Disculpen que haya tardado tanto en escribir, pero este semestre fue muy cargado de deberes ... después de la semana que viene, soy libre y podré, dedicarle un poco más de tiempo a esta historia... Gracias por leerla y gracias por sus reviews. )
Capitulo 16: Día de Descanso.
Todo sucede durante una noche de nebulosa y sin estrellas que mirar. Tres de los personajes toman su noche libre para salir a meditar sobre el cómo rayos habían llegado a estar donde estaban.
- Tal parece, Amo Alucard, que el tipejo ese se ha propuesto realmente hacer feliz a su ama –dijo una sombra escondida entre la copa de un gran sauce, solo dos rubíes brillaban delatando la posición de aquella dama.
- ¿Estás realmente segura Helena? – dijo el antiquísimo ser – me es extraño, pero a final de cuentas a soportado todas las que le hacemos.
- segura amo, tengo días sin cerrar un ojo, mirando hasta su sombra – dijo ella descendiendo tranquilamente e hincándose ante su amo – puede usted estar tranquilo, no he parado de leer su mente, incluso me he metido hasta en sus sueños, el humano es sincero – levantó la mirada.
- Bien, confiaré en ti –sonrió casi maquiavélicamente – mmm… ponte de pie, antes que te vean tus sirvientes. Aun no se van, desde el altercado… están más al pendiente de ti.
- eso fue hace ya, tres meses – levantándose del piso – ya no encuentro buena excusa para correrlos… la verdad, ya están empezando a empecinarme…
- simplemente córrelos… jeje! Creo que eso me gustaría verlo – miró al cielo - 'no hay estrella alguna' – pensó – aunque últimamente te has vuelto amargada... ya no tienes la frescura de cuando te conocí.
- soy igual que antes - dijo tajantemente y evidentemente molesta por el comentario de Alucard. Comenzó a caminar en dirección hacia un pequeño ficus y se sentó bajo él, el cabello de la dama ahora caía suavemente sobre sus hombros hasta la altura de su cintura, tenía pintados unos mechones rojos, sonrió, miró al cielo y dijo – no se trata de matar si no de ver quien está muerto…
- ¿A qué te refieres? – dijo Alucard algo nervioso, se hincó y le miró por debajo de las gafas.
- usted sabe a qué, recuerde que puedo leer su mente o anticipo lo que va a pensar, más bien dicho… Mañana se casa la damisela y ¿tú que harás? Humm, déjame pensar nuevamente, ¡ah sí! Solo mirarás por que no puedes hacer nada… ¿Sabes? me estoy hartando de este juego estúpido, por no decir vergonzoso.
- esa es tu encomienda – dijo Alucard sentándose sobre la pastura.
- Soy yo quien debo ver a los dos tórtolos mirarse, besarse y hablar sonsera y media, me harta, no sé como antes podía soportar escucharlo o peor aún… ¡ser yo quien lo dijera o hiciera! – dijo haciendo una mueca de asco.
- jajajaja pequeña mocosa, ¿dónde terminó tu frescura? – Dijo quitándose los lentes – ¿o talvez será? Mmm que curioso, ¿no será que siente celos de la pequeña fraülein? – sonrió entre dientes.
- ¿por qué habría yo de tener celos de Integra? – haciendo especial énfasis en el 'yo' – en tal caso, deberías ser tú quien tuviera celos del 'bomboncito' de Integra, ¿no es así?
- Talvez porque ella está viva – dijo ya molesto – y admito que me hubiera gustado estar en el lugar de ese humano… hace como 3 meses. – pausó un momento, en el que hubo un silencio sepulcral que solo era ultrajado por el rechinar de los grillos. - ¿te gustaría ser humana aún? Es decir, conocer gente, enamorarte, ser la de antes…
- no. – Dijo segura – estoy feliz de ser quien soy – se levantó – soy feliz… y enamorada, ja ja ja ja ja... jamás estuve enamorada… ¿es algo extraño no cree? – desapareció del lugar.
- 'escuincla' (niñita) mocosa – sonrió y miró nuevamente al cielo.
Durante todo el día Helena se disponía a 'husmear' todos los lugares de la mansión en busca de la información que siempre concluía con que si se querían. Finalmente, ese día se casarían y estarían juntos toda la vida, y los descendientes o futuros amos tendrían la sangre de ese… tipo.
Los preparativos estaban en su punto, había gente armando los banquetes, acomodando sillas, mesas; colocando manteles y poniendo adornos, en fin, era un caos; pero eso no impedía que Helena apareciera y desapareciera como quien estaba en la intimidad de su casa. Las habladurías no se hicieron esperar, se oía susurrar que 'la mansión estaba encantada' y que un demonio con forma de mujer rondaba la mansión, aparecía y desaparecía, palabras que llegaron a los oídos de Walter.
- señorita Valerious, ¿por qué insiste en rondar lugares donde no debería estar? – dijo el anciano que caminaba por el pasillo hacia la habitación de la novia con el velo blanco en las manos.
- que insípido eres Walter, solo miraba ya que no fui invitada a la famosa boda – dijo indignada – ya Walter, no te enojes… ya sabes que yo te quiero mucho.
- ja! Puede estar durante la preparación y 'husmear' todo lo que quiera, pero no como un demonio que aparece y desaparece. Mi niña, ya sé que el intrigante de Alucard te ha enviado, dile que todo está muy bien y que si quiere, puede asistir a la boda… ¿quieres ver a Integra?
- Claro Walter, sería increíble… me gustaría verla con su vestido. Por cierto Walter, ¿crees que estoy amargada?
- Por supuesto que no, ya le he dicho que deje de creer todo lo que ese vampiro le dice. Muchas veces son preguntas capciosas… ignórelas.
. Tienes razón… -entrando a la habitación de Integra. Estaba la rubia sentada en su cama siendo retocada para el gran evento, con un vestido muy sencillo, pero realmente bello, el cabello recogido, solo faltaba el velo. Walter quería llorar y Helena no se cansaba de decirle que se veía muy bien… Alrededor de las 7 de la noche los invitados comenzaron a llegar a la Catedral de esa ciudad y se acomodaban en las bancas más cercanas a donde pronto estarían los novios…
Por su parte, Alucard, se acomodó en la primera fila junto con Seras y Walter, Helena había decidido no ir, pues alguien debía encargarse de la mansión Hellsing ya que nadie estaría allí. La misa dio inicio y todos se pusieron de pie, justo a las 7:15pm.
Helena despertó súbitamente de su ataúd, pues había sentido una presencia muy peculiar, despertó a sus asistentes y entre los tres revisaban la mansión, y no se notaba algún tipo de movimiento extraño en la mansión. Eran 7:15pm. Durante 3 horas buscaron en cada rincón de la mansión y se fueron a descansar, si algo o alguien era, aparecería en algún momento. Las horas pasaron rápido y las 4 am ya se habían fastidiado de buscar algo que ni sabían que es.
Helena caminaba en dirección a los jardines, cuando sintió que le miraban por las escaleras de abanico, miró y solo captó un pequeño visaje de aparentemente un joven.
- ¿quién? – avanzó hacia la escalera y mientras subía el último peldaño, divisaba unos ojos rojos - ¿amo Alucard? ¿Cómo estuvo la boda, tan pronto terminó? Pensé que tardaría más. – caminó hacia la habitación y encendió la luz, Alucard se encontraba herido en encostado con algo que parecía ser una entrada circular, sin salida, es decir, lo que fuera que hubiese lastimado a Alucard aún estaba en su abdomen, Helena se precipitó hacia él y trató de reanimarlo pidiéndole que le mirara, Alucard se estaba desangrando, lo cual no era un buen signo.
- A -Alguien me disparó, desde un farol, no pude verlo, pensé que era una bala normal pero jamás había sentido una bala como esta… - se puso de pie, a esas horas aun no había quien le ayudara, así que tuvo que ser ella quien hiciera el desagradable trabajo, extrajo la bala con los dedos, "a esas alturas del partido" ya nada le producía asco o le daba lástima… la verdad. Después de un tiempo, Alucard estuvo en condiciones de hablar.
- Me salí de la "feliz" boda y camino hacia la mansión, para ser exactos el parque, alguien me disparó ese artefacto, sentí al principio un ligero ardor y al cabo de 3 minutos, supongo yo, me comenzó un dolor insoportable. – le miró, pero Helena pensaba algo muy seriamente - ¿Qué piensas escuintla?
- amo – miraba al techo – es muy extraño que su herida no se haya curado, normalmente, al haber extraído el balín, su herida hubiese cerrado inmediatamente – miro hacia el balín que ahora más bien era una esferita metálica con una aguja muy delgada y a su alrededor un liquido viscoso verdoso – ¿qué será este gel? Supongo que Integra no tenía planeado una luna de miel, y si lo tenía, que se vaya olvidando de eso...
Helena llegó al salón de fiestas, a tiempo para interceptar a los tórtolos a tiempo de su huida triunfal, y darles la mala noticia. Integra estaba furiosa porque sabía que a final de cuentas el Nosferatu estaría sano y salvo y que si debía quedarse y no celebrar su luna de miel era por el dichoso aparatito que amenazaba con un seguro sermón acerca de lo poco eficiente que era su organización. "no creo que confunda la situación" pensó para sí la rubia y enseguida se encamino a la mansión Hellsing.
- dame los pormenores del ataque – le dijo a Alucard con un sincero sentimiento de odio.
- Estoy muy bien ama, gracias por preguntar… - dijo con ironía – iba saliendo de la boda y me dispararon desde un árbol en el parque que esta cerca de la mansión. Ese balín en verdad duele… mucho – sonrió.
- Pero ese no es el asunto, es parece ser, el mismo balín que está tratando de inmunizar a todo el personal especial de las organizaciones caza monstruos- miro al techo y cerró los ojos – hay que tener mucho cuidado con Walter, Integra. Esto está fríamente planeado, no tengo idea de hace cuanto tiempo nos tienen sitiados.
- ¡tú hazte cargo! – dijo indignado el ahora esposo de Lady Integra – después de todo es problema tuyo.
- ¿perdón? – Sus ojos carmesí brillaban de enojo - ¡ahora también es asunto de Hellsing! ¡Mejor te recomiendo que tomes tus oficios y comiences a trabajar zángano! – Alucard reía por lo bajo, este pequeño asunto ya tenia mareada a la Nosferatu. Integra decidió mejor guardar la calma, ir a su habitación y cambiarse a sus ropas de trabajo, pues a final de cuentas… se habían metido con Alucard… se habían metido con Hellsing.
