CAP 9: DESPEDIDA Y DUDAS

CAP 9: DESPEDIDA Y DUDAS

RING, RING, RING

Suena el despertador y el brazo que rodea mi cintura desnuda se estira para apagarlo. Son las seis de la mañana y ayer al final ni me duche, ni hice la maleta ni nada de nada; pero bueno, a golpe de varita se hace en un segundo.

- ¿Te duchas tú primero? - - me pregunta Ben antes de besarme en la mejilla.

- No – contesto – Dúchate tu mientras yo termino de hacer la maleta.

- Vale – se levanta y va al baño. Yo también me levanto, me pongo la camisa de Ben tirada por el suelo, y voy a coger la varita de mi bolso.

- ¡Bauleo! – Digo y la ropa se guarda en la maleta. Cojo la ropa que me voy a poner (un pantalón negro y una camiseta gris de tirantes) y espero a que Ben salga del baño.

- ¿Ya has hecho la maleta? – Me pregunta cuando sale. Yo asiento - ¡Qué rapidez!

- Ya ves – respondo - ¿Has terminado ya?

- Si contesta – Pasa.

Entro al baño y me ducho. No me entretengo. Me visto y me recojo el pelo en una coleta. No me maquillo, total en las 13 horas que dura el viaje se me va a correr todo... . Cuando salgo veo que Ben ha bajado las maletas al coche.

- ¿Nos vamos? – Pregunta.

- Si – respondo y cojo la mano que me tiende. Salimos del hotel y yo me dirijo al corvette, pero Ben me tira del brazo en dirección contraria - ¿Dónde vamos? El coche está por el otro lado.

- Ya, pero vamos en el mío – contesta.

- ¿En cuál?

- En el porche – responde como si fuese algo obvio.

- ¿Te lo has traído?

- Claro – dice – Es que vine en el avión privado de Tom y me lo traje.

- ¡ah! – Contesto - ¿Y no vino a saludarme?

- si, pero como cuando llegamos no estaba se tuvo que ir.

- Vaya.

Al fin llegamos al aeropuerto y allí nos estaban esperando mis amigos. Después de saludarles, facturamos la maleta y fuimos a la puerta de embarque.

El viaje fue tranquilo, al menos para mi, ya que la mayoría del trayecto me la pase durmiendo.

Cuando llegamos al aeropuerto de New York en la puerta nos esperaba el chofer y ayudante personal de Ben en un mono volumen donde pudimos entrar todos. Dejamos a los chicos en el hotel y las chicas y yo fuimos a mi casa mientras Ben se fue a la suya.

Esta noche va a ser la despedida de soltero/a, así que Ben creo que va a hacer una cena con sus amigos. Ha invitado a James, Remus y Sirius, pero creo que han decidido declinar la invitación. Yo cenaré con Lily, Joy y Nat, y luego he quedado con otras amigas para ir a una discoteca de moda.

- Ary – dice Joy. Yo ya me he duchado y ahora lo hace Lily mientras Nat, Joy y yo estamos sentadas en el comedor.

- Dime

- Mañana te casas – dice mi amiga - ¿No estás nerviosa?

- La verdad es que no mucho – contesto – la semana pasada al estar con los preparativos si que estaba bastante nerviosilla, pero ahora no.

- ¿Y qué vamos a hacer esta noche? – Pregunta Nat.

- Pues he reservado una mesa en un restaurante para cenar, y luego nos vamos a una discoteca con otras amigas.

- ¿No vamos a ir a un boy´s de esos? – Pregunta Nat de nuevo.

- Ja, ja, ja. No – contesto – Que como haya prensa por allí la lío buena.

- ¡Jo! – Dice mi rubia amiga – Yo quería ir que nunca he ido.

- ¿Todavía sigues con lo del boy´s Nat? – Pregunta Lily que acaba de salir del baño y lleva una toalla envolviendo su cuerpo – En mi boda estaba igual – me dice. Ahora se dirige a Nat – Ya te he dicho que ese tipo de sitios me parecen denigrantes para los chicos que trabajan allí. Una panda de salidas babosas tocándoles todo. ¡Por favor!

- Vale, vale, vale – la corta Nat – Idea captada. Me voy a duchar.

- ¿Y cómo hay que vestirse esta noche? – Pregunta Joy.

De etiqueta – mis amigas me mirar con los ojos abiertos – No os preocupéis, yo tengo de sobra, así que os puedo dejar algún vestido.

- Pero Ary, no tenemos la misma talla – dice Joy.

- ¿Y para qué tienes un palo que hace magia en el bolso? – La pregunto. Mi amiga se pone roja. Me río y la revuelvo el pelo.

- ¡Ay! – Se queja - ¡No me despeines!

Lily y yo nos miramos, y como cuando estábamos en el colegio nos tiramos sobre Joy y la hacemos cosquillas.

- No – dice Joy – JA, JA, JA, parad xD por favor xD Ary xD Para, ja, ja, ja.

- Venga anda – digo levantándome – Vamos a vestirnos que llegamos tarde. Vamos a ver los vestidos.

Lily eligió un vestido verde clarito de una sola manga que la llegaba hasta la mitad del muslo con unas sandalias del mismo color. Nat un traje de chaqueta y falda de tubo marrón chocolate con una camisa azul. Joy un vestido blanco sucio de tirantes ajustado en el pecho, de cintura alta y un poco vaporoso hasta la rodilla. Yo elegí un vestido rojo de tirantes y escote sencillo, ajustado y largo hasta los tobillos con una gran raja desde mi cadera izquierda hasta el tobillo de la misma pierna, y con los tirantes cruzados en la espalda, lo que dejaba mi espalda al aire.

- ¡Estás imponente Ary! – Me dice Nat.

- Gracias – contesto sonriendo – tu también estás muy guapa. Todas lo estáis.

- ¿Y vamos a ir andando al restaurante? – Pregunta Lily – Esque la tripa pesa mucho.

- No – contesto – No vamos andando, es una sorpresa. ¡Venga, que llegamos tarde!

Cuando salimos a la calle nos está esperando una limosina negra que Ben ha contratado para ir donde queramos. También ha dicho al dueño del restaurante más caro y elitista de Manhattan que todo lo que tomemos se lo cargue en su cuenta.

- Yo también quiero un novio como el tuyo – dice Joy. La miro acusatoriamente, ¿qué pasa con Rem? – No me mal interpretes, que yo a Remus no le cambio por nada, pero quiero que me cuide igual que Ben a ti.

- Remus también te cuida – dice Lily. Ya estamos sentadas y vamos por el segundo plato – Pero él no se puede permitir estos lujos.

- Ya lo se – dice Joy - ¡Pero no me digáis que no os envidia!

- Bueno, un poco si – admite Nat – Aunque yo tampoco me puedo quejar de Sirius.

- Pues a mi no me da envidia – dice Lily – Con James me basto y me sobro para ser feliz – Mi amiga me mira elocuentemente y yo trago saliva costosamente - ¿Tu eres feliz Ary?

- Si – contesto mirando a Lily agresivamente. Ella me sostiene la mirada con insolencia – Bueno hay veces que me agobia un poco. Y otras veces pienso que es todo demasiado perfecto para ser real. Pero voy a hacer realidad el sueño que nunca imaginé que cumpliría: casarme con Ben Stuart.

- Es cierto – dice Nat – Recuerdo la tabarra que nos diste en el colegio con el dichoso Ben; ¡y ahora mira!

- ¿Cómo os conocisteis? – Pregunta Joy.

- Pues fue por una tontería, la verdad – contesto – Bueno la primera vez que le vi, la segunda fue premeditado y una actuación magistral por mi parte. Yo tenía mi primera sesión de fotos y estaba muy nerviosa, por lo que no me fijaba en el resto de personas que iban a mi alrededor, así que al entrar en el edificio choqué de frente contra él, que salía con un montón de papeles, que más tarde me enteré de que eran guiones. Cuándo le vi no me lo podía creer, ¡le había tocado y ni siquiera había disfrutado del contacto! – Mis amigas ríen – Total, que yo había oído que se lo tenía muy creído, así que fingí no saber quien era. Me disculpé, le ayudé a recoger (rozándole siempre que podía) y le dije que estaba muy nerviosa porque era mi primera sesión y tal. Él me tranquilizo diciéndome que seguro que lo hacía bien, que era muy guapa y que seguramente que nos viésemos muy de seguido si me contrataba esa agencia. Fue genial, luego se fue y yo me hice las fotos que al final me contrataron.

Cuando llegué a casa busqué su dirección en Internet y me planté en un banco que había frente a su portal, cuando vi que salía cogí mi móvil y fingí estar discutiendo con alguien. Eso llamó su atención y se acercó a mi para preguntarme si pasaba algo malo, yo le saludé y le dije que había quedado allí con alguien pero que había dado plantón y que no sabía volver a casa, así que él se ofreció a llevarme en su coche.

A la semana siguiente fue él quien se presentó en mi casa u me invitó a cenar.

- ¡Que romántico! – Dice Nat cuando concluyo el relato – Y después os seguíais viendo en el estudio, ¿no?

- Si, pero yo no acepté su invitación a cenar? – Digo.

- ¡¿No?! – Exclama Lily - ¿Por qué?

- Porque hubiese sido muy sencillo para él – explico – Además seguro que después hubiera pasado de mi, así que le dije que tenía planes, pero que me diese su teléfono y yo le llamaría cuando pudiese.

- Y así matabas dos pájaros de un tiro ¿no? – Dice Nat, yo asiento con la cabeza- Muy inteligente.

- Claro, y hasta la tercera cita no hubo beso de despedida.

- ¡Vaya!

Después de cenar nos vamos a una discoteca. Allí nos llevamos una gran sorpresa, James, Sirius y Remus al final se han dejado convencer por Ben y han ido a su despedida que la celebra en la misma discoteca.

Ahora mismo estoy bailando con Ben.

- ¿Me la prestas este baile? – Sirius se ha acercado a nosotros cuando empieza una canción lenta – Prometo devolvértela entera.

- En ese caso... – dice Ben – Es toda tuya durante los cinco minutos que dura la canción.

Sirius me toma de la cintura y yo paso mis brazos alrededor de su cuello. Cuando estamos a cierta distancia de nuestros amigos, hace lo que odio y me encanta que haga: recorre con el dedo corazón mi columna vertebral desde arriba hacia abajo.

- ¿Qué crees que haces? – Digo intentando inútilmente no estremecerme.

- Que sepas que me parece muy mal lo que has hecho – me dice ignorando mi pregunta.

- ¿El qué?

- Eso de no hablarle a tu "futuro maridito" de mi – dice.

- Pues a mi me parece algo lógico – contesto.

- Pues a mi me parece que eso significa algo – dice Sirius mientras pega su boca a mi oreja - ¿no crees? – Susurra seductor y yo me estremezco imperceptiblemente.

- Ahora que lo dices sí – contesto – Si que significa muchas cosas, que pocas entenderías y ninguna de las cuales te incumben.

- ¡Vaya! Había olvidado lo fría que puedes llegar a se – responde – Pero aunque no tienes razón, voy a pasar esa alusión por alto y a pedirte algo.

No me da buena espina el tono que ha usado en la última frase, la última vez que lo usó acabé con un traslador sobre mi mesa.

- No te cases - ¿Ves? Lo que yo decía. Mis ojos se abren tanto que casi se me van a salir – Vámonos a España, empecemos allí de nuevo. Tu y yo solos. ¿Qué te parece?

- Pues que esa proposición está totalmente fuera de lugar y además ya lo hemos hablado unas cuantas veces. No veo ningún motivo por el cual haya tenido que cambiar de opinión – contesto con toda la frialdad que puedo reunir.

- A lo mejor esto sí te hace cambiar de opinión – "¿El qué?" Quiero preguntar, pero sus labios presionando los míos no me dejan hablar y aparte de quitarme todo el aire de mis pulmones, hace que me olvida de cómo llenarlos de nuevo. No puedo evitar cerrar los ojos y pensar lo diferentes que son las sensaciones que me producen sus besos a los de Ben. ¡Ben! ¡¿Pero cómo se le ocurre besarme bajo el mismo techo en el que se encuentran mi prometido y su novia?! Le aparto con delicadeza.

- No me hagas esto Sirius, por favor – le suplico.

- Yo no te hago nada – contesta colocándome un mechón de pelo detrás de mi oreja – Te lo haces tu sola, todo sería más sencillo si,...

- ¿Me la devuelves ya? – Ben aparece sobresaltándonos. ¿Habrá visto el beso? Le miro intentando ver algún gesto delator en sus ojos, pero n, cuando está enfadado, preocupado o decepcionado, siempre aparece una pequeña arruga en el extremo de su párpado derecho. Pero no, todo está bien.

- Claro Ben – contesta Sirius sonriendo – Toda tuya.

...

- ¡Ary! – Escucho en sueños - ¡Ary! – Busco quién me está llamando pero no veo a nadie a mi alrededor - ¡¡ARIADNA MILLER!! – Abro los ojos de golpe y veo la cara de Lily a escasos centímetros de la mía y con la expresión crispada.

- ¿Qué? – Pregunto aún medio dormida.

- ¿Cómo que qué? – Pregunta - ¡¿Cómo que qué?! ¡Qué te casas dentro de tres horas y aún estás en la cama! La peluquera acaba de llamar y dice que estará aquí en diez minutos.

- ¿Qué?! – Me levanto de un salto - ¿Por qué no me has llamado antes?

- Llevo media hora intentando despertarte – dice Lily - ¡DÚCHATE YA!

- Voy, voy – digo entrando en el baño – Pobre James, estás hecha toda una dominatrix.

Lily me tira una almohada, pero cojo mi varita que está sobre la mesa, y la hago explotar quedando toda mi habitación y mi amiga nevadas de plumas. Al ver la expresión de Lily entro corriendo al baño y cierro la puerta.

- Siéntate ahí – me indica el peluquero. Un chico guapísimo y musculoso; bronceado, seguramente artificial; moreno y con los ojos negros. Naturalmente es homosexual como deduzco por la forma en la que tiene doblado el brazo dejando caer su mano a la altura del pecho – Tienes un pelo precioso querida.

- Gracias – contesto.

Una hora después salgo de mi habitación con el pelo cayéndome por la espalda en perfectos tirabuzones y semi recogido en la parte superior de mi cabeza.

- Ahora va a venir mi compañera a maquillarte – dice Kevin, el peluquero – Estás guapísima corazón. Voy a quedarme por aquí para verte vestida.

- Muy bien – respondo – ¿Te importaría peinar también a mis damas de honor?

- Por supuesto – contesta – Voy para allá – Y sale por la puerta dando saltitos.

- ¡No me lo puedo creer! – Grita una chica rubia entrando por la puerta de mi dormitorio - ¡Voy a maquillar a Ariadna Millers!

- Eso me temo – afirmo algo cohibida - ¿Tu eres?

- ¡Oh! Claro yo soy Cindy – responde la chica abrazándome – Tienes el cutis perfecto – Dice inspeccionando mi rostro – Te voy a dar un toque muy natural, claro que tampoco necesitas mucho.

En el mundo mágico es tradición que la novia pase la hora anterior a la ceremonia sola. Aunque mi boda no es mágica, mis amigos me convencieron para hacerlo, así que ahora me encuentro sin compañía en mi dormitorio poniéndome el vestido. Mientras me pongo las medias, me empiezo a arrepentir de haber accedido a hacerlo ya que en estos momentos, la peor compañía que puedo tener soy yo misma con mis pensamientos.

"Aún estoy a tiempo de irme con Sirius" pienso mientras me pongo la liga.

"No sería feliz" me digo mirándome al espejo y comenzando a ponerme el vestido. Estoy en ello cuando escucho un "crack" detrás mío y veo por el espejo la imagen de Sirius acercándose a mí. No me giro.

- ¿Qué haces? – Le pregunto mientras continuo vistiéndome – No deberías estar aquí.

- Y tu tampoco deberías casarte con un hombre al que no amas – responde.

- Puede ser – admito – Pero eso no te corresponde a ti decidirlo.

- No te pongas a la defensiva, que solo he venido a ayudarte.

- Pues no lo estás haciendo – contesto. Se acerca a mi y me acaricia la espalda.

- Solo quiero asegurarme que hagas lo correcto – dice mientras me aparta el pelo del cuello y me besa en él.

- Pues lo voy a hacer, así que puedes estar tranquilo – Me mira a través del espejo todavía con sus labios en mi cuello y alza una ceja - ¿No crees que vaya a hacerlo?

- Tu sabrás – dice – Pero creo que tenemos distintas opiniones sobre lo correcto en este caso.

- Está bien – digo apartándome de él y girándome para quedar cara a cara – Y según tú, ¿qué es lo correcto? ¿Irme contigo y de paso joderles la vida a dos de las personas más importantes para mi? – No contesta, solo se limita a mirarme y eso hace que me cabree más - ¿Cómo puedes ser así? ¡Ah, claro! ¡Olvidaba que a Sirius Black solo le importa eso, Sirius Black!

- Ahí te equivocas pequeña – contesta – A Sirius Black, entre otras cosas, le importan Sirius Black y Ariadna Millers junto con la felicidad de esta.

- Pues debería de haber otras prioridades en tu vida Sirius, porque Ariadna Millers es feliz, o al menos lo será cuando Sirius Black deje de perturbar su mente.

- Como quieras Ary – dice acercándose a mi y abrochándome la cremallera del vestido – Solo piénsatelo bien antes de dar este paso, porque ya no habrá vuelta atrás – Me coge de las caderas y me gira – Piénsatelo – Me besa en la mejilla tomándose más tiempo del estipulado para hacerlo y cierro los ojos intentando grabar en mi mente el recuerdo del tacto de sus labios en mi piel. Se aparta y se dirige a la puerta – Ary – le miro a los ojos – Recuerda que te amo – tras decir esto sale de la habitación.

- Yo también te amo Sirius – le digo a la puerta cerrada.

¡Maldita sea! ¿Por qué me hace esto? ¿Por qué, si asegura que me quiere, me perturba de esta manera?

Pero bueno; al fin y al cabo, para bien o para mal, todo habrá terminado hoy.