Bueno, pues aquí estamos con el primer epílogo, faltan dos Bueno, pues aquí estamos con el primer epílogo, faltan dos. Pero antes quería agradecerles su apoyo a Dulce Invierno y Eniid Cullen. Me alegro de que os guste, y tranquilos que tengo por ahí otro proyecto entre manos. Un beso a todos. EPÍLOGO IUN AÑO DESPUÉS

31. Octubre. 1981. Halloween

DING. DONG.

- Abre tu – dice Ben. Estamos en la cama y nos ha despertado el timbre.

- Voy – digo con voz ronca - ¿Quién vendrá a las nueve de la mañana?

Me levanto y bajo las escaleras para abrir la puerta. Al abrirla me encuentro a un chico de unos 17 años, castaño y con un grave problema de acné.

- Ariadna Millers – dice el chico mirándome con admiración. No estoy de humor para lidiar con fans recién levantada. Estoy a punto de cerrarle la puerta en las narices, pero me fijo en que lleva un paquete en las manos y un uniforme de mensajería.

- ¿Querías algo? – Pregunto. Al fin el joven reacciona.

- Eee, si, si. Tengo un paquete para ti – me entrega la caja y noto que algo se mueve dentro, la dejo en el suelo – Me tienes que firmar aquí – me da un papel y un boli, se lo firmo y lo devuelvo – Gracias. Hasta luego.

- Adiós – me despido y cierro la puerta.

Abro el paquete y me llevo la sorpresa de mi vida al ver a un cachorro de labrador negro. Lo saco de la caja y me lame la mano. Es una ricura. Le miro el collar donde viene grabado un nombre: Canuto. Casi se me cae el perro de la impresión. Miro que hay una tarjeta sobre la caja.

"Aún me debes una cena, pero aún así te regalo a Canuto para que te acuerdes de mi.

PD: En un año espero que hayas buscado un buen restaurante."

¡No me lo puedo creer! En el bautizo de Harry, creo que le dejé bastante claro que estaba felizmente casada.

Harry. Lily, una semana después de la boda tuvo un precioso niño, tal y como dijo Sirius, idéntico a James incluso(para desgracia de Lily) el pelo imposible de peinar, excepto los ojos que son igual de verdes que los de mi amiga pelirroja. Aunque no he vuelto a verles desde el bautizo de mi ahijado le mando una carta, una foto mía y un regalo a Harry todos los meses para que se acuerde de mi.

- ¿Quién era? – Mi marido baja las escaleras mientras se restriega los ojos.

- Un mensajero – contesto.

- ¿Y qué quería?

- ¡Mira lo que me ha traído! – Le enseño el perrito que casi me cabe en la palma de la mano.

- ¡Qué pequeño! – Dice acercándose a cogerlo - ¿Y quién te lo manda?

- Un anónimo – contesto. No creo conveniente decirle la verdad – Y ya tiene nombre y todo.

- ¿Canuto? – Dice mirando el collar - ¡Qué nombre más feo!

- No es feo – le defiendo apasionadamente.

- Si a ti te gusta... . – Dice Ben - ¿Qué vamos a hacer hoy?

- No se – contesto – Me apetece quedarme en casa. Podemos coger una peli y la vemos tumbados en el sillón.

- Me parece bien – dice abrazándome por detrás y guiándome hasta la cocina para desayunar.

...

Ya son las diez de la noche y estamos, como hemos acordado esta mañana, sentados en el sillón; yo con la cabeza sobre el pecho de Ben, él abrazándome por los hombros y con la mano entrelazada viendo Titanic.

DING, DONG, DING, DONG.

- Te toca abrir – de digo a Ben – Esta mañana he abierto yo.

DING. DONG. DING. DONG. DING, DONG.

- ¡Ya va, ya va! Joder que insistencia.

DING. DONG. DING... .

- ¿Nathaly? – Escucho que dice mi marido.

- ¿Está Ary? – Ahora es la voz de Nat la que llega a mis oídos. Me pongo tensa, ¿sabrá algo? Me ha parecido que estaba llorando.

- Claro, pasa – dice Ben. Me levanto y escucho pasos que se aproximan al salón.

La puerta se abre y veo a Nat que, efectivamente está llorando, pero no es eso lo que me llama la atención. Lo que me sorprende es su aspecto. Ella, que siempre estaba radiante, ahora está totalmente desaliñada, su pelo antes limpio, brillante y peinado, ahora está sucio atado en una coleta medio deshecha,; su ropa, habitualmente arreglada, ahora es un chandal sucio y resquebrajado. Sus ojos están rojos de tanto llorar y tiene la cara con manchas negras, unas del maquillaje corrido y otras de barro.

- Nat – digo sorprendida, y mi amiga se arroja a mis brazos llorando desconsoladamente – Nat, ¿qué pasa?

- Sirius... . Asesino... . Lily... . James ... . Peter... . Muertos... . Voldemort – dice Nat entre sollozos.

- ¿Qué? – Pregunto. No estoy segura de haberla entendido, y si lo he hecho, mi mente se niega a hacerlo.

- Sirius a vendido a Lily y James a Voldemort y luego ha matado a Peter y a 13 muggles – repite Nat.

- ¿Qué? - Digo de nuevo. No puedo, no quiero creerlo - ¿Lily ha... ? ¿James y Lily están...? – Mi amiga asiente, vuelve a soltar un gran sollozo y se lanza de nuevo a mis brazos - ¿Han muerto?

- Si, Ary – contesta Nat – Todos están muertos.

- ¿Y Sirius? – Pregunto. No me creo que él haya sido capaz de unirse a Voldemort, y mucho menos que haya vendido a James y Lily.

- En Azkaban.

- No puede ser – digo.

- Yo tampoco me lo creía hasta que Dumbledore me lo ha contado todo – dice Nat.

- ¿Y Harry? – Mi pequeño ahijado, ¿qué habrá pasado con él?

- Dumbledore se lo llevó a la hermana de... , a la hermana de Lily – me explica mi amiga entre cortadamente. Tiene muy mala cara y aunque tengo miles de preguntas que hacerla, en estos momentos su salud es lo más importante.

- Nat – mi amiga me ignora y sigue llorando en mi hombro – Nat, Nathaly escúchame – por fin me mira – Te vas a dar un baño caliente, te vas a poner ropa limpia y me lo vas a contar todo mientras te tomas una sopa, ¿de acuerdo?

Nat asiente mientras se quita las lágrimas con la palma de la mano. La guío hasta el baño y la dejo algo de ropa.

Es ahora cuando empiezo a asimilar lo que mi amiga me ha contado, sin embargo ni una lágrima sale de mis ojos. Llego a la cocina y me pongo a preparar algo caliente para Nathaly.

- ¿Qué pasa? – Me pregunta Ben. Él siempre ha sabido cuando no le correspondía estar en un sitio, así que cuando Nat se ha encontrado conmigo, él se ha ido a la cocina.

- James y Lily han muerto – le contesto. Mi voz sale inexpresiva y fría, igual que mi rostro.

- ¿Qué? – Atina a decir. Se acerca a mi y me coge de la mano - ¿Qué ha pasado? ¿Cómo estás? ¿Dónde está Nathaly?

- Luego te lo cuento – contesto - ¿Te importaría dejarnos esta noche a solas? Tenemos mucho de lo que hablar.

- Claro – dice – Me iré a casa de Tom y Emma. Estáte bien, ¿si?

- Gracias – le digo. Me besa en la mejilla y me abraza. Yo no le respondo al abrazo.

- Te quiero – dice. Me suelta y se va.

- ¿Ben se ha ido? – Pregunta Nat apareciendo por la puerta.

- Si, le he dicho que se vaya para poder hablar más tranquilas – explico acercándome a ella – Cuéntame.

- Es que ha sido todo tan rápido... – empieza mi amiga sentándose. Me cuenta lo del hechizo fidelio, que Sirius era el guardián secreto y que hoy les ha traicionado y Voldemort les ha matado – Pero cuándo ha ido a matar a Harry, la maldición ha rebotado contra él y ha muerto.

- ¿Voldemort ha muerto? – Pregunto anonadada. No me lo creo.

- Si – dice Nat – Cuando Peter se ha enterado ha ido tras ... , tras Si ... , Sirius, éste ha hecho explotar la calle asesinando a Peter y a 13 muggles. Pero lo peor ha sido que cuando los aurores le han arrestado él... , él... , se reía a carcajadas. ¡Es horrible Ary!

- Shh, tranquila Nat – me acerco a ella y la abrazo - ¿Y Remus y Joy?

- No lo sé – contesta tras sorber por la nariz – No les he podido localizar. ¿Qué voy a hacer ahora Ary? No tengo a donde ir.

- No te preocupes por eso – la tranquilizo – Puedes quedarte aquí el tiempo que necesites.

- Gracias.

- No tienes por qué darlas – digo – Pero, ¿por qué Dumbledore se ha llevado a Harry con Petunia?

- No lo sé, le he dicho que me lo dejase a mi, o a ti que eres su madrina, pero ha mencionado algo de que allí iba a estar más seguro.

- Voy a ir a hablar con él – digo.

- ¿Ahora? – Pregunta Nat.

- No, pero pronto – contesto. Me enciendo un cigarro, hacía mucho que no fumaba, casi un año, pero cuando estoy muy nerviosa o mal, como en este momento, no hay nada mejor que sentir cómo el humo me llena los pulmones y la nicotina recorre mi cuerpo. Tras unos minutos de silencio únicamente roto por los constantes sollozos de Nat aún abrazada a mi, decido que ya es hora de acostarse – Nat, ven, vamos a la cama. Te llevaré a tu habitación.

- Ary – dice Nat - ¿Podemos dormir juntas? Como en Hogwarts.

Cuando en el colegio una estaba mal, uníamos dos camas y nos acostábamos las cuatro juntas.

- Claro Nat – contesto – Vamos a mi cama. Mañana será otro día.

Y así nos dormimos, las dos abrazadas en la cama de matrimonio.