha ganado mi corazón en una semana, eso no es de tu incumbencia. Y si lo que quieres escuchar es si me enamorado¡si lo he hecho! – gritó tan fuerte que todos pudieron oírlo.
- bien – alzó su mirada, tratando de retraer sus emociones – se ha dicho todo, que tenga un dulce sueño Sir Integra Hellsing – se esfumó sin más.
Helena miraba desde la esquina más oscura en el techo, era incluso doloroso para quien lo escuchara, miró a Integra unos minutos y luego desapareció.
En los calabozos Helena no oía ruido alguno, aun así jamás le pasó por la mente ir a consolar a su amo, "mejor que se consuele el solo" pensó dibujando la escena tan dolorosa. Así pasaron las horas y durante el día dormía y en la noche no salía a menos que se tratara de una misión.
Pasaron semanas en las que Helena ni lo miraba, seguía enojada, pero aun así sabia que debía estar solo y aclarar todo. No le visitaba, ni lo acomodaba cuando se quedaba dormido en su silla, ni por más que Alucard apareciera con un doloroso tortícolis en el cuello por dormir en una mala postura, hacía que Helena le mirara. A veces le sonreía y eso era una batalla ganada.
Durante gran parte de la noche, Helena revisaba papeles sin parar, en el día dormía y durante la tarde investigaba con sus agentes, en resumen, la presencia de Alucard, ni se notaba en la mansión.
Una noche, Alucard fue llamado para un exterminio en las afueras de la ciudad, llegó a la oficina de Integra y ahí estaba ese, un hombre moreno, de 25 años de edad, buen mozo, sentado frente al escritorio de la dama; Alucard sintió su estomago revolverse de odio, quería descargar su cartucho en ese ridículo humano que le había quitado todo su mérito.
- dígame, ama –dijo serio parado en la oscuridad.
- en las afueras de la ciudad, hay un grupo de…
- dígame sus órdenes, ya sé que ha pasado – corto las ganas de impresionar al joven.
- bien, encuentra y destruye, supongo que también lo sabes – miró a Lord Andre –creo que son quienes busca Helena, llévala contigo.
- ¿hay una vampiresa también? Me gustaría verla –dijo emocionado el tipo.
- No soy un payaso, para que te diviertas viéndome, muchachito mimado –apareció Helena frente a él.
- siempre he querido conocer a una vampiresa, dicen que son sexys – Helena arqueó la ceja.
- ¿sexys? Por que mejor no te tiras un balde de agua fría y te dejas de...
- Alucard. Cálmate –ordeno Integra, Alucard desapareció.
- Sácame de mis casillas y te arrancaré los ojos, Ella es su jefa – señaló detrás de la puerta a Alucard – no la mía –Apunto su glock a la cabeza del joven.
- Que humor tienen esos dos –dijo mirando a Integra quien también le miraba reprobatoriamente.
- El es Alucard, tiene un carácter explosivo, – "y más si esta muy herido" pensó – y ella es Helena su esclava. Pero no me hace caso a mí.
En las afueras de la ciudad Alucard no decía una palabra y Helena no hacía el más mínimo esfuerzo por hacerlo hablar. En el lugar, Helena armó su arco y avanzó al lado contrario de Alucard, encontró unos Ghouls pero nada que le sirviera.
Caminó con paso firme hasta Alucard, miró la masacre que había hecho "pobre hombre" pensó recordando a Morrison. Se acercó a él, y sacó su arco apunto y sin vacilo disparó, intervino una bala que daría justo al pecho del vampiro.
- ¡Bajen las armas! – gritó Helena un poco molesta. Los agentes salieron de las sombras – él no es quien buscamos. Su nombre es Alucard y es mi amo.
- tiene una puntería monumental – dijo sorprendida el hombre. – ¡ve que intervenir una bala!
Alucard giró y vio a Helena regañar a los jovencitos. Caminó hasta el auto y ahí se sentó. "vámonos" dijo Helena a los dos, se encontraron con Alucard "está muy distraído amo" le habló a la mente, este la miró y se impresionó hacía semanas que él no le hablaba, ni ella a él.
A la noche siguiente Claudia entro a la habitación de Helena y le sugirió salir a divertirse, Helena aceptó, hacía mucho que no bailaba y ya había terminado con sus deberes, se cambió y simplemente salió.
En la disco, todos estaban felices, Helena quería divertirse, de verdad que quería, pero mejor se quedó sentada en la mesa, un mesero se acercó y pidió su orden: "déme una copa de san…gría" reaccionó a tiempo.
- Haz pedido sin pensar –dijo Alguien sentado a su lado – la sangría es algo fuerte, y que yo recuerde no tomas –Helena le miró.
- si tomo, muy esporádicamente - contestó - ¿A qué ha venido? Que yo sepa no sabe bailar este tipo de música – se levantó.
- A divertirme – sonrió – ya me he repuesto, después de ayer, me dí cuenta que no vale la pena hacer coraje por algo así.
- a jam – bufó – que manera tan linda de decir que pretende olvidarla – dijo levantándose - y si pretende hacerlo este es el mejor lugar, a mí me ha funcionado – alejándose.
- ven, vamos a bailar – sostuvo la mano de Helena y la llevó a la pista de baile.
- no, gracias, prefiero irme – dijo Helena sonriendo sarcásticamente - ¡Bruno¡Claudia!
- la música esta muy fuerte, jamás te escucharán – sonaba la voz en su cabeza, la abrazó de la cintura y la llevó más lejos de sus agentes - ¿qué tienes estas últimas semanas? – se quejó telepáticamente,
- nada… solo que prometió acompañarme, pero no lo hizo, luego todo el embrollo por culpa de Lord Andre Morrison, preferí no molestarlo, solo habían dos opciones: o me aniquilaba o me violaba y dije "no, gracias. El que solito se enoja, solito se contenta" – sonrió nuevamente.
- muy inteligente – rió, la abrazaba más fuerte – nos vamos – y desaparecieron del lugar. A los siguientes minutos aparecieron en el calabozo el Alucard.
-yo me voy a dormir – trató de atravesar la pared, pero no pudo, Alucard sonría mas divertido aún, Helena camino hasta la puerta y trató de abrir, también fue inútil -¿A dónde quiere llegar?
- solo quiero compañía, siéntate – le dijo tranquilo. Helena se sentó miró hacia el techo y vio ahí colgada las llaves de la puerta, rápidamente Helena trató de alcanzarlas, pero antes que lo lograra, el vampiro ya la había sujetado nuevamente por la cintura – solo quiero compañía ¿por qué quieres huir?
- ya casi amanece, tengo sueño – dijo con en vestido enrollado en la cintura, le veía toda la pierna y parte del boxer que llevaba puesto. Después de un rato, resignada apoyó su cabeza en las piernas de Alucard - ¿me puede soltar? Ya tiene un buen rato viéndome las nalgas.
Al alzar la mirada, notó que Alucard se había dormido, tenía mucho tiempo que podría haberse ido. Se paró, alcanzó las llaves y se fue a dormir a su habitación.
Por la noche, el vampiro se había despertado. Luego de unas horas se escuchó un gran estruendo en la recámara de Alucard, Seras se levantó y entró rápidamente. Alucard acababa de darle un gran golpe en el cuello con su casull a Lord Morrison. Miraba sorprendida, y por no decir preocupada por el hecho que el que estaba inconsciente era nadie menos que el pretendiente de Integra Hellsing; aunque tal vez se lo merecía, sabe Dios que estupidez le pudo haber dicho a Alucard.
- A… amo – entrecortó - ¿Qué le ha hecho? Sir Hellsing lo asesinara.
- no seas tonta, chica policía, no puede asesinarme porque ya estoy muerto – "y que no piense que me dejaré" pensaba – a este, alguien debe enseñarle a no provocar a un Vampiro.
- supongo que si no era usted, pudo haber sido Helena – "De esto no se salvaba el mal educado" – o Walter…
- También a Walter lo trata mal¿pues que se ha creído este pelele? - se materializó Helena moviéndolo con el pie – llevémoslo a la sala. Tengo una idea que podría salvarnos a todos.
En un sillón expuesta a la luz de la Luna lo recostaron Helena abrió su camisa y la arrugó, desató su corbata y le revolvió el cabello. Alucard y Seras miraban atentos "¿Qué diablos se le habrá ocurrido?" Alucard le decía a Seras, quién alzaba los hombros en respuesta. Dio vueltas en la sala, "Por aquí debe estar¿dónde lo vi?" dijo Helena normal. Se acercó a una pequeña vitrina de madera y sacó una botella de Wisky, la destapó y dejó un vaso, casi vacío en la mesita que estaba al lado derecho del hombre inconsciente, tomó la botella y la vació casi hasta el final en la cocina y regresó dejándola en la dichosa mesita. Así miró y sonrió.
- Eso explicará el dolor de cabeza de mañana – se burló Serás.
- y nadie le creerá que estuvo en los calabozos ebrio – Continuó Helena.
- Muy inteligente, pequeña niña – dijo Alucard, sonriendo burlonamente - ¡qué buen esposo te has conseguido Integra Hellsing! – dijo aún mirando al borracho.
Integra miraba atónita la vista desde las escaleras. ¿Qué le haz hecho? Dijo ella furiosa.
- nada, a menos que sugiera que me pondría a tomar licor con ese… humano – remató, tenia razón, con lo que lo odiaba, el vampirito jamás se tomaría unas copas con él y menos en tan buenos términos como aparentaba – Le recomiendo que lo lleve a su habitación. Apesta a borracho de bar. – en ese momento desapareció. Seguido de Seras y Helena, quedando claro que ellos no lo llevarían.
En la recámara de Alucard, los tres sonreían satisfechos, al fin se habían cobrado una con creces y estaban pensando en como se vería mañana.
- Espero que se repita algo así – dijo Helena – pagaría una gran fortuna por ver a ese hombre darle explicaciones a Integra Hellsing – reía tomando su sangre.
- Este fue muy hábil de tu parte, Helena – dijo Alucard, tomando su sangre envinada - será una noche maravillosa. ¿Y tus gatos Helena?
- ¿gatos, amo? – dijo molesta.
- agentes – corrigió.
- mmm. Tienen el día libre para hacer lo que les venga en gana – dijo levantándose de la mesa, aun con una sonrisa bien esbozada – debo regresar a la oficina de Integra a revisar unos papeles. Vuelvo enseguida.
- ¿En la noche? – dijo seras.
- en la mañana no me paro por allá, amenos que quiera asesinar a cierto tipejo – dijo saliendo por la puerta.
- ¿amo¿Ha salido por la puerta? – Seras miró como se alejaba tranquila caminando y quedaba todavía más sorprendida.
- no va a la oficina de Integra, que no estén sus gatitos me preocupa, pero que ella camine, me preocupa más – terminó de tomar el vino y salió tras ella.
- ¿De que me he perdido? –dijo Seras levantándose y saliendo detrás de Alucard.
- Helena entró a la biblioteca y se sentó en frente a un piano, abrió la tapa que protegía las teclas y comenzó hacer música suave.
- todas las noches hace eso, aunque siempre agrega unas cuantas notas más – dijo dando la vuelta – subió las escaleras y pasó a la oficina de Integra que como seña particular siempre olía a habano.
- me asomaba para darle la buenas noches, como siempre – dijo Alucard, las ultimas 14 buenas noches, más bien parecían deseos de muerte, pero esta vez era diferente.
- Veo que ya te has calmado – dijo mirándolo el no se movía ni un poquito – esta noche no hay nada nuevo, ve a descansar.
- si, ama – se dio la vuelta y atravesó la pared.
