Estoy en contingencia, no tengo clases ni tareas, así que estoy dándole un poco más de tiempo a la historia, y gracias a eso puedo subir capitulos más seguido... gracias por leer, sus comentarios son bienvenidos (de la índole que sea).
Capitulo 22: La venganza
Pasada la mala experiencia del ataúd y los ajos, Helena se encontraba en ese momento, durmiendo al punto de la inconciencia; lo que Alucard obvia y visiblemente enojado no se quedaría con los brazos cruzados. Se las cobraría con creces, esta vez, en verdad se había pasado, así que tomo cartas en el asunto.
Se acercó a la muchacha y con muchas ganas de estrangularla, sonrió macabramente, su mente ya maquilaba una excelente venganza.
- veamos – se dijo - ¿qué le haré? La venganza es un plato que se sirve frío, si lo sabré yo – desapareció. Salió al campo de entrenamiento y pidió a Pip que ayudara con un trabajo y por cierto el único que trabajaba era Pip; al cabo de unas dos horas el trabajo estuvo listo.
Comenzó a impacientarse, se acercaba la hora, regresó a la recámara de ella y con mucha cautela terminó él personalmente la venganza y se sentó bajo un árbol. - Buenas noches – sonrió sabiendo de antemano que ella ya había despertado:
Helena, se encontraba dentro de su cama ataúd, miró hacia el techo, ella no recordaba haber cerrado la tapa buscaba tanteando el control que la abriría pero tal era su asombro que no estaba ahí, intento pedir ayuda (aunque sabía que era inútil) cuando la voz de su amo sonó en su cabeza.
- ¿te gustan los ataúdes? – le dijo telepáticamente – bien, ahora tienes uno tres metros bajo la tierra… disfrútalo.
- ¡¿qué?! – gritó.
- ¿creíste que me quedaría con los brazos cruzados? – se mofó – aún no me conoces bien.
La muchacha golpeaba el ataúd, mientras Alucard se reía de ella, después de media hora, se fue a merodear los alrededores. Triunfal, salió de la mansión, en dirección hacia ningún lugar. Helena se tranquilizó y pensó con lógica; no podía morir porque ya estaba muerta, no se iba a dejar morir de hambre ahí, si bien no tenía sus facultades vampíricas, aun tenia un cerebro que funcionaba a la perfección así que pensó en abrirlo manualmente, recordó que Walter le había dicho que hay un botón que eyecta la tapa para levantarla manualmente, así que buscó el dichoso botoncito y empujó con fuerza tratando de remover la tierra que había sobre ella, tomó aire y lo sostuvo en sus pulmones porque pronto sería sepultada por un montón de tierra; al tiempo que empujaba la tapa, también un poco de tierra entraba y se quedaba en sus pies, cuando logro quedar parada sobre sí, sus facultades regresaron: soltó la tapa al momento que desaparecía de ahí. Caminó hacia la cocina, abrió el freezer y sacó una bolsita de sangre B+ y la tomó esperando a que Alucard regresara.
Alucard mientras tanto, caminaba sin dirección alguna, cuando entre las sombras vio a la misma mujer de la noche pasada.
- ¿dónde haz dejado a tu esclava? – preguntó con una voz muy seductora.
- jeje descansando en paz – recordó - ¿qué mensaje tienes esta vez?
- mmm… ya veo – caminó unos pasos hacia él, pero sin salir de la sombra – esta vez no he venido a darte ningún mensaje, cariño – sonrió – vine a verte – en buen momento haz dejado a tu sirvienta en la mansión.
- si en buen momento – pensó sarcástico – y, ¿Qué es lo que quieres de mí?
- vine a verte, a platicar contigo… estoy segura que haz pensado en mí, como yo en ti…
- no puedo pensar en alguien a quien no le he visto el rostro – se burló – pero a decir verdad, ¿por qué no me lo muestras? ¿acaso te da miedo?
- tengo prohibido hacerlo – mintió – ¿sabes? Herr Mayor se enojaría mucho conmigo.
- ¿Herr Mayor? ¿la bola de grasa? – dudó - ¿por qué le temes si eres una original? Puedo sentirlo, no eres una de esos defectuosos experimentos del "Doc".
- ¡Que bueno que aún los recuerdas! Ellos también te recuerdan con mucho cariño, y también a Walter. ¿Dónde está?
- no te importa – pensó con astucia, quería sacarle información disimuladamente – Walter está en donde no te importa. Dime ¿por qué una original se unió a ese patético grupo del "last Batallion"?
- me entusiasmó la idea de la guerra, ha sido divertido tomar sangre hasta vomitar. La guerra es lo más divertido que el hombre ha creado, nos da libertad de hacer lo que queramos sin temer al gobierno y a sus agencias mata vampiros; porque en una guerra, cada quien vela por él mismo, ¿cuándo te unirás a la diversión?
- cuando sea el momento, no comas ansias; ya tendré la oportunidad de pelear contigo – se alzó – me tengo que ir, no he cenado y ya hace hambre – caminó devolviendo sus pasos a la mansión.
- ¡te estaré esperando! – le gritó a una gran distancia – te estaré esperando – susurró mientras caminaba hacia el lado contrarió de él. Caminaba hacia un faro, dejando ver su cara, ella era un viejo enemigo, una traidora.
Al llegar a la mansión, caminó hacia la cocina y cenó su bolsita de sangre, mientras la sorbía notó que el piso estaba lleno de lodo, pero desde que la mansión había comenzado a funcionar como un refugio siempre era así, aunque no a esas horas de la noche. Regresó a su calabozo, y vio a Helena toda sucia tomando sangre en una de sus copas.
- deliciosa – mientras sostenía la copa a la altura de su vista, decía con cara de certidumbre – muy rica. ¿Qué curioso? Casi nunca sale de la mansión y esta noche, precisamente, se le ocurre salir, no me molesta –aclaró – pero si hubiese estado aquí cuando yo llegué posiblemente le hubiera dado un zapatazo en la cabeza. Debo admitir que fue una excelente respuesta y la verdad el enojo ya se me pasó, así que me iré por ahí... – dejó la copa en la mesita, se levantó de la silla que había dejado sucia, dejando marcas de lodo a su paso. Alucard no dijo nada, simplemente sonreía, la dejó pasar, su cara parecía tener una mascarilla, el lodo la devanaba hasta la cintura, los brazos también sucios. Con el dedo índice le marcó la mejilla de lodo al Nosferatu en señal de que aún esta molesta pero no se desquitaría, ya era suficiente por la noche de ese día (nuevamente irónico).
Caminó hacia donde estaba hecho el foso, no podía dormirse en el día por que su cama ataúd estaba enterrada tres metros debajo de ella, siguió de largo y vio a "María".
- Otra vez tú – hizo una mueca de asco – no es el momento, con permiso.
- ¿así que descansando en paz? – dijo irónicamente.
- ¿descansando en paz? – se volteó hacia ella - ¿Qué quieres …
- Hace rato vi a tu amo – interrumpió – y me dijo que te había dejado descansando en paz; no pensé que lo dijera tan literalmente – sonrió con saña.
- no me interesa si tú y mi amo se han visto o han hablado, como te dije… no es el momento, no vengas a fastidiarme la noche – siguió caminando, "María" empezó a reír burlonamente.
- si te vieras en un espejo…. ¡Perdón! Los vampiros no nos reflejamos – seguía burlándose.
- los vampiros de bajo nivel no – gritó - ¡yo sí! Vampira de pacotilla…
- ¡¿cómo me haz llamado?! – se apareció frente a ella deteniéndola en seco, mientras la tomaba por el brazo.
- ¡Vamp…. – una imagen venía a su cabeza. " Mina…" Alucard tomaba la sangre del cuello de "María" - ¡Mina Harker! Tú… traidora … - le empujó.
- ¡ yo no soy esa Mina! – decía un poco asustada, mientras daba unos pasos hacia atrás.
- mentirosa… tú eres Mina Harker – inquisitó – por eso no te muestras, sabes que te destrozaría.
- no… soy… Mina Harker – repitió – no soy esa. – dijo mientras se desaparecía.
- mentirosa – susurro a la soledad, se dejó caer al piso cansada y sin ánimos. Al poco rato regresó a los calabozos, tenía que decirle, algo así no lo podía ocultar. Entró a la habitación de Alucard.
- Amo debo decirle algo – dijo con seriedad.
- que "Maria" es Mina Harker – dijo – ya lo sé, pero no me conviene que ella lo sepa, así que no me haz dicho nada… tomaba vino ¿quieres una copa?
- ¡No! – dijo indignada – caminó hacia su habitación y al ver su calabozo sin cama suspiró y camino hacia el de Victoria.
- ¿Por qué te quieres dormir tan pronto? – le preguntó Alucard telepáticamente– aún falta mucho para que amanezca, además, estas sucia.
- Estoy muy cansada – bostezaba – estoy cansada y harta de esta noche... buenas noches.
- no te duermas aún – le ordenó apareciendo en el calabozo.
- amo, estoy muy cansada – remarcó.
- no te duermas, no tarda en llegar Sir Integra – aseguró al momento que se escuchaban los pasos.
- ¡perfecto! Ahora dormiré en el piso - salió de la habitación y cruzó el pasillo para entrar a la suya.
- puedes dormir conmigo, si quieres – dijo con obvio morbo, mientras una figura esbelta pasaba por el umbral de la puerta.
- Veo que han socializado muy bien en mi ausencia – dijo Integra a ambos, Alucard le miraba sonriente y Helena bostezaba.
- ¡Sir Integra Fairbrook Wingates Hellsing! Mi amo… - Se acercó a ella para besarle la mano - ¿porqué ha vuelto tan pronto?
- No puedo pasar tanto tiempo lejos de mi hogar – dijo con mucha tranquilidad.
- ¿y los herederos? – preguntó ansioso.
- Ellos están en el cuarto que era de mi padre, no puedes irlos a ver sirviente – dejando en claro la posición que el vampiro debía tomar para con los bebés – dame un informe rápido de lo que ha pasado y lleva a esa vampira a darse un baño y a dormir – Helena se estaba quedando dormida recargada en la pared. Alucard sonrió.
- Si mi ama, le veré en la oficina – dijo, sin más la jefa subió a la habitación de los tiernos para ver como estaban. – Helena, a bañarte…
- si amo… - caminó forzadamente hacia el baño, no tardó mucho aseándose, salió y se vistió se sentó en el piso y se recargó en la pared, para después quedarse dormida.
En la oficina de Sir Integra Alucard daba el informe, de todos los movimientos que se habían hecho en mansión, olvidando las bromas que se habían hecho, pues en varias él quedaba en vergüenza.
- Lo más importante es el aviso de Millenium, estoy seguro que tratarán de atacar Hellsing – aseguró mirando a despreciable marido de Integra – no es conveniente que esté aquí con los gemelos Hellsing. Por otro lado, la causante de mi esclavitud es la mensajera "María", así se hace llamar, pero Helena y yo hemos decidido mantener en secreto mi conocimiento acerca de quien es ella y espero contar con su apoyo, será un pieza útil…
- "Maria", así se hace llamar la causante de tu esclavitud… te refieres a Mina Harker ¿no es así? – tomando un puro y encendiéndolo.
- Así es, mi amo – aseguró quitándole el puro y apagándolo. – no debería dejar que su mujer fume mientras alimenta a sus hijos, señor Hellsing – le entregó el puro apagado a Lord Andre – bien, eso es todo, me retiro, pronto amanecerá, le recomiendo descansar señora, pronto van a despertar los gemelos. – desapareció de la oficina.
Pasó a ver que había pasado con Helena, a primera vista no se veía donde estaba, hasta que miró a una de las esquinas y la vio dormida. La cargó y la recostó en su cama, la arropó y después el se fue a dormir a su ataúd, ya tenia pensado que iba hacer mañana a primeras horas de la noche.
Bueno, ya está declarado ¡Mina ha vuelto! y estén seguros que les va hacer la vida de cuadritos a la organización Hellsing... ojo ¿eh? acepto comentarios porque les confieso que a veces se duerme el Hámster... jejejejeje
